martes, 13 de marzo de 2012

Cees Nooteboom: El día de todas las almas


Título original: Allerzielen?
Idioma original: holandés
Año de publicación: 1998
Valoración: Recomendable

Os diré que he leído esta curiosa novela – que consideraremos como tal en el más amplio sentido del término – de una forma un poco extraña: en lugar de leer, la mayor parte del tiempo me he dedicado a divagar. Porque, cuando se transita por Berlín en compañía de Arthur Daane, el reportero gráfico a quien apenas sucede nada pero a través de cuyos ojos (y cámara) atisbamos la realidad de una época, el texto funciona a modo de aspirador, extrayendo lo que cada uno lleva dentro. Eso a quien no se le caiga de las manos cuando compruebe que no hablamos de ningún relato al uso sino de seguir los pasos (reales y mentales) del narrador/protagonista.

El día de todas las almas, – del original holandés Allerzielen (All Souls Day) – también puede traducirse como Día de los Difuntos, pero figura en el ejemplar que yo tengo como Paradijs verloren, otra obra del autor publicada más tarde. Es un personalísimo documental escrito del Berlín de finales de los 90, su fisonomía, en especial la huella que ha dejado el Muro (tanto su existencia como su destrucción), su historia, la influencia que deja en sus habitantes, además de la indagación introspectiva y el buceo intelectual del viajero y cronista Nooteboom, por medio de su personaje, en todo aquello que le interesa, detesta, llama su atención o le conmueve. Entre todo ese amasijo de elementos, destaca – para el lector español – el conocimiento de este país, filtrado, naturalmente, por la mentalidad de un observador nacido en Holanda. Escrito entre 1996 y 1998, la violencia que se desencadenó aquí en el verano del 97 le sorprendió a media redacción y no pudo resistirse a constatarlo.

Pero su interés no se limita a la España de la época, ni siquiera a nuestro teatro clásico (utiliza la expresión “convidado de piedra” ¡¡dos veces!!) En sus pensamientos, o en su diálogo con esos amigos algo irreales (a medio camino entre puros arquetipos y seres de carne y hueso), se detiene a analizar el papel –decisivo para la configuración del panorama europeo – de los acontecimientos que, en la época medieval, tuvieron lugar en la península. “Estuve curioseando un poco en esa antigua historia española. Aún no existe ninguna España. Las fronteras van desplazándose continuamente de un lado a otro, es como para volverse loco. Musulmanes y cristianos, y esos, a su vez, divididos de nuevo en todo tipo de reinos grandes y pequeños, todo el mundo masacra a todo el mundo y luego otra vez amigos, y todo el mundo se llama Alfonso, lo que tampoco facilita las cosas.” “El mundo con el que nosotros tenemos que ver es la suma de todo lo que ocurrió alguna vez, aunque a menudo no sepamos qué ocurrió (…) Aquella época quizá no le importe a nadie un pimiento, pero en ese raro rincón de España se estaba decidiendo entonces el destino de Europa.”

España le sorprende tanto que no se resiste a compartir lo que para él constituye – para bien y para mal – todo un espectáculo. En cambio, en la nueva sociedad rusa, que parece conocer bastante mejor, apenas se detiene. Se limita a lanzar sobre ella una mirada rápida y volver la cabeza enseguida, encogiéndose teatralmente de hombros.

El invernal norte y el cálido sur observados desde Alemania por un espectador holandés. Centroeuropa se convierte así en el punto medio desde donde, de alguna forma, Noteboom dobla la manta para acercarnos a su particular visión de la historia pasada y presente. “Pero, ¿por qué demonios Alemania? Un poder económico que, parecía tirar de toda Europa, una moneda que era tan fuerte que el resto del mundo podía romperse los dientes al morderla, una posición geográfica que hacía que, si ese enorme cuerpo se girase un poco mientras dormía, se produjera algo así como un ligero terremoto en los países vecinos…

Paralelamente a todo ello, encontramos una historia de amor, no sólo absurda (¿hay alguna que no lo sea?) sino increíble, acartonada, casi folletinesca. Lo que todavía choca más en un texto tan riguroso intelectualmente. Si lo que Nooteboom pretendía era añadir algo de vida en un artefacto demasiado árido, el intento resulta fallido. Elik (hasta su nombre y la justificación de su origen español no pasan de ser una elaboración mental del autor), su melodramático pasado, su personalidad (demasiado) enigmática y la desdibujada – aunque no por ello más creíble – relación con Arthur Daane podría eliminarse sin que nadie las echase de menos. Al contrario, el conjunto ganaría en credibilidad y coherencia.

Como digo, los personajes no son tales sino (como Erna, la amiga incondicional con la que suele dialogar mentalmente) una pared donde rebotan los soliloquios del protagonista. O máquinas de lanzar ideas. Por ejemplo, una de las reflexiones que su amigo filósofo, Arno Tieck, suelta, como todos, sin venir mucho a cuento: “No pararán hasta que el mundo entero coma lo mismo. (…) Comer lo mismo, oír lo mismo, ver lo mismo y luego, por supuesto, pensar también lo mismo, si es que se puede hablar todavía de pensar. Fin de la diversidad” Encontramos también una especie de coro – al modo de la tragedia griega clásica – de inmortales que situándose por encima del bien y del mal filosofan brevemente entre uno y otro capítulo: “La eternidad, Dios, la historia, todo son invenciones vuestras. Todo es al mismo tiempo real y una ilusión, y vivir con eso no es tarea fácil.”

Como decía, un libro para reflexionar más que para revivir sucesos inventados, a medio camino entre la narrativa y el ensayo, con abundantes diálogos y continuos cambios de enfoque, que hay que leer con la mente abierta y sin prejuicios si se quiere disfrutar de él.

4 comentarios:

procesionespordentro dijo...

muy interesante blog. Me encontré con él buscando una reseña de "El valle de los avasalllados" de Ducharme.
Te invito a pasar por el mío.Un saludo

Anónimo dijo...

De acuerdo, la novela está bien escrita, no me ha defraudado pero por momentos me resultó pesada, aburrida y los personajes insufribles, está muy bien las reflexiones, lo que pasa es que la trama no resulta, me aburrió, me pareció muy extensa, me quedo con las reflexiones, las descripciones y no con el hilo del argumento

Montuenga dijo...

Bueno, como digo en la reseña, el hilo argumental es muy leve, lo ocupa prácticamente una relación amorosa completamente inverosimil, y los personajes son meros pretextos. Pero es una técnica narrativa como cualquier otra, tiene fuertes conexiones con el género ensayo y, por tanto, sus méritos no están en la trama sino, como tú muy bien dices, en otro sitio. Entiendo que, en general, estamos de acuerdo, aunque quizá a mí me ha gustado más.

Anónimo dijo...

Montuenga: Gracias por contestar a mi pobre comentario, vos sos más inteligente que yo, sí , yo quise expresar lo mismo , me pareció excelente como ensayo Tienes razón en lo referente a que pretexto de utilizar personajes es una técnica válida , es más, después de haber pasado unos días me agrada más.Te escribo desde la ciudad de Rosario en Argentina Gracias