miércoles, 23 de noviembre de 2016

Colaboración. Lauren Groff: En manos de las furias

Idioma original: Inglés
Título original: Fates and furies
Traducción: Ana Mata Buil
Año de publicación: 2016
Valoración: Decepcionante

Debo reconocer que tengo tendencia a desconfiar de los super-ventas, de los libros altamente recomendados en medios de comunicación habituales, o  los muy promocionados, puesto que: en primer lugar, como es obvio, no tienen por qué encajar con mi gusto particular, y, en segundo lugar, me despiertan cierto recelo. Así que cuando compré este libro era consciente del riesgo que estaba asumiendo. Había oído hablar poco de él, pero sí había leído que se trataba de un libro finalista al National Book Award, mejor novela del año en Amazon y mejor novela del año según Barack Obama (ni más ni menos!). Qué podía salir mal?

Pues la verdad es que no pocas cosas, incluso me atrevería a decir que demasiadas.

Empezaré por la forma en que Lauren Groff narra el libro, de un cariz forzadamente “marquetiniano” hasta el punto de mezclar el papel de narrador con el de creador de la historia:
"La llovizna se convirtió en una tormenta de gotas gordas. Se apresuraron a cubrir la última porción de playa.
[Dejémoslos aquí suspendidos en el aire, en una imagen mental: delgados, jóvenes, atravesando la noche hacia el calor del hogar, volando por la arena y las piedras frías. Ya regresaremos a ellos. De momento, él es el único de quien no podemos apartar la mirada. Él es quien brilla.]"
Particularmente, como lector, me gusta reconstruir las situaciones, manejar los tiempos y no sentirme tratado como una marioneta. La cuestión es, ¿qué pretendía la autora moviendo los hilos de sus personajes de forma tan evidente? ¿Estaría ya buscando la adaptación al cine?

En cuanto al estilo, la autora intenta transmitir una proximidad narrativa acercándose al lector dándole una apariencia de lectura “fácil” (o facilona en este caso) pero lo hace de forma tan evidente, tan forzada, que consigue justamente lo contrario. La forma de escribir de Lauren Groff y las palabras elegidas, especialmente en los párrafos iniciales del libro, ya dan una muestra clara de su estilo, utilizando un lenguaje tan ridículo que provocan vergüenza ajena. La manera en que la autora narra las escenas románticas o sexuales es tan acaramelada y dulzona que llega a ser incluso empalagosa. Leed la contraportada del libro y veréis de qué hablo. Ni Federico Moccia en uno de sus días menos inspirados llegaría a ese extremo.

Todo esto podría tener un pase si la historia que nos explica fuera buena. Pero ni eso. El libro es un despropósito en su conjunto, sin pies ni cabeza y totalmente inverosímil. La autora realiza saltos temporales sin marcarlos, la personalidad que se le quiere dar a los protagonistas no me la creo ni de lejos, algunos de los personajes no transmiten nada, no tienen alma; y no hablemos ya de la estructura narrativa: no se puede pretender ir de menos a más introduciendo elementos al final del libro de forma precipitada y sin ton ni son. Y como no quiero explicar lo que ocurre en el libro, no me extenderé en qué cuenta la segunda mitad.

Para comentar algun aspecto positivo del libro (creo que en todo libro hay alguno), sí que le reconozco a la autora que entre las páginas 150 y 200 tiene momentos en que parece que sí, que coge el tono y en cierto punto hasta despierta interés. Lamentablemente acaba rápido.
  
Le hubiera puesto hasta peor valoración aún, pero hay una única cosa que sí tiene de buena el libro: te fuerza a que lo quieras acabar, ni que sea únicamente para ver como acaba tal despropósito. Ya dicen que “la curiosidad mató al gato”; en este caso “mató” a un lector.

Resumiendo, lamento haber hecho caso a la maquinaria propagandística y haber leído este libro. Gana el marketing, pierde la literatura.



Autor: Marc Peig

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Y de qué va el libro?

Anónimo dijo...

Os da tirria Thomas Bernhard? Ni una novela suya habéis reseñado..

Koldo CF dijo...

Está reseñado "El origen. Una indicación", que quizá se poco para un autor como Bernhard, cierto.
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/06/thomas-bernhard-el-origen-una-indicacion.html

Francesc Bon dijo...

Yo reseñé "El sótano"! aquí

Anónimo dijo...

Ya bueno, eso son dos relatos autobiográficos. Y novelas?

Saludos!

Anónimo dijo...

El último de sus libros publicados, Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción (1963), recibió una críticas terribles. Recuerdo haberlo leído en mi juventud y experimentar una enorme decepción que no era capaz de expresar con palabras. Fue Norman Mailer en julio de ese mismo año quien crucificó definitivamente a Salinger en un artículo para la revista Esquire: “El segundo relato, titulado «Seymour: una introducción», debe de ser el texto en prosa más descuidado que ha publicado jamás un escritor americano importante.”

De Aula de Filosofía.

Anónimo dijo...


Pues si que Norman Mailer escribía como para dar lecciones a nadie.
O a lo mejor son las traducciones que he leído, pero vamos, muy bien no escribía.

Gabriel Diz dijo...

Norman Mailer, escribía muy bien. El problema son las desastrosas traducciones al español. La traducción de "La canción del verdugo" destroza el libro, Anagrama debería revisar la calidad de lo que edita.

Saludos

Anónimo dijo...

Pues será eso. Precisamente cuando lo dije estaba pensando en "La canción del verdugo".
Y un poco también en "Los tipos duros no bailan".

Ivan Rúmar dijo...

Centrándome en Lauren Groff y el contenido de la entrada, algo parecido me ocurrió cuando leí Los monstruos de Templeton. Una historia anodina que saltaba de una historia aburrida (la del pasado) y otra muy tópica (la del presente), donde la premisa del monstruo solo es un mcguffin totalmente prescindible.

Saludos!