domingo, 27 de noviembre de 2011

Sándor Márai: La hermana


Título original: A nővér
Idioma original: húngaro
Año de publicación: 1946 (en español: 2007)
Valoración: Recomendable

Esta novela tiene bastante en común con otras escritas en la primera mitad del siglo XX donde, con una prosa elegante y una mentalidad algo inmovilista, se muestran costumbres burguesas, personajes acomodados que habitan en balnearios y hoteles. Recuerda bastante a Thomas Mann, Moravia, Lampedusa, al hijo de buena familia que no podía evitar ser Zweig, a Fernández Flórez, incluso a Mercedes Salisachs, salvando las distancias que imponía ser mujer en aquella época.

La escritura elegante y el aplomo con que autor y personaje se mueven por el mundo fascinan desde la primera página. Pronto descubrimos una larga historia dentro del envoltorio de la primera y comprendemos que un segundo narrador, póstumo, es el verdadero protagonista. Él es quien nos muestra el momento en que el hombre se enfrenta consigo mismo, lejos de todo el atrezzo que suele acompañar una vida, y lo hace serena y sobriamente, sin dramatismos, con un poco de melancolía nada más, enfatizando la dignidad de su persona y el elogio constante de la belleza, de su degustación como proyecto de vida y como ayuda para superar los obstáculos.

Un personaje procedente del volcán centroeuropeo que busca alivio y consuelo en los suaves brazos mediterráneos pero lo hace cuando ya es demasiado tarde. Un argumento que, si bien no podemos considerar feliz, está resuelto con optimismo y lucidez: pase lo que pase, el ser humano siempre puede contar consigo mismo, con un pasado que quizá le enorgullezca si cree haber hecho bien las cosas, con una mente que sigue funcionando y la posibilidad de disfrutar de todo lo hermoso que ofrece la vida y el arte. Una obra enraizada en la circunstancia europea de la primera mitad del siglo XX, con sus peculiaridades culturales e históricas, la interacción de nacionalidades, sus enormes hallazgos y sus grandes conflictos, tal como se percibían en la época.

Pero puede que el entusiasmo del lector disminuya un poco cuando empiece a verse envuelto en una espiral de prejuicios propios de un pensamiento algo rancio (incluso para entonces), que nubla un poco aciertos como la sensibilidad del personaje, el hecho de que aborde los grandes temas eternos o el encanto que acompaña a las historias decadentes; a partir de entonces las expectativas van disminuyendo. La novela no deja de interesarnos aunque es cierto que esperábamos más.

También de Sándor Márai: El último encuentro, Diarios 1984-1989

1 comentario:

javi galván dijo...

"El último encuentro" fue la primera obra que pude leer de este escritor magyar abocado a un trágico final; sin embargo, "La extraña" es con mucho mi favorita y la recomiendo encarecidamente. Otro autor muy interesante húngaro es Dezso Kosztolányi.