jueves, 10 de noviembre de 2016

Colaboración. J.R. Moehringer: El bar de las grandes esperanzas


Idioma original: Inglés
Título original: The Tender Bar
Traducción: Juanjo Estrella González
Año de publicación: 2005
Valoración: Imprescindible

Sin palabras. Todas las palabras que me faltan para escribir la reseña de este libro son las que plasma hábilmente su autor en cada frase de esta magnífica obra.

Moehringer se basa en sus recuerdos desde la infancia a su edad adulta para escribir un libro que es todo un homenaje a la vida, no únicamente a la suya propia sino también a la de cada personaje que formó parte de su pasado, a la vida misma del bar donde creció y donde se formó como persona. Pero asimismo, y de forma muy destacada, es también un homenaje a las palabras y a los libros.

Llegados a este punto pensaréis: ¿vale la pena leer una autobiografia de un autor desconocido, aún siendo premio Pulitzer, y que centra la historia en un bar? La respuesta es sí, sí, y mil veces sí. Si amáis las palabras, si os emocionáis cuando al coger un libro veis que en sus frases hay vida y sentimientos, y que más allá de ellos hay una historia que contar, no dudéis ni un segundo en leerlo. Solo hay que leer la introducción que hace el propio autor del bar donde ocurren las cosas, el hogar de sus vidas, para darse cuenta de la calidad de su prosa:

"Íbamos para todo lo que necesitábamos. Cuando teníamos sed, claro, y cuando teníamos hambre, y cuando estábamos muertos de cansancio. Íbamos cuando estábamos contentos, a celebrar, y cuando estábamos tristes, a quedarnos callados. Íbamos después de una boda, de un funeral, en busca de algo que nos calmara los nervios, y siempre antes, para armarnos de valor tomando un trago. Íbamos cuando no sabíamos qué necesitábamos, con la esperanza de que alguien nos lo dijera. Íbamos a buscar amor, o sexo, o líos, o a alguien que estuviera desaparecido, porque tarde o temprano todo el mundo pasaba por allí. Íbamos, sobre todo, cuando queríamos que nos encontraran."

Narrado en primera persona, Moehringer nos cuenta la importancia de las amistades, del sentimiento de pertenencia a un lugar, a un grupo de amigos, a una comunidad. Y nos cuenta sus pasiones vitales, ya sean los libros o la cultura, las mujeres y la compañía pero también la solitud.

A partir de una infancia sin la figura paterna como referente masculino, el personaje encuentra refugio en un bar, pero no en el bar en sí como local, sino en los diferentes personajes que lo habitan, porque en el fondo viven en el bar, siendo su casa, su sitio, donde pertenecen. El bar es el lugar donde no se los juzga y donde sí encuentran soporte. Lo que la vida les quita, el bar se lo ofrece; lo que les falta en la vida, en el bar lo encuentran.

El libro por tanto es un canto a favor de la comunidad, a favor de la proximidad entre personas que no tienen por qué tener un vínculo entre ellas pero que gracias al bar encuentran un lugar común que les permite compartir un espacio emocional.

Con un estilo elaborado y preciso, el autor nos presenta un personaje que algunas veces nos recuerda al Holden Caulfield de “El guardián entre el centeno” pero visto desde los ojos y la sinceridad de Karl Ove Knausgard. Pero allí donde Knausgard transmitiría desaliento y pesar, Moehringer irradia camaradería y esperanza.

Asimismo, este libro también tiene algunos aspectos no tan logrados que cabe mencionar. Entre ellos destacaría que en algunos pasajes la noción del tiempo se diluye, de forma que se pierde de vista la edad del protagonista en algunas fases del libro; igualmente, la parte del libro donde el protagonista está en la universidad no tiene la meticulosidad del resto del libro ya que a veces sorprende como llega a avanzar sin demasiados contratiempos en unos estudios tan exigentes y al mismo tiempo llevar una vida tan caótica y desorganizada. En este aspecto le encuentro falto de coherencia o de una narración que aclare mejor este hecho.

En cualquier caso, la habilidad de Moehringer en el uso de las palabras consigue su propósito: que la historia te atrape y no la abandones, hasta el punto que sin darte cuenta acabas devorando el libro a una velocidad de vértigo invitando al lector a formar parte de la comunidad del protagonista, consiguiendo que te familiarices con cada uno de sus personajes. De esta forma, aparentemente tan sencilla, Moehringer consigue lo que se propone: hacer un homenaje al bar donde todo el mundo se encuentra a gusto, incluido el propio lector.

Así pues, os animo a formar parte de esta historia. Bienvenidos al bar donde descansan las palabras y se reconfortan los ánimos. Acomodaos y disfrutad de la compañía.

Autor: Marc Peig


De Moehringer en ULAD: Open

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Colaboraciones nunca mais. Viene el típico que coloca un Imprescindible al libro que más le encandiló el pasado año. Y como que no.

Mnauel dijo...

A mí me ha parecido un libro muy bueno. No esperaba tanta emoción en novela - biografía, la verdad es que sorprendió mucho, y eso que partía de un recelo y esceticismo hacia la obra por todo el bombo que se le había dado. Es una novela, con mayúsculas.

No sé si es imprescidible o muy recomendable. Sé que fue una de las lecturas de las que más disfruté en los últimos meses.

Anónimo dijo...

Hola:

Como anónima estoy de acuerdo con el comentario del primer anónimo. No me parece un libro a la altura de los calificados como imprescindibles en este blog. El libro está bien escrito, es ameno, se lee bien... pero lo lees y ya, no te deja un poso duradero, no aporta nada nuevo a la literatura, no tiene profundidad... nada por lo que se le pueda considerar un título imprescindible. Yo personalmente le daría un recomendable. Entendería que alguien pudiera considerarlo muy recomendable. Pero imprescindible, nunca.

Marta (para dejar de ser tan anónima).

Gabriel Diz dijo...

Ups....con estos comentarios Marc no va a tener animo para volver a colaborar! :p

Mr. Io dijo...

En este blog no se busca establecer un canon. Y las reseñas están firmadas. Cada autor propone su lectura de una obra, y uno la toma o no, acuerda o no. ¿Tan difícil es respetar las valoraciones ajenas? Con lo interesante que serían los mismos comentarios críticos, disidentes, que discuten y proponen su propia calificación, si no desacreditaran al autor de la reseña y su juicio.

Mis libros imprescindibles, esos que releo dos o tres veces cada decenio porque me mejoran la vida y encuentro en ellos un disfrute superlativo o me interpelan de una manera única, probablemente no cuentan con aval mayoritario. Y sin embargo para mí son imprescindibles.

Saludos.

Francesc Bon dijo...

Buenas: creo ya haber dicho en algún momento que una contrarreseña también es una colaboración posible. Que sustentamos el blog entre unos cuantos, desinteresadamente, que mantener el ritmo es difícil, porque además condiciona en la práctica la vida lectora (incapaces de leer libros ya reseñados, sin tiempo para permitirse abandonos frecuentes, sin opción a leer un libro que no pueda reseñarse: nada cómodo), como para descartar las ayudas de quien, con buenas intenciones y el entusiasmo propio, comparten una opinión de un libro que, espero, todos los que se muestran tan acres, hayan leído al menos. Saludos.

Francesc Bon dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergio Sánchez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergio Sánchez dijo...

En este blog "Anna Karenina" está calificado como "aburridísimo" y aunque no lo comparta no me parece mal. ¿Qué problema tenéis con esta reseña?. Si un clásico puede ser "aburridísimo" (que lo puede ser) ¿por qué una novedad que no sea de Delillo o Roth no puede ser "imprescindible"?. Ganas de leer esta obra.

Koldo CF dijo...

Además de lo que ha dicho Francesc, si la valoración está debidamente justificada y no parece una nota de prensa,como es el caso, bienvenida sea.
ASí que... Gracias Marc (y al resto de la gente q envía colaboraciones)

Anónimo dijo...

Hola:
Espero que, igual que las contrarreseñas son bienvenidas, también lo sean los comentarios.
Quiero suponer que este blog se sustenta tanto en reseñados como en reseñantes y seguidores. También quiero suponer que los seguidores tenemos derecho a expresar nuestra opinión.
Sé que somos muchos los lectores silenciosos de este blog: los responsables tendréis acceso a esta información y me atrevería a decir que somos muchos más de los que normalmente expresan sus opiniones. Yo, al menos, me confieso diletante en estas lides.
Pero hablo sólo por mí, no me atrevo a hacerlo por una colectividad: me gusta disfrutar de la buena literatura, el tiempo es finito y los críticos españoles no me parecen del todo fiables. Ni siquiera me parecen fiables otros blogs, ya que, o bien dan cualquier cosa por buena, o se han hecho un hueco en el mundo digital por sus duras críticas y ya no son capaces de abandonar ese papel de castigadores, lo que, a mi entender, les resta credibilidad.
Es por ello que os sigo, me parecéis una bendita excepción dentro de este mundo.
 Hoy habéis puesto a Moehringer a la altura de Proust, son los únicos dos autores que han recibido un rotundo "imprescindible" en vuestro blog en los últimos meses. No me importa quién haya hecho la reseña, si habitual o invitado: me parece exagerado. He leído a ambos autores, para los que lo dudéis, por lo visto en algún comentario anterior. Otras veces habéis considerado otros libros como "casi imprescindibles", "imprescindible pero..." dando la oportunidad a cada seguidor del blog de que juzgue si lo puede ser o no para él. Por supuesto que lo que es imprescindible para mí, no lo es para todo el mundo, así que a no ser que esté muy segura, cuando me preguntan  por algún libro que adoro siempre incluyo un "es imprescindible si... o pero..." Las excepciones son contadas.
Con mi comentario simplemente os he querido hacer ver que, para los seguidores habituales del blog, un imprescindible es realmente algo muy serio. Que debería contrarrestarse porque, después de unos años, ya tenéis cierta responsabilidad hacia vuestros seguidores.
Y conste que el libro me parece recomendable, includo podría entender que muy recomendable para alguna gente, pero en ningún caso, imprescindible.
También os digo que esta reseña no os va hacer perder a esta humilde seguidora. Me lo pensaré cuando lea Hermano de hielo :p.
Marta

javier ventura dijo...

A mí todas las reseñas me parecen válidas, y quien tiene el entusiasmo de compartir una lectura con los demás, merece respeto. Quien se quiera limitar a dar importancia a la calificación de "recomendable", "imprescindible" o "infumable", hace mejor en irse a Goodreads y leer la nota media, que no es más que un número y por lo menos es el resultado de miles de calificaciones.

Anónimo dijo...

La valoración es muy importante (entre otras cosas) para decidirse a la hora de ponerse con un libro, sobre todo cuando se hay cientos de libros por leer. Recomiendo esta página y hay que reconocer que está "muy bien" pero no es "imprescindible". Posiblemente esa etiqueta debería ser revisada ya que puede llevar a confusión. Por lo demás todo perfecto, os seguiré de cerca como hasta ahora. Un saludo y gracias

Anónimo dijo...


Una cosa es discrepar sobre la valoración y otra el comentario de listillo irrespetuoso del primer anónimo.
Muy agradecido a los reseñistas habituales y a los colaboradores. Lo que no significa estar de acuerdo con muchas de las valoraciones.

julian bluff dijo...

Marta, coraçao, en ULAD se dan imprescindibles como churros...

Un abrazo para todos ;-)

Anónimo dijo...

Interesante volver a leer esta entrada:

http://unlibroaldia.blogspot.com/2009/07/existe-la-buena-literatura.html

Juan G. B. dijo...

Hola:
La verdad es que me encantaría contribuir a este interesante debate, pero me temo que bastantes dudas tengo ya sobre mis propias valoraciones como para meterme en las valoraciones de los demás.
Pero me parece estupendo que se genere polémica alrededor de un libro o de la reseña de un libro. Gracias a todos