martes, 27 de enero de 2015

Dave Eggers: El círculo

Idioma: inglés
Título original: The Circle
Año de publicación: 2013
Traducción: Javier Calvo
Valoración: recomendable (pero puede que el tiempo la convierta en imprescindible)

¿Ciencia ficción? ¿Cómo que ciencia ficción? Vamos, no jodamos. Pero si el Eggers que yo había leido yo hasta ahora, ese Zeitoun de conato de denuncia política era lo más alejado (si descontamos Waterworld) de la ciencia ficción que yo puedo concebir.
Y esa corporación que se nos presenta de inmediato, ¿Google? ¿Apple? ¿Microsoft? ¿El Santander en Boadilla? ¿Mango en Palau? ¿Amway? ¿Una mezcla de todas? Ya comprendo: la clásica novela distópica donde todo parece perfecto en una comunidad/empresa/sociedad hasta que, como en una película sobre un libro de Stephen King (no recuerdo cómo se llamaba), la gente se daba cuenta de que, bajo la apariencia de manzanas maravillosas, al morderlas solamente había gusanos y podredumbre.
Y Mae, protagonista, queda deslumbrada ante todo de lo que es capaz la empresa a la que su amiga Annie le ha ayudado a incorporarse. Gente joven, buen rollo, estética y pensamiento libre, entorno de máximo rendimiento. Nada a que poner pegas. Cualquier necesidad del empleado cubierta por El círculo con tal de que éste esté cómodo y eso desarrolle su mejor prestación profesional. Cincuenta páginas y, como lector bregado en esas tramas, uno piensa cuándo va a empezar a joderse todo. Cuándo vamos a descubrir el pastel.
Lo cual, aunque lógico y disculpable, puede que sea el pequeño gran pero de esta novela. Ya ha habido unos cuantos antes ahí, y ese esquema nos es familiar. La propia solapa ya nos habla de "comparaciones inevitables". Lo cual también nos advierte de que en El círculo el fondo puede que esté por encima de las formas. La narración de Eggers es vertiginosa, el libro se devora, sin floritura alguna, a toda velocidad como para dar esa sensación de intensidad que abruma y fascina a partes iguales a la protagonista, literalmente absorbida por la corporación a la que se ha integrado, rodeada de monitores, obligaciones laborales y sociales, sin un segundo de resquicio a nada que no sea productivo, post-productivo o para-productivo. El círculo es la antítesis del dolce far niente. Todos podemos imaginar perfectamente lo que es eso, ni siquiera imaginarlo sino hasta describir muchas situaciones reales. O no hemos tildado de anacoreta, ermitaño o rarito al conocido que haya renunciado a las redes sociales o a la presencia en Internet. Mae Holland puede parecernos una caricatura, fagocitada por un mortífero cóctel de trabajo, ideas, pantallas, exposición, sobreexposición, información y retroalimentación de esta información, nubes, encuestas, estadísticas, ránkings, formularios, y toda clase de experiencias agotadoras, tanto físicas como virtuales.
Eggers narra de primera, y sabe distribuir y dosificar los golpes de efecto, aunque El círculo se beneficiaría de un recorte de páginas que la dejase en lo que sería una idónea novela de cyber-suspense con coartada a medio camino entre la reivindicación del individualismo y la denuncia del monopolio encubierto al que parecemos estar encaminándonos. También despejaría la utilidad de algunos personajes, y quizás todos saldríamos ganando, pues ciertos remansos generan impaciencia por conocer su desenlace.
Si la novela de Eggers es capaz de trascender su condición de acto literario de ficción y pasa a ser una referencia adicional a todas las que muchos tenéis en mente, si el tiempo le hace ese regalo, no lo sé, realmente es temprano. Como entretenimiento y puesta en escena, a Eggers aún le falta algo que no soy capaz de definir, pero que tiene algo que ver con un concepto más elevado de la osadía. Pues la visión crítica de esa sociedad, perfectamente empaquetada, carece de un complemento idóneo, como sería el planteamiento de una alternativa o, ya que el autor se ha metido en harina (pues el propio Eggers es muy activo en la web), una pose más belicosa. Más de cuatrocientas páginas hubieran dado para ello.

De Dave Eggers en UnLibroAlDía: Zeitoun

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No tiene que ver con este libro, pero quería advertir la insuficiencia de reseñas de autores como Joyce, Beckett, Proust, Burroughs, Kerouac, etc. También se echa en falta un poco de poesía. No lo digo con ánimo troll, simplemente recuerdo ciertas lagunas, de las cuales quizá ni hayais sido conscientes. UN saludo!

Santi dijo...

¡Gracias, anónimo! Es verdad, a veces en este blog hay lagunas sorprendentes, que se deben a que vamos reseñando lo que vamos leyendo. Eso hace que haya menos poesía (porque los que hacemos este blog somos lectores de narrativa, sobre todo) o que a veces olvidemos a grandes autores, por el simple motivo de que no los hemos leído ahora (aunque los hayamos leído hace años, antes de que existiera el blog, por ejemplo).

Dicho esto, también existe la figura del "colaborador" externo al blog, así que si te animas a ayudarnos a cubrir estas lagunas con una reseña, adelante :)

Cécile dijo...

Después de haberme quedado fascinada con Los Monstruos de Eggers, me apunto este libro para mis futuras lecturas. Gracias !

Francesc Bon dijo...

Mensaje stándard : "Perdón a todos por mi inexplicable, pero atribuible a la vagancia, retraso en la contestación de los comentarios".
Mensaje personalizado: pues Cécile, el otro día tuve en las manos Un holograma para el rey y estuve a punto de ir a por mi tercer Eggers. Aunque me sigue pareciendo que no acaba de redondear, anda acercándose. Gracias por el comentario.