viernes, 18 de marzo de 2016

Jon Bilbao: Estrómboli

Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: Muy recomendable, rozando el imprescindible

En un artículo reciente, Alberto Olmos decía que en España hay dos escritores reconocibles como tales: Jon Bilbao y Óscar Esquivias. Si lo dice Alberto Olmos, quién soy yo para llevarle la contraria. Lo que yo puedo decir es que hace tiempo que no recuerdo haber leído un libro de relatos tan bueno como Estrómboli; y no digo "un libro de relatos español", no, digo un libro de relatos en general. Claro, Técnicas de iluminación por ejemplo me gustó, pero es otra cosa: Eloy Tizón es sobre todo un maestro del estilo y de la imagen; Jon Bilbao es un narrador puro, un contador de historias, sin que eso suponga un descuido del estilo ni mucho menos.

Jon Bilbao escribe de desencuentros trágicos, de malentendidos dolorosos, de conflictos profundos y muchas veces insolubles; escribe historias violentas, o historias que contienen violencia. En muchos casos se trata de tensiones reprimidas o inconscientes, que esperan una grieta en la realidad para salir a la superficie; "Estrómboli", el relato que da título al volumen y lo cierra, termina con una imagen muy representativa del modo como estas tensiones psicológicas e interpersonales se acumulan y se liberan cuando la presión se vuelve insostenible:
...el magma ascendía por la chimenea volcánica hasta el cráter [...]. Al subir por la chimenea, la parte superior del magma se enfriaba y solidificaba, formando un tapón. El magma de más abajo liberaba el vapor de agua y los productos gaseosos albergados en su interior. Los gases y el vapor generaban una burbuja que crecía hasta reventar el tapón. Esto sucedía cada veinte minutos.
En "Crónica distanciada de mi último verano", la violencia es la que se crea entre el narrador y un grupo de moteros que lo acosa, pero también entre la propia pareja protagonista. "El peso de tu hijo en oro" gira en torno a un accidente brutal e imprevisible que destroza la vida de sus protagonistas; en "Siempre hay algo peor" es un San Francisco corrupto y mafioso el que condiciona las vidas (y las muerte) de los personajes. "Avicularia avicularia" es un cuento grotesco, casi tremendista, sobre los límites a los que podemos llegar por nuestra familia; "El castigo más deseado", que tiene algunos paralelismos con "El peso de tu hijo en oro", hay corrientes subterráneas (o submarinas) de odio que solo se desvelan en las últimas páginas.


Los relatos de Estrómboli, como los de otros libros de Jon Bilbao, son decididamente cosmopolitas: Reno, San Francisco, Nueva Zelanda, Estrómboli... (Para compensar, también hay relatos situados en el País Vasco, en Tarragona, en los Picos de Europa....) Creo que este cosmopolitismo no es una simple búsqueda de variedad de paisajes: es también un indicativo de que Jon Bilbao se inscribe, conscientemente, en una tradición que va más allá de la española; una tradición que incluye muy particularmente la narrativa americana (Hemingway, McCarthy, Carver, Salter...). El estilo conciso, poco adornado pero muy efectivo, o el realismo crudo que impregna los relatos, también me parece heredero de esta tradición americana.

Jon Bilbao es, como dice Alberto Olmos, un escritor. No hace falta ni siquiera ponerle adjetivos. Es un pedazo de escritor. Despliega una escritura clásica, maciza, poco dado a experimentaciones formales, pero en la que también es muy difícil encontrar grietas. Es verdad que algunos finales de algunos cuentos me han dejado con ganas de más, con ganas de que se los relatos se hubieran cerrado de forma más contundente, o con ganas de que se hubieran resuelto de otra forma. Pero para eso haría falta que los cuentos los hubiera escrito yo, y no, los ha escrito Jon Bilbao; y con ellos ha construido uno de los mejores libros de relato que se han publicado en España en los últimos años.

También de Jon Bilbao en ULAD: Shakespeare y la ballenaComo una historia de terrorFísica familiar

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uff, pues a mi Eloy Tizón me parece un soberano coñazo... A ver si con este acertamos.

Gracias por la reseña.

Un saludo.

Juan G. B. dijo...

He de decir que, por la parte que se refiere a Oscar Esquivias, Alberto Olmos también tiene razón.