lunes, 11 de febrero de 2019

Contrarreseña: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1940
Valoración: Bastante recomendable 

Alucino cada vez que recuerdo que Adolfo Bioy Casares escribió La invención de Morel con sólo veintitrés años. Y es que estamos ante una novela extraordinaria que para nada trasluce la bisoñez de su autor. El mismísimo Jorge Luis Borges, a quien fue dedicada, dijo de ella que era perfecta. Aunque yo no comparta tan generosa apreciación, me es imposible negar la calidad de este libro.

Porque La invención de Morel es literatura de calidad, eso es indudable. La acabé hará cosa de mes y medio, y la impresión que me dejó en su momento, ya de por sí positiva, no ha hecho más que mejorar con el paso del tiempo. Permitir que esta historia repose, darle vueltas a sus implicaciones, incrementa su valor. Ya ni os cuento lo que la ensalza una relectura.

Por cierto, esta reseña va a contener spoilers. Lo advierto desde el vamos para que aquellos que quieran degustar vírgenes La invención de Morel (opción impagable, creedme) se vayan ahora mismo. ¿Sí? Bien, pues empecemos. 

Un venezolano que huye de la justicia, no sabemos muy bien por qué, se oculta en una isla deshabitada a la que ha llegado en un bote. Allí hay tres edificios, cuyos propósitos desconoce: un museo, una capilla y una piscina. La mera supervivencia en ese paraje inhóspito absorbe todas las energías de este fugitivo innominado, que anota sus denodados esfuerzos en un diario. Y así transcurren los días hasta que, de repente, se encuentra con que hay más gente en la isla. ¿Quiénes son? ¿Quizás la policía? ¿Cómo es posible que no se haya percatado de que llegaban? Y por último, pero no por ello menos importante, ¿por qué fingen los intrusos no darse cuenta de su presencia?

El argumento de esta pequeña ficción que no llega a las ciento sesenta páginas es raro de narices, ¿verdad? No en balde, La invención de Morel inspiró a los guionistas de la serie Lost. Pero tampoco os penséis que la obra de Casares es hermética en su planteamiento; al fin y al cabo, tras la atmósfera de tintes surrealistas de la primera mitad, su misterio se va desentrañando poco a poco.

Y lo que es mejor: la explicación rayana a la sci-fi con la que Casares justifica los bizarros fenómenos que suceden en la isla no limita en absoluto las interpretaciones que suscita esta novela. Si acaso, las expande en otra dirección. A la postre, La invención de Morel puede ser una parábola sobre la inmortalidad del alma o una profética alegoría sobre el legado audiovisual que dejamos en la esfera digital al fallecer. También, por qué no, se puede leer como una meditación sobre la dificultad de comunicación entre seres humanos, el eterno retorno nietzscheano o el amor platónico.

¿Que por qué hablo de amor al listar los temas que La invención de Morel baraja? Pues veréis, entre los desconocidos que han aparecido como por arte de magia en la isla se encuentra Faustine, una mujer hermosa de la que el narrador queda prendado. La devoción que nuestro protagonista siente hacia esa mujer cristalizará, al final del libro, en el gesto más romántico imaginable. Bueno, todo lo romántico que alguien que no acepta un no por respuesta y con claros indicios de psicosis puede ofrecer.

El fondo y la forma de La invención de Morel van de la mano. La historia se narra en primera persona, a través de las entradas del diario del venezolano. La prosa de este señor es, por tanto, rústica a más no poder. Y es que su débil y hasta febril condición no da para más. Tras la llegada de los intrusos, también su estado de paranoia y miedo constante van a impregnar las páginas del diario. 

Hasta aquí, genial. Casares encuentra una voz interesante y le da verosimilitud mediante la forma en que se expresa. Por desgracia, cuando llega al hemisferio de la novela, el escritor descuida esto parcialmente. Entonces, se centra más en la historia en sí, y no tanto, al menos para mi gusto, en mantener las entradas del diario consistentes con la voz de su autor. Y es que uno siente que ese personaje se pone hablar casi del mismo modo que lo haría un narrador omnisciente convencional. Aunque es innegable que ha cambiado sutilmente (el amor le ha insuflado esperanza, por ejemplo), me hubiera gustado una transición más suave entre su voz al inicio y al final de esta historia.

Por todo lo dicho, pues, La invención de Morel es una novela más que recomendable, cuyas múltiples implicaciones (narrativas, filosóficas, etc) garantizan una lectura de calidad. Pero buscadla en otra edición que la que yo he tenido entre mis manos. Es imperdonable que El País mutile esta obra con tanta saña: el prólogo escrito por Borges brilla por su ausencia, igual que unos pies de página que un supuesto editor añade a las anotaciones del diario del náufrago. Visto lo visto, ya no me quejo de que no se optara por incluir las simpáticas ilustraciones que Norah Borges hiciera para la primera edición de esta obra.

34 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

La leí y no me dejó ningún poso especial, hasta el punto de que la había olvidado por completo, incluso su argumento. Mucha gente la ha leído por el panegírico que de ella hizo Borges, calificándola de "perfecta". Sin duda un pecadillo de don Jorge Luis, disculpable quizá por su gran amistad y compañerismo con Bioy Casares, y sujeto como todis a filias y fobias personales. Pero creo que en verdad dista mucho de ser perfecta (si es que tal cosa puede existir), o eso me pareció cuando la leí.

Sandra Suárez

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

"como todis" = como todos

Antonieta dijo...

Hola Oriol. Sobre tu buen recuerdo aún del libro, pues no me extraña en absoluto. Por mi parte, puedo contar con los dedos de la mano las novelas que por alguna razón se han quedado indelebles en mi memoria, y una de ellas es esta. La leí hace unos 25 años y todavía está ahí, en su rincón, intacta.

Gabriel Diz dijo...

Hola Oriol, coincido con la reseña y con Antonieta. Una novela que se ha convertido en clásico. Creo que pueden hacerse múltiples lecturas de su texto incluso algunas que para la época en que se escribió eran impensables.

Saludos

El Puma dijo...

Es una pequeña joya, que leí hace más de 30 años y aún perdura en mi memoria.

Contra la opinión de Sandra Suarez, creo que Jorge luis Borges tiene en su haber numerosas frases desafortunadas, pero haber calificado de perfecta a la novela de su gran amigo Bioy no se encuentra entre ellas.

Me gustó mucho tu reseña, Oriol!

Oriol dijo...

Hola a todos. Antes que nada, gracias por comentar. Ahora procedo a responderos uno por uno.

Sandra, estamos de acuerdo en que esta novela no es perfecta. Para mí, su mayor defecto es una voz narrativa que se va haciendo menos consistente atravesado el hemisferio de la novela. De todos modos, ahora que aún la tengo fresca, se me hace difícil imaginar que algún día se pueda llegar a olvidar su argumento. A ver cómo la trata el tiempo y mi atrofiada memoria.

Antonieta, es increíble que, 25 años después de leer "La invención de Morel", todavía la recuerdes vívidamente. Aunque no me extraña, la verdad. Es muy original, y algunas de las imágenes que propone esta lectura se te quedan grabadas a fuego. Estoy pensando ahora en una escena en la cual el protagonista ve dos soles y dos lunas, por ejemplo. Increíble.

Gabriel, estoy de acuerdo en que algunas de las lecturas que propicia esta ficción eran impensables en la época en la que se escribió. Sin ir más lejos, y como apunto en la reseña, veo paralelismos entre los efectos que causa la invención de Morel y el uso de las redes sociales en la actualidad.

El Puma, me alegra muchísimo que te haya gustado la reseña. Se me ha atragantado bastante a la hora de escribirla, y no tenía claro si había logrado explicarme del todo bien, por lo que tu comentario me tranquiliza un poco.


Carlos Andia dijo...

Pues, tratándose una contrarreseña, me he tenido que leer la reseña inicial, y estoy más de acuerdo con tu valoración, Oriol. Me parece una historia superoriginal, que mantiene un nivel de interés muy alto, aunque también coincido contigo en que pierde algo de fuelle en la parte final. Vamos, son las sensaciones que me quedan después de bastante tiempo, y tampoco soy capaz de recordar demasiados detalles.

Enhorabuena por la 'contra'!

Unknown dijo...

Me siento más que feliz por las lecturas que se siguen haciendo de La invención... Coincido en cuanto a la necesidad de ese tercer narrador que es el Editor. Sus acotaciones le dan otro motivo de análisis a la obra. En cuanto al final, no puedo ocultar que se lo.he leído una y otra vez a mis alumnos adolescentes. Sobre gustos...

Beatriz Rodriguez Soto dijo...

Yo no había leído nada de Bioy Casares aunque alguna vez sentí simpatía hacia él por su amistad con Borges. Me parece Borges un hombre muy inteligente, que da definiciones muy lúcidas siempre. Recuerdo de memoria aquellos dos versos que dedicó a Spinoza, por su precisión y su belleza: "Graba en arduo cristal el infinito mapa de Aquel que es todas Sus criaturas".
Animada por la reseña , esta tarde he leído La invención de Morel y confieso que apenas lo he entendido. Se que en una segunda lectura se aclaran muchas dudas y se aprecian muchos detalles que pasan desapercibidos en la primera. Pero dudo que lo lea una segunda vez porque no me ha fascinado nada ese loco refugiado en una isla de imágenes. Pero sí quiero leer otra obra de Bioy Casares. ¿Me sugieres alguna en particular, Oriol? Gracias.

Beatriz Rodriguez Soto dijo...

... de Aquel que es todas Sus estrellas" Me equivoqué.


Pepe Pótamos dijo...

Pues yo, aunque sea solo para equilibrar la balanza, me uno a los que el relato les dejó un poco fríos. Me parece que el cuento es simplemente un solo hallazgo de Casares, el imaginarse que alguien desarrollaría esa "invención", supongo que se lo imaginó viendo una película de cine, me parece un desarrollo de esa tecnología (y paro ya antes de spoilear demasiado). El resto de las interpretaciones, me parece que ponéis más vosotros de vuestra parte que lo que imaginó Casares :-)
Saludos!

Gabriel Diz dijo...

No soy Oriol pero me permito recomendarle a Beatriz los relatos de Bioy Casares (La invención y la trama). Y a Pepe le digo que justamente así funciona la literatura: el lector completa, al interpretarla, la obra.

Saludos

eduideas dijo...

Desequilibro a favor de "mejorable", original pero no siempre bien desarrollado

Beatriz Rodriguez Soto dijo...


Muchas gracias por tu recomendación, Gabriel Diz.
Un saludo

lupita dijo...

Hola a todos/as:

Estoy muy contenta de seguir este blog, y no sólo por los reseñistas y la personalidad de cada uno, sino también por los diálogos que se establecen en los comentarios, y de lo que tanto estoy aprendiendo. Y lo digo completamente en serio, ya que pocos ámbitos se prestan a hablar de literatura con un mínimo de "profundidad".

Dicho esto, entro de lleno en la reseña. Mmmm..a ver, no he leído a Bioy Casares, o algunos de sus cuentos sí, pero no los recuerdo. Esto no me deja en muy buen lugar, y creo que debería remediarlo más pronto que tarde. Algo que me sorprende muchísimo es que cada vez que se habla de él aparece Borges, como si Casares fuera un satélite del gran astro Borges. En fin, nada tengo en contra del gran escritor, sólo que parece ser uno de esos "intocables", de los que no se puede decir nada que se aleje de la alabanza. Me encanta Borges, cómo escribía, cómo deleitan sus palabras; y, sin embargo, en ocasiones, me fastidia ese tono de "hay que ser muy inteligente o cultivado para entenderme", que está (a mi juicio) en otros grandes como Joyce, Proust, Camus, o nuestro Juan Ramón Jiménez, por ejemplo.

¿Es "La invención de Morel una genialidad, una historia medianilla, o algo ininteligible? Cada comentario aporta un matiz distinto a favor o en contra y tendré que leerlo, me ha entrado una intriga terrible. Al fin y al cabo, la literatura tiene eso de maravilloso: hay tantas lecturas como lectores.

Oriol, has hecho una reseña muy trabajada, argumentando cada aspecto del que dices algo a favor o en contra. Enhorabuena. Tengo que decirte que estoy leyendo "Solos", la novela gráfica que me aconsejaste, y no sólo me está gustando mucho, sino que se la he aconsejado a varias madres amigas que han conseguido que sus hijos la lean. Conseguir que unos chavales de 13-14 años enganchados al fortnite lean algo es mucho decir. A ver si en esta lectura de Casares también coincidimos.

Saludos

Oriol dijo...

Hola, Carlos y eduideas. Estoy totalmente de acuerdo en que esta pequeña ficción podría haberse mejorado muchísimo. Su propio planteamiento, pienso yo, le exige una mayor homogeneidad en la voz del narrador, para empezar. Por esto y otros detallitos no le he puesto un Muy recomendable.

Unknown, me alegra saber que hay adolescentes a los que se va permeando con este tipo de literatura. Sin duda, si escuchan lo que esta novela tiene que decirles, pueden salir muy beneficiados.

Beatriz, me encanta que cuando uno de los libros que reseñamos te despierta interés lo leas y vuelvas enseguida para compartir tus impresiones con nosotros. Por otro lado, es una lástima que con "La invención de Morel" no hayas conectado. Yo te recomendaría que le dieras una relectura a esta novela, incluso inmediatamente. Sin embargo, como veo por lo que dices que no te acaba de convencer la idea, ¿qué tal si le haces caso a Gabriel? Igual que tú, esta es mi primera toma de contacto con Casares, así que no puedo recomendarte nada de primera mano.

Pepe, siempre me gusta ver que hay discrepancia a la hora de valorar un título. Esto implica que no existe un criterio verdaderamente infalible, y hace que uno sea más humilde a la hora de reseñar.

¡Muchas gracias a todos por compartir vuestra opinión!

Oriol dijo...

¡Saludos, Lupita!

En primer lugar, déjame decirte que estaré encantado de saber tu opinión acerca de esta novela. A ver hacia qué lado de la balanza te inclinas.

Sobre los elogios vertidos hacia el blog y la reseña, pues decirte que se agradecen. Y yo también aprovecho la ocasión para elogiar el sano debate que los reseñistas y vosotros, nuestros lectores, propiciamos.

En cuanto a "Solos", pues nada, ¡que la disfruten los nenes y los no sois tan nenes!

Un fuerte abrazo.

Montuenga dijo...

Hola Oriol. Ya que, dices, es lo primero que lees de B.C. permíteme que aporte mi punto de vista, ya que leí sus obras completas un verano de hace un porrón de años.
Si mal no recuerdo, esta es una excepción en su obra. Las otras siguen una línea parecida entre ellas y yo lo admiro en sus dos facetas, pero puede gustarte esta y las otras no o al revés.
Tiene una personalidad muy marcada y muy distinta a la de Borges. Creo que por eso se admiraban. Bioi no podría ser Borges, pero este tampoco podría ser ese dandy mundano y sarcástico que pasa revista a la sociedad burguesa argentina de la época, vista desde dentro, con toda la ironía y retranca posibles. El mundo que presenta resulta anacrónico y decadente pero él le saca toda la chispa. A mi me parecieron divertidisimos sus análisis sobre la vida social, el matrimonio. Y aunque hay una distancia evidente, al final está hablando de situaciones que siguen estando muy presentes.
Un autor excelente que no podéis perderos.

El Puma dijo...

Iba a responder a Lupita, sobre la casi inexorable manìa que tenemos sus lectores de mencionar a Borges cuando hablamos de Bioy, cuando llegué al comentario de Montuenga que lo explica magníficamente. No eran un sol y el planeta orbitando alrededor, sino dos astros opuestos en casi todo. Bioy un dandy, aristócrata de pies a cabeza, un Don Juan empedernido, encantador y seductor. Borges, su antítesis.

Aprovecho entonces para recomendar nuevamente la obra de Bustos Domecq, que no es más que el seudónimo que utilizaban Borges y Bioy para escribir a cuatro manos. Deliciosa!

Anónimo dijo...

A mí me gustó mucho la versión "laica" que Bioy Casares hacía de los fantasmas: no son espíritus conscientes de personas ya fallecidas que buscan algo de los vivos, sino simples imágenes del pasado, algo así como hologramas, que se repiten una y otra vez, eternamente. Recuerdo que al principio la novela entraba dentro de los cánones clásicos del relato de terror tradicional: desaparición misteriosa, llegada a la isla, ruidos, imágenes inexplicables, murmullos. Pero luego deriva hacia esa historia de una isla de sombras carentes de vida, aunque fuera de ultratumba, y condenadas a repetirse a perpetuidad. Es imposible entrar en contacto con ellas porque son cáscaras de quienes murieron en el naufragio. Sombras chinescas bastante más inquietantes que los fantasmas tradicionales porque no son más que un efecto óptico puramente mecánico. Aunque únicamente fuera por esa idea tan pesimista de la muerte como el fin de todo y de los muertos como espectros de una película comdenada a repetirse para siempre merecería esta novelita de Bioy el calificativo de única, quizá genial.

Nando dijo...

Por favor, a los que piensan que podría mejorarse la novela: no la mejoren. A mi me gusta así, tal como está.

Muchas gracias

Antonieta dijo...

Ja,ja,ja

Oriol dijo...

Anónimo, me quito el sombrero ante tú acertada exposición sobre los fantasmas que Casares escribió. Eso sí, yo añadiría todavía algo acerca de la existencia, entre cruel y absurda, de los mismos: ha sido el egoísmo y la ambición de Morel lo que los ha condenado, y no una muerte natural.

Nando, yo pienso que prácticamente todo es mejorable, que pocas obras pueden considerarse perfectas. Eso sí, no seré yo el que meta la zarpa en esta joyita, no te preocupes. Casares escribió “La invención de Morel” con mi edad, y ya me gustaría a mí ser capaz de semejante proeza en, pongamos, 60 años. Ni que decir tiene, pues, que ahora mismo me siento incapaz de corregir sus defectillos.

Beatriz Rodriguez Soto dijo...

Sí, Anónimo, oyéndote a tí la novela toma otro atractivo.
Oriol, ayer leí otro título que encontré de Bioy Casares, El sueño de los héroes y tampoco me gustó. Pero esta no tiene ni siquiera el atractivo de ser difícil. Así que voy a seguir tu consejo y volver a leer La invención de Oriol. Gracias.

Pepe Pótamos dijo...

Nando, lo siento pero tengo muy avanzada mi próxima novela "La invención de Morel Zombi". En cuanto solucione el problema del spoiler que hay en el propio título (al final los visitantes de mi versión son, pues eso, zombis) mando el manuscrito a Anagrama. Confía en mí, que como decía el Fari, va a ser un melocotonazo.

Saludos!

Oriol dijo...

Vaya, pues ojalá una relectura de "La invención de Oriol" (jeje, se te coló) te haga apreciarla más. Y si no, pues nada, ¡no siempre se puede acertar! En todo caso, yo abordaré con mucho entusiasmo al bueno de Casares, aunque tu comentario sobre "El sueño de los héroes" me desalienta un poquitín. En todo caso, empezaré con la recomendación de Gabriel, por si acaso. Saludos, Beatriz.

Montuenga dijo...

Hola Oriol y lectores. Intervengo de nuevo para aclarar confusiones porque veo que hay un pequeño baile de títulos. Ni "El sueño de los héroes" ni "La invención de Morel" son obras distintas de "La invención y la trama". Con este último título se editó lo más interesante de B. C. (lo que podríamos considerar su obra completa). Lo hizo Tusquets (número 142 de la colección "Andanzas"), la primera edición es de 1988, yo tengo la tercera, de 1999, y supongo que se habrá seguido reeditando. Para abarcar prácticamente todos sus escritos no ocupa demasiado, solo 762 páginas. Un tochito, sí, pero cuando lo acabas tu conocimiento del Bioy escritor es bastante completo.
La recopilación está dividida en cinco partes. "La invención de Morel" está en la primera y es la obra que abre el volumen, también de esa primera parte son dos relatos unidos bajo el título de "La trama celeste". La Segunda Parte comienza con "El sueño de los héroes", la otra es "Historias prodigiosas", una colección de relatos.
Un rasgo que Borges y él tuvieron en común es que nunca escribieron nada demasiado extenso. Por cierto, sobre el autor bicéfalo (Borges/Bioy Casares), es decir, sobre Bustos-Domecq, existe una entrada en "Un libro al día". Alguien lo menciona más arriba. a quien le interese esta colaboración entre autores, le recomiendo que lo busque.
He creído oportuno consultar mi ejemplar de "La invención y la trama" porque creo que Bioy (como algún otro que nadie nombra y que tendré que reseñar sin más remedio) es uno más del grupo de autores que ha quedado en el olvido injustamente y merece la pena ocuparse de él en el blog. Yo no voy a hacerlo porque suelo evitar las relecturas, pero ya que tú, Oriol, estás interesado hay que aprovechar el tirón. Te animo a que lo hagas, a ti y a nuestros lectores, porque de verdad que merece la pena.

Koldo CF dijo...

Me meto donde no me llaman: Prefiero a Silvina que a Bioy!

He dicho!

Montuenga dijo...

Aún no he leído nada de ella, tendré que ponerme cualquier día. (Y daré mi opinión en el blog, claro).

Gabriel Diz dijo...

Tiene razón Montuenga con los títulos de Bioy. La confusión la genere yo al buscar en Amazon España los títulos disponibles ya que en Argentina fueron editados por separado. En resumen para quien quiera leer algo de Bioy le recomendaría que inicie con sus Historias fantásticas. Una última aclaración: La invención y la trama es un muy acotado resumen de la obra de Bioy (sus hits podríamos decir) ya que tiene mucho más publicado.

Saludos

Gabriel Diz dijo...

Herejía!! :) Hablando en serio digo que he disfrutado más de la obra de Bioy aunque debo admitir que he leído más su obra que la de Silvina.

Oriol dijo...

Interesante aporte, Montuenga; muchas gracias por aclarar las cosas. A ver si me animo a reseñar algo más de Casares a medida que lo vaya leyendo. También descubriré a Silvina Ocampo, Koldo, y ya te diré.

Francisco dijo...

Hola!! Creo que esta contra-reseña le hace mas justicia a la novela de Casares que la anterior;)
Creo que no existe la novela perfecta, pero esta tiene ciertos elementos que la destacan de las demas, sobre todo originalidad.
Saludos!!

lupita dijo...

Hola:

Antes de que esta entrada se quede más atrás voy a comentar mi experiencia de acercamiento al libro.
Fui a la biblioteca y cogí este y otra recopilación de cuentos que se llama "Historias de amor"

Empecé a leer "La invención de Morel" y no me enteraba de nada, pero de nada. En realidad, el problema no era el libro sino yo. Últimamente, por motivos personales y laborales, leo a "salto de mata", en el autobús, en la cola de la pescadería, etc..así se puede leer comic o libros infantiles-juveniles, pero no algo como ese libro. Así que comencé el de relatos, y lo voy leyendo a razón de uno-dos al día para que me dure.

¡Claro que había leído yo a Bioy Casares! Me recuerda mucho a otra época, y a otras lecturas; el ambiente decadente, aristócrata, de un mundo ya caduco, y la mirada ácida, irónica, mordaz sobre las relaciones. A veces me gusta mucho, y otras odio al personaje sin que me deje de gustar cómo está escrito. Me resulta muy europeo, muy inglés, serio en su frivolidad y frívolo en su profundidad.

En fin, dejo "La invención de Morel" para cuando tenga un día de "lectura reposada", creo que el libro lo merece.

Oriol, al final no he comentado gran cosa, pero me gusta tanto lo que escribes que tenía ganas de decirte que, al menos, he redescubierto con mucho gusto a este autor. Aún no se me olvida la bronca que te eché.. jeje.

Saludos