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jueves, 29 de marzo de 2018

Clive Barker: Hellraiser. El corazón condenado

Idioma original: Inglés
Título original: The hellbound heart 
Traductor: Juan Carlos Postigo Ríos 
Año de publicación: 1986
Valoración: Recomendable 

Casi todos los fanáticos del género de terror conocerán Hellraiser, película de culto donde las haya. Probablemente eso tenían en mente los de Hermida Editores al publicar con este nombre (junto con el original) la novela corta en la que está basado el film. 

Me permitiréis que comience hablando acerca de la película. Fue adaptada y dirigida por el escritor del libro en que se inspira, Clive Barker. Su estreno, en 1987, supuso un punto y aparte en el mundillo del género; llamadme exagerado, pero la repercusión que ha tenido la cinta no es en absoluto desdeñable. Barker creó entonces a uno de los incuestionables iconos del horror; uno que, para muchos, no se queda a la zaga de Michael Myers o Freddy Krueger. Por supuesto, estoy hablando de Pinhead. Quizás la magnífica interpretación de Doug Bradley (descanse en paz) robó protagonismo al resto de cenobitas, pero su imponente presencia lo valía. Otros valores añadidos del film son un guión memorable, la excelente banda sonora y la inteligente dirección. Tampoco puedo dejar de alabar los efectos especiales, muy bien realizados pese al escaso presupuesto con que se contaba. Bueno, exceptuando unos cutres rayos azules, que ya debían estar obsoletos en la época en que aparecieron. En fin, igualmente la cinta está muy bien.


Es curioso lo mucho que se beneficia la siniestra iconografía de Barker en imágenes. Las palabras se le dan de maravilla, y aunque el autor explota sus posibilidades más sugerentes, siempre acaba derivando hacia las descripciones explícitas. Lo gráfico potencia la visceralidad y contundencia de su imaginería. Pero esa inclinación hacia lo visual no provoca que el concepto que hay detrás de Hellraiser deambule mejor por el cine que en la novela. 

Y ya que mencionamos a la novela, vamos a ella. Es una obra literaria de una calidad excepcional que se decanta por búsquedas distintas a las de la película. Aquí no encontrarás a un "slasher" sobrenatural, sino un drama íntimo y delicado. The hellbound heart (el nombre de la historia original) va sobre la condición de los malditos, sobre el amor perdido y luego encontrado, sobre lo que tienen en común la desesperación y el deseo. Ya escucho a los de siempre, los detractores del género del terror; pues no, The hellbound heart no es pretencioso en su mensaje, su objetivo jamás peca de ínfulas. Su ambición y exigencia (enormes, por cierto) son asumibles dentro del terror. Y por si hacía falta decirlo, Barker lo borda.

The hellbound heart es una historia descarnada, narrada con crudeza y austeridad la mayor parte del tiempo, pero no exenta de arrebatos líricos. El título, por ejemplo; nadie me negará que The hellbound heart es más elegante, más evocador, que Hellraiser. Este detalle es significativo, porque la prosa de Barker siempre aprovecha estas bellas sutilezas. Para muestra un botón: las primeras páginas de la "novelette" son imposibles de traducir al lenguaje fílmico. En ellas habita una amalgama de sensaciones, descripciones trémulas e incapaces de enjaular un sentido concreto. La musicalidad de este inicio en el idioma original es apabullante, por cierto.

Así pues, este libro es recomendable a todos los amantes del género, pero también a aquellos que quieran disfrutar de un buen drama. Al fin y al cabo, los elementos sobrenaturales tienen un peso muy anecdótico. La película ya ofrece unos personajes bastante bien trabajados, sobre todo dentro de los estándares del terror, pero, en el libro, tanto ellos como sus anhelos y debilidades son el foco principal.

Por último querría destacar la traducción de Juan Carlos Postigo Ríos. Leí The hellbound heart por primera vez en una biblioteca pública, en un ejemplar de la ya difunta Factoría de Ideas (titulado simplemente como Hellraiser), y lo cierto es que la traducción era bastante mala. Por suerte, esta edición revisada que publican en Hermida Editores consigue plasmar con mayor acierto el lirismo de Barker. 

PD: Aquí adjunto un vídeo, para el que le interese, que recoge las diferencias entre el libro y la película. Está en inglés y, por supuesto, plagado de spoilers. Avisado quedas. 

También de Clive Barker en Unlibroaldía: El juego de las maldiciones, Sortilegio, Los evangelios escarlata

martes, 14 de agosto de 2018

Clive Barker: Sortilegio


Idioma original: Inglés
Título original: Weaveworld 
Traductor: Roger Vázquez de Praga 
Año de publicación: 1987
Valoración: Entre recomendable y está bien 

Clive Barker ha tocado todo tipo de disciplinas: ilustración, teatro, cine... Y literatura. Es un excelente narrador; si a eso le añadimos que tiene una imaginación tan fértil como retorcida, debemos admitir que estamos ante uno de los titanes del horror actual. A él le debemos los magníficos Libros de sangre, una de las mejores antologías de terror contemporáneo. 

No es el terror, pero, el único interés literario de este escritor. Barker ha navegado, también, por la fantasía. Hasta aventuraría que ha ayudado a moldear la llamada fantasía oscura. Sólo hay que ver su saga, Imajica (su obra más ambiciosa y de la cual está más orgulloso), para percatarse de la solvencia con la que es capaz de transitar por este terreno. 

Aunque, vayamos a la novela que nos ocupa: Sortilegio. Un mundo mágico palpita bajo una alfombra. Cal Mooney y Suzanna Parrish se ven atraídos hacia ese fascinante lugar, colmado de promesas, magia y conocimientos arcanos que escapan a la comprensión humana. Lo que ignoran es que se verán forzados a ser partícipes de un conflicto de grandes magnitudes que se libra en esa alucinante tierra; una guerra entre, ni más ni menos, el Bien y el Mal. Este maniqueísmo (con algún que otro claroscuro) erosiona parte del potencial de la novela, pero no es demasiado molesto y se puede ignorar.  

Sortilegio es un libro que podríamos inscribir en el género fantástico. No obstante, en él gravitan escenas y conceptos del de terror. De forma muy intermitente, es cierto, pero que suponen un problema, porque fuerzan situaciones y desarrollos de los que se podría haber prescindido perfectamente. Y es que incluir elementos y escenas propias del género de terror en esta novela la hace parecer algo extraña y excesiva, como si Barker buscara complacer a sus seguidores, como si quisiera poner en ella todo lo que se le da bien; claro, el terror, pues, no debe faltar. Y, debo decir, en esta ocasión le sale el tiro por la culata. Otras veces ha logrado entremezclar ambas temáticas de forma más limpia, pero no es el caso. 

A este desafortunado hecho hay que sumarle otro tropiezo: Barker ha recurrido a tantas ideas que no puedo evitar pensar que habrían llegado a mejor puerto por separado, divididas en varias historias. Su creatividad es tal que ha saturado la novela de paisajes, personajes y situaciones que merecerían un trato más íntimo y minucioso. 

Pese a estos inconvenientes, la novela es muy disfrutable. Plagada de fantasía, terror, surrealismo onírico y erotismo, como el resto de trabajos en los que el escritor está más en forma. Aquí veamos a un Barker que siembra y experimenta con varias ideas, y saber que en un futuro recurrirá a los frutos de esta cosecha, más comedido, más experimentado, no tiene precio. 


lunes, 17 de enero de 2022

Clive Barker: Los evangelios escarlata

Idioma original: Inglés
Título original: The Scarlet Gospels
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 2015
Valoración: Recomendable para interesados

Quienes me conocen saben que soy un gran fan de la saga cinematográfica Hellraiser. También me encanta El corazón condenado, novela breve de Clive Barker que la inspiró. Os podréis imaginar, pues, que ansiaba leer Los evangelios escarlata, secuela literaria en la que el escritor inglés mezcla el "lore" cenobítico con Harry d'Amour, uno de sus personajes más emblemáticos.

La verdad es que esta obra, sin llegar a decepcionarme del todo, no me ha acabado de convencer. Igual tenía demasiadas expectativas puestas en ella, o igual esperaba encontrar algo diferente. 

Pero vamos por partes. A mi juicio, las virtudes de Los evangelios escarlata serían las siguientes: 

  • El planteamiento de determinadas escenas fantástico-terroríficas.
  • Las abundantes dosis de "gore". 
  • Los toques de humor negro.
  • Sus referencias impagables. Mi favorita vendría a ser cierta línea de diálogo de Pinhead, extraída directamente del film original. 

Por otro lado, éstos son los defectos que le he encontrado a la novela:

  • Es, para mi gusto, excesivamente larga, ya que creo que se podría haber podado sustancialmente sin que el conjunto se resintiera.  
  • La pierde su propia ambición. 
  • En algunos apartados deja entrever la falta de planificación habitual en las narraciones voluminosas de Barker (improvisación argumental, personajes sin una finalidad clara, un abrupto manejo de los temas, un desenlace endeble...). 
  • Hay cotas de tensión insuficientes. Se nos da a entender que el riesgo es altísimo para los protagonistas, pues se juegan el cuello, la cordura y el destino de la Humanidad constantemente, pero lo cierto es que nunca llegué a sentir que estuvieran en verdadero peligro. Sí, hay alguna muerte en su grupo, pero salvo eso, no sufren demasiado. Encima, Pinhead no se antoja amenazador. Lo cual es consecuencia directa de despojarle del halo de misterio que lo rodea, de hacer que Harry d’Amour y sus amigos sobrevivan a diversos encuentros con él, etc... 
  • Es muy distinta de El corazón condenado, su predecesora. Algo que no tiene por qué ser intrínsecamente negativo, pero que puede molestar a quien acuda a ella esperando una mayor continuidad. Aviso desde el vamos que aquí encontraremos lo contrario a una historia intimista y sutil.
En conclusión: Los evangelios escarlata es una agradecida secuela, aunque no logrará encandilar unánimamente a su público objetivo. Por desgracia.


sábado, 9 de abril de 2016

Colaboración: El juego de las maldiciones de Clive Barker

Idioma original: Inglés
Título original: The damnation game 
Traductor: Juan José Llanos Collado
Año de publicación: 1985
Valoración: Está bien

Temo (espero que este temor sea infundado) que haya visitantes de este blog que, una vez vean que el reseñista de turno le haya puesto la valoración de "Está bien" a un libro, decidan ignorarlo. Al fin y al cabo, quizás piensen esas personas, hay mucho por leer, y muy poco tiempo, ¿no? ¿Por qué dedicarnos a ojear libros con valoraciones tan bajas? Pues, primero que nada, porque puede que el reseñista no tenga el mismo gusto que nosotros; un libro que a él no le interese puede deleitarnos a nosotros. Y, en segundo lugar, porque los libros con esta valoración no tienen por qué estar exentos de méritos y virtudes.

Éste es el caso de El juego de las maldiciones. Así que pido al lector de esta reseña que, si siente afinidad por el género de terror (o incluso aunque éste no sea su predilecto, por qué no), le dé una oportunidad.

En esta novela, la primera de Barker (toda su bibliografía anterior consta de sus geniales antologías de relatos, los Libros de sangre), vemos a Marty Strauss, un prisionero en libertad condicional, que se pone al servicio de Joseph Whitehead, un anciano que está forrado. Y que, por cierto, tiene una hija que está buenísima, Carys, cuya necesidad en la narración he puesto a veces en entredicho, ya que me parece algo forzada. El caso es que Joseph ganó toda su riqueza gracias a que, de joven, tonteó con fuerzas que están más allá del entendimiento humano, fuerzas que ahora van a regresar, ávidas de venganza, a por su alma... Y el bueno de Marty y la sexy de Carys se verán envueltos en el meollo, por supuesto.

Para ser la primera novela de Barker, El juego de las maldiciones no está nada mal. Aunque el autor salga mucho mejor parado, en mi opinión, con la narrativa breve (al dilatar la historia, suele incorporar sin querer momentos algo aburridos y anticlimáticos), consiguió crear una obra, si no compacta, bastante firme. Tiene personajes bastante planos (de hecho, a mí me atrajeron más los ambiguos villanos que los supuestos héroes de la novela), sí, y algunas de sus escenas son manidas o predecibles, sí, pero es oscura, muy oscura. Y aunque se aprecian en ella derivas hacia el género de la fantasía, el escritor no divaga por él obviando al del terror, ése al que responde la trama del libro (cosa que ya le ha ocurrido en otras ocasiones).

Además, se atisban en El juego de las maldiciones las señales que le han convertido en un completo innovador del terror: las poderosas imágenes, casi ilustraciones, capaces de poner los pelos de punta al lector; la disolución del inconsciente, del gore y del sexo en el burbujeante caldero de bruja que son las convenciones del género; la fértil imaginación, etc. O sea, que ojalá todos los libros que se catalogan como "Está bien" fueran así de geniales.

PD: Barker, prometo hacer reseñas de tu trabajo, en el futuro, más favorecedoras, que te las mereces.

También de Clive Barker en Unlibroaldía: Hellraiser. El corazón condenado, Sortilegio, Los evangelios escarlata

Firmado: Oriol Vigil

domingo, 20 de agosto de 2023

Clive Barker: Cabal

Idioma original:
inglés
Título original: Cabal
Traducción: Isabel Aguirre
Año de publicación: 1988
Valoración: Está bien

Toda mi vida pensando que el nombre de este autor era Baker (sin la “r”), compruebo extrañado que no hay nada de él en la ULAD... qué raro. Bien, después de que Google me lo aclarara y de veinte años de quedar como un idiota por la vida pronunciando “béiquer”, está claro que nunca es tarde para aprender algo nuevo. Y por cierto, sí que hay varios libros de este autor aquí reseñados (vínculo al final). Aclarado esto, comencemos con la reseña.

Antes de nada debo decir que esta novela, a pesar de formar parte de la saga Libros de Sangre, una antología de novelas de terror del propio Barker, puede leerse perfectamente por separado; es autoconclusiva y no es necesario tener ningún conocimiento previo para disfrutarla.

El argumento del libro es tremendo: un pobre hombre con grandes problemas mentales y una amnesia espectacular descubre que es el asesino de once personas, y, tras un intento de suicidio frustrado, decide desplazarse a una ciudad maldita. Su pareja y su psiquiatra deciden seguirle los pasos, cada uno por sus propias razones. Allí ocurrirá de todo... prometedor, ¿cierto? El final de la novela es lo bastante abierto como para poder haber supuesto en su momento que le seguirían una serie de secuelas con los mismos personajes pero sorprendentemente no fue así, y a estas alturas uno ya no tiene esperanzas de que esto cambie.

Este no es uno de esos libros que pasarán a la historia como obra maestra de la literatura, y tampoco lo pretende. Excluimos entonces la valoración de imprescindible. Pero ojo, no es un mal libro: no está mal escrito, los personajes están bien dibujados, la trama es original y el ritmo está particularmente bien llevado. Excluimos por tanto la valoración de repugnante (aunque haya algunas escenas y, en particular, algunas descripciones, que bien lo valen: el equivalente a cine gore pero descrito, para que cada uno se lo cocine a su gusto).

Se encuadra claramente en el género de terror. Y aquí , si me lo permiten ustedes y saliendo totalmente del tiesto, me gustaría abrir un pequeño debate: ¿es la literatura un medio apropiado para el horror? ¿alguien ha “sufrido” tanto leyendo un libro como viendo una película de miedo? ¿ha existido algún autor, alguna obra, que nos haga llevar la mano a los ojos, a leer con el brazo extendido para mantener alejado el libro, o que nos mantenga en vela toda la noche? Mi opinión, muy brevemente, es que depende del contexto: bellísimos relatos de Poe que no pasarían hoy en día de ser una historia de campamento para contar por la noche en torno a una hoguera, fueron en su tiempo (al parecer) verdaderos desencadenantes de pánico colectivo. Creo que este es un fenómeno que, literariamente, no podría tener cabida en la sociedad actual, ya curada de espantos. Me gustaría conocer sus opiniones al respecto.

¿Dónde quedaría este libro? Es, desde luego, más terrorífico (y más desagradable, mucha sangre, muchas heridas) que cualquier obra del siglo XIX; pero eso no significa que sea mejor. Simplemente, es otro estilo, y aquí irá por gustos. Más romántico o más industrial.

En esta novela en particular, había oportunidades muy claras para indagar en temas clásicos: ¿es la muerte el final?, ¿cuál es el mensaje del dolor?,  una nueva vuelta al mito de Prometeo, qué es la vida, etc. pero Barker prefirió optar por utilizar estos elementos como atrezzo, decorado para su historia, y no profundizar demasiado (o nada) en ellos. Es, como dije antes, una opción legítima: el precio a pagar es que tu novela será mucho más superficial. Y esto tampoco es malo, simplemente desemboca en una lectura más ligera.

Para finalizar, solo comentar que en 1990 fue llevada al cine bajo el nombre de Nightbreed con escaso éxito y dirigida por el propio Barker (!), cuenta con un papel de David Cronenberg haciendo de psiquiatra (¡!) y banda sonora a cargo de Danny Elfman (¡!¡). De dicha película nada puedo opinar, no la he visto. Mejor lean el libro. Se lo recomiendo (pero no demasiado).


Todos los libros de Clive Barker reseñados en la ULAD aquí.

miércoles, 15 de abril de 2026

Mark Alan Miller: El tañido

Idioma original: Inglés
Título original: D
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 19
Valoración: Está bien

El tañido es un volumen que incluye una novela corta y tres relatos. Los cuatro textos, escritos por Mark Alan Miller, pertenecen al terror; los dos primeros, de hecho, se adscriben en la mitología de Hellraiser, famosa franquicia del género originada por Clive Barker.

Empecemos hablando de novela corta que da título al conjunto. Escrita por Mark Alan Miller a partir de una idea original de Barker, se sitúa entre dos obras de éste: como secuela del relato "El corazón condenado" y como antesala de la novela Los evangelios escarlata

Llegados a este punto, debo aclarar que El tañido se apega más al canon cinematográfico de Hellraiser que al literario, pues Kirsty, su protagonista, es, al igual que su contraparte fílmica, hija de Larry Cotton (llamado Rory en "El corazón condenado"), en vez de su amiga, como sucedía en el relato de Barker.

El tañido transcurre treinta años después de los eventos narrados en "El corazón condenado". Kirsty, la única superviviente de la tragedia de la calle Lodovico, lleva desde entonces huyendo del infierno y los cenobitas. Sin embargo, su reencuentro con el temible Pinhead parece inevitable.

Quizá mi mayor queja con esta novela corta es que promete un banquete a los fans de Hellraiser pero luego apenas desarrolla nada de lo que presenta. Apenas da unas pinceladas sobre la vida de fugitiva de Kirsty, ni nos explica cómo ha aprendido a defenderse, si bien precariamente, de los poderes que la acechan. Tampoco indaga en las motivaciones de los pocos personajes secundarios que recorren el texto; las de madame Rembert y Walter, por ejemplo, me resultaron demasiado confusas.

El tañido le pondría tres pegas más. Primero, que el one-liner que le dedica Kirsty a Walter no encaja con su carácter. Segundo, que Pinhead se siente menos misterioso e imponente de lo que debería, por ser demasiado emocional, por recurrir a los puños, al igual que hacía en Los evangelios escarlata, y por ser combatido físicamente. Y por último, y esto aplica también a los tres textos de Alan Miller restantes compilados en este volumen, por tener una prosa que, si bien es funcional, tiende a poner más párrafos de los necesarios, a la manera de ciertos bestsellers.

El tañido lo sigue "Preparando el nido", relato algo sencillo pero decente que se puede leer como una historia autoconclusiva pero que tiene conexión con el texto al que sucede. En él, una mujer que ha sido embestida por un camión descubre que se ha convertido en una puerta a otro mundo, y nosotros como lectores sabemos que está gestando a la hija de Pinhead.

El siguiente relato, "Un garito diferente", mantiene el tono fantástico del conjunto, pero elude el terror y se decanta por el humor. Aunque me ha parecido un pelín más largo de lo estrictamente necesario, es disfrutable si acudes a él con las expectativas adecuadas. Su protagonista, hastiado con la gente y el trabajo, se cree desde siempre destinado a algo grande, y el encuentro con un mundo de criaturas extrañas puede ser el inicio de su nueva vida. Lamentablemente, la juerga nocturna que se corre con un centauro y un cíborg no termina siendo la divertida aventura que esperaba.

Cierra el volumen el relato que más me ha gustado, titulado "Lo que el cuerpo expulsa". Si bien no me parece particularmente original o solvente, agradezco la modesta frescura de su premisa y el giro de tuerca que se guarda en la chistera. Sigue los pasos de un hombre que debe saciar su apetito sobrenatural por la sangre menstrual durante una noche movidita.

Resumiendo, El tañido es una antología disfrutable. Sin embargo, aunque gustará a los fans del terror en general, y a los del universo de Hellraiser en particular, si acuden a ella con las expectativas adecuadas, mentiría si dijera que no se queda corta en algunos aspectos.

lunes, 15 de mayo de 2023

RESEÑA + ENTREVISTA: Una canción para deshacer el mundo, de Brian Evenson

Idioma original:
Inglés
Título original: Song for the Unraveling of the World
Traducción: José Ángel De Dios
Año de publicación: 2019
Valoración: Recomendable

Una canción para deshacer el mundo, antología de Brian Evenson, compila historias de distinta extensión; historias con premisas o planteamientos creativos e interesantes; historias que comparten atmósferas, temas e intenciones, pero que al mismo tiempo son gratamente diversas.

Es verdad que algunas evocan a otros escritores; incluso las hay que homenajean de forma explícita a, por ejemplo, H. P. Lovecraft. Sin embargo, Evenson tiene por lo general una voz y un estilo marcadamente personales. 

La mayoría de sus textos me han gustado, pues suelen ser originales y eficaces. Mis favoritos son, empero, esos en los que lo cotidiano se tiñe de extrañeza e inquietud: un padre que busca infructuosamente a su hija en el cuento que da nombre al conjunto; el perfeccionismo malsano de un director de cine en "Sonido ambiente"; la experiencia de estar en una relación que no te llena en "Camisas y pieles"; la búsqueda de respuestas en "La espuma de las moscas"...

Evenson despunta en la creación de protagonistas no fiables. No es sólo muy bueno a la hora de retarar a esa clase de personajes, su caótica psicología y sus atormentadoras obsesiones; también sobresale al emplear diversos recursos expositivos o dar pequeñas pistas argumentales para que el lector les cuestione.

Asimismo, sorprende la facilidad de Evenson para la imaginería terrorífica. El autor es capaz de diseñar a seres espeluznantes (el terapeuta nocturno de "Nacido Mortinato"; el hombre del traje dorado de "Un mundo resplandeciente"; la entidad parasitaria de "El agujero"...). Con idéntica maestría es capaz de urdir escenas cuyas implicaciones le ponen a uno la piel de gallina. 

Quizá el texto menos convencional del conjunto es "Advertencia de contenido sensible", una hilarante gamberrada que se mofa de los trigger warnings. No le van a la zaga en lo que a rareza respecta otras piezas, que a pesar de catalogarse con holgura dentro de lo que conocemos como narrativa, siguen partiendo de ideas muy locas, como "La segunda puerta".

En resumen: Una canción para deshacer el mundo es una colección de género tan ecléctica como satisfactoria. Aunque debo advertir que su aproximación al terror suele ser más sutil de lo habitual, en la línea de Thomas Ligotti. Además, aviso que muchas de sus ficciones son bastante abiertas, de modo que pueden decepcionar a los lectores que prefieren que se les dé todo masticado. Sea como fuere, Evenson es, a mi juicio, un gran escritor, a quien me alegro de haber conocido.



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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Brian Evenson ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¿Cuál es tu relación, en tanto que autor, con H. P. Lovecraft? Me ha parecido que lo referencias varias veces.

B.E.: Ciertamente, he escrito unas cuantas historias que dialogan con su obra (normalmente para revistas y antologías relacionadas con él). No leí nada suyo hasta que cumplí los 30. Sabía de su existencia, por supuesto, y muchísima gente me lo recomendaba, pero entonces me consideraba un escritor más literario que de género (pese a que mi obra tenía un fuerte componente horrorífico). Me impactaron especialmente El que susurra en la oscuridad y En las montañas de la locura

ULAD: Además de Lovecraft, ¿qué otros escritores te inspiran? ¿Edgar Allan Poe, Richard Matheson, Shirley Jackson, Stephen King, Clive Barker o Thomas Ligotti, quizá?

B.E.: Sin duda, Poe. Mi madre me leía sus historias cuando era pequeño, antes de irme a dormir, así que me han quedado grabadas. También Jackson y Ligotti han sido bastante importantes para mi carrera.

Al igual que Lovecraft, no leí a Matheson, King o Barker hasta ser mayor. Aunque los admiro, no considero que me hayan influenciado. Peter Straub, en cambio, sí. Y Robert Aickman; de él es de quien he aprendido más cosas. 

Otros autores que me gustan son Guy de Maupassant, M. R. James, Algernon Blackwood, Arthur Machen, Lucius Shepard, Paul Bowles, Franz Kafka y Samuel Beckett

ULAD: ¿Crees que los escritores de terror moderno han introducido novedades en el género? 

B.E.: Sí, pienso que los escritores contemporáneos de terror están logrando expandir el género. Sobre todo los jóvenes, pues arriesgan más. Además, cuando el horror se globaliza,  tiene a representantes cada vez más diversos: autores como Victor LaValle o N. K. Jemisin se adueñan de lo lovecraftiano y lo desplazan en direcciones inéditas, la filipina Kristine Ong Muslim narra desde la perspectiva de vivir en un sitio amenazado por un cambio climático que Occidente decide ignorar, Stephen Graham Jones entrega una perspectiva indígena y Attila Veres mezcla su experiencia en Hungría con sus lecturas americanas.

ULAD: Me encanta cómo presentas personajes totalmente enajenados al lector. A la hora de crearlos, ¿te basas en enfermedades mentales existentes?

B.E.: He investigado mucho en los campos de la psiquiatría y el psicoanálisis, y he sido cercano a gente con enfermedades mentales. También me he documentado sobre la psicopatía (incluso he conocido, lamentablemente, a un par de psicópatas). Además, imparto una clase sobre las representaciones de la locura en la literatura, así que le he dado muchas vueltas al asunto.

Personalmente, creo que las enfermedades mentales, en general, no son tan inequívocas y definidas como la teoría dice, y que muchas de ellas se ignoran completamente. Es por esto que, en mi ficción, intento representarlas con toda su complejidad y confusión.

ULAD: ¿Qué opinas de la implementación de trigger warnings en la ficción? Tu relato titulado "Advertencia de contenido sensible" parece una crítica gamberra y políticamente incorrecta a la gente que los demanda.

B.E.: En realidad no me opongo a los trigger warnings, pero pienso que deberían situarse al final del texto, en vez de al inicio. De este modo, la gente que los quiera conocer puede localizarlos fácilmente, y los que no, no se topan con ellos involuntariamente.

El motivo por el que los rechazo al inicio del texto es porque modifican la manera en que el lector aborda una historia: éste se prepara. Aunque entiendo que mi nivel de tolerancia es altísimo, pues jamás he leído nada y pensado luego: ¡ojalá un trigger warning me hubiera advertido de esto!

Cuando enseñaba en la Brown University teníamos una política: en las clases de escritura creativa se leerían cosas incómodas, pero, en si era necesario, uno podía parar en cualquier momento. Un colega del trabajo opinaba que si te resulta problemático leer sobre algo, probablemente estés reprimiendo un trauma que debes tratar con un profesional y que, por tanto, ignorar en la ficción temas de ese tipo es contraproducente. Más o menos concurdo con él: la ficción tiene que provocar.  

"Advertencia de contenido sensible" es una especie de crítica juguetona con la idea de los trigger warnings. Se me ocurrió porque uno de mis estudiantes insistía en usarlos hasta límites absurdos; ¡los suyos eran innecesariamente específicos! 

ULAD: Has ganado varios premios a lo largo de tu carrera. ¿Hay alguno del que te sientas particularmente orgulloso?

B.E.: Me hizo muy feliz el Premio Shirley Jackson por "Una canción para deshacer el mundo", ya que había sido nominado hasta en seis o siete ocasiones en ese certamen pero nunca lo había ganado.

martes, 2 de enero de 2018

Pilar Pedraza: Paisaje con reptiles

Idioma original: Castellano
Año de publicación: 1996
Valoración: Recomendable 

Paisaje con reptiles es una novela singular gracias al inconfundible estilo de su autora y a la extravagante temática que ésta ha decidido manejar. También es una obra compleja, teniendo en cuenta la cantidad de lecturas que propone. Yo me inclino por la más evidente: estamos ante una historia con visos fantásticos que, al mismo tiempo, es una aguda metáfora sobre los males que traen los extranjeros a los indígenas. Si se quiere, pero, se podrían resaltar otro tipo de cuestiones. Insisto: estamos ante un libro que propicia distintas interpretaciones. Y si no me creéis, mirad la que se propone en La esquina de ese círculo.

La narradora es Alicia, una joven pintora que ha ido a visitar a su marido a la isla tropical donde él está trabajando. Julio (Julius) es mucho mayor que ella y está destinado en la plataforma petrolífera de la isla para estudiar una extraña mancha que recubre el mar circundante. Según irá descubriendo nuestra protagonista, esta mancha está vinculada de algún modo con leyendas locales y un tipo de magia muy poderosa. 

Debo admitir que la caracterización de los personajes de Paisaje con reptiles me ha encantado. Sin tener un desarrollo excepcional, consiguen desprender un aura de verosimilitud que ayuda a que la historia funcione. Este recurso también lo emplea Stephen King: usar a unos personajes creíbles para afianzar sus tramas en una realidad creíble. A pesar de los repentinos volantazos hacia lo fantasioso que tiene esta novela, sus protagonistas consiguen suspender la credulidad del lector. Algunos elementos de sus caracterizaciones simplemente ayudan a dotarlos de cierta consistencia. En cambio, otros se recuperan a lo largo del relato y se los relaciona astutamente con los acontecimientos principales de la trama. Así pues, no estamos ante una historia por la que transitan personajes genéricos: los personajes moldean los sucesos con su percepción, sus recuerdos, su modo de ser. Y, creo yo, esta decisión ha sido muy acertada. 

El escenario donde todo transcurre es un lugar ya de por sí exótico, pero Pedraza se toma la molestia de volverlo todavía más ajeno dotándolo de reverberaciones casi oníricas. La isla, además de misteriosa, es peligrosa: asimila y acaba por tragarse a sus habitantes, los somete a su propia lógica. Es, en definitiva, un personaje más, como ocurre con la Comala de Pedro Páramo o el Derry de It (y me limito a dar un par de ejemplos de libros con afinidades, pero podría citar otros). 

Hay capítulos de Paisaje con reptiles que son un exquisito trabajo de orfebrería. De principio a fin. Al inicio de la reseña mencionaba que el estilo de Pedraza es singular. Bien, pues debo añadir que, además, tiene centelleos de espléndida belleza. Quizás demasiada, en ocasiones. Sé que decir esto es morder a la mano que me da de comer, pero es que los fragmentos más sórdidos de la narración se me antojaron algo artificiosos debido al tratamiento que reciben; escenas de sexo o violencia donde los fluidos seminales y las entrañas parecen estar a buen recaudo tras la vitrina del buen gusto. No es que en Paisaje con reptiles haya una estetización del gore, cosa que logra en sus mejores momentos el bueno de Clive Barker; simplemente, creo adivinar en la autora una voluntad de embellecer el texto que nada le pega a ese tipo de escenas. Este pequeño desliz, sin embargo, no me ha molestado en absoluto; tiene poca presencia y se camufla en un contexto muy agraciado. 

Para acabar, y por si los halagos no fueran suficientes, voy a mencionar otro más: la autora controla muy bien el ritmo, y suministra con inteligencia las revelaciones del misterio. Sin pasarse nunca, pero compensando nuestra paciencia. Pedraza se guarda ases en la manga al final de la novela, pero en ningún momento insulta la inteligencia del lector al escabullirse sin ofrecer respuestas. Sencillamente, quiere que el misterio guarde siempre una parte de sí mismo en las sombras. De este modo, la escritora impide que saquemos una conclusión firme al respecto. Sabe que, para muchos de nosotros, entender el misterio lo desvaloraría. 

sábado, 21 de marzo de 2020

Mariana Enriquez: Nuestra parte de noche

Idioma: español
Año de publicación: 2019
Valoración: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio...


Bueno, lo suelto rápido para que duela menos (el sopapo que me puedo llevar de algún fan, quiero decir): Mariana Enriquez ha escrito un Harry Potter para adultos.

A ver, no me refiero a que Nuestra parte de noche se desarrolle en un colegio Hogwarts donde el alumnado se entregue a prácticas BDSM ni nada de eso... Pero, vaya, cierta influencia de la saga HP en esta novela me parece evidente: hay un mundo oculto para los que no pertenecemos a él, hay invocaciones y conjuros, creyentes de sangre más "pura" que otros y también un niño que debe ser protegido del lado tenebroso. Asimismo, sospecho, podríamos encontrar sin dificultad otras referencias del subgénero "ocultismo teen", tipo Cazadores de sombras y cosas así. E incluso, y no creo equivocarme, un regusto a American Gods, de Neil Gaiman. Todo bien pasado, eso sí, por el tamiz de una argentinidad sin complejos y con un sesgo, ya digo, muy adulto: aquí, además de la inquietante presencia de lo sobrenatural que ya se presupone, encontramos crueles asesinatos, torturas horribles, mutilaciones pavorosas, desaparecidos políticos, drogas varias y sexo a manta, en gran medida homosexual (esto tampoco salía en los libros de J. K. Rowling, aunque recordemos también que se sabe muy poco de lo que ocurría en la casa Hufflepuff).

Tampoco es que me queje de esta primera impronta "harrypottense", o como se quiera decir, de la novela; funciona o deja de funcionar como cualquiera de los demás elementos que la conforma: desde el punto fantasmagórico más clásico -con especial hincapié en el apartado "casas encantadas" (Jackson, Danielewski), al terror ambiental, ominoso, del gran King. O incluso, por qué no, cierta estilización, o casi, del "horror cósmico" de Lovecraft... (y, por lo que he leído, también puede que haya un poco o un mucho de Clive Barker aquí, aunque en este caso, habría que preguntarle a Oriol). Por no olvidar ese otro abanico que va desde el terror político al costumbrismo más o menos chungo; desde la antropología de los cultos populares al submundo de las sectas ocultistas... en fin, un variado popurrí que, repito, en unas ocasiones funciona mejor que en otras, lo que tampoco es para extrañarse en una novela larga -casi 666 páginas, de hecho- y contada atendiendo a distintas voces en diferentes escenarios.

Ligera sinopsis para que se me entienda: un niño huérfano vivía en un armario bajo la escalera de la casa de sus tíos... No, en serio: la novela comienza cuando, un día de comienzos de los 80, un padre aquejado de una dolencia cardíaca, Juan Peterson y su pequeño hijo Gaspar salen en coche desde Buenos Aires hacia la selvática Misiones, de forma medio clandestina, aunque no queda claro si huyendo de o en busca de algo. Viajan ellos solos porque Rosario, su esposa y madre, respectivamente, ha muerto poco antes. El viaje -¿la huida?-, que en principio puede parecer motivado por las circunstancias políticas del país y el momento, enseguida se nos revela a través del prisma de lo sobrenatural, lo esotérico... (el comienzo de la novela, por cierto, podría constituir por sí mismo un desasosegante cuento de los que escribe Enriquez... lo que no significa, ni mucho menos, que el libro sea un cuento alargado); pronto conocemos la existencia de una enigmática Orden que rinde culto a una oscura y terrible divinidad y con la que los "fugitivos" están íntimamente relacionados...

No cuento más: la trama avanza y retrocede en el tiempo, va ganando en complejidad pero también ofreciendo explicaciones a lo que no entendemos en un principio... lo que supone, para mi gusto, uno de los problemas de esta novela, pues los elementos, los mecanismos que la articulan, si se quiere, resultan más eficaces cuanto más esquivos e inasibles parecen, menos evidentes, y funcionan peor cuando se nos desvela -hasta cierto punto, claro- su misterio. También es cierto que el grandísimo talento literario de Mariana Enriquez se despierta sobre todo -y de forma asombrosamente rápida- cuando aparece en escena el componente sobrenatural y, en cambio, se muestra más rutinario en esos momentos, inevitables, por otra parte, en una novela tan larga, que son más descriptivos o que sirven de transición entre uno de los puntos cimeros de la narración y otro. La misma disparidad encontramos respecto a los personajes: los protagonistas, Juan y Gaspar, están dibujados con gran esmero en toda su complejidad -sobre todo el padre-, al igual que la relación única que mantienen entre ellos, una simbiosis en equilibrio entre el amor y la brutalidad (que resulta más sensible aún cuando el niño es más pequeño). Mientras que otros personajes, sin embargo, por peculiares que sean, se nos muestran más planos, en comparación. Y en algún caso, incluso pura caricatura, aun terrorífica...

¿Significa todo esto que Nuestra parte de noche es una novela fallida, que debemos pensar que su autora resulta más -muy- ducha en el relato o la novela corta? Ni mucho menos, pero ocurre que a veces la ingeniería que requiere montar una estructura de cierta envergadura, el esfuerzo compositivo de una gran obra pictórica, cinematográfica, literaria, puede acabar por subordinar en exceso, incluso eclipsar, el detalle, ese manar creativo que debe ser incesante y fluir sinuoso a lo largo de toda la, en este caso, novela, para irrigar y hacer crecer no ya cualquier narración escrita, sino, sobre todo, aquello que podemos llegar a considerar literatura (menuda frasecita cursi me ha salido, ¿eh?). De eso hay mucho en esta novela, pero no todo, no en todo momento. O no en la medida en que nos había acostumbrado esta escritora... y de eso no tiene la culpa Harry Potter. Quizá tampoco la propia Mariana Enriquez; sencillamente, es que no se puede hacer todo perfecto, y ya está.


Otros títulos de Mariana Enriquez reseñados en Un Libro Al Día: Las cosas que perdimos en el fuegoLos peligros de fumar en la camaLa hermana menorAlguien camina sobre tu tumbaEste es el marBajar es lo peor, Cómo desaparecer completamente

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Tamara Romero: Los dedos de la bruja

Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2012
Valoración: Recomendable (especialmente para jóvenes)

La barcelonesa Tamara Romero escribió Los dedos de la bruja, su primera novela, en castellano. La tuvo en un cajón durante años hasta que vio la oportunidad de publicarla en inglés, traducida por ella misma bajo el título Her Fingers, en la editorial americana Eraserhead Press. Recientemente, Mai Més ha decidido traérnosla al público catalán. Por supuesto, esta nueva versión lingüística se la debemos, también, a la propia Romero. Una políglota en toda regla, sí señor.

No quiero dejar pasar la ocasión de mencionar la ilustración de la cubierta, hecha por Cristina Cid. Es, a todas luces, preciosa. Y denota algo que ni en paratextos editoriales ni en ninguna reseña he visto mencionar: que el producto al que acompaña tiene un toque "young adult". Conste que no me estoy quejando, ¿eh?; a fin de cuentas, esta novela de Romero le otorga interés y profundidad a la narrativa juvenil. Pero creo que es deshonesto venderla como si fuera otra cosa. 

Y hablando de esto. El prólogo de Víctor García Tur nos informa de que Los dedos de la bruja pertenece al bizarro. Personalmente, creo que a esta historia, pastiche que mezcla fantasía oscura con ciencia ficción distópica, le falta extravagancia e incoherencia como para incluirla en este género en alza.

¿De qué trata? Misadora, una bruja de cabellos rojos cuyos dedos han sido reemplazados por apéndices de metal, es rescatada de las aguas de un río. Su salvador, un científico que trabaja para el gobierno y vive en una cabaña, termina por contarle las terribles verdades que el Poder oculta.
  
Hay muy buenas ideas, en Los dedos de la bruja. Me refiero a su enfoque transhumanista, a que las personas tengan hasta tres nombres distintos y empleen uno u otro según el tipo de encuentro, a los sonámbulos, a la enfermedad conocida como la mordaza o a la existencia de Eraya y su convivencia con Yimla. Por no hablar de los guiños a diversas obras que se desperdigan aquí o allá. Por ejemplo, esos animales híbridos que bien podrían haber salido de la pluma de Philip K. Dick, o esos "outsiders" que tanto recuerdan a los de Clive Barker. Igualmente hay, según afirma la autora en una entrevista hecha por Leemáslibros, un homenaje a Crimen y Castigo.

Me ha sorprendido que Romero sea capaz de condensar tanta información en poco más de cien páginas. No sólo entrega un "worldbuilding" bastante trabajado, sino que comunica una miríada de mensajes, la mayoría con una fuerte carga de crítica social, a sus lectores. A saber:

  • Lo detestables que son las estrategias que el "statu quo" emplea para perpetuarse (maquillar el legado que han heredado de una dictadura e instrumentalizarlo convenientemente, controlar al individuo, perseguir a posibles disidentes, fomentar el consumo de drogas entre la población...). 
  • Lo absurda que es la lucha entre sexos.

Quizás el apartado menos conseguido del libro sean sus personajes. Sus dos protagonistas son particularmente planos, lo cual resulta insultante, teniendo en cuenta el foco que el argumento les da. Incluso el robot doméstico de Volátil, el científico, parece tener una personalidad más marcada que los humanos. Asimismo, señalaría que las interacciones entre éstos son demasiado lineales para mi gusto. Y que alguna subtrama (como ésa que indaga en la relación entre el mentado Volátil y el gobierno) queda frustrantemente desdibujada. 

En definitiva: Los dedos de la bruja es una propuesta fresca, sugerente y rebosante de ideas creativas que disfrutaremos sobremanera, pese a sus defectos y carencias, si acudimos a ella con las expectativas adecuadas. Es un "young adult" de calidad; amén de un debut literario sumamente prometedor.


También de Tamara Romero en ULAD: La estatua que tiembla, Objeto ancla, La momia y la niñera

sábado, 3 de agosto de 2024

Edgar-Max: El camino pagano

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

En El camino pagano, libro profusamente documentado e ilustrado, Edgar-Max propone un recorrido muy personal por la España del Norte, además de abordar la historia, mitología, leyendas, tradiciones, fauna, etc... de la región. 

Evidentemente, del conjunto me han interesado más unas partes que otras. Edgar-Max, nuestro guía, siente debilidad por varios temas (la relación del hombre con el mar, el alcohol, etc...), y en ocasiones le da un foco excesivo a algunos de ellos. Admito que yo leí en diagonal la sección que dedica a los faros, demasiado detallada para mi gusto.

En cualquier caso, Edgar-Max no oculta sus afinidades. Tampoco sus sesgos (o «filtros»), que hasta cierto punto exhibe orgullosamente; en la página 24, por ejemplo, deja muy claro que reivindicará «monumentos que han pretendido fijar (...) el asombro del hombre ante la (...) naturaleza (...) y honrar la labor de pescadores y balleneros, atalayeros o señeros, rederas, avisadoras, sardineras, cargueras, sirgueros y bateleras», y obviará, en cambio, «estatuas de marqueses, duques y almirantes».

Claramente, la mayor ventaja de tener a Edgar-Max como guía es que acompaña su texto con multitud de ilustraciones a tinta china salidas de su propia mano. Algunas son copias del natural de paisajes, edificios, animales, navíos, esculturas o instrumentos varios. Otras, a mi juicio mucho más meritorias (aunque igual de logradas en lo que al apartado gráfico respecta) son aquellas en las que recurre a su imaginación para reinterpretar alguna criatura mitológica, componer una escena (buenísima esa explosión de la proa del Cabo Machichaco de la página 87, Edgar) o  cartografiar las costas del Norte peninsular.

Otra virtud de Edgar-Max es su sentido del humor, el cual hace que su exposición sea mucho más divertida y cercana que la de un «sesudo ensayo histórico» o un «tratado etnográfico». Os lo demuestro: en la página 104, refiriéndose al cementerio de los ingleses de Camariñas, el autor dice que «Sus dos fosas separadas testimonian la testarudez de los vivos a la hora de impedir el compadreo de los muertos de distinto escalafón».

Personalmente he disfrutado mucho de El camino pagano. Es verdad que, como reconocí antes, leí algunos pasajes en diagonal; otros, sin embargo, me cautivaron totalmente. A eso súmale las mentadas ilustraciones de Edgar-Max, una entrevista a Pilar Pedraza o una cita a Clive Barker y queda claro que este libro estaba destinado a gustarme. 

Veremos si en un futuro me servirá para planificar un viaje a tierras manchadas por trágicas matanzas, salpicadas por lúgubres faros y plagadas de criaturas legendarias.




También de Edgar-Max en ULAD:
Bill el Largo y la posada maldita

viernes, 7 de diciembre de 2018

Thomas Ligotti: La fábrica de pesadillas


Idioma original: Inglés
Título original: The nightmare factory  
Traductores: Carlos Lacasa, Noemí Risco, Carmen Martín 
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable 

Con La fábrica de pesadillas, Ligotti nos zambulle en una habitación fría, oscura y claustrofóbica. En esta habitación hay impenetrables secretos que cohabitan con nosotros, secretos que quedan misericordiosamente velados por la penumbra reinante. Ligotti los ilumina débilmente, sin revelarlos jamás, pero descubriéndonos sus horribles proporciones, sus pavorosas implicaciones. Estos secretos permanecen, como digo, inaccesibles, por lo que nuestra curiosidad es casi tan grande como nuestro miedo. Y cuando, a mitad del libro, sabemos que la puerta de la habitación lleva abierta desde el principio, nos da igual; ya no queremos irnos. Lo que queremos es saber. Comprender. 

Los veintitrés relatos de esta antología me han parecido extraordinarios. Su calidad es bastante uniforme, con discretos, casi imperceptibles, altibajos. Efectivamente, algunas historias son mejores que otras. Pero el listón está tan alto en todo momento que apenas nos percatamos de ello y las disfrutamos todas por igual. No en balde, la antología entera fue galardonada con el prestigioso premio Stoker (también el relato que la cierra, titulado "La torre roja") y nominada al World Fantasy. 

De influencia lovecraftiana, los relatos de La fábrica de pesadillas aúnan las inquietudes del escritor de Providence con las búsquedas del propio Ligotti. Así pues, están plagados de miedos inenarrables, mundos ajenos, entidades ante las cuales nos vemos impotentes, la curiosidad como conductor hacia la locura, viajes oníricos; en fin, todos esos clichés propios de Lovecraft. También, pero, permiten entrever otras cuestiones. Me atrevería a decir, incluso, que Ligotti supera a Lovecraft en ciertos aspectos, puliendo las bases que el maestro asentó. Por ejemplo, su planteamiento respecto a los manuscritos que encierran saberes prohibidos es más interesante que el de Lovecraft, a mi parecer. En sus ambientaciones y atmósferas tampoco tiene nada que envidiar al de Providence. Y su prosa... Su prosa es de otro nivel, sobre todo si la comparas con la de otros autores de género, la gran mayoría mucho menos sofisticados. 

En general, estos cuentos abordan el horror cósmico; uno muy vinculado a Lovecraft en estructura, y a veces, como en "La secta del idiota" (directamente basado en los Mitos), en sustancia. Eso sí, Ligotti no le teme a otras temáticas: el weird y el terror gótico también tienen su modesta aparición en esta antología. De todas formas, debo reconocer que esta variedad de subgéneros no logra disipar el empache que supone leer este libro de golpe. Por más incondicional que seas de este tipo de literatura, la reiteración de recursos estilísticos, estrategias narrativas y situaciones, te impedirá leerte La fábrica de pesadillas de una sentada. 

Mis relatos favoritos son "La sombra en el fondo del mundo", "El manicomio del doctor Locrian", "Vastarien" y "La escuela nocturna". Sus finales, sugerentes o hasta abiertos, nos invitan a completar estas historias de las formas más retorcidas y horripilantes. Los ecos que desprenden estas narraciones, sus ramificaciones filosóficamente extraliterarias, nos persiguen con obsesiva resonancia. Una de las virtudes del autor es su capacidad de ofrecer historias a las que nosotros debemos forcejear para poner el candado. Y que nadie piense ni por un segundo, por cierto, que este candado va a retener por completo a lo que mora al otro lado.    

Creo sinceramente que estos relatos de Ligotti pueden competir sin reparos en la disputa territorial con los más gráficos y explícitos Libros de sangre de Clive Barker. No sabría decir cuál de ambas propuestas es la mejor antología de terror de la actualidad. Pero Ligotti, que según el Washington Post es «el secreto mejor guardado de la literatura de horror contemporánea», se ha ganado indudablemente su lugar en el paisaje del género. Un paisaje, recordemos, en el que se tiene que combatir con auténticos titanes. Lo cual no es fácil. Ligotti es consciente del panorama, como demuestra en la introducción del libro, donde exhibe su conocimiento sobre el miedo en la ficción, haciendo hincapié en la figura de su admirado Lovecraft. Y en el prólogo ya veíamos que él mismo despierta admiración a las nuevas generaciones, cuando Poppy Z. Brite le dedicaba unas palabras preñadas de entusiasmo. Así que ya sabéis, hay que darle una oportunidad a este libro si os interesa el tema. Yo he leído un ejemplar de la ya difunta La Factoría de ideas, actualmente descatalogado. Si sois incapaces de encontrarlo, siempre podéis recurrir a Valdemar, que ha ido editado algunas cosillas del autor. 

viernes, 24 de febrero de 2023

Reseña + Entrevista: Cromosoma Splatter, de VV.AA.

Idioma original: Español e inglés
Traducción: Albert Kadmon
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable (especialmente para raritos)

Cromosoma Splatter compila ocho relatos. Ocho relatos salvajes, brutales, depravados y cáusticos. Personalmente, y contradiciendo así la autoridad del editor, no pienso que todos se puedan enmarcar dentro del splatterpunk. Lo que sí creo es que son una lectura exquisita para los amantes de la ficción transgresora, explícita y políticamente incorrecta.  

"Alas verdes", de Marilinda Guerrero, sorprende por la riqueza de sus toques fantásticos, su potente imaginería, su ritmo frenético y su valiente crítica social.

"Bebés adultos", de Sean Hawker, demuestra la solvencia del autor para la escatología y el humor negro. A mi juicio, roza la genialidad a su perversa e hilarante manera.

"Billy Billy esnifa pantis", de Simon McHardy, sigue en la línea de su predecesor. Ofrece personajes tremendamente obscenos y escenas la mar de retorcidas. 

"K-Nephilim", de Iain McWarburg, es una ida de olla en toda regla. La típica rareza que puedes releer una y otra vez sin llegar a entenderla al cien por cien, pero que disfrutarás igualmente. Fascina por su prosa, un batiburrillo de jerga posmoderna y palabros inventados, amén de por su argumento deliciosamente desconcertante.

"Tendido", de Ximi, recuerda vagamente a "El pozo y el péndulo" de Edgar Allan Poe. Aunque su final es un tanto predecible, entretiene de lo lindo y es bastante angustioso y gore.

"Cómo acabar con la gordofobia en diez recetas", de Ignatius Oscoz, es una gamberrada que ensambla distintos formatos para reflexionar sobre la falsedad de los medios de comunicación y la radicalidad de los antisistema.

"La sirena viene hacia mí", de Hank T. Cohen, resulta extraño y evocador. ¿Qué sería de la Sirenita si, tras ser abandonada por el hombre por el que renunció a todo, va recuperando poco a poco su antiguo poder?

"Princesa del muknang", de Rayne Havok, es una meditación en torno a la relativa insensibilidad a la que nos aboca el acceso a contenido digital ilimitado. El argumento en sí me ha parecido sumamente lineal, pero admito que me encanta la caracterización de las protagonistas, dos jovencitas amorales de cuidado.

En suma, Cromosoma Splatter me ha gustado. Lo recomiendo a quienes, como yo, sean un poco raritos. Creedme, vais a flipar.  


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Albert Kadmon, editor de esta joyita, ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¿Soy yo o el splatterpunk lo está petando últimamente? Creo que en el panorama angloparlante ha estallado con más fuerza, pero la verdad es que el hispano no le va a la zaga. Hay varias editoriales en español consagradas a difundirlo: la tuya, Dimensiones Ocultas, Colectivo Juan de Madre Presenta… ¿A qué crees que se debe el resurgimiento de este movimiento que, recordemos, tuvo su aparición décadas atrás de la mano de autores como Jack Ketchum, Poppy Z. Brite o Clive Barker?

A.K.: Ya lo profetizó la escritora Tamara Romero parafraseando a Stephen King: después de la pandemia iba a llegar una época de casquería literaria. Después de la experiencia colectiva del apocalipsis de baja o media intensidad hay géneros que, creo, a los lectores les saben a poco. Es como volver a probar las salsas picantes de tu súper tras una estancia en México. Hay cosas en las que no hay vuelta atrás y la experiencia literaria es una de ellas.

Por otro lado, aunque a veces a la gente le resulte difícil de imaginar, un libro no puede existir por sí solo. Los libros necesitan de un flujo económico, que en cada comunidad o género provienen de un lugar distinto, a menudo vinculado con instituciones estatales. En el caso del splatterpunk, ese flujo proviene de una comunidad que se autogestiona en el sentido que tiene autores, lectores, influencers, streamers, tiendas donde comprar los libros, campañas para apoyar autores enfermos, etc, pero lo hace al margen de instituciones y sobrevive en las redes sociales y los encuentros estilo KillerCon (aunque en la última TerCat también hubo mucho splatter en catalán). Esta comunidad sí lo está petando, pero sigue siendo una infraestructura muy volátil comparada con otras.

También hay que decir que no es el único género que goza de salud, hace poco hicimos un combate de antologías entre el weird y el splatterpunk con la editorial Holobionte: creo que lo que tienen en común ambos géneros es que reflejan el presente y no se alimentan tanto como otros de la nostalgia ochentera, más bien pretenden escapar de esa saturación.

ULAD: Aunque Cromosoma Splatter es, técnicamente hablando, una antología internacional, se centra exclusivamente en textos escritos en inglés y español. ¿Conoces splatterpunk de otras latitudes? Si es así, ¿qué recomiendas? ¿Tienes pensado presentarnos también alguna de esas obras en Phatosformel?

A.K.: Sí, que yo sepa hay también comunidades en Italia, Polonia y República Checa. Antes de que termine este año, en la línea de querer representar la escena internacional en nuestra editorial, aparecerán en la colección Campamento Sangriento dos cuentos de autores hardcore polacos.

ULAD: El primer, cuarto y penúltimo relato de Cromosoma Splatter podrían, a mi juicio, adscribirse dentro del weird o el bizarro. Pero tú eres el experto: ¿qué caracteriza al splatterpunk? ¿Qué le diferencia de subgéneros (por llamarlos de alguna manera) afines como el eroguro o los dos antes citados?

A.K.: La verdad es que la frontera entre los géneros no existe, no son estancos, más bien se crean (por los editores) proyecciones con fines mercadotécnicos. Hay muchas historias sobre las que podríamos discutir sobre si son bizarro, weird, splatterpunk u horror extremo. A favor de la confusión diré que Hank también participa en la antología weird y que el cuento de Marilianda apareció en la editorial weird colombiana Vestigio.

Contra la confusión te diré mis motivos para incluir estos cuentos. El primer cuento, el de Marilinda, tiene una máquina come hombres, me pareció una narración muy poética de algo violento. El cuarto cuento de McWarburg, autor de la casa por excelencia junto a Osetkinj, juega con conceptos como los genocidios o las masacres temporales como si el narrador fuera un niño, esa frivolidad con horrores absolutos me pareció apropiada. Finalmente, el penúltimo cuento contiene una masacre en un centro comercial, cien por cien splatterpunk, lo que sucede es que está narrada con el lirismo de Hank.

ULAD: ¿Cómo se toma la gente que se escriban y editen estas movidas? Imagino que habrá reacciones de todo tipo: desde fans incondicionales como yo a moralistas clamando al cielo. Esperemos, en todo caso, que si a alguien le ofende el splatterpunk, no se tome la justicia por su mano y elimine a todos sus partidarios. También sería un detalle por su parte que no recurriera a cauces legales.

A.K.: Todavía esperamos la denuncia del clan Pujol por la serie de Lo fàstic

Siempre hay alguien que se toma mal todo lo relacionado con el terror, leyendo las crónicas de Brian Keene puedes entrever casos de acosadores espeluznantes, supongo que es como la gravedad, un asunto del que no puedes escapar a menos de vayas a otro planeta. También te digo que no hay nadie mejor preparado para una buena venganza que un fervoroso lector de splatterpunk.

ULAD: He notado que en tus publicaciones pones trigger warnings. ¿Es esta una práctica extendida dentro de la comunidad splatterpunk? Porque yo imaginaba más bien lo contrario, que lo ideal es no poner al lector sobre aviso.

A.K.: Sí, es una práctica extendida, no la hemos inventado nosotros, por ejemplo todos los libros en inglés de Rayne Havok tienen esos avisos. No veo porqué no debería ponerlos. No queremos venderle un libro a nadie que no vaya a querer leerlo ni acabarlo. Por otro lado, todo el asunto de sacralizar el libro o la trama no va con nosotros.

miércoles, 12 de febrero de 2025

Christian Wallis: With Teeth

Idioma original: Inglés
Título original: With Teeth
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable (especialmente para amantes de los "creepypastas")

Llevo años defendiendo que hay mucho talento entre los escritores de "creepypastas", y el tiempo me ha acabado dando la razón. Algunos de quienes se iniciaron en este nicho del terror literario de internet lo han demostrado concibiendo historias de género sobresalientes; otros, saltando a grandes proyectos (como la autora de la de por sí genial Borrasca al convertirse en guionista de la miniserie The haunting of Hill House).

Sin duda, Christian Wallis es uno de los talentos reivindicables surgidos en este mundillo. Yo lo descubrí gracias a que, a principios de 2024, el canal de YouTube The Dark Somnium, dedicado a locutar "creepypastas", narró dos de sus historias de terror, bajo el título unitario de "My Wife Has Taken Our Roleplaying Too Far". La originalidad del formato y argumento de ambas me cautivaron sobremanera. 

Al cabo de unos meses, tras saber que Wallis tenía una antología publicada, decidí comprarla para comprobar si el autor era capaz de mantener ese nivel en otras ficciones. Y, habiendo leído los trece relatos compilados en With teeth, puedo asegurar que así es. 

Estos trece relatos exhiben rasgos "creepypasteros" en su factura, premisas e imaginería horrorífica, a los que dotan de una inusitada creatividad y calidad. Por ejemplo, en "Annedale" se mencionan interesantes rituales ocultistas, pero no se permite que dominen el argumento. En "The Bunker" se exploran unas ruinas, pero el protagonista tiene motivos sólidos para hacerlo pese a que su instinto le suplica que huya de ese lugar. En "A Private Exhibition" hay obras de arte fotorealistas, pero semejante detalle tiene sentido para la trama.

Además, estos trece relatos son satisfactoriamente eclécticos. Aunque todos ellos tienen una querencia por lo sobrenatural y comparten un tono angustioso y desesperanzado, presentan situaciones y temas de lo más variados.

Analicémolos uno a uno: 

En "Annedale", el cuidador de un edificio abandonado va desentrañando información sobre el lugar, los innumerables horrores que encierra y las personas que atrae. Abunda en ideas interesantes y se cierra con un giro de tuerca muy astuto.

En "The Bunker", un hombre que busca a su perro entra en el bunker bajo tierra en el que desapareció una familia de siete. Construye impecablemente la atmósfera y la tensión.

En "Pretend Play", el marido de una mujer quiere ser tratado como un niño pequeño. De lo mejor del volumen con diferencia. Es una de las historias que conforman el binomio que me dio a conocer a Wallis, presentada aquí sin su secuela. Aunque el cambio de perspectiva de dicha secuela dota al conjunto de interés, su omisión en esta antología no molesta lo más mínimo, porque el relato original es muy potente por sí mismo.

En "The Dealer", el camello de unos ricachones acaba sirviendo a unos seres sobrenaturales. Este relato es, comparado con otros, bastante simple. Aun así, funciona dentro de sus modestas pretensiones. Además, estaba destinado a gustarme, pues parece inspirado en la mitología cenobita (tanto literaria como fílmica) de Clive Barker.  

En "A Private Exhibition", una bailarina llama la atención de una poderosa entidad. Su premisa y desarrollo son, junto con los de "Pretend Play", de los más originales del volumen. Sin duda, se cuenta entre mis relatos favoritos.

Tanto en "The Workshop" como en "The Temple in the Lake", un grupo de científicos se topa con algo pavoroso. El primer relato está ambientado en las tundras heladas; el segundo, de clara influencia lovecraftiana, en el fondo marino abisal. Ambos son sencillos pero resultan endiabladamente entretenidos de leer. Además, evidencian una vez más el pulso narrativo que Wallis derrocha como autor de género.

En "Pompilidae", un soltero enamorado de su vecina es incapaz de percibir los detalles perturbadores que la rodean. Este relato destaca por su humor (el tono cómico, casi inexistente en el resto del volumen, impregna sus páginas), algo caricaturesco pero sin lugar a dudas simpático y refrescante. 

En "Zolg", una criatura con forma de huevo atormenta a una desdichada familia. Extremadamente retorcido desde el inicio, durante el desenlace se supera todavía más.

Tanto en el mundo de "My Eldrich Friends" como en el de "The Hunt" y "A Better Place" existen agencias dedicadas a contener y ocultar lo sobrenatural. En el primero de estos tres relatos, por ejemplo, seguimos los pasos de alguien que se dedica a encarcelar a «eldritch abominations and ancient gods». En el segundo, en cambio, a dos cazadores de unas criaturas llamadas «mimic», que parecen estar evolucionando con el tiempo. Y en el tercero, al cuidador de niños humanos que, dada su edad, no saben manejar adecuadamente sus poderes. Quizá mi favorito de este grupo sea "The Hunt", por su alocada imaginería, pero admito que todos funcionan muy bien y tienen implicaciones perturbadoras, pues plasman mundos repletos de pavorosos horrores contra los que los hombres se encuentran siempre en clara desventaja. 

En "The Derelict", un grupo de amigos se topa con un barco abandonado. La construcción de ciertas escenas escalofriantes es magnífica.
  
Poco más que añadir. With Teeth es un festín de horror sobrenatural, repleto de criaturas pavorosas, destinos sumamente crueles para sus víctimas y escenas de tensión y suspense perfectamente construidas. 

Todos los relatos que contiene me han parecido muy dignos. Los mejores, a mi juicio, son "Annedale", "Pretend Play" y "A Private Exhibition", dada su creatividad. Luego hay ejercicios de género más convencionales en comparación, pero igualmente logrados, como "The Bunker", "The Temple in the Lake" o "The Derelict" (también, aunque en menor medida, "The Dealer" y "The Workshop"). En "My Eldrich Friends" o "The Hunt" se nos presentan mundos tan sugerentes que darían para escribir novelas enteras. En "Zolg" o en "A Better Place" se exploran conceptos deliciosamente retorcidos. Y "Pompilidae" hace gala de un humor simpatiquísimo.

Como he dicho antes, las piezas de esta antología siguen los patrones estereotípicos de los "creepypastas", pero logran refinar ese tipo de literatura. En primer lugar, porque entregan formatos, premisas y monstruos creativos. También porque son más sutiles de lo habitural, no dependen tanto de la truculencia de sus escenas o de un golpe de efecto durante el clímax, y dotan a sus protagonistas de cierta profundidad psicológica.

La única pega que le pondría a estos relatos es lo desinspirados que se sienten sus títulos. Los que tenían cuando se publicaron originalmente en Reddit no es que fueran mucho mejores; de hecho, seguían las convenciones "creepypasteras" y se antojaban exagerados o efectistas. Pero los que ostentan ahora en With Teeth, más cercanos a los de la narrativa breve convencional, son sumamente genéricos. Así, "I found the bunker of a prepper family who went missing three years ago" o "I’m an Arctic explorer and I found an abandoned toy workshop", se han bautizado ahora como "The Bunker" o "The Workshop".

El otro tirón de orejas amistoso que le haría a la antología de Wallis se debe a su desmerecedora edición. Empecemos con el libro como objeto. Jamás lo habría adquirido por culpa de su desangelada cubierta, de no ir persuadido de antemano gracias a la calidad de "My Wife Has Taken Our Roleplaying Too Far". Y es que la ilustración que la cubierta de With Teeth exhibe, a todas luces realizada con Inteligencia Artificial, es bastante cutre. Y de la tipografía escogida para el título mejor no hablamos. Los materiales del libro en sí también son baratillos, pero eso, aunque frustrante, es comprensible, teniendo en cuenta que el ejemplar lo imprime y distribuye Amazon.