lunes, 24 de enero de 2011

Luis Antonio de Villena: La inteligencia y el hacha (Un panorama de la Generación poética de 2000)


Idioma original: español
Fecha de publicación: 2010
Valoración: Está bien

Quien sea aficionado a la poesía conocerá, sin duda, a Luis Antonio de Villena, como autor (algo de lo que no voy a hablar porque no es el caso que nos ocupa) y como antólogo. En los últimos años ha publicado varias antologías que pretenden presentar a los nuevos valores de la poesía escrita en castellano y ésta que hoy reseño es el último ejemplo de ello.

(Los autores incluidos en este libro son: Juan Antonio González Iglesias, Balbina Prior, Isabel Pérez Montalbán, Jorge Gimeno, Álvaro García, Lorenzo Plana, Luis Muñoz, José Luis Piquero, Lorenzo Oliván, Javier Rodríguez Marcos, Rafael-José Díaz, Mariano Peyrou, Pablo García Casado, José Luis Rey, Andrés Navarro, Juan Carlos Abril, José Manuel Romero, Antonio Lucas, Carlos Pardo, Rafael Espejo, Joaquín Pérez Azaústre, Alberto Santamaría, Juan Antonio Bernier, Josep Maria Rodríguez, Andrés Neuman, Ana Gorría, José Daniel García, Juan Andrés García Román, Javier Vela, Fruela Fernández, Elena Medel y David Leo García)

Villena comienza el prólogo acusando el desprestigio en el que ha caído el "método de las generaciones" (entendida como tal la forma de agrupar cierto número de autores que comparten una corriente artística en determinado lapso de tiempo) y defiende que sí, que las generaciones existen y pasa a explicar cómo se suceden a lo largo de los años (algo absolutamente prescindible, en mi opinión), lo que le sirve de punto de partida para contar cómo ha llegado a la "Generación poética de 2000" y en qué consiste. Afirma que La inteligencia y el hacha pretende trazar el panorama de una generación "que ha roto claramente muchos de los nexos que la unían con la anterior" (como si no lo hicieran todas, en teoría) y que "ha querido valorar los factores que llevarían a una poesía inteligente". Es decir, que los autores recogidos en esta compilación "poetas pensadores", pues "quieren que el poema sea (...) mejor que el resultado de la emoción, el de la inteligencia".

Quiere Villena mostrar un grupo de autores que supongan un "corte radical" con la poesía que los precede (en especial, con la Generación del 80) y, en mi opinión, fracasa. Y no porque los autores antologados carezcan de calidad. Ocurre que el mayor de estos autores (Juan Antonio González Iglesias) nació en 1964 y el más joven (David Leo García) lo hizo en 1988. Es decir, que algunos de los poemas que aparecen en este libro fueron originalmente publicados en los años 80-90 y otros no han salido a la luz hasta muy pasado el año 2000. No veo, pues, que este libro presente ese salto poético o ruptura radical que defiende Villena. Considero, más bien, que ofrece una visión general de la evolución de la poesía de los últimos treinta años. Sí es cierto que los poetas más jóvenes (los nacidos a partir de 1980), en general, tienden más hacia el minimalismo, hacia unos versos más fragmentados... que sus predecesores, pero, al meterlos a todos en el mismo saco, no se percibe un "romper con todo lo anterior", sino una evolución lógica.

Sobre los autores antologados, diré que conocía a algunos antes de que este libro llegara a mis manos y que gracias a él he descubierto a otros. Y que me ha ocurrido con esta antología lo que me suele ocurrir con la mayoría: que me parece que sobran algunos autores y que faltan otros. Pero eso es normal. Es imposible que nos gusten todos los autores que se antologan, sea quien sea el antólogo y los criterios en los que se base. Aunque no estén todos los que son ni sean todos los que están, considero, en resumen, que es un buen libro para ver cómo está el panorama poético en lengua española hoy en día. Pero no hay que hacer demasiado caso a las explicaciones de Villena. Mejor saltarse el prólogo y dedicarse a leer los poemas.

4 comentarios:

Montuenga dijo...

Es que el concepto de "generación" tiene sentido cuando se analiza con cierta perspectiva. Y eso lo da el tiempo. Ahora podemos ver claramente lo que tenían en común los autores de hace un siglo o más, pero en su día ellos no podían verlo igual de claro. Además, muchos de los que estaban en boga en su época no han resistido el paso del tiempo. Por eso, pretender hacer historia "a los diez minutos" de ocurrir los hechos está muy bien pero se corre el riesgo de hacer agrupaciones aleatorias y de que "no sean todos los que están"· Es lo que ocurre con todas estas antologías de urgencia, que enseguida quedan desfasadas, pero bueno, para ponernos al día de lo que se está cociendo, valen.

Santi dijo...

Hace falta valor para ponerse a antologar la poesía contemporánea, con la poca perspectiva histórica que tenemos, y el batiburrillo de tendencias, corrientes y experimentos que intuyo que hay. (Y lo digo como un absoluto ignorante en poesía contemporánea).

Dicho esto, siempre es tentador inventar membretes, por si luego hacen fortuna...

Ensada dijo...

Bueno, lo de la generación del 2000 ya lo he visto en otros lados, precisamente documentándome mínimamente para una reseña que hice de una de las antologizadas, Ana Gorría.

Pero lo que está claro es que a la especie humana le encanta ponerle etiquetas a todo y la especie literaria no es una excepción.

Ed. Expunctor dijo...

A mí lo que me ha gustado (en el sentido de hacer gracia) es eso de: "quieren que el poema sea (...) mejor que el resultado de la emoción, el de la inteligencia", porque deja con la impresión de que en los poetas anteriores el poema no era resultado de la inteligencia...
Como si los poetas anteriores no fueran "pensadores" y su poesía no fuera "inteligente". Que se lo digan a Juan Ramón y a su intelijencia, que pudo darle el nombre exacto de las cosas, y tuyo, y suyo, y mío...