domingo, 11 de septiembre de 2016

Mathias Enard: Zona

Resultado de imagen de enard zona amazonIdioma original: francés
Título original: Zone
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable


Mathias Enard es uno de esos testigos nacidos en la Europa del último tercio de siglo que no se conforman con enfocar su mirada hacia la zona –un Mediterráneo tórrido desde todos los puntos de vista– para tratar de entender algo, además se atreven a bucear en ella. Eso le dota de la credibilidad necesaria para invitar a sus lectores a seguirle. Porque enfrentarse a Zona es mucho más que “sumergirse en la lectura de”, un lugar común que, en este caso, se queda corto pues la novela no admite medias tintas: o buceamos, nosotros también, en lo más profundo de sus aguas, moviéndonos entre una frase y otra con la mayor concentración posible o resbalamos sin interés por ellas para abandonar enseguida por puro aburrimiento. Esto es así porque el esmerado flujo de conciencia del autor no solo nos enfrenta a una realidad complejísima, violenta y éticamente inasumible, no solo se embarca en un relato errático y con apenas signos de puntuación, es que aporta tal cantidad de datos sobre los asuntos que trata, de referencias culturales e históricas, nos sitúa en tantos focos distintos –cada uno con sus correspondientes sucesos y actores implicados– que haberlos recopilado, es más, haberlos condensado después, bien comprimidos, como una píldora minúscula compuesta por cientos de ingredientes supone un esfuerzo titánico y nos deja con la sensación de que la verdadera realidad está debajo y lo que se muestra no es más que la minúscula arista de un iceberg enorme.
Nada de lo que diga aquí puede aproximarse a lo que van a encontrar en Zone pero lo intentaré de todas formas. Adivinamos a un escritor que conoce el árabe y el persa, que ha contemplado cada escenario e interrogado a la cantidad y variedad de informantes que se mencionan en la nota final en ese viaje a ninguna parte –metáfora de los avances del siglo pasado– emprendido por el protagonista. Su persona encarna la dualidad que preside el texto: oriente versus occidente, paz frente a guerra, cristiandad frente a islam, palestinos frente a israelíes, croatas frente a serbios, odio y crueldad frente a amistad entrañable, insensibilidad frente a dolor, traición frente a idealismo, individualismo frente a conciencia de grupo… el ciudadano de origen franco-croata Francis Servain Mirkovic reconvertido en Yvan Deroy, en un intento, fallido o no, de abrazar otra identidad para incorporarse a un anonimato que, quizá le esté vedado ya, a esas alturas.
En esta evidente reivindicación de la memoria, tan adulterada por los poderes de turno como (paradójicamente) olvidada, y sin embargo imprescindible para no repetir los errores, se atisba una visión de la guerra como forma de dar sentido a la vida, sobre todo en el entrecortado relato sobre la desintegración de Yugoslavia, pero ahí tenemos a Argelia, Israel, Palestina, Siria, Líbano. Y, en el sur, en el norte, sobrevolando el relato, encontramos a los servicios de inteligencia atribuyéndose el papel de árbitros. Sus consecuencias son obvias: espionaje (doble o sencillo), bombardeos, asesinatos, saqueos, violaciones, brutalidad salvaje, propósito de lucro, ira, venganza. Y la culpa presidiéndolo todo, la de Mirkovic y la otra, más difusa pero presente en cada palabra, pues Enard no indulta a occidente, al contrario, le responsabiliza de intentar sacar tajada por todos los medios. No obstante, no toma partido, los hechos están ahí.
Me consta que el autor ha tenido muy presente a Homero. ¿Será Francis Servain el tercer Ulises, el Vaticano la nueva Ítaca, el tren una nave renovada, la rusa Sasha una improbable Penélope? Cada lector tiene su respuesta. Pero solo han pasado ocho años, puede que todavía sea pronto; como siempre, el tiempo hablará.


Otros libros de Mathias Enard reseñados en Un Libro Al DíaBrújula

11 comentarios:

Koldo CF dijo...

Por casa andan "Remontando el Orinoco" y "Manual del perfecto terrorista", de este autor. La verdad es que no me parecieron nada del otro mundo. Quizá allá que darle a Enard una nueva oportunidad.

Montuenga dijo...

No sé, quizá tuvo una primera época menos afortunada. La que ahora promete más es Brújula, que es la última suya, creo, y ganó el Goncourt el año pasado.

También puede ser cuestión de gustos.

Anónimo dijo...

Eso iba a decir.. Me compré Brújula hace una semanita y tiene una pinta... Maravillosa. No he leído nada suyo...

anton corderí dijo...

Allá o acá?

anton corderí dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Montuenga dijo...

Pues ya nos contarás, Anónimo. Supongo que no tardaremos mucho en reseñarlo.

Montuenga dijo...

Pues ya nos contarás, Anónimo. Supongo que no tardaremos mucho en reseñarlo.

Manuel dijo...

La calle de los ladrones, habladles de batallas... me parecieron excelentes...hace casi un año recibió el Goncourt por Brújula... un gran autor...afortunadamente la cultura europea sobrevive, pese al avasallamiento gringo....saludos desde la cd de México...

Montuenga dijo...

Hola Manuel
Sé a lo que te refieres, pero hay que reconocer que hay casi de todo en casi todos los sitios.
Cierto, hay que insistir con Enard.
Saludos desde España.

coluccelli dijo...

Hola todos. Llevo leídas unas 1000 páginas de Enard entre Brújula, Zona y El alcohol y la nostalgia. Pronto, cuando me de el dinero para comprarlo, comenzaré con Calle de Ladrones. El planeta Enard me parece alucinante. Un torrente de datos relacionados con los últimos 25 años de la historia de Europa, concretamente de las regiones que rodea el Mediterráneo, que es su Zona, personajes atormentados que ocultan más que muestran. Secretos, vergüenzas, arrepentimientos, fracasos existenciales... datos fascinantes, terribles... Y un estilo original, "a su manera", brillante... Antes el Goncourt no lo regalaban (aunque con Pierre Lemaitre y Michel Houellebecq lo hicieran y sé que seré quemado en la hoguera por decir esto). Con Enard se están forrando, seguro pero, desde mi punto de vista literariamente no se han equivocado. Ojalá mi triste francés fuese mejor para poder leerlo en su lengua original. Por cierto, el traductor es amiguete suyo y, codo con codo, han hecho entre los dos una estupenda traducción. Lo recomiendo.

Juan G. B. dijo...

"Brújula" caerá pronto, amigo (supongo) Coluccelli