jueves, 27 de enero de 2011

Javier Marías: Los dominios del lobo

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1971
Valoración: Recomendable

Merece la pena leer el prólogo que Javier Marías hace a su propio libro, Los dominios del lobo, porque en él el autor explica cómo gestó la que fue su primera novela, cuando aún era un adolescente.

Al parecer, el joven Marías escribió esta amenísima obra durante el verano que pasó en París, alojado en la lujosa vivienda que tenía en el centro de la ciudad su tío, el célebre y controvertido director de cine (cine pornográfico y de terror) Jesús Jess Franco. Y no pasaría mucho tiempo hasta que el precoz escritor viera su primera novela en las librerías: se la publicaron cuando apenas contaba con diecinueve años.

Hacía tiempo que tenían ganas de hacerme con este libro, ya que admiro mucho a Javier Marías por su prosa cuidada, su asombroso bagaje cultural e intelectual, y su visión del mundo, que plasma como ninguno en sus artículos en cierto suplemento dominical. Y tras leer Los dominios del lobo me ha quedado tan agradable sensación que recomiendo su lectura a todo aquel que no recele irracionalmente de los primeros pasos literarios de un autor que debutó tan temprano.
La novela es un rico atrevimiento si consideramos la época en la se gestó, ya que sus argumentos (son varias historias, en parte, entrecruzadas), sus escenarios (comprendidos en un eje temporal que va desde la guerra de secesión a los melancólicos años 30) y sus personajes (mafiosos, femmes fatales, ricos terratenientes, esclavos rebeldes, detectives de moral dudosa, princesas sureñas, ex presidiarios...), son puramente estadounidenses, algo insólito en la España de los 70.

Tomando como tronco central de la ramificada trama la caída en picado al Desastre de una adinerada familia de Pennsylvania, los Taeger, Marías teje un divertido patchwork de género cien por cien americano: un logrado homenaje literario a las películas del cine dorado de Hollywood. Como punto oscuro, diré que da la sensación de que el escritor deja a algunos de sus personajes algo descolgados; no hubiera estado mal que perfilara mejor las circunstancias en las que los deja, dando pistas de lo que va a pasar con ellos, pero quizás ese "descuido" fuera cuidadosamente calculado por Marías.

Así pues, recomiendo esta novela que se lee con interés de una tirada, sin pretensiones estilísticas ni reflexiones atosigantes. Es, sencillamente, la obra de un jovencito espabilado y brillante que escribía en la casa de su tío maldito en un París de postal y que acabaría siendo considerado años después uno de los grandes escritores de su país.

Otras obras de Javier Marías en ULAD: Corazón tan blancoTodas las almasLos enamoramientos

6 comentarios:

Montuenga dijo...

Considerado uno de los grandes escritores del país por algunos, no por todos, no creo ser la única que no lo soporta.

(Creo que es la primera vez que no estoy de acuerdo contigo, alguna vez tenía que ser ¿no?)

Yemila dijo...

Jejeje...

Pues tienes razón, Montuenga: hay bastantes personas a las que Marías no les gusta nada, yo conozco personalmente a algunas.
Yo creo que a pocos lectores este escritor les deja indiferentes: o se le adora o se le rechaza de pleno...

Anónimo dijo...

Estaría bien oir alguno de los argumentos por los que Montuerga no soporta a Marías.
A mi me parece que está en la cima intelectual de este país. Vale, y él lo sabe, sí, pero una cosa no quita la otra.

Montuenga dijo...

Anónimo ¿quién eres y qué insinúas?
Vale, también es por eso. Pero que conste que tengo argumentos exclusivamente literarios de sobra y es a eso a lo que me refería antes.

izas dijo...

A mí lo que me pasa con Marías (creo que ya lo he dicho en alguna ocasión, pero no estoy segura) es que me parece que escribe muy bien, me gusta su estilo y domina el lenguaje, pero sus historias no me llaman nada, nada...

Nuria dijo...

Probad la realidad de Corazón tan blanco. Los dominios del lobo me dejó totalmente indiferente