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martes, 26 de agosto de 2025

Éric Vuillard: La batalla de Occidente

 Idioma original: francés
Título original: La Bataille d'Occident
Traducción: Javier Albiñana.
Año de publicación: 2019.
Valoración: recomendable.

Tiempos convulsos: los  conflictos en Gaza, en Ucrania, no acaban de solucionarse. Trump irrumpe en ellos con voluntad de negocio y de relevancia personal, pero sus intenciones (las aparentes, seguro que las ocultas darían para manuales de psicología y para epílogos maquiavélicos) no acaban de concretarse en la clase de acuerdos que acapararían portadas en el primer mundo: alto el fuego, cese de hostilidades, acuerdos de mínimos, etc. Así que nos vemos obligados a vivir con la espada de Damocles de un conflicto global,  ese otro concepto tan apreciado por los media. Escalada bélica. Uh. El coco con el que convive el planeta desde 1945, aquél que parecía alejado definitivamente con la caída del Muro, una especie de pesadilla recurrente que captura nuestra atención de manera inmediata y que genera tanto debate en el que la adscripción a un bando u otro parece una posición ineludible. La tertulia televisiva como gulliverización de los parlamentos.

Por eso no acabo de entender que, en un ejercicio que compararé inadecuadamente con lo de sacar flores del estiércol, la fascinación, aunque sea alejada en el tiempo y con una obvia intención estética, por los conflictos globales (en este caso, la Primera Guerra Mundial) se canalice en algo que, aunque seguro que sea mi apreciación, acaba otorgándeles una especie de pátina poética. Como una relativización, un poco al servicio de sus resultados estrictamente formales. Curiosamente, mis experiencias más recurrentes con la temática son con dos autores también franceses: Echenoz (poco se sabe de él) y Lemaitre (más activo y con una obra más variada) pero esta obra de Vuillard, -que por lo que veo ha hecho de este tipo de adaptaciones una marca personal - aunque creo que desde un sentido puro de lo literario (lenguaje cuidado y una cierta querencia por sacrificar la crudeza propia de estas narraciones por ciertas metáforas que podrían sonar a esteticistas), e incluso en su trasfondo más meramente intelectual, podría recomendarse hasta con cierto entusiasmo (que me he ahorrado),  he de insistir en que, como lector, me descoloca que enmascare tanta sordidez. La de los jóvenes ciudadadanos movilizados, la de los cadáveres, los heridos, el frío y la suciedad de las trincheras, el enorme sacrificio humano al servicio de los grandes intereses, de las fronteras, de la dominación global, de la imposición de los totalitarismos,  todo ello aprovechado en este tono, que no es frívolo ni banal, ni irrespetuoso, pero que tampoco me parece provocador ni irreverente. 

De Vuillard en ULAD: aquí 


lunes, 25 de agosto de 2025

Annie Ernaux: El acontecimiento


Idioma original: 
francés
Título original: L’événement 
Traductoras: Mercedes Corral Corral y Berta Corral Corral 
Año de publicación: 2000
Valoración: Muy recomendable/Imprescindible
 
Como sabrán los seguidores habituales y longevos de ULAD, Annie Ernaux es una de nuestras autoras de cabecera, ya desde antes de que ganase el Premio Nobel en 2022. Al final de esta reseña hay un enlace que permitirá encontrar los otros libros que hemos comentado de esta autora, que con este ya se acercan a la decena. Con todo, y sorprendentemente, todavía no habíamos reseñado este El acontecimiento, una de las novelas más conocidas de esta autora. 
 
Tal como sucede en la mayor parte de la producción de Ernaux, la obra es un ejercicio de memoria y análisis (y análisis del propio proceso de memoria) relativo a algún momento o aspecto de la vida de la escritora. En este caso, este momento, el "acontecimiento" del título, es el aborto que la autora decidió realizar en 1963, mientras era estudiante en la Universidad de Ruan, en un periodo en el que el aborto no solo no era legal, sino que seguía siendo un tabú y un estigma. 
 
Así, la novela comienza con el momento en que la narradora y protagonista descubre que está embarazada; viene, a continuación, un periodo de búsqueda angustiosa y solitaria de alguien que le practique un aborto de forma segura y, a ser posible, barata. Ni aquellos compañeros de la universidad en los que decide confiar, ni la medicina oficial e institucional le ofrecen ninguna solución; parecen negarse siquiera a pronunciar la palabra aborto. Por fin, consigue la dirección de una mujer que, después de algunas dificultades (y del pago correspondiente) consigue ayudarla a abortar. La novela termina con la narradora 
 
Tal como sucede con otras obras semejantes de la autora, El acontecimiento es un ejercicio (auto)analítico casi quirúrgico, impacable, sin concesiones a la sentimentalidad. Se trata de reconstruir, con el estilo seco característico de la autora, lo sucedido con precisión y con una consciencia agudísima, tanto de todos los detalles como de las sensaciones y sentimientos asociados. Se trata, también, de reflexionar sobre el propio proceso de memoria y de escritura, proceso que, en este caso, se apoya en una agenda y un diario íntimo que permite establecer una especie de paralaje, comparando las anotaciones realizadas en el mismo momento del "acontecimiento", con los recuerdos actuales de ese momento (lo que es diferente, lo que permanece, lo que se ha perdido, o añadido, con el tiempo a esos recuerdos).
 
Esta novela también es, sin embargo, un objeto de arte político, de una forma evidente y consciente. Incluso en 2000, cuando el aborto ya estaba legalizado desde 1975, escribir sobre este tema sigue siendo romper un tabú; sobre todo cuando se hace como lo hace Annie Ernaux: no como la narración de una tragedia o un dilema moral, sino como una decisión individual, empoderadora, que pone de manifiesto la autonomía de la mujer en relación con su propio cuerpo. Como dice la propia autora:
(Es posible que un relato como este provoque irritación o repulsión, o que sea tachado de mal gusto. El hecho de haber vivido algo, sea lo que sea, otorga el derecho imprescriptible de escribir sobre ello. No existe una verdad inferior. Y si no cuento esta experiencia hasta el final, contribuiré a oscurecer la realidad de las mujeres y me pondré del lado de la dominación masculina del mundo.)
La novela también es, por otra parte, política en otro sentido: tal como sucede en muchas otras obras de la autora, el texto muestra una aguda conciencia de clase, y de la forma como la clase condiciona nuestra realidad - incluido, claro, el acceso al aborto en países y/o momentos en que este no es legal y gratuito. Proveniente de una familia de clase trabajadora, la narradora ve cómo la miran y la tratan los médicos y los colegas, y cómo, en cambio, la mera mención de que es estudiante universitaria hace que el trato se modifique para mejor... 
 
Estamos, por lo tanto, ante un auténtico clásico; una obra que sigue siendo original y necesaria, abordando un tema, el aborto, demasiado frecuentemente convertido en tema de melodrama o de panfleto. Lo que tenemos aquí es algo diferente: es una narración desapasionada sobre cómo una mujer toma una decisión sobre su propio cuerpo y su propio destino, la lleva a cabo, y se siente orgullosa de ello. Naturalmente, habrá quien no comparta esta visión sobre el tema, por diversos motivos; pero eso no significa que no sea una obra necesaria y trascedente. 
 
Hay, por cierto, una adaptación cinematográfica de la novela, dirigida por Audrey Diwan y protagonizada por Anamaria Vartolomei, que ganó el León de Oro en el Festival de cine de Venecia. 
 
Otras reseñas de Annie Ernaux en Un libro al día. 

lunes, 18 de agosto de 2025

VV.AA.: Trampa en Zarkass

Idioma original: Francés
Título original: Piège sur Zarkass
Traducción: Ma
Año de publicación: 20
Valoración: Recomendable

Trampa en Zarkass es un cómic entretenido, dinámico y divertido, solvente tanto en el guion de Yann como en el apartado gráfico de Didier Cassegrain. 

Lo protagonizan dos heroínas aparentemente incompatibles que acaban desarrollando una improbable amistad, está repleto de camaradería, acción, misterio y humor, se ambienta en un universo fascinante y abunda en dibujos increíbles (sobre todo los de especies alieníginas o paisajes.)

Está basado en Piège sur Zarkass, novela de ciencia ficción del escritor francés Stefan Wul, pero se toma algunas licencias con respecto al material original, como inviertir los roles de género (transforma a los protagonistas masculinos en mujeres, establece una raza humana en la que el poder es estrictamente femenino, etc...) o subvertir el sexismo típico en la ciencia ficción clásica. Esto último lo logra mediante su representación del matriarcado, la cual, lejos de caer en la retórica de género divisoria, sobrevuela la parodia. Y es que la mayoría de mujeres en estas páginas actúan como hombres estereotípicos (maldicen, insultan, cosifican a los varones, etc...).

Una pega que le pondría a Trampa en Zarkass, aunque es tan minúscula que para nada lastra al conjunto, es que la voz de Marcel no siempre resulta consistente, porque si bien se mantiene ruda y faltona todo el tiempo, de vez en cuando emplea palabras algo cultas que no le acaban de encajar.

Lo dicho: Trampa en Zarkass es un cómic estupendo. Editado, por cierto, en un precioso tomo integral por Nuevo Nueve*, que incluye tapa dura, páginas a color y bocetos e ilustraciones adicionales.


viernes, 4 de julio de 2025

ZOOM: Retratos: de Cézanne a Picasso, de Ambroise Vollard

Idioma original: francés
Traducción y selección: Paul Châtenois
Año de publicación: Libro completo: 1936 Extracto: 2014
Valoración: Se deja leer


Como seguramente sabrán los lectores del blog, utilizamos eso de Zoom cuando se trata de un libro muy breve, o que de alguna manera es un extracto de otro más extenso, algo inconcluso, un suelto o cosas por el estilo. En este caso casi podríamos llamarlo mini-Zoom, porque llega justito a las sesenta páginas, incluido un (obviamente) pequeño prólogo y una docena de ilustraciones. Pero, además de escueto, me parece insuficiente.

Ambroise Vollard fue un marchante de arte que adquirió gran relevancia en los últimos años del siglo XIX y primeras décadas del XX. Su éxito despegó con la adquisición, un poco por casualidad y otro tanto por su buen ojo, de ciento cincuenta obras de Cézanne cuando este era todavía un pintor casi desconocido, rechazado por los Salones oficiales. Vollard fue en buena parte responsable de su proyección, y mantuvo estrecha relación con los demás artistas de la época, especialmente con los impresionistas, aunque también con Derain, Vlaminck o Picasso, entre otros muchos. 

Escribe Vollard una voluminosa autobiografía llamada Memoria de un vendedor de cuadros, que era mi lectura prevista, pero me dejé seducir por este opúsculo, quizá como aperitivo, y ha resultado ser una especie de selección de aquella obra mayor, un pequeño extracto que pone el foco en los retratos. No sé si de forma deliberada o casual, la idea de retrato tiene en este caso, o así lo quiero ver, una doble perspectiva: de una parte, como reproducción pictórica que algunos de estos grandes artistas hicieron del propio Vollard (quizá un tanto egocéntrico el hombre), y por otra, como semblanza muy rápida de aquellos pintores. 

Efectivamente, el autor describe casi siempre cómo fue a veces el encargo y otras la ocurrencia de hacerse retratar. No hay sin embargo muchas explicaciones, con la única excepción de Cézanne, que tiene el honor de ocupar buena parte de las pocas páginas del libro. Le define Vollard, generalmente con gracia y buena mano, como un tipo bastante obsesivo, capaz de destrozar unas cuantas obras en un arrebato de cólera, despedir a sus modelos, o tiranizarlos (incluido su propio marchante) obligándoles a posar durante horas en completo silencio y sin mover un músculo si el artista consideraba que la luz del momento era la adecuada. El pasaje concreto es entretenido e interesante, claramente por encima de los demás, que apenas aportan unas pocas pinceladas, nunca mejor dicho, en relación al resto de pintores de la época.

De manera que esta especie de abstract puede tener cierto interés para los aficionados al tema, da la impresión de que Vollard puede ser un buen narrador, pero estas páginas dan tan poquito de sí que personalmente no me saca de dudas sobre si merece la pena despachar la autobiografía completa. Y además, es que las selecciones (de textos más amplios, me refiero) no me gustan, quizá porque en mi tierna juventud me tragué unos cuantos ejemplares del Reader´s Digest y eso seguramente ha dejado alguna huella.

martes, 1 de julio de 2025

Alain Finkielkraut: Pescador de perlas


Idioma original: 
francés

Título original: Pêcheur a perles

Año de publicación: 2025

Traducción: Elena M. Cano e Ïñigo Sánchez-Paños

Valoración: muy recomendable 

 

Dos portadas en riguroso blanco y negro coinciden en las cotas altas de mi tsundoku, las que presagian una lectura inmediata. La de la siempre postergada (y no traducida aún al español) The age of David Bowie de Paul Morley y la de este Pescador de perlas de Alain Finkielkraut. Juego a las similitudes, pues desde la portada de ambos libros hay una mirada frontal de dos personajes desinhibidos sin demasiados reparos en expresar las cosas como las ven, a través de sus cauces artísticos o culturales. Y también sometidos a la posibilidad de ser malinterpretados o sacados de contexto por ciertos sectores, usemos cierto eufemismo rebuscado, de puristas poco bregados en el sentido crítico, siempre ávidos de saltar a la yugular de quien disiente, de quien se expone a la polémica. Cierto es que comparar a Finkielkraut con Bowie pueda parecerle a más de uno como algo aberrante o pretencioso, pero las voces discordantes son bienvenidas aquí.

En Pescador de perlas, Finkielkraut - que se fotografía con estantes repletos de libros al fondo - parte de frases de autores favoritos para desarrollar sus artículos. El filósofo francés elige sobre todo a autores clásicos como punto de partida de estas quince piezas, permitiéndose algún ligero desvarío heterodoxo (el último artículo, casi un manifiesto, toma prestada una célebre frase de una estrofa de The Beatles) pero desplegando a partir de ahí algunas claves del argumentario que lo ha convertido, gracias a su presencia en medios francófonos, en objeto de vivas polémicas. Y hay que agradecer que su actitud sea, a la par que erudita y basada en un extenso conocimiento filosófico, literario, social, la de alguien que no tiene que rendir cuentas por sus opiniones ante nadie. Ni audiencias ni electorado, especialmente. Aunque no suelo sentirme cómodo con las alusiones a la izquierda woke, sus planteamientos de cómo las izquierdas tradicionales, en su ciego empeño de abarcar toda minoría o sector desfavorecido, asisten a un desgaste y un descrédito que han ido abonando a base de división y estupor ante algunas incongruencias en sus planteamientos, condenadas a decidir entre uno u otro oligarca, entre uno u otro integrismo religioso. Y esa es la punta del iceberg de estos escritos, que abarcan, y nadie se libra en sentido metafórico de recibir, desde las cómodas lagunas de memoria de los educadores, la obsesión por la tábula rasa con el pasado, al auge del antisemitismo, la mala digestión de la sociedad francesa - conservadora, envejecida - de la creciente influencia de las comunidades procedentes, no solo de las antiguas colonias, sino del constante flujo migratorio. 

Uno puede alinearse con algunos planteamientos o no, por supuesto, pero Finkielkraut es valiente (o  incluso temerario) en mostrar los suyos sin interponer personajes. Me gusta su estilo y su contundencia firme y considerada, su escaso señalamiento de otro enemigo que no sea la pasividad, la abulia o incluso la deserción por abrumamiento, por comodidad, por suscripción de la opinión que da mejores réditos, que tanto se da en las sociedades europeas. Pide educadamente, cierta reacción, y le da igual que ello pueda adjetivarlo como reaccionario. Reivindica no cancelar el pasado per se y logra no parecer alzar la mano a favor de la nostalgia, ese concepto temido, denostado y anquilosado. Coincidirás o no con él, pero hacen falta más filósofos así.

Otros libros de Finkielkraut reseñados en ULAD: aquí

miércoles, 25 de junio de 2025

¿Contrarreseña?: El mundo como supermercado de Michel Houellebecq

Idioma original: francés

Título original: Interventions

Año de publicación: 1998 (como libro)

Traducción y edición: Encarna Castejón

Valoración: Vaya morro que le echas, Michel...

¡Ay, por fin, una reseña de un libro de nuestro admirado Michel Houellebecq, con las ganas que yo le tenía! Porque sabed que en este blog tenemos auténtica devoción por este escritor, de tal manera que resulta imposible conseguir turno para reseñar alguno de sus libros; en cuanto se avisa de que va a aparecer uno nuevo, mis compañeros se lanzan sobre él cual pirañas sobre una res herida que trate de cruzar algún afluente del Orinoco... Aunque supongo que debería aclarar antes que nada los interrogantes del título de la reseña porque merecéis una explicación y como alcalde vuestro que soy... quiero decir como autor de la misma que soy, os la voy a dar:

Como bien saben mis compañeros de blog (y aquí dejo el tono sarcástico), soy algo reticente a la obra y la figura literaria de Michel Thomas, de soltero Houellebecq (bueno, de soltera su abuela, quiero decir), aunque, ya que una cosa no quita la otra, como actor cómico-patético me parece genial. Ahora bien, si algo me enorgullezco de ser es ecuánime (más o menos) y, a raíz de cierta conversación, pensé que, después de todo, tampoco había leído tanto de este tío... A lo mejor resultaba que me había topado con lo peor de su producción y el resto de su obra era excelsa, o, por lo menos, interesante. Claro que hombre precavido vale por dos; tampoco me iba a poner a leer un tochaco como Plataforma o El mapa y el territorio que, aparte de ser gordos, ya estaban reseñados en este magnérrimo blog (where else?); la solución la encontré en este mucho más delgadito al tiempo que variado El mundo como supermercado que, además, contaba con la ventaja de haber pasado por debajo del radar depredador houellebecquiano de mis compañeros. La ocasión la pintaban calva, como decían nuestros abuelos y los personajes de Bruguera...

Ahora bien, ¿seguro que este libro aún no había sido reseñado en este blog? Como soy un profesional de esto del reseñismo, investigué un poco. Resulta que el compañero Francesc Bon había publicado, hace más de diez años el libro de nuestro autor Intervenciones, valorándolo, siempre generoso nuestro Francesc, "como muy recomendable". Con la mosca bailando detrás de mi oreja, consulté el título original de este libro, que resultó ser Interventions 2 y el del libro que yo pretendía reseñar, que... a ver si alguien lo adivina... Mais oui, mes amis: también Interventions! Bueno, no pasa nada, pensé, puesto que el de Francesc fue publicado originalmente en 2009 y el mío, en 1998: simplemente, uno es la continuación del otro y ya está. Todo en orden en el ecosistema literario. Ahora bien, un somero examen de los índices de ambos libros me indicó que... tenían el mismo contenido en un 50% -y, consecuentemente casi el doble de páginas el uno que el otro-; es decir, que Michel y sus editores (no quiero atribuirle toda la responsabilidad de la estafa estratagema) habían tomado el primer libro que, por otra parte, es una recopilación de artículos del autor ya publicados -en su mayor parte en Lettres Françaises o en Les Inrockuptibles, amén de otras cosas, le habían añadido toda una serie de artículos -y otras cosas- publicados entre 1998 y 2009 y chimpún, todo listo para que sus adoradores seguidores pasaran por caja. Y si esto os parece ya mucho morro (también habrá a quien le parezca una práctica honesta, ya lo sé... supongo que porque compraron sólo el segundo libro), resulta que en ambos volúmenes nos encontramos con que se incluyeron tres entrevistas suyas con diversos medios en el primer Interventions y tres en el segundo... ¡Es decir, que el sinvergüenza genio de Michel incluyó, como creación propia y con dos coj... todo el cuajo, entrevistas que le hicieron en Art press o L'Humanité! Lo tengo que reconocer: me quito el sombrero ante semejante jeta de hormigón armado... ¡Qué digo: de titanio! ¡De adamantium! (*)

Pero bueno, por mucho que me regocije el arte de Houellebecq para sacarle los cuartos a los primaveras de sus fans, lo importante, después de todo, es si este El mundo como supermercado merece también ese estupendérrimo "muy recomendable" que el bueno de Francesc le otorgó a su ¿segunda? parte. Pues no sé qué deciros, que es la forma educada de expresar que sí lo sé: ni de coña. Igual los artículos de entre 1998 y 2009 que se añadieron eran la repanocha, pero éstos de aquí a mi me parecen más bien normalitos, en el mejor de los casos, por no decir flojillos y erráticos. O flojillos y rutinarios, que es peor. Alguno, es cierto, me resulta más original y hasta resultón, como La arquitectura contemporánea como vector de aceleración de desplazamientos -el título, además de bueno, resulta muy houellebecquiano, pero no esconde ninguna metáfora: trata exactamente de eso-; el elogio del cine mudo que es La mirada perdida o El absurdo creador, sobre la obras del Jean Cohen Structure du langage poétique. Esta tampoco es la única ocasión  en la que el caradura de emprendedor Michel (se me están acabando los sinónimos) monetiza, como se dice ahora, los favores que le hizo a otros artistas amiguetes (quiero suponer): Opera Bianca consiste en una serie de poemas para una instalación móvil y sonora de 1997. Por lo demás, en el bloque Tiempos muertos coexisten artículos más sugerentes, como la semblanza de la escritora feminista radical Valerie Solanas -la tipa que disparó contra Andy Warhol- en ¿Para qué sirven los hombres? con relatos más o menos ocurrentes -La reducción de la edad de jubilación- o auténticas chorradas, como El alemán, donde el escritor francés descubre oh, sorpresa, que hay localidades de la costa española llenas de alemanes jubilados (imagino que le jodió ir a un Mercadona a comprar sobrasada y encontrarse con tanto boche, por más que trate de emular a Céline, sin conseguirlo). En definitiva, un pot-pourri de textos reciclados al que le viene que ni pintado tal denominación (me quedo, eso sí, sin leer lo que opina Houellebecq de la pedofilia, lo que aparece en la "segunda parte" del libro... pero mirad, creo que puedo pasar sin saberlo).

No puedo acabar la reseña sin aludir al artículo con el que abre ambos volúmenes, publicado originalmente en 1992 en Lettres françaises y provocativamente titulado Jacques Prévert es un imbécil -supongo yo que para provocar el "escándalo" entre la intelectualidad literaria francesa, a la que se le suele o solía hacer el culo gaseosa con estas chiquilladas-; francamente, no sé si monsieur Prévert, uno de los poetas franceses más populares del siglo XX era un imbécil (yo diría que no) y, como pretende Houellebecq, de ahí su gran éxito, ya que, por ende, gustaría a los imbéciles que componen la gran masa de la población (yo diría que tampoco). Sólo quiero recordar que por aquel entonces el amigo Michel también trataba de descollar como poeticastro, (que imagino sería su gran ilusión) para acabar, más de treinta años después y con su figura literaria ya amortizada, como un enfant terrible de baratillo, relleno en las quinielas para el Nobel y actor cómico-patético (más lo segundo que lo primero, pero ya digo que ni tan mal). El Nobel no lo conseguirá, pero puede que, algún día, el Óscar sí se lo den... O el Razzie, que también sería apropiado. 

(*) Ojocuidao, que resulta que el gran Michel Houellebecq, ese genio del marketing personal, ese águila del selfcoaching y de sacarle los cuartos hasta a las piedras, que deja en bragas a los cryptobros, los technobros y los gymbros, lo volvió a hacer: existe un tercer libro, Más intervenciones, compuesto por... a ver si adivináis: los textos que ya salen en los dos primeros más unos cuantos textos igualmente recuperados de la papelera de diversos medios y... ¡tachán: nada menos que tres nuevas entrevistas (una de ellas con Frédéric Beigbeder, otro que tal baila)! Michel, lo debo admitir, no eres un genio: eres el puto Mesias. 

Demasiados libros de Michel Houellebecq reseñados: aquí

miércoles, 4 de junio de 2025

Louis-Ferdinand Céline: De un castillo a otro (Trilogía del Norte I)

Idioma original: Francés 
Título original: D'un château l'autre
Año de publicación: 1957
Traducción: Carlos Manzano
Valoración: Muy recomendable (con varios matices)

Complicado separar obra y autor en el caso de un tipo como Louis-Ferdinand Céline. Furibundo antisemita y colaborador del gobierno de Vichy, es innegable su importancia en la literatura francesa y mundial del siglo XX y su influencia en futuras generaciones de escritores (toda la generación beat, el propio Michel Houellebecq, etc). Vamos, otra muestra más (y no me hagais dar nombres pero los hay de toda raza, género, edad, ideología, etc) de que ser un verdadero hijo de puta no está reñido con ser un puto genio en lo artístico.

Y aunque resulte complicado, más aún después de leer las 100-150 páginas del libro, trataré de que mi valoración de la obra no se vea demasiado afectada por otro tipo de consideraciones ajenas a lo puramente literario. ¡Al lío!

De un castillo a otro, primera parte de la trilogía del Norte, es, como sucede con buena parte de la obra de Céline, una narración autobiográfica. En esta ocasión, el autor rememora, principalmente, los meses pasados en Sigmaringen, lugar al que huyeron en el año 1944 jerifaltes (y no tan jerifaltes) del gobierno colaboracionista de Vichy. 

Digo principalmente porque las ya citadas 100-150 primeras páginas se sitúan en el momento en que Céline escribe De un castillo a otro y porque estas son una constante diatriba contra todo y contra todos (editores, intelectuales, escritores, políticos, etc) y una casi permanente queja por su situación política y económica. Así, Céline se autodenomina cabeza de turco de los racistas de enfrente material para la propaganda, se queja amargamente del precio de las zanahorias (???), protesta porque con lo poco que he escrito, ¡ya habéis visto los odios!...¡el resentimiento que me he granjeado!... (por qué será, LuisFer?) Resultaría hasta cómico, si no conociéramos los antecedentes del personaje.

En resumen, Céline narrador y Céline protagonista casi absoluto de un primer tercio del texto en el que, afortunadamente, Céline se muestra, por momentos, autoparódico, aforístico, irónico o ácido. Si no fuera por esos momentos, dan ganas de dejar el libro, la verdad.

La cosa mejora, y mucho, cuando se centra en los meses de Sigmaringen. Sin dejar de ser una narración desordenada, sin continuidad y solo aparentemente desaliñada, el foco pasa del propio Céline a muchos de los personajes que pululan por Sigmaringen. Su condición de médico le permite codearse con personajes como Petain o Laval, con soldados, prostitutas, etc y ofrece un cuadro terrible del caos reinante en aquellos días. 

El texto se convierte en el retrato de la ruina física y moral. No hay heroicidad ninguna, sino seres humanos y sus más bajas pasiones (traiciones, delaciones, odios cruzados, hipocresía) en medio del hambre, la enfermedad y la tensión de los bombardeos aliados y la presencia próxima del ejército de Lecrerc. Pero entre la ruina se cuelan el humor negro o escatológico, esperpénticos y absurdos intentos de normalidad, locas esperanzas o recuerdos de infancia del propio Céline y, de esta forma, De un castillo a otro resulta un testimonio con una fuerza brutal.

No puedo terminar la reseña sin hablar de estilo de Céline y de la traducción. En cuanto al estilo, y como ya sucede en Viaje al fin de la noche (creo que lo he leído un par de veces, pero de la última igual hace 20 años), este se basa en la oralidad y en una aparente impulsividad, así como en la ruptura de los estándares habituales en cuanto a continuidad narrativa, sintaxis, etc. Por ponerlo en imágenes, De un castillo a otro parece un rompecabezas que hubiera sido transcrito por Lili, pareja de Céline, mientras este despotrica y recuerda sentado a un mesa, tomándose unos tintorros y pegando puñetazos de vez en cuando.  

Ligado a lo anterior, se hace obligado hablar de la traducción porque... ¿cómo traducir un texto tan oral / coloquial escrito en 1957? ¿han de adaptarse estos textos a coloquialismos más "actuales" para que no suene "a viejo"? No tengo la respuesta, solo un párrafo de la traducción de Carmen Kurtz (1972) y de la de Carlos Manzano (2024). ¡Ojo a las diferencias!

Me gustaría ver a Luis XIV con un “asegurado social”... ¡vería si el Estado es él!... ¡date cuenta de los millares que representa el menor cotizante! ¡ay, Luis, desvalijador de vía estrecha!... date cuenta, Luis Sol, ¡temblaba cuando tenía que cambiar de cirujano! ¡ya no vivía!... ¡la etiqueta!... tu “asegurado” ¡no se anda con chiquitas para enviarte a la mierda! ¡tratarte de podrido chuleta!. (C.K. 1972)

Me gustaría ver a Luis XIV con un “asegurado social”... ¡vería si el Estado es él!... ¡pensad en los miles de millones que representa el menor cotizante! ¡ay, Luis, mindundi!... imaginaos, Luis Sol, ¡el canguelo tan solo por cambiar de cirujano! ¡ya es que no podía vivir!... ¡la etiqueta!... ¡lo que trae sin cuidado a tu “asegurado”! ¡mandarte a tomar viento! ¡tratarte de macarra canalla!. (C.M. 2024)

También de Céline en ULAD: Guerra y Viaje al fin de la noche

lunes, 21 de abril de 2025

Violaine Bérot: Como bestias

Idioma original: francés

Título original: Comme des bêtes

Año de publicación: 2021

Traducción: Pablo Martín Sánchez 

Valoración: está bien

En un valle de los Pirineos viven Mariette y su hijo (supongo que son los Pirineos porque al parecer la autora ha vivido o vive en esa zona), aunque en verdad no viven en ninguno de los pueblos del valle, sino en una borda de pastor rehabilitada, en la ladera de un risco. La mujer no es demasiado sociable, pero es que el hijo, directamente vive casi al margen de la sociedad humana, tras un corto y frustrante paso por la escuela y prefiere, con mucho, la compañía de los animales. De hecho, hay quien le considera poco más que uno de llos, puesto que el chico, y luego hombre joven, no habla y se limita a los gruñidos y otros sonidos por el estilo, lo cual, unido a su envergadura y fuerza, le valieron de niño el apodo de el Oso por parte de sus compañeritos. Hasta aquí la historia, con ser peculiar, no resulta tan chocante, pero hete aquí que un día alguien detecta que el joven tiene escondida en una cueva, que los lugareños conocen como la Gruta de las Hadas, a una niña pequeña y se arma la de Dios es Cristo tremendo follón alboroto, con la policía acudiendo en helicóptero al rescate de la niña y la detención del mal llamdo Oso (en ningún momento conocemos su verdadero nombre).

La historia se desplegando ante nosotros, de hecho, a través del interrogatorio de la policía (nota pedante: digo yo que serán los gendarmes, más bien, pero en el libro no se habla de este célebre cuerpo de seguridad de la República Francesa, en ningún momento o que yo recuerde)a diferentes personajes relacionados con el detenido, de forma que cada una de estas declaraciones integra un capítulo, resultando éstos de extensión variable, aunque en general, cortos (esta estructura narrativa, por cierto, me parece lo más destacable e interesante de la novela, por más que tampoco sea de una originalidad apabullante). Así, vamos conociendo lo que piensa del caso la antigua maestra del llamado Oso, uno de sus compañeros del colegio, diferentes vecinos, como el que le vendió la borda a Mariette u otro que les llevaba animales enfermos para que los curase el chico -quien, al parecer, tenía ciertos poderes sanatorios-, cazadores que solían pasar por la zona, Luc, un corredor de montaña que entrenaba por allí y era el único que conocía la existencia de la niña, el cartero, la farmacéutica... y, ya como colofón, el testimonio de la madre del reservado joven.

Entre todos van perfilando una situación, incluso una trama, que, si bien comienza como un misterio rural, pronto adquiere unos tintes  sobrenaturales o legendarios -de hecho, todos los capítulos están precedidos por unos asertos poéticos (no sé si en el original francés rimarán y todo) supuestamente emanados por ciertas criaturas propias de los cuentos populares. Esta deriva, primero dándole un toque magufo a la historia (pido perdón a quien pueda ofender9 y luego hacia lo fantástico no me disgusta o, al menos, no tiene porque salir mal, pero es que la autora de la novela, en mi opinión (y aquí puede haber un spoiler, si es que no lo he hecho ya), se precipita en concluir la novela, cuando yo creo que el camino que había tomado necesitaba de más rodeos y un poco más de trayecto para llegar a buen puerto. Bérot toma por un atajo para acabar cuanto antes, aunque, como sabe cualquiera que haya andado por caminos de montaña, hay más peligro de caerse al bajar que al subir, sobre todo si la pendiente es pronunciada. La novela, me temo, se cae, aunque el resultado es tan sólo un esguince, no llega a romperse la pierna ni mucho menos a abrirse la cabeza contra una piedra. Pero, que queréis que os diga, me parece una lástima...

sábado, 19 de abril de 2025

Marie Darrieussecq: Marranadas

Idioma original:
Francés
Título original: Truismes
Traducción: Javier Albiñana
Año de publicación: 1996
Valoración: Está bien

Marranadas es la novela corta con la que, en 1996, debutó a los 26 años la escritora francesa Marie Darrieussecq. Narra una historia transgresora y provocadora, dadas sus reflexiones en torno al ser humano, el trato que la sociedad dispensa a las mujeres y el deseo femenino. Incluso a día de hoy puede causar cierta incomodidad, y su contenido sexual, casi pornográfico, revolverá el estómago a los lectores menos avezados.   

En Marranadas seguimos los pasos de una bonita joven que se convierte en cerda conforme los hombres la objetivizan y se aprovechan de su cuerpo o de su ingenuidad. Por lo tanto, esta novela puede interpretarse como literatura fantástica que muestra una metamorfosis auténtica o como una metáfora política, no necesariamente sutil pero correctamente articulada.

La voz narrativa en primera persona tiene mucha fuerza, aunque a mi juicio podría haber adquirido más verosimilitud. A fin de cuentas, no me convence de que la protagonista tenga tan pocos estudios como asegura, dada la forma en que presenta determinadas oraciones e ideas.

En cuanto al argumento, diría que en general fluye adecuadamente y transmite con precisión temática sus reflexiones. Sin embargo, por momentos resulta algo reiterativo.  

Resumiendo: Marranadas es una novela con un subtexto audaz, una voz narrativa potente y un argumento bien desarrollado. Aun así, creo que algunos de sus apartados podrían haberse pulido. Sea como fuere, no deja de ser el debut de su autora, por lo que esta irregularidad es fácilmente perdonable.

martes, 25 de marzo de 2025

Barbara Cassin: La nostalgia

 

Idioma original: francés
Título original: La Nostalgie. Quand donc est-on chez soi?
Traducción: Alicia Martorell Linares .
Año de publicación: 2013.
Valoración: casi irreseñable

Tras leerlo dos veces en el término de unos seis meses, he de decir que libros como éste hacen que uno, casi,  tire la toalla. Por una parte, porque su puro postulado es algo con lo que uno no puede ni estar ni no estar de acuerdo: la nostalgia como un poderoso argumento sobre el que especular y divagar. Su explicación, no exenta de la polémica más simplista (asociémosla al término nostálgico como retrógrado o anclado en el pasado) o incluso apelando al más venerable sentimiento humano - la añoranza de aquello que ya no tenemos, desde lugares hasta personas hasta puras sensaciones. Su puro desarrollo, en las tres partes que apelan a tres puntales de la cultura (eso sí, occidental) como son Ulises, Eneas y Arendt, revelador del trabajo intelectual, del análisis y profundo conocimiento de la autora. Quién puede discutir eso.

La cuestión, pues, ya que el libro ha sido objeto de encendidos elogios en medios no tan profundamente intelectualizados, es si, para un tema tan objetivamente universal, necesitamos un análisis de tanto calado. Llamadme prosaico, pero en el mundo presuroso y frívolo de hoy, la cuestión puede reducirse dramáticamente. Nostalgia, como evocación puntual de otro momento, sí, claro, pero no como planteamiento vital. Muchos estarían de acuerdo, pero el desarrollo se haría interminable. Cassin, insisto, analiza la figura de la añoranza de otro lugar, de otro momento, desde esa triple perspectiva. Mística, sentimental, etimológica. 

 Y yo no es que reniegue de ejercicios de este tipo, y desde luego la profundidad del análisis, la capacidad de Cassin de proyectarse por encima de mitos literarios y filosóficos está por encima de cualquier duda. Y no voy a romper una lanza por “rebajar” el tono intelectual de ciertos escritos simplemente para ampliar el rango de sus potenciales lectores, pero quizás hubiera disfrutado más de esta lectura si los ejemplos usados fueran más cercanos en el tiempo, más asimilables con el devenir de la vida moderna, y sé que habrá (con razón ) quien piense que en los clásicos está todo, están todas las figuras retóricas, los sentimientos humanos y las situaciones que alimentan la cultura. Pero esa algo irritante ostentación erudita aleja el tratamiento de un tema universal de una perspectiva, siglos más tarde, forzosamente diferente.



martes, 25 de febrero de 2025

Francois Boyer: Juegos prohibidos

Idioma original: Francés 
Título original: Jeux interdits
Año de publicación: 1952
Traducción: Vanesa García Cazorla
Valoración: Recomendable 

Año 1940. Francia ocupada. Filas de hombres, mujeres y niños vagan por las carreteras huyendo de los bombardeos. Una de esas niñas es Paulette quien, a sus 9 años, asiste a la muerte de sus padres y queda sola, completamente sola.

Año 1940. Francia ocupada. Los Dollé viven a escasos kilómetros de una de esas carreteras, trabajan como mulos y viven aparentemente ajenos a la guerra. Uno de los miembros de la familia es Michel, también de 9 años y también solo en un mundo de adultos.

Tan lejos y tan cerca. Dos realidades separadas que entran en contacto gracias a Paulette y Michel, dos seres en un mundo de códigos, gestos, rituales y símbolos incomprensibles para ellos, dos personas que tratan de apre(he)nderlos como buenamente pueden.

Este vendría a ser, de una forma muy aproximada, el argumento de la novela. Pero como toda aproximación, uno siempre deja cosas fuera y es conveniente no obviarlas porque son parte fundamental del texto. Así, es necesario indicar que la novela se construye, además de lo ya indicado sobre niños y adultos, en base a varios planos opuestos que se contraponen y acrecentan la sensación de ajeneidad: el campo y la ciudad, lo "público" y lo doméstico, los hombres y las mujeres, lo terrenal y lo celestial, etc. Sin estas contraposiciones será imposible entender la novela.

Centrándome ya en aspectos valorativos de Juegos prohibidos, varios son los puntos a destacar:
  • las voces infantiles. Mira que es difícil poner voz literaria a los niños y que no suene impostado. Boyer hace que los niños hablen y actúen como niños, aunque sea en un contexto muy especial.
  • la utilización de recursos cercanos al cuento, que complementan esas voces infantiles. Sirven de ejemplo las constantes enumeraciones, los juegos más o menos inocentes, etc.
  • su evidente simbolismo. 
  • su humor, que va de lo inocente a lo macabro, con algunos toques muy muy franceses (¿por qué siempre hablamos de humor inglés y no de humor francés, por ejemplo?)
  • su carácter crítico hacia un mundo completamente embrutecido y deshumanizado.
Como aspecto menos favorable, me queda una cierta sensación de desaprovechamiento de algunos de los materiales de la novela. Por ejemplo, una mayor profundización en las relaciones entre los miembros de la familia Dollé o entre estos y sus vecinos, los Ganard. Aunque eso quizá sería otra novela y alejara el foco de Michel y Paulette, de sus traumas, de sus pobres vidas.

sábado, 22 de febrero de 2025

Serge Lehman & Frederik Peeters: El hombre garabateado

Idioma original: francés

Título original: L'homme gribouillé

Año de publicación: 2018

Traducción: Lucía Bermúdez Carballo

Valoración: está bastante bien

Cómic en el que el guionista francés Serge Lehman y el dibujante suizo -más conocido, creo- Frederik Peeters nos proponen una aventura detectivesca con tintes históricos y, sobre todo, sobrenaturales, protagonizada por la editora francesa Betty Couvreur, su hija adolescente Clara y, en un segundo plano, aunque jugando un rol fundamental, su madre Maud, afamada escritora de libros infantiles. En un París oscuro y lluvioso -hay que decir que la escenografía resulta, si no lo más importante de esta BD, sí lo más interesante, creo yo-, las tres mujeres se ven amenazadas por un personaje esquivo y aterrador, conocido como Max Cuervo. Gracias a las pistas que proporcionadas por el inefable y pegajoso escritor Pierre Inféri y por su propio jefe, el editor Sébastien Daule, Betty, junto a su hija, entra en conocimiento de oscuros secretos de la época de la Ocupación de Francia y la Resistencia, e incluso de otros aún  más remotos y telúricos. Esto supone una interesante aproximación al género fantástico y a un imaginario diferente del que suele ser habitual, en el caso europeo; un refrescante cambio frente a los monstruos propios de la narrativa decimonónica o de la tradición (más o menos) nórdica.

El cómic está dibujado, además, con un estilo asaz dinámico y efectivo, al tiempo que cuenta como contrapunto una ambientación sombría o directamente tenebrosa, propia de una narración de terror -lo que es esta historieta, al fin ya al cabo-, tanto en la ciudad como en el agro; lo que, a mí entender, resulta lo más interesante de libro, junto a una galería de personajes bien trazados y lo suficientemente creíbles,  pese a su peculiaridad, incluso aquéllos de carácter sobrenatural (o criptonatural, podríamos decir). Ignoro, porque tampoco estoy tan puesto en cómic francés, si la línea o líneas que propone esta BD se ha seguido en otras, pero sí que recuerdo algún antecedente de bastantes años atrás como era La Belette de Didier Comès, con un mundo rural invernal que oculta secretos terribles.

En suma, un cómic/novela gráfica/Bande Desinée de lo más entretenida y sugerente. Con un villano memorable, una protagonistas con las que empatizar -bueno, Betty es un poco gruñona, pero vale-  y una mitología propia en la que vale la pena ahondar. Con menos que eso se han construido buenas historias y ésta, sin duda, lo es.


También de Frederik Peeters en Un Libro Al Día: Dándole vueltasPíldoras azules

martes, 14 de enero de 2025

Jules Verne: Veinte mil leguas de viaje submarino

Idioma original: Francés 
Título original: Vingt mille lieues sous les mers
Traducción:
Íñigo Jauregui
Año de publicación: 1869
Valoración: Recomendable 

Sobran las presentaciones. ¿Quién no ha leído Veinte mil leguas de viaje submarino (o alguna de sus múltiples adaptaciones) en su infancia / adolescencia? ¿Quién no ha visto a Kirk Douglas haciendo frente al Capitán Nemo? ¿Hay algún otro autor del siglo XIX que sea tan relevante en la cultura popular?

Como creo que la inmensa mayoría de los lectores conoceréis de sobra el argumento de la novela, no me enrollo y paso a enumerar los que para mi son sus puntos fuertes y débiles.

En el lado favorable tengo que citar:

  • Las potencialidades del personaje de Nemo: Verne juega con la información que ofrece acerca del personaje, deja espacios en blanco que el lector debe imaginar y esto le confiere una poder de sugestión tremendo.
  • Las potencialidades de la trama, que hacen que Verne pueda optar por diferentes ramificaciones (aventuras, ciencia ficción, distopía, etc) a la hora de desarrollar la novela.
  • Las implicaciones político / filosóficas: ¿Es Nemo un libertador, un hombre que juega a ser un semiDios, un "superhombre" (aunque Nietzsche sea posterior), un pre-Kurz, ...?
  • Su vinculación a corrientes de pensamiento de la época: La novela fue publicada en 1870. Bien, Darwin formuló El origen de las especies 10 años antes, Edison inventó la bombilla 10 años después, el cine se inventó apenas 25 años más tarde, etc. Veinte mil leguas de viaje submarino es un claro reflejo de esa época, de la fascinación por lo imposible.
  • Su plasticidad y el poder de su imaginería, tanto en espacios interiores como exteriores.
  • Un comienzo estilo Moby Dick: No tengo ninguna duda de que Verne había leído la obra de Melville, lo que se aprecia en los primeros capítulos de la novela.
  • La traducción / edición de Nórdica: Se agradece volver a los clásicos y con ediciones modernas, con nuevas traducciones, formato "grande", papel de calidad, etc.
Puntos débiles:
  • Cierto desaprovechamiento del personaje de Nemo: Personaje con un potencial tremendo, queda en cierta forma infrautilizado, especialmente en lo que a su "prehistoria" se refiere.
  • El personaje de Conseil, que me resulta absolutamente prescindible.
  • Las interminables enumeraciones de flora y fauna, que rompen con el ritmo de la novela. En ocasiones, más parece un tratado de ictiología, zoología, botánica, geología o historia de la exploración que una novela propiamente dicha.
  • Exceso de didactismo, ligado probablemente a lo que citaba anteriormente acerca del espíritu de la época y de la fascinación por lo imposible. 
Por cierto, suele catalogarse a Verne como escritor de aventuras, ligero u orientado al público infantil y juvenil. ¡Error, al menos parcialmente! Aunque las escenas de "acción" o de ciencia-ficción pueden hacer pensar en un texto orientado hacia lectores más jóvenes, otras posibles lecturas del mismo, vinculadas más abismos interiores que exteriores, han de considerarse dirigidas a un público más adulto. Además, y pese a que pueda sonar a broma, posee una destacable veta poética.

Sea como fuere, Veinte mil leguas de viaje submarino es una novela perfectamente disfrutable para un lector de 0 a 99 años, si bien la visión o interpretación que uno u otro puedan tener no puedan (ni deban) ser la misma.  Porque aunque podamos seguir asombrándonos ante la maravilla, ahora peinamos canas, arrastramos fracasos, aflicciones, desencantos y hasta martirios. Porque antes éramos, más bien, el profesor Aronnax, cronista inverosímil e historiador de cosas imposibles, o Ned Land y ahora somos el Capitán Nemo.

También de Jules Verne en ULAD:  Viaje al centro de la Tierra

martes, 7 de enero de 2025

Alain Corbin: "Terra incognita"

Idioma original: francés

Título original: Terra incognita

Traducción: Marco Aurelio Galmarini

Año de publicación: 2020

Valoración: Entre recomendable y Está bien


Podría haber empezado diciendo que estamos ante un libro apasionante sobre el avance de los conocimientos sobre el planeta en los siglos XVIII y XIX, lo cual podría haber sido muy válido para adornar faja, contracubierta o solapa. Si desinflamos un poco la hipérbole, tampoco estaríamos muy lejos de una definición objetiva de este texto que examina, o eso pretende, algo tan inusual como la ignorancia (inusual como objeto de análisis, quiero decir), en este caso acerca de las características físicas de la Tierra. Como lo habitual es justamente lo contrario, analizar los descubrimientos que han ido configurando la ciencia, el cambio de foco parece muy atractivo para empezar.

Alain Corbin es un historiador conocido por adentrarse en lo que se llama historia de las sensibilidades, algo que, desde mi escaso conocimiento del asunto, creo bastante cercano a la microhistoria o historia de la mentalidad, es decir, la mirada puesta no tanto en los grandes personajes o eventos fundamentales como en la psicología y las percepciones de la población en general, el pueblo llano. En esta dirección se detiene el autor en cómo contemplaban los ciudadanos rasos este planeta nuestro, su geografía y su clima, la edad de la Tierra, los fenómenos geológicos más devastadores (volcanes, terremotos), la meteorología y sus consecuencias más extremas, la configuración de los mares y las montañas.

Lo más interesante del libro es precisamente esa exposición, que salpica los diversos capítulos, en torno a la concepción que la gente de a pie tenía acerca de estas realidades en la época analizada. Todavía seguían muy vigentes ideas de raíz religiosa, como las supuestas consecuencias del diluvio, y naturalmente el desconocimiento del medio abría la puerta a temores sobre el fin del mundo, ideas sobre paraísos ocultos en lugares remotos o presencias monstruosas. Gran parte de esta perspectiva se deriva del localismo: ante la dificultad en los desplazamientos y en la comunicación, la gente conocía razonablemente bien su entorno inmediato, especialmente en lo referido a los vientos o la lluvia, pero ignoraba por completo todo lo que ocurriese más allá de unos pocos kilómetros. Lo demás era Terra incognita, grandes manchas blancas en los mapas y sucesos extraños atribuidos a motivos sobrenaturales, o simplemente aceptados como una fatalidad. Todo lo cual tiene como consecuencia el terror ante lo desconocido, el planeta como un lugar hostil que aconseja no salir del terruño.

Los avances científicos, las exploraciones en tierras lejanas o en zonas montañosas, eran materia de estudio y discusión apasionada en círculos muy reducidos, y nada de esto llegaba a la mayoría de la población. El conocimiento va permeando muy poco a poco, de forma más acelerada desde mediados del siglo XIX, gracias a mejoras en la movilidad y la paulatina introducción de textos, algunos con gran repercusión popular, como las novelas de Julio Verne. La ignorancia va cediendo terreno y lo que son en principio descubrimientos a veces controvertidos y en ámbitos muy restringidos, van ganando terreno en capas más amplias de la población.

Todo esto es muy interesante, aunque a decir verdad creo que Corbin no da con la tecla para presentarlo en la forma adecuada. El libro se estructura en tres bloques cronológicos en cada uno de los cuales se exponen las ideas acerca de los mismos misterios: los Polos, los glaciares y las fosas marinas (uno de los puntos más curiosos), la montaña, los fenómenos meteorológicos, la geología y la hidrología, entre otros. Lo cual conduce, en mi opinión, a una excesiva fragmentación de las materias e impide una lectura más lineal, hasta llegar al punto de alejarse de lo que parecía el objetivo inicial. No es fácil examinar la evolución de la ignorancia sin adentrarse en un relato de los descubrimientos, y de esta manera el texto se aproxima por momentos a una historia convencional y pierde en ocasiones el atractivo que prometía.

No obstante creo que ofrece una perspectiva al menos parcialmente novedosa, y ayuda a sumergirnos en la psicología y el punto de vista de nuestros antepasados recientes. El mundo real debía ser para ellos mucho más pequeño que el que conocemos ahora, y fuera de ese ámbito la ignorancia se rellenaba con fantasía, mitos o creencias religiosas


miércoles, 1 de enero de 2025

Laurent Mauvignier: Historias de la noche


Idioma original: francés 

Título original: Histoires de la nuit

Año de publicación: 2020

Traducción: Javier Albiñana

Valoración: Muy recomendable 

No voy a decir que la lectura de este libro haya sido una sorpresa porque le precedían muy buenas críticas y un notable éxito de público (lo que tampoco es garantía de nada, por otra parte), pero, desde luego, ha sido una estupenda manera de (casi) acabar el año con un buen sabor de boca y afrontar el nuevo con ganas renovadas.

Laurent Mauvignier nos ofrece en esta novela un polar rural... o quizás, ya que la policía apenas aparece en ella, sería más exacto decir un thriller psicológico. Pero rural, eso sí. Porque la mayoría de la trama transcurre en un écart o caserío, apropiadamente llamado "Tres chicas solas", cerca del pueblo de La Bassée, pero aislado en la campiñqa, en medio de la "Francia vaciada". Allí reside la familia Bergogne: padre agricultor, Patrice, madre que trabaja en la ciudad, Marion y la hija que va al colegio, Ida. En la casa de la lado, su vecina Christine, una pintora parisina ya cerca de la vejez que hace tiempo que se ha recluido en aquel remoto lugar. Y que, por alguna razón está recibiendo anónimos amenazantes, por lo que Patrice la acompaña a denunciarlo a la Gendarmería el día en que Marion cumple cuarenta años. Esa noche, mientras preparan la fiesta, ocurrirá algo que trastocará no ya la velada, sino la vida de todos ellos...

No voy a desvelar más del argumento, primero por no estropearle a nadie la lectura, pero, además, porque las vicisitudes del mismo, con ser importantes, no suponen el quid de la novel, sino cómo se cuentan esas circunstancias y sus evoluciones. Mauvignier nos va desgranando una historia -y no olvidemos que se trata de un thriller con su intriga, suspense y demás- en cámara lenta (esto lo he leído en otra reseña, debo ser honesto), con la cadencia de la miel derramándose o de la cera derretida... una forma de narrar en la que adquieren un peso inesperado todos y cada uno de los gestos que hacen o no hacen los personajes y, sobre todo, cada uno de sus pensamientos, que el autor exprime tratando de sacar hasta la última gota de jugo de ellos. Una forma de narrar que no tiene por qué resultar, empero, exasperante (a mí, al menos no me lo ha parecido), pero que quizá haya a quien desespere, puesto que a tanto detenimiento se le une un estilo alambicado, lleno de subordinadas,  coordinadas y derivadas varias, con digresiones, acotaciones y observaciones... y todo en unos párrafos larguísimos en los que resulta fácil perderse (sospecho que su traductor se perdió en algún momento o, cuando menos, sintió un alivio inmenso al acabar el libro)... es decir, un estilo muy francés (quien haya leído a Michon, por ejemplo, me entenderá) o, mejor dicho, que sólo los escritores franceses consiguen hacer que funcione. Porque el caso es que, coño, sí que funciona, aunque no debería; es más, ese estilo denso, que bordea el barroquismo, contribuye a hacer la lectura de esta novela más absorbente y hasta hipnótica. Y eso que, a qué negarlo, pese al calado psicológico que les imprime el autor, muchos personajes resultan algo tópicos -al menos, en un principio- y algunas situaciones que se dan, más propias del guión de un telefilme que de una novela "de prestigio" (quiera decir esto lo que sea)...

Ahora bien, la cosa es que, pese a todas las particularidades mencionadas -lentitud, estilo intrincado, tópicos- la narración funciona y de qué manera... A este lector, al menos, le ha mantenido pegado a sus páginas desde el comienzo hasta el final, atento y hasta fascinado por el transcurrir de una historia en la que los personajes se mueven como los actores de una obra de teatro de quienes pudiéramos conocer sus pensamientos y motivaciones más íntimos. Sobre todo, es una novela en la que la tensión nos envuelve como el vapor en una sauna, de tal forma que no es que se pueda cortar, como se sule decir, sino directamente masticar, a poco que nos mostremos receptivos a esta propuesta. Y, creedme que merece la pena hacerlo.


También de este autor en Un Libro Al Día: En la turba

lunes, 23 de diciembre de 2024

Frédéric Beigbeder: Último inventario antes de liquidación

Idioma original: francés

Título original: Dernier inventaire avant liquidation

Traducción: Sergi Pàmies

Año de publicación: 2001

Valoración: Entre recomendable y Está bien

 

Se podría decir que hoy inauguramos una nueva especie para las entradas de este blog: podemos llamarlo metarreseña, es decir, reseña de un libro de reseñas de libros. Puede que en adelante no haya muchas de estas, y muy probablemente esta vaya a ser la única metarreseña que presentemos, pero confieso que me ha gustado la palabreja. Ese libro de reseñas al que me refiero lo firma Frédéric Beigbeder, uno de esos malotes que tanto gustan al norte de los Pirineos, ya saben, el enfant terrible, sarcástico, encantado de conocerse, y a ser posible con melena rebelde. Este señor, aparte de otras cosas diversas, es también escritor, con varias reseñas en ULAD que pueden ustedes ver ahí abajo. Por lo visto, con el inicio del siglo y milenio Le Monde y la FNAC realizaron una encuesta preguntando por el libro clave del siglo XX, como si se tratase del Balón de Oro. El resultado fue una lista de los cincuenta títulos más votados, cada uno de los cuales tiene en nuestro libro de hoy su reseña firmada por Beigbeder.

Las reseñas, de tres o cuatro páginas máximo, son apenas un esbozo, un par de pinceladas y, sintonizando con la imagen del personaje,  tienen siempre un aire iconoclasta e irónico, como un ‘intento de superar el efecto intimidatorio que producen las grandes obras de arte’, con la loable intención de ‘leer esos libros famosos como si fuera la primera vez’. Están muy bien estas intenciones, pero el problema es hacerlas realidad cincuenta veces seguidas. Eso no es ni mucho menos fácil, y Beigbeder decide tirar de sarcasmo para unificar los resultados, sin que falte tampoco un puntito narcisista al que parece no poder resistirse.

Con todo, hay que reconocer que el trabajo es en conjunto bastante bueno. Con tantos libros por comentar y una extensión disponible tan limitada, recurre el multirreseñista Beigbeder a un recurso bastante obvio pero también eficaz: ir variando el centro de atención, que a veces se localiza en el autor de la obra, otras en su época, movimiento con el que se identifica, público al que se dirige o anécdotas relacionadas con el libro. La ironía y la desinhibición le permiten cosas como poner en cuestión que los votantes hayan leído realmente las obras que han votado, algo que se antoja un dardo muy bien lanzado, o reflexionar sobre ciertas imposturas en el mundo literario:

‘No todo el mundo es Faulkner […], el problema surge con los cretinos seguidores a quienes ha inspirado. Por culpa de Proust, un montón de autores franceses se creen obligados a escribir largas frases sobre sus madres para parecer inteligentes; por culpa de Joyce, cualquier impostor se cree poeta cuando, en realidad, solo consigue ser ilegible’.

Es lo que tiene este tipo de personajes aficionados a escandalizar o fustigar sin miramientos: aunque lo que buscan sea sobre todo la notoriedad, a veces dan en el clavo. 

En todo caso creo que Beigbeder sale airoso de la prueba, el conjunto queda equilibrado y se lee con agrado, a veces nos saca una sonrisa y otras hace luz sobre algunas obras que podemos tener olvidadas o postergadas. Y, como apuntaba antes, no se puede negar el mérito de escribir cincuenta reseñas sobre una lista tan variada. 

Ah, bueno, y la lista, que supongo que a alguien le tendrá un poco intrigado. Se puede encontrar en esta entrada de la Wiki. Como cualquiera se podrá imaginar sin mirarla siquiera, más o menos la mitad de los seleccionados son autores en lengua francesa, lo que esta vez no se debería atribuir solo al tradicional chauvinismo de nuestros vecinos. Supongo que si planteásemos la encuesta aquí o en cualquier otro lugar los votantes también se inclinarían por buen número de autores locales. Por cierto, el único escritor en castellano que entra en la lista es, casi obviamente, García Márquez con Cien años de soledad (no he dicho que solo se admitía un título por autor).

También llama la atención, y Beigbeder lo subraya creo que con cierto desdén, que hay un buen número de premios Nobel, no sé quizá quince o por ahí. Y en lo alto del ranking se destaca El extranjero de Camus, justo por encima de En busca del tiempo perdido de Proust. Por mirarnos un poquillo al ombligo, también diré que aproximadamente la mitad de esos 50 principales ya tiene su reseña en ULAD y, dicho sea con la natural objetividad, son al menos tan buenas como las de Beigbeder. O mejores.


También de Frédéric Beigbeder reseñado en ULAD13,99 eurosUna novela francesaOona y Salinger

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Reseña(s) Interruptus: 7 x 1

Aunque justamente hoy no lo parezca, no soy yo muy partidario de esta modalidad de "reseña interruptus"; ahora bien, en los últimos tiempos me he encontrado con varios libros cuya lectura, por una causa u otra, he abandonado, y que, puesto que no están reseñados en este sacrosanto blog, mis compañeros ni siquiera han tenido en cuenta para leer. Con buen criterio, visto lo visto... Como se acerca el Año Nuevo y antes de los consabidos buenos propósitos resulta conveniente hacer limpieza y tirar lo viejo o inútil por la ventana (de forma metafórica, se entiende... tened cuidado con lo que hacéis, plis), aquí va un pack de minireseñas que se han quedado en meros esbozos, abortos de las que pudieron ser y ya no serán. Al menos, por mi parte...


1- El silencio de la ciudad blanca de Eva García Sáenz de Urturi

Idioma original: español

Año de publicación: 2016

Valoración: No eres tú, soy yo...

Resumen resumido: en la siempre primorosa ciudad de Vitoria-Gasteiz aparecen una serie de cadáveres, en monumentos emblemáticos de la misma, que recuerdan indefectiblemente a unos asesinatos que tuvieron lugar un par de décadas antes pero cuyo autor, vaya por Dios, resulta que está ya en la cárcel. Así que el inspector que se encarga del caso, apodado Kraken (!) por sus compañeros y amigos, se ve en la tesitura de tener que resolver los nuevos y desconcertantes asesinatos antes de que se multipliquen.

Es posible que se deba a que conozco un poco los escenarios donde se desarrolla esta historia y por tanto hay cosas -bastantes- que me resultan de lo más inverosímil. Es posible también que, a pesar de mi debilidad por los thrillers policiacos con asesinos en serie, mi nivel de exigencia sea más alto del que yo mismo pienso. O también puede que experimentara una reacción adversa al entusiasmo que esta novela ha producido en miles de lectores y lectoras, que incluso ha llevado a que se hagan tours literario-turísticos por la capital alavesa, algo realmente desusado en la misma (por la parte turística más que la literaria, aunque también). Pero el caso es que, según iba avanzando en la lectura del libro, me iba invadiendo una vergüenza ajena tal que tuve que dejarlo y no he osado volver a intentarlo, desde hace ya años. Que seguro que es culpa mía, no lo niego, pero mirad, más vale ponerse rojo una vez que amarillo un ciento...


2- El olor del bosque de Hélène Gestern

Idioma original: francés

Título original: L'Odeur de la fôret

Año de publicación: 2016

Traducción: Laura Salas Rodríguez

Valoración: zzzzZzz...

Resumen resumido: Élisabeth Bathori (no dire nada sobre el nombre) es una historiadora que trabaja en el Instituto de la Memoria Fotográfica del Siglo, que recibe de la anciana Alix de Chalendar, para su preservación, una serie de fotografías y cartas de su tío Alban de Willecot, desde el frente de la I Guerra Mundial con su amigo, el insigne poeta Anatole Massis. Además, la anciana -porque sí o por joder a sus parientes-le lega en su testamento una casa en un pueblo del Borbonesado (región que con ese nombre parece mentira que no haya sido expoliada del todo por cierta familia), donde Élizabeth continua indagando en los secretos de los Willecot, mientras pasa el duelo por su reciente viudedad.

Compré esta novela en aquel proceloso año de la pandemia, impelido por la recomendación de una conocida prescriptora literaria, que la consideraba una de las mejores novelas editadas ese año. Me pareció una buena opción lectora para pasar el confinamiento y mirad, ni aún con tantas horas por delante logré avanzar mucho, porque en seguida me quedaba zzzzZz... como un cepo. Lo intenté con posterioridad al menos un par de veces más, pero siempre acababa como un ladrillo en brazos de Morfeo. Ahora bien, cierto es que, poco a poco y siesta a siesta podía haber ido avanzando en el libro (aunque ojo cuidao que son casi 800 páginas); tampoco es que esté mal escrito, ni mucho menos y, desde luego, parece bien documentado y demás condiciones que se le pueden pedir a una buena novela. Pero no acabó de engancharme y cuando vi que tomaba un giro romántico (romántico en plan editorial Harlequin, me refiero, no a la narrativa de principios del XIX) fui consciente de la finitud de la vida y de que aún me quedaba por leer toda la saga de Mundodisco, por ejemplo. Conservo el libro, eso sí, para las noches de insomnio.


3- La señal de Maxime Chattam

Idioma original: francés

Título original: Le signal

Año de publicación: 2020

Traducción: José Antonio Soriano Marco

Valoración: Rechace imitaciones

Resumen resumido: la familia Spencer (nada que ver con Lady Di) se traslada desde Nueva York al idílico y hasta pintoresco pueblo de Mahingan Falls, en Nueva Inglaterra, huyendo del mundanal ruido y de sus altos precios  Pueblo, ya digo que muy cuqui, pero embebido de rumores sobre un pasado de brujería y horror (estamos en Nueva Inglaterra, ¿qué os esperábais?), en el que les comienzan a ocurrir cosas harto extrañas... aunque nada comparable a los horrendos crímenes que se suceden en la zona.

Maxime Chattam es el penúltimo joven escritor de best-sellers (bueno, ya no tan joven, en realidad) al que se ha calificado como "heredero de Stephen King". En este caso, o al menos por lo que respecta a esta novela, el calificativo tiene alguna base, porque, en efecto, el libro apesta (sí, no me he equivocado de verbo) a King, pero a un King de imitación, un King de bazar oriental, si se me permite el prejuicio barato... Es decir, esta novela es lo que se conoce como un PASTICHE, término que creo deberíamos emplear más a menudo. Que sí, un pastiche puede ser muy divertido y lo cierto es que esta novela, quizás por cierto desaforamiento o exageracíón, podía incluso resultarme entretenida... El caso es que, cuando ya llevaba leídas bastantes páginas, pero habida cuenta que el libro consta de más de 600, me pregunté: ¿pero qué cojones haces leyendo una mala imitación de Stephen King, cuando podrías estar empleando ese tiempo en leer, sin ir más lejos, una novela del propio King? Lo dejé y hasta ahora...

(Por cierto, que si alguien está interesado en una premisa similar a la de esta novela, pero que discurre por derroteros mucho más inquietantes, que le hará perder muchísimo menos tiempo y, sobre todo, cagarse por la pata abajo, conocer una interesante propuesta del género de terror contemporáneo, que vea la película La autopsia de Jane Doe. Hora y media de peli e insomnio garantizado toda la noche).


4- La señora Potter no es exactamente Santa Claus de Laura Fernández

Idioma original: español

Año de publicación: 2021

Valoración: No gano para aspirinas

Resumen resumido: en Kimberly Clark Weymouth, desabrida ciudad de algún lugar de la Norteamerica profunda, la escritora Louise Cassidy Feldman ambientó su clásico de la literatura infantil La señora Potter no es exactamente Santa Claus, lo que proporcionó cierta celebridad y visitas turísticas a la localidad. Ahora bien, un buen día Billy Bane Peltzer decide cerrar la tiendas de recuerdos abierta por su padre, Randal, lo cual provoca toda una serie de consecuencias imprevistas en el ecosistema formado por los entrañables habitantes de Kimberly Clark Weymouth. Consecuencias que no os puedo relatar porque abandoné la lectura de la novela, aquejado de un dolor de cabeza galopante.

¿Y a cuento de qué este dolor de cabeza, preguntaréis (O NO)? Pues porque la novela, toda la novela  y no es corta, está repleta de (PALABRAS) escritas en cursiva o mayúsculas entre (PARÉNTESIS), de una forma absolutamente (RANDOM) o que, al menos, yo no he sido capaz de dilucidar según qué (PAUTA). Que esta peculiaridad del estilo parece que acrecenta la (IRONÍA) postmo-metaficcional que recorre la novela y ha entusiasmado a crítica público mayormente gafapástico o, en todo caso, a (PERSONAS) con un criterio literario más exquisito que el mío pero que (A MÍ) me produce migraña, jaqueca, cefalea en racimo, neuralgia o dolor de (LA CHOLA), yo qué sé... Así que tuve que dejar su lectura porque mirad, en la vida hay que (SABER) elegir y la (SALUD) es lo primero... Aparte de que me estaba pareciendo una puta santa chorrada, claro.


5- La camarera de Nita Prose

Idioma original: inglés

Título original: The Maid

Año de publicación: 2022

Traducción: Ángela Esteller

Valoración: Mátame, camión, pero rapidito...

Resumen resumido: la joven Molly es una camarera del hotel de lujo Regency, extremadamente minuciosa y hasta perfeccionista en su trabajo, tal vez -o casi seguro- porque padece algún tipo de trastorno del espectro autista... Necesitando como el comer la rutina y hasta monotonía en su vida, ésta se verá trastocada cuando en una de las suites que debe limpiar, donde se aloja un matrimonio millonario, encuentra un cadáver sobre la cama. Y hasta aquí puedo contar, no porque tema estropearos la lectura con algún spoiler, sino porque yo la abandoné en este punto y os aseguro que no lo he lamentado...

Aquí he de confesar que tengo un problema, no con las personas de la vida real que son autistas, padecen Aspergen o algún tipo de trastorno similar... (incluso todo lo contrario, que tampoco soy un monstruo), aunque, por alguna razón, sí con las novelas protagonizadas por este tipo de personajes, generalmente niños o jóvenes. Curiosamente, no me pasa con las películas, pero en los libros enseguida pierdo la paciencia (de hecho, no sé como llegué a acabar el célebre El curioso incidente del perro a medianoche sin estamparlo contra la pared... en fin, era más joven y perseverante que ahora). Ahora bien, reflexionando sobre ello (brevemente, que tampoco merece comerse mucho el tarro) he llegado a la conclusión de que si abandoné La camarera una vez aparecido el crimen, que al fin y al cabo es lo que mola en este tipo de libros, no fue sólo por lo exasperante que me parecía su protagonista sino porque el misterio en sí me daba una perezaca que no veas. Me daba igual quien había matado a la víctima, la verdad, y sólo podía desear que el/la/los asesino/a/s se hubieran esmerado un poco más, disolviendo el cadáver en ácido o enterrándolo en un maizal, con lo que la buena de Molly no se hubiera coscao de nada. Hubiera salido ganando, creo.


6- Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query

Idioma original: inglés

Título original: Old Country

Año de publicación: 2022

Traducción: Alejandra Tapia Silva

Valoración: Dame veneno, me quiero morir, dame veneenooo...

Resumen resumido: El ex-marine y veterano de Afganistán Harry Blakemore y su mujer Sasha, publicista, deciden abandonar la ciudad de Denver para trasladarse a un rancho de las montañas de Idaho donde poder llevar una vida más tranquila y satisfactoria, en comunión con la naturaleza. El sueño americano, vaya... Ahora, bien, cuando llegan al idílico rancho, sus por otra parte muy amables vecinos les advierten que el valle donde está situado recibe con frecuencia la visita de un espíritu o ente sobrenatural que adopta una manifestación diferente en cada estación -menos en invierno, cuando por lo visto se va a dormir como los osos-, a cada cual también más extravagante. El espíritu o lo que sea se puede combatir tomando una serie de medidas que los Blakemore se resisten a adoptar, pero que acaban haciéndolo pues parece ser la única manera de poder vivir en el lugar.

Como se ve, la premisa de la novela, resulta bastante increíble y hasta absurda. No pasa nada, porque ocurre lo mismo con muchas de las del género de terror, la cuestión es hasta que punto el o la autora de las mismas logra convencernos para que nos la creamos y, sobre todo, mantener nuestro interés en una historia, para lo que la suspensión de la incredulidad suele ser condición sine qua non. Algo que no ocurre en esta novela, sobre todo, creo yo, por lo rutinaria y hasta cansina que resulta la trama, más ocupada en glosar las maravillas de la naturaleza norteamericana y la "guayotez" de los protagonistas que en darnos el necesario canguelo, que es de lo que se trata. Yo aguanté algo más de la mitad del libro, con lo que me perdí el final, que debe ser, por lo que tengo entendido, ya directamente hilarante. No obstante, si alguien está interesado en conocer más de esta novela, aquí dejo el enlace de la reseña que hizo en el videoblog Gafas y ojeras el gran David Calpa, que sí que tuvo los redaños de leerla entera (reseña con la que estoy totalmente de acuerdo, por supuesto).

Por último, parece ser que uno de los hermanos Query, autores del libro, tiene muchos contactos con la industria audiovisual, así que no os extrañéis si pronto veis esta historia en alguna plataforma en forma de película o, más aún, de serie. De hecho, casi se diría, teniendo en cuenta los tempos de la trama, que ya la escribieron pensando en ello. También que, al parecer la historia surgió como un hilo en Reddit que fueron alargando según la respuesta de sus seguidores. Así ha salido, claro...


7- El carnicero y el pájaro de Alaina Urquhart

Idioma original: inglés

Título original: The Butcher and the Wren

Año de publicación: 2022

Traducción: Pilar de la Peña Minguell

Valoración: No es por no ir, pero ir pa ná es tontería...

Resumen resumido: un asesino en serie conocido como "el Asesino del Pantano" se dedica a secuestrar a sus víctimas en Nueva Orleans, torturarlas un poquito antes de matarlas y luego abandonar sus cadáveres en los socorridos pantanos de Luisiana. La patóloga forense Wren Muller y el inspector Louis Leroux se embarcarán en una investigación sin tregua para tratar de detenerlo.

Hasta ahí la cosa pintaba bien, dentro de los parámetros habituales de los thrillers con asesino en serie, por los que ya digo que tengo cierta debilidad. Y lo cierto es que la novela resulta correcta, lo que, unido a que no es demasiado larga, bien podría haberme animado a terminarla (leí la mitad). Pero, precisamente porque transita por senderos perfectamente establecidos: escenarios tópicos, situaciones previsibles, asesino locatis pero muy inteligentes, policías voluntariosos a la hora de seguir la gymkana de pistas que les va dejando el psicópata, etc., en fin, que fui perdiendo el interés, ni siquiera alentado porque la autora fuera técnica de autopsias (tampoco es que se note mucho, por lo menos para quien haya visto al menos un par de episodios de C.S.I.) y creadora del podcast de true crime más seguido del mundo o eso dicen (yo reconozco que lo que más llamó mi atención es el apellido molón que tiene, que era el mismo de la protagonista de una novela de Joyce Carol Oates que acababa de leer).
Dicho lo cual, tampoco me extrañaría que hiciesen una peli basada en esta novela. De las que ponen los domingos por la tarde en Antena 3, quiero decir...