jueves, 9 de marzo de 2017

H.P. Lovecraft: El abismo en el tiempo

Idioma original: inglés
Título original: The Shadow out of Time
Traducción: N.D. Dronte
Año de publicación: 1.936
Valoración: Está bien

A veces nos encontramos con autores un poco ‘especiales’, tipos que por algún motivo arrastran multitud de fans, y uno se pregunta qué ocurrirá si el libro que va a reseñar no le gusta. Se esperan hordas furibundas dando por saco con comentarios hirientes contra el pobre reseñista, insultos, menosprecio. Y uno acaba por sentirse un poco culpable, quizá por no haber sido capaz de captar esas virtudes literarias que encandilan a las masas. Generalmente, luego no ocurre nada de esto, algún lector muestra su disconformidad sin más, y a veces ni eso. Ostras!, yo que me había atrevido a dar cera a una vaca sagrada, y oye, lo que me encuentro es indiferencia. ¿Cómo acabará el asunto en esta ocasión?

‘El abismo en el tiempo’ es el título que recibe el libro en la edición que manejo, extraña traducción de 'The Shadow out of Time' que, en otros ejemplares se presenta con el más literal 'La sombra fuera del tiempo', o el más libre -pero más ajustado a la historia- 'En la noche de los tiempos'. Sea como fuere, es uno de los relatos del llamado ciclo de Cthulhu, considerado como el conjunto de textos más interesantes y característicos del autor norteamericano. La narración se centra en un profesor universitario que ha pasado por un periodo de varios años de una extraña amnesia, que no sólo afectaba a su memoria, sino a manifestaciones externas de su personalidad, como su lenguaje gestual, su actitud o su forma de hablar. Concluida esa fase, el hombre recupera su vida normal, pero de forma creciente se ve acosado por sueños, a veces repetidos, a veces dispersos, pero siempre relacionados con un mismo entorno, misterioso, ancestral, ajeno a lo humano.

Todo esto lo cuenta el profesor en primera persona y con un tono angustioso, como de alguien que se siente devorado por una realidad que ni siquiera sabe si está dentro o fuera de él. Y hasta aquí la lectura se presenta interesante, abierta a un desarrollo que promete. Sin embargo, muy pronto –demasiado pronto- las conjeturas, recuerdos y sueños del protagonista nos conducen a la Gran Raza, una estirpe de seres monstruosos y de capacidades inimaginables (se me está pegando el lenguaje de Lovecraft) que fueron capaces de superar los límites del espacio/tiempo y acumularon inmensa sabiduría sobre lo que el planeta fue en el pasado y será en el futuro, todo ello mediante mecanismos que no contaré porque nos quedaríamos sin ningún misterio.

Y ya está. Todo lo que viene después es dar una y mil vueltas (bueno, no tanto como mil, porque el libro es muy cortito) a la historia de la Gran Raza y su relación con el profesor.

La verdad, tengo que decirlo así de directo, no me gusta cómo escribe Lovecraft. Ya tenía una vaga idea de cuando leí, hace mucho, ‘El horror de Dunwich’, y ahora lo he confirmado del todo. Todo el texto está escrito con un ritmo monótono, en un martilleante pretérito imperfecto y abarrotado de adjetivos con los que pretende subrayar lo fantástico del relato (como decía antes, ‘monstruoso’, ‘inimaginable’, pero también ‘horrible’, ‘inconcebible’, ‘abrumador’, ‘interminable’). Si se me permite la pedantería, le diría a Howard Phillips que es el lector quien debe atribuir esos calificativos a lo que se le está contando, y no el autor quien los presente previamente.

Hay que reconocerle a Lovecraft una gran imaginación, con eso que se ha llamado terror cósmico, basado en seres abominables llegados de otros planetas o de otros tiempos. Seguramente resultó muy innovador cuando sus textos vieron la luz, pero a día de hoy, con más de medio siglo de medios audiovisuales de inmenso desarrollo, las ocurrencias del autor quedan algo antiguas. Si además la forma de exponerlas no resulta muy convincente y la estructura del relato deja muy chata la emoción, el resultado es bastante pobre, una lectura sin más pretensiones que un pasatiempo.

PD: Me gusta subrayar que hay un momento en la parte final del libro (digo un momento, porque es una visión fugaz, que como tantas otras quedan sin desarrollo) en que la memoria lleva inevitablemente al lector a la escena inicial de ‘2001: una odisea en el espacio’, y cabe pensar si el maestro Kubrick no se habrá inspirado en ese pequeño flash.

3 comentarios:

El Puma dijo...

Hola, Carlos. No te sientas solo. Al menos somos dos los que compartimos esa sensación de que HPL huele a naftalina. Y conste que en mi caso fue el gran santo patrono de mis pesadillas de adolescente!

Pero sí, ha envejecido muy mal. Hace un tiempo descubrí en ULAD que el amigo Houllebecq había escrito un ensayo sobre HPL. Lo leí y me quedó ese mismo sabor amargo, de saber que tu ídolo juvenil estaba cubierto de oropeles pero era bastante hueco.

Gracias por tu reseña!

Gabriel Diz dijo...

Hola Carlos,

Puede que Lovecraft haya envejecido mal pero no hay que olvidarse que lo estamos leyendo en el 2017, muchísimos años después de que la obra fue concebida y cuando los cambios tecnológicos y los avances científicos han cambiado o alterado el concepto de miedo o terror. Estamos más cerca de temer a la CIA y sus mil formas de espionaje virtual que a los ataques extraterrestres.......

Saludos

Carlos Andia dijo...

Claro, pero tampoco olvidemos que hablamos de un libro escrito ¡en 1.936! ¡España era todavía una República! El mundo ha cambiado de arriba abajo y, como dice Gabriel, la tecnología o la ciencia por encima de todo; pero lo cierto es que seguramente esta gente abrió camino a todo lo que vino después. Lo mismo pasa con el cine, películas de los años 50 o 60 que ahora parecen ridículas, pero tienen el valor de haber inventado cosas nuevas, ingenuas, en bruto, pero que aportaron ideas.

Así que le debemos reconocer a Lovecraft esa aportación, aunque leído hoy día se nos quede un poquillo ajado.´

Como siempre, un gustazo contar con vuestras opiniones, Puma y Gabriel. Saludos!