jueves, 8 de enero de 2015

Juan Goytisolo: Don Julián y Juan sin Tierra

Idioma original: español
Año de publicación: 1970 [edición revisada en 2000] y 1975
Valoración: recomendables e imprescindibles, los dos

Juan Goytisolo, el más reciente Premio Cervantes, es sin duda uno de los escritores fundamentales de la literatura española del siglo XX; de los que todavía están vivos, quizás sea el más importante, el más original y reconocible en su estilo e ideas. Por decirlo con otras palabras: este sí sería, en mi opinión, un más que digno candidato al Nobel de Literatura. Y sin embargo, el propio Juan Goytisolo siempre se ha considerado un outsider, un proscrito de la literatura española, con una postura que tiene algo de crítica efectiva y esencial al poder, y también algo de pose malditista.

En un documental filmado por Jorge Semprún, titulado Las dos memorias, Juan Goytisolo hace una breve aparición para dejar su sello inconfundible. "Crecer en la España de la posguerra", decía, "puede considerarse equivalente a nacer con una discapacidad". El ambiente irrespirable, la falta de libertad, la cerrazón a cualquier influencia interna (unidos a eventos personales, como la muerte de su madre en 1938 y la progresiva y conflictiva aceptación de su propia homosexualidad) lo llevaron a renegar de sus orígenes y a buscar su lugar en un prolongado exilio en París, Estados Unidos y finalmente Marruecos, donde aún reside.

Es este mismo rechazo a la cultura homogeneizadora, conservadora y pacata de la España oficial la que se trasluce en las obras de su "trilogía de Álvaro Mendiola" (compuesta por estas dos novelas y Señas de Identidad, de 1966), centrada en un protagonista que esconde muy poco sus semejanzas con el propio Juan Goytisolo. A través de sus ojos y su voz de exiliado español en Marruecos, las dos novelas (prácticamente indistinguibles en su estilo y en su temática, de ahí la reseña conjunta) nos presentan una deconstrucción -término muy de moda últimamente pero que aquí creo adecuado- de los mitos y los tópicos de la cultura española, como la tauromaquia, el estoicismo, Séneca o por supuesto don Julián, símbolo máximo de la traición a la patria con quien el narrador establece un evidente paralelismo. La provocación al tabú (sexual, cultural, fisiológico) es una constante en ambas novelas, consiguiendo pasajes realmente potentes en algunos casos, pero cayendo también, en otros, en cierto sensacionalismo que ya no resulta "epatante" cuarenta años después.

Al final de Juan Sin Tierra, Juan Goytisolo incluye (como hace en otras novelas, como Las virtudes del pájaro solitario) una especie de explicación de sus intenciones al escribir la novela: huir de la narración lineal, de la coherencia narrativa, temática e incluso sintáctica, mezclar tiempos y voces y perspectivas para huir precisamente de los discursos homogéneos y hegemónicos dominantes. Así, sus textos están construidos como grandes collages en los que los dos puntos o el punto y aparte sustituyen al punto o a la coma; donde se mezclan voces y lenguas diferentes como en la algarabía del Zoco; donde la ironía, la intertextualidad y la parodia son armas de crítica política y literaria.

Son, por eso, estas novelas, recomendables e imprescindibles al mismo tiempo. Representan, por decirlo así, la culminación de la narrativa española del Franquismo, en su vía más experimental y más corrosiva, y por lo tanto merecen un lugar de privilegio en el canon literario español. Ahora bien, no son novelas fáciles para lectores desprevenidos: son laberínticas, provocadoras, exigentes, hipnóticas, y solo las disfrutará realmente quien esté dispuesto a entrar en el juego, y a perderse en él de vez en cuando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Espléndida la reseña, Santi. En su día, yo me quedé con 'Señas de identidad', pero veo que tendré que retomar a don Juan y disfrutarlo desde otras perspectivas.

Un saludo. Carlos Andia.