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viernes, 11 de marzo de 2022

Violet Hunt: Relatos inquietantes

Idioma original: Inglés
Título original: Tales of the Unesy
Traducción: Irma Pérez González
Año de publicación: 1911
Valoración: Recomendable

Hace tiempo leí Damas oscurasantología de Impedimenta que compila cuentos de fantasmas de escritoras victorianas. El relato que más me gustó del volumen fue "La oración", de Violet Hunt. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que La biblioteca de Carfax ha traducido al español Tales of the Unesy, libro publicado originalmente en 1911 que incluye nueve historias breves de la autora.

Nueve historias que me han parecido notables de una manera tan homogénea que cuesta sentir predilección por ninguna de ellas. Empero, me atrevería a decir que mis favoritas serían:

  • "El telegrama" (la atmósfera de su clímax es excelente).
  • "Las memorias" (sobrio ejercicio de crueldad y venganza aliñado con toques de crítica social).
  • "La plegaria" (joyita de la que os hablaba al inicio de la reseña y que en esta colección lleva un nombre distinto).
  • "La piel de tigre" (culebrón adictivo, turbio y perverso donde los haya).

Por ponerle alguna pega a estas narraciones, diría que:

  • Sus títulos son poco sugerentes.
  • Pese a ser más sutiles que otros trabajos canónicos de la época, tienden a sobreexplicar los hechos o los simbolismos que las atraviesan.

En cualquier caso, queda claro que los Relatos inquietantes de Hunt son reivindicables, ya que: 
 
  • Abordan premisas audaces.
  • Tratan con idéntica maestría enfoques realistas, sobrenaturales y mixtos. 
  • Incorporan en su argumento elementos sexuales. 
  • Los transitan personajes más complejos de lo habitual en este tipo de literatura. Incluso la protagonista de "La boina azul", que recuerda sobremanera a otras heroínas arquetípicas victorianas, tiene muchas aristas. 

Por todo lo expuesto, recomiendo encarecidamente la edición al español de este clásico de Hunt. El prólogo de Erica Couto-Ferreira que la inaugura es perfecto para contextualizar a la escritora inglesa, y la imagen de la cubierta, a cargo de Rafael Martín Coronel, es brutal.

domingo, 27 de mayo de 2018

3x1: Muertos que no son lo que parecen

En mis lecturas de los dos últimos meses ha confluido una figura muy interesante: la del muerto que no es lo que parece. Así pues, hoy os traigo tres relatos, casualmente escritos por mujeres, en los que este enigmático personaje nos sorprende. El muerto se presenta, a veces, en tanto que ingenioso plot twist; otras, en tanto que trasunto metafórico. Pero siempre tiene el mismo encanto. 

Empezamos por "La oración" (1895), de Violet Hunt. Como os comentaba en mi reseña de Damas oscuras, este es el cuento que más me gustó de todo el libro. Una mujer que acaba de perder a su marido suplica junto al cadáver del fallecido que éste le sea devuelto. Y ya sabéis lo que dicen: cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad.

Seguimos con "La señorita Mary Pask" (1925), de Edith Wharton. En este relato, un hombre decide visitar a la hermana de una amiga suya. Y ella, claro, encantada de la vida; se siente muy sola desde que su hermana se casó, ya nadie viene a verla. Aunque, pensándolo bien, es normal que nadie la visite, ¿no? Al fin y al cabo, ¿no se lloró su muerte hará cosa de un año? 

Por último nos detendremos en "La eternidad de Yasha", texto extraído de la antología Una edad difícil. En él, la autora se plantea lo siguiente: ¿cómo sería el día a día de un hombre una vez se le certifica clínicamente como muerto? ¿Qué gestiones burocráticas debería llevar a cabo, y qué obstáculos legales, laborales y sociales tendría que superar? ¿Cómo se tomarían su defunción los médicos, sus compañeros de trabajo, su pareja, la madre de ésta? ¿Cómo le sentaría la noticia al muerto en cuestión? La carga de crítica social de este relato, mezclada con una ironía retorcida y ecos a la literatura rusa del XIX, lo convierten en un auténtico deleite. Lástima que el final esté totalmente desaprovechado. 

En fin, esto es todo. ¿Conoces tú alguna historia con un muerto que no es un muerto? ¿Te has topado con alguno recientemente tras las páginas de un libro? A mí se me ocurren cuatro, que enfrenté hace ya algún tiempo: el latido persecutorio en "El corazón delator" (1843), ese hijo terrible de "La pata del mono" (1902), "La resucitada" (1908) de Emilia Pardo Bazán o el atípico alter ego que supone Paul Allen para el protagonista de American Psycho (1991). Aunque claro, ¡seguro que hay muchos más!


Bibliografía

Starobinets, Anna. Una edad difícil. Traducción de Raquel Marqués García. Madrid: Nevsky Prospects, 2012.

VV.AA. Damas oscuras. Cuentos de fantasmas de escritoras victorianas eminentes. Traducción de Alicia Frieyro, Olalla García, Sara Lekanda, Magdalena Palmer y Consuelo Rubio Alcover. Madrid: Impedimenta, 2017.

Wharton, Edith. Historias de fantasmas. Traducción de Francisco Torres Oliver. Madrid: Alianza, 2010. 

jueves, 15 de febrero de 2018

VV.AA.: Damas oscuras



Idioma original de los textos: Inglés  
Traductoras: Olalla García
                           Alicia Frieyro
                           Sara Lekanda
                           Consuelo Rubio
                           Magdalena Palmer
Año de publicación: 2017
Valoración: Recomendable



Pese a que disfruto sobremanera los relatos victorianos de fantasmas, apenas conocía un par de ellos salidos de la pluma de una mujer. Y no es que escaseen escritoras de dicho periodo que hayan cultivado esta temática, precisamente. Recientemente he llenado esta laguna pendiente y no podría haber quedado más satisfecho. 

Empecemos dando un poco de contexto. A lo largo del siglo XIX, la sociedad anglosajona experimenta un gran interés hacia lo oculto y los temas espiritistas. Durante el reinado de Victoria, de hecho, las historias sobre apariciones de ultratumba son tremendamente populares. En ese ambiente, muchas mujeres empiezan a publicar cuentos de fantasmas. Damas oscuras recopila un total de veinte de esos cuentos; cuentos de escritoras de habla inglesa, tanto británicas como, en menor medida, estadounidenses. Cuentos que están ordenados cronológicamente, lo cual permite al lector hacerse una idea general de la evolución que sufrió el género; concretamente, la antología abarca del año 1830 hasta el 1900. 

A la visión panorámica que genera este libro hay que sumarle otro atractivo: la variedad de su propuesta. Esta variedad se plasma en aspectos más superficiales, como la cambiante extensión de los cuentos (algunos podríamos considerarlos una "nouvelette"; otros no llegan a las cuatro páginas) o la perspectiva desde la que son narrados. La mayoría de cuentos, por ejemplo, están relatados en primera persona por alguien que vivió lo sucedido o al que se lo explicaron. También hay, pero, formatos completamente heterogéneos: algunas historias narradas en tercera persona y hasta una de modo epistolar. 

Asimismo, la figura del fantasma es abordada de distintos modos: los hay pura y genuinamente malvados, otros de intenciones más ambiguas, y aquellos que son pobres almas condenadas. El tono de algunas historias, en consecuencia, es o sombrío o trágico; en no pocos cuentos, además, podemos hallar un enfoque más distendido o hasta decididamente cómico. ¡Ah, cierto! Mi historia favorita es “La oración”, de Violet Hunt. Allí podemos apreciar a un fantasma que no se corresponde a ningún estereotipo en absoluto. 

Estos cuentos, en definitiva, son altamente recomendables. Sobre todo si te gustan aquéllos de autores como M. R. James o Charles Dickens. Y es que estas damas oscuras nada tienen que envidiar a sus contrapartes masculinas. 

domingo, 5 de abril de 2015

Javier Marías: Vidas escritas

Idioma: español
Año de publicación: 1992
Valoración: muy recomendable

No soy demasiado devoto del santoral literario y, aún mucho menos, de la prosa de Javier Marías. No obstante, he de reconocer que este libro suyo en particular me encanta y suelo releer a menudo alguno de sus capítulos. Porque este Vidas escritas está compuesto a base de semblanzas de un buen puñado de escritores, la mayoría célebres representantes del universo de las letras, así como una serie de observaciones hechas a partir de retratos fotográficos, en un apartado llamado "Artistas perfectos". Se trata de artículos que fueron apareciendo, antes de 1992, en las revistas Claves de la Razón Práctica y El Paseante. El libro cuenta además con otro apartado titulado "Mujeres fugitivas", semblanzas de unas cuantas escritoras -algunas no demasiado conocidas, al menos para mí-, que aparecieron en 1993 en la revista Woman.

Estos retratos que hace Marías no tiene mucho que ver con las biografías al uso y menos aún con lo que podemos encontrar en la wikipedia -ay, qué tiempos aquéllos en los que ni siquiera existía internet...-; sí que relata brevemente las circunstancias familiares y natalicias de los retratados y algo de sus carreras literarias, pero, sobre todo, se centra en sus costumbres y manías, algunas anécdotas -ciertas o no- que se cuentan de ellos y ellas y sus enfermedades, así como las circunstancias de su muerte. Son semblanzas amablemente irónicas, en la mayoría de los casos (sólo hay tres retratados por los que el autor, según reconoce en el prólogo, sentía poca simpatía), que nos desvela el lado cotidiano y doméstico, casi banal (aunque es en éstos detalles "banales" en los que a veces reside la clave para entender a las personas) de grandes figuras literarias de las que a menudo no conocemos sino su nombre escrito en la portada de sus libros.

Para quien pueda interesar, la lista de ilustres retratados es la siguiente: Faulkner, Conrad, Isak Dinesen, Joyce, Lampedusa, Henry James, Conan Doyle, Stevenson, Turgueniev, Thomas Mann, Nabokov, Rilke, Lowry, Madame du Deffand, Kipling, Rimbaud, Djuna Barnes, Wilde, Mishima, Laurence Sterne, Lady Stanhope, Vernon Lee, Adah Isaacs Menken, Violet Hunt, Julie de Lespinasse y Emily Brönte.

(Esto, sin tener en cuenta los fotografiados en el capítulo "Artistas perfectos", que van desde Dickens a Poe, pasando por la falsa máscara mortuoria de William Blake).

Mis retratos favoritos, quizás por simpatía, son los dedicados a Malcolm Lowry, Sterne y Lampedusa. Aunque también el que dedica a Yukio Mishima, como ejemplo fehaciente de hasta dónde se puede llegar haciendo el tontaina, a pesar de la brillantez demostrada en el ámbito literario.

Por último, mencionar que Marías volvió a repetir este ejercicio -o parecido- en una recopilación publicada como Miramientos en 1997, en donde retrataba a una serie de autores en lengua española -entre ellos él mismo, me temo- a partir de unas cuantas fotos de cada uno de ellos. El resultado creo que no fue tan brillante, y, en todo caso, menos divertido.



jueves, 2 de mayo de 2024

Elizabeth Bowen: L’amant del diable

Idioma original: Inglés
Traducción (al catalán): Carme Geronés
Año de publicación de este volumen: 2023
Valoración: Recomendable

L’amant del diable es una antología editada por Laertes. Recoge diez relatos de la escritora irlandesa Elizabeth Bowen, escritos entre 1929 y 1952.

Todos ellos se podrían definir como sutilmente inquietantes. Priorizan la atmósfera y psicología a la imaginería; asimismo, abordan sus temas y mensajes oblicuamente, en vez de explicitarlos. No en balde, recuerdan poderosamente a algunas ficciones de autores como Walter De la MareRobert Aickman, Algernon BlackwoodShirley Jackson o Amparo Dávila.

En "Mabelle morta" ("Dead Mabelle", 1929), un hombre solitario e introspectivo se obsesiona con una actriz de cine mudo. El pulso narrativo de Bowen, la forma en que la autora insufla vida al protagonista o el final redondo con que cierra la historia elevan una premisa simple al estatus de relato sobresaliente.

En "Ja hi tenim un peu" ("Foothold", 1929), una pareja invita a un amigo que acaba de llegar de España a su nueva casa. Este es un relato sumamente ambicioso, en el que el lector debe leer entre líneas o interpretar silencios para descifrar las relaciones que mantienen los personajes.

En "El gat salta" ("The Cat Jumps", 1929), una pareja de «agnósticos devotos» compra Rose Hill, casa donde un hombre asesinó brutalmente a su mujer, para pasar los fines de semana y los veranos. Este relato tiene un desarrollo poco convencional y un desenlace deliciosamente cruel; asimismo, lo permea una ironía tan fina como incisiva.

En "La pomera" ("The Apple Tree", 1931), el trauma de la infancia de una joven recién casada drena su vida e incluso la de su propio marido. El final de este relato tiene unas connotaciones bastante interesantes.

En "Un esperit animat" ("The Cherry Soul", 1941), una joven llega a la casa donde una familia la ha invitado a pasar la Navidad, pero no encuentra más que a la tía junto a la chimenea. Su estructura circular y sus implicaciones se antojan tremendamente audaces.

En "L'amant del diable" ("The Demon Lover", 1944), una señora casada se reencuentra con un amante de juventud. El uso que Bowen hace del escenario medio derruido por los bombardeos, su capacidad para señalar detalles sin pecar de obvia y la tensión que imprime al segundo tramo de la historia contribuyen a que este relato sea sumamente efectivo.

"Els feliços camps de la tardor" ("The Happy Autum Fields", 1944) me resulta imposible de resumir. Es, quizá, el relato en el que me ha costado más entrar, y que menos he entendido. Aun así, de él me han fascinado las oblicuas interacciones de los personajes, los diálogos repletos de dobles sentidos y su inquietante desenlace.

En "L'arç rosat" ("Pink May", 1944), una mujer explica a una amiga cómo un fantasma al que nunca llegó a ver, pero que siempre presintió mientras se cambiaba de ropa, arruinó su matrimonio. Curioso retrato psicológico de alguien incapaz de asimilar que, en efecto, una persona puede destrozarse a sí misma su propia vida.

En "Grèvol verd" ("Green Holly", 1944), el fantasma de una joven se entromete entre dos hombres y una mujer que conviven en una mansión. Excelente retrato de la abulia, la insatisfacción, pero también de la negación a aceptarlas del todo.

En "Com un guant" ("Hand in Glove", 1952), dos hermanas huérfanas que viven con su tía buscan casarse. La ambigüedad de su final y la caracterización de cierto personaje perturbarán a más de un lector.

En resumen: me ha sorprendido gratamente el nivel de refinamiento de los relatos de Bowen, pues son capaces de llevar con destreza tanto premisas algo formulaicas como propuestas más atrevidas. También querría destacar que las historias de fantasmas de la autora me han recordado mucho a las de, por ejemplo, Violet Hunt o Edith Wharton. Y es que las tres escritoras eluden los tropos del subgénero para entregar ficciones simbólicas donde el espectro pocas veces llega a aparecer como tal.