viernes, 24 de marzo de 2017

Paul Auster: La música del azar

Resultado de imagen de la musica del azarIdioma original : inglés
Título original: The Music of Chance
Año de publicación: 1990
Valoración: Recomendable


Reconozco que esta novela me ha reconciliado un poco con Auster, un escritor –en mi opinión– amante de pirotecnias argumentales que parecen apuntar a algún propósito filosófico o simbólico y suelen quedarse en mera anécdota. Tampoco he visto por su parte (reconozco que no lo he leído todo) ningún alarde estructural ni estilístico. Hasta donde sé, se limita a presentarnos a tipos ensimismados y aturdidos que se aferran a una obsesión, con todas las consecuencias que esta le puede acarrear, tanto individualmente como en su interacción con otras personas. Sí, son planteamientos con gancho: atrapan, pero al no tener más que una cáscara –si no vacía del todo con muy poco contenido –se van desinflando a medida que avanza la trama dejando un regusto a desencanto, a posibilidades echadas a perder.
En esta ocasión, no obstante, los personajes que aborda son realmente multifacéticos y llenos de aristas, tan contradictorios como fieles a sí mismos, tan imprevisibles como fáciles de reconocer en su individualidad; la intriga  –excepto en algún punto concreto algo más allá de la mitad, donde parece encallarse en los detalles– no nos da tregua: si ha sido fácil empatizar con esos seres, si seguimos sus incidencias con verdadero interés, necesitamos que el desastre no llegue a producirse o, de hacerlo, no les provoque un gran daño. Empezando por Nashe, el protagonista, bombero por más señas y uno de los individuos perdidos de Auster, de él se vale para poner en marcha otro de sus peculiares tinglados, que lo sacará indemne de su particular atolladero o bien lo envolverá cada vez más en su propia madeja. En este caso, se trata de una herencia inesperada y con ella la ocasión de lograr una vida más holgada y libre. Pero ya sabemos que previsiones como esa no aciertan casi nunca y, por si no fuera suficiente con su propia torpeza, Nashe tiene la buena –o mala– suerte de tropezar con las dos caras de su espejo: el lado perdedor, Pozzi, que vive a salto de mata fiándolo todo al azar –un azar que se acaba convirtiendo en otro personaje– y el ganador, encarnado en el tándem Flower-Stone (reforzado con un par de secundarios que cobrarán progresiva importancia) que han sido capaces de adueñarse por completo de él.
Solo con esto, podemos intuir que lo que se narra va más allá de lo aparente, reconoceremos muchas actitudes y encrucijadas vitales en la trayectoria de cada uno de ellos y, si no nos sorprende el efecto acumulativo de las constantes meteduras de pata, lo harán las demenciales circunstancias que han de atravesar los personajes. Y, sin embargo, todo ello tiene un aire familiar, porque así es la vida, así es el ser humano, no lo podemos negar. Aquí va una muestra:
“… En lugar de intentar reconstruir el castillo, vamos a convertirlo en una obra de arte. En mi opinión, no hay nada más misterioso ni bello que un muro. Ya lo estoy viendo levantándose como una enorme barrera contra el tiempo. Será un monumento conmemorativo de sí mismo, caballeros, una sinfonía de piedras resucitadas, que cada día cantará una endecha por el pasado que llevamos en nuestro interior.“ *
Encontramos un poso de superstición implícito en cada personaje, incluso en cada pieza del juego de azar que es la novela. Sin él lo que se nos cuenta no tendría ningún sentido. Es lo que permite al autor presentar toda esa gama de estados de ánimo, lo que hace posible cada forma de evolucionar y superarse, la que da lugar a las relaciones de poder y dominación –incluso a la amistad estrecha–y el origen de esa radical soledad que envuelve a cada uno de los sujetos incluso cuando están acompañados.
Pero el resultado sigue siendo bastante más plano de lo que permitiría un argumento tan sugerente. Esto es así, supongo, porque Auster abusa del razonamiento, agota las explicaciones hasta eliminar gran parte del misterio, y esto hace perder al relato esa especie de magia que involucra al lector cuando se ha recreado un ambiente que le permite hacerse sus propias preguntas.

(*) Traducción: Maribel de Juan

Otras obras de Paul Auster en ULADAquí

7 comentarios:

El Puma dijo...

No comparto las apreciaciones iniciales sobre Auster y su literatura. No he leído aún La música del azar, estoy leyendo precisamente ahora El país de las últimas cosas, y he leído antes varias de sus novelas, como Leviatan, Mr Vértigo, El libro de las ilusiones, Brooklyn follies, La trilogía de Nueva York, Sunset Park y Viajes por el Scriptorium.

Y me parece un escritor extraordinario. Particular en su estilo. Original en sus puntos de partida. Profundo en el desarrollo de sus personajes. Y, tal vez, dotado de una magia difícil de encontrar en otros autores.

Esto es lo bueno de la lectura. leemos un mismo libro, comprendemos diferentes cosas, a algunos nos causa placer, a otros displacer.

Gracias por la reseña!

Montuenga dijo...

Está claro que a ti te gusta Auster más que a mí. No es que no me parezca interesante y original, lo que le reprocho es que crea posibilidades y luego no acaba de aprovecharlas. Pero eso entra ya en el gusto personal de cada uno. De todas formas, los dos suyos que he reseñado (este y Trilogía de Nueva York) tienen un Recomendable, a algún otro le hubiese puesto menos nota :)
Saludos

Javier Ventura dijo...

"Tipos ensimismados y aturdidos que se aferran a una obsesión, con todas las consecuencias que ésta les puede acarrear... etc". Esto mismo aplicado a, pongamos, Thomas Bernhard, obra maestra, que sí; pero en el caso de Auster, que lo leen tantos... como que no. Pues yo rompo una lanza a su favor. Me parece un escritor magnífico. Estoy de acuerdo con El Puma. He disfrutado muchísimas novelas suyas: la trilogía de Nueva York, Leviatán, o El Palacio de la luna, me parecen estupendas, y La música del azar, pues también. O al menos así la recuerdo. Yo soy Pro-Paul Auster! A ver qué opina más gente!

Francesc Bon dijo...

Pues por lo que a mí concierne, Auster es (junto a Roth y Pynchon) uno de los escritores de los cuales tengo más obras en casa esperando el día de ser leídas. Coincido en las que le gustaron a Javier, pero tengo Mr. Vertigo, El libro de las ilusiones y alguna otra y algún día tendré que hacerles caso. Mi teoría sobre Auster es que su puntualidad con los lectores (me recuerda a Woody Allen cuando hacía una película al año) hace que empiece a relativizarse su obra. Leviatán me parece excelente, por ejemplo.

Marc Peig dijo...

Coincido mucho con Javier Ventura. He leído prácticamente toda la obra de Paul Auster y, aunque hay casos (pocos) en los que no está a la altura de lo esperado ("Tombuctú", por ejemplo), la mayoría de sus libros son de gran nivel, ya sean sus primeros libros más cortos como sus últimos más extensos e incluso las novelas autobiográficas (puede que sean incluso mejores que las de ficción). Además de la "Trilogía de Nueva York", me gustó especialmente "Informe del interior".
Paul Auster es, juntamente con su mujer Siri Hustvedt (gran escritora también), uno de mis autores favoritos.

Pablo GP dijo...

De Paul Auster, mis libros preferidos son (aunque no leí toda su obra): La música del Azar, El Palacio de la Luna y Trilogía de Nueva York.

Es un autor interesante, con argumentos y una trama que enganchan, pero siempre me acaba dejando un regusto final no del todo agradable, hasta por momentos me parece empalagoso en sus descripciones o explicaciones.

Por eso, coincido contigo, Montuenga; creo que has dado en el clavo en tus comentarios finales (válidos para este libro como para el resto de la obra de Auster): "...abusa del razonamiento, agota las explicaciones hasta eliminar gran parte del misterio..."

Saludos.

Montuenga dijo...

Hola, Pablo. Aunque con retraso, muchas gracias, celebro encontrar opiniones afines.