Mi problema con la trama es que, a partir del tercer acto, casi todas las revelaciones y cierres de tramas se dan de una forma casi insulsa. Por ejemplo, descubrir por qué el padre conoce a una vieja en el pueblo con un parche en el ojo no es un gran impacto (quizás el padre ya tiene un recorrido como personaje en otras historias y yo me esté perdiendo de ese matiz, pero entonces cuál sería el punto de hacer una novela sobre tu relación con él), o bien sacar a la luz por qué el padre se comportó de cierta manera en una noche muy lejana en los recuerdos del hijo no termina por impactar en la historia. Si bien el mensaje de que hay conversaciones que nunca se van a tener, y esto lamentablemente pasa seguido en la vida real, es adecuado como cierre, me deja la sensación de que Zerocalcare ha utilizado una anécdota como excusa para exponer cierta dinámica familiar y no ha querido profundizar del todo por respeto a su progenitor. En todo caso se expone él, aunque esta vez sus arranques, al contrario de la serie, son más comedidos, reconociendo sus cuarenta años y tratando de tomar una decisión por una vez en su vida, así que el personaje no resulta cargante para nada, y sus salidas sarcásticas son muy imaginativas (más allá de que no creo necesario llenar cada diálogo con obscenidades).
jueves, 7 de mayo de 2026
Zerocalcare: Será todo para mí
Mi problema con la trama es que, a partir del tercer acto, casi todas las revelaciones y cierres de tramas se dan de una forma casi insulsa. Por ejemplo, descubrir por qué el padre conoce a una vieja en el pueblo con un parche en el ojo no es un gran impacto (quizás el padre ya tiene un recorrido como personaje en otras historias y yo me esté perdiendo de ese matiz, pero entonces cuál sería el punto de hacer una novela sobre tu relación con él), o bien sacar a la luz por qué el padre se comportó de cierta manera en una noche muy lejana en los recuerdos del hijo no termina por impactar en la historia. Si bien el mensaje de que hay conversaciones que nunca se van a tener, y esto lamentablemente pasa seguido en la vida real, es adecuado como cierre, me deja la sensación de que Zerocalcare ha utilizado una anécdota como excusa para exponer cierta dinámica familiar y no ha querido profundizar del todo por respeto a su progenitor. En todo caso se expone él, aunque esta vez sus arranques, al contrario de la serie, son más comedidos, reconociendo sus cuarenta años y tratando de tomar una decisión por una vez en su vida, así que el personaje no resulta cargante para nada, y sus salidas sarcásticas son muy imaginativas (más allá de que no creo necesario llenar cada diálogo con obscenidades).
viernes, 10 de abril de 2026
Fulgencio Argüelles: El desván de las musas dormidas
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy recomendable
Resulta desconcertante la poca visibilidad que tiene Fulgencio Argüelles dentro de la narrativa española contemporánea. El escritor asturiano entrega unas novelas de una musicalidad asombrosa. Son textos dotados de un estilo eminentemente poético, minuciosos en las descripciones, precisos en la utilización del lenguaje y ricos en metáforas. Sin embargo, sus libros permanecen en la esfera de unos cuantos incondicionales que le seguimos desde maravillas como El palacio azul de los ingenieros belgas o Noches de luna rota.
El desván de las musas dormidas transita por el territorio de la autoficcion. Nos relata, en primera persona, la infancia y adolescencia de un niño en un pueblo de la comarca minera asturiana en la década de los años sesenta del siglo pasado. En las vivencias de este niño se cruzan las vidas de familiares, amigos e innumerables vecinos del pueblo que forman un microcosmos que Argüelles nos transmite de forma entrañable. Ninguno de los personajes que desfilan por la historia tienen nombre, ni siquiera nuestro protagonista, se les describe por sus profesiones, pero tienen conciencia de pertenecer a una colectividad en la que todos se conocen y se respetan a pesar, en muchos casos, de sus insalvables distancias ideológicas.
Dentro de ese entramado la figura del padre se erige en una referencia vital para nuestro protagonista. Hombre culto, aquejado de frecuentes dolores de cabeza que derivan en ataques de epilepsia, arrastra una existencia anodina en un entorno que le resulta ajeno. En su juventud fue un estudiante brillante, obtuvo treinta y dos matrículas de honor como descubre secretamente nuestro protagonista, pero parece resignado a trabajar limpiando carbón y ocasionalmente compite con el maestro del pueblo e imparte clases particulares en el desván de la casa familiar.
El padre intenta huir de ese destino gris participando o impulsando todas las actividades culturales o recreativas que se celebran en el pueblo. Sin embargo, el niño advierte señales de alarma en esa actitud: "Su luz era inútil en un mundo demasiado oscuro. Su voz clamaba sin éxito en el desierto. Había equivocado su destino y su brillo era un grito de socorro, un suspiro de culpa, y se fue volviendo pálido poco a poco hasta apagarse. Sus musas se habían quedado dormidas en el desván".
Nuestro protagonista abandonará el pueblo para estudiar en un internado y asistimos al lento derrumbe del universo que le cobijaba. Lejos quedan aquellos tiempos en que "los desvanes eran enormes y las infancias duraban una eternidad". De alguna manera está reviviendo las circunstancias en las que su padre reordenó su historia personal y luchará denodadamente por no seguir su misma dirección. El miedo, la soledad y el vértigo ante el inexorable paso del tiempo le desconciertan : "Casi nada era lo que parecía, y demasiadas cosas ocurrían para mantenerlas en secreto, y algunas palabras tomaron significados nuevos sin abandonar los que ya tenían, y comenzaron a llegarme ideas diferentes sobre el futuro, y entendí por fin aquel refrán que tanto había repetido mi abuela, cada cosa son dos cosas"
Argüelles nos entrega un relato evocador, donde la añoranza y los recuerdos se convierten en los verdaderos protagonistas de la historia. Construye lo que él denomina una "literatura de la tierra" y nos invita a asomarnos a ese mundo que nos retrata con una belleza deslumbrante. Es literatura de altísima calidad y, desgraciadamente, no tiene el reconocimiento que se merece.


