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viernes, 31 de julio de 2026

Amanda Petrusich: Pink Moon

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2007
Traducción: Patricia Valero
Valoración: bastante recomendable

Los grandes discos (incluso aquellos ignorados largamente en el momento de su publicación) suelen tener grandes historias detrás. Grandes, por eso, no significa que estas historias deban gustarnos. Pink Moon, disco del que Amanda Petrusich nos habla aquí, es una colección de canciones que apenas llegaba a la media hora, publicadas sin arreglo alguno tras su grabación, solo unas escasas notas de piano acompañaban la voz de Nick Drake y su guitarra interpretada a su particular manera. Su nula repercusión (como la de los dos elepés que le precedieron) agudizó los problemas mentales de su autor, que puso fin a su existencia y se incorporó al (por entonces) incipiente club de los veintiséis.
Con lo cual este libro no es un disco que profundice excesivamente en los mecanismos creativos que acabaron entregándonos esta parca colección de canciones folk cortas y casi esquemáticas. Si acaso, habla de la situación particular del músico, aislado voluntariamente, con una comunicación casi nula con su entorno, viviendo en casa de sus padres y consumiendo drogas, manteniendo una pose introvertida, no tímida ni arisca, simplemente alienado y profundamente deprimido ante su fracaso artístico, algo que en muchos casos lleva a otras situaciones (dejar la música, por ejemplo, como más de un triunfador debería haber hecho) pero que para Drake constituyó un obstáculo insuperable. Entonces este libro no se limita a ese ejercicio de investigación e indagación, es más bien un testimonio, completado con muchos otros, póstumos a la fuerza, que hablan de su influencia, de su descubrimiento tardío, de cómo de injusta es la industria, que convierte en la promoción, en el ruido que se sea capaz de hacer alrededor de un disco, en un elemento capital para que éste sea apreciado.
El libro dedica un extenso capítulo al hecho que catapultó el posterior ensalzamiento del músico inglés, cuando un equipo de creativos eligió la canción que le da título para protagonizar un anuncio de VolksWagen, cuestión que fiue autorizada por la hermana de Drake y que comportó cierta polémica. Aunque no solo en la música, también en la literatura (que se lo pregunten a Kennedy Toole) y, seguramente ahora más que nunca por los efectos de la globalización, se producen estos fenómenos, a los que siempre llegamos demasiado tarde.
Al margen de conocer el disco o el músico, un excelente texto que nos hace reflexionar sobre nuestra sociedad y los problemas de salud mental, uno más de los males de nuestro tiempo.

lunes, 29 de junio de 2026

Tochoweek VI #1 Andrew O'Hagan: Caledonian Road

 

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2025
Traducción: Rubén Martín Giráldez
Valoración: bastante recomendable

Dios: soy tan poco anglófilo que ni siquiera me gustan los Beatles (ni los Stones). Así que cuando una novela de más de seiscientas páginas* es proclamada como la Gran Novela Londinense, apenas siento una cierta curiosidad. Gran Novela Londinense: o sea, ¿vamos a tener una Gran Novela para cada gentilicio? Pasaremos de la Americana a la Barcelonesa, ¿llegaremos a conocer la Gran Novela de Motilla del Palancar?**

Supongo, para empezar, que ese grandilocuente apelativo requiere que, de alguna manera, una novela sea ambiciosa, sea de amplio espectro, incorpore algún elemento que la permita convertirse en definitoria, al menos, del momento en que transcurre. 

Bien, esto Caledonian Road lo cumple. Aunque haya que aportar el matiz de que vivimos en tiempos en que todo sucede muy deprisa, pero al menos nos alcanza la memoria de los grandes trazos que sitúan en contexto la obra, y de algunos, aunque nos suenen lejanos, aún no nos hemos olvidado: Covid, Brexit, Bitcoin, guerra de Ucrania, Epstein files. Sí, desde luego una buena amalgama para empezar. O'Hagan crea una novela coral cuyas piezas empiezan a encajar pronto. Obviamente hay influencias palpables, ese retrato social que muestra las desigualdades dentro de una gran ciudad de Occidente ya lo hizo Tom Wolfe en La hoguera de las vanidades, quizás algo más extremo y sin tantas interacciones como las que O'Hagan nos procura aquí.

Campbell Flynn, un escritor que ha tenido un enorme éxito con un libro sobre Vermeer, ha empezado a acumular deudas, las propias de su excesivo estilo de vida. Conectado con la clase alta británica (que sale muy mal parada, algunos diálogos protagonizados por aristócratas son delirantes, por estúpidos, por hipócritas, o directamente por surgir de un universo paralelo de despilfarro y pedantería),  pero Flynn disfruta de influyentes conexiones en el who's who de la ciudad, lo que le permite trazar un extraño plan: publicará, con un torpe joven actor como cara visible que prestará su nombre, un polémico libro de autoayuda. Necesita dinero, necesita no poner su prestigio en tela de juicio, y Elizabeth, su paciente y aristocrática esposa, sin enterarse de nada de lo que ocurre a su alrededor, comprenderá su situación, aunque sea de forma transitoria. Hay muchos personajes aquí: Milo, un alumno suyo muy hábil en la darknet, le sirve de cicerone en las nuevas tecnologías. Moira Flynn, su hermana, es una diputada laborista que intenta mantener una postura ética enmedio de las tormentas que se generan por doquier. No así William Dyre, amigo de la infancia, de alguna escuela y universidad elitista, este ya pringado hasta el tuétano: relacionado con prebostes de la oligocracia rusa residente en Londres, sus tentáculos llegan hasta bien abajo y con muchas sucias raíces: tráfico de inmigrantes, cultivos de marihuana, empresas textiles que explotan sin escrúpulos, Dyre lleva una existencia que combina presencia en selectos actos y amantes jóvenes enganchadas a las drogas. También tiene un hijo, Zak, una especie de eco-yuppie que ha decidido plantar cara a la figura paterna sin renunciar a su privilegiado estilo de vida.

Seiscientas sesenta páginas de constantes cambios de escenario y de, alguna vez, difícil seguimiento de las tramas. Vamos de salones de enormes pisos repletos de caras obras de arte a estrechos apartamentos de inmigrantes polacos obligados a buscarse la vida. Quizás, en ese afán de completar el cuadro, Caledonian Road se acerque algo al registro de un best-seller, pero los retratos de los personajes son claramente literarios, sus trazos son definidos con matices y sus dudas y contradicciones no se esbozan a brochazos. Flynn parece el anti-héroe torturado e inseguro que piensa que su situación se arreglará algún día, de alguna manera. Dyre, el potentado arrogante e inmoral, pagado de sí mismo que sabe que siempre va a contar con una vía de escape. Los jóvenes que aparecen en la novela cubren todas las posibilidades, desde los desgraciados que han estado en el momento inadecuado en el escenario de un crimen o en el interior de un contenedor, hasta aquellos que parecen mantener una postura ética inquebrantable. 

Caledonian Road, que toma el nombre de una de esas largas calles que atraviesan la ciudad y en la cual hay enormes desniveles sociales, es una buena novela, quizás la necesidad de O'Hagan de atender tanto personaje y dejar trazos nítidos de cada uno sea lo que justifique su extensión. A lo mejor O'Hagan necesita eso para completar su socavada denuncia de la sociedad british, en la que, aunque haya que recurrir a la traición, cuanto más alto se está en el escalafón social, más segura es la impunidad, sea por los medios que sea que esta se alcance. Es una novela intensa, a veces algo difícil en su seguimiento, pero, sin dudas, brillante e interesante.

*Umbral no escrito que la certifica como tocho

**Sin ofender: broma interna del blog que llevaría varias reseñas adicionales explicar

lunes, 8 de junio de 2026

Reseña + entrevista: Mal de bosque de Izaskun Gracia Quintana

Idioma original: euskera

Título original: Basokoa

Traducción: la propia autora

Año de publicación: 2026

Valoración: más que recomendable

Quien no haya pasado aún por el poco agradable trance de tener que vaciar la casa de algún familiar fallecido puede estar seguro/a de que, probablemente, antes o después le tocará hacerlo; se trata, por tanto, de una situación relativamente común, proclive a servir de marco para narraciones sobre dramas familiares más o menos melancólicos o catárticos. En principio, eso es lo que les ocurre a las dos protagonistas de esta novelette, cuando muere su abuela en su caserío junto al bosque y ellas acuden allí para llevar a cabo tan ingrata tarea. La historia, por tanto, podría transcurrir por los caminos más o menos trillados del drama familiar y, de hecho, lo hace, aunque no por los lugares comunes que cabría esperar, puesto que su familia guarda -"guarda" en el sentido más amplio del verbo- un terrible secreto que niega la felicidad a sus miembros. La primera frase de la narración (que remite, en cierto modo, a uno de los comienzos más célebres de la Historia de la literatura), lo deja bastante claro: "Todas las familias nacen de una mentira". A partir de ahi, el lector o lectora ya intuye lo que puede esperar...

Claro, que cualquiera que haya leído Lo que ruge, el anterior libro, de relatos de Izaskun Gracia Quintana, o, sin ir más lejos, muchas de sus reseñas en Un Libro Al Día (porque sí, amigas y amigos en este blog tuvimos el honor de que Izas fuera "una de las nuestras"... O lo sea aún, porque uno o una puede dejar ULAD, pero ULAD nunca le deja a una) conoce la querencia de esta autora por la literatura fantástica y, sobre todo de terror... Un terror que ya vamos intuyendo desde el comienzo de la novela, pese a que, en un principio, pueda parecer que nos hallamos, sin más (o sin menos) en un drama familiar al uso. El componente fantástico/terrorífico, no obstante, va escalando, avanzando de forma gradual hasta ocupar la mayor parte del espacio narrativo y alcanza su momento climático sin necesidad de recurrir a giros rocambolescos y ni tan siquiera sorpresivos, como suele ocurrir en tantaas obras de este género. El mérito de esta novela consiste en que, sin los consabidos plot twists, cliffhangers y demás viejas argucias con nombre modernete, consigue que quien comience su lectura no pueda despegar los ojos de sus páginas hasta llegar al final. Gracias, en buena medida, a una muy adecuada dosificación de la tensión narrativa, que también va incrementándose poco a poco hasta el clímax. 

Se agradece también, o, al menos, yo lo hago, que la novela no utilice ciertos componentes ya un poco tópicos, contra lo que cabría esperar... ¿Una historia de terror que se desarrolla en un caserío vasco al lado de un bosque impenetrable? Cualquiera esperaría un defile del basajaun, galtzagorriak y lamiak, pero no, por ahí no va la cosa y sí por derroteros más atávicos, si cabe, del acervo popular europeo y puede que universal. Algo parecido se puede decir sobre la utilización del espacio doméstico -aunque no exactamente en oposición al de la naturaleza-; cabría esperar la enésima versión de la casa encantada, y si bien, en cierto modo, lo es, el resultado es mucho más ambiguo y sutil de lo que se supone en un principio.

No quiero acabar esta reseña sin retomar la otra pata sobre la que se apoya la historia, junto con el componente fantástico y terrorífico; se trata de las, a menudo, escurridizas relaciones intrafamiliares, y en concreto entre mujeres de una misma familia -en el libro aparecen algunos hombres, pero como personajes secundarios e incluso contingentes-: hermanas, madres e hijas, abuela y nietas... Con seguridad no soy la persona más adecuada para analizar las sutilidades de las relaciones femeninas, pero sí puedo asegurar a quien esté más dotad... dotada, quiero decir, para ello que aquí encontrará suficiente material para la reflexión sobre el asunto. En todo caso, puedo asegurar que, independientemente de cualquier circunstancia, es ésta una lectura que no decepcionará a ningún lector o lectora, incluyendo a quienes no sientan especial atracción por el terror. Porque, sobre todo, esta es una novela corta muy bien escrita y, como ya he dicho, de lectura absorbente hasta su final. Lo que no es poco, hoy en día... O incluso se podría decir que ya es mucho.


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Izaskun ha tenido la gentileza y paciencia de responder a unas cuantas preguntas, me temo que bastante más abstrusas que sus respuestas, siempre interesantes: 

-Mal de bosque peertenece claramente al género fantástico y de terror, del que sé que eres devota, tanto en tu vertiente lectora (y reseñista) como en la de escritora. Lo interesante es cómo consigues utilizar, en una novela tan corta, varios tropos del género, desde la casa encantada o la brujería lo que podríamos considerar "horror lovecraftiano", de forma natural y sin que se atropellen unos elemntos con otros. ¿Este despliegue de componentes propios de la narrativa de terror era algo que tenías planeado antes de ponerte a escrribir o fue surgiendo a lo largo del proceso de creación de la novela?

-No lo planeé antes de escribir. No de manera consciente, al menos. Todo surgió de la escena final, que fue la primera imagen que tuve sobre esta historia en la cabeza. A partir de ella fui construyendo el resto, el «cómo hemos llegado a este desenlace», y esos elementos surgieron de manera natural. Puede que en parte se deba a que, como soy muy fan del terror, como bien has dicho, tengo todos esos tropos del género muy naturalizados y salen solos.

-También es una novela que se podría relacionar, en cierto modo, aunque derive en una forma harto diferente, con dos novelas españolas recientes escritas por mujeres y que comparten , más o menos, elementos como el espacio axfisiante de una casa, la nieta narradora/protagonista o la abuela casi bruja (o sin casi), como son Carcoma de Layla Martínez y Termita de Garazi Albizua. ¿Las has tenido en cuenta a la hora de plantearte esta historia? ¿En cualquier caso, qué influencias más o menos directas has tenido?

-Antes de empezar a escribir, había leído Carcoma, pero no Termita (creo que ésta se publicó poco antes de Basokoa, pero corrígeme si me equivoco). Todo lo que leemos (tanto si nos gusta como si no) nos influye cuando escribimos, todo deja su poso, pero no suelo tener ningún libro en cuenta a la hora de desarrollar una historia. Creo que me limitaría mucho, no dejaría que la narración fluyera como debe.

Uf, influencias... Recuerdo que, cuando escribía la novela, estaba leyendo a autores como Tananarive Due, Stephen Graham Jones, gemma Files... que, si bien escriben obras de terror, estas son muy diferentes a mal de bosque (los temas, el estilo, la extensión: todo es distinto), así que no sé... Como he dicho, todo lo que leemos nos influye, pero no sé cómo, exactamente.

-Me resulta curioso que, tratándose de una historia ambientada, en el País Vasco y además escrita originalmente en euskera, no recurras, como se prodría esperar en un principio, a ciertos personajes propios de lo que conocemos como mitología vasca (estoy pensando sobre todo en el Basajaun) y recurras más bien a elementos del folklore británico como el Hombre Verde (aunque también podríamos hablar del Silvano romano o del dios Cernunnos de los celtas) y el mito del "bosque que se mueve", que aparece, en distintas formas, incluso en Shakespeare y Tolkien... Pretendías precisamente evitar lo más obvio o ha sido también una decisión más bien espontánea?

- Esto no fue algo espontáneo. Cuando le estaba dando forma a la historia en mi cabeza, antes de empezar a escribir, mi intención era utilizar a un personaje de la mitología vasca, pues hay unos cuantos que son verdaderamente terroríficos. Pero no hay ninguno que fuera exactamente lo que yo tenía en mente y que hiciese lo que la narración pedía, así que al final opté por crear mi propio “ser mitológico”, si es que se le puede llamar así.

-Enlazando con la pregunta anterior a la última, ¿cómo situarías tu novela (si es que te parece que es así) y también las otras que he mencionado dentro de cierta tendencia actual en la narrativa de terror (estoy pensando quizás más en el cine que en la literatura, lo admito) que pone en el centro de la trama las figuras femeninasm sus relaciones y sus problemas, y no sólo como víctimas propiciatorias del slasher de turno?,

-Es cierto que en la literatura en general, no sólo el terror, desde hace unos años se está dando más importancia a la figura femenina no sólo como autora, sino también como protagonista de la narración y no como mera acompañante, objeto de deseo o víctima del slasher. pero creo que lo que verdaderamente sucede es que ahora se nos ve más. Las autoras, las protagonistas, las tramas no centradas en lo masculino... siempre han estado ahí (no hay más que ver cuántas autoras de generaciones pasadas se están "recuperando"), pero se silenciaban o no se les hacía caso porque se salían de la norma. The Yellow Wallpaper, de Charlotte Perkins, ya sacaba a la luz, en el siglo XIX, temas que por desgracia, seguimos discutiendo hoy en día. Y no olvidemos que una de las obras pioneras del género de terror y ciencia-ficción es Frankenstein, escrito por Mary Shelley antes siquiera de que naciera Lovecraft o de que Poe empezara a escribir.
Por tanto, de mi novela diría simplemente que se sitúa  dentro de la narrativa del horror fantástico. No necesita otras etiquetas.

-Por otra parte, el terror en general es un género que ahora mismo está viviendo un cierto auge, tanto en lo que se refiere a la literatura como, sobre todo, al cine (y, por cierto, debo decirte que a mí Mal de bosque me parece una historia de lo más apta para ser adaptada a una película que lo pete en Sitges, sin necesidad de demasiado presupuesto, además... aunque seguramente habría que meter un  poco de CGI). Como, ya digo, conocedora y cultivadora del género, ¿a qué crees que se debe este auge y que, en todo caso, el terror esté dejando de ser algo propio de frikis macabros o, como mucho, de entretenimiento de serie B, para ser visto con más"respeto" (tampoco sé si es la palabra adecuada)?

- ¡Ojalá alguien te lea y Mal de bosque acabe en la gran pantalla! :) Es cierto que el género está recibiendo más respeto últimamente, lo cual es de agradecer, pero no tengo muy claro a qué se debe. Porque no creo que haya tenido mucho que ver que los fans llevemos toda nuestra vida exigiendo ese respeto, la verdad. En lo literario, creo que el reciente boom de escritoras hispanoamericanas (Mariana Enriquez, Samanta Schweblin…) ha hecho mucho por que las grandes editoriales se dignaran al fin a tomar en cuenta este género como válido y ha conseguido acercarlo a gente que hace unos años no habría comprado un libro de terror ni para calzar una mesa.

Sin embargo, los prejuicios siguen ahí (como muestra la etiqueta de “terror elevado”, que es de un absurdo y un clasismo que da ganas de llorar). El mercado está aprovechando el tirón y, aunque eso es bueno, nadie asegura que el género no vaya a volver a considerarse de segunda categoría en cuanto pase esta moda. Crucemos los dedos para que no sea así.

-Siento también curiosidad sobre cómo, siendo como ere, hasta donde yo sé, una persona urbanita, has afrontado la dicotomía Naturaleza/Espacio Humanizado, en este caso Bosque/Caserío. Y si lo has visto de forma distinta al escribir en euskera o al traducir al castellano, habida cuenta de que en la lengua vasca la diferencia no es tan grande, al decirse el caserío baserri o pueblo del bosque, por lo que no deja de formar parte de él...

-Me hace gracia que me consideres urbanita, porque yo me considero lo contrario, jajaja. Es cierto que he vivido en ciudades como Bilbao, Madrid y Barlín, pero hasta bien entrada la veintena pasaba mucho tiempo en el pueblo de mi madre (que tiene cien habitantes). me ha tocado ayudar a mi abuelo en la huerta, vendimiar... y me he pasado la infancia entre animales de granja. Así que la naturaleza y el mundo rural siempre han tenido mucho peso en mi vida.

No he visto diferencias a la hora de tratar el tema en euskera o castellano, Puede que haya tenido que narrar alguna cosa de forma diferente por una cuestión lingüística o de estilo, porque son idiomas muy distintos, pero la visión o el imaginario de ese ambiente no ha cambiado.

-En este sentido, no te voy a preguntar por las dificultades o matices de traducirse a una moisma, pero sí sobre el detalle del cambio de título, que mencionas en los agradecimientos,,, ¿Quizás se debe a que Basokoa supone un ciwerto espoiler?

-Uf, prefiero traducir obras ajenas, no me gusta nada traducirme a mí misma. Lo hago, de todas maneras, pero me da la sensación de que estoy siendo demasiado intransigente con el texto.

El cambio de título, más que a un espoiler, se debió a que la traducción literal no me gustaba nada, jajaja, «Lo del bosque» (o cualquier variación) me parecía muy sosainas, así que decidí que en castellano tenía que ser algo diferente.

-Me interesa también la extensión contenida de la novela, en la que, no obstante, hay un desarrollo completo de la trama sin necesidad de acelerar los hechos o de plot-twists forzados. ¿Esa longitud se debe a que te sientes más cómoda en ese formato, ya que has publicado libros de cuentos, a que te parecía el más adecuado para la historia que querías contar o a que Mal de bosque es un paso intermedio hacia, quizás, alguna novela más extensa?

-Como lectora, lo devoro todo, tanto relato como novela corta como tochos de mil páginas, no tengo ningún problema en ese sentido. Pero, como escritora, prefiero trabajar el género breve. Quizá porque también escribo poesía, estoy acostumbrada a decir mucho con poco y disfruto mucho de la economía de recursos que exigen los relatos y las novelas cortas, de sugerir y jugar con la narración para conseguir que el lector tenga toda la información que necesita casi sin que se dé cuenta.

Para finalizar, agradecer de nuevo su amabilidad a esta escritora que nos resulta tan cercana y desearle suerte, tanto con Basokoa/Mal de bosque como con sus proyectos futuros que seguro que sertan tan sugestivos como éste. Mila esker!


Más libros de esta autora reseñados en Un Libro al Día: Artikoa/ÁrticaCrónicas del encierroLo que ruge

domingo, 31 de mayo de 2026

Rosario López: Cosas inútiles que te contaría

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2026

Valoración: Bastante recomendable

Ya se lo he dicho a Rosario, aunque sea vía WhatsApp: "De los tres libros que has publicado hasta ahora, este es mi preferido". Es el momento de decirlo en  "voz alta".

Y es que, sin desmerecer para nada a sus novelas, creo que Rosario se maneja mejor en la distancias "cortas", en textos breves de no ficción, como los que ha ido publicando por ejemplo en Archiletras, o en estos relatos que tienen mucho de autobiográfico. Es en esas distancias donde saca mayor partido de la vena poética que corre por sus letras, donde mejor aflora esa mirada que pone el foco en lo pequeño, en lo casi invisible.

Ese es el material del que están hechos los textos de Cosas inútiles que te contaría: lo cotidiano, lo aparentemente intrascendente, los silencios, los huecos que hay que ir llenando. Con ellos, y sirviéndose de variadas voces, como el monólogo interior o el género epistolar, construye historias de soledades, ausencias, abandonos, culpas y deseos insatisfechos, pero también de intentos de reconstrucción. Son, por tanto, relatos duros en los que se cuelan (o, al menos, tratan de colarse) la ternura y la esperanza. 

Pero más allá del tema, creo que el principal mérito de los mismos reside en el tono y la mirada, en la importancia otorgada a lo no dicho o lo apenas insinuado, en la búsqueda de la palabra precisa sin caer en el "exceso de frases lapidarias" que creo que se observaba en sus novelas.

Otro aspecto a destacar es la propia edición del libro. Una imagen de cubierta muy acorde con lo que encontraremos en los textos y una serie de fotografías desenfocadas que encajan a la perfección con el estado de ánimo de las protagonistas hacen de este volumen algo sumamente agradable a la vista.

En resumen, ochos relatos que tienen mucho de las Vidas cruzadas de Carver en lo estructural y que comparten enfoque y tratamiento del lenguaje con el Alcaravea de Irene Reyes Noguerol, ocho textos que demuestran que Rosario López ha vuelto para quedarse definitivamente.

También de Rosario López en ULAD: Todas las lluvias y Los besos secos

lunes, 25 de mayo de 2026

David Lynch: Lynch por Lynch

Idioma original: inglés
Título original: Lynch on Lynch
Año de publicación: 1997 (con reedición en 2005)
Traducción: Elena Arguedas González
Valoración: bastante recomendable

Siendo Lynch mi director favorito y causante de que mi vida cambiara de rumbo debido a la maravilla que es Twin Peaks, no podía evitar tener algún libro de (aunque Atrapa el pez dorado me pareció cualquier cosa menos un libro decente) o sobre Lynch, y estas entrevistas, género predilecto para saciar la curiosidad por la mente de un genio creativo, sirven como un acicate bastante positivo a la hora de adentrarse en este loco de peinado raro y películas aún más extrañas.

Lo primero, cabe aclarar, es que el libro no lo escribió Lynch, a pesar de que te lo pongan más grande que una casa en la portada. Realmente es Chris Rodley el que se encargó de entrevistarlo y de hacer el recorrido correspondiente por los inicios de su vida y la parada en cada película (se lo puede permitir porque son únicamente diez más la serie de Twin Peaks, aunque, si algo bueno tiene este libro, es que también cubre gran cantidad de cortometrajes, anuncios bizarros y pinturas, lo que da una panorámica completa de su esencia y no únicamente de la carrera cinematográfica). 

Pero Lynch, como todo artista mayúsculo, tiene la personalidad arrolladora que le permite adueñarse de cada respuesta y de no contestar nunca de forma genérica, no importa que sea la pregunta más común. En sus respuestas se revela su forma de ser, la de un hombre en perpetuo estado de asombro e inocencia, casi como un niño, y uno no puede dejar de sonreír ante las tonterías que dice o lo que le parece importante, a la vez que le genera una sensación de ternura y nostalgia por darnos cuenta de que percibe más de lo que nosotros vemos, porque siempre está predispuesto a hacerlo.

Así, a lo largo de los capítulos, asistiremos a la filmación de cada película, casi nunca hablando de aspectos técnicos, sino más bien de cómo surgieron las ideas y qué dificultades encontró Lynch a la hora de aplicarlas. Todo esto aderezado con algún que otro comentario sobre la necesidad de mantener el misterio de las películas, la radicalización de la violencia en el mundo (Lynch, aunque a veces conteste de forma ingenua, y en esto me hace recordar mucho a Brian Wilson, conoce perfectamente, en cada etapa de su carrera, su entorno inmediato e internacional. Los artistas son canalizadores instantáneos de lo social), la necesidad de creer en cierto camino ético, de mantener la inocencia, entre otras cosas. Las entrevistas no son excelsas: Chris Rodley es apenas un medio para que Lynch se exprese (ni siquiera parece haber una conexión especial entre ellos, o algún indicio de que se conocen de hace mucho), pero no rebusca demasiado ni lo provoca, y las contadas ocasiones son justamente en temas que Lynch no puede ceder por mera cuestión de principios. Pero es un libro bastante ameno, y es imposible no terminar queriéndolo como a un viejo amigo al que lo ves y te decís ¿pero cómo hizo para que le saliera todo bien con esta actitud?

Un último apunte: el libro originalmente terminaba con el estreno de Lost Highway, y la reedición abarca hasta Mulholland Drive. Queda como duda si existe la actualización de Inland Empire (mi ejemplar está todo subrayado por el dueño anterior), y, en el caso de que la hubiera, cómo carajos serían las respuestas de Lynch para justificar semejante obra desconcertante.


Más de (o sobre) Lynch en: Atrapa el pez doradoDavid Lynch

lunes, 11 de mayo de 2026

Gustavo Faverón Patriau: Madame Vargas Llosa

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2026 

Valoración: Bastante recomendable

(...) un libro para la gente que ya tiene demasiado con vivir, en carne propia, todas las tragedias del mundo y que podría encontrar, en esta ficción, quién sabía, no una comedia, pero al menos una versión más pequeña de esas tragedias, para divertirse con ellas: como una favela menos furiosa dentro de la favela tremebunda.

(...) escriba un libro que sea la historia de su vida, y, como su vida está tan llena de ficciones, haga que esa novela sea también un relato acerca del poder de las historias, sobre cómo las fantasías reemplazan a la vida y nos llevan a ser otros (...)

Estos dos fragmentos extraídos de las páginas 186 y 158, respectivamente, podrían funcionar como resumen de Madame Vargas Llosa, novelita con la que Gustavo Faverón Patriau rinde homenaje, obviamente, a Mario Vargas Llosa, pero también a Borges (¿o será a Pierre Menard?, a Bolaño, a Werner Herzog, a Flaubert, etc. (*)

Vale, pero... ¿qué carajo es Madame Vargas Llosa? Pues es una bufonada grotesca y oscura, una tragicomedia a cuatro voces en la que el centro lo ocupan los diversos encuentros (o "encuentros") que Vargas Llosa mantiene con esas cuatro voces y personajes de la novela y que tiene como tema fundamental la necesidad de contar historias.

Más allá del tema principal, el uso de las citadas cuatro voces (Maria Trindade, el cineasta Ruy Guerra, el guionista Manoel Magalhaes "Fittipladi" y Rita) permite a Faverón lanzarse a juegos de espejos y desdoblamientos marca de la casa, a digresiones interesantísimas acerca de la "alta" y la "baja" cultura, del plagio o del papel que debe desempeñar la cultura con respecto a la política, a descabelladas historias trufadas de pistas que son trampas o de trampas que son pistas.

Como veis, las obsesiones y los temas de Vivir abajo o Minimosca reaparecen en Madame Vargas Llosa. Lo hacen, eso sí, de forma más "comedida" o menos "ambiciosa / totalizadora" que en las citadas. Y quizá esto haga que los ya conocedores de la obra de Faverón se queden con ganas de más, puede ser. Pero también ofrece la posibilidad de que nuevos lectores se sumen a su universo: al fin y al cabo, 200 páginas intimidan menos que 600, ¿no?

Sea como fuere, es innegable que Faveron tiene una prosa con un ritmo y un estilo propios (¿mezcla de otros, tal vez?) e inconfundible, en los que aúna entretenimiento y profundidad.  Es uno de esos autores contemporáneos (otro sería, por ejemplo, Cartarescu) de los que basta leer unas pocas páginas para saber que es él. Y Madame Vargas Llosa es una buena muestra.

(*) Repasando la reseña y repensando Madame Vargas Llosa, diría que algo hay, también, de Manuel Puig en la novela.

También de Faverón Patriau en ULAD: Vivir abajo y Minimosca

martes, 14 de abril de 2026

Sara Gallardo: Pantalones azules

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1963
Valoración: Bastante recomendable 

Leí por vez primera Pantalones azules en plena pandemia, en una vieja edición de Editorial Sudamericana (por cierto, esa edición está ahora en muy buenas y "saragallardistas" manos) y eso, queramos o no, condiciona la lectura. Porque no es lo mismo leer un libro en una situación tan anómala como aquella y en una edición de letra apretada y de páginas amarilleadas por el paso del tiempo que hacerlo con la calma de la "normalidad" y en una nueva edición, cortesía de Fiordo.

El caso es que en su momento Pantalones azules me pareció una novela muy menor de Sara Gallardo y sensiblemente inferior a Enero o Eisejuaz (y eso que aún no había leído Los galgos, los galgos). Tras esta segunda lectura, creo que más atenta y acertada, he de decir que la distancia que puede separar Pantalones azules de las citadas novelas no es tan grande y que posee, por sí sola, virtudes más que suficientes como para considerarla altamente recomendable.

Es evidente que Pantalones azules no tiene la potencia visual ni el riesgo estilístico de  Enero / Eisejuaz. De hecho, diría que está emparentada, y en cierto modo prefigura, la monumental Los galgos, los galgos. Se trata, así, de una novela más "convencional" en lo formal, de un texto que tiene como aparente núcleo argumental el triángulo amoroso formado por Alejandro, Elisa e Irma. Pero reducir esta novela a una lectura "amorosa" o "romántica" sería un error, y de los gordos, ya que esa capa superficial encierra otros temas y otras lecturas que son los realmente importantes. Entre los temas estarían la lucha entre realidad y deseo, la culpa, la vergüenza o el arrepentimiento, el peso de la educación y de los orígenes familiares, etc; entre las otras posibles lecturas, la más clara es la novela de iniciación, la novela "existencialista" (soy un cretino, dice varias veces Alejandro a lo largo de la novela) o la novela política, si bien en mucho menor medida. Lo que sí me queda claro es que Alejandro es una especie de Julián (protagonista de Los galgos, los galgos) en versión juvenil y que los temas citados en el párrafo anterior serán revisitados y profundizados por la autora en esta última novela.

En cualquier caso, ya digo que la novela posee virtudes más que suficientes para considerarla altamente recomendable. Entre estas cabe citar la profundidad psicológica del personaje de Alejandro (atormentado frente a ese mundo de Irma, ajeno, desagradable y antitético respecto al de Elisa, pero que no puede dejar de atraerle), la importancia de los diálogos y la capacidad de la autora para, a través de estos, definir personajes y situaciones, sin olvidarnos de la calidad poética de la prosa.

Quizá se echa en falta mayor desarrollo de alguna subtrama (ese grupo del padre Behety tan arltiano...) o una mayor indagación en la relación, apenas insinuada, de Alejandro con sus padres. A pesar de esto, Pantalones azules es una buena novela y una buena opción tanto para iniciarse como para profundizar en la obra de una autora imprescindible.

También de Sara Gallardo en ULAD: La rosa en el vientoEisejuazEnero y Los galgos, los galgos

viernes, 27 de marzo de 2026

2*1: Una madre trabajadora de Agnes Owens y Riesgo moral de Kate Jennings

2*1, sí. ¡Como si esto fuesen los siete días de oro de los gafapastas! Pero todo tiene su sentido. En este caso, dos son los lazos que ligan los libros hoy reseñados: su premisa (una mujer que, por motivos relacionados con la situación de sus respectivos maridos, ha de ponerse a trabajar) y su publicación en España por Muñeca Infinita. Ahora bien, no penséis que estoy va a ser una reseña comparada ni nada por el estilo; serán dos reseñas "independientes" de dos libros muy diferentes entre sí pero altamente recomendables. Empezamos.

Idioma original:
Inglés 
Titulo original: A working mother
Año de publicación:1994
Traducción: Blanca Gago
Valoración: Bastante recomendable

Apenas cuatro líneas de diálogo sirven para ponernos en situación sobre los dos personajes que protagonizarán esta novela: Betty y Adam, un matrimonio que no parece ir demasiado bien. Pero lo que parecía un drama sobre un matrimonio en descomposición resulta que, apenas 15 páginas después, se convierte en algo ligeramente diferente. Digamos que ese componente no desaparece (tristeza, soledad, alcohol, etc están presentes a lo largo de toda la novela), pero el tono del texto nos lleva al terreno de la "tragicomedia".

                                                    - Y mientras tanto, los hombres se morían
- Tú no. Ojalá te hubieras muerto
                        - Ojalá. Lo pienso cada vez que os veo a ti y a los mocosos en este vertedero 
 
Porque Una madre trabajadora es una novela oscurísima, ácida y llena de un humor negro profundamente british, en la que se juntan lo sórdido y lo patético, lo absurdo y lo triste. Tanto es así que la novela podría ser (y aquí me la juego), tanto por tono como por estructura, una sitcom británica que adaptara una obra de teatro de Tennessee Williams. O una especie de revisión oscura de Fleabag, la estupenda y recomendadísima serie protagonizada por Phoebe Waller-Bridge. 

No voy a entrar en detalles sobre el argumento porque implicaría destripar parte importante del atractivo de la novela, por lo que paso directamente a enumerar sus puntos fuertes:
  • los diálogos, con los que la autora describe situaciones y personajes, al tiempo que hace avanzar la trama. Se lleva la palma Betty, el personaje más logrado.
  • su ritmo, conseguido a través de breves escenas y de los comentados diálogos, con los que Owens se salta las "zonas de transición".
  • su capacidad de meter el dedo en la llaga desde una aparente ligereza. El amor, el sexo, las relaciones de poder, el papel de la mujer en la familia y en la sociedad, etc son otros temas que parecen en la novela.
  • el contraste entre sordidez y absurdo.
  • el final, contundente pero coherente con el desarrollo previo.
Quizá alguien pudiera decir que los personajes secundarios no están del todo bien construidos o que los saltos entre escenas son demasiado abruptos. Puede ser, pero me inclino a pensar que esto obedece más a la propia estructura de la obra que a un defecto "en sí". Optar por una novela más convencional podría dar mayor profundidad a esos personajes y mayor "continuidad" a la trama, pero creo que el texto perdería en frescura e inmediatez. Y no sé yo si compensaría, la verdad.

**********************

Idioma original: Inglés  
Titulo original: Moral hazard
Año de publicación: 2002
Traducción: Esther Cruz Santaella
Valoración: Bastante recomendable

Voy a contar mi historia de la forma más directa que pueda, de lo más directa que me lo permitan los recuerdos torcidos que todos tenemos. Toda una declaración de intenciones que se cumple a lo largo de las 186 páginas de una novela en la que "conviven" la enfermedad degenerativa del marido de la narradora y la inserción de esta en el darwiniano entorno de la banca de inversión de Wall Street. Dos temas aparentemente antitéticos, pero que en manos de Jennings engarzan de forma convincente.

¿Cómo lo hace? Pues a través de breves capítulos en los que el escenario salta de la intimidad del hogar o del centro médico a la agitación del mundo de las altas finanzas y en los que su protagonista y narradora tiene la sensación de moverse entre dos formas de demencia.

Puede dar la impresión de que dentro de Riesgo moral hay dos novelas diferentes. No diría tanto ya que ambas comparten tono y cuentan con elementos comunes que son utilizados por la autora para lograr el engarce que comentaba anteriormente. El principal nexo de unión entre ambas "partes", además de la sensación citada en el párrafo anterior, es su carácter casi iniciático. La protagonista ha de aprender a convivir con la enfermedad y con un marido que cada vez se parece menos a quien fue no hace mucho tiempo y, al mismo tiempo, ha de aprender a moverse en un mundo absolutamente desconocido para ella y del que obtendrá valiosas lecciones.

Es normal que la parte "íntima" de la novela llegue de forma más directa. Jennings opta por el patetismo en lugar del espanto para mostrar el miedo y la soledad ante la enfermedad y la muerte. Pero hay momentos de luz, de ternura y amor que no palían el dolor, pero suponen un breve respiro. Jennings consigue emocionar sin caer en la sensiblería.

Por su parte, el lado financiero de la novela resulta algo más "áspero". Me gusta el retrato que ofrece del mundo laboral, demoledor y realista al mismo tiempo, así como la evolución de la protagonista en los 6 años que permanece en el mundillo, pero todo lo relacionado con intrigas más o menos políticas y el mundo de los derivados y opciones se me hace algo cuesta arriba, la verdad.

Pese a esta última salvedad, Riesgo moral supera con nota el examen y demuestra el buen ojo del editor para rescatar textos de los que nadie (o casi nadie) había oído hablar por estos lares.

jueves, 26 de marzo de 2026

Akimitsu Takagi: El misterio de la mujer tatuada

Idioma original: japonés

Título original: 刺青殺人事件 (Shisei Satsujin Jiken)

Año de publicación: 1948

Traducción: (del inglés) Eduardo Hojman

Valoración: bastante recomendable

Hoy en día los tatuajes son algo tan extendido y aceptado en nuestra sociedad que ya se los hacen hasta los chavales de la ESO (y los de Primaria, casi por poco), amén de jóvenes y mayores de toda clase y condición. pero antaño eran algo exclusivo de oficios un tanto aventureros (marineros y soldados, por ejemplo) y, sobre todo, de gentes de mal vivir o, al menos, que rondaban los ambientes del malevaje. Lo mismo que en Occidente ocurría en Japón, a pesar del maravilloso nivel artístico alcanzado por el irezumi o tatuaje tradicional, pero que se asociaba a  quienes se dedicaban a oficios arriesgados como bomberos o trabajadores de la construcción y, por otras razones, a los célebres yakuza. Con el punto añadido del erotismo, puesto que en la tradición japonesa los tatuajes más apreciados son de grandes dimensiones, en ocasiones de cuerpo entero o casi y sólo pueden apreciarse sobre los cuerpos desnudos.

Ahora bien, si hoy en día la percepción social hacia los tatuajes, aquí y allí, ha cambiado por fuer de la moda, en 1947, al poco de acabar la II G. M. en Japón seguían viéndose como algo más bien marginal y túrbido -y, de hecho, la prohibición de dedicarse a tatuar seguía vigente por entonces -; lo interesante, por supuesto, es que esa práctica o afición, incluso pulsión, en algunos casos, conformaba un submundo muy particular, entre lo artístico, lo exquisito y lo opaco que resultaba de lo  más estimulante, desde un punto de vista narrativo. De ahí que la primera novela policiaca de Akimitsu Takagi, el considerado "Simenon japonés" (aunque creo que esto también se dice de su mentor, Edogawa Rampo), partiendo de una idea de lo más sugerente: en el asolado Tokio de la posguerra, que trataba de volver a la normalidad entre ruinas y escasez, se producen unos crímenes que parecen tener como objetivo apropiarse de la piel tatuada de las personas asesinadas. En el primero de los asesinatos se ve envuelto el joven médico Kenzo Matsushita, quien nos servirá de guía lo largo de toda la novela, pues además es hermano del comisario de la policía criminal Daiyu Matsushita y amigo de otro forense, el antiguo "Niño Genio", Kyosuke Kamizu, que viene a ser el Sherlock Holmes de esta historia (de hecho, esta novela es la primera de una serie protagonizada por él). 

Con estas premisa, sin duda se podría escribir un thriller erótico/truculento -y aquí encontramos ambos aspectos, de lo sensual al gore, pues después de todo, los autores japoneses son consumados intérpretes de ambas suertes-, así como una "novela problema", con misterio de cuarto cerrado incluido, que también se trata de eso. Pero, además y antes que los subgéneros mencionados, éste es un noir diríamos que clásico -o casi, debido a su ambientación- con femme fatale y todo... Es decir, que Takagi jugó con la combinación de estas diversas modalidades del género, lo que no resulta fácil, pero a él le salió bastante bien, con el atractivo añadido de, ya digo, sumergirnos en un mundo hermético, en una subcultura cerrada incluso para la mayoría de los japoneses de aquella época y que resulta o puede resultar de lo más estimulante y estremecedor al mismo tiempo. Todo bañado, ya digo, por un aura de sensualidad y, por momentos, con un toque onírico -quizás debido al estilo con que describe el autor ciertos elementos que aparecen en la novela, pero también a circunstancias de la trama-; digamos, por entendernos, que si se hiciera una adaptación de este libro al cine  (creo que no existe aún), el resultado podría ser algo así como una clasica película de detectives  de la Hammer, dirigida por Kurosawa y con la trama de una peli de Park Chan-wook, pero dándole un aire al Terciopelo Azul de David Lynch y a la estilizada brutalidad de Se7en o El silencio de los corderos... (perdón, quizás sean demasiadas referencias cinematográficas para la reseña de un libros).

El caso es que Takagi consiguió combinar todos estos elementos de una forma cuando menos amena y, en algún  momento, incluso fascinante. Cierto es que se le puede atribuir una cierta parsimonia narrativa, propia de la época en la que se escribió la novela y que, como historia de misterio, despista un poco que el Sherlock Holmes o Poirot de turno no aparezca hasta el último tercio del libro, pera luego resolver el misterio sin apenas despeinarse -bueno, sí que se despeina un poco, cosa insólita en él, por lo demás-; así, aunque sus deducciones no resultan forzadas, sí algo artificiosas. Dicho de otro modo: quizá el final no sea un Deus ex machina, pero sí un Kamizu ex machina... Da lo mismo: estos no son más que detalles, pequeñas objeciones a una novela, por lo demás estupenda, interesante e insólita. Ojalá esta editorial u otra siga publicando en España los libros de este escritor porque realmente creo que merecerá la pena leerlos.

Nota para quienes hayan leído la novela o para quienes no lo hayan hecho, pero no les importe arriesgarse a un spoiler que, en realidad, no lo es: Por lo visto, en el Museo de Patología Médica de la Universidad de Tokio sí que existe la colección de tatuajes que aparece en este libro, aunque no está abierta al público (por suerte, pienso yo, aunque entiendo que habrá a quien le gustaría verla). El iniciador de la misma fue, al parecer, un tal doctor Fukushi Masaichi, a quien no cuesta reconocer como el inspirador del profesor Hayakawa de la novela.

jueves, 12 de marzo de 2026

Roberto Saviano: Grita

Idioma original: italiano
Título original: Gridalo
Año de publicación: 2020
Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona
Valoración: necesario

Este tipo de libros tocan, inevitablemente, mi idealismo. Valorarlo de esa manera, como necesario, es pura y exclusivamente porque me inclino hacia las obras que, de alguna forma, contengan ciertos preceptos morales (nada tan dogmático como un libro oficial, por supuesto, pero sí como para indicar un camino claro entre tanta niebla) que estén en consonancia con el espíritu de la esperanza.

Dicha esta declaración tan de los sesenta, me sumerjo en el libro. Saviano deja de lado (pero no tan de lado) las historias e investigaciones sobre la mafia y nos ofrece una colección de historias cuyo recorrido no es necesariamente cronológico y sí ocupa varias líneas históricas y filosóficas. Por ejemplo, utiliza a Carl Schmitt y su amigo/enemigo para explicar la necesidad de que alguien tome las decisiones por nosotros, que alguien señale a nuestros conocidos y a nuestros desconocidos; inventa una conversación entre dos empresarios que trabajan de generar una imagen corrupta o, cuanto menos, lo suficientemente dudosa y sin ningún tipo de escrúpulos éticos y legales, para manchar al objetivo señalado; se pone en la piel de aquellas víctimas que sufrieron, de cerca, lo que significa enfrentarse al poder, entre otros recursos literarios, todo ello aderezado de la bibliografía leída para escribir la historia, por lo que cualquiera puede acceder a las fuentes originales (el mismo Saviano nos insta a hacerlo) y sacar nuestras propias conclusiones.

Todas estas historias, que arrancan con un detonante como pregunta (¿sabes que tienes que defender tu privacidad, sabes que, cuantas más palabras conozcas, más libre serás?), entran en paralelo con un principio: qué es lo que sucede cuando alguien se atreve a gritar la verdad, a desenmascarar la prenda del emperador para revelar la desnudez abyecta, a señalar con puntos y comas lo que sucede realmente, por más que alrededor todos parezcan llevar el velo de la distorsión. Y el punto en común, y esto se entronca con el tono del libro, es un mensaje hacia un supuesto Saviano joven (colocado al inicio de libro, establece la trama y se sostiene a lo largo de las páginas, ya que el autor las va trufando de anécdotas personales), uno que hubiese agradecido todas las enseñanzas del futuro antes de embarcarse en una misión prácticamente suicida y que lo tiene huyendo de una muerte que lo persigue casi con GPS. 

Es verdad que, depende del tipo de lector, la calidez que trasmite, bordeando el paternalismo en varias ocasiones (y por eso creo que este libro funciona mejor entre los quince y los veinticinco años, como en mi caso, y aunque sea paradójico por el mismo rango etario), puede resultar cargante, como un mayor que nos advierte de los peligros y no queremos escucharlo para no agobiarnos más, porque muchas veces cuestiona lo que nos parece cómodo y otras veces deja pasar situaciones que a nosotros mismos no nos cierran por ningún lado. Quizás es una forma de decirnos que no puede hacer todo el trabajo, que nosotros no podemos ser un ente pasivo a la hora de buscar y recibir la información, pero eso ya es una posible interpretación. 

Una de las cosas que más me ha gustado es que reconoce que cae en la necesidad de educar al joven y a la vez de no tenerlas toda consigo a la hora de seguir su camino, y termina admitiendo que es lo máximo que puede hacer y que espera que sea suficiente para despertar a quien lo lea. También cuenta con un elevado ritmo literario; cada historia tiene su inicio, su nudo y desenlace, como un cuento breve o largo bien contado. Da placer (estético) leerlas y genera una desolación difícil de asimilar.

Como digo, la elección de algunas palabras (gritar, confrontar, despertar) resulta incisiva, redundante en ciertos puntos, y se hubiera agradecido no sentir al autor, todo el tiempo, con la guardia alta (aunque qué menos, siendo la persona que es), con el miedo a que la historia que narra pierda su significado, su tragedia, su horror, casi como si sostuviera el celular y nos pidiera ver un vídeo sin sacarle los ojos de encima y luego preguntándonos si captamos los mil simbolismos implícitos. Conmigo, al menos, y considerando que una colección de historias desgarradoras hacen que termine inmunizado, logró que siguiera leyendo y estremeciéndome ante los hechos, ante la crueldad manifiesta y ante ese residuo de esperanza que revienta cualquier plan.

Cada capítulo cierra con un precepto que encierra la idea de gritar. Pongo mis favoritos:
  • Grita que nunca han sido solo palabras
  • Grita que no quieres ser transformado en miliciano de ninguna guerra
  • Grita cuando veas que usan tecnicismos eruditos para ocultar la verdad
  • Grita que, para combatir, no tienes que por qué ser asceta
  • Grita que no es verdad que el mal siempre sea auténtico y el bien nunca lo sea
Bueno, se puede ver por dónde va la mano, ¿no? Es una buena forma de recordar aquellos que lucharon por levantar su voz. El mensaje es el mismo de hace mil años, simplemente se va renovando. Varios de los casos no son estrictamente famosos, lo cual le da un matiz de cercanía y verosimilitud, de compasión ante una persona cualquiera. Para cerrar la reseña, a mí, y con esto no me voy a comparar a Saviano, también me gustaría dejar una suerte de máxima, la de gritar que mañana es mejor cuando todo parezca perdido.

Más de Roberto Saviano acá

lunes, 9 de marzo de 2026

Reseña + entrevista: El patio maldito de Ivo Andric

Idioma original: Serbio
Título original: *
Año de publicación: 2025 (*)
Traducción: Marc Casals
Valoración: Bastante recomendable

El patio maldito es el título de la novela breve que sirve de colofón (¡y de qué manera, oigan) a este volumen en el que se reúnen, además, quince relatos escritos en diferentes momentos de su vida por Ivo Andric, ganador del Nobel de Literatura del año 1961. Pese a su diferente origen temporal, los textos compilados para la ocasión por Xórdica forman un conjunto homogéneo, tanto por ambientación como por temática. Por si esto fuera poco, se observa la existencia de personajes que aparecen en varios relatos (Fray Petar, Fray Marko...) y de personajes que, con diferentes "máscaras", podríamos considerar un único personaje (Alija Dzerzelez, Mustafa Magiar, Celibi Hafiz, Karagoz...).

La citada homogeneidad del volumen procede, como digo, de la ambientación y la temática de los textos. La practica totalidad de los mismos trascurre en los años de la dominación otomana o del control austríaco sobre Bosnia. Es por tanto un pasado casi mítico el tiempo en el que trascurren unos textos que hablan de violencia y locura, de "replanteamientos vitales", de poder y arbitrariedad, de dudas, culpas y debilidades. Tiempos más o menos remotos, pero inquietudes y/o cuestiones absolutamente atemporales y universales.

Por otra parte, los protagonistas de los textos de Andric pueden dividirse en dos grandes grupos: los "turcos" y los franciscanos. Curiosa contraposición la de unos y otros y curiosa la diferente visión que tiene Andric de uno y otro grupo. Así como los "turcos" tienden a aparecer como seres mezquinos, rencorosos o violentos, la mirada sobre los franciscanos es mucho más piadosa, con momentos hasta humorísticos.

Lo que sí suele hermanar a los protagonistas de los textos de Andric es una desubicación o desarraigo casi permanente, en parte debido a esa configuración multicultural y multiétnica de un territorio agreste que es también personaje fundamental en los relatos incluidos en El patio maldito. 

No voy a entrar en detalle en cada uno de ellos, pero sí comentaré brevemente los textos que, a mi juicio, son los más destacados:

  • Muerte en la tekija de Sinan, relato sobre miedos y culpas difusas, autoflagelaciones y replanteamientos vitales tan tardíos como inútiles.
  • La sed (especie de reverso de El patio maldito, quizá?), que muestra un nuevo replanteamiento vital en una situación dramática.
  • Milagro en Olovo, quizá el relato más metafórico y ambiguo, el más sujeto a posibles interpretaciones.
  • El torso, que podría ser considerado como el texto más abiertamente político del conjunto. Una historia extraña de debilidades y venganzas protagonizada por un caudillo sanguinario y febril ("turco, cómo no!)
  • El patio maldito, desasosegante nouvelle que puede recordar a El palacio de los sueños de Kadaré. Historia dentro de la historia dentro de la historia (...) que trascurre dentro de una institución extraña y terrible gobernada por Karagoz, un personaje fascinante y contradictorio.
Resumiendo, El patio maldito ha sido, para mi, un acercamiento diferente a la obra de Andric. Hasta ahora, solo había leído su novela Un puente sobre el Drina y Goya, un breve texto sobre el aragonés. Y, si bien Un puente sobre el Drina me sigue pareciendo una maravilla absoluta, algunos de los textos incluidos en este volumen demuestran que Andric se manejaba a la perfección en formatos más breves. Así que.. ¡todos a leer a Andric!

Por si esto fuera poco, aquí os dejamos un vídeo con la charla que mantuvimos con Marc Casals, traductor de Andric, sobre este libro y otras obras balcánicas.



(*) El libro contiene textos publicados en vida de Andric a lo largo de varios años, pero la compilación como tal solo existe en esta edición

sábado, 7 de marzo de 2026

Jayne County: Man enough to be a woman

Idioma original: inglés

El título original no ha sido traducido.

Año de publicación: 1995 con epílogo de 2020

Traducción: Ibon Errazkin y Tito Pintado

Valoración: bastante recomendable

¿Cómo afrontar la lectura de un libro así cuando se cuenta con la mayor de las reticencias hacia esa impuesta etiqueta de la literatura LGTBI?

Aunque esta sea una reticencia que parte de la alergia al etiquetado, y añadiría que ese rosa chicle algo matizado de la portada tampoco es que sea una vacuna contra los prejuicios. Lo cual no hace más, igual, que emperorarlo todo, pero ¿no estábamos en contra de esas asociaciones cromáticas tan ostensamente anacrónicas? de hecho, esta no es ni siquiera una lectura fácil ni, en muchos momentos, agradable. Lo advierto, es (y así debemos considerar a su autora que, por cierto, glups, no tiene reparos ni oposición a ser llamada indistintamente por su género y nombre de nacimiento o aquellos que eligió a posteriori) un libro lenguaraz, obsceno, explícito, escatológico, provocador, cruel, dispar, en su enfoque de sentimientos íntimos y sensaciones físicas, con una especie narrativa intermitente que a veces parece responder a los obvios lapsos de la memoria provocados por los narcóticos. Qué mejor reflejo de una existencia dislocada que un libro así. 

Y desde luego que su lectura no debe ser abordada desde una óptica literaria. El de County es un testimonio que atraviesa medio siglo (a la edición original de 1995 se añade aquí un epílogo de aires bucólicos y melancólicos, con County, pasada la setentena, viviendo plácidamente en la casa heredada de sus padres, dedicada a pintar) y que empieza con la consabida apelación a su niñez y a sus incipientes escarceos sexuales, tras lo cual asume su condición y atraviesa una juventud marcada por la inestabilidad emocional y una acusada promiscuidad, con el trasfondo de la época. Porque County lideraba una banda de punk rock justo en la época de explosión del género, con todo el tránsito de personajes (un must para su lectura ) desde el colectivo artístico que rodeaba a Andy Warhol - no hace falta citarlos, están todos - con sus películas, sus obras teatrales, sus conflictos, hasta el colectivo transexual o travestido o como queráis (y os permitan) llamarlo que es, a la vez el centro de la vida de County y el polo atrayente de esa comunidad artística cuya premisa pasaba por romper con todo desde la desinhibición y la provocación. En esos pasajes descriptivos de los espectáculos provocadores que jalonaban un día a día muy lejos ya de todo convención. Y claro, las víctimas. Porque apenas hay capítulos del libro donde no haya muertes por ese peligroso estilo de vida, un círculo retroalimentado por adicciones, marginación, precariedad, condiciones mentales causa o consecuencia de ese cóctel, y County las explica, pero sigue adelante inapelablemente, con sus vaivenes con agentes, musicales, productores y compañías, con sus poco aconsejables compañías de vida y de cama.

De eso voy a quejarme siempre: de que etiquetar este libro como dirigido a un círculo determinado (asegurando comprensión y entendimiento) solo hace que alejar al lector promedio de este fascinante, y a la postre casi entrañable, paseo por el lado salvaje.


sábado, 31 de enero de 2026

Rita Bullwinkel: Golpe de luz

Idioma original: inglés

Título original: Headshot

Año de publicación: 2024

Traducción: Ce Santiago

Valoración: bastante recomendable 

Ocho chicas se enfrentan unas a otras en el Trofeo de las Hijas de América que celebra la Asociación de Boxeadoras Juveniles y que tiene lugar en un cochambroso gimnasio de Reno, Nevada. Ocho jóvenes boxeadoras, lo que significa cuatro combates para decidir las semifinalistas, dos semifinales y por supuesto, la gran final -bueno, grande de no celebrarse con apenas asistentes en un, como digo, cochambroso gimnasio que responde al pomposo nombre de "El palacio del boxeo de Bob"-; siete combates en total, que son los que articulan esta novela. Es decir, la acción se circunscribe, prácticamente, a esos sietes combates, pero en la novela, claro está, se nos cuenta mucho más que las evoluciones físicas de las boxeadoras, los golpes y los puntos que van ganando -que también-: se centra sobre todo, en la personalidad y las vivencias de las ocho chicas, llegadas desde distintos rincones de EE.UU. En su personalidad o, mejor dicho, en diferentes aspectos que sumados, pueden darnos al menos un atisbo de ésta: sus anhelos, sus actitudes ante la pelea y ante la vida, su percepción de lo que las rodea, su pasado y su futuro...

Podría decirse, pues, que la novela nos ofrece una suerte de muestrario o catálogo de jóvenes protagonistas (todas lo son en esta novela), de caracteres diversos, de formas de ser femeninas... pero quizá no sea ésa la intención de su autora o, al menos, la intención principal. En el fondo, y pese a sus diferentes orígenes, aspecto, talante y habilidades pugilísticas, todas las boxeadoras quieren lo mismo: autoafirmarse y ser respetadas o, cuando menos, aceptadas, por los demás. Es decir, a lo que aspiran todas las mujeres, de cualquier edad, pero también todos los hombres -y, más aún, si cabe, las personas no binarias-, ya sean el tipo más rico del mundo o unas adolescentes que practican un deporte minoritario para las chicas en Tampa, San Diego o Dallas.

La novela, escrita con un pulso y una tensión admirables -o si lo preferís, con un eficaz punch, que te noquea después de mantenerte a raya con una serie de jabs y castigarte el hígado con un gancho corto- no llega a hacerse repetitiva, pese a su estructura recurrente porque Rita Bullwinkel pone mucho cuidado en que cada combate difiera de alguna manera del anterior, abordando en su narración aspectos diferentes o siendo más o menos detallado con la descripción técnica. Aún así, hay que decir que los primeros se leen con un interés casi febril que decae un poco en los siguientes, una vez asumida la originalidad de la narración. Y también que algún que otro combate, de ocho asaltos, se hace un pelín largo, aunque eso también contribuye a comprender la sensación de agobio e impotencia de la boxeadora que va perdiendo, supongo. En todo caso, aviso:  si se comienza esta novela -que, de todos modos, se lee en poco tiempo porque consta de menos de doscientas páginas- resulta casi imposible no acabarla, creo yo; no puede uno dejarla hasta saber quién ha ganado el torneo. El premio para la vencedora puede no ser más que una copa dorada de plástico, pero también la empatía de todo aquél y aquella que lea esta obra.

jueves, 22 de enero de 2026

Julia Bell; Atención radical


Idioma original: inglés
Título original: Radical attention
Año de publicación: 2020
Traducción: Albert Fuentes
Valoración: bastante recomendable

A la estela de cierto comentario reciente, y sin llegar a recordar nítidamente (el hándicap que tiene uno, que no alcanza los 140 libros al año de lecturas, y se resigna a unos 40 o 50, eso sí, gratis) dónde surgió la referencia a este ensayo, Atención radical, publicado en 2020, otra fecha - quizás algún marciano aún se pregunte por qué - que pasa a ser un hito de esta humanidad globalizada y uniformada y adormecida y adocenada, aunque hipotéticamente democratizada.
Oh sí: justo criticaba en ese cierto comentario reciente (le llamamos CCR a partir de aquí, vale) lo sencillo que se nos está haciendo acudir a los ensayos que corroboran y fortalecen nuestras ideas y actitudes hacia el mundo, los cerramos de vez en cuando e incluso podemos acunarlos en el regazo proclamando para nuestros adentros dice exactamente lo que yo pienso y, siento que muchos me lapidarán por eso, somos capaces de cometer el crímen sacrílego, como ha hecho el despojo humano que tomó la copia del libro en algún momento antes de hacerlo yo, de subrayar, como para dejar estúpida constancia de su paso por ahí (equiparemos subrayar un libro que no es tuyo a algún crimen como destrozar una habitación de hotel, ya) y de su agudeza visual y de las frases o párrafos que le impactaron. Por favor, parad. Los libros que no son vuestros, los libros que esperáis que alguien diferente a vosotros lea, no los subrayéis, no pongáis anotaciones que muestren al mundo vuestra lucidez. Prestadlos, recomendadlos, apuntad discretamente que tal o cuál parte es brillante o remarcable, pero, por favor, respetad a cualquier futuro lector en su libre elección de qué gusta o entusiasma de cada libro. 
P.D. Y si lo hacéis porque habéis tomado el libro para algún tipo de trabajo académico o como referencia; subrayad suavemente, y, cuando ya no necesitéis el libro, usad una goma de borrar con paciencia, mimo y cariño.
Oh sí: la vena hater se ha apoderado de mí. De eso hablaba en ese CCR, de esa construcción del mundo de los dos bandos, de esa obsesión binaria por definir un bloque y alinearse en él, qué digo alinearse, atrincherarse. Julia Bell ya nos planta un spoiler en ese título: ATENCIÓN RADICAL, que hasta en la portada está remarcado en mayúscula, fondo amarillo en medio de esas líneas de código que a algunos resultan ya familiares. Y a partir de ahí, apenas ochenta páginas - lo justo para llamar a esto libro y no panfleto a la indignaos - que cuentan, lógicamente, con una detallada bibliografía y con una nota de agradecimiento que aclara que el libro toma una postura crítica hacia las premisas que lo han hecho posible.
Oh sí: amamos las contradicciones y la coherencia está sobrevalorada. Otro punto más no tratado en el CCR. 
El texto de Julia Bell es una sucesión de anécdotas, hechos aislados que remarca y observaciones con algún leve tinte filosófico que configuran un conjunto que viene a demostrar eso: que si las Redes Sociales, la apoteosis invasiva, aunque sea con la contraprestación de facilitar ciertos aspectos de nuestra vida, va, aceptemos que muchos, todo lo que entra a través de nuestros ojos a través de los smartphones, valoraremos supongo algún día el modo avasallador en que han penetrado en nuestra existencia, no está acaparándonos, no está siendo ya excesivo y condicionando la psique de varias generaciones. Lo que sucede es que ese texto ejemplifica un poco lo que viene a denunciar: toma referencias a mansalva y, en el fondo, articula un discurso algo atropellado y disperso de todo lo que ese avance - avance, el subrayado es mío - representa en cuanto a lo que podríamos denominar daños colaterales. Que apenas media docena de empresas del mundo monopolizan las aficiones, filias, fobias, gustos, preferencias de compra de miles de millones de usuarios y que lo hacen a través de mecanismos sofisticados (¿maquiavélicos?) que hacen urdir muchas teorías y denunciar, qué novedad, la sensación de debilidad del usuario/cliente/víctima, que a la deriva en un océano de agresivos vendedores/ofertantes/encantadores de serpientes, no tiene otra opción que caer una tras otra en tentaciones, sean estas realistas, sean estas asequibles. Interesante, la premisa, lógica la denuncia de Bell, atractivo, ese desfile de ejemplos. No sé si da para apretar los puños de indignación. No sé si uno ha de sentirse ofendido por que se sugiera que cuesta desmarcarse de la masa borreguil. No sé, tampoco, si allá por 2030 otro corto ensayo de una escritora multifunción denunciará otra situación, otras cosas.

jueves, 15 de enero de 2026

Michelle De Kretser: Teoría y práctica

Idioma orginal: Inglés 
Título original: Theory and practice
Año de publicación: 2024
Traducción: Regina López Muñoz
Valoración: Bastante recomendable

Teoría, praxis y, también, poiesis. Porque, al igual que no resulta fácil vivir sin entrar en contradicción con las propias ideas, no es sencillo crear con esa tensión entre lo ideal y lo real.

Hecha esta tirando a pedante acotación inicial, hay que decir que Teoría y práctica es un texto que se abre con una "novela interruptus" que da paso a la verdadera novela, la protagonizada por Cindy, mujer joven y descendiente de ceilaneses, a partir de su traslado a Melbourne en 1986 con el fin de preparar su tesina La construcción de género en Virginia Woolf. 

Ese es el punto de partida, el hilo al que se irán incorporando personajes y con el que estos tejerán relaciones que pondrán a Cindy frente a sus propias contradicciones, ya sea en lo filosófico / académico, en lo artístico, en lo ideológico o en lo sentimental. Diferentes aspectos de la vida de la protagonista se verán atravesados por fuerzas antagónicas y harán que el texto pueda ser leído desde diferentes ópticas: novela de tesis, novela colonial, memoria personal o novela de formación. 

Creo que la primera y la última son las mejores forma de enfocar Teoría y práctica, ya que su protagonista llega a Melbourne con un importante bagaje intelectual (posestructuralismo, feminismo, literatura, etc) que la realidad hará, en cierta forma tambalearse. Ahí radica el principal poder de la novela, en poner en tela de juicio certezas propias y ajenas, en poner en duda las categorizaciones abstractas que se verán agitadas por el caos de la vida real y las relaciones de poder, ya sea en lo académico, en lo artístico o en lo sentimental, y que pondrán a Cindy y al lector frente a un espejo que nos devuelve una imagen no idealizada.

Al lector, sí, sea hombre o mujer ya que, aunque Teoría y práctica está escrito desde una óptica femenina y feminista, cualquiera puede y debe sentirse interpelado por el texto. 

jueves, 1 de enero de 2026

Vercors: El silencio del mar

Idioma original: francés

Título original: Le silence de la mer et autres recits

Traducción: Cristina Peri Rossi

Año de publicación: 1942

Valoración: Bastante recomendable


El escritor parisino Jean Bruller, conocido como Vercors, empezó a escribir bajo la influencia de la II Guerra mundial y reunió posteriormente buen número de títulos publicados, de temática muy diversa, hasta bien entrados los años 80. En España es un autor prácticamente desconocido, y me atrevería a decir que con muy poca obra traducida. Sin lugar a dudas El silencio del mar es lo más famoso de su trayectoria literaria, posiblemente porque ha dado lugar a varias versiones cinematográficas, lo que siempre ayuda a la popularidad.

Es un relato muy breve, de apenas veinte páginas, podríamos decir que muy bien aprovechadas. Quizá a alguno le suene la historia: en la Francia recién ocupada, un hombre que convive con su sobrina es obligado a hospedar a un oficial alemán. La aversión de los anfitriones se traduce en un silencio total: la forma de resistencia, quizá la única posible y no necesariamente del todo segura, es no dirigir la palabra al invasor. Este, por su parte, se esfuerza por ser cortés y se muestra como un individuo culto y razonable, que admira a Francia e imagina un futuro brillante para los dos pueblos.

Una vez planteada la situación, se instala de inmediato una meseta de tensión e inestabilidad que obliga a estar al mínimo detalle para prever si puede desencadenarse algo trágico. La presencia de la joven incrementa las posibilidades de que ese algo estalle, en tanto que el tío se muestra más proclive a ceder ante las buenas maneras del ocupante. El equilibrio entre las diversas fuerzas divergentes está extraordinariamente conseguido, y hace que el lector se desespere creyendo ver indicios de un desenlace cuya llegada se demora sin piedad.

El relato, con toda su sencillez y brevedad, bien merece el honor del título, porque es de largo lo mejor del libro. El resto de las narraciones se ambienta en su mayor parte en la misma época de la ocupación nazi de Francia, a veces desde la óptica de unos oficiales desmoralizados por el colaboracionismo de Pétain, escenas oníricas (de pesadilla) de campos de concentración, o la disyuntiva de renunciar al arte y la estética en tanto persista la maldad del ser humano.

En esta línea, el cuento más interesante del resto de la colección es La imprenta de Verdún, donde Vercors hace un buen dibujo de parte de la sociedad francesa, colaboracionistas, antiguos combatientes y judíos, que convivían pacíficamente, empiezan a ver sus posiciones removidas por el nazismo, y se ven obligados a pronunciamientos que nunca hubieran imaginado. De igual forma que en El silencio del mar, da la impresión de que el autor intenta buscar, en medio de la barbarie, puntos de aproximación entre las personas, conexiones, por mínimas que sean, que muestren el lado humano del adversario. 

El único relato que se aparta del tema común es Este día, en el que un niño pasea con su padre por el bosque. Es un paseo repetido montones de veces, pero esta vez es algo diferente. El padre aprieta su mano más de lo normal, las paradas habituales cambian imperceptiblemente, los gestos, los comentarios, los puntos de atención tienen algo diferente que el niño percibe y que le inquieta. La narración es impecable, nuevamente resulta admirable la sensibilidad de Vercors para detectar cada movimiento y su repercusión en el estado de ánimo del niño, y nada puede evitar que termine uno con un nudo en la garganta. 

Como casi inevitablemente ocurre con los libros de relatos, en este domina también la irregularidad, con dos o tres narraciones muy por encima de las demás, y el resto a un nivel menor, en el que cada lector puede a lo mejor encontrar cosas interesantes. Pero el conjunto resulta de un nivel bastante estimable.