miércoles, 16 de noviembre de 2011

Wakefield, de Hawthorne, y La mujer de Wakefield, de Berti

Idioma original: inglés / español
Título original: Wakefield / La mujer de Wakefield
Año de publicación: 1835 / 1999
Valoración conjunta: recomendable

Después de haber leído Wakefield y La mujer de Wakefield, me resulta imposible reseñar por un lado el cuento de Nathaniel Hawthorne y por otro, la novela de Eduardo Berti: la segunda es, respecto al primero, la bolita de papel que uno coloca bajo esa pata rebelde que hace cojear a la mesa o a la silla. "Ahora sí. Ahora todo tiene sentido".

Supe de la existencia de Wakefield y su mujer durante una charla que dio en la universidad el escritor argentino Eduardo Berti, en la que nos explicó lo mucho que le había impresionado cuando la leyó la historia de ese hombre que, en el Londres del siglo XIX, decide dejarlo todo... incluyendo a su mujer. Contrariamente a lo que uno podría pensar, el buen hombre no se larga a dilapidar sus ahorros en una vida de excesos junto al mar Caribe, sino que se asienta un par de calles más allá y se dedica a observar la vida sin él. Así, porque yo lo valgo. Y a mi mujer, que le zurzan.

Berti se preguntó -y no lo culpo por ello- qué habría sido de su mujer durante los veinte años en los que Wakefield vive otra vida antes de decidir volver al hogar familiar para retomar la de siempre. Nathaniel Hawthorne se centra únicamente en las egoístas motivaciones del protagonista masculino (y tampoco lo culpo por ello: un autor tiene todo el derecho del mundo a elegir la perspectiva que le dé la real gana a la hora de contar sus historias). Pero, precisamente por eso, la novela de Eduardo Berti se perfila casi como una necesidad; da voz a un personaje silenciado no solo por el autor, sino también por la sociedad en la que vive.

Como digo, no soy capaz ahora mismo de separar Wakefield de La mujer…, y no sabría decir de qué modo habría juzgado la novela de no haber conocido y leído antes el cuento que la motivó. Quién sabe: quizá no hubiera tenido ningún interés para mí y la habría calificado con un insípido "está bien". Lo que importa es que leí ambas piezas juntas y, por tanto, recomiendo el combo completo. Un derroche de generosidad en estos tiempos de crisis: una reseña por el precio de dos. Y que ustedes la disfruten.

También de Eduardo Berti en ULAD: Lo inolvidable