martes, 4 de enero de 2011

Carson McCullers: Reflejos en un ojo dorado


Título original: Reflections in a Golden Eye
Idioma original: Inglés
Fecha de publicación: 1941
Valoración: Recomendable

No es la primera vez que me ocurre: me leo un libro ensalzado (en general) por la crítica y resulta que a mí no me parece para tanto, lo cual, inevitablemente, me hace sentirme un tanto culpable.

Pero es que Reflejos en un ojo dorado, pese a que tiene varias virtudes, no me ha parecido la maravilla que pensaba que era a raíz de leer varias críticas y reseñas sobre esta novela escrita por una de las autoras del llamado gótico sureño, corriente literaria que también engloba, entre otros, a los archifamosos Truman Capote, William Faulkner o Flannery O'Connor.

Carson McCullers tuvo una existencia cuanto menos complicada y tumultuosa que incluye una enfermedad de juventud mal diagnosticada que la mortificaría toda su vida, tendencias homosexuales, y una tormentosa relación (llegó a casarse con él en dos ocasiones) con un escritor alcohólico celoso de sus logros literarios. Tras dejar sin aliento a la crítica con su flamante primer libro, El corazón es un cazador solitario, a la edad de 23, apenas un año después, McCullers también causó una honda impresión en el panorama literario de su tiempo con la novela que hoy reseño. Reflejos en un ojo dorado cuenta una historia, o más bien, varias historias que discurren dentro de un fuerte militar del Sur de Estados Unidos en tiempo de paz. Pero las personas que allí conviven no son precisamente ejemplos de paz interior: el capitán Penderton está harto de su temperamental esposa, Leonora, y parece más interesado por un joven soldado de nombre Williams, fascinado éste por Leonora, a la que espía cuando puede, dando rienda suelta a sus más fetichistas fantasías. Y Leonora le pone los cuernos a Penderton con un amigo de éste, Langdon, esposo de la desequilibrada Alison, traumatizada por la muerte de un hijo y que mantiene una curiosa relación con su criado filipino, Anacleto.

Con esta breve descripción de lo que pasa dentro del peculiar fuerte militar, es de esperar que nos vayamos a encontrar con seres complejos y atormentados entregados a extrañas e insanas pasiones, y lo cierto es que sí: la novela de McCullers supura lo que sospechamos.

Pero como ya he dicho, el libro, qué se le va a hacer, no me conveció del todo pese a sus buenas dosis de atrevimientos varios y curiosos análisis humanos. Me dejó la desagradable sensación de que la escritora, pese a que marcó bien sobre las páginas de esta novela su peculiar e intenso estilo, no logró articular y coordinar del todo la poderosa maquinaria que tenía entre sus maquiavélicas manos, y escribió una obra un tanto irregular, más prometedora que lograda.

Pese a todo, aunque sea por curiosidad, les recomiendo que la lean, y si pueden, que vean también la película que sobre la misma hizo John Huston con el gran Marlon Brando y la bella Liz Taylor como intensos animales sureños.

1 comentario:

Nuria dijo...

A mí me encanta su profundo sur, su maltrecha candidez, su colección de casi-perdedores,...
El corazón es un cazador solitario, es una delicia. Pero también Frankie y la boda, y Reloj sin manecillas.