sábado, 9 de abril de 2016

Colaboración: El juego de las maldiciones de Clive Barker

Idioma original: Inglés
Título original: The damnation game 
Traductor: Juan José Llanos Collado
Año de publicación: 1985
Valoración: Está bien

Temo (espero que este temor sea infundado) que haya visitantes de este blog que, una vez vean que el reseñista de turno le haya puesto la valoración de "Está bien" a un libro, decidan ignorarlo. Al fin y al cabo, quizás piensen esas personas, hay mucho por leer, y muy poco tiempo, ¿no? ¿Por qué dedicarnos a ojear libros con valoraciones tan bajas? Pues, primero que nada, porque puede que el reseñista no tenga el mismo gusto que nosotros; un libro que a él no le interese puede deleitarnos a nosotros. Y, en segundo lugar, porque los libros con esta valoración no tienen por qué estar exentos de méritos y virtudes.

Éste es el caso de El juego de las maldiciones. Así que pido al lector de esta reseña que, si siente afinidad por el género de terror (o incluso aunque éste no sea su predilecto, por qué no), le dé una oportunidad.

En esta novela, la primera de Barker (toda su bibliografía anterior consta de sus geniales antologías de relatos, los Libros de sangre), vemos a Marty Strauss, un prisionero en libertad condicional, que se pone al servicio de Joseph Whitehead, un anciano que está forrado. Y que, por cierto, tiene una hija que está buenísima, Carys, cuya necesidad en la narración he puesto a veces en entredicho, ya que me parece algo forzada. El caso es que Joseph ganó toda su riqueza gracias a que, de joven, tonteó con fuerzas que están más allá del entendimiento humano, fuerzas que ahora van a regresar, ávidas de venganza, a por su alma... Y el bueno de Marty y la sexy de Carys se verán envueltos en el meollo, por supuesto.

Para ser la primera novela de Barker, El juego de las maldiciones no está nada mal. Aunque el autor salga mucho mejor parado, en mi opinión, con la narrativa breve (al dilatar la historia, suele incorporar sin querer momentos algo aburridos y anticlimáticos), consiguió crear una obra, si no compacta, bastante firme. Tiene personajes bastante planos (de hecho, a mí me atrajeron más los ambiguos villanos que los supuestos héroes de la novela), sí, y algunas de sus escenas son manidas o predecibles, sí, pero es oscura, muy oscura. Y aunque se aprecian en ella derivas hacia el género de la fantasía, el escritor no divaga por él obviando al del terror, ése al que responde la trama del libro (cosa que ya le ha ocurrido en otras ocasiones).

Además, se atisban en El juego de las maldiciones las señales que le han convertido en un completo innovador del terror: las poderosas imágenes, casi ilustraciones, capaces de poner los pelos de punta al lector; la disolución del inconsciente, del gore y del sexo en el burbujeante caldero de bruja que son las convenciones del género; la fértil imaginación, etc. O sea, que ojalá todos los libros que se catalogan como "Está bien" fueran así de geniales.

PD: Barker, prometo hacer reseñas de tu trabajo, en el futuro, más favorecedoras, que te las mereces.

Firmado: Oriol Vigil