miércoles, 15 de marzo de 2017

Reseña + Entrevista. Santi Pérez Isasi: Imposibles impensables

Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: fuera de concurso

Empecemos por impartir justicia. Si estás leyendo esto, es por culpa del autor de este libro. Obvio, claro. Pero lo que leíste ayer era también por su culpa, y lo que leerás mañana. Y esperamos que lo que leas en 2, 8, 10 años. Porque Santi, autor de este libro, es nuestro Santi. fundador de este blog que se acerca a un montón de cifras nosotros que somos de letras, 30.000 seguidores en Twitter, 3.000 reseñas (dicen algunos, ¿pero hay 3.000 buenos libros en el mundo?) y los ya ampliamente superados 10 millones de visitas que hacen que cada vez veamos menos justificada nuestra sempiterna modestia.
Y Santi escribe libros, también, cómo no. Escribió la Ilustre Ruritania Ilustrada, (siempre digo que tengo una edad), y hace unos meses este Imposibles impensables, cuya génesis está en una serie de relatos cortos que, a un ritmo frenético, publicó en su blog personal. Más de 100, de manera que, a los que solemos escribir de vez en cuando, nos parece casi inhumano encontrar cada día un motivo sobre el que extenderse más o menos y conseguir eso, publicar y ser leído. Esas entradas han sido recopiladas aquí con algún pequeño cambio y conforman un texto unitario, cohesionado por encima de los lógicos altibajos cuando hablamos de tal nivel de creatividad y tal disciplina en cumplir con la cita.
Resulta curiosa la escrupulosa elusión de la primera persona en la gran mayoría de los fragmentos. Y el chocante rol secundario que se le otorga a las personas, aventajadas por los animales y hasta por los colectivos. El tono fantástico de muchos relatos nos remite a especies animales especuladas, a países inventados, a las ciudades invisibles de Calvino, a retoques leves de la realidad que nos muestran un autor observador, respetuoso con el idioma, minucioso en la elección de los términos y los tonos (no se aprecia repetición, milagrosamente). En los 125 relatos (+un bis) encontramos humor negro (mucho), humor "blanco" (algo menos), terrores y miedos cotidianos pero casi imperceptibles y detalles escabrosos, incluso atisbos de sensualidad que de repente se coarta.
Los que hemos podido leer este "Imposibles impensables" estamos de acuerdo en que hubiéramos disfrutado algo más si algún relato hubiera ahondado en su potencial aspecto gamberro o si hubiera tenido una dosis extra de mala uva. Creemos que Santi se ha mostrado a veces algo comedido, con ese respeto que le es tan propio por el lector, esa sana intención por evitar ofensa o confrontación. Ignoramos si el traslado del entorno libertino de un blog a la solemnidad del papel escrito ha incidido en ello. Suponemos, esperamos, que todo sea un preámbulo para algo más ambicioso, más agresivo y quizás con más ganas de saltar al terreno de juego a competir a todas. Él puede y quienes le seguimos, insisto, lo esperamos y lo merecemos.

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Santi: ¿habrá puesta de largo en un futuro? ¿Novela, ensayo?

Bueno, ya he hecho algún intento con géneros más largos, pero por ahora sin éxito. Quiero decir que no he conseguido publicarlos. Ahora mismo ando intentando escribir relatos más largos, y tengo algún proyecto para alguna novela; veremos en qué acaban. En todo caso, no me gustaría que se entendiera que el microrrelato es algo así como un "género borrador", que uno escribe antes de decidirse a escribir cosas más largas. Cada género tiene sus propias normas y su propia poética, y el microrrelato tiene su lugar, como todos. 

Situémonos en ese remoto 1 de Marzo de 2009. Responda a las siguientes preguntas.

¿Cree que seguirán en funcionamiento de aquí a ocho años?

¿Ocho años? No lo sé, como diría el Cholo Simeone [algunos años más tarde del 2009], vamos partido a partido, publicamos una reseña cada día y a ver hasta dónde aguantamos con la misma ilusión y la misma regularidad. 

¿Para cuándo espera la visita 10 millones?

Pues a ver, teniendo en cuenta que tenemos unas trescientas visitas mensuales, calculo que llegaremos a los diez millones de visitas dentro de unos 2700 años, más o menos... Vale, déjalo en 2000, si conseguimos crecer un poco...

¿Cree que Vd. sea el único que siga del equipo original para ese entonces?

La verdad, no sé si yo mismo seguiré tanto tiempo. La idea de publicar una reseña al día es bonita, pero ¿ya hay libros suficientes como para seguir así durante ocho años?

Pongámonos solemnes: amenazas y oportunidades de internet como única eventual herramienta futura de difusión de contenidos literarios. Y ya que estamos, ¿por qué esa sensación de que en un mundo hiperinformado e hipercomunicado la gente cada vez lee menos?

No sé si realmente la gente lee cada vez menos, a veces somos víctimas del síndrome "cualquier tiempo pasado fue mejor", y es muy fácil demonizar las nuevas tecnologías. Es verdad que vivimos en un mundo muy visual, y también que internet (los ordenadores en general) no favorecen la lectura pausada de textos largos, pero por otro lado vivimos inmersos en texto, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Y la lectura por placer continúa teniendo bastante fuerza, aunque quizás menos en las generaciones más jóvenes.

Creo que la literatura (en un sentido amplio) todavía no sabe muy bien cómo adaptarse a los nuevos medios, y quiere hacer lo mismo que hacía antes, pero en un formato diferente. Solo que los formatos también provocan cambios en los géneros, los hábitos, los repertorios que manejan escritores y lectores. Todavía estamos en los primeros pasos de la relación entre el libro y el ordenador, que demasiadas veces se colocan como opuestos, aunque están condenados a entenderse. 

Escribir ficción en un blog es como dejar pasquines en el metro. ¿Cómo ha sido el proceso de transcribirlo al formato papel? ¿Algo en especial sobre el proceso de la transcripción?

Escribir un blog literario es al mismo tiempo frustrante y gratificante. Frustrante porque la capacidad para llegar a un público más o menos amplio es limitada: te leen los amigos, básicamente. (Aunque pasa lo mismo si autopublicas o si publicas en una editorial de distribución limitada). Es gratificante porque el contacto con el lector es inmediato: se te ocurre una idea, la escribes, la publicas y diez minutos después ya puedes tener alguien diciendo si le gusta o no, si le sugiere alguna idea, si le recuerda a no sé qué escritor...

En cuanto a los Imposibles impensables, el proceso de transformación del blog al libro fue sobre todo de selección (de los 150 cuentos originales se salvaron unos cien) y de reordenación del material, para intentar que quedase un libro equilibrado. Hice correcciones y modificaciones, claro, pero muchos de los cuentos se publicaron en el libro tal y como aparecieron en el blog. 

¿Por qué siempre piensas en realidades que consisten en la ya existente con alguna pequeña modificación o perversión? 

Pues no lo sé, a lo mejor es así como funciona mi imaginación. Me pasa a veces ver algo u oír una frase y pensar: ¿y si esto lo llevásemos hasta sus últimas consecuencias, hasta lo absurdo o lo grotesco? Soy bastante aficionado al género de terror, tanto libros como películas, pero no me gusta el terror que se basa en fantasmas o demonios (o vampiros o zombis), sino el que parte de la realidad y busca las rendijas macabras que hay en esa realidad. Por ejemplo, la crueldad de muchas relaciones humanas, o los miedos que nos acosan a todos.

La sombra del humor negro y la ausencia de aparatosidad en los relatos. Y una cierta argamasa distópica que los aglutina. Comentemos.

Humor negro: seguro, me gustan mucho los textos irónicos y crueles, y eso intento transmitir en los relatos.
Ausencia de aparatosidad: creo que te puedes referir a dos cosas, al estilo, que es deliberadamente llano, incluso con algunas vulgaridades, o al hecho de que no haya sorpresas espectaculares o sensacionalistas; esto segundo fue una regla que me impuse al escribir los relatos, no quería que tuviesen el típico final al estilo de El sexto sentido: "entonces comprendió que..." Se han escrito demasiados microrrelatos ya con esa estructura.
Y la argamasa distópica (que podría ser un buen título para una novela, por cierto), pues sí, leyendo los relatos la verdad es que se nota una nube bastante negra sobre el mundo. Pero creo que eso se compensa con el humor. "El mundo es una mierda, pero por lo menos es divertido contarlo", podría ser el resumen.

Algo que decir sobre influencias. Veo a Borges y a Cortázar pero también creo que asoma Lovecraft y sus secuaces.

Borges y Cortázar, y Monterroso, que no menciono pero que es una influencia fundamental, son de mis primeras lecturas en el campo del relato, y me acompañarán siempre, creo, aunque ya me haya distanciado algo de ellos. También estoy descubriendo a Ana María Shua, que en el microrrelato es genial. El género de terror también está ahí, como decía antes: Poe, Stephen King, Lovecraft (no tanto los monstruos tentaculosos sino la atmósfera de amenaza constante). Y también los "bestiarios", los catálogos de biografías inventadas, las enciclopedias de lugares imaginarios... En general, todos los tipos de literatura más imaginativa. 

¿Qué coño es eso de comparatista?

Es un campo de estudio que se dedica a la literatura (y no solo) más allá de los límites nacionales en los que normalmente se estudian (literatura española, francesa, italiana, etc.), y también a la relación entre la literatura y otras áreas artísticas, científicas, filosóficas, etc. Yo concretamente trabajo sobre las interacciones entre las literaturas ibéricas (portuguesa y española, pero también catalana, vasca, gallega...).

¿Qué acabará antes con la literatura, las descargas, el amiguismo o la autoedición?

Las descargas nunca podrán acabar con la literatura: si la gente se descarga libros es porque quiere leerlos. Está claro que la piratería es un problema para la industria editorial, y también que los autores (y editores y traductores, etc.) tienen derecho a poder vivir de su trabajo; pero a veces se exagera interesadamente el tema de la piratería para no pensar en otros problemas del sector.
En cuanto al amiguismo y la autoedición, tampoco son nada nuevo: como si antes de internet no existieran las camarillas o los autores que se pagaban sus propias ediciones. (Y esto no es una vergüenza: Ramiro Pinilla sin ir más lejos se autoeditó gran parte de su obra).
Parece que andamos con cierta prisa por matar a la literatura. Y entendida en un sentido amplio (como el arte de contar o crear con la palabra) nunca va a morir, porque es absolutamente esencial al ser humano. Otra cosa es que determinados géneros o hábitos literarios mueran, pero eso tampoco es el fin del mundo (ni de la literatura).

El futuro más próximo que te atreves a predecir de los blogs y su papel en el entramado relacionado con lo literario, sea industria o no.

No es por tirar piedras contra nuestro propio tejado, pero creo que la edad de oro de los blogs está llegando a su final. Por lo menos, de los blogs como iniciativa individual (o de un grupo pequeño) que forma opinión. Creo que en el futuro habrá más plataformas de lectores o páginas de "meta-críticas" (tipo Goodreads o Rotten Tomatoes para el cine).
Tal y como están las cosas en este momento, creo que el poder de los blogs no debe ser subestimado, pero tampoco sobreestimado. Una buena (o mala) reseña en el Babelia sigue influyendo mucho más, creo, que la opinión de un bloguero o grupo de blogueros. Eso sí, existe cierto sector de lectores que desconfía de la crítica periodística profesional, y que busca en los blogs (más o menos) amateurs una honestidad que no cree encontrar en otro sitio.

¿Todo esto acaba siendo agradable?

¿Contestar a esta entrevista? ¿Escribir? ¿Hacer reseñas? ¿Vivir? En general, todo es bastante agradable. Hasta que deja de serlo, claro.

Y ahora, por favor, pongámonos de pie y démosle ese aplauso que lleva tanto tiempo esperando.


Otros libros se este autor en Un Libro Al Dïa: Ilustre Ruritania Ilustrada

1 comentario:

Carlos Andia dijo...

Pues más vale tarde que nunca. Lo he leído este fin de semana y he encontrado cosas muy interesantes: imaginación a pleno rendimiento, trazo fino, y un punto inquietante que queda muchas veces embozado, sugerido, pero casi siempre está presente. Cosas que desafían la razón, contadas de forma aparentemente inocente, con un ritmo, una música especial que no sé por qué me resulta lejanamente familiar.

Tiene algo de bestiario y algo de cancionero, algún disparate muy divertido (‘La tía alegre’) y un par de relatos un poco punkies, de esos que me gustan un montón (‘Vagina dentata’ y ‘El niño de cristal’). Bueno, y así hasta 125 (+ 1). Y nos quedamos con ganas de más.

Saludos!