martes, 25 de enero de 2011

Samuel Beckett: Fin de partida

Idioma original: francés
Título original: Fin de partie
Año de publicación: 1957
Valoración: Imprescindible

¿Dónde? En un bunker aparentemente post-apocalíptico. ¿Cuándo? No se sabe: en un tiempo sin tiempo, en el final de todo, en el último día de los últimos seres humanos (¿seres humanos?) sobre la faz de la tierra. ¿Quiénes? Cuatro personajes: Hamm, anciano postrado en una silla de ruedas; Clov, su criado, acompañante, esclavo, que amenaza con abandonarlo pero no lo hace; Nagg y Nell, los padres de Hamm, tullidos y confinados en sendos cubos de basura. ¿Y qué? Pues que el mundo se acaba, que estamos al final de todos los finales, y que las personas son lobos para las personas.

Como en Esperando a Godot, la otra obra maestra teatral de Beckett, Fin de partida se construye a través de los silencios, los diálogos que no lo son, los juegos en el límite de lo absurdo, la crueldad entre personajes, los sobrentendidos y los vacíos que el espectador debe intentar llenar. Al igual que en aquella, las posibles significaciones son muchas, porque el autor se cuida mucho de ofrecer respuestas ("¿No estaremos a punto de significar algo?", se pregunta un personaje); y en efecto, todo lo que vemos (ese horizonte vacío, esas relaciones de odio e interdependencia, esas historias que se entreven, y que quizás se refieran, o quizás no, a los propios personajes) pueden estar hablando del fin de la Humanidad, literalmente; o del fin de su humanidad, después de la 2ª Guerra Mundial y el Holocausto; de un mundo sin dioses ni verdades ni valores. O de otra cosa completamente diferente.

Los diálogos, o monólogos entrelazados, podríamos decir, son brillantes, a veces descorazonadores, otras divertidos, irónicos, crueles. Los personajes repiten una y otra vez las mismas frases, con o sin modificaciones ("Te dejo. Tengo trabajo", "¿Es ya la hora de mi calmante?", "Algo sigue su curso"), cumplen con rituales que parecen tenerlos atrapados (el perro de trapo, el catalejo, las historias repetidas una y otra vez). ¿Es el desenlace final equiparable al portazo de Nora en Casa de muñecas, o una rutina más que se repetirá al día siguiente? ¿Es este un día como cualquier otro, o verdaderamente asistimos al "final de la partida"?

Fin de partida está ahora de gira, en un magnífico montaje del Teatro de la Abadía, con José Luis Gómez en el papel de Hamm. Parece que Lisboa es el último punto de la gira; pero si no lo es, si siguen representándola y os queda cerca, no perdáis la oportunidad: es una experiencia teatral extraordinaria...