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martes, 28 de julio de 2026

Colaboración: La balada de Iza, de Magda Szabó

Idioma original: Húngaro 

Título original: Pilátus

Traducción: Mária Szijj y José Miguel González Trevejo

Año de publicación: 1963 

Valoración: Recomendable

Hay que reconocer que Magda Szabó es muy buena escritora. Leí hace años La puerta, y desde entonces he recordado su nombre. De modo que cuando encontré La Balada de Iza en la tienda de segunda mano de mi biblioteca local, no lo dudé y me hice con ella.

Y de nuevo una escritura limpia, elegante pero sin florituras, sin una palabra de más. Pero esta vez más incisiva, lacerante. Y es que La Balada de Iza es una historia cruel.

Iza es una mujer joven, guapa, respetada en su profesión de médico. Vive sola desde que, ante la sorpresa de todos, su marido la dejó. Cuando su padre muere, decide traerse a su madre a vivir con ella, y como es de esperar, la convivencia de estas dos mujeres, de generaciones y entornos muy distintos, es difícil. 

Como difícil es la novela que nos ocupa: difícil y durísima. Los temas que trata, los trata de frente. Con la bella prosa propia de la autora, sí, pero sin delicadeza. ¡Es increíble lo que consigue Szabó!

El tema del conflicto madre-hija es central, pero solo en la primera mitad del libro. La novela habla también de la vejez, con su soledad, la pérdida de independencia, y la dificultad de adaptarse a un mundo de cambios vertiginosos. Y también, aunque en menor medida, habla de las relaciones de pareja – a mí me parece que la autora podría haber profundizado más en este aspecto para que el retrato de sus personajes fuera más completo. 

De estos personajes vamos descubriendo sus motivaciones, sus defectos; los vemos sufrir y hacerse daño sin querer, y les entendemos… pero también nos espantan sus acciones. 

De todos ellos, el que es tratado con mayor dureza es el que da título a la novela – esto es, título en español, porque el título original es un lacónico “Pilatos” (ante lo cual he de decir que nunca deja de asombrarme la libertad creativa de algunos traductores). Todo lo que hace Iza es analizado sin compasión – casi diría que sin clemencia. Y si bien es cierto que el personaje resulta un poco antipático en su aparente perfección, creo que la autora se ensaña con ella, poniéndola en situaciones terribles. Quizás por eso hay quien considera que el libro es una crítica al feminismo que despuntaba cuando fue publicado, en los años 60: no hay que olvidar que Iza es una mujer independiente y moderna. Aunque quizás es todo lo contrario… Porque a medida que uno avanza en la lectura, surge la duda de si el “Pilatos” hace referencia a la propia Iza, que se lava las manos ante las situaciones que origina, o a las personas de su entorno, que no son sinceros con ella y no hacen nada para ayudarla.

La novela le deja a uno con una desazón incómoda. Yo la leí de forma compulsiva, pero no sé si sería cierto decir que la disfruté, más allá de lo puramente estilístico. Con todo, no puedo dejar de recomendar un libro que me hizo sentir tantas cosas tan diferentes.

Firmado: Yaiza P.

viernes, 24 de julio de 2026

Rita Halász: La honda respiración

Idioma original: Húngaro
Título original: Mély Levegő
Año de publicación: 2021
Traducción: Teresa Ruiz Rosas
Valoración: Recomendable

Después de que su marido Péter la estrangule tras una discusión, Veronika coge a sus dos hijas y se va a casa de su padre, a las afueras de Budapest. Ahora debe dilucidar si su relación era abusiva y decidir si quiere divorciarse; asimismo, aprovecha la ocasión para resucitar su pasión por el dibujo y liarse con un par de antiguos conocidos.

Este es el resumen de La honda respiración, novela de la húngara Rita Halász. De este debut literario destacaría su vigor narrativo, su acabado impresionista (que mezcla acción y diálogo, presente y pasado, recuerdos e imaginación) y su manejo temático (empático con la protagonista sin por ello idealizarla o simplificar conceptos como la negación, la culpa, el miedo al cambio, la insatisfacción vital y la maternidad). 

Los personajes de La honda respiración también me parecen dignos de señalar, ya que, aunque no son particularmente complejos ni memorables, se sienten muy humanos y vivos. Asimismo, me ha gustado cómo la novela aprovecha los cuentos que Veronika explica a sus hijas para que entiendan la situación entre ella y Péter.

La única pega que le pondría a La honda respiración es que la conversación que Veronika y su amiga Andi mantienen en el capítulo IX se antoja poco natural, incluso impostada. 

Sea como fuere, La honda respiración es un meritorio debut literario. Si bien no narra algo particularmente original, lo aborda desde una perspectiva honesta y con una técnica tan interesante como solvente.

miércoles, 10 de junio de 2026

László Krasznahorkai: Herscht 07769

Idioma original: Húngaro
Título original: Herscht 07769
Traducción: Adan Kovacsics
Año de publicación: 2021
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

Herscht 07769 de László Krasznahorkai es una novela agotadora, me ha recordado muchísimo a Tango Satánico, otra novela del mismo autor que también se despliega en un único párrafo monolítico interrumpido solamente por alguna pausa misericordiosa, de modo que aquellos que se zambullan en esta obra deben saber a qué atenerse, entender que saldrán de ella extenuados, comprender que ciertos pasajes les maravillarán pero que otros se les atragantarán, asumir que encontrarán repeticiones aquí y allá en el inagotable caudal de información, en este sentido, quizá Herscht 07769 no me parece una novela tan inspirada como Tango Satánico, ya que Krasznahorkai lograba hechizar, fascinar y absorber más al lector en ésta última, sea como fuere, Herscht 07769 abunda en virtudes, a fin de cuentas, su autor, Premio Nobel de Literatura de 2025, es uno de los narradores europeos más originales, algunas de las virtudes de Herscht 07769 son, por ejemplo, su asombrosa capacidad para lograr que el lector no se pierda pese a que el texto carece de pausas, su solvencia a la hora de lograr que se entienda siempre el tiempo o el sujeto de la oración interminable que atraviesa la novela, su intuitiva capacidad para establecer paralelismos entre los personajes o su astucia a la hora de urdir los enredos a los que diversas situaciones dan pie, llegados a este punto debería contaros de qué trata el argumento de Herscht 07769, la historia se sitúa en Kana, un pequeño pueblo de Turingia, cuya tranquilidad provinciana se ve amenazada por un grupo de neonazis liderado por el Jefe, quien es el mentor de Florian, el protagonista indiscutible de esta por otro lado novela coral, un huérfano tan gigantesco y fortachón como afable e ingenuo que está convencido de que el universo va a colapsar, obsesión que lo lleva a escribir una carta tras otra a la mismísima Angela Merkel para pedirle que haga algo al respecto, en fin, esta es la premisa de Herscht 07769, aunque ya digo que la cosa se complica a medida que la novela avanza, asimismo, los personajes secundarios se presentan y cobran cuerpo a fuego lento, las relaciones de unos con otros se establecen poco a poco, los temas se dibujan con parsimoniosa precisión y el humor de Krasznahorkai asoma la cabeza de vez en cuando, en resumen, Herscht 07769 es una lectura harto fatigosa, sin embargo, estoy seguro de que los lectores que la terminen sabrán apreciar la experiencia que supone y agradecerán las recompensas que ofrece, al igual que el excursionista que, tras una penosa ascensión, alcanza la cima de la montaña y puede deleitarse con unas vistas espectaculares.


También de László Krasznahorkai en ULAD: Aquí

domingo, 9 de noviembre de 2025

László Krasznahorkai: Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río

Idioma original: húngaro 
Título original: Északról hegy, Délről tó, Nyugatról utak, Keletről folyó 
Año de publicación: 2003 
Traducción: Adam Kovacsics 
Valoración: recomendable (con muchas reservas)

Hola, amigos, soy László Krasznahorkai, pero me pueden decir el Lalo, y hoy les mostraré, en tan solo 170 páginas, mis conocimientos acerca de pagodas y del Chamaecyparis obtusa, más conocido como hinoki, es decir, un árbol del cual sacan la madera para diversas construcciones como templos, palacios, entre otros, es decir, un árbol muy noble y sagrado al cual le debo gran respeto porque me permite reflexionar sobre el infinito y la historia de la humanidad y de cómo somos incapaces de contemplar la belleza, es decir...

Bueno, exagero, y a decir verdad, valoro que un escritor encuentre un tema que le permita interiorizar conocimientos y gustos para hablar de ello con emoción, pero la excesiva repetición de ideas condiciona (y mucho) la lectura. Se dice que la prosa de László es como "lava volcánica subterránea" (palabras de uno de sus editores, idea que, con cierta ironía, rebatió el mismo escritor), en el sentido de que, a través de las reiteraciones y circularidades, lo que expresa se va canalizando y procesando en tu interior. Pero me parece que media una (gran) distancia entre lo que quiere contar y el hecho de que, a las cincuenta páginas, ya ha dicho lo que tenía que decir una y mil veces.

La trama es mínima: el nieto del príncipe Genji (algunas veces parece que transcurre hace siglos y otras veces es evidente que se desarrolla en un período cercano al nuestro), luego de encontrar en un libro la existencia del jardín más perfecto del mundo, decide escapar de su séquito y buscarlo. Después de dar vueltas en un pueblo y sintiéndose en un laberinto, llega a un templo mientras sus sirvientes lo persiguen (hacen el intento, al menos). Y a partir de ahí empiezan las peculiaridades de la novela.

La estructura está basada en capítulos cortos; por lo general, de cinco capítulos, tres se centran en descripciones de la cultura japonesa, uno de breve reflexión o de mirada sobre el paisaje y el último es el que avanza la trama. Uno se siente, efectivamente, como el protagonista ante las puertas del templo, donde luego de las puertas hay otra entrada exactamente igual, y luego de ella hay otra entrada que es menor pero que no reduce su grandeza, y luego de la entrada hay el templo, donde no encuentra lo que busca, es decir, personas o pistas acerca del jardín, salvo chispazos de intuición que olvida tan rápido como le vienen. Toda esta estructura que no llega a ser laberíntica pero que lo es en cierto modo se potencia con la prosa; si bien no es difícil de seguirle la corriente a las oraciones larguísimas (son pocas las ocasiones en las que uno se pierde), uno termina irritándose con el uso de "pues", "es decir", "pero" (no creo que venga por el lado de la traducción, porque Kovacsics trabajó con toda su obra), y la necesidad de desarrollar lo que ya eran obviedades. Quizás es un efecto buscado, porque dudo que un escritor ya consagrado ponga, solo por descuido, que hay una puerta y que te explique que sirve para que una persona pase a otro lugar, pero cuesta conectar y la trama se resiente en unos hilos innecesariamente complejos.

Esto explica el "con reservas" de la valoración. Entonces, ¿por qué el recomendable? Porque, más allá de la estructura, la idea es valiosa, la de perseguir un lugar que quizás solo existe en un libro que probablemente nunca existió, que quizás lo inventaste como anhelo de algo más profundo, la idea de que efectivamente lo puedes encontrar y perderlo en el mismo instante, la idea de que hay fuerzas que no controlas que se encargan de que ese jardín (tan sencillo que solo son ocho hinokis, árbol cuyo significado se subraya constantemente), que te quita el poder de describirlo, no se encuentre nunca, y te rindas en tu búsqueda porque el ser humano está hecho para perseguir el infinito y nunca alcanzarlo, porque si existiera el infinito, en la realidad, la vida sería imposible de vivir y nunca llegaríamos a ninguna parte. Hay momentos, páginas, que con solo unas pocas frases dan alcance de la magnitud de los conceptos, lo que me hace pensar que: 1) László ha errado en esta novela y otras son mejores; 2) es más bien una excusa para homenajear la cultura japonesa, cultura que, dependiendo del autor, puedo comprender o no; 3) no era mi día o no era mi libro. Creo que todas son válidas. 
Lo que sí, preciosa la portada.

También de László Krasznahorkai: Tango satánico

viernes, 25 de octubre de 2024

Attila Veres: Negro tal vez

Idioma original: Húngaro
Título original: Éjféli iskolák A valóság helyreállítása
Traducción: Judit Faller / Andrés Cienfuegos
Año de publicación: 2008 / 2022
Valoración: Recomendable

Attila Veres publicó, en 2008 y 2022 respectivamente, dos antologías de corte oscuro. De éstas se nutre Negro tal vez, volumen editado en Estados Unidos en 2022 con cuya traducción al español del 2024 Sexto Piso da a conocer al autor húngaro en nuestra lengua.

Mariana Enríquez firma el prólogo de Negro tal vez. En él, la escritora argentina se declara admiradora de Veres, e incluso relaciona alguno de sus relatos con el incomparable Robert Aickman.

A mí, Negro tal vez me ha gustado bastante. A fin de cuentas, la calidad de los doce relatos que compila es, en general, notable, y la antología tiene cierta cohesión gracias a las similitudes de género, estilo y temática, así como por su inclinación hacia el humor negro. 

Analicemos uno a uno dichos relatos:

En "Morder a un perro", un joven descubre que su novia se dedica a asaltar a perros y que, si quiere conservarla, deberá hacer lo mismo. Es sencillo pero potente, y aborda la oblicuidad de las relaciones de pareja, y la mentalidad contemporánea de que o eres un cazador o eres una presa, desde ángulos moderadamente originales.

"Ciudad de niebla"  nos pone a leer una minuciosa entrada de blog que persigue dos misterios inefables: un libro que jamás llegó a cristalizar y una elusiva banda underground cuya existencia resulta imposible de probar al cien por cien. Sorprende por la solvencia de su factura (sobre todo teniendo en cuenta la ambición de su formato) y por la creatividad de su premisa.

"El tiempo que le queda" trata de unos niños que quieren impedir que sus muñecos de peluche mueran o sufran, pero sólo complican las cosas. Tiene una premisa ingeniosa y aborda la incapacidad infantil por comprender la muerte y sobrellevar el luto a través de un prisma curioso. Aun así, podría haber exprimido mucho más su ambigüedad y su narrador no fiable.

"No es mamífero" va de un hombre y la relación que establece con su vecina. Está lejos de ser redondo; de hecho, presenta muchos ingredientes que no sabe integrar orgánicamente en el conjunto. Sin embargo, su desacomplejado desarrollo y sus extravagantes ideas contribuyen a que funcione en tanto que entretenimiento weird sin grandes pretensiones.

"Retorno a la escuela de medianoche" sobrevuela un pequeño pueblo que se dedica a cultivar una planta extraña, y a un joven de ciudad que intenta integrarse en él y superar la muerte de sus padres. Derrocha imaginación y tiene una sugerente vocación abstracta; sin embargo, para mi gusto se alarga un pelín más de lo necesario.

"Dormiremos en la nieve" nos hace acompañar a una pareja cuyas vacaciones en un spa devienen una auténtica pesadilla, probablemente porque la protagonista ha visto un anillo de compromiso y no quiere recibirlo. Tiene unas logradas atmósfera delirante e imaginería perturbadora.

"Multiplicado por cero" nos enfrenta al viaje de un oficinista a un país regido por entidades primigenias y las religiones que les rinden culto, donde los sacrificios de sangre, desapariciones y fenómenos paranormales son habituales. Tiene momentos brillantes y redobla en el humor negro que permea al volumen. Sin embargo, se me hizo innecesariamente largo, no logra dar el mismo nivel de creatividad y verosimilitud a su formato que "Ciudad de niebla" y se aleja de la crítica al turismo de masas o a lo lovecraftiano que en un inicio tanto prometía.

En "El complejo Ámbar", un excéntrico enólogo invita a unas cuantas personas a una degustación de bebidas que provocan efectos alucinantes a quienes las consumen. Empieza eficazmente como una imitación del mejor realismo sucio y poco a poco va introduciendo conceptos extraños. Asimismo, me han hecho sonreír sus tangenciales referencias a "Ciudad de niebla" y "No es mamífero". 

"La máquina de color sangre" nos presenta un mundo consumido por el absurdo, y un narrador innominado que venera (a la par que teme) a un siniestro y cruel «engranaje protector» que aísla la que antes fue su ciudad de los horrores imperantes. Reflexiona en torno al aciago futuro que nos espera mezclando elementos de la ficción distópica con el imaginario de los creepypastas.

"El cielo lleno de cuervos, y luego nada en absoluto" narra cómo un músico de heavy metal en decadencia se niega a ceder ante el demonio que le insta a «ocupar el lugar que le estaba destinado en el Trono de la Medianoche y desde allí liderar el ejército de los muertos contra el mundo». Es una auténtica delicia que me ha cautivado con su empaque, lirismo y voz narrativa. Su tierna indagación en torno a los perdedores y a los fracasaos vitales están ilustradas a través de un argumento harto original.

En "Está entre vosotros", los adoradores de una religión de corte lovecraftiano tienen que hacer concesiones para que su fe sea aceptada por el resto de húngaros. El desorden cronológico y el abultado elenco no impiden que la historia se lea con fluidez.

"Negro tal vez" narra cómo una familia de urbanitas se instala unos días en un pueblo rural para ayudar a los agricultores que los hospedan, imitar su estilo de vida y revivir las tradiciones. Es satisfactoriamente compacto. Aunque abunda en descripciones de bizarras cosechas y extraños rituales, al igual que "Retorno a la escuela de medianoche", no se recrea tanto en ellos, convirtiéndolos en más sugerentes y dejando espacio a otros apartados.

Resumiendo: Negro tal vez es una antología que hará las delicias de los amantes del terror (ya sea psicológico, rural o cósmico), lo fantástico, lo weird, lo oscuro y lo cáustico. Todos los relatos que compila son, cuanto menos, efectivos; algunos son notables, y otros rozan incluso la genialidad. Sólo por joyas como "Ciudad de niebla", para mí un clásico instantáneo, o el cuento que da nombre al volumen, ya vale la pena descubrir el universo de Veres.

lunes, 8 de enero de 2024

Sándor Márai: La herencia de Eszter

Idioma original: húngaro

Título original: Eszter Hagyateka

Traducción: Judit Xantus

Año de publicación: 1939

Valoración: Está bien

 

Como no lo tengo claro, al terminar la lectura voy a ver qué se ha dicho de otras obras de Sándor Márai en este blog, donde sé que tiene varias reseñas: pues nada, casi todo bueno, mayoría de Recomendables, lo que habla de autor sólido, seguramente con un estilo definido que mantiene a lo largo de su trayectoria, que quizá no entusiasma del todo pero que en general convence a lectores de paladar fino como son los lectores y reseñistas de ULAD, actuales y antiguos. Veo también que el libro se publicó a finales de los años 30, la etapa quizá más prolífica del autor, y no mucho antes de la que parece su novela más celebrada, El último encuentro.

Entonces me planteo que quizá he hecho algo mal, que no he leído con suficiente atención o que no he sabido detectar las cosas valiosas que el libro ofrecía. Porque, la verdad, me ha parecido más bien poca cosa, algo que me ha podido interesar en ciertos momentos pero que ha terminado dejándome más bien frío.

Hablamos de la herencia de Eszter, herencia en sentido más bien metafórico, porque esta mujer, que narra su historia en primera persona, no parece haber recibido mucho más que la vieja casa donde vive con Nunu, una de esas nodrizas que con el paso de los años forman plenamente parte de la familia. O no ha recibido más, o el resto se lo ha llevado Lajos, que de alguna manera es el protagonista indirecto del relato. Lajos era un tipo de esos que parecen tener luz propia, que atraen y conquistan con su sola presencia, distinguido, seductor, dicharachero, de exquisita educación y que siempre tiene algo que contar, que ofrecer, que pedir. Sobre todo esto último, porque el caballero, que va por la vida siempre en busca de aventuras y negocios infalibles, tiene una capacidad casi sobrenatural para sablear a todo el que se le aproxima. Préstamos, avales, joyas empeñadas, todo es poco para financiar su tren de vida y sus inversiones.

Pero, como era de temer, Eszter sigue enamorada del trilero, a pesar de que sus vidas han transcurrido separadas durante largos años, y cuando se anuncia su regreso, se agolpan las sensaciones y los recuerdos que la mujer, ya entrada en los cuarenta, nos relata con calma y como vencida por la fatalidad. En este sentido resulta un personaje triste y resignado, que parece no tener nada que poner en la balanza de la vida, solo esperar, vegetar y apenas removerse al son que toca el seductor reaparecido.

Claro está que el hecho de que los personajes no nos sean simpáticos no quiere decir que la narración no sea convincente. Pero es que parece que la grisura de Eszter, su inmovilismo y postración durante años, se transmiten al relato en su conjunto, y de esta forma las sensaciones que genera son siempre más que tenues, esclerotizadas. Si además consideramos que todo se desarrolla en interiores, parece que estemos ante una obra teatral del XIX, dominada por recuerdos y diálogos, todos ellos infructuosos, acerca de un amor juvenil que ha cicatrizado mal porque uno de sus protagonistas no ha sabido asumir una realidad que conoce de sobra.

Sí, el libro está escrito con pulcritud, con una prosa digna y clara que hace agradable la lectura, está claro que es el producto de un buen escritor, y habrá quien disfrute de las apesadumbradas cavilaciones de Eszter, quien esté expectante ante la aparición de un Lajos ya maduro y quizá cambiado, o a quien encandile la morosidad de esta historia un poco decimonónica. Personalmente me parece un relato anticuado, sin chispa ni profundidad, algo en lo que podemos invertir una tarde lluviosa pero que muy probablemente no nos provocará ninguna reacción ni nos dejará ninguna huella.


Todas las obras de Sándor Márai reseñadas en ULAD: aquí

jueves, 15 de junio de 2023

Gyula Krúdy: El premio de las damas

Idioma original: Húngaro
Título original: Asszonyságok díja
Año de publicación: 1919
Traducción: Adan Kovacsics
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

El premio de las damas es una propuesta literaria tan clásica como moderna, tan solemne como desprejuiciada, tan hermosa como sórdida, tan entretenida como profunda. Francamente, resulta complicado hablar de ella, así que empezaré estableciéndola brevemente: novela de unas doscientas sesenta páginas, escrita por un insigne aunque casi olvidado autor húngaro, que narra la vida del respetado János Czifra, hombre ya maduro que posee una funeraria.

De la multitud de virtudes que le he encontrado a esta obra, destacaría las siguientes:

  • La prosa. Derrocha exquisitez, precisión y expresividad.
  • El argumento. Nos lleva de un lado a otro con total naturalidad, pese a sus constantes cambios de registro y sus pasajes más densos.
  • Los personajes. En general son complejos e incluso hay algunos que experimentan un desarrollo la mar de satisfactorio.    
  • El escenario. Las minuciosas descripciones y la facilidad para retratar atmósferas de Krúdy le insuflan vida a Pest.
  • Las reflexiones. Destaco en especial aquellas que desmenuzan el erotismo, a los hombres casados o lo que significa ser humano.

Por otro lado, hay un par de elementos que lastran a El premio de las damas, al menos de cara al lector llamémoslo "mainstream":

  • Su extensión, dilatada en exceso como consecuencia del detallismo de que hace gala Krúdy. 
  • Por momentos, la estructura del libro se antoja algo episódica. 
  • El acabado opaco del conjunto, a nivel conceptual o temático, puede llegar a desorientar. 

En fin: El premio de las damas es una novela única. Quizá no gustará a todo el mundo, pero sin duda deleitará a aquellos que sepan paladear el lenguaje, sumergirse en una atmósfera lograda y encariñarse con personajes tan humanos que, antes que de tinta, parecen de carne y hueso.

domingo, 27 de octubre de 2019

László Krasznahorkai: Tango satánico


Idioma original: Húngaro
Título original: Sátántangó
Traducción: Adan Kovacsics
Año de publicación: 1985
Valoración: Muy recomendable

Leer Tango satánico no es fácil. Uno avanza por esta novela exhausto, azotado por la lluvia, con los pies hundidos en el fango. Como he dicho, leer Tango satánico no es fácil. Quizá por esto llegar a su final resulte tan gratificante. Aunque, bien pensado, este final no es un verdadero final. Sólo un alto en el camino. Un alto que se hace en una fonda sórdida, donde se sirve alcohol barato, donde los parroquianos no tienen qué decirse. Un alto en una fonda llena de humo y miseria. Una fonda infestada de arañas. 

Leer Tango satánico no es fácil. En primer lugar, porque sus temas (el caos, la pobreza, la soledad, la decepción...) son extremadamente ásperos. Además, porque estilísticamente es un reto. Oraciones larguísimas; capítulos que son un único párrafo monolítico interrumpido solamente por alguna que otra pausa misericordiosa. Todo aderezado, eso sí, con un interesante subtexto político, religioso y existencialista. Con una potente imaginería. Con referencias a Kafka y a Beckett. Con un sentido del humor cáustico y descarnado. Con el magnetismo de Irimiás. 

En definitiva, pese a que no es fácil leerlo, Tango satánico es un novelón. Uno sorprendentemente redondo. Digo sorprendentemente porque László Krasznahorkai es ambicioso en forma y fondo y, aun así, logra estar a la altura de las expectativas. Digo sorprendentemente, también, porque esta es la ópera prima del autor. ¡Menudo talento tiene, el tío! De veras, puestos a buscarle defectos a este libro, sólo se me ocurre que algunos de los espaciados que fragmentan sus capítulos se antojan gratuitos. Nada más.

Por cierto, existe una adaptación cinematográfica de Tango satánico. La dirigió Bela Tarr, está en blanco y negro y dura la friolera de siete horas. Sin lugar a dudas, los creadores de culto se atraen unos a otros.



También de László Krasznahorkai en ULAD: Aquí

viernes, 26 de julio de 2019

Ádám Bodor: Los pájaros de Verhovina (Variaciones para los últimos días)

Idioma original: Húngaro
Titulo original: Verhovina madarai
Traducción: Adan Kovacsics
Año de publicación: 2019
Valoración: Bastante recomendable

Me sorprende la escasa repercusión que tienen, en general, los autores y libros que Acantilado se empeña (afortunadamente) en traernos desde Europa del Este. Es el caso, sin ir más lejos, de dos de las más recientes referencias de la editorial barcelonesa: el "Lealtades y traiciones" de Aleksandar Tisma y este "Los pájaros de Verhovina" de Ádám Bodor, dos buenos libros que han pasado absolutamente desapercibidos en la vorágine de las novedades, tanto es así que, salvo que aparezca algo en los días que transcurren desde que escribo la reseña hasta que se publica, no encontraréis en la "prensa especializada" ninguna mención a esta última obra. En fin, misterios del mundo editorial.

El caso es que este "Los pájaros de Verhovina" es un libro de lo más recomendable, aunque haya que reconocer que ni es un libro "agradable" ni Bodor es un escritor "fácil". Vaya, que requiere un pequeño esfuerzo por parte del lector para entrar en sus formas y en sus ritmos. Eso sí, el esfuerzo tendrá su recompensa, de verdad.

Si por algo destaca Bodor es por una escritura tremendamente seca, áspera y fría, en la que adornos estilísticos y concesiones a la galería brillan por su ausencia. Fondo y forma van indisolublemente unidos en él. Y es que la sobriedad narrativa parece ser imprescindible para hablar de un mundo cerrado y aislado (no solo geográficamente) como es el asentamiento de Jablonska Poliana en el que transcurre la historia o, más bien, las historias de "Los pájaros de Verhovina". Porque esta obra puede ser leída bien como novela, bien como relatos entrelazados. Los trece relatos que la componen comparten protagonistas, aunque cada uno de ellos tenga un personaje más o menos central, escenarios y atmósferas asfixiantes. En Jablonska Poliana no sucede nada. Sus habitantes viven unas vidas vacías en las que sus principales quehaceres son las rutinarias tareas en las que se enfrascan y la espera de la llegada de los mensajeros de un poder tan arbitrario como invisible.

- ¿Por qué? ¿Usted a dónde va?
- No lo sé. A donde me lleven
- ¿Y cuándo volverá?
- Nunca
- Pero, dígame algo para que lo entienda
Hizo un gesto de resignación con la mano

A pesar de la citada sobriedad de la escritura, y quizá debido a ese mundo cerrado que se representa y a la necesidad de hallar alguna forma de evasión para sus habitantes, encontramos multitud de referencias míticas y elementos que emparentan a "Los pájaros de Verhovina" con el realismo mágico. Ejemplo de lo primero es el omnipresente libro de Eronim Mox, que incluye desde recetas de cocina a historias sobre el pasado de Verhovina. Ejemplos de lo segundo serán personajes como Nika Karanika, mitad enfermera mitad bruja, y Klara Burszen, solterona que espera desde hace años la llegada de un nebuloso oficial húngaro, o imágenes como la del jabalí ahogado en una alberca o la de la chica embarazada durante casi dos años. 

La combinación de estos dos elementos, sobriedad y realismo "mágico", contribuye a crear una atmósfera al mismo tiempo sugerente y turbadora y hace de "Los pájaros de Verhovina" un libro oscuro y denso, reflejo de un mundo opresivo y de unas gentes resignadas a su desgracia que, pese a las posibles "dificultades iniciales" para el lector, merece más atención de la que hasta ahora se le ha dispensado.

También de Ádám Bodor en ULAD: La visita del arzobispo

viernes, 27 de julio de 2018

Magda Szabó: El corzo

Resultado de imagen de el corzo magda szaboIdioma original: húngaro
Título original: Az őz 
Año de publicación: 1959 (En español: 2018)
Valoración: Recomendable




Aunque Magda Szabó (1917-2007) tiene en su haber unas sesenta obras de géneros diversos solo cinco de ellas se han traducido al castellano. Y ni siquiera han servido para darla a conocer aquí, quizá porque no se la ha promocionado lo suficiente. 
La ideología le pasó factura ya en 1947, cuando daba sus primeros pasos en el mundo literario y antes incluso de haber publicado ficción, al serle negado un premio de poesía poco después de haberlo ganado. Durante algunos años, se mantuvo voluntariamente en silencio como forma de protesta por la situación política de entonces, dedicándose en exclusiva a la enseñanza. Por ese motivo, sus primeras obras obtuvieron una acogida más bien fría. Solo tras la publicación de El corzo en Alemania -con la ayuda de Hermann Hesse- llegaría por fin el éxito, pero también su inclusión en la lista de autores disidentes.
El corzo no es, desde luego, una novela amable. Eszter narra en primera persona una vida de intenso trabajo, de privaciones, de envidia por la prosperidad que la rodea, pero también de energía, vitalidad y una brillantez poco común, cualidades de las que ella no parece ser muy consciente. Lo será, más adelante, de su rotundo éxito como actriz, del reconocimiento que ha conseguido, pero entonces la amargura ya se habrá instalado en su carácter y le impedirá disfrutar de lo adquirido.
Escrita con un estilo intimista, la novela alterna constantemente el presente con recuerdos de distintas épocas, introduce personajes sin presentarlos ni describirlos y no da demasiadas pistas de lo que está relatando. Gracias a este logradísimo flujo de conciencia penetramos en la confusa mente de quien ha crecido en el resentimiento y el deseo de venganza por culpa del hambre y la miseria, a pesar de su ascendencia aristocrática y de las prometedoras carreras de sus padres. Porque nada de eso cuenta en un país donde la honestidad y la fidelidad a los principios impiden disfrutar de una vida digna. Y si el idealismo produce tanto sufrimiento lo que genera es justo lo contrario: un carácter frío, pragmático e  hipócritamente transgresor. La crítica al régimen de  entonces es más que evidente.
En ese corzo que le fascinaba de niña, Eszter consumará una de sus primeras venganzas. Pero habrá más, y la víctima escogida será esa vecina que lo tuvo todo: dinero, mimos, unos padres saludables y un aspecto de niña rica, sin preocupaciones, que puede permitirse el lujo de ser sosa y hasta inepta. Pero la auténtica rivalidad aparece mucho más tarde, cuando la frustración encuentre un campo de batalla donde tiene asegurado el éxito.
Szabó ha construido un personaje francamente antipático. No es que no entendamos sus motivos, pero igual que ella es incapaz de ponerse en la piel de nadie, al lector no le apetece ponerse en la suya. Lo que más me ha impresionado es que está construida de una pieza. No evoluciona. Ni ella ni nadie. Cada individuo se mantiene en su papel, reacciona siempre de la misma manera, al menos en la mente de esa narradora que de objetiva tiene más bien poco pero cuyas impresiones nunca podremos contrastar. El texto entero resulta frío, tan enrevesado como los pensamientos de Eszter y tan obcecado como ella misma. La acción apenas avanza como si siempre tropezase con el mismo escollo; la información se amplía gradualmente, en círculos concéntricos, hasta el final, cuando la circunstancia que da sentido a los hechos a la vez que los mantiene en suspenso da un vuelco repentino y todo cambia. Todo menos la protagonista, que pase lo que pase nunca dejará de ser como es.

De la misma autora: La puerta

lunes, 6 de marzo de 2017

Semana del ULADiano pródigo: La puerta de Magda Szabó

Nota explicativa: para conmemorar los ocho años de existencia del blog, hemos invitado a los antiguos miembros del equipo a colaborar de nuevo con nosotros con una reseña. Esta semana publicamos las contribuciones de los que han aceptado nuestra invitación. 

Idioma original: húngaro
Título original: Az ajtó
Año de publicación: 1987
Valoración: Muy recomendable

Hacía tiempo que no me impresionaba tanto un libro.

Su autora, la húngara Magda Szabó, ha sido poco traducida al español pero es una escritora prolífica y muy reconocida en su país e internacionalmente. Con esta obra, publicada en 1987, recibió el premio francés Prix Fémina a la mejor novela extranjera, en 2003.

La voz narrativa de la novela (un alter ego de la propia Szabó) va describiendo su relación con Emerenc, la mujer que limpia su casa. Este personaje, aparentemente vulgar, se nos va mostrando cada vez más denso, complejo, fascinante y difícil de comprender. Nos sorprenden la severidad y la ternura que le aparecen repentinamente; que se niegue tan misteriosamente a que atraviesen la puerta de su cuarto; su orgulloso sentido de la dignidad; su fortaleza para transitar y superar situaciones adversas; cómo conviven en ella el rencor y la generosidad…

Algo muy interesante de esta narración es que, mientras vamos conociendo la vida de Emerenc, vamos descubriendo también fragmentos de la historia de Hungría, en algunos de sus períodos más crudos.

Es clara la transformación que, gracias a su relación, va generándose en los dos personajes protagonistas; principalmente, en Magda, una escritora burguesa, acomodada, brillante pero, en cierto modo, desconectada de la realidad. Su vínculo con Emerenc inicia, por su parte, con una superficialidad curiosa y termina, a la muerte de su compañera, con una profundidad consciente, llena de culpa y de admiración. 

Pienso que la habilidad de Magda Szabó en esta novela reside en su sensibilidad para percibir y describir los matices de una personalidad compleja, así como en la aparente sencillez con que construye una narración muy precisa.

Esa puerta que no se abre para nadie parece simbolizar a la propia Emerenc. Y, en un sentido más amplio, a ese espacio personal que todos los seres humanos ponemos a resguardo de los otros, a veces inconsciente incluso para nosotros mismos, y tan lleno de grandeza como de vulgaridad.



Firmado: Esti

También de Magda Szabó: El corzo

martes, 9 de diciembre de 2014

Ádám Bodor: La visita del arzobispo

Idioma original: húngaro
Título original: Az érsek látogatása
Traducción: Adan Kovascis (al castellano), Unai Elorriaga (al euskera)
Año de publicación: 1999
Valoración: recomendable

Gabriel Ventuza llega a Bogdanski Dolina, una localidad imaginaria situada en los Cárpatos, a recoger los restos de su padre, pero tiene la mala suerte de ser atracado por el camino. Como le roban hasta la ropa, le prestan una sotana y le recomiendan hacerse pasar por párroco. Así que, convertido en clérigo, visita varios días a la semana Izolda, un hospital que también es utilizado como prisión encubierta para los que no comulgan con el régimen eclesiástico imperante en la zona, y se dedica a confesar a los que allí se encuentran y a conocer cómo vive la gente del lugar, a quien sólo parecen importar los preparativos de la visita del arzobispo, que nunca llega.

Así comienza La visita del arzobispo, una novela que le sirve a Bodor para criticar con dureza el régimen comunista rumano en particular y cualquier régimen totalitario en general. El autor sabe muy bien de lo que habla. Perteneciente a la minoría húngara habitante de la Transilvania rumana, fue encarcelado cuando sólo tenía 17 años por realizar actividades anticomunistas. Aunque en 1982 se mudó a Hungría huyendo del régimen de Ceaucescu, allí no lo pasaría mejor, pues ese país todavía tardaría varios años en liberarse del control del gobierto soviético.

El ambiente opresivo que debió de vivir el autor está, por tanto, también presente en la novela, lo que hace que su lectura no sea del todo fácil. Estamos ante un libro gris, angustioso, que nos produce un nudo en el estómago cada dos por tres y que no nos da un sólo respiro. Y no es para menos: además del terrible hospital y de la situación opresiva e inhumana en la que viven los lugareños, Bodor nos presenta Bogdanski Dolina como una ciudad rodeada por vertederos, por lo que las gaviotas sobrevuelan continuamente el lugar y los animales salvajes acuden al caer la noche, atraídos por el olor de la basura. Por eso no es recomendable salir mucho de casa ni mostrar signos de debilidad.

Es un sitio en el que nadie está nunca a salvo ni puede fiarse de sus vecinos, en el que el tiempo transcurre en círculos, donde nada parece cambiar ni mejorar nunca, y donde todo aparece fragmentado, roto, sin arraigar. Así también ha escrito Bodor esta obra, que avanza a base de flaschbacks, cerrando historias abiertas en diferentes puntos de la narración y elaborando un exquisito puzzle que el lector debe montar a medida que avanza la trama. Tan angustioso como fascinante. Si a alguien no le importa sufrir con una lectura, éste es sin duda su libro.

Nota final: La versión de este libro que he leído yo ha sido la traducida al euskera (Artzapezpikuaren bisita). Quien sepa euskera, que lea esta versión, pues merece mucho la pena. Unai Elorriaga ha hecho un excelente trabajo.

También de Bodor en ULAD: Los pájaros de Verhovina

lunes, 24 de febrero de 2014

Dezső Kosztolányi: Alondra

 Idioma original: húngaro
 Título original: Pacsirta
 Fecha de publicación. 1924
 Valoración: Muy recomendable

 No hace demasiado, publiqué por aquí la reseña de Anna la dulce, el primer libro de Kosztolányi que leía y que me gustó mucho. Animada por dicha experiencia, me animé a coger de la biblioteca Alondra, otra obra del autor, y el resultado ha sido casi igual: casi, porque aunque esta novela me ha parecido una maravilla, Anna la dulce me parece superior. Comparaciones aparte, vayamos a Alondra.

 El argumento nos sitúa en 1899, en una pequeña ciudad de provincias austrohúngara. Ahí es donde viven los Vajkay, una pareja de sesentones (en 1924, tener cumplidos los sesenta significaba haber entrado de sobra en la tercera edad) que se disponen a despedirse de su hija treintañera, una mujer muy poco agraciada que permanece soltera y que vive con ellos, cuidándoles y haciéndoles compañía. La llaman de forma cariñosa Alondra y aunque la mujer sólo va a estar fuera una semana, en la casa de campo de unos parientes, sus padres se toman esa partida con un dramatismo descomunal que enseguida deja claro al lector la dependencia que tienen con su hija. Pero en cuanto Alondra se va, las cosas para la madura pareja no son tan penosas como podía esperarse… Al contrario, aprovechan para hacer muchas cosas que llevaban años sin hacer, como ir al teatro, cenar fuera de casa, y en el caso del padre, disfrutar de reuniones regadas de abundante alcohol con otros hombres…

Sin embargo, mientras los Vajkay “disfrutan” de estos días, no pueden evitar pensar continuamente en su pobre hija ni ahuyentar del todo el dolor y el trauma que les supone que su única descendiente haya nacido tan fea y carente de encanto, lo que la condena a la soltería, una desgracia lapidaria para las mujeres de aquel tiempo. Como me pasó con Anna la dulce, me maravillan la sensibilidad y la habilidad de Kosztolani para ponerse en la piel de sus personajes, los Vajkay y la pobre Alondra, a la que sólo quieren sus padres, algo que ella sabe muy bien aunque nunca se queje de nada.

 El escritor muestra sin aspavientos ni reflexiones explícitas el dolor que puede causarle a una persona ser consciente de las limitaciones infranqueables que le han tocado en suerte y la pena de unos padres que aceptaron hace tiempo que su único vástago está condenado a una existencia gris y siempre vinculada a ellos. De la mano de este autor húngaro, la frustración, el dolor, la compasión, la tristeza, la mezquindad y la rabia que subyacen en las páginas de Alondra fluyen contenidas y simbolizadas más que mostradas a lo largo de menos de trescientas páginas que se leen con placer y pesar.

 Y bueno, una vez más, me resisto a dar demasiada información, pero tengo que decir que las últimas páginas de este libro me parecen magistrales: porque en ellas, Alondra, por primera vez, muestra al lector su verdadero espíritu, atormentado pero resignado, más lúcido de lo que podría imaginarse, y aún así, humilde y bondadoso.
También de Dezső Kosztolányi en ULAD: Anna la dulce

miércoles, 5 de febrero de 2014

Dezsö Kosztolányi: Anna la dulce


Título original: Édes Anna
 Idioma original: húngaro
 Fecha de publicación: 1926
 Valoración: Muy recomendable

 Édes Anna o Anna la dulce, como se ha traducido al castellano en la edición de Salamandra (traducción a cargo de Judit Xantus)que yo he leído, fue la última novela de Dezsö Kosztolányi (Szabadka, 1885 - Budapest, 1936) prolífico escritor, poeta y traductor húngaro que murió a causa de un cáncer. Ésta ha sido la primera vez que he leído algo del autor, y el resultado no ha podido ser más satisfactorio.

 Que Anna la dulce es una obra que es de lectura obligatoria en los colegios húngaros es algo que he averiguado después de leerla, y lo cierto es que no me extraña por la dura historia que contiene y cómo está contada. Porque pese a ser aparentemente sencillo de leer y poco enrevesado en sus formas, Anna la dulce, que cuenta la vida de Anna, una pobre campesina recién salida de la adolescencia convertida en criada/esclava de una fría pareja, no es de esos libros que se olvidan fácilmente. Y lo que es más meritorio: sin grandes peroratas, ni despieces psicológicos humanos de varias páginas, ni una trama serpenteante. Kosztolányi no necesita nada de esto para presentarnos un entorno y unos personajes que aunque nos resulten lejanos en el espacio y en el tiempo (hablamos de la Hungría de después de la Primera Guerra Mundial), sorprenden por lo bien construidos que están y lo tristemente creíbles que son. Los principales: la pobrísima y cuasi analfabeta Anna, que se entrega a su vida de criada con un servilismo y dedicación casi aterradores y a la que nadie, ni siquiera su propia familia, guarda un sincero afecto; sus dueños y señores, los Vizy, ricos pero no tanto como parece, agarrados y mezquinos, que tratan a Anna como si fuera la mejor máquina doméstica que jamás hubieran tenido; el consentido, canalla y licencioso sobrino de los Vizy, que se obsesiona con seducir a la joven, y mi personaje preferido, el viejo y enfermo doctor Moviszter, vecino y arrendatario de los Vizy, y la única voz sensata, juiciosa y de altura en mitad de la orgía de vulgaridad, trivialidad y falta de valores que le rodea.

 Este libro tiene muchas virtudes, espero que el lector las descubra y las disfrute por si solo, pero no me resisto a hablar de lo bien que muestra su autor el triste y trabajoso día a día de una mujer pobre, sola y atada a todas las tareas domésticas imaginables, y que no puede aspirar a mejorar en la vida. Lo más, sentir que sus insaciables negreros están satisfechos con su trabajo. Y que cada vez es más consciente de que el maltrato contenido del que es víctima tiene diversas e infinitas ramificaciones que no le quedará más remedio que tolerar. 

Y hacedme caso: NO LEÁIS EL PRÓLOGO ANTES DE LA NOVELA. Destripa algo muy importante de la trama y no hará su lectura igual. Espero leer más de este autor y contarlo por aquí.

También de Dezsö Kosztolanyi en ULAD: Alondra

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ferenc Karinthy: La edad de oro

Idioma original: húngaro
Título original: Aranyidö
Año de publicación: 1972
Valoración: Recomendable
Traducción: Anne Mayo Herczig

Nos encontramos en Budapest, al final de la Segunda Guerra Mundial, poco antes de que la ciudad (blanco de numerosos bombardeos, semidestruida y sumida en un absoluto caos) sea liberada por los rusos. A casa de Nelly llega Beregi, un judío que ha conseguido escapar de los nazis, para que la mujer lo proteja hasta que la capital húngara sea liberada y él pueda volver a moverse libremente, sin temor a ser detenido.

Cuando un ataque militar les hace ver que el piso de Nelly ya no es seguro, deciden coger los alimentos que les quedan y refugiarse en el sótano, donde ya hace varios días sobreviven como pueden algunos de sus vecinos. Beregi utilizará entonces sus dotes de Don Juan para conquistar a otras mujeres y conseguir de ellas lo mismo que ha conseguido de Nelly: alimentos, tabaco y refugio.

Narrada con un estilo a caballo entre la obra de teatro y la novela, La edad de oro es un texto corto (apenas pasa las 100 páginas) en el que Karinthy consigue reflejar la viciada atmósfera de un refugio y, así mismo, las reacciones de los diferentes personajes de manera realista y verosímil.

Estamos ante una obra interesante, en la que se esconde más de lo que se muestra y en la que lo importante no es hablar de la guerra o de los nazis o del sufrimiento de la gente de a pie. De lo que se trata en La edad de oro es de mostrar cómo, incluso en las circunstancias más adversas, el ser humano es capaz de sacar fuerzas de la flaqueza para salir adelante y conseguir vivir un día más, aunque no siempre esté claro si eso merece la pena.

También de Ferenc Karinthy en ULAD: Metrópolis

viernes, 9 de noviembre de 2012

Imre Kertész : Liquidación

Título original: Felszámolás
Idioma original: Húngaro
Año de publicación: 2003
Valoración: Está bien

Efectos colaterales del último Nobel: interesarme por algunos de los autores que se han hecho con el galardón en los últimos años, sobre todo cuando ya ha pasado un tiempo y todo el revuelo ha remitido. Lo hice con Coetzee y pienso hacerlo algún día con Toni Morrison, por lo que a Mo Yan le esperan unos añitos; manías que tiene uno, de ir contracorriente. Porque cuando uno repara en la frecuencia con que se ha ido a premiar oscuros escritores de países cuya tradición literaria rara vez ha accedido a los dos mercados de mayor referencia aquí (el anglosajón y el hispánico), uno acaba pensando si no se está intentando, por una parte, impartir justicia con las lenguas y literaturas más minoritarias y por otra apelar a una especie de esnobismo global para despistar lo más posible, y de paso para hacerse algo los exquisitos. Lo sé, un juicio algo a la ligera.

Liquidación fue la primera novela que Imre Kertész, escritor húngaro que fue galardonado en el 2002, publicó una vez premiado; no he leído más de él, así que no puedo pronunciarme sobre si esa condición afectó de alguna manera la calidad de su obra; sí he visto las reseñas anteriores publicadas de sus novelas en ULAD, Dossier KSin destino y Diario de la galera, y veo que todas sus respectivas valoraciones superan a la que yo le otorgo. No puedo llegar a una conclusión sobre este hecho sin leerlos, lógicamente, pero sería maliciosa, seguro. Del tipo de los autores que han obtenido importantes premios cuya repercusión altera la esencia de su obra.
Porque Liquidación me estaba gustando mucho. Dentro de su escasa ambición, la novela calaba en mí, en tres capas muy sutiles: la propia historia personal del hombre que recibe un curioso encargo de un amigo, escritor suicidado; el trasfondo del gobierno húngaro que se ha desmoronado como consecuencia de la caída del muro; y el siempre efectivo recurso dramático de la mención de los campos de concentración (pues el escritor suicidado resulta tener un número de prisionero tatuado en un emplazamiento donde sólo se lo ponían a los bebés). Y ocurre que mientras el tema del pasado comunista de Hungría está excelentemente perfilado, a través de menciones prácticamente casuales pero notables, evocando ligeramente el espíritu de películas sobre la Guerra Fría, como La vida de los otros, con eso, justo cuatro o cinco esbozos, sutiles referencias, y un par de escenas típicas de los agentes de la autoridad procurando controlar la disidencia, por el contrario, tanto la historia personal de los dos protagonistas, el escritor suicida y el amigo encomendado, como el asunto de Auschwitz (este último en unas muy confusas páginas donde el nombre del campo es mencionado hasta la saciedad, rozando peligrosamente la banalidad y cierto sentido del absurdo) no se resuelven. No llegamos a conclusión alguna sobre el juego de triángulos amorosos y traiciones entre el escritor y su círculo de amantes y amistades, ni tampoco sobre la incidencia que tiene su condición de ex-prisionero (y la condición de judía de una de las mujeres) en los hechos que se exponen. Así que, por mucho que una buena parte del libro me haya hecho disfrutar, incluso elucubrar si nos acercábamos a un efectista final, al uso de libros como El lector, de Schlink, la novela pierde fuelle, espectacularmente, al final, y traza un desenlace algo desleído que, por lo menos a mí, me ha dejado algo decepcionado.

También de Imre Kertész en Un libro al día : Dossier KSin destino y Diario de la galera

viernes, 29 de junio de 2012

Sándor Márai: Liberación

Idioma original: húngaro  
Título original: Szabadulás  
Año de publicación: 2000 (escrita en 1945)  
Valoración: está bien

Una de esas citas de periódico que aparecen ya en casi todas las contraportadas, dice: "Uno de los textos cardinales de la obra de Márai (Avvenire)"; y otra: "Una auténtica obra maestra (Corriere della Sera)". No estoy de acuerdo con ninguna de las dos, la verdad: a mí este texto me parece una obra menor entre las de Sándor Márai, uno de esos narradores centroeuropeos que en España solo estamos decubriendo en los últimos años.

Eso no quiere decir, claro, que no sea una obra interesante, pero más como testimonio que como ficción: presenta la vida en una Budapest ocupada por el ejército alemán, vigilado por los "cruces flechadas" y esperando la llegada inminente del ejército ruso (como quien espera a los bárbaros). La obra refleja muy bien la inquietud, la incertidumbre, el deterioro progresivo de la vida de sus habitantes; muestra también las distintas actitudes, no solo ante la guerra y ante el sitio de Budapest, sino también ante el nazismo y el antisemitismo imperantes (actitudes que incluyen el colaboracionismo, la resistencia y la pasividad).

Lo que pasa es que la carga narrativa de la obra es mínima, y parece poco trabajada; da la impresión de que la historia Erzsébet y de su padre no son más que la excusa, el marco mínimo de ficción que Márai necesitaba para retratar ese mundo oscuro en el que no se sabe si la llegada de los rusos es un motivo de esperanza o un nuevo peligro. Solo en dos momentos (el largo diálogo entre Erzsébet y su compañero paralítico de cautiverio; y el brutal encuentro final con el soldado ruso, cargado de simbolismo) se separa Márai de esta aparente voluntad de historiar los acontecimientos, para crear escenas de ficción que valen por sí mismas.

Liberación (el título es más polisémico de lo que cabría preverse) quedó inédita desde que fue escrita en 1945 hasta que fue publicada en 2000. Quizás Sándor Márai fuese consciente de que era un texto que exigía una revisión, o que no estaba a la altura de sus mejores obras. Para quien quiera conocer las circunstancias históricas que el propio Márai tuvo que vivir en una Budapest sucesivamente ocupada por unos y otros ejércitos, es sin duda interesante; pero para quien quiera conocer al Sándor Márai novelista, al narrador consumado, sigue siendo mejor empezar por El último encuentro.

También de Sándor Márai en ULAD: Diarios 1984-1989; El último encuentro; La hermana; Los rebeldes

sábado, 18 de febrero de 2012

Sándor Márai: Los rebeldes

Título original: A zendülok

Idioma original: húngaro
Fecha de publicación: 1930
Valoración: Recomendable



Qué voy a decir del gran Sándor Márai que no hayamos dicho ya en ULAD. El talentoso húngaro, varias veces reseñado en nuestro blog, es uno de esos autores que aunque puedan gustar más o menos a los lectores, siempre es descrito utilizando las gloriosas palabras, sustantivo plus adjetivo, que salvan a un escritor de las malas críticas: calidad literaria. Porque la obra de Márai la tiene. Y en grandes dosis.


En esta novela, escrita por el autor cuando contaba con treinta años y revisada por él mismo muchos años después, nos encontramos con un catálogo de personajes típicamente sandorianos: seres introvertidos aunque de vez en cuando tengan arrebatos desconcertantes; atormentados aunque aún no les haya pasado nada especialmente malo; moderadamente oscuros tengan la edad que tengan, y actores perfectos de todo una ristra de neuras, obsesiones, comportamientos y costumbres que a los que no hemos vivido en esas tierras complejas y latientes del corazón de Europa, nos resultan chocantes, casi raros, y en ocasiones, incluso desagradables.

Y que de qué va la cosa en esta ocasión...


Pues Los rebeldes cuenta la historia de cuatro jóvenes húngaros, Tibor, Ábel, Erno y Béla, unos meses antes del final de la Primera Guerra Mundial. En pocas semanas los pobres imberbes serán llamados a filas, es decir, serán precipitados a los brazos de la Muerte por esos adultos de los que tanto recelan y a los que tan poco aprecian. Y bueno, tampoco se puede decir que ninguno de los cuatro cuente con lo que se dice una familia ejemplar: la vida de cada uno está repleta de episodios turbios y progenitores y parientes un tanto inhumanos o rancios. Sólo un "mayor", un avieso y peculiar actor de teatro de personalidad tumultuosa, se convertirá en su amigo y mentor y les llevará por vericuetos descontrolados, llenos de juegos y travesuras muy poco infantiles, hasta llegar a un dramático final...


En fin: Márai del bueno, aunque Márai, ¿alguna vez no lo es? Y sí, calidad literaria. Mucha.


También de Sándor Márai en ULAD: Diarios 1984-1989El último encuentroLa hermanaLiberación

jueves, 9 de febrero de 2012

Frigyes Karinthy: Viaje en torno a mi cráneo


Título original: Utazás a koponyám körül
Idioma original: húngaro
Año de publicación: 1937
Valoración: muy recomendable

Frigyes Karinthy (1887-1938) fue poeta, periodista, novelista y traductor (ahí es nada), un firme defensor del esperanto (aunque nunca llegó a hablarlo) y el primero que propuso la teoría de los seis grados de separación. Además, fue el padre de Gábor (que llegaría a ser un conocido poeta) y Ferenc Karinthy (cuya obra Metrópolis reseñamos aquí).

Entre las muchas obras que escribió destaca ésta, que describe de forma novelada lo que vivió desde que descubrió que tenía un tumor cerebral hasta que fue operado en Estocolmo. Así, Karinthy comienza su novela situándonos en el momento en el que experimenta los primeros síntomas de su dolencia –escuchando asombrado el sonido de un tren que sólo él puede oír– y desarrolla su obra a través de lo que él siente, lo que le dicen sus allegados –que su letra se vuelve indescifrable por momentos, por ejemplo, algo que él no es capaz de percibir– y del sinfín de médicos que visita y las interminables e innumerables pruebas médicas de las que es objeto.

Lo curioso de este libro es que en ningún momento el autor teme por su muerte ni se encuentra preocupado por el tumor que amenaza su existencia (lo que, obviamente, sería lo normal). Más bien al contrario, Karinthy describe todo lo que le ocurre con una increíble serenidad, como si la persona que tuviera el tumor fuera otra. Así, muestra una gran curiosidad y un incansable deseo de conocer –y, sobre todo, entender– lo que le ocurre, lo que le hacen y las consecuencias que todo ello puede tener en su salud.

Gracias a esa distancia, nos encontramos ante un libro que tiene mucho de científico y poco de sentimental, pero también ante una obra excelentemente escrita, con pasajes llenos de la ironía que también habita en sus otros trabajos. Aunque en ocasiones se enreda en digresiones más extensas de lo necesario, en mi opinión, es éste sin duda un libro que puede enseñarnos mucho sobre uno de los mejores autores del siglo pasado y, a su vez, de lo mucho que ha avanzado la medicina desde entonces.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Sándor Márai: La hermana


Título original: A nővér
Idioma original: húngaro
Año de publicación: 1946 (en español: 2007)
Valoración: Recomendable

Esta novela tiene bastante en común con otras escritas en la primera mitad del siglo XX donde, con una prosa elegante y una mentalidad algo inmovilista, se muestran costumbres burguesas, personajes acomodados que habitan en balnearios y hoteles. Recuerda bastante a Thomas Mann, Moravia, Lampedusa, al hijo de buena familia que no podía evitar ser Zweig, a Fernández Flórez, incluso a Mercedes Salisachs, salvando las distancias que imponía ser mujer en aquella época.

La escritura elegante y el aplomo con que autor y personaje se mueven por el mundo fascinan desde la primera página. Pronto descubrimos una larga historia dentro del envoltorio de la primera y comprendemos que un segundo narrador, póstumo, es el verdadero protagonista. Él es quien nos muestra el momento en que el hombre se enfrenta consigo mismo, lejos de todo el atrezzo que suele acompañar una vida, y lo hace serena y sobriamente, sin dramatismos, con un poco de melancolía nada más, enfatizando la dignidad de su persona y el elogio constante de la belleza, de su degustación como proyecto de vida y como ayuda para superar los obstáculos.

Un personaje procedente del volcán centroeuropeo que busca alivio y consuelo en los suaves brazos mediterráneos pero lo hace cuando ya es demasiado tarde. Un argumento que, si bien no podemos considerar feliz, está resuelto con optimismo y lucidez: pase lo que pase, el ser humano siempre puede contar consigo mismo, con un pasado que quizá le enorgullezca si cree haber hecho bien las cosas, con una mente que sigue funcionando y la posibilidad de disfrutar de todo lo hermoso que ofrece la vida y el arte. Una obra enraizada en la circunstancia europea de la primera mitad del siglo XX, con sus peculiaridades culturales e históricas, la interacción de nacionalidades, sus enormes hallazgos y sus grandes conflictos, tal como se percibían en la época.

Pero puede que el entusiasmo del lector disminuya un poco cuando empiece a verse envuelto en una espiral de prejuicios propios de un pensamiento algo rancio (incluso para entonces), que nubla un poco aciertos como la sensibilidad del personaje, el hecho de que aborde los grandes temas eternos o el encanto que acompaña a las historias decadentes; a partir de entonces las expectativas van disminuyendo. La novela no deja de interesarnos aunque es cierto que esperábamos más.

También de Sándor Márai en ULAD: Diarios 1984-1989El último encuentroLos rebeldesLiberación