Mostrando entradas con la etiqueta libros adaptados al comic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros adaptados al comic. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de agosto de 2025

VV.AA.: Trampa en Zarkass

Idioma original: Francés
Título original: Piège sur Zarkass
Traducción: Ma
Año de publicación: 20
Valoración: Recomendable

Trampa en Zarkass es un cómic entretenido, dinámico y divertido, solvente tanto en el guion de Yann como en el apartado gráfico de Didier Cassegrain. 

Lo protagonizan dos heroínas aparentemente incompatibles que acaban desarrollando una improbable amistad, está repleto de camaradería, acción, misterio y humor, se ambienta en un universo fascinante y abunda en dibujos increíbles (sobre todo los de especies alieníginas o paisajes.)

Está basado en Piège sur Zarkass, novela de ciencia ficción del escritor francés Stefan Wul, pero se toma algunas licencias con respecto al material original, como inviertir los roles de género (transforma a los protagonistas masculinos en mujeres, establece una raza humana en la que el poder es estrictamente femenino, etc...) o subvertir el sexismo típico en la ciencia ficción clásica. Esto último lo logra mediante su representación del matriarcado, la cual, lejos de caer en la retórica de género divisoria, sobrevuela la parodia. Y es que la mayoría de mujeres en estas páginas actúan como hombres estereotípicos (maldicen, insultan, cosifican a los varones, etc...).

Una pega que le pondría a Trampa en Zarkass, aunque es tan minúscula que para nada lastra al conjunto, es que la voz de Marcel no siempre resulta consistente, porque si bien se mantiene ruda y faltona todo el tiempo, de vez en cuando emplea palabras algo cultas que no le acaban de encajar.

Lo dicho: Trampa en Zarkass es un cómic estupendo. Editado, por cierto, en un precioso tomo integral por Nuevo Nueve*, que incluye tapa dura, páginas a color y bocetos e ilustraciones adicionales.


martes, 28 de enero de 2025

Jules: Drácula

Idioma original: Español
Año de publicación: 2025
Valoración: Está bien

La dibujante argentina Jules ilustró y guionizó Drácula, una adaptación en formato cómic de la novela homónima de Bram Stoker. Adaptación libre, más bien; y es que se apropia del argumento y los personajes del material original para disponer de ellos según conviene a su visión particular. 

Uno de los cambios más evidentes que introduce este cómic es el escenario y época donde transcurre: el Londres décimonónico es sustituido por el Mar del Plata de mediados del siglo XX.

El cómic implementa otro cambio con respecto a la novela de Stoker: el toque "queer" (que expande el erotismo implícito de la figura del vampiro, depara roles novedosos a Jonathan Harker, Mina Harker y Lucy Westenra y, sobre todo, resignifica el conflicto entre el Conde y el profesor Van Helsing). Este toque "queer", si bien es sugerente a nivel conceptual, ni es particularmente original ni está del todo logrado en su ejecución, ya que apenas se desarrolla.

El apartado gráfico del cómic es competente y personal. Ostenta una factura inacabada (algunos bocetos en rojo se adivinan tras los dibujos definitivos) muy atractiva, una tendencia a los rostros y cuerpos andróginos que encaja perfectamente con la temática vampírica, y una narrativa visual que fluye asombrosamente bien.

Poco más que añadir. El Drácula de Jules se lee de una sentada gracias a su extensión (apenas setenta páginas), a su escaso texto y a su fluidez visual. Si bien no resulta particularmente original en tanto que iteración del clásico de Stoker, alberga ideas interesantes (aunque desgraciadamente las desarrolla poco) y hace gala de un apartado gráfico que deja un regusto muy agradable.

lunes, 22 de julio de 2024

2 x 1 Pauline Réage: Historia de O y Retorno a Roissy

Título original: Histoire d’O
Idioma original: Francés 
Año de publicación: 1954 (revisada en 1977)
Traducción: Ángel López
Valoración: Está bien (aunque no para todo el mundo)

¿Qué esperaba encontrar en Historia de O? Supongo que una novela erótica que debe sujetarse con una sola mano. Y algo de eso tiene, no os quiero engañar. A fin de cuentas, Pauline Réage (pseudónimo de Dominique Aury) la escribió, originalmente, para seducir a su amante. Pero la verdad es que el clásico de Réage es más, mucho más, que un mero libro masturbatorio.

Porque a esta obra la atraviesan una serie de virtudes de índole literaria que harán que su lectura no sólo estimule los genitales. A mí, por ejemplo, me sorprendió ya en sus primeras páginas, cuando ofrece dos inicios alternativos. También aprecié la audaz elección del nombre de la protagonista; y es que la letra O tiene implicaciones sexuales (recuerda a un agujero -una boca, una vagina, un ano...- o a los anillos con que será marcada O; también puede ser la primera letra de orificio u objeto).

Historia de O narra cómo O, una mujer que trabaja en una agencia fotográfica, es convertida en esclava sexual por René, su amante. O será usada para el disfrute de los afiliados a una sociedad secreta, los criados vestidos de opereta que cuidan el castillo donde se reúne la misma y el inglés Sir Stephen (a quien un estrecho vínculo une a René).

A mi juicio, lo que más destaca del libro son las sutiles caracterizaciones de los personajes, los razonamientos que éstos esgrimen para obrar y desear como lo hacen y las oblicuas (pero siempre explicadas) interacciones que mantienen. Asimismo, valoro los debates cuasi filosóficos que genera: por ejemplo, en torno a si uno puede sentirse libre estando subyugado, si uno puede consentir a abandonarse a la voluntad de otro o si el dolor puede devenir placer. 

Resaltaría otras virtudes de Historia de O, aunque son más discretas: el constante cambio del statu quo argumental se siente orgánico y las descripciones (sobre todo de vestimenta, estancias, mobiliarios o sesiones de dominación y tortura) son muy minuciosas. 

Eso sí, quizá le pondría algunas pegas a la novela de Réage. En primer lugar, que su prosa es un tanto burda (cuesta visualizar determinadas escenas y tiene párrafos que deberían desmigarse en varios). Que ciertos tramos se antojan sumamente reiterativos. Que termina sin haber dado una participación satisfactoria a determinados personajes (Natalie, sobre todo). O que su final es demasiado abrupto, aunque en la edición de Tusquets que yo he tenido entre manos se advierte que la autora llegó a escribir un par de desenlaces, no compilados en este volumen.

A día de hoy, el libro sigue siendo casi tan escandaloso como lo fuera en el momento en que se publicó, aunque no por las mismas razones. Entonces indignó a la sociedad bienpensante su alusión a sexualidades disidentes y su manera de representar, sin entrar en juicios de valor, una parafilia. Actualmente se le reprocharía el papel que otorga a la mujer (olvidando que hay mujeres abiertamente emponderadas en la novela, como Anne-Marie y Jacqueline, e incluso la propia O podría considerarse como tal, dependiendo de cómo abordes su situación).

Resumiendo: Historia de O sigue siendo un libro bastante explícito (que no vulgar), por más que en general emplee un lenguaje refinado y recurra de vez en cuando a elipsis o eufemismos. Es por ello que puede llegar a epatar a mucha gente. Asimismo, su forma de retratar el amor, el sexo y el sadomasoquismo ofenderá a más de uno. Sin embargo, yo lo recomiendo, al menos a lectores abiertos de mente, que quieran descubrir en esta joyita la sensualidad, voluptuosidad y erotismo que sólo es capaz de plasmar la ficción.

Desde su publicación ha inspirado multitud de adaptaciones al cine, la televisión y el cómic, entre las que destaca la película de 1975. Además, ha servido como molde referencial para creaciones de todo tipo que continúan con su legado.

Título original: Retour à Roissy
Idioma original: Francés 
Año de publicación: 1969
Traducción: André Pieyre de Mandiargues / Álvaro Castillo
Valoración: Decepcionante

Años después de publicar Historia de O, Réage escribió un breve capítulo a modo de cierre, titulado Retorno a Roissy. El final en él plasmado es algo agridulce para la protagonista, pero al menos no muere, como sí sucedía en otro desenlace alternativo. 

Básicamente, Retorno a Roissy narra el regreso de nuestra heroína al castillo, donde seguirá siendo usada por sus afiliados. Esta vez, en condiciones distintas a la anterior, pues aunque la lleva ahí Sir Stephen, tal y como la llevara en su momento René, parece que el primero pretende abandonarla.

Esta secuela de Historia de O no me ha gustado demasiado. Creo que carece del interés (quizá sobredimensionado por el factor novedad, no lo niego) del material original, expande la historia en una dirección poco atractiva y apenas desarrolla los elementos barajados. Sinceramente, sólo la recomiendo a completistas.

lunes, 9 de octubre de 2023

Yoko Kondo: Una mujer y la guerra

Idioma original: Japonés
Título original: Sensō to Hitori no Onna
Año de publicación: ¿?
Traducción: Yoko Ogihara / Fernando Cordobés
Valoración: Está bien

El escritor Ango Sakaguchi publicó, en los meses posteriores a la rendición japonesa de 1945, dos relatos provocadores reunidos bajo el título de Una mujer y la guerra. Cada relato ofrecía distintas perspectivas de la vida bajo los bombardeos del enemigo: una masculina y otra femenina. Sus partes más polémicas fueron censuradas y no se pudieron leer hasta una reedición de 2001. 

Yoko Kondo, que ya había adaptado otros trabajos de Ango, los unificó y trasladó al formato manga. El estilo de dibujo de Yoko es sencillo: sus composiciones son bastante típicas, sus ilustraciones no abundan en detalles y muchas de sus viñetas carecen de fondo. Aun así, dicho estilo funciona a la perfección para evocar la melancolía que impregna al argumento y los personajes. 

Ciertamente, la historia narrada es interesante. Tiene ese ritmo lento, pausado e introspectivo tan característico de los autores japoneses; tiene, también, el tono triste a la par que bello típico de la sensibilidad nipona. Asimismo, la descripción de los protagonistas y sus complejas interacciones es sutil pero efectiva. Por otra parte, el uso de la guerra como telón de fondo y elemento metáforico es muy acertado. Y su exploración de la cotidianidad civil en medio de un conflicto bélico, las contradicciones del ser humano, las relaciones entre hombres y mujeres o el erotismo ambivalente están logradadísimas.  

En resumen: Una mujer y la guerra es fascinante. Aunque no me ha parecido memorable, funciona durante la lectura y deja un poso satisfactorio. 


lunes, 28 de febrero de 2022

Ilustres olvidados #1 La Ilíada, de Homero

Resulta que mañana, 1 de marzo, este blog cumple exactamente trece años. Muchos, eh? Muchas reseñas de muchos libros han pasado por aquí, desde luego. Pero somos gente seria, austera, infatigable, y no nos permitimos celebrar con festejos esta entrada en la adolescencia. Al contrario, nos mortificamos con lo que después de esas cuatro mil no sé cuantas reseñas todavía no está en ULAD, las ausencias inexplicables, los Ilustres olvidados.

Serán autores a los que injustamente nunca les dimos un hueco (a algunos ya los rescatamos hace algún tiempo pero faltan más), libros esenciales que pasamos por alto, vacíos todos que nos impiden conciliar el sueño. En unas cuantas entradas durante esta semana repararemos algunos de esos agujeros. Nos quedarán más, pero con el tiempo iremos a por ellos.


Idioma original: griego antiguo

Título original: Iliás (λιάς)

Traducción: Vicente López Soto

Año de publicación: siglo VIII a.C. o por ahí

Valoración: Bastante recomendable


Si hablamos de libros ilustres que todavía no habían llegado a ULAD, el bueno de Homero es un nombre que no puede faltar. En general no estamos haciendo mucho caso a los clásicos griegos (una pena, algo que iremos solucionando) pero dejar fuera al viejo poeta no tiene perdón. ¿Quién nos hubiera contado mejor las aventuras de Ulises (Odiseo) surcando el Mediterráneo acosado por todo tipo de monstruos? ¿Qué hubiera escrito Joyce sin esa inspiración? (bueno, seguro que hubiera encontrado otro filón vaya usted a saber dónde) ¿Dónde hubiéramos encontrado un mejor relato de la cólera de Aquiles y su (casi) irrevocable enfado con Agamenón? Pues bien, tomemos esto último para empezar a hablar de La Ilíada.

Por lo visto, no está claro cuánto tiene la guerra de Troya de realidad o de leyenda. El caso es que muchas fuentes anteriores a Homero mencionan cosas fragmentarias sobre este terrible conflicto, del que se dice que se prolongó durante diez años. Pero si usted espera que La Ilíada nos cuente su desarrollo y pormenores, incluidos el numerito del caballo y el del talón de Aquiles, lo tiene crudo. Lo que hace Homero a lo largo de sus quince mil y pico versos distribuidos en veinticuatro cantos es relatar una pequeña parte de esa guerra, a decir de los expertos una fase de unas cuantas semanas localizada en el último año de combates. Aun así, el libro nos informa de muchas cuestiones fundamentales en relación con los diferentes (y muy numerosos) protagonistas del choque.

Se dice que el origen de la guerra fue el rapto de la griega Helena (lo de rapto es algo bastante dudoso) por Paris, uno de los muchos hijos del rey de Troya. Por intercesión de los dioses (ya hablaremos luego de esto) el rey Agamenón reúne un ejército para recuperar a la bella Helena y de paso destruir a los odiados troyanos. La coalición es muy potente, pero le falta la pieza clave: el gran Aquiles, hijo del rey Peleo y la diosa Tetis, está enfurruñado con Agamenón porque le ha birlado a una esclava que Aquiles obtuvo de un saqueo, y por lo visto estimaba mucho. El héroe se desplaza con los demás a Troya pero se queda en su tienda rumiando su enfado, mientras los demás griegos se batían el cobre frente a las murallas de la ciudad. Las fuerzas troyanas las capitanea otro tipo de cuidado, el divino Héctor, cuya fuerza y valor hace que la balanza se incline poco a poco del lado de los sitiados, en principio menos poderosos.

Todo esto lo cuenta Homero en sus versos, afortunadamente trasmutados para nosotros en una prosa fluida y muy asequible, con algunas peculiaridades, parte de ellas compartidas con otros clásicos de la época y la región. Una muy señalada es la propensión a los largos parlamentos, muchos de ellos colocados en los momentos más inoportunos, ya saben, cuando uno de los combatientes va a acometer a su oponente, larga un discurso resonante, que puede ser reivindicativo, amenazante o protocolario, incluso teñido de un negro sarcasmo frente al oponente muerto, que también. La cosa recuerda, si se me permite la frivolidad, a esos animes japoneses donde, entre puñetazo y puñetazo, se intercalan peroratas y reflexiones eternas. Pero en el caso de Homero todo está al servicio de la épica de la lucha y la exaltación de los combatientes. Son tipos aguerridos, valerosos y casi sobrehumanos. Aunque también se nos dejan ver sus debilidades, lo que es un signo importante que distingue al autor. Todos los héroes dejan en algún momento al descubierto flaquezas propias de cualquier persona: el rebote, un poco infantil, de Aquiles, cierta tendencia al derrotismo y la huida cuando las cosas se ponen feas, dudas en momentos decisivos. Los caudillos de uno y otro lado, pese a su carácter titánico, no escapan a su naturaleza humana, aunque sea momentáneamente.

El autor se muestra equidistante entre ambos bandos, no está contando un hecho histórico que se preste a tomar posición, quiere relatar la inmensa epopeya de hombres que son casi dioses y que pelean, más que por una patria o por un objetivo determinado, por el honor de la victoria… y de paso por las posibles recompensas (riquezas, mujeres, esclavos). Solo en la última fase Homero parece escorarse del lado de los aqueos, seguramente porque la muerte de Patroclo por Héctor (el hecho determinante del desenlace) no le parece del todo honorable. Por lo demás, llama la atención alguna digresión que, aunque quizá no para el autor, tiene tintes cómicos, como una larga discusión sobre si es preferible desayunar o no justo antes de iniciar la batalla decisiva.

Se puede hablar sobre otros muchos aspectos. Quizá el más sobresaliente es el papel de los dioses en todo este desaguisado. Allá arriba, en el Olimpo, un buen puñado de dioses, encabezados por Zeus, dejan ver innumerables rencillas que les llevan a engañarse unos a otros, buscando cada uno su interés o sus deseos de venganza, porque se dirían más humanos que los que luchan a ras de tierra. Unos y otros (Atenea, Apolo, Poseidón y una larga nómina) maniobran buscando la victoria del bando que les conviene, sin dudar a la hora de mezclarse en la guerra disfrazados, asesorando o alentando a los soldados, o directamente atacando a quien se tercie. Así, la guerra viene a ser una especie de juego de rol, y los imponentes héroes meros peones movidos a discreción por las deidades.

Pero no me extiendo más. Puede que la lectura se nos haga algo larga, y sobre todo que nos cueste un poco asumir un ritmo y unas líneas argumentales que en algunos momentos resultan extrañas a la literatura bélica actual. Pero es también un libro que deja un poso importante, algo que se debe conocer. Un Imprescindible para el amante de la literatura, un Recomendable para aquellos a quienes simplemente les gusta leer.


Algunas versiones, o libros relacionados, sobre los que hemos hablado en ULADEl manga, El asedio de Troya

lunes, 17 de mayo de 2021

Yasutaka Tsutsui: Paprika

Idioma original: Japonés
Título original: Papurika
Año de publicación: 1993
Traducción: Jesús Carlos Álvarez
Valoración: Está bien (recomendable para interesados)

¿Conocéis la película de animación japonesa titulada Paprika? Si la respuesta es no, ya estáis tardando. A fin de cuentas, el clásico de culto de Satoshi Kon es una maravilla del séptimo arte. 

Como yo mismo he descubierto hace poco, está basado en una novela homónima de Yasutaka Tsutsui. También hay dos adaptaciones al manga de la misma, y se llegó a plantear un "remake" de imagen real que acabó cancelándose. 

¿El argumento de susodicha obra? La inteligente y hermosa Atsuko Chiba, candidata al premio Nobel de psiquiatría, es una eminencia en su campo. Ha desarrollado un método que le permite tratar los trastornos mentales de sus pacientes accediendo a los sueños de éstos. Sin embargo, hay conspiradores en el Instituto de Investigación donde trabaja que rechazan su praxis científica y harán lo que sea con tal de interrumpir sus avances. 

Si os soy sincero, prefiero la versión fílmica a su recién descubierta contraparte literaria. La Paprika de Kon es más sencilla que la de Tsutsui, pero no por ello deja de entregar una experiencia única. Las bases sentadas por el texto que la influencia están presentes, pero sabe en qué momento simplificar las cosas y cuándo tomarse licencias con respecto al material original, por no hablar de que consigue exprimir al máximo las capacidades del medio audiovisual.

En cualquier caso, recomiendo la novela de Tsutsui porque contextualiza y complementa a la película de Kon (me atrevería a decir, incluso, que ayuda a que podamos entenderla en su totalidad) y, además, tiene sus propias virtudes:

  • Su aportación a la ciencia ficción.
  • Su concepto global.
  • La mala leche de ciertos pasajes. 
  • Su extraña aproximación al erotismo y el deseo, muy propia de Oriente.
  • Sus reflexiones, secundarias pero no por ello menos interesantes, en torno al corporativismo y a la ética de la ciencia. 

Por otro lado, estas son las pegas que le pondría a la Paprika de Tsutsui:

  • Cuesta memorizar los nombre y apellidos de los personajes que recorren sus páginas. 
  • Su narrador omnisciente suelta algún comentario bastante indigesto. Si pretendiera ser irreverente, como sucede en otras ficciones de Tsutsui, no me importaría lo más mínimo; sin embargo, se nos da a entender que las opiniones (sobre las mujeres, su sexualidad y la feminidad, por ejemplo) de dicho narrador son las del propio autor, quien intenta pasarlas por verdades universales. 
  • No aprovecha del todo las ideas creativas que la permean; tampoco las articula de forma brillante a través del medio de que dispone, y eso que el lenguaje tiene un potencial tremendo.
  • A ratos, su estructura se antoja repetitiva. Esto se debe a que el relato abunda en politiqueos, sesiones de terapia y rifirrafes entre el grupo protagónico y sus adversarios; asimismo, hay un rosario de escenas de violación que pierden impacto precisamente por suceder en más de una ocasión. 
  • Malgasta múltiples personajes, a los que es incapaz de hacer participar en el último tercio de la historia o siquiera dar un cierre digno. 
  • Tiene menos acción de lo que su premisa podría sugerir. Esto es especialmente palpable en el inicio, un tanto lento. 
  • Determinadas situaciones exigen que tengamos que suspender la incredulidad en demasía, aunque Tsutsui logra justificar prácticamente todo lo que relata.
  • El antagonista no intimida demasiado y los enfrentamientos contra él (particularmente el final) son algo anticlimáticos.
  • La aletoriedad y el absurdo de la lógica de los sueños se impone a la coherencia narrativa. Lo cual funciona a veces, pero no siempre.

Respecto a la edición de Atalanta que yo he leído, destacaría la traducción más que correcta de Jesús Carlos Álvarez y el escueto pero acertado prólogo de Fernando Iwasaki. La cubierta es sencilla, pero tiene un toque "pop" encantador. 


También de Yasutaka Tsutsui en ULAD: El bonsái DabadabaLo que vio la criada

martes, 22 de enero de 2019

Neil Gaiman: Coraline


Idioma original: Inglés
Título original: Coraline
Año de publicación: 2002
Traducción: Raquel Vázquez Ramil
Valoración: Recomendable (muy para jóvenes)

La literatura juvenil contemporánea apesta. Al menos, los máximos exponentes de la misma. Ya sabéis, me refiero a esas historias fan-fiction que se vuelven fenómenos editoriales de la noche a la mañana, a absurdas trilogías distópicas, a libros escritos por influencers que no han leído en su vida, a vacuos panfletos sobre el valor de la amistad... Mirad si están mal las cosas que una saga tan mediocre como Harry Potter ha sido elevada a la categoría de obra maestra. ¡Ja!

Afortunadamente, todavía se pueden encontrar joyitas en semejante panorama. Coraline vendría a ser una de ellas. Y aunque esta novela de fantasía oscura es tan maravillosa que la pueden disfrutar jóvenes y adultos por igual, cedámosla a los primeros. Al fin y al cabo, es de los pocos productos de literatura juvenil reciente que he leído que no subestima a los lectores que pertenecen a esa demografía. Además, les da algunas lecciones de lo más enriquecedoras, como que el mundo perfecto no existe, o que hay que ser valiente por asustado que estés. Ya lo digo: calidad.

Coraline es una niña de doce años que, tras mudarse a una nueva casa, descubre un pasillo secreto que conduce a una realidad similar a la suya, aunque mucho más divertida. Allí tiene todos los juguetes que quiere y puede hacer lo que le plazca. Además, los adultos le hacen caso, y nadie se equivoca al pronunciar su nombre. No tardará en darse cuenta, pero, de que los habitantes de ese extraño microcosmos, su otra madre, su otro padre, sus otros vecinos (todos ellos con relucientes botones en lugar de ojos), quieren tentarla, al principio, a que se quede con ellos para siempre, y retenerla a la fuerza después.

La factura de esta novela es impecable. Gaiman narra con sobriedad y elegancia una historia sencilla pero no exenta de algún que otro simbolismo ocasional. Los elementos fantásticos y terroríficos están bien balanceados con el tono y el mensaje realista del libro. Y su protagonista es inspiracional, nada que ver con tu Mary Sue promedio, tan en boga a día de hoy: tiene defectos a los que debe sobreponerse, y no le será fácil conseguirlo.

También existe una película animada sobre Coraline, debut del prometedor estudio Laika. Se toma ciertas licencias con respecto al material original, pero captura su esencia de forma indiscutible. Otra adaptación, para mi gusto mucho menos lograda, es el cómic surgido de la colaboración entre Gaiman y P. Craig Russell.


Otros títulos de Neil Gaiman reseñados en ULAD: Aquí 

viernes, 4 de enero de 2019

Rayco Pulido Rodríguez: Nela

Idioma original: español
Año de publicación: 2013
Valoración: Recomendable





Nela es la adaptación para novela gráfica de Marianela, la conocida obra de Benito Pérez Galdós. Llegó a mis manos en forma de regalo inesperado y la leí de una sentada; pero el interés por reseñarla fue posterior porque, aunque Nela me pareció muy notable, fue la lectura de la obra original la que me hizo comprender y valorar debidamente el grandísimo trabajo de Rayco Pulido con su adaptación. 

Resumen resumido: Nela vive en la miserable población minera de Aldeacorba. Es huérfana, pobre y todos la consideran diferente. Su complexión menuda y débil la inhabilita para trabajar en la mina o en el campo, por lo que acaba como lazarillo de Pablo, el hijo invidente de un adinerado lugareño. El cariño y el inflamado idealismo de Pablo prenderán en Nela una chispa de ilusión y esperanza que se verá truncada con la llegada de Teodoro Golfín, un reputado oftalmólogo dispuesto a devolverle la vista al joven. 

Nela es absolutamente fiel a la obra original: la historia, los personajes, el lenguaje —e incluso la estructura por capítulos y el epílogo—, pero eso no significa que sea una adaptación mimética y mucho menos simplista; el profundo conocimiento y respeto hacia la novela de Galdós se hace patente en cómo se mantienen y adaptan aquellos elementos que le son esenciales y cómo se integran con gran acierto los que son propios de la novela gráfica. 

La narrativa en Nela es muy depurada y consigue que el lenguaje que tanto aturde al lector moderno en la obra original se convierta en un elemento enriquecedor por medio de la estricta selección de las frases precisas. El control narrativo es, en mi opinión, impecable gracias al dominio de los diálogos, los silencios y las elipsis: 
A ello hay que sumarle otras muchas perlas que emergen casi en cada página, retos que el autor se pone a sí mismo y que supera con ingenio y destreza: una escena que transcurre entre la luz y la oscuridad, las percepciones de alguien que ve por vez primera o una santa aparición que al final no lo es, por poner varios ejemplos. 

Como ya comenté en la reseña de Marianela, el lugar —ese territorio de fiera orografía y actividad minera en decadencia— juega un papel muy importante en la atmósfera de la historia; y en Nela adquiere la escala sobrehumana que Galdós ya apuntaba en sus páginas. Las imágenes de las grandes grietas y acantilados dominan algunas escenas, tragándose casi a los personajes como metáfora de la menudencia del ser humano: 

Otro elemento que se recoge con acierto de la obra original es la peliaguda cuestión del aspecto de la protagonista, cuestión que Galdós deja en manos del imaginario del lector y que en este caso, y por razones obvias, no puede eludirse. Me parece un asunto de primer orden ya que, tal como explicaba en una entrada anterior sobre las cubiertas de las diversas ediciones de Marianela, Nela no es fácil de retratar y cualquier intento que no se fundamente en una mínima reflexión sobre el personaje puede resultar ridículo y una fenomenal metedura de pata. Pero solo con ver la portada de Nela ya se observa que no es el caso. Rayco Pulido, manteniéndose fiel a su estilo, construye una Nela de aspecto ambiguo y difícil de catalogar logrando el mismo efecto que Galdós en Marianela: que la belleza (o no) de la protagonista adquiera un papel secundario para el lector y sin embargo sí nos fijemos en su frescura y su buen corazón, entre otras virtudes. 

La trama y el lenguaje de la obra hace que la asociemos inevitablemente a una estética concreta (películas en blanco y negro o tonos pastel, ilustraciones coloreadas y con aspiraciones realistas…) por ello el hecho de percibirla bajo el estilo minimalista y austero (casi espartano) de Rayco Pulido, es todo un choque: blanco y negro, trazos y texturas sin superficies homogéneas que no sean grandes manchas negras, el realismo desdibujado de algunos paisajes, la expresividad de los personajes frente al detalle. De la combinación surge una obra absolutamente genuina donde se logra algo maravilloso, que el conflicto de Nela se vea como lo que es: un conflicto universal y contemporáneo. Lo único que me ha decepcionado de la parte gráfica ha sido la caracterización de Teodoro Golfín del que en el texto original se destaca su aspecto rudo con una gran melena negra y del que se dice que es como un león o un perro salvaje.

Y por todo lo expuesto, Nela me parece una obra sólida, interesante y emocionante, y por tanto, recomendable aunque —y no estoy diciendo que la lectura de novela gráfica deba condicionarse a nada— al tratarse de una adaptación, resulta mucho más enriquecedor abordarla habiendo leído antes la novela en la que se basa. 

Otras obras de Rayco Pulido en ULAD: Lamia 

jueves, 21 de diciembre de 2017

Pablo Auladell: El paraíso perdido




Idioma original: Español
Año de publicación: 2015
Valoración: Muy recomendable alto

 Pablo Auladell, ilustrador alicantino licenciado en Filología Inglesa, se embarcó en una tarea de proporciones titánicas: adaptar Paradise Lost, de John Milton, al formato de la novela gráfica. Sí, ese poema épico de gran envergadura, compuesto por 10.565 versos divididos en doce libros. Sí, la que es, para muchos, la obra cumbre de las letras inglesas. 

 En el prólogo de El paraíso perdido, Auladell advierte que trabajó en esta novela gráfica con “voluntad, soberbia y desigual fortuna”. Esta humildad, mezclada con cierta “soberbia”, me recuerda al yo poético de Paradise Lost, que afirma que el suyo es un “atrevido canto”, pero al mismo tiempo reconoce que necesita la ayuda de la “Musa de los Cielos” para acometerlo. No hemos ni empezado y ya vemos una de las muchas similitudes que existen entre ambas obras; una delicia, vamos.

 Pues nada, a lo que íbamos. Como imaginaréis, el de Auladel era un proyecto sumamente ambicioso. Y no me refiero únicamente en tanto que desafío conceptual. Su misma materialización acabó por ser una odisea. Hasta dos editoriales mostraron interés por esta adaptación, pero, por razones diversas, acabaron por dejarla de lado. 

 El caso es que, entre parones, Auladell tardó unos cinco años en terminar El paraíso perdido. El autor atribuye a este prolongado e intermitente proceso de creación cierta irregularidad en la "fisionomía de algunos personajes y en determinadas ambientaciones y tratamientos de color". La unidad (sobre todo la estética) acaba siendo, por ello, algo menos conseguido. No obstante, esta irregularidad no entorpece a la visión de conjunto de este cómic. De hecho, depende de cómo se mire, la añade un toque expresivo a las ilustraciones y queda como una anécdota de lo más curiosa en lo que concierne al desarrollo de la obra. Para mí, al menos.

 Adelanto ya mismo que el ilustrador dio la talla. En tanto que guionista y como dibujante. La calidad de El paraíso perdido es tal que fue galardonado con el Premio Nacional del Cómic del año 2016. Si a eso añadimos la edición de este libro... Pero me estoy precipitando. Por ahora, creedme cuando os digo que este libro es algo a lo que vale la pena echar un vistazo. 

La obra original 

 El Paradise Lost de Milton relata muchas cosas, pero vamos a centrarnos en aquélla que Auladell rescató para su adaptación: la doble caída. Es decir, la de Satán y el resto de ángeles rebeldes, y la de Adán y Eva (y, por extensión, la de "la nueva criatura", el Hombre).  

 En el poema, Satán es castigado por sublevarse ante Dios y condenado al Infierno junto a sus seguidores. Su pecado: la soberbia. Con el orgullo herido, el ángel caído fragua su venganza en su nueva morada... Finalmente decide condenar a la nueva creación de Dios,  haciéndole traicionar a su Creador.

 La teoría política que Milton defendía le incitó a escribir su poema en clave de metáfora: a través de Paradise Lost denunciaba a las monarquías absolutas. Pese a las creencias religiosas del autor, Dios vendría a ser la encarnación de un déspota que reina con puño de hierro. El propio Auladell aprovecha para retratarlo de este modo; Dios es una figura autoritaria y, sobre todo, distante. De Satán. De "la nueva criatura". Ni siquiera se le ve cuando expulsa del Paraíso Terrenal a Adán y Eva.

 Satán, en cambio, provoca mayor empatía. Se le ha humanizado. Ya Milton decidió darle un protagonismo en su Paradise Lost del que toda la literatura bíblica previa le había privado. Además, al traidor, en su afán por derrocar al tirano, se le puede considerar el portador del estandarte de la libertad. "Resulta preferible reinar en el Infierno" -proclama a sus tropas- "que servir en el Cielo". El contraste con un Dios intransigente y proclive al cólera es máximo, como puede apreciarse, pues Satán se preocupa por los suyos y lucha por un objetivo loable. Auladell responde a esta versión arrogante y carismática de Satán, mostrándolo como un ser bello y estilizado.

 En definitiva, uno de los temas que gravitaban en torno a la novela de Milton era el de la libertad. ¿Qué es preferible, una vida en la que se es feliz a cambio de ser ignorante y obediente o aquella en que somos libros, por nefastas que puedan ser las consecuencias? La carga trágica de Satán es tan inesperada como eficaz: el ángel caído y sus huestes de seguidores nos cautivan, nos volvemos cómplices de su causa rebelde.

 Y a esta lectura se acoge Auladell, según el ilustrador ha manifestado en varias ocasiones. Pinta bien, ¿no?

La adaptación 

 Auladell logra, en El paraíso perdido, encontrar el balance entre la aportación propia y el respeto al material original.

 Para el ilustrador, una adaptación es crear una obra nueva con hallazgos propios, no la mera repetición o una síntesis de la previa. Así lo demuestra en esta ocasión: su aportación gráfica potencia o hasta desarrolla aspectos que no estaban presentes en Paradise Lost. En otras palabras: Auladell consigue generar una obra en sí misma, autónoma, que no usa de muleta a aquélla en la que se basa.

 También consigue trasladar su propuesta a un medio y un lenguaje distinto aprovechando sus respectivas virtudes, sin tener que recurrir a las del previo. En este sentido, no es tan dependiente de su referente, cosa que ocurre en tantas otras iniciativas similares. 

 De hecho, Auladell acorta el texto de Milton a su mínima expresión. Cuando recurre a ellos, es fiel a los versos originales. Pero en muchos casos renuncia a emplearlos. Tiene confianza en que su intervención será capaz de compensar los fragmentos suprimidos, los versos obviados. Y hasta en que, gracias a ello, podrá aportar nuevo material. 

 Esta simplificación del poema embrionario de la que estoy hablando, cargada de inteligencia e intención, es fácil de reconocer. El paraíso perdido se ha estructurado en solamente cuatro capítulos ("Satán", "Un jardín de delicias", "Los primeros recuerdos del mundo" y "La espada flamígera"). Aprovechemos para recordar que el poema de Milton, en cambio, tenía doce cantos.

El apartado visual

 A continuación querría analizar con un poco de profundidad los aspectos visuales (o aquellos narrativos plasmados en lo visual) de esta novela gráfica. Auladell sentenció que quería que el peso poético recayera en las imágenes, y no en el texto, y por ello hay tanta destreza e inteligencia puestas en este apartado.

 Los dibujos de El paraíso perdido han sido realizados con grafito. A ratos, este material recibe un tratamiento de técnica húmeda. En general, pero, goza de trazos directos, sin aguar, en los que se deja la textura resultante, o se aborda mediante sutiles difuminados. El color ha sido añadido posteriormente de forma digital.

 El apartado gráfico de Auladell tiene una potencia visual increíble. Su estilo de ilustración es generalmente lírico y delicado. Lánguido y evocador. En ocasiones se vuelve agresivo y contundente. Un predominio de la mancha y la textura confiere un acabado más pictórico a las imágenes, casi impresionista. El ilustrador huye de la literalidad mediante el dibujo, y se beneficia de los recursos propios de esta disciplina, así como los del formato cómic, para contar narrativamente. Su sobriedad no renuncia a la grandilocuencia del poema original.


 En cuanto a representación, Auladell estira la figura; modifica sus proporciones y su anatomía a voluntad. Esta aproximación expresiva también es patente en atmósferas y formas. El tratamiento del cielo del Paraíso, de un pálido color azul, no es el mismo que el del Infierno. Tampoco los trazos sensuales, exóticos, de la vegetación del Paraíso tienen nada que ver con aquellos más hieráticos y severos del Cielo.

 Las viñetas son una absoluta delicia. Sus composiciones son exquisitas. Cuando el autor no las usa para enmarcar una imagen memorable, descentra su contenido intencionadamente para conferir una agilidad mayor a la lectura. Las transiciones entre escenas recurren también a estrategias gráficas de gran audacia.

 El color de El paraíso perdido deviene un elemento narrativo per se. En primera instancia, el cromatismo global es grisáceo, ceniciento. La ambigüedad de este color le va que ni pintado a los temas del poema adaptado.

 Tampoco podemos obviar que los toques color ocre, esmeralda o celeste juegan un papel importante a la hora de comunicar ideas o, en menor grado, estados de ánimo de los personajes. La tétrica y luctuosa paleta del Infierno difiere mucho respecto a la algo más luminosa empleada en el Paraíso.


Referentes

 Hay varios referentes ineludibles cuando uno aborda el Paradise Lost de Milton. Pablo Auladell demuestra en distintas ocasiones que lo sabe al dialogar con ellos. Pero también deja bien claro que es capaz de escapar de ellos, de rehuir de la inercia que impele a recurrir al imaginario más obvio y facilón.

 El alicantino rememora a Gustave Doré, a Henry Fuseli o a William Blake al apropiarse de parte de su iconografía y simbolismo. En ningún momento, pero, se deja abrumar por sus predecesores. No le tiembla el pulso a la hora de introducir variaciones y subvertir expectativas. Cuando ve que puede añadir su huella personal, lo hace sin remordimiento alguno. 

 Pongamos por ejemplo a Satán; en El paraíso perdido no vamos a verlo típicamente representado. Aquí es un joven apuesto que lleva un sombrero. Tampoco su reino, el Infierno. Ha pasado a ser una vasta extensión estéril y vacía, con un cielo plomizo, en vez de un lugar lleno de fuegos eternos.

Quejas

 Realmente, sólo se me ocurre una pega para El paraíso perdido: la presencia de onomatopeyas. Aunque bastante discreta, no me acaba de convencer. Las onomatopeyas reciben un tratamiento tan convencional que contradice al resto de apartados de esta novela gráfica, con una identidad propia tan definida. 


 No me molestan porque remarquen la condición de cómic de esta obra, cosa que he oído decir a otros; al fin y al cabo, El paraíso perdido es un cómic, y exhibe su naturaleza con orgullo, sin prejuicios. Más bien me sorprende que Auladell, habiendo demostrado que puede erradicar gran parte de la literalidad de la historia, acabe por recurrir a las onomatopeyas. 

 La primera que aparece es en el capítulo uno (y será la única en ese capítulo), titulado "Satán". Página 88. Hasta entonces, cada viñeta tenía un sonido asociado que el espectador confería. Auladell no ha dependido de onomatopeyas en lo que lleva de capítulo. Y de pronto suelta una que no pega nada. De hecho, en los cantos dos y cuatro ("Un jardín de delicias" y "La espada flamígera") no hay ni una sola onomatopeya. Y, pese a ello (o, mejor dicho, gracias a ello), funcionan a la perfección. Como he remarcado más arriba, el ilustrador alicantino eludía la literalidad para sugerir, más que contar. Y las onomatopeyas limitan opciones, encadenan nuestra la imaginación. Dicen.   

 Y repito, ya que aparecen, ¿por qué no darles un tratamiento más personal? Son tan típicas... 

Conclusión
 Este libro es una gozada, incluso para el sibarita más exigente. Funciona como complemento a los conocedores de la obra de Milton o para aquéllos que quieran irrumpir en ella pero no acaban de atreverse con el material original. Es un cómic filosófico y profundo, pero dinámico y entretenido al mismo tiempo; trufado por conceptos simbólicos y políticos, pero con una carga visual clara y atractiva, como de story board. El dibujo de Auladell es exquisito, y la calidad de impresión proporciona una fidelidad suficientemente digna a cómo deben ser las ilustraciones vistas en directo.

 Antes de acabar esta reseña, no puedo dejar de remarcar la majestuosa edición de Sexto Piso. A Auladell hay que darle las gracias por la solvencia de este material, pero a la editorial le debemos que podamos tener esta novela gráfica entre nuestras manos. Y es que, como cuenta el autor en el prólogo, este proyecto no habría tenido futuro de no gozar del interés de Sexto Piso.  

lunes, 20 de octubre de 2014

Robert E. Howard: Las extrañas aventuras de Solomon Kane


Idioma original: inglés
Título original: Solomon Kane
Año de publicación: a partir de 1928 (en la revista Weird Tales)
Traductor: León Arsenal
Valoración: muy recomendable para los amantes del género. Para
los demás, está bien

Supongo que estaremos todos de acuerdo en que, en principio, hay que juzgar toda obra literaria por sus características y méritos intrínsecos, independientemente de las circunstancias en las que vio la luz o de la vida y milagros de su autor o autora. Sin embargo, también es cierto que en no pocas ocasiones resulta ser un valor añadido el que esa obra suponga un reflejo o testimonio de esas circunstancias biográficas particulares o de otras más generales, como son su época histórica, ambiente social que la dio lugar, pertenencia a una determinada cultura o subcultura, etc...

O, como en el caso que nos ocupa, el interés puede provenir de que las características de la obra, por un lado, y las de las circunstancias de la vida del autor sean tan diametralmente opuestas: Robert Ervin Howard nació en Texas en 1906 y vivió siempre en pequeñas ciudades de ese Estado hasta su muerte (por suicidio) en 1936. Al parecer, llevó siempre una vida bastante solitaria, con pocos amigos, y dedicándose al estudio de la Historia y a escribir relatos que fué publicando, en principio, en la revista Weird Tales. Con semejante escenario biográfico, bien podía haber salido un escritor tipo Jim Thompson (que se crió en la misma época y en las mismas latitudes) o incluso un Steinbeck... Pero lo que Howard escribía era bien distinto: se trataba de relatos pulp de tipo policíaco, sí, del Oeste o incluso erótico... aunque, sobre todo de corte fantástico, porque a Howard se le considera uno de los padres del género "Espada y brujería". Suyos son los personajes de Conan de Cimeria, Kull, Sonya la Roja o el protagonista del libro que aquí se reseña, Solomon Kane.

En este caso, el protagonista es una suerte de caballero andante que vaga por el mundo desfaciendo entuertos y vengando a doncellas ultrajadas. Sólo que en vez de un caballero de brillante armadura, nos encontramos con un puritano inglés de la época isabelina, de ropas austeras y fulgor fanático en la mirada. Invencible espadachín, resulta ser casi una especie de superhombre que se enfrenta a villanos de lo más florido: no sólo a piratas, esclavistas árabes o tribus salvajes, sino también (y aquí encontramos el toque fantástico diferenciador), a criaturas sobrenaturales, vampiros y espectros, provenientes del mismo Averno o creadas por la magia más negra. Un mundo literario  peculiar, en el que se advierten ecos de Lovecraft (que mantenía con Howard una amistad epistolar, hasta el punto de llamarle, suponemos que con cariño, "Bob Dos Pistolas"... ejem) o Edgard Allan Poe... e incluso, de manera no menos evidente, la sombra de las historias de Stevenson o Las minas del Rey Salomón, de Rider Haggard. Todo ello bien aliñado con dosis de suspense, acción, duelos a muerte y hasta un toque de erotismo algo vintage (jóvenes nativas semidesnudas que corren a refugiarse a los pies de nuestro héroe, o rubias doncellas inglesas encadenadas a merced de maléficas reinas africanas... aún más desnudas. Ese tipo de cosas).

Cierto es que estos relatos no pueden calificarse como "alta literatura" (sea lo que sea ésta). Y no por su carácter fantástico: después de todo, qué más fantasioso que el hecho de que alguien, al despertar por la mañana, se encuentre convertido en un insecto monstruoso, por ejemplo... Lo que confina a estas aventuras al glorioso ámbito de la literatura "popular" es más bien el estilo en el que está escrito: enfático, incluso ampuloso; con profusión de hipérboles, exageradas adjetivaciones y de truculentas metáforas... por no hablar de la estructura de casi todos los relatos, repetitiva y previsible, aunque eso sí, tan divertida como puedan serlo las historias de los cómics de superhéroes o incluso de las más clásicas novelas de aventuras. Porque eso sí, si alguna cualidad tiene este libro es retrotraer a cualquier lector adulto a aquella época gozosa en que los libros no eran sino  puro entretenimiento y las hojas se devoraban sin descanso, tirados en el sofá después de tomar la merienda o alumbrados por una linterna, bajo las sábanas. Supongo que todo escritor y todo lector, lo que buscan en realidad sólo es eso: volver a maravillarse y a disfrutar con las páginas de un libro, igual que la primera vez que lo hicieron. O la segunda, o la tercera....

También de Robert E. Howard en ULAD: Los gusanos de la tierra y otros relatos de horror sobrenatural

sábado, 21 de junio de 2014

Reinhard Kleist: El boxeador

Título original: Der Boxer
Idioma original: alemán
Año de publicación: 2011
Valoración: muy recomendable

Hertzko Haft (más conocido como Harry Haft (1925-1997)) fue un boxeador polaco que, a pesar de no haber pasado a los anales de la historia del boxeo, tuvo su cupo de victorias e incluso llegó a combatir con Rocky Marciano. Pero la historia de Hertzko es algo más que la historia de un hombre que emigró a Estados Unidos y dedicó varios años de su vida al boxeo. 

En este cómic (adaptación del libro Harry Haft: Auschwitz Survivor, Challenger of Rocky Marciano (Religion, Theology, and the Holocaust), escrito por su hijo, Allan Scott Haft), conocemos a Hertzko en 1939, cuando no es más que un adolescente judío que vive en Belchatow (Polonia) y tiene que arreglárselas como puede para ayudar a sus hermanos a llevar comida a casa. El joven dará con sus huesos en Auschwitz, donde tendrá que realizar los trabajos más desagradables que podemos imaginar para lograr sobrevivir.

Allí tiene la suerte de caer en gracia a un oficial alemán, que le consigue comida y ciertos favores a cambio de que boxee (a muerte, claro) con otros prisioneros del campo de concentración. Dejando de lado sus escrúpulos y su dignidad, Hertzko consigue sobrevivir al Holocausto y volver a su ciudad natal, pero allí ya nada es como recuerda. Pocas de sus personas queridas han quedado con vida y se da cuenta de que en Polonia no hay ninguna oportunidad de salir adelante después de la guerra, así que decide emigrar a Estados Unidos, donde espera conseguir un trabajo y encontrar a Leah, la joven de la que está enamorado.

Aunque ésta pueda sonar como una historia más sobre un superviviente del Holocausto, la calidad del cómic hace que no pase desapercibida ante nuestros ojos. Siguiendo la narración de Allacn Scott Haft (quien escribió el libro en un intento de comprender el porqué del difícil carácter de su padre), Kleist recrea las vivencias de Hertzko con gran sensibilidad, utilizando para ello un dibujo dinámico y detallado, así como crudo y simple cuando la ocasión lo requiere. Gracias al mismo y a un guión que va desgranando la historia del joven polaco ofreciendo las dosis justas de acción y drama, El boxeador termina por ser una trágica pero hermosa historia que no se olvida fácilmente.

Al final del volumen, además, el lector puede disfrutar de un dossier con más información y fotografías de Hertzko, y con las biografías de otros "campeones olvidados" por el gran público, como Victor "Young" Pérez, Leone "Lelletto" Efrati, Jacko Razon o Tadeusz "Teddy" Pietrzykowski, que ofrecen más datos acerca del trágico destino que estos hombres tuvieron la desgracia de experimentar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

J.R.R. Tolkien: El hobbit

Idioma original: inglés
Título original: The Hobbit, or There and Back Again.
Año de publicación: 1937
Valoración: muy recomendable para niños; recomendable para adultos

Por una vez y sin que sirva de precedente, ULAD se sale de sus dominios habituales para mezclarse en el campo de la crítica cinematográfica; porque, sí, lo reconozco, esta reseña nace después de ver la película (primera de la trilogía) El Hobbit de Peter Jackson, y de releer El Hobbit para comprobar si mis recuerdos sobre el libro eran correctos. Así que aquí va, dos por el precio de uno.

Sobre el libro: El Hobbit es la primera obra de ficción extensa publicada por J. R. R. Tolkien, en aquel entonces profesor de literatura anglo-sajona en Oxford (buen conocedor por tanto del Beowulf, de las sagas nórdicas o de los cuentos infantiles tradicionales, como demuestra su obra). En realidad, Tolkien había escrito El Hobbit para su hijo, y parece ser que solo por casualidad llegó a manos de un editor, quien a su vez se lo dio a leer a su propio hijo antes de decidir publicarlo. El resto, como se suele decir, es historia...

A diferencia de El señor de los anillos, mucho más adulto y oscuro, más denso en mitología y de tono épico, El Hobbit es una novela infantil-juvenil con muchos de los rasgos del género del relato fantástico tradicional: un héroe torpón con el que identificarse y empatizar; un sabio mago ayudante; una aventura llena de peligros y sorpresas; objetos mágicos (¡el anillo!); antagonistas feroces pero algo estúpidos; un narrador entrometido y omnisciente, por no decir sabelotodo; y en general un tono ligero que permite divertirse con escenas que de otro modo podrían resultar terroríficas (como una manada de lobos ardiendo, o una horda de arañas gigantes dispuestas a devorar unos enanos).

Dado que fue la primera obra de ficción publicada, El Hobbit fue, para Tolkien como para muchos lectores, la puerta de entrada a la Tierra Media y a toda su mitología. De ahí que algunos aspectos aparezcan todavía solo esbozados (como la enemistad entre enanos y elfos, o la antigua guerra entre enanos y orcos) y otros apunten ya a lo que después será El señor de los anillos (escrito, por cierto, a petición del editor como secuela de El Hobbit). Hay que tener en cuenta, además, que Tolkien revisó El Hobbit en su segunda edición para hacerlo encajar mejor con su continuación, por ejemplo en cuanto a la relación entre el Anillo y Gollum, o el modo en que llega a manos de Bilbo.

En cualquier caso, e incluso después de estos cambios, El Hobbit continúa siendo una lectura muy distinta a El señor de los anillos: más ligera, más humorística, menos épica y sobre todo pensada específicamente para un público distinto. Esto no quiere decir que un adulto no pueda disfrutar leyendo esta novela; pero para hacerlo, probablemente, tendrá que reencontrarse con su niño interior.

Sobre la película: Voy a decirlo así: si no existiera la trilogía de El señor de los anillos, me parecería que El Hobbit es una película impresionante, que nos deja con la boca abierta por su capacidad visual, sus caracterizaciones, sus paisajes, su capacidad para recrear el mundo de Tolkien como si hubiera saltado directamente de las páginas o de la imaginación de su autor. El problema es que la trilogía existe, y por lo tanto ni los efectos visuales ni las caracterizaciones ni los paisajes resultan nuevos; hasta la música es la misma, o una variación de la misma.

Y voy a decirlo también así: si no existiera El Hobbit (el libro), y esta película fuese una precuela de El señor de los anillos, probablemente seguiría pareciéndome una muy buena película, un pelín lenta, dispersa y repetitiva, pero en todo caso entretenida y muy digna sucesora (o antecesora, según se mire) de las otras tres. El problema, una vez más, es que el libro existe, y como decía más arriba es un libro muy distinto a El señor de los anillos: más liviano, más juvenil, menos épico y sobre todo mucho menos oscuro. Y Peter Jackson ha obviado deliberadamente esta diferencia, añadiendo subtramas violentas y dramáticas (la de Thorin y Azog, por ejemplo) y creando aún más interrelaciones con la trilogía anterior (como la conversación entre Elrond y Gandalf sobre el renacer de Sauron).

En mi opinión, por lo tanto, Peter Jackson ha sido muy poco valiente en El Hobbit desde el punto de vista creativo: además de extender la historia todo lo posible con subtramas e interpolaciones varias, para poder hacer una trilogía donde solo había una o como mucho dos películas, ha decidido hacer más de lo mismo, repetir los trucos que sabe que le funcionan, en vez de intentar algo nuevo y mantener mínimamente el espíritu de la novela original.

Los fans de la primera trilogía probablemente estén encantados con el resultado; los fans de Tolkien, sospecho que quizás no tanto.

También de J. R. R. Tolkien un ULAD: El señor de los anillos, Silmarillion

jueves, 2 de agosto de 2012

Colaboración: A sangre fría de Truman Capote

Idioma original: inglés
Título original: In cold blood  
Año de publicación: 1965
Valoración: imprescindible

Pocos escritores pueden alardear de haber escrito un libro que definió un género. Novela de no ficción: consistente en adaptar hechos reales a ciertos requisitos en aras de obtener un mejor efecto dramático. Licencias creativas con tal de construir una novela alrededor de hechos reales. Pero eso no debe hacer que este libro nos suene a esas infumables series de Telecinco. Seguramente esa influencia llegue hasta ahí, pero este libro no sería tan importante si Capote no lo hubiese escrito tan magníficamente. Si no hubiera obtenido de esa serie de hechos reales una historia tan exuberante en su desarrollo. Cómo acaban coincidiendo esos dos polos tan opuestos: la familia conservadora tradicional del campo, la que progresa a base de esfuerzo, que esconde, a pesar de tanta blancura, sus miserias; y los criminales desarraigados, oportunistas, aparentemente sin escrúpulos, pero que arrastran pasados tan plagados de desgracias como exentos de oportunidades. Todo se precipita hacia ese momento en una noche del mes de noviembre de 1959. Un hecho tan dramático como prácticamente casual, no en su desarrollo sino en todos los pasos que precipitan hacia él. Conversaciones carcelarias producto del aburrimiento y de la desesperación ante el futuro.

Es una novela y Capote la escribe con una muy notable objetividad, en sus hechos y en su desarrollo. Puede que no fueran exactos los pensamientos y las sensaciones de sus personajes, sino meras interpolaciones en función de acciones y de circunstancias futuras. Adolescentes que sueñan y hombres de media edad que pasan hambre. Pero Capote hace que todo parezca espeluznantemente fiel a la realidad. La crueldad, la indiferencia ante las consecuencias de los actos. Nadie se da cuenta, salvo por el dinámico y rico estilo, de que hay un narrador que relata; que pone en duda el sistema de vida de las clases conservadoras del cinturón de la Biblia. Que critica veladamente la influencia de la religión en las relaciones sociales. Que pone en tela de juicio la capacidad de rehabilitación del sistema penitenciario y, en último extremo, el sentido de la pena capital. Éste es el párrafo de donde procede el título del libro:

-Muchos hombres han tenido historias tan tristes como la de ese pequeño bastardo. Yo incluido. Puede que beba demasiado. Pero puedes estar seguro de que en mi vida he matado a cuatro personas a sangre fría. -Sí, ¿y qué me dices de colgar a ese bastardo? También eso es a sangre fría, maldita sea… 

Tampoco podemos considerarlo un alegato en toda regla. Es sólo una reflexión en boca de uno de los personajes. Es una opinión que se expone y que cala en quien lee. Sí. Capote era un escritor de pronunciada fama, ya, cuando escribía este libro. Rodeado de gente rica y guapa y famosa. Podría haber optado por algo frívolo y superficial, y eligió escribir esta maravilla.

Firmado: Francesc Bon

Otras obras de Truman Capote en ULAD: Aquí