lunes, 14 de marzo de 2016

Izaskun Gracia Quintana: Crónicas del encierro

Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: Recomendable

Hace algunos años, y durante algunos años, tuvimos el placer y el privilegio de que Izaskun Gracia Quintana (aka "Izas") fuese la Gran Dama de ULAD: quien bucee en los archivos de los años 2010, 2011, 2012, verá que una de cada cuatro reseñas aproximadamente lleva su firma. Así que reseñar ahora su primer libro de relatos (no "su primer libro", porque ya ha publicado varios poemarios) es un acto de justicia que nos llena de orgullo y satisfacción.

Pocos libros he leído últimamente en los que el título describa mejor el contenido que en estas Crónicas del encierro. Porque, de hecho, los relatos que componen este libro son en su mayor parte un conjunto de variaciones sobre el tema del aislamiento, el enclaustramiento, el secuestro, la reclusión, voluntaria o involuntaria, y sus consecuencias físicas y mentales (un tema, por cierto, que comparte con Iván Repila y su Niño). En "Tap" (el relato que abre el volumen), es un hombre tumbado en una cama; en "El vestido azul", una mujer que hace recuento de las posesiones de su madre, a la que ha cuidado incansablemente durante años; en "El pozo", son dos niños que juegan en un túnel subterráneo; en "Diario nocturno", un hombre que sufre una extraña enfermedad que no le permite salir de casa durante el día...

Hay algunos relatos que escapan a esta temática del encerramiento, entendida en sentido literal (aunque quizás no tanto si lo interpretamos en sentido metafórico): en "Barcos hundidos", un hombre con una casi completa falta de empatía relata entrecortadamente su relación con sus padres, con su hermana, con su novia... Y en "Vacaciones", una niña aparentemente inocente se prepara para irse de viaje con sus padres, y descubre que le faltan unos lapiceros...

Pero en los cuentos de Izaskun Gracia casi nada es inocente. Es un libro claustrofóbico (¡claro!), explícito, directo y cruel. Ya, ya sé que me repito, porque también dije que era cruel el libro Modelos animales de Aixa de la Cruz, y El límite interior de Nere Basabe, y Cicatriz de Sara Mesa... Pero es sin duda con Aixa de la Cruz con quien tiene más similitudes, por su forma gráfica, desinhibida y hasta juguetona de presentar la violencia, la degradación física o mental. "El triángulo de cerámica" es el más explícito de los relatos, acercándose al final (aunque sin decidirse a entrar del todo) al territorio del gore tipo Hostel de Eli Roth.

No tengo la seguridad de si los cuentos están dispuestos en orden cronológico de escritura, pero da la impresión de que a medida que avanza el libro, van ganando peso, densidad y complejidad, dando vueltas en espiral alrededor del tema común. Así, "Tap" es casi un esbozo, muy desnudo, de la idea del abandono y la rendición física y mental; el mismo tema vuelve a aparecer en "El vestido azul", ya con más matices psicológicos, y luego en "Barcos hundidos", con una forma más poética y experimental, y por fin en "Diario nocturno", el relato más largo del libro, con algunas implicaciones psicológicas, distópicas y hasta post-apocalípticas más insinuadas que exploradas.


En algunos aspectos se puede notar, quizás, que Crónicas del encierto es un primer libro de relatos: creo que en el futuro veremos a Izaskun Gracia Quintana escribiendo relatos (o novelas) en los que haya un mayor desarrollo de los temas y de los personajes, una mayor experimentación con la técnica, el punto de vista, la voz o el estilo, y también relatos en los que las tensiones y las violencias sean más sutiles y subterráneas, pero no por ello menos terribles. Está claro en todo caso que, como poeta o como narradora, Izaskun está aquí para quedarse. Y nosotros encantados de que se quede, claro.

1 comentario:

Guillermo dijo...

Me has puesto los dientes largos, Santi.