sábado, 3 de marzo de 2012

José Donoso: Coronación


Idioma original: español
Año de publicación: 1957
Valoración: Recomendable

José Donoso, escritor chileno de quien reseñamos su biografía hace unos pocos meses, se inició en el mundo de las letras con esta novela, más literal y menos alegórica que otras suyas ( por ejemplo Casa de Campo) y por tanto menos experimental en el sentido que le es propio: el de indagar en las posibilidades simbólicas de sus argumentos. Es, por tanto, menos original e inquietante, más fácil de entender y, consecuentemente, quizá su mérito sea algo menor. En compensación, eso da lugar a que, a pesar de reducirse al sofocante espacio que con tanta pericia maneja, probablemente sea, de todas las suyas, la más aceptada por el público.

En ella empiezan a intuirse los rasgos que tan presentes estarán más adelante. Las obsesiones, las preguntas trascendentales aparecen ya desde el principio : “Eran todos ciegos… pero ciegos juntos e iguales en medio del desconcierto, un desconcierto que podía transformarse en orden si uno se conformaba con ser incapaz por naturaleza de llegar a la verdad, y no se martirizaba con responsabilidades y preguntas carentes de respuestas. (…) La materia, atrapada en el fenómeno de la vida, aguardaba agotarse. Nada más (…) Lo único que no era misterio era saberse existiendo…, después de la muerte, y entonces ya nada tenía importancia porque todo caía más allá de la experiencia.”

De los dos personajes masculinos centrales, Andrés, el solterón desocupado, y Mario, joven, de extracción popular, el primero está mucho mejor perfilado que el segundo. Es indudable que su mente está mucho más cercana a la del autor, que en este terreno sabe desenvolverse con seguridad, pudiendo permitirse una introspección y una profundidad de pensamiento y sentimiento que no es capaz de conseguir con el segundo. Lo que contemplamos de éste – indecisiones, dilemas, torturas – se hace siempre a través de manifestaciones externas. Conocemos sus actos, también sus motivaciones, pero no se nos muestra su alma porque Donoso no es capaz de comprenderle tan intensamente ni de ahondar en sus procesos mentales como le ocurre con Andrés.

Aparte de las reflexiones del protagonista, Donoso muestra con seguridad y acierto los rasgos característicos de la disolución de un familia. Para ello sigue varios caminos: describir el caserón donde residen, desvelar que la competencia y la capacidad de decisión recaen en realidad en el servicio y no en los verdaderos propietarios y, sobre todo, analizar – con un dramatismo algo trasnochado que recuerda a la narrativa del XIX – el deseo obsesivo del dueño de la casa por una criadita joven que se ocupa de cuidar a su abuela.

Pero donde esta decadencia alcanza su plenitud revelándonos además al Donoso posterior en todo su esplendor es en las últimas y magníficas escenas. Sobre todo la surrealista ceremonia de la coronación – pantomima repleta de significado que desarrolla magistralmente – pero también en esa especie de danza a cámara lenta en la que se escenifican un robo y una seducción doble, ambos simultaneos y frustrados, que exhibe todo el patetismo en que se hallan inmersos los personajes y logra conmover al lector y ponerse en su piel con una intensidad que sólo suele conseguirse en el teatro.

2 comentarios:

Carlos Andia dijo...

A mi me parece una novela excepcional, de las muy pocas que ha merecido una segunda lectura, años más tarde. Me encanta la dulzura/sutileza con que Donoso trata a sus personajes, un poco como Bryce Echenique en 'Un mundo para Julius', y su capacidad para ir ganando profundidad sin alejarse de ese estilo acogedor para con el lector.

De tu estupenda reseña sólo discrepo respecto a la resolución última de la historia. Tras la loca escena de la coronación, me parece que el relato queda extrañamente deshilachado... y no digo más para no desalentar a su lectura, que yo calificaría de 'muy recomendable'.

Saludos.

Montuenga dijo...

Gracias, Carlos. Fíjate que la tengo bastante olvidada a pesar de lo que me gustó, recuerdo mucho mejor "El obsceno pájaro de la noche" y "Casa de campo" que leí allá por el cuaternario, sobre todo la primera. Quizá porque fue cuando descubrí a Donoso pero también reconozco que me impresionaron más que esta.
Tanto el hecho de haberla valorado un poco peor que tú como que me haya gustado el final responden al mismo motivo: buscaba al Donoso de aquellas dos novelas, ya consolidado y, por tanto, muy lejos del realismo que predomina en esta ópera prima. No sé si lo suyo se puede denominar "realismo mágico" (en sentido amplio, sí, como pasa con todos los escritores del "boom" que se apartan de la realidad de alguna forma). Supongo que su obra contiene elementos surrealistas y, desde luego, muy morbosos, siempre con un propósito crítico o catártico.
Me encanta Donoso ¿se nota?