domingo, 26 de marzo de 2017

Chrissie Hynde: A todo riesgo

Idioma original: inglés
Título original: Reckless
Año de publicación: 2015
Traducción: Ezequiel Martínez
Valoración: recomendable

Sorprende ver cómo coincide la biografía de Chrissie Hynde con los hechos que, quienes hemos seguido la trayectoria de su grupo, Pretenders, encontramos más relevantes. Que son la creación del grupo y cómo la formación inicial fue asolada por las adicciones. Un período de apenas un par de años que define con una cruel precisión, no concisamente ya que Chrissie Hynde dedica gran parte del libro a exponer su infancia y su adolescencia. Para desesperación de los mitómanos, apenas 40 páginas finales hablan de un grupo entregado al 100% al éxito masivo y a los horribles cautiverios propios de la vida de las rock-stars.
 Un planteamiento muy curioso, porque casi descarta o incluso repele al fan entregado para centrarse en relatar el proceso complejo y muchas veces desazonador a través del cual Hynde hizo eso tan manido y repetido de perseguir un sueño, y a fe que lo consiguió. No sin sacrificio y sin pagar un alto precio, cuestión que queda algo en entredicho. No me queda muy claro si Hynde se arrepiente de toda la carrera de excesos en que se sumió: parece que ni una substancia estupefaciente quedó fuera del menú y que Hynde aceptó de buen grado que ése era un precio que estaba más que dispuesta a pagar. Porque no duda en desplazarse desde su Ohio natal a París como paso para acabar en ese Londres en absoluta ebullición. El del 77, el de la explosión del punk, una explosión en la que, a tenor del material gráfico incluido, Hynde estaba en la gloria. Una gloria física o química, ella sabrá. Admiradora desde su juventud de músicos, el núcleo de esta biografía algo irregular es su pelea por ser tomada en serio: una mujer agarrada a una guitarra eléctrica como front-woman de una banda de rock'n'roll integrada por hombres. Cantando, aportando esa voz extraña y lenguaraz, componiendo música y dándole una patada en el culo al tópico de la chica mona al frente como elemento decorativo.
El estilo, como cabe esperar, es poco florido y  muy directo, puntualmente complejo por su desparpajo. Hynde no era precisamente una chica de suburbio, pero está claro que la maraña de relaciones en que se metió no hacen esperar que emplee expresiones remilgadas. Aún siendo así, uno puede echar de menos algo más de carnalidad en las descripciones. Como si el asunto de las drogas y el sexo no merecieran la pena. En este sentido, y a pesar de su título, Hynde opta por no entregarse a una descripción detallada que pudiera interpretarse como algo parecido al proselitismo. Aunque tampoco argumenta en contra y he de decir que me parece muy adecuado que, como músico o como personaje influyente se aleje de presentarse como un ejemplo de nada. Ese es un valor del libro, el que Hynde eluda el divismo y los hábitos de prima-donna y se desnude más como persona que como artista de éxito, cuestión que en todo momento no parece importarle gran cosa. Quiere ser alguien que se dedique a hacer música que impacte en la gente como le sucedió a ella. Por encima de estilo, de morbo, y de ínfulas de trascendencia, lo consiguió.

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