Mostrando las entradas para la consulta Imogen Hermes Gowar ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Imogen Hermes Gowar ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de julio de 2019

Imogen Hermes Gowar: La sirena y la señora Hancock


Idioma original: inglés
Título original: The Mermaid and Mrs. Hancock
Año de publicación: 2018
Traducción: Carlos Giménez Arribas
Valoración: bastante más que recomendable

¿En qué consiste la felicidad? ¿En cumplir nuestros deseos y aspiraciones? ¿En obtener el éxito económico, el reconocimiento social? ¿En vivir como nos dé la gana? ¿En querer y ser queridos? Todas estas preguntas y más están implícitas  en esta estupenda (e incluso impresionante) novela de la inglesa Imogen Hermes Gowar (ne sé si Hermes será nombre propio o apellido), una novela ambientada en el Londres de finales del siglo XVIII y escrita con un preciosismo y una maestría que, desde un principio, dejan poco lugar para la duda: cuente lo que nos cuente esta historia, queda claro que su lectura no va a ser una pérdida de tiempo.

Más aún cuando se empieza a conocer la trama y los personajes, alejándose de algunos tópicos de la novela histórica, sus protagonistas principales son dos miembros exitosos pero marginales, por diferentes razones, de la sociedad: el anodino armador de Deptford Jonah Hancock y la hermosa cortesana Angelica Neal, vuelta "a la circulación" tras una relación en exclusiva con un viejo duque. Ambos entran en contacto a través de la razón más peregrina que cabe imaginar: la aparición de una auténtica sirena, que el capitán Tysoe Jones le trae a Hancock de uno de sus viajes. La sirena cataliza toda la narración, de forma que a su alrededor se mueven no sólo Hancock y Angelica, sino alcahuetas de postín, prostitutas de variada fortuna, caballeros adinerados, criados de diferente condición, artesanos, policías, gente de alcurnia... en fin, una representación escogida pero variada de la sociedad o parte de esa sociedad inglesa de la época georgiana.

Éste, el retrato social de una época y país en la que la diferencia de clases estaba especialmente marcada es uno de los atractivos del libro. pero sin duda, podemos decir que, en esencia, se trata de una historia de amor, o del comienzo de una, muy peculiar y enrevesada, sui géneris, nada al uso de estos tiempos (quizás tampoco de aquéllos), una historia sobre lo que cabe esperar o no del amor verdadero, si es que algo así existe... Mas sobre todo -y aquí creo que el libro ganan muchos enteros- es una historia de mujeres y sobre las mujeres, pese al coprotagonismo del señor Hancock y la presencia de otros hombres en roles secundarios: desde la vieja "abadesa", la señora Chappell, a sus pupilas, como la mulata Polly Campbell; muchachas inocentes con responsabilidades de adulto como es Sukie Lippard, la sobrina de Hancock o damas de compañía de igual responsabilidad, pero para nada inocentes, como la señora Frost. Existosas cortesanas y criadas simplonas o jóvenes burguesas de aire ramplón. Un plantel de variados papeles femeninos que la autora maneja con una soltura y sensibilidad encomiable, porque esta novela, además de estar muy bien escrita, denota -incluso en sus momentos más crueles, que los hay-, una empatía y delicadeza hacia sus personajes que ya quisieran poder mostrar escritores más talluditos.

Porque esa es otra: resulta que Imogen etc... tiene algo así como treinta añitos... luego escribió la novela con veintitantos. Y ya sé que la edad del autor/a de un libro no debería ser algo que entrar a valorar, pero si lo ha hecho en los casos del desaparecido y ya añorado Camilleri o la aún en forma Joyce Carol Oates, también es justo señalarla en los casos de esta escritora o de Mónica Ojeda, creo yo. Y qué envidia que dan las dos, por cierto...

Retornando al principio de la reseña: ¿Qué es, al fin y al cabo, nuestra sirena? ¿Una metáfora de la felicidad, entonces? ¿Del amor, del matrimonio, del anhelo? ¿O lo es más bien del desamor, de la infelicidad? Habrá que leer la novela para saberlo, quizás... lo único que puede asegurar es que ésta es una auténtica delicia. Creedme.


lunes, 16 de diciembre de 2019

ULAD adoctrina sobre el 2019: nuestros libros del año

Mirad: si este blog pretendiera ser solo leído por familiares de colaboradores ávidos de localizar ideas para regalar a la prima que lee, no nos veríamos obligados a esto. Pero hace tiempo que esto no es así. Es una verdad como un puño que la comunidad lectora global espera ver hacia dónde señalan nuestros dedos, cada año, por estas fechas. Aunque pueda darse el caso que los que aquí escribimos no acabemos de ponernos de acuerdo.

Palabra de Juan G. B. :
- Novela acojonante del año (en todos los sentidos): Mandíbula, de Mónica Ojeda.
- Novela pasmante del año: Vivir abajo de Gustavo Faverón Patriau.
- Novela chanante del año: El aliado, de Iván Repila.
- Novela gráfica más turbadora del año: Bezimena, de Nina Bunjevac
- Libro de no ficción (o sí ficción, según se mire): Thomas Quick. Cómo se hace un asesino en serie de Hannes Råstam.
- Autovivisecciones en canal: Mientras escribo, de Stephen King y Mis rincones oscuros, de James Ellroy.
- Ligeras decepciones: Traición, de Walter Mosley y La Señora Caliban, de Rachel Ingalls.
- Sorpresa agradable del año: La novela del buscador de libros, de Juan Bonilla.
- Libro que no me atreví a reseñar: Tsunami. Miradas feministas (V.V.A.A. con edición y prólogo de Marta Sanz)
- Descubrimientos del año: Mónica OjedaImogen Hermes Gowar, Gustavo Faverón.

Palabra de Koldo CF:
- No ficción (hispanoamericana): Distraídos venceremos, de Andrea Valdés
- No ficción (resto de mundo): Contra toda esperanza, de Nadiezhda Mandelstam
- Novela (hispanoamericana): El desierto y su semilla, de Jorge Baron Biza
- Novela (resto del mundo): La suerte de Omensetter, de William H. Gass
- Relatos (hispanoamericana): La furia y otros cuentos, de Silvina Ocampo
- Relatos (resto del año): Historias tardías, de Stephen Dixon
- Tocho del año: Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo
- Relectura del año: Los siete locos, de Roberto Arlt (habrá reseña en breve)
- Peor libro con diferencia: Vox, de Nicholson Baker

Palabra de Oriol Vigil:
- Mejor novela: El lugar, de Mario Levrero
- Otras novelas destacables: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, La mujer de la arena, de Kôbô Abe, El gusano máximo de la vida misma, de Alberto Laiseca, El proceso, de Franz Kafka, Tango Satánico, de László Krasznahorkai
- Mejor antología: Bestiario, de Julio Cortázar
- Lo mejor en género negro: La promesa, de Friedrich Dürrenmatt
- Lo mejor en terror: Los sauces, de Algernon Blackwood, Uzumaki, de Junji Ito
- Mejor cómic: Vinland Saga, de Makoto Yukimura (aunque se desinfla un poco)
- Vicio literario del año: Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin (aunque también se desinfla un poco)
- Lo mejor en no ficción: La conspiración contra la especie humana, de Thomas Ligotti, El discurso vacío, de Mario Levrero, ¡Escríbelo, Kisch!, de Egon Erwin Kisch
- Libros decepcionantes: Cartero, de Charles Bukowski, Buick 8, un coche perverso, de Stephen King
- Libros aburridos: El vestido azul, de Michèle Desbordes, En el jardín del ogro, de Leila Slimani
- Autores descubiertos: Mario Levrero, Alberto Laiseca, Kôbô Abe, László Krasznahorkai
- Empacho de: Literatura nipona, fatalismo, "bildungsroman" y "pulp"

Palabra de Marc Peig:
- Libro del año: «Cárdeno adorno», de Katharina Winkler.
- Lo mejor del año (autores): Elizabeth Hardwick, Siri HustvedtIrene Solà, Tatiana Ţîbuleac
- Mejor libro de relatos del año: «No importa», de Agota Kristof
- Tochonovela del año: «Fin», de Karl Ove Knausgard
- Ensayo políticosocial del año: «Ante el dolor de los demás», de Susan Sontag, y «El ojo y la navaja», de Ingrid Guardiola
- Librodenuncia del año:  «Tú, ¡cállate!», de Laura Huerga y Blanca Busquets.
 -Autobiografía del año: «Noches insomnes», de Elizabeth Hardwick y «Los años», de Annie Ernaux
- Experimento metaliterario del año: «Novel·la», de Pol Beckmann
- Decepción del año: «Devastación», de Tom Kristensen
- Autores clásicos que ya debería haber leído y que no tardaré en ponerme a ello: Henrik Ibsen
- Autores que debo recuperar porque llevan tiempo olvidados (injustamente): Ngũgĩ wa Thiong'o, Paul Auster
- Caerán más libros de: Siri Hustvedt, Annie Ernaux, Mircea Cărtărescu, Olga Tokarczuk, Agota Kristof
- Propósitos para el 2020: más teatro, más ensayo e intentar evadirme de novedades y volver a los clásicos (veremos si lo consigo)

Palabra de Montuenga:
- Mejor clásico leído este año: Bel Ami, de Guy de Maupassant
- Mejor novela española: El novio del mundo, de Felipe Benitez Reyes
- Mejor novela extranjera: Los colores del incendio, de Pierre Lemaître
- Obra maestra polémica donde las haya: El desembarco, de Jean Raspail
- Mejor novela negra: El último barco, de Domingo Villar
- Relectura que nunca defrauda: La saga fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester
- Mejor western: Warlock, de Oakley Hall
- Mejor ensayo: La edad de la ira, de Pankaj Mishra.
- Distopía más esperada aunque algo fallida: Los testamentos, de Margaret Atwood.
- Peor novela con diferencia: Juego de mentiras, de Ruth Ware.

Palabra de Francesc Bon
- Propósitos para 2020: Conseguir que el tsundoku rebaje sus proporciones amenazadoras, o se fusione con el cajón de los cables. Salir de la zona de confort. Y plantear, quizás, si la próxima ya debería ser la última oportunidad para Pynchon.
- Mejor novela leída en el año: Por el regusto tras los meses, cualquiera de las tres de Zuckerman desencadenado, de Philip Roth
- Novedad tolerada: El colgajo, de Philippe Lançon, por cruda y por ver cómo nos transforma experimentar la violencia
- Me lo imaginaba más grande: Todos los hermosos caballos, de Cormac Mc Carthy
- Satisfyer literario: Walt Whitman ya no vive aquí de Eduardo Lago
- Toque de atención: a Michel Houellebecq, por los momentos autoparódicos en Serotonina

Palabra de Carlos Andia:
- Mejor novela en castellano: El silenciero, de Antonio Di Benedetto, y Prins, de César Aira (próxima reseña)
- Mejor novela en otros idiomas: Mapa de una ausencia, de Andrea Bajani, , y Vértigo, de W.G. Sebald
- Tocho anual (para no perder músculo, pero nada más): La muerte de Arturo, de Thomas Malory
- Una incursión en el microrrelato: Ojos de aguja (recopilación)
- Relectura del año: El unicornio, de Manuel Mujica Laínez
- Mejor ensayo: El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki
- Ensayo científico: El jinete pálido, de Laura Spinney
- Mejor libro de relatos: El ídolo caído, de Graham Greene
- Mejor obra de teatro (aunque tampoco había mucho donde elegir): El cementerio de automóviles, de Fernando Arrabal
- Peligro de agotamiento inminente: Enrique Vila-Matas (Esta bruma insensata, y quizá no más)
- Decepciones: varias, puede que más de lo normal, pero para qué les vamos a dar más cancha.