miércoles, 14 de marzo de 2012

André Gorz: Carta a D. Historia de un amor


Idioma original: francés
Título original: Lettre à D. Histoire d'un amour
Año de publicación: 2006
Valoración: muy recomendable

Con motivo del día de San Valentín, el mes pasado varios miembros de ULAD escribieron una serie de reseñas sobre libros de amor. Yo no participé porque no recordaba haber leído ningún libro que versara sobre este tema y que no estuviera ya reseñado. Pero, hace unos días, al intentar (re)organizar mis libros, descubrí una obra que bien habría tenido un lugar merecido en aquella serie: Carta a D. Así que, aun siendo tarde para San Valentín, decidí releer este librito y escribir esta reseña.

Carta a D es, como he dicho, un librito, una obra corta (apenas 110 páginas en formato pequeño y letra grande) de prosa sencilla pero cuidada que se lee de una sentada, pero que no por eso es poco valioso. Todo lo contrario. Cuando Gorz escribió este libro (2006), su mujer, Dorine Keir, habría contraído una enfermedad incurable que sabía que la llevaría a la muerte. Aterrados ante la idea de separarse, ambos se suicidaron un año más tarde, y esta obra es el testimonio que él dejó explicando lo mucho que se querían y quizá anticipando la decisión que tomaron en 2007.

En Carta a D Gorz escribe en forma de carta dirigida a su mujer, Dorine Keir, todo lo que ella significó en su vida, y basta leer las primeras frases del libro para saber que nos encontramos ante un texto muy especial: Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, sólo pesas cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta años que vivimos juntos y te amo más que nunca.

Tras este bello comienzo, el autor intenta explicar, quizá con cierto remordimiento, por qué su mujer estuvo tan poco presente en su obra, a pesar de ser la persona más importante de su vida. Pero pronto deja de cuestionarse y continua su carta otorgándole el lugar que le corresponde, y reconoce que sin ella nunca habría llegado a nada. La caída de las ideologías, las guerras, los continuos cambios (pocas veces, a mejor) en el mundo, la enfermedad, la vejez... nada habría tenido sentido, si ella no hubiera estado a su lado.

Por eso escribió esta carta. Por eso cuenta que a ambos les aterraba la idea de enviudar, porque ninguno de los dos sería capaz de continuar viviendo sin el otro. Por eso merece la pena (y mucho) leer este libro. Porque habla del amor –del Amor– sin ñoñeces ni sensiblerías ni príncipes azules ni fueron felices y comieron perdices. Porque hubo momentos buenos y malos y a pesar de –o gracias a– todos ellos estuvieron juntos durante más de medio siglo. Para quitarse el sombrero.