Título original: Les débuts
Traducción: Álex Gibert en castellano, para Anagrama
Año de publicación: 2023
Valoración: muy recomendable
Año de publicación: 2016
Valoración: Decepcionante (por decir algo)
No sé, a veces creo que, por una razón u otra, me aproximo
demasiado a los bordes del concepto de libro, y me surgen dudas de si algunas
cosas deberían realmente tener una reseña en el blog. Pero bueno, si le hicimos
un hueco al ilegible Manuscrito Voynich (excelente entrada, por cierto) o más
recientemente le dedicamos un zoom al libelo de Quevedo, entiendo que el margen es suficientemente
amplio. Este librito que traemos hoy no llega a ser ilegible, más bien al
contrario, pero me temo que está en esa dudosa frontera de lo reseñable.
En algún momento y lugar que no recuerdo me entero de que
existió una tal Maria Reiche, matemática y arqueóloga alemana que dedicó buen
parte de su vida y enormes esfuerzos a estudiar las líneas de Nazca, ya saben,
esa especie de inmensos dibujos trazados sobre el desierto peruano que les da
el nombre. Un misterio de esos que fascinan a los amigos de lo paranormal,
siempre dispuestos a buscarle explicaciones extraterrestres a todo lo que se
sale de lo conocido. Me llamó la atención que esta mujer se dedicase durante
tantos años a investigar casi en solitario semejante asunto, y me dispuse a
buscar un libro sobre ella, no sobre las figuras, que cuentan con amplia
bibliografía.
El resultado fue este librito del peruano Jorge Gundemar,
afincado en España y por lo visto autor de algunos otros títulos. Librito
porque es muy breve, y también sorprendente, porque en caracteres muy grandes,
empieza con un diálogo entre un niño y su abuelo. Enseguida descubrimos que el
abuelo está relatando su experiencia cuando en su infancia de pobreza se puso
al servicio de la loca que barría el desierto con sus escobas.
Supongo que la intención del autor no es hacer una pirueta
estilística presentando en este formato un esbozo de biografía de un personaje
tan singular. Seguramente, digo yo, lo que pretende es hacer llegar a los niños
de su país una pequeña historia acerca de un patrimonio cultural desde luego
bastante singular, y de paso presentar a la investigadora como alguien que,
llegando de muy lejos, se interesó por ello. Hasta le compraríamos esa intención
de construir un cuento divulgativo, con el nieto expectante y el abuelo
narrando una experiencia única. Pero dudo bastante de que el público infantil
se llegue a interesar de verdad por unos datos biográficos más bien poco
llamativos, y además sobre las misteriosas figuras de Nazca hay en el libro tan poca
información que tampoco creo que por ese camino fuese a llamar su atención.
Incluso se podría pensar que se trata de un trabajo de encargo para fomentar el conocimiento de las singularidades de la cultura nacional pero, si lo que queremos es encontrar información sobre el interesante personaje de Maria Reiche, creo que habrá que buscar por otros caminos. Así que nos quedamos con la extraña sensación de no saber bien lo que estamos leyendo, pero en todo caso me temo que la brevísima lectura no va a dejar satisfecho a casi nadie.
Esta novela continúa con la aparición de un periodista de pocos escrúpulos que trata de obtener información (o "información") de cualquier manera, pero no es una sátira del periodismo como puede ser ¡Noticia bomba! de Evelyn Waugh. O, al menos, no del todo.
Esta novela también toca de forma tangencial el desprecio hacia la "clase baja extranjera" por parte de la "clase baja autóctona", algo que está, por desgracia, de plena actualidad, pero no es un texto al estilo Chavs, la demonización de la clase obrera.
(...) esa niña era de una familia de degenerados irlandeses misántropos que, cabía suponer con bastante seguridad, vivían al menos en parte gracias al estado del bienestar social y no habían aportado más que consumo de carácter parasitario (y ahora un crimen horrendo) a la gran nación británica en la que habían creído apropiado asentarse
Por lo tanto, pese a que la novela apunta en su parte inicial en varias direcciones, y para ello mezcla narración pura con interrogatorios policiales, editoriales periodísticos o grabaciones callejeras, finalmente toma una vía más convencional e introspectiva para hablarnos de miedos, errores, silencios, relaciones familiares y soledades que acaban destruyendo (o construyendo, aunque sea de aquella manera) vidas.
Será a través de varios flashbacks como Nolan nos explique el pasado de los diferentes miembros de la familia Green (Carmel, Richie, John, la omnipresente Rose), lo que nos llevará a la pacata Irlanda de finales de los 70 en la que Carmel y Richie verán cómo sus sueños / oportunidades / etc se verán desbaratadas por un cúmulo de decisiones erróneas y un contexto sociocultural que determinará, quieran ellos o no, sus decisiones.
A través de esos largos capítulos, Nolan irá construyendo dos magníficos personajes (Carmel y Richie) e irá hablando sobre dos temas "peliagudos" (aborto y alcoholismo) con delicadeza pero sin caer en discursitos morales ni estereotipos. Estos serían, para mi, las dos principales virtudes del texto, además de un final que... Bueno, digamos que deja una profunda tristeza.
¿Y entonces por qué no una valoración algo más generosa? Pues quizá por las expectativas que me genera la primera parte del libro, por esa "renuncia" al riesgo formal en pos de una novela más convencional, por el desaprovechamiento de un personaje tan antipático como Tom (el periodista sin escrúpulos) o por rebajar de alguna manera el tono político de la novela.
Aún así, la impresión general es más que positiva y la valoración, por tanto, de la novela ha de ser un recomendable. No está nada mal, no?
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy recomendable (sobre todo para interesados)
Pequeño ensayo, de éstos a los que nos tiene bien acostumbrados Anagrama en los últimos años, del escritor y profesor argentino Michel Nieva (autor de las descacharrante La infancia del mundo pero asimismo de otros libros que ahondan en una visión latinoamericana o al menos argentina de la Ciencia ficción: los también ensayos de Tecnología y barbarie y Ficciones gauchopunks, que con ese título no creo que tarde mucho en leer). En el caso de Ciencia Ficción capitalista trata un tema que podría considerarse, en cierto modo, el reverso del resto de sus libros y cuya clave nos la da el subtítulo de este librito: Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo. Huelga decir que es un subtítulo con vocación irónica... aunque quizá no del todo, como veremos.
El género literario de la Ciencia ficción ha sido considerado tradicionalmente, al menos por la "alta cultura", como un divertimento, un género menor que. más allá de la infancia y la adolescencia, sólo interesaba a los frikis, una excentricidad inofensiva. Sin embargo, como señala Nieva en su ensayito, las fabulaciones más o menos utópicas de los libros de Ci-Fi han servido no sólo de inspiración , sino de guía para muchos inventores, científicos y aun dirigentes políticos desde el siglo XIX -imposible, claro, dejar de mencionar a Verne o a Wells-; ahora, en cambio, quienes han tomado buena nota de las fantasías -o predicciones- de este tipo de libros y anuncian su intención de llevarlas a cabo son los magnates de la economía digital, los Musk, Zuckerberg, Thiel y compañía (lo mejor de cada casa, vaya). Los susodichos han adoptado como suyas las elucubraciones o incluso vaticinios de autores como Asimov, Clarke, Heinlein o Neal Stephenson, particularmente las que se refieren a dos asuntos: la prolongación de la vida humana -en particular, SU vida humana-, aspirando incluso a la inmortalidad, y la colonización del espacio exterior, empezando, claro está por la luna y Marte (por lo que sea, al que no leen estos tipos es a Philip K. Dick y su Desafío total). Como es evidente para cualquiera, más allá de los sueños fantásticos e incluso entrañables de los perennes lectores de Ciencia ficción que dicen ser, el objetivo de estos mangan... magnates es expandir el sistema capitalista más allá de lo límites terrestres y perpetuar la explotación y contaminación del medio ambiente a través del Universo, que no en vano es ilimitado. O dicho en palabras de Michel Nieva, que siempre serán más acertadas que las mías:
"(...)Una especulación sin límite que posibilita el tesoro imaginativo de la ciencia ficción capitalista. Porque cuando se afirma que la ciencia ficción pertenece al ámbito "especulaticvo", es esa capacidad de especulación la que las corporaciones traducen al mundo financiero. Y si los primeros autores del género reivindicaban una literatura que se fundiera con la ingeniería y la siderurgia, la ciencia ficción capitalista también vehiculiza la especulación de la literatura a la economía y las finanzas."
Por otra parte, el autor de este ensayo, latinoamericano él, después de todo, no puede dejar de prever la futura colonización del espacio con lo que supuso la colonización europea de América, su explotación a todos los niveles y los desastres humanitarios y ecológicos que ha conllevado y aún conlleva.
¿Hay alternativa a este futuro que nos aguarda, de manos de los millonarios tecnológicos de California? Nieva propone, por una parte, la adopción de una cosmovisión más integradora del planeta en el que vivimos y, por extensión, de los posibles mundos en los que puede llegar a vivir la Humanidad, a la manera de la que poseen, precisamente, los cada vez más escasos pueblos indígenas de América. Por otra parte, la alternativa a esa Ciencia ficción capitalista -o la visión capitalista de la Ci-Fi, si se prefiere-, es otra basada en ideologías diferentes, que la hegemonía actual del capitalismo neoliberal nos han hecho casi olvidar, pero que ahí aún están presentes: la utopía espacial socialista de Estrella roja, de Alexander Bogdánov o la especulación -certeza, en su caso- de los alienígenas como miembros de sociedades inevitablemente comunistas, por ser más avanzadas, según la concepción marxista que seguía el trotskista argentino J. Posadas, fundador de la Cuarta Internacional Posadista.
Aunque quizás la solución no sea tan complicada, al menos por lo que respecta al ámbito literario, como demuestra el propio Nieva en un cuento -o la sinopsis de un cuento- que nos ofrece al final del librito, con un Elon Musk que ha llegado a los 500 años y ha colonizado Marte, pero sigue siendo igual de... (aquí, que cada cual ponga el calificativo que considere más adecuado).
Nota final: Esta semana, casualmente, el amigo Musk ha publicado en su red social un tweet (en respuesta a otro de Perro Sanxe, que también manda c***s) en el que explica que su empresa SpaceX va a concentrarse, antes de ir a Marte, en establecer una ciudad en la Luna, en el plazo de diez años... A ver si hay suerte y él mismo es su primer habitante...
También de este autor en Un Libro Al Día: La infancia del mundo
Título original: Laços de Família
Traducción: Cristina Peri Rossi
Año de publicación: 1960
Valoración: Recomendable
La verdad es que no había oído hablar de Clarice Lispector hasta que varios de sus libros aterrizaron en ULAD, así que una vez más queda claro que aquí todos aprendemos de todos, o al menos soy yo el que aprende de todos. Casualmente cae en mis manos este Lazos de familia, que resulta ser un libro de relatos breves, lo cual no estoy seguro de que sea el medio más adecuado para testar a un escritor, pero es lo que hay. El libro se publica en 1960, cuando la autora brasileña, ucraniana de nacimiento, ya ha publicado algo de narrativa, incluyendo la que creo que es su primera y más celebrada novela, Cerca del corazón salvaje, escrita con solo veinticuatro años.
Ya puestos un poco en situación, podemos ir desgranando los distintos tipos de relatos que, con características bastante marcadas, componen el libro. Varios de ellos, colocados en la parte final, tienen un tinte muy de obra juvenil, con protagonistas adolescentes o poco menos, y un desarrollo más bien convencional. Narrados con pulcritud, son seguramente cuentos escritos años atrás que no aportan demasiado, con excepción de aquel (perdón por no recordar el título) que relata una agresión sexual, con un crescendo muy potente y una conclusión sobria que dan un resultado impecable.
Otro grupo de relatos se aproxima más a la fábula, con rasgos de humor y argumento más o menos insólito, como la historia de un perro, la más sorprendente de la mujer más pequeña del mundo, o aquella que tiene como protagonista a una gallina. Pasajes divertidos con un fondo simbólico resuelto con dignidad y eficacia.
Y quizá los cuentos más característicos, casi todos colocados al principio, son aquellos que hablan de historias cotidianas de mujeres, en tono intimista y algo brumoso, que bucean sentimientos e inseguridades que tienen que ver con el sufrimiento, el amor, la amistad o la soledad. Es escudriñar en la mente y el corazón de sus protagonistas, leer sus pensamientos y descubrir inseguridades, pequeñas envidias secretas o simplemente zonas de sombra que no conocemos pero que dejan cicatrices antiguas que no quieren ser borradas. Ocurre así en Feliz cumpleaños, uno de los relatos más brillantes, donde confluye la amargura de aquellas heridas con geniales golpes de humor.
Son finalmente narraciones que casi siempre carecen de desenlace, como trozos aleatorios de películas que se hubieran perdido: no sabemos qué hubo antes ni qué vendrá después, pero el cuadro es suficiente para transmitir emociones o definir personajes o parte de ellos. Y todo con la inconfundible seña de identidad de una prosa algo desconcertante, inexacta o improvisada, que provoca una sensación de frescura muy recomendable, a veces incluso con un punto excitante poco usual. Es en ocasiones una sintaxis forzada, en otras repeticiones o interrupciones que dan lugar a una expresión marcadamente personal a la que es difícil buscar parentescos, algo que hace de la lectura una experiencia gratificante aunque de vez en cuando, que todo hay que decirlo, peque de algún que otro exceso.
Título original: L'uomo invaso e altre invenzioni
Traducción: Joaquín Jordá
Año de publicación: 1986
Valoración: Está bien (con destellos excelentes)
Una de las mayores bondades de pertenecer a este blog es la necesidad de buscar (“descubrir” es una palabra que solo usan los narcisistas) nuevos autores (es decir, nuevos para mí) para mantener engrasados los engranes del cerebro.
Como se me dificulta la exploración directa en librerías, me veo obligado a navegar (¿ya nadie usa esa palabra, verdad?) por internet hasta encontrar algo que me llame la atención. Y qué mejor señuelo que un nombre que parece sacado de la comedia del arte: Bufalino.
Mi valoración de esta colección es el promedio de todos los cuentos, precisamente, a medias. Muchos cuentos parecen concebidos como un divertimento: juegos de erudición, relecturas de mitos, pequeñas trampas formales. Pero entre esos ejercicios se cuelan otros textos que me parecen geniales. De estos, destaco algunos.
- El hombre invadido. El cuento que da título al volumen funciona como una declaración de intenciones: el yo como territorio ocupado. Aquí Bufalino sugiere que la identidad está llena de agujeros: entran recuerdos ajenos, deseos que uno no pidió, obsesiones que se instalan como huéspedes.
- El retorno de Eurídice. Una reimaginación del mito. Mi favorito del libro. Aquí se notan los chispazos (desafortunadamente no un fulgor constante) de genialidad que tiene Bufalino. Esta frase es una prueba: “Se miró los pies, le dolían. Si es que puede doler el escaso aire de que están hechas las sombras.”
- Gorgias y el escriba sabeo. Un cuento que juega con la palabra como poder y como engaño: lo que se escribe no solo registra el mundo, lo fabrica; lo que se argumenta no solo convence, también deforma. El final, perfecto.
- La salida del arca. La historia de Noé y su barco suele cortarse donde conviene: como en las historias de amor, a nadie le importa lo que pase después. Pero aquí el “después” es lo esencial. Cuando el diluvio termina, la esperanza deja paso al desasosiego. El mundo salvado ya no es el mundo conocido, y la salvación trae su propia resaca moral. Sobrevivir también puede ser una forma de condena.
Este libro me dejó una impresión ambivalente. Bufalino no siempre apunta al mismo blanco. A veces se queda en el ingenio (que entretiene, sí, pero se disipa rápido); y otras veces, una sola imagen basta para justificar el cuento.