lunes, 7 de marzo de 2016

Colaboración: El canon occidental de Harold Bloom


Idioma original: inglés
Título original: The Western Canon: The Books and the School of the Ages
Año de publicación: 1994
Traducción: Damián Alou
Valoración: repugnante

Una tarea titánica la de compilar la lista de los libros imprescindibles de Occidente, lo que quiera que sea eso. Como el autor es un simple mortal, su fracaso es previsible, aunque podía haberlo sido menos de conducirse con más modestia.

Bloom es demasiado ignorante para el empeño y muestra un vicio muy presente en algunos autores de habla inglesa, considerar prioritario frente al resto lo que está escrito en inglés. Enmascaran así su flaqueza para leer en otros idiomas. Un ejemplo claro es su tratamiento de la literatura medieval: dedica un capítulo entero a glosar Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer -magnífico libro, por otra parte-, pero ignora a Boccaccio, a Juan Ruiz, a don Juan Manuel (donde podrá encontrar la semilla de La fierecilla domada de su adorado Shakespeare), la literatura de exempla y las farces, sotties y fabliaux en francés, por no seguir con la lista, todos ellos anteriores y de los cuales bebió Chaucer en abundancia.

A ver, cualquiera diría que para hacer un canon no ya occidental sino -seamos más modestos-, sólo europeo, habría que dominar el inglés, pero también al menos el castellano, el francés, el alemán y el italiano, pero no es el caso. Así que para ocultar sus carencias se refugia en la soberbia y la displicencia. Shakespeare es el mejor autor que ha pisado la Tierra. ¿Por qué? Porque lo digo yo. Si un mindundi como Leon Tolstoi osa decir que todos los personajes de Shakespeare hablan igual es porque Tolstoi no sabe suficiente inglés. Y sin embargo, es cierto. Todos los personajes de Shakespeare hablan igual, una de las muchas críticas que cabe hacer al sobrevalorado dramaturgo inglés. Lo que no sucede con Calderón de la Barca, por ejemplo, donde los reyes hablan como reyes y los criados como criados. Claro, ese es el problema de los cánones, que son fruto de un lugar y una época; si lo hubiera escrito un alemán aparecería Calderón, pues fue en Alemania donde se rescató su figura después del olvido al que le condenó el tiempo y aún hoy muchas de las mejores ediciones calderonianas se hacen en territorios de habla alemana. El libro está lleno de ejemplos así. Entroniza a Samuel Beckett pero ignora la existencia del Teatro del Absurdo, como si Beckett no debiera nada a Alfred Jarry, a Dadá y su Cabaret Voltaire o a Antonin Artaud o si su obra fuese una isla solitaria sin comparación con, por ejemplo, la de Eugène Ionesco.

Por otro lado, Bloom es un resentido y lo hace notar. Para él la culpa de la decadencia en la transmisión de la literatura la tienen las feministas, los negros y los homosexuales, bien claro lo escribe. Por supuesto, no cabe un gramo de responsabilidad en profesores ignorantes y dogmáticos como él. Supongo que aquí cuentan mucho las pequeñas miserias de la vida universitaria...

Ojo, le he llamado ignorante, soberbio y resentido, pero no tonto. Tuvo la suficiente astucia para dedicar un espacio separado al catalán en su maravillosa lista y eso le valió un Premi Internacional Catalunya otorgado por la Generalitat y dotado con una muy buena bolsa...

Lo leí hace unos cuantos años, al poco de aparecer, y lo encontré un ejercicio gratuito de arrogancia. Medida por medida, no me he tomado la molestia de repasarlo.



                                                                                             Firmado: Pedro el Negro


Otros títulos de Harold Bloom reseñados en Un Libro al Día: GeniosLa religión en Estados Unidos 


19 comentarios:

Anónimo dijo...

Reseña arriesgada para un liro arriesgado. Es curiosos que "Genios" tenga un imprescindible mientras que a este Canon se le conceda la calificación de repugnante. Un saludo.

Carlos Andia dijo...

Supongo que todos los compendios de 'obras imprescindibles' adolecen de cierto sesgo en función de la cultura o ideología del autor (ya lo he visto en otras ocasiones). Pero efectivamente, si se hacen con algo de humildad/objetividad, resulta menos cantoso. Por lo que comentas, no parece que sea el caso.

Eso sí que es una reseña contundente, desde luego.

Saludos.

anton corderí dijo...

Pudiera ser que la reseña estuviese a la misma altura a la que la susodicha reseña pone al

libro de Bloom?

Santi dijo...

Aunque no comparto muchos de los planteamientos de Bloom (su odio a lo que é llama "la Escuela del Resentimiento", su anglocentrismo exagerado...), un "repugnante" me parece exagerado. Es un libro que parte de una determinada visión de la literatura y de los estudios literarios, y que la aplica con honestidad y con algo de mala baba. Se puede no estar de acuerdo, pero sigue planteando cuestiones interesantes y generando debates que duran hasta hoy (aunque el libro en sí mismo creo que ha quedado bastante superado, y el anexo con la lista concreta de libros ya ni digamos).

Respecto al pobre Shakespeare, él no tiene la culpa de que Bloom le colocase en el centro de su esquema megalómano, diciendo poco menos que a él se debe toda la literatura occidental producida desde entonces. Y decir que todos los personajes de Shakespeare hablan igual... en fin, yo tampoco leo inglés antiguo con fluidez, pero me parece que no se sostiene por ningún lado.

Anónimo dijo...

En el canon en sí mismo tal vez esté equivocado, pero que la decadencia de la literatura contemporánea está causada por el izquierdismo que la parasita desde hace décadas es una verdad como la copa de un pino. Las facultades del mundo anglosajón están llenas de profesores dogmáticos, que desprecian todo lo creado por varones blancos heterosexuales. En universidades de EEUU se desprecia la obra de Mozart (y de muchos otros) por no ser suficientemente diversa, que parece ser que es actualmente el valor supremo de todo arte.

La corrección política mata el arte. Parece ser que hay que seguir tapando las escultura clásica.

PS: ¿Nadie se ha dado cuenta que resulta algo incoherente atacar el libro en la primera parte de la reseña por su falta de inclusividad y hacerlo también al final por incluir en su estudio la literatura catalana? Las reseñas de esta página están perdiendo cada vez más calidad. Da la impresión de estar escritas por personas que viven en un estado permanente de adolescencia ideológica.

Montuenga dijo...

Pues yo pienso que uno de los valores del blog es que nuestras opiniones son propuestas, no dogmas, y espero que el sentido común nos siga manteniendo alejados de ellos. Una cosa es tener una opinión arraigada que se expone con seguridad y decisión y otra muy distinta sentar cátedra.

Santi dijo...

Claro, hay excesos en los Estudios Culturales, y de hecho ya hay un cierto movimiento de retroceso hacia versiones más tradicionales de los estudios literarios; pero eso no quiere decir que algunas de las críticas que se hacen desde estos Estudios Culturales, o desde los estudios de género, o desde los Queer Studies, o los Estudios Post-Coloniales, no fueran absolutamente justos y necesarios.

Por otra parte, siempre me chirrían esos cantos a la decadencia de la civilización occidental, entre otras cosas porque se vienen haciendo desde por lo menos el siglo XIX. ¿Tiene el mismo valor una canción de Justin Bieber que la Novena Sinfonía de Beethoven? Pues no, claro; pero eso no significa que hoy no se produzca literatura, música, cine, arquitectura, arte en general que algún día alguien colocará en el canon de lo que "verdaderamente es cultura".

GGN dijo...

A mí tampoco me apasiona Bloom, pero estoy de acuerdo con la mayoría de comentarios en que la reseña es excesivamente negativa. De hecho, el autor cae en la soberbia y el dogmatismo que le reprocha a Bloom. Supongo que la idea era escandalizar: aunque parte de la ventaja de criticar un libro de hace 20 años, ya ha logrado acumular varios comentarios. Y de paso una pulla gratuita contra Cataluña, el colofón ideal.

Juan G. B. dijo...

Hola a todos:
Yo no he escrito la reseña, pero sí que la he publicado, así que me siento obligado a puntualizar algún aspecto de la misma. En concreto, pensaba que era evidente (quizá no lo sea) que las valoraciones de los libros reseñados en este blog eran decididas únicamente por los autores de las reseñas, no de forma asamblearia ni nada por el estilo... de ahí que pueda haber tanta disparidad de valoración entre los libros de un mismo autor.
En todo caso, si alguien no está de acuerdo con lo opinado, para expresarlo están los comentarios, claro está y también ¿por qué no? existe la posibilidad de proponer una contrarreseña.
Anónimo de las 11:02, discrepo en la mayor: yo no creo que la literatura contemporánea se encuentre en ningún estado de decadencia, para nada. A este respecto, no sólo coincido con lo comentado por Santi, sino que además, yo considero que tal idea no es sino un tópico ya algo cansino.
Estimado GGN: No puedo hablar por el autor de la reseña, pero sobre lo referente a la literatura catalana, yo entiendo que no le molesta la idea de que se incluya en el "canon occidental", sino que la Generalitat se gastase una pasta en otorgarle un premio al Sr. Bloom por haberlo hecho. pero es mi interpretación de lo leído, claro...
En cualquier caso, un saludo a todo el mundo y gracias por pasaros por aquí.

Ana Esteban dijo...

Comparto mucho de lo que se dice en la crítica y de las puntualizaciones de Juan G. B.
Vivimos en un mundo absorbido por la cultura angloparlante y escierto que la falta de traducciones al inglés de mucha de la literatura internacional hace que los cánones en literatura, cine, incluso en música popular (es complicadísimo que a un ingés o norteamericano le interese algo que no esté cantado en inglés) estén sesgado.

Kim Jong Nam dijo...

En fin, mucho debate y tal pero yo os mandaba ejecutar a todos!

Ya en serio. Lo hablábamos en Twitter el otro día a cuenta de una lista de Le Monde. Estas listas pecan todas de "Chauvinismo" y parece que el libro de Bloom también. A mi lo del "repugnante" me parece excesivo para un libro de este tipo. Yo se lo guardo más a "La elegancia del erizo", "50 sombras de Grey" y cosas así.

Francesc Bon dijo...

Respeto a Bloom por su descomunal conocimiento, aunque no siempre comparta su entusiasmo por según qué y me crispe cómo ignora muchas cosas. Pero siempre habrá quien me recuerde que Hitler también era un gran lector. Respecto a la "sutil" mención sobre Catalunya, recordar que Carod Rovira hace tiempo que no pinta nada, que más vale "invertir" en cultura que, no sé, en comprar tanques, y que lo que se hizo para difundir la cultura catalana se podía hacer por parte de cualquiera otra. En todo caso, estoy con Montuenga a todas: somos muy libres de hablar como queramos de los libros que queramos.

Anónimo dijo...

muy mal esta entrada, castigados sin visitas un mes

Anónimo dijo...

Calificar de "repugnante" este libro me parece exagerado, inadecuado y además coloca al escritor de la reseña (tanto por su calificación como por sus argumentos) en la misma posición de arrogancia, falta de humildad y dogmatismo que crítica de Bloom. Totalmente de acuerdo, además, con la opinión de los comentarios anteriores, de que no tiene sentido criticarlo de excluyente y luego criticarlo por incluir literatura catalana.
Personalmente, más allá de estar de acuerdo o no sobre la califiación de la obra, no me parece una buena reseña.

Ismael dijo...

Decir que Bloom, uno de los más importantes críticos literarios de los últimos 50 años, es un ignorante y acusarle al tiempo de soberbia es una contradicción que en mi opinión dice mucho del autor de la reseña.
Está bien que termine confesando que no lo ha releído desde finales de los 90, cuando se publicó en español. Es decir, escribir una reseña de un libro leído hace 20 años lleva a ciertos errores de apreciación y es injusto casi por definición.
Y es que solo el tiempo puede justificar afirmar que Bloom se olvida de Boccaccio, a quien el crítico estadounidense atribuía la invención de la metaescritura irónica. Que no es poco. Y Boccaccio forma parte del canon para Bloom.
Otra cosa sería don Juan Manuel, que tendrá mucha importancia en la literatura española pero no tanta repercusión precisamente a nivel de la literatura occidental. Claro que supongo que el autor de la reseña reivindica un canon cañí, del que Bloom es un ignorante.

Anónimo dijo...

creo que de un tiempo a esta parte el calificativo de repugnante se otorga con demasiada frivolidad en este blog y caemos en el error de banalizar la critica. Porque no reservamos esto para quien realmente se lo merezca ,que mira que hay basura ..y no nos ponemos tan estupendos ?
todavia recuerdo la reseña de Marina ...
Nos quedaran insultos cuando hablemos de Jorge Javier, Ana rosa ,Paulo Coelho o compartiran califivcativo que Marina y Bloom?

Anónimo dijo...

Si es cierto (que no lo sé, porque no lo he leído) que Bloom y otros autores de habla inglesa no conocen las obras escritas en otros idiomas, yo creo que el idioma no es excusa. En mi opinión, no hay que saber ruso para apreciar Ana Karenina, por ejemplo. Seguramente, con la traducción se pierden matices, pero la esencia de la obra es la misma. Por otra parte, es inevitable que cada uno haga su interpretación de un canon literario. A mí, por ejemplo, me chifla la literatura inglesa del siglo XIX, y de literatura africana sólo he leído un libro de Naguib Mahfouz. Si yo escribiera un canon (cosa que me quedaría muy grande), seguramente me culparían de sesgo hacia lo anglosajón, y eso, siendo española. Y creo que un autor verdaderamente erudito también tendrá sus preferencias y sus lagunas. Ningún canon puede dejar satisfecho a todo el mundo. A nivel más modesto, 1001 libros que tienes que leer antes de morir tiene ausencias incomprensibles (ni una sola obra de Shakespeare) y sin embargo tiene en la lista una de Julia Navarro.

Talibán dijo...

Hola a todos. Aprovecho para hacerme propaganda, ya que hice una reseñita de este libro en la página entrelectores. Siendo de mal gusto autopromocionarme, lo es de pésimo dejar el enlace, así que lo evitaré.

Este libro surge en un contexto muy determinado, que son las querellas académicas de Bloom con los adalides del multiculturalismo literario. Él decide aprovecharse de su fama "overseas" -que no poseen los rivales- y se venga publicándolo en editoriales conocidas. Dado que en la tradición académica el revanchismo camuflado se remonta hasta los griegos, es absurdo criticárselo a Bloom.

Otra cosa es el contenido. Se trata, como no puede ser de otra forma, de un intento de canon anglosajón de andar por casa, adicionando los autores que más se han traducido al inglés. Ese es su recorrido, no más; sucede que el título presuntuoso y absurdo predispone en contra.

Y en cuanto al contenido, haciendo abstracción de los numerosos y evidentes olvidos y de la ridícula centralidad de lo inglés, a mi juicio se deja leer, aunque sin sorpresas. Es en realidad un libro sobre Shakespeare. Posiblemente (no he leído casi nada de Bloom) sea un refrito de otros artículos sobre el bardo de Avon, lo cual no me parece mal, hay que rentabilizar el trabajo. Lo demás es un repaso a la Literatura inglesa y sus confluencias desde un punto de vista esencialmente clásico.

Todos los personajes de Shakespeare hablan igual, es obvio, pero es que la tradición teatral en la que se inscribe no es la realista. Me parece una crítica sólo sostenible desde el humor. Un saludo.

Anónimo dijo...

Uno puede decir lo que quiera, lo que le da la gana, pero lo mismo se pede decir de muchas maneras, no conozco a la persona que ha escrito la opinión, pero se tiene en mucho valor de si mismo para opinar como opina.
Me imaginaba que ULAD partía del respeto, y en las palabras dichas falta respeto y sobra orgullo.
¿Por qué se celebra el aniversario de Shakaspeare? Por qué todos los autores teatrales o de ópera quieren representarlo?

Clara