martes, 6 de septiembre de 2016

Elena Ferrante: Un mal nombre

Idioma original: italiano
Tïtulo original: Storia del nuovo cognome
Traductora: Celia Filipetto
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable

Quien no conozca todavía a Elena Ferrante puede empezar por leer la reseña que hice hace unos meses del primer volumen de la serie Dos amigas: La amiga estupenda: autora de identidad desconocida, fenómeno editorial mundial, tetralogía de novelas traducidas a una decena de lenguas... Un mal nombre (una traducción otra vez inexacta, como en el primer volumen, del título original, "historia del nuevo nombre") continúa la historia de las dos amigas protagonistas, Elena 'Lenú' Greco y Raffaella 'Lila' o 'Lina' Cerullo, en el punto en el que se interrumpía el anterior volumen.

De hecho, el arco temporal de la novela (o de esta parte de la novela, si consideramos Dos amigas como un solo texto) está dominado por el cambio de nombre de Lina: casada con Stefano Carracci al final de la primera parte, pasa a ser la "señora Carracci" y a involucrarse en los negocios familiares: las charcuterías de los Carracci y la tienda de zapatos abierta con los Solara, sus anteriores archienemigos. Para el final del volumen, sin embargo, el matrimonio se ha deshecho y Lina recupera su anterior nombre, "señora Cerullo", simbolizando así una vuelta a la independencia (y a la pobreza).
No creo estar haciendo un gran spoiler al contar esto: quien haya leído la primera novela y se haya familiarizado mínimamente con los personajes, ya debe imaginar que el carácter rebelde de Lina no podía aguantar mucho tiempo atada a Stefano.

Además de la historia de este matrimonio fallido, Un mal nombre también es el volumen en el que las dos protagonistas llegan a la edad adulta, no solo porque cumplen dieciocho años, sino porque conocen por primera vez el sexo, la separación de la familia, el matrimonio o la maternidad. Es, sobre todo, el momento en el que toman cuenta de su destino y escogen el camino que deben seguir; es también el momento en el que, de forma imagino que definitiva, las vidas de Lenú y Lina se separan: Lenú comienza a cumplir las expectativas que estaban depositadas en ella, con una carrera universitaria y como escritora, mientras que Lina se ve enredada en la vida brutal del barrio, de palizas, celos, infidelidades y traiciones.

Como sucedía en La amiga genial, también en Un mal nombre impresiona la intensidad de la narración, la capacidad para construir un universo de personajes tridimensionales y con historias propias, y sobre todo la profundidad de la construcción de las dos protagonistas y su relación, llena de recovecos, cambiante y compleja. El motivo por el que le doy a este segundo volumen una nota algo inferior al anterior es porque ciertas situaciones y motivos me han resultado demasiado repetitivos: los amores y desamores de ambas con Stefano, Antonio, Nino o Enzo, la timidez de Lenú frente a la insolencia de Lina o las sucesivas huidas hacia delante de esta última, por dar algunos ejemplos. A veces también me parece que se hace trampas con el punto de vista de la narradora, que cuenta cosas sucedidas en Nápoles en el tiempo que ella estaba en Pisa con un detalle y una viveza que resultan inverosímiles (y no, los cuadernos que Lina le entrega con anotaciones tampoco sirven para justificarlo completamente).

Voy a seguir leyendo la serie, no tengo dudas. Me han hablado muy bien del tercer volumen, y no tanto del cuarto. En cualquier caso, está claro que Dos amigas, como conjunto, es una obra magna, aunque no sea necesariamente una obra muy de nuestro tiempo.

4 comentarios:

Irina dijo...

He leído las cuatro partes de la tetralogía, y me ha parecido una gran obra en su conjunto.

Il Gatopando dijo...

Tan solo apuntar que la traducción literal del título es: Historia del nuevo APELLIDO.

Santi dijo...

Tienes razón, gracias por la puntualización :) De hecho, el título original encaja perfectamente con el arco narrativo de la historia, porque cuando Lina se casa, claro, adopta el apellido del marido, y cuando lo abandona al final del volumen recupera el de soltera.

Caballero dijo...

Yo también voy por el segundo libro de esta extraordinaria tetralogía. Comparto con Santi que la autora comete un pequeño error "literario" y es que cuando Elena se va a Pisa a estudiar su carrera es tal el grado de empatía que la escritora genera con el lector que nosotros también tenemos la necesidad emocional de alejarnos del barrio. Queremos irnos con Elena a Pisa y no que nos siga contando las desventuras de Lila a la que, a estas alturas, muchos necesitamos alejar de nuestra vida. La novela está tan bien construida y los personajes son tan creíbles que tengo la sospecha de que es una novela enteramente autobiográfica y por eso la autora mantiene el anonimato. A la espera de que la mayor parte de los personajes reales fallezcan, para no herir susceptibilidades, o a que le entreguen el Nobel. Porque, sin exagerar, es una escritora italiana que con esta tetralogía se postula para merecerlo. Nos leemos en la reseña se la tercera parte.