domingo, 31 de mayo de 2026

Rosario López: Cosas inútiles que te contaría

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2026

Valoración: Bastante recomendable

Ya se lo he dicho a Rosario, aunque sea vía WhatsApp: "De los tres libros que has publicado hasta ahora, este es mi preferido". Es el momento de decirlo en  "voz alta".

Y es que, sin desmerecer para nada a sus novelas, creo que Rosario se maneja mejor en la distancias "cortas", en textos breves de no ficción, como los que ha ido publicando por ejemplo en Archiletras, o en estos relatos que tienen mucho de autobiográfico. Es en esas distancias donde saca mayor partido de la vena poética que corre por sus letras, donde mejor aflora esa mirada que pone el foco en lo pequeño, en lo casi invisible.

Ese es el material del que están hechos los textos de Cosas inútiles que te contaría: lo cotidiano, lo aparentemente intrascendente, los silencios, los huecos que hay que ir llenando. Con ellos, y sirviéndose de variadas voces, como el monólogo interior o el género epistolar, construye historias de soledades, ausencias, abandonos, culpas y deseos insatisfechos, pero también de intentos de reconstrucción. Son, por tanto, relatos duros en los que se cuelan (o, al menos, tratan de colarse) la ternura y la esperanza. 

Pero más allá del tema, creo que el principal mérito de los mismos reside en el tono y la mirada, en la importancia otorgada a lo no dicho o lo apenas insinuado, en la búsqueda de la palabra precisa sin caer en el "exceso de frases lapidarias" que creo que se observaba en sus novelas.

Otro aspecto a destacar es la propia edición del libro. Una imagen de cubierta muy acorde con lo que encontraremos en los textos y una serie de fotografías desenfocadas que encajan a la perfección con el estado de ánimo de las protagonistas hacen de este volumen algo sumamente agradable a la vista.

En resumen, ochos relatos que tienen mucho de las Vidas cruzadas de Carver en lo estructural y que comparten enfoque y tratamiento del lenguaje con el Alcaravea de Irene Reyes Noguerol, ocho textos que demuestran que Rosario López ha vuelto para quedarse definitivamente.

También de Rosario López en ULAD: Todas las lluvias y Los besos secos

sábado, 30 de mayo de 2026

Carlos Portela y Keko: Contrition

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: recomendable

Tela marinera con esta novela gráfica que nos proponen el guionista Carlos Portela y el dibujante Keko, pues es de esas obras que resultan incómodas las mires por donde las mires y plantean espinosas preguntas de difícil respuesta... para quien quiera hacérselas, claro. Porque este cómic también puede leerse como un thriller policiaco -y periodístico, en este caso- sin más, bastante bien llevado e intrigante por fuer de un par de plot twist que incitan a seguir leyéndolo. Por incómodo que pueda resultar hacerlo.

Me explico y ya veréis cómo me entendéis mejor: la acción se desarrolla en  una pequeña comunidad del condado de Palm Beach, en Florida, que tiene la característica de reunir allí a un alto número de delincuentes sexuales, en buena medida pederastas. Y no, no se trata de Mar-o-Lago, como podría deducirse, sino de otra situado en la parte pobre del condado (que la tiene, aunque parezca insólito), en el municipio de Nahokee. Allí, en un antiguo asentamiento de trabajadores del algodón, un reverendo adventista creó una comunidad para que los ex-convictos de este tipo de delitos pudieran residir cumpliendo la ley de ese estado que les impide vivir a menos de mil pies de un colegio, guardería, parque infantil o patio de recreo de niños. Se creó así Contrition Village, que puede ser visto como un lugar donde encontrar la paz para esos individuos, pero también como una cárcel al aire libre donde deben cumplir una segunda condena, de por vida... (*)

En uno de los bungalows que componen esa pequeña comunidad se produce, en 2008, un incendio que acaba con la vida del ciberpedófilo (por lo visto, sí que existe este término, no me despellejéis) Christian Nowak. Aunque todo parece indicar un accidente, algunas cosas no cuadran -o cuadran demasiado- y la periodista Marcia Harris, del The Palm Beach Sun no cejará hasta descubrir lo que ha pasado realmente... pese a que todo el mundo, desde el director del periódico a su pareja y, por supuesto, la oficina del sheriff,  le piden que lo deje. Tan sólo contará con la ayuda ocasional de la detective Sonia Aldir, de la unidad de seguimiento de delincuentes sexuales de Palm Beach (formando una pareja que recuerda un poco y salvando las distancias, a la del obsesivo dibujante Graysmith y el detective Toschi en la magnífica película Zodiac). 

La historia, por tanto, puede leerse como propia del género negro, con su carga de intriga y turbiedad. A ello contribuye, en gran medida, además del estupendo guión de Portela, las ilustraciones de Keko, con su trazo vigoroso en blanco y negro, matizado de forma muy interesante por el uso de la fototransferencia para los fondos. En la mayoría de los casos los personajes pueden parecer algo estáticos, pues, más que una historia llena de acción, aquí la tensión se sustenta en los diálogos y los silencios; para ello se ajusta a la perfección la estética de Keko. Ya digo que no es un thriller trepidante, sino más bien un noir contenido pero no exento de momentos de violencia, ya sea evidente, física, o latente.

Por otro lado, y como he mencionado al principio, lo más impactante e inquietante de esta novela gráfica son las preguntas que suscita. Aunque también toca temas como el acoso escolar, la marginalidad en EE.UU. o la dificultad de las mujeres para desarrollar una carrera profesional, lo central en esta historia es todo lo relativo a los delincuentes sexuales. ¿Qué hacer con ellos, aparte de perseguirles y castigarles? ¿Deben perder sus derechos las personas que ya han cumplido su condena legal? ¿Y entre esos derechos debe contarse incluso dónde pueden o no vivir? ¿Hasta qué punto merecen el perdón y la reintegración en la sociedad? ¿Son más graves los delitos sexuales que los de otro tipo o es la sensibilidad contemporánea la que nos hace verlo así (en un momento dado, por ejemplo, Marcia plantea que un delincuente de este tipo no puede vivir donde le plazca, pero que un asesino sí podría hacerlo)? ¿Somos hipócritas por querer tener a pedófilos y violadores lo más alejados posible de nuestras comunidades o lo somos por, precisamente, no querer asumir que este tipo de personajes han salido de nuestra propia sociedad... en la que, no lo olvidemos, hay ocultos (o no tan ocultos, en algún caso) más como ellos? En fin, preguntas hay muchas y repuestas, al menos en el libro, sólo alguna. 

Nota casi final: casualmente, coincidió mi lectura de esta novela gráfica con el visionado de la película franco-iraní Un simple accidente, que, si bien, obviamente, trata de otra situación y otro contexto muy diferente, tiene algunas concomitancias con el cómic. No diré cuáles para no hacer ningún espoiler, pero si veis ambas, espero que estéis de acuerdo conmigo.

(*) Y no es un lugar inventado, sino que existe realmente, con el nombre de Miracle Village, en el municipio de Pahokee, que no Nahokee, aunque sí en el condado de Palm Beach... Es decir, que por poco estos ex-convictos no tienen de vecino a Donald Trump... lo que supondría una doble condena y ni siquiera esta gente se merece eso.

También de Keko en Un Libro Al Dia: Yo, asesinoEl perdón y la furia

viernes, 29 de mayo de 2026

Manuel Vilas: Nosotros


Idioma original:
español
Año de publicación: 2023
Valoración: incomprensible

Premio Nadal 2023. Quizás este sea el momento, el punto de inflexión respecto a Manuel Vilas (@granvilas en Twitter: la única virtud que le falta es la modestia).

Porque el escritor aragonés no tiene la culpa de que, allá por 2019, y seguro que gracias a los consejos de referentes culturales como Kiko Matamoros, algunos críticos con pocas ganas de complicarse la vida abrazaran llorosos sus novelas y las convirtieran en iconos literarios teñidos de verdad, duras confesiones de varón ibérico desesperado por lo que los avatares de la vida le iban procurando.

Tampoco, del todo, de aprovechar ese tirón, el de Ordesa, de plegarse, previo cobro de anticipos, a las solicitudes de sus editores y completar páginas y más páginas de talante parecido: lamentos y lamentos de lo jodida que es la vida porque los ascendentes fallecen/las parejas se separan y otras tantas cosas que parece que solo a Vilas le pasan. O solo a Vilas le pasan, escribe sobre ellas, y convence a algún incauto de que eso puede interesar y constituir una obra.

Si eso gusta a la gente, si eso hace que algún booktuber caiga rendido a sus pies e incluso comparta escenarios promocionales, quia, Manuel Vilas solamente crea y crea y escribe y ya las ventas es algo que sus asesores (financieros, mayormente) le explican.

De lo que sí tiene la culpa es de escribir mierdas como esta Nosotros. Una novela que igual sería soportable si se ciñera a su estrambótica historia; Irene, cincuenta años, viuda reciente con una sustancial fortuna heredada que le permitirá embarcarse en una vida algo disoluta en la que sublimará el recuerdo de Marce, su marido, a través de los encuentros sexuales aleatorios que su existencia le va interponiendo. En esos momentos de clímax, Irene ve a Marce en una especie de escalera simbólica de ascenso a no sé dónde. Realmente, una trama muy flojita, marcada por un neomachismo recalcitrante y casi básicamente dependiente de que esos encuentros sean con ciertos hombres o ciertas mujeres en contextos más casuales - sobre todo se los va encontrando, no demasiado original, en hoteles y restaurantes. Ahí vemos que Irene se fija mucho en los relojes que lleva la gente, algo menos en los coches, también en los perfumes, hay toda una panoplia de productos de cierta alta gama que le fascina. Y un soneto de Quevedo. 
Lejos de quedarse ahí, Vilas incursiona en la historia, sobre todo, soltando la vena poética que, dicen, pero tres oportunidades son demasiadas y como que voy a pasar, es su mejor baza. Aquí cualquier continuidad narrativa queda cortada por los devaneos poéticos del autor, que es incapaz de estarse quieto en una perspectiva narrativa contenida y objetiva. No hay párrafo que no quede destrozado por esas ínfulas constantes de sacar punta de forma grandilocuente a todo, y los juegos de palabras son marca de la casa y eso es, siempre, malo. Pesado, pretencioso, vacío, e insustancial. Rozando lo autoparódico. Y la parte final de la novela: tan horripilante y sacada del sombrero como para mostrar al lector (mira de qué soy capaz, toma giro!) algo que yo no atino a comprender. Ganas me dan de destrozar el final en esta reseña, pero, vamos, es primavera, yo voy a respetar al lector más que este autor.

Por cierto, ahora tiene una cosa nueva, Islandia, que parece ser que versa sobre una separación (¿la suya?).
Ni con un palo.

Otras obras perpetradas por Vilas y reseñadas por ULAD, aquí

jueves, 28 de mayo de 2026

Knut Hamsun: Por senderos que la maleza oculta

Idioma original: noruego
Título original: Paa gjengrodde stier
Traducción: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo, para Nórdica
Año de publicación: 1949
Valoración: está bien


Sin querer entrar en el famoso y manido debate sobre si conviene separar autor y obra, en este caso es un tema inevitable puesto que el propio autor nos invita a ello en esta obra autobiográfica (y que sirve como colofón a su etapa literaria) en la que narra los últimos años de su vida, época durante la cual fue investigado por un delito de traición a la patria tras mostrar afinidad o simpatía hacia Hitler y el nazismo.

De esta manera, este relato autobiográfico empieza situándonos en el 26 de mayo de 1945, en Nørholm, cuando la policía acude al hogar de Hamsun para anunciarle un arresto domiciliario de treinta días, a los que sigue un ingreso a un hospital compuesto de un par de edificios (uno de los cuales es una pequeña casa en lo alto de un cerro) donde deberá hospedarse hasta el día de su juicio. Allí el autor pasa los días, sin demasiada distracción, afirmando que «leo, holgazaneo y hago solitarios». Sin embargo, al cabo de poco tiempo lo trasladan a Landvik, una residencia de ancianos, un cambio que no le desagrada y que confiesa que se trata de «un lugar ideal para mí. Puedo darme largos paseos sin que me digan nada de límites de la ciudad; aquí como, duermo y leo. También escribo un poco, pero no quiero mencionarlo para no irritar a nadie» (haciendo gala de su ácido sentido del humor, pues justamente estaba siendo investigado por sus escritos). A pesar de ello, no se encuentra plenamente a gusto, pues a diferencia de los ancianos que «solicitaron libremente el ingreso como el lugar más apropiado para pasar sus últimos días; yo, en cambio, he venido aquí con la ayuda de la policía, y estoy ingresado a la fuerza».

Con ello, este libro (indudablemente un texto menor dentro de la obra de Hamsun) muestra un autor en sus horas más bajas, en el último tramo de su vida cerca de los noventa años, una etapa que ya vive con cierto pesar y hastío, por su confinamiento, pero también por su estado físico, como muestra al afirmar que «estoy harto de mí mismo, no siento ningún deseo, ningún interés, ningún placer». Una rutina vital que contamina su obra, pues Hamsun admite sin reparo la nimiedad de los hechos que relata, justificándolo al afirmar que «todos los presos tienen que escribir sobre los dichosos sucesos de todos los días y esperar su sentencia, es lo único que tienen que hacer (…) por temor a lo que pudiera sucederme si escribiera sobre otra cosa»; un retiro vital y anímico envuelto de su día a día anodino, en el que «ahora lo que discutimos es el número de escalones de las escaleras, quién puede subirlas o bajarlas sin bastón, quién puede subirlas o bajarlas de dos en dos». Tampoco le acompaña su deteriorado estado físico para combatir tal hartazgo y aburrimiento, pues le afecta no únicamente en lo tocante a la sordera sino también a sus acuciantes problemas de vista. 

A pesar del tono bajo que utiliza en este texto, el autor nos deja pinceladas de su marcada personalidad, demostrando de nuevo el agrio sentido del humor que transmite en sus obras, y un fuerte carácter que demuestra en este caso por su indocilidad al sospechar que la intención del fiscal es que se considere demente y por tanto no responsable de sus actos, a lo que él combate y se reafirma en su responsabilidad porque confía en que el tiempo le dará la razón en su absolución. Así, considera que el aplazamiento de su juicio es un intento de especular con su vejez para evitar que se lleve a término, pues cree firmemente que saldrá ileso a pesar de que recela de la opinión de la gente y admite que «me vienen muy bien poder estará a solas conmigo mismo y no tener que preguntar una y otra vez qué me dice la gente».

Es innegable que el interés de este relato radica principalmente en conocer la etapa final del autor y en cómo pasa esos últimos años de su vida en una situación rutinaria, anodina y en evidente declive, esperando la sentencia del juicio que, a su modo de ver, debe absolverle. Y, con ello, probablemente la parte más interesante de esta obra es su tramo final en la que el autor transcribe su alegato de defensa basada en que las aproximaciones hacia el régimen de Hitler tenían como propósito conseguir situar a Noruega «en un lugar destacado de esa sociedad germánica mundial que se estaba fraguando». Así, según su opinión, su único propósito era conseguir un país mejor, aunque admite a su pesar que su actitud «no me llevó a nada bueno (…) me llevó a que ante los ojos y corazones de todo el mundo yo estaba traicionando a esa Noruega que quería elevar». Si eso es cierto o no, si ese era realmente su principal motivo e intención, cada cuál juzgará. Pero aquí hemos venido a valorar su obra y, en este caso, aunque no sea su mejor texto, sí sirve para conocer los últimos años de un autor que nos ha dejado obras encomiables como «Hambre» que quedarán para siempre en la historia de la gran literatura.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Metaentrada: ¡Ay, IA!


¡Eh! ¿aquí no debería haber otra cosa? ¿Qué hace esta gente, con tanta metaentrada y tanta reflexión sobre nuestra cruda realidad? 

Las decenas de colaboradores que han reseñado o aún reseñan en este blog siempre han hecho lo mismo: leer un libro, casi siempre hasta el final (o aclarar por qué no ha sido así), pensar sobre las sensaciones que esa lectura les ha procurado, expresarlas en unos cuantos párrafos con sus errores gramaticales y ortográficos, con paréntesis inacabables, con subordinadas que no llegaban a buen puerto, con expresiones extrañas, con metáforas prendidas con pinzas. Pero haciéndolo todo, de principio a fin, sin otro ánimo que divulgar su opinión, en caso de que alguien la lea y le interese.

Así que nos perturba (hasta el extremo de discutir sobre el caso en correos, en chats de Whatsapp) que alguien nos cuele contenido que no obedece en su totalidad a estos sencillos y humanos requisitos. No sabemos si quien lo ha hecho ha sido para obtener visibilidad, para añadir alguna línea a su perfil en redes sociales, o para ostentar ante amigos, conocidos y saludados de cómo se engaña a unos cuantos incautos. Pero lo ha hecho, y diría que hay otra víctima que es el libro, Estación final de Hugo Coya, que podría no estar mal e igual se merece que alguien lo reseñe usando conexiones neuronales y esas cosas.

El día 27 de mayo publicamos una colaboración, firmada por Johan Burga, a quien no conocemos, pero que nos pareció aceptable. Sin embargo, después de que ya estuviera publicada en el blog comenzamos a tener sospechas de que esta entrada podía haber sido escrita, total o parcialmente, mediante herramientas de Inteligencia Artificial. Contactado por el equipo del blog, el autor confirmó que se había servido de IA "para corregir algunas redacciones y mejorar ciertos aspectos de estilo y claridad del texto". Una vez confirmada esta sospecha, hemos decidido retirar la reseña y publicar esta metaentrada para sustituirla.
 
Aunque parezca mentira que haya que decirlo explícitamente, lo decimos: ULAD no publica reseñas escritas, total o parcialmente, con Inteligencia Artificial. 

Tampoco debería hacer falta explicar el por qué de esta decisión, pero si todavía hay algún despistado, aquí van unos cuantos motivos:
 
  • Los Large Language Models (mal llamados "Inteligencia Artificial") han sido entrenados robando descarada e impunemente toda la producción literaria y textual de la humanidad, sin pagar un céntimo a sus autores. No hace tantos años, se nos amenazaba con penas pesadísmas (y algunos las pagaron) por descargar una película o unos cuantos artículos científicos. Y ahora todo ese material robado sin pagar un chavo quiere ser utilizado para quitar el trabajo de escritores, traductores, guionistas, ilustradores...
  • Usar LLM (y otro tipo de IAs) nos vuelve perezosos, hace que se pierdan destrezas básicas, como generar ideas originales, redactar un texto, dibujar... Futuras generaciones habituadas a usar ChatGPT hasta para las cosas más básicas tendrán dificultades para hacerlas cuando ChatGPT no esté disponible - o cuando haya que pagar por usarlo, que evidentemente es lo que van a intentar hacer. 
  • La IA está siendo desarrollada e impuesta por grandes corporaciones tecnológicas, muchas de ellas con vínculos próximos con el amigo americano, que quieren convencernos de que "es inevitable", de que "es el futuro", y de que cualquiera que se oponga es un ludita y un retrógrado. Quizás dejar nuestra vida y nuestra cultura en manos de gente como Elon Musk o Peter Thiel no sea la mejor idea del mundo...
  • La IA es un desastre ecológico, en un mundo en el que los desastres ecológicos no escasean. En cualquier lugar donde se instale uno de sus centros de datos, escasean el agua y la electricidad, y las poblaciones próximas se ven invadidas por la contaminación. Cada vez que preguntamos a ChatGPT una pregunta, se bebe un pequeño lago y consume la electricidad de un pueblo pequeño antes de eructar su respuesta.
  • Encima, la IA ni siquiera escribe bien: crea textos pomposos, genéricos y vacíos, llenos de "no solo esto sino aquello" o "esto es un X, un Y, un Z". Cualquier texto de cualquier colegial tiene más naturalidad y más personalidad que esto.  

Creemos que estas razones son suficientes para no tocar la IA (o sea, los Large Language Models) ni con un palo, pero si queréis añadir las vuestras en los comentarios, podréis hacerlo, naturalmente.

martes, 26 de mayo de 2026

Rui Couceiro: Baioa sin fecha de muerte

 Idioma original: portugués

Título original: Baioa sem data para morrer

Traducción: Antonio Jiménez Morato

Año de publicación: 2025

Valoración: muy recomendable

El joven escritor portugués Rui Couceiro ganó en 2022 el prestigioso premio Manuel de Boaventura con esta excelente novela que constituye un entrañable alegato contra el abandono de un pueblo y sus gentes. Aunque sitúa la acción  en el sur de Portugal podríamos trasladar su argumento a cualquier pueblo de nuestra España vaciada.

Joaquim Baioa es un anciano que vive en Gorda-e-Feia, un pequeño pueblo del Alentejo portugués. Baioa dedica su tiempo y sus fuerzas a restaurar las casas abandonadas del pueblo con la esperanza de que sus antiguos propietarios decidan volver a habitarlas y así evitar el lento desmoronamiento que lleva consigo el éxodo rural: "Baioa se negaba a ver morir el pueblo. No aceptaba las paredes desconchadas, los cristales rotos, tampoco los tejados caídos o las aceras invadidas por la maleza. Ya era suficiente la despoblación".

Una de las casas restauradas pertenece a la familia de nuestro protagonista, un joven profesor que trabaja en Lisboa y que está atravesando una etapa de estancamiento vital. Cansado de un trabajo que no le motiva y superado por las exigencias de la modernidad, decide aceptar la invitación que les envía Baioa y viaja al pueblo buscando el equilibrio emocional que echa en falta.

Al llegar al pueblo quedará atrapado por el ritmo de vida que encuentra: "Al cabo de pocos días, con la mañana mostrándose aún despejada, me di cuenta de que allí mi corazón latía en paz. Me sentía a gusto en el silencio y no buscaba el ruido ni las palabras de los demás. Me encontraba en estado de calma y no me desagradaba. En aquella tierra de almas abandonadas, la única ansiedad que sentía era el entusiasmo constante por lo aparentemente poco pero claramente tanto que sucedía allí en todo momento". 

Nuestro joven profesor irá conociendo a una entrañable galería de habitantes del pueblo, que Rui Couceiro retrata con enorme empatía, y se convertirá en la mano derecha de Baioa, con el que se dedicará a encalar paredes, reparar tejados y restaurar puertas y ventanas. 

En capítulos cortos, nuestro protagonista va narrando en primera persona sus sensaciones al integrarse en el nuevo hogar, sus experiencias pasadas y sus incertidumbres futuras. En torno a él, los ancianos con los que coincide en la taberna. Baioa, Ze Patifé, Tía Zulmira o Adelino Reis, entre muchos otros, van dejando su impronta en nuestro protagonista: "Sólo más tarde me di cuenta de que, en la llanura y en la colina, como seguramente en otras geografías olvidadas, las personas que quedaban habían aceptado la condena de quedarse y rendirse a los dictados de la naturaleza, por no tener otra alternativa, o por ser incapaces de vivir de otra manera".

Nuestro profesor se va involucrando cada vez más en la vida de los paisanos, pero esa cercanía se acabará convirtiendo en un motivo para la desazón. Baioa decide compartir con él la carga de un secreto que le corroe y que le obliga a luchar contra el tiempo, un secreto que tiene que ver con el destino final de los habitantes del pueblo. Entre los papeles encontrados por Baioa en la casa abandonada del doctor Bártolo, un científico vecino del pueblo, ya fallecido, aparece un curioso estudio en el que se atreve a poner fecha al fallecimiento de los aldeanos. Figura la fecha de todos, excepto la de Baioa, que no tiene fecha de muerte. Cuando en Gorda-e-Feia la muerte comienza a tomar las calles y van falleciendo los aldeanos en la fecha prevista en el estudio de Bártolo, la paz que anhelaba el profesor se convierte en un tiempo de duelo.

Couceiro ha escrito una novela poética y evocadora, repleta de personajes memorables y cargada de imaginación. Nos presenta el antagonismo entre la vida urbana y la vida rural y el choque entre dos generaciones: la más joven llena de vitalidad y optimismo, y la mayor, sin fecha de muerte. Quizás se le pueda reprochar que alarga en exceso algunos capítulos y que dilata la resolución de otros, pero el resultado final es un bonito y emotivo relato de un pueblo en lucha  contra la soledad, el desarraigo y el abandono.

lunes, 25 de mayo de 2026

David Lynch: Lynch por Lynch

Idioma original: inglés
Título original: Lynch on Lynch
Año de publicación: 1997 (con reedición en 2005)
Traducción: Elena Arguedas González
Valoración: bastante recomendable

Siendo Lynch mi director favorito y causante de que mi vida cambiara de rumbo debido a la maravilla que es Twin Peaks, no podía evitar tener algún libro de (aunque Atrapa el pez dorado me pareció cualquier cosa menos un libro decente) o sobre Lynch, y estas entrevistas, género predilecto para saciar la curiosidad por la mente de un genio creativo, sirven como un acicate bastante positivo a la hora de adentrarse en este loco de peinado raro y películas aún más extrañas.

Lo primero, cabe aclarar, es que el libro no lo escribió Lynch, a pesar de que te lo pongan más grande que una casa en la portada. Realmente es Chris Rodley el que se encargó de entrevistarlo y de hacer el recorrido correspondiente por los inicios de su vida y la parada en cada película (se lo puede permitir porque son únicamente diez más la serie de Twin Peaks, aunque, si algo bueno tiene este libro, es que también cubre gran cantidad de cortometrajes, anuncios bizarros y pinturas, lo que da una panorámica completa de su esencia y no únicamente de la carrera cinematográfica). 

Pero Lynch, como todo artista mayúsculo, tiene la personalidad arrolladora que le permite adueñarse de cada respuesta y de no contestar nunca de forma genérica, no importa que sea la pregunta más común. En sus respuestas se revela su forma de ser, la de un hombre en perpetuo estado de asombro e inocencia, casi como un niño, y uno no puede dejar de sonreír ante las tonterías que dice o lo que le parece importante, a la vez que le genera una sensación de ternura y nostalgia por darnos cuenta de que percibe más de lo que nosotros vemos, porque siempre está predispuesto a hacerlo.

Así, a lo largo de los capítulos, asistiremos a la filmación de cada película, casi nunca hablando de aspectos técnicos, sino más bien de cómo surgieron las ideas y qué dificultades encontró Lynch a la hora de aplicarlas. Todo esto aderezado con algún que otro comentario sobre la necesidad de mantener el misterio de las películas, la radicalización de la violencia en el mundo (Lynch, aunque a veces conteste de forma ingenua, y en esto me hace recordar mucho a Brian Wilson, conoce perfectamente, en cada etapa de su carrera, su entorno inmediato e internacional. Los artistas son canalizadores instantáneos de lo social), la necesidad de creer en cierto camino ético, de mantener la inocencia, entre otras cosas. Las entrevistas no son excelsas: Chris Rodley es apenas un medio para que Lynch se exprese (ni siquiera parece haber una conexión especial entre ellos, o algún indicio de que se conocen de hace mucho), pero no rebusca demasiado ni lo provoca, y las contadas ocasiones son justamente en temas que Lynch no puede ceder por mera cuestión de principios. Pero es un libro bastante ameno, y es imposible no terminar queriéndolo como a un viejo amigo al que lo ves y te decís ¿pero cómo hizo para que le saliera todo bien con esta actitud?

Un último apunte: el libro originalmente terminaba con el estreno de Lost Highway, y la reedición abarca hasta Mulholland Drive. Queda como duda si existe la actualización de Inland Empire (mi ejemplar está todo subrayado por el dueño anterior), y, en el caso de que la hubiera, cómo carajos serían las respuestas de Lynch para justificar semejante obra desconcertante.


Más de (o sobre) Lynch en: Atrapa el pez doradoDavid Lynch

domingo, 24 de mayo de 2026

Víctor Amat: Psicología punk

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2022

Valoración: Está bien


Empezamos mal, con una segunda persona del singular que interpela al lector. No me gusta, ni siquiera aunque se utilizase como recurso literario, esa familiaridad para tratar a alguien que tiene tu libro en sus manos, lo que para ti, autor, debería ser motivo suficiente para mantener cierta distancia que no incluye tutearle ni compartir confidencias. Tampoco me agrada ese colegueo con el que se da la impresión de estar dirigiéndose a un adolescente, aderezado con un supuesto lenguaje de calle que con frecuencia recurre a los flipar, chungo, monguer o cagarla. Claro que Victor Amat (pone Victor sin tilde, y yo se lo respeto) hace uso de este instrumental para buscar a) cercanía al lector, como alguien que te habla acodado en la barra del bar, y b) cierta aura transgresora que se corresponde con eso de la psicología punk, que viene a ser una marca de la casa que le gusta pasear por el mundo.

Bueno, que tampoco se me enfade este señor, que fue boxeador profesional, lo cual le otorga un plus de respetabilidad además, también es verdad, de aportar una nota diferencial, que tampoco es frecuente encontrarse reunidas en una misma persona las figuras de psicólogo, boxeador y divulgador. 

Yendo por fin al grano podemos decir que el libro se inscribe en el subgénero, todavía poco concurrido aunque creciente, de los libros de autoayuda que abominan de los libros de autoayuda. Ya topé con otro hace tiempo, aunque el tono de aquel era más gamberro y digamos menos profesional. Porque la idea que subyace en todo el libro de Amat es despreciar lo que llama pensamiento naif, el buenismo positivo de Mr. Wonderful y los mensajes optimistas y/o escapistas que inundan las redes, y centrarse en algo quizá menos reconfortante pero psicológicamente más sano: no podemos hacerlo todo bien aunque lo deseemos al máximo y pongamos todas nuestra fuerzas al servicio de nuestros sueños, tenemos que ser capaces de asumir nuestras limitaciones, llevar con dignidad el fracaso y aceptar los golpes que inevitablemente nos van a ir cayendo.

Es algo que me recuerda a la reflexión de un conocido escritor que en una entrevista dijo algo así como que el mundo es un lugar peligroso. Se refería desde luego a asuntos bastante diferentes, pero apunta en una dirección similar. La vida se compone de momentos buenos y malos, de gente que ayuda y mucha otra que te zancadillea con mala intención o incluso sin ella, de sucesos, algunos inevitables, que nos van a reventar las ilusiones y la estabilidad, y hay que aprender a encajar y tomarnos nuestro tiempo para digerirlo. Es posiblemente una perogrullada, pero es quizá algo que cuesta admitir, sobre todo a la vista de tanta basura con la que nos acosan, a veces solo para obtener visitas o likes, otras para convertirnos en consumidores felices que no dejen de gastar.

Insisto en que en general no me agrada el tono del texto, pero hay que reconocer que resulta eficaz para transmitir el mensaje y también, por qué no decirlo, que hay algunos momentos en que lo clava exponiendo problemas relacionales sobre los que nunca antes había leído, y atina muy bien por ejemplo desmontando algunas tonterías sobre el supuesto entorno laboral idílico de ciertas tecnológicas. Tengo la sensación de que el acento transgresor va siendo más marcado según nos acercamos al final, lo que transmite frescura y sinceridad, de manera que el libro, sin llegar a tener demasiada envergadura ni a desprenderse del todo, no sé si a su pesar, de la etiqueta de libro de autoayuda, parece un trabajo honesto del que a lo mejor puede uno obtener algún provecho.

P.D: Acabo de darme cuenta de lo horrible que queda esa cubierta con lo de 9,95, lo siento... pero no voy a ponerme a buscar otra.

sábado, 23 de mayo de 2026

GennaRose Nethercott: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño

Idioma original: Inglés
Título original: Fifty Beasts to Break Your Heart: And Other Stories
Traducción: Sarai Herrera / Sergio Chesán / Pau Losada Ham-man
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable

Es bien sabida mi admiración por la llamada literatura de lo extraño. Así que ya os podéis imaginar mi alegría al descubrir que la editorial Horror Vacui había publicado un libro de esta temática.

El libro en cuestión se titula Bestias, espacios y fábulas de lo extraño. Compila catorce relatos de GennaRose Nethercott, escritora estadounidense cuya obra destaca por entremezclar el folclore, la mitología y el surrealismo con las plantas y los animales.

Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una inmejorable puerta de acceso a la narrativa de Nethercott. A fin de cuentas, los relatos de este volumen permiten conocer íntimamente a la autora, su prosa, sus inquietudes, su imaginario y sus personajes (eminentemente femeninos, o bien perversos o bien desgarrados por el desamor).

De la narrativa de Nethercott destacaría lo creativo de sus formatos, lo imaginativo de sus argumentos, personajes y mundos, el trasfondo conceptual, metafórico y emocional (sobre todo metafórico y emocional) de sus historias y la belleza de su estilo.

Llegados a este punto, analicemos uno a uno los relatos de Bestias, espacios y fábulas de lo extraño:

En "Atardecer en la escalera eterna", una peculiar atracción de carretera provoca un extraño comportamiento en una chica joven que trabaja allí, para desasosiego de una compañera que siente atracción por ella. Me gusta el escenario de este relato, que parece sacado de un creepypasta (su geometría imposible, la influencia que ejerce sobre los humanos...), el personaje de Harebell y la forma en que Nethercott plasma la convivencia de lo fantástico con lo cotidiano. Por otro lado, la ejecución global de esta pieza me ha parecido menos pulida que en otras del volumen (por ejemplo, su argumento se antoja en ocasiones algo desordenado y disperso).

En "Abecedario de la adivinación", un grupo de niñas, perversas y con habilidades de brujas, atormentan a una nueva compañera de clase. Retorcida alegoría del bullying escolar, me ha gustado su formato (una serie de párrafos encabezados por distintos métodos de adivinación, como alomancia, bibliomancia o ciclomancia), su narración en primera persona (¿debemos fiarnos de lo que dicen estas niñas?) y su final, aunque el relato en conjunto no me ha acabado de convencer, quizá porque me ha parecido algo más largo de lo estrictamente necesario y porque el inicio y el nudo palidecen al compararlos con el clímax.

En "El niño de hilo", un niño de hilo creado por un brujo se emancipa cuando alcanza cierta edad y entonces conoce a personas y experimenta cosas que, aunque pueden llegar a doler, le hacen crecer. Fábula tierna y preciosa sobre la vida y lo agridulce de madurar y rememorar.

En "Mandíbula de zorro", una mujer lamenta que su amante la haya abandonado. Conmovedora meditación en torno al desamor cargada de tristeza, sensibilidad e imágenes de lo más intuitivas, que tiene una lectura literal y otra de carácter alegórico. 

En "La guerra de la Niebla", una niña relee las notas de su padre, un académico de un pequeño pueblo, y al hacerlo desenmaraña tanto hechos históricos como sus confusos sentimientos hacia el estenógrafo de su progenitor. Relato que se engrandece al experimentarlo en más de una ocasión, que alberga un par de reflexiones magníficas y que encuentra el tono adecuado para proclamarse antibelicista sin caer en moralismos baratos.

En "Lecciones de ahogamiento", un chico tiene que cuidar a su hermana mayor, que por alguna razón desconocida es propensa a ahogarse y resucitar. Me ha fascinado la idea insólita en torno a la cual se articula este relato, y pienso que ésta se desarrolla adecuadamente (explorándola sin por ello restarle un ápice de misterio).

En "La matanza de otoño", una cazadora se acaba negando a llevar a cabo la tarea que los vecinos le han encargado. Magnífico ejemplo de cómo bastan apenas unas pinceladas para crear un mundo único, rico en criaturas, escenarios y detalles fascinantes. 

En "Bestiario sentimental", tres floristas describen a cincuenta seres maravillosos. Este texto (no lo llamo relato, aunque gracias a un puñado de entradas del bestiario conocemos un amago de historia, la relación entre dos de los floristas que lo redactan), este texto, decía, tiene pasajes de una creatividad apabullante, en los que se describe el aspecto y comportamiento de criaturas extraordinarias. Lamentablemente, tiene muchos otros que son bastante insípidos, por lo que, a mi juicio, se deberían haber cribado bastantes. A esta irregularidad debemos añadir que las ilustraciones de Bobby DiTrani me han parecido muy amateurs.

En "Una azuzena es una azuzena", un estudiante que estuvo de intercambio en París y que ha vuelto a Connecticut cuando se le ha caducado el visado echa de menos a la chica de la que está enamorado hasta tal punto que evoca un fantasma con su misma apariencia. Relato simple pero efectivo, que apenas juguetea con su concepto porque le interesa más priorizar la relación entre el narrador, su amada y el fantasma.

En "Querida Henrietta", una mujer escribe una carta a una vieja amiga que incluye ciertas revelaciones y una pequeña sorpresa. Relato original y sorprendentemente tenso en el que la venganza apenas se vislumbra hasta que ya es demasiado tarde.

En "Posesiones", un grupo de jóvenes realiza un ritual ocultista para encontrar a su amiga desaparecida, pero lo único que consiguen es que su ausencia se incremente. Relato que va al grano y está plagado de buenas ideas (el uso del gallo resucitado, la iniquidad del desenlace, etc...).

En "Hogareña", una mujer se va a vivir con un artista al que conoce desde hace poco y empieza a sufrir una metamorfosis. Relato que bordea el bizarro y tiene más profundidad de la que pueda parecer en un inicio.

En "El calendario encantado", hay un microrrelato, un dato o unas instrucciones que giran en torno a los fantasmas por cada uno de los treinta y un días de un mes. Aunque en general resulta un texto curioso, no todas las entradas tienen el mismo impacto.

En "Las ciruelas del fin del mundo", la hija de una mujer humana y una cabra convive con un vampiro que mata por bondad. Fábula con un significado algo difuso, aunque accesible si se le da un par de vueltas.

Resumiendo: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una colección sumamente recomendable. Así lo ameritan la creatividad de los formatos y premisas de sus relatos, así como la imaginación que éstos desbordan, la vocación alegórica de sus mensajes o la belleza de la prosa con que han sido narrados. 

De manera que leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para conocer a Nethercott e introduciros en su universo de ejércitos interminables, chicas que devienen cazadoras grotescas, fantasmas que aparecen cuando añoras mucho a una persona, lanas peligrosamente seductoras o mujeres que se transforman en casas para amparar a hombres que no lo merecen. Leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para experimentar fábulas delicadas como "El niño de hilo" y "Las ciruelas del fin del mundo", narraciones conmovedoras como "Lecciones de ahogamiento" y "Una azuzena es una azuzena" o asombrosos ejemplos de construcción de mundo en pocas líneas como la "La matanza de otoño".

viernes, 22 de mayo de 2026

Monika Zgustova: La intrusa


Idioma original: español

Año de publicación: 2018

Valoración: recomendable

Aunque el tiempo se empeñe en enterrar ciertos iconos, en especial a medida que la generación para la que éstos han representado algo avanza, hay que reconocer ciertas personalidades extrañas, controvertidas, cuya luz puede atenuarse, pero que continuarán ancladas en el inconsciente colectivo, al menos, algunas décadas.

Gala Dalí podría responder a ese perfil. Pocos podrían decir con seguridad los motivos de su celebridad, pero su mención parece definir una época. Monika Zgustova, en un ejercicio que me resulta cercano al brillantísimo texto análogo de Eduardo Jordá sobre Anna Ajmatova (figura también mencionada en este libro, por cierto), se lanza a una semblanza (retrato íntimo) sobre la enigmática esposa de Salvador Dalí, por supuesto hay que apuntar el término de musa para definirla, presente en algunos de sus más célebres pinturas. Sitúa sus orígenes, en la Rusia anterior a la Revolución, su curiosa relación familiar, su muy temprano interés por contactar con las vanguardias artísticas. 

La narración se inicia coincidiendo con su estancia en una clínica en Los Alpes para curarse de los tuberculosis, donde se encontrará con el que sería su primer marido y padre de Cécile, hija con la que mantendría una relación distante y discontinua. Un inicio que tizna toda la narración de una tonalidad europea, decadente, siempre a un paso de la precariedad, de la tragedia. Su actitud hacia la vida, una mezcla heterogénea y cambiante de frivolidad, sofisticación, desclasamiento, sensación (de ahí el título) de no encajar al cien por cien en ninguno de los entornos en que se movió, que cubren todas las vanguardias europeas de las primeras décadas del siglo XX, de mantener una relación ambivalente con su país de origen, respecto al movimiento revolucionario - tan alejado en su desarrollo posterior respecto a sus premisas iniciales y, desde el aspecto íntimo, sus relaciones de pareja hasta llegar a su matrimonio con Salvador Dalí, colofón de su colosal, y el libro parece apuntar que casi involuntario, ascenso a la fama.

De Zgustova en ULAD; aquí

jueves, 21 de mayo de 2026

Makenna Goodman: Helena de nada

Idioma original: Inglés 
Título original: Helen of nowhere
Año de publicación: 2025
Traducción: Ce Santiago
Valoración: Recomendable

La semana pasada reseñaba Madame Vargas Llosa, novela a cuatro voces y de cierto aire teatral con la que este Helena de Nada guarda algunas similitudes, sobre todo en lo referente a estructura, si bien difiere en su punto de partida y desarrollo.

Cuatro son también las voces y los protagonistas (Hombre, Agente Inmobiliaria, Mujer y Helena) de Helena de nada  y será Hombre quien abra el relato con una narración aparentemente realista. Su propia caída en desgracia como profesor universitario y como marido, así como su decisión de retirarse a una especie de  Walden del siglo XXI nos dejará la sensación de asistir a "otra novela universitaria".

Pero Helena de Nada no es lo que parece. El cambio de voces nos descubrirá a un narrador no del todo fiable gracias, especialmente, a un personaje clave. Será la Agente Inmobiliaria quien, además de mostrar la escasa fiabilidad del Hombre, permitirá abrir la novela a temas y horizontes diferentes a los inicialmente "previstos". Entre esos temas y horizontes cabe citar las relaciones de poder en instituciones como la familia o el trabajo, la posibilidad de una vida más sencilla o los delirios de la cancelación.

Aparte de ese factor sorpresa y de esa variedad de temas que Goodman introduce en la novela y que hacen de esta un artefacto de cierta complejidad, me parece destacable el trabajo de la autora con las voces y registros, que van desde de la novela de "tesis" a la ficción casi lisérgica. Otros aspectos que me resultan dignos de mención en la novela son la indagación en las contradicciones de los personajes y el enfoque adoptado a la hora de hablar de las dinámicas de las relaciones de pareja

Resumiendo, Helena de Nada resulta una novela arriesgada y atrevida, aunque quizá no recomendable para todo tipo de lector. Eso sí, quienes busquen textos diferentes y nuevas voces encontrarán en Makena Goodman una opción más que interesante.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Reseña + entrevista: La seca de Txani Rodríguez

Idioma original: 
español
Año de publicación: 2024
Valoración: recomendable
 
Txani Rodríguez es una autora ya conocida para los seguidores fieles de ULAD (por aquí están reseñadas sus novelas Si quieres puedes quedarte aquí y Los últimos románticos), y no solo para ellos: Los últimos románticos ganó el Premio Euskadi de Literatura, y tuvo una adaptación cinematográfica en 2024, lo que le dio a esta novela una visibilidad en mi opinión merecida. Ahora, en La seca, Txani Rodríguez vuelve a presentarnos a una protagonista femenina en lucha consigo misma y con el mundo. 
 
Nuria, esta protagonista, es una joven vasca que viaja con su madre al pueblo de la familia, en Andalucía: un pueblo que vive sobre todo del corcho, que ahora se ve amenazado por una plaga, la "seca" del título, que amenaza su modo de subsistencia. Durante el tiempo que pasa en el pueblo, Nuria tendrá que reconsiderar todas las relaciones que mantiene con las personas a su alrededor: con su madre, a quien quiere cuidar pero ambién controlar; con un antiguo amor de verano, Montero, corchero e hijo de corcheros; o con su amigo Milo, que decide visitarla (invitado por la propia Nuria) junto con su padre. 
 
Una primera, y gran diferencia entre Los últimos románticos y La seca, es que sus personajes protagonistas, a pesar de sus semejanzas, provocan respuestas muy diferentes en el lector: la Irune de Los últimos románticos es extravagante pero encantadora, solitaria pero solidaria; Nuria es arisca, contradictoria, pide atención y cariño, pero al mismo tiempo aparta a todo el que puede dárselo (a veces con razón, todo hay que decirlo). En cierto modo hace pensar en esas protagonistas de Sara Mesa (como Nat en Un amor) con las que no resulta fácil empatizar. Es, en todo caso, un personaje muy humano, capaz de luchar por salvar un río, pero incapaz de aceptar que su madre se eche novio.
 
El contexto en el que se sitúa la acción es un elemento fundamental del libro: el pueblo de los corcheros no es un lugar idílico para que se refugien los urbanitas; es un espacio de conflicto entre diferentes concepciones del espacio, de la naturaleza, entre quienes lo viven y quienes lo visitan, entre quienes quieren explotarlo y quienes quieren protegerlo. Ya en obras anteriores, como Si quieres puedes quedarte aquí, la autora ofrecía una aproximación semejante al espacio rural, ambivalente y matizada en sus complejidades y conflictos, que no se presentan de forma maniquea (campo bien / ciudad mal, o viceversa), sino como formas diferentes de posicionarse ante el mundo y ante la naturaleza, aunque no todas igualmente legítimas: la plantación de aguacates, con el consiguiente consumo exorbitante de agua, no se compara con la extracción del caucho, mucho más sostenible. 
 
Lo cierto es que, con estos elementos, La seca es una novela algo oscura, mucho más oscura que Los últimos románticos que, a pesar de contener también su dosis de amargura, tenía más luz y más humor (y quizás por eso también me gustó más). Es en cualquier caso una nueva buena novela de una autora que va construyendo un universo de personajes no siempre entrañables, pero sí memorables.
 
Sobre esto, entre otros aspectos, converso con Txani Rodríguez en la siguiente entrevista:



 

martes, 19 de mayo de 2026

Manuel Moyano: El imperio de Yegorov

Idioma: español

Año de publicación: 2014

Valoración: recomendable

Hay novelas (y películas y ensayos, etc.) que comienzan por todo lo alto, para después ir perdiendo fuelle a medida que transcurre n sus páginas. Menos frecuente es el caso  contrario: libros que comienzan de una manera francamente mejorable, incluso penosa, pero que luego nos van atrapando con su prosa, con la historia que cuentan, hasta dejarnos noqueados con un final memorable (el principal ejemplo que se me ocurre es el de Madame Bovary, aunque ya sé que no es del agrado de todo el mundo). Por último, también ocurre a veces que la novela en cuestión tenga un gran comienzo o, cuando menos, intrigante y un final que deje picueto/a al lector o lectora, pero que en medio, en su estadio central sea, si no aburrido, más bien rutinario, de forma que se avanza más por hábito lector que por verdadero interés. Podría éste ser el caso de esta estupenda, por lo demás, El imperio de Yegorov... Pero digo que podría serlo porque no es lo ocurre con ella, exactamente, por tres razones principales, a mi entender:

  1. Su contenida extensión -menos de doscientas páginas-, que la convierten en una novelette muy fácil de leer y, sobre todo, facilita que ese decaimiento que comento (quizá sería más exacto hablar de cierta sensación de previsibilidad... que en este caso, además, resulta ser errónea) no llegue a cuajar en un desasimiento hacia la novela.
  2. La entretenida estructura narrativa, que podríamos considerar como espistolar -es decir, modernamente epistolar, a base de e-mails, además de informes, comentarios en blogs, fragmentos de noticieros o incluso la lista de dramatis personae, etc.-, que impide o dificulta cualquier atisbo de aburrimiento.
  3. Y, sobre todo, porque nos hayamos ante una de esas narraciones que no se completan (o no se entienden) hasta la última línea de texto -de forma literal, en este caso-; eso provoca que, a partir del momento en que se vislumbra el devenir de la historia, la lectura se vuelva aún más absorbente y acelerada. Se acabó cualquier tiempo muerto...

¿Pero de qué va esta novela, al fin y al cabo? Lo cierto es que no se puede -o se debe- contar mucho del argumento, para no espoilear a troche y moche (y que luego me llenéis los comentarios de justificadas quejas indignadas... Aunque, por otro lado, si no cuento nada también lo vais a hacer). La historia empieza en 1967, cuando un equipo de antropólogos japoneses, ayudados por un misionero español, se internan en la selva de Papúa-Nueva Guinea en busca del escurridizo y, en apariencia, no demasiado evolucionado pueblo de los hamulai. Una vez encontrados y ya conviviendo con ellos, la estudiante Izumi Fukada contrae un parásito cuya infección sólo puede paliarse gracias a una planta de la zona, según ha aprendido la sabiduría ancestral de los hamulai. El grupo retorna a Japón sin mayores problemas, pero este suceso deparará en el futuro consecuencias imprevisibles... A partir de esta premisa Moyano va tejiendo una urdimbre fascinante, una historia que transita entre la novela de aventuras, el noir, la ciencia-ficción, la distopía política, la ironía e incluso el body-horror (es fácil acordarse de alguna película de éxito reciente... aunque posterior, por cierto, a esta novela). Una novela que ya no podemos considerar una rara avis en el panorama de la literatura en español, cada vez más variado, tanto en las formas como en los temas que trata, pero sí que es lo suficientemente imaginativa y hasta sorprendente para merecer la atención de quien quiera disfrutar un rato -un ratito, que tampoco es tan larga, como ya he dicho- de una lectura cautivadora -sobre todo en ciertos tramos, ya digo también- y que deja un inmejorable sabor de boca.

lunes, 18 de mayo de 2026

Siri Hustvedt: Historias de fantasmas

Idioma original: inglés
Título original: Ghost Stories
Traducción: Jordi Martín Lloret en catalán para Grup62 y Aurora Echevarría Pérez en castellano para Seix Barral
Año de publicación: 2026
Valoración: muy recomendable para fans


Hay maneras y maneras de empezar un relato personal, pero pocas son tan directas como la que expone Siri en este libro ya en su primera frase: «Estoy viva. Mi marido, Paul Auster, está muerto». De esta manera, la autora deja claro de buen inicio que este libro tratará sobre ella, sobre él, sobre ellos dos.

Como algunos sabréis, Paul Auster murió de cáncer, el 30 de abril de 2024, poco menos de año y medio después de que le fuera diagnosticada esta terrible enfermedad. Ese momento trágico, el de la fatídica noticia, cae como una losa en la familia causando que tomen conciencia de cómo este hecho les puede cambiar la vida porque, tal y como ella le dice a su hija Sophie, «si tu padre muere (…) perderé mi día a día». Así que, para evitar esa pérdida absoluta, Siri escribe este relato que, tal y como afirma, «no es una biografía del abismo. Es sobre Paul y yo, y lo escribo por necesidad de hacer revivir en estas páginas alguna cosa del hombre que fue».

Dice David Foster Wallace en uno de sus relatos, que «todas las historias de amor son historias de fantasmas» y parece que aquí Siri Hustvedt retoma ese símbolo para narrarnos su particular historia de amor, una historia en la que mezcla pasado, presente y una proyección del futuro marcada por la ausencia de su marido, pero también por la esperanzadora e ilusionante vida de Miles, su nieto, nacido poco antes de la muerte de Paul. Ese contraste marca de manera clara el texto y el ánimo familiar y sirve a su vez como punto de amarre para transitar el duelo, largo, prolongado, presente y extenso. Pero, aún y así, el vacío que deja Paul en sus vidas es largo y profundo, convirtiendo su (in)existencia en un espíritu que ocupa cada una de las estancias de su domicilio y que la propia Siri Hustvedt reconoce al afirmar, de manera nítida y en clara referencia al título de este libro, que «vivo en una casa encantada, habitada por un fantasma que Paul y yo hicimos juntos, un ‘nosotros’, que ya no existe, al menos no el presente, pero que ha impregnado todas las habitaciones. Es una figura doble que abraza, toca, hace el amor, ríe, tranquiliza, discute y habla en voz baja, una figura doble del pasado, con unos chistes y unas referencias secretas que solo conocíamos ‘nosotros’».

Estructuralmente, el libro es altamente fragmentario pues, al igual que los recuerdos o las historias que cuenta, no vienen en un orden establecido, sino simplemente aparecen como momentos puntuales, ubicados sin ningún orden, pero que entre todos ellos conforman una vida compartida. Por ello, el texto está profusamente nutrido de nostalgia y remembranza, muchos momentos inolvidables y emotivos que sirven a Siri para revelar situaciones compartidas en vida, pero también muchas de ellas compartidas en pensamiento en aquellas cosas que antes hacían juntos y que ahora de una u otra manera siguen haciéndolo, aunque solo uno de los dos exista porque, incluso en la ausencia, de una forma u otra siguen conviniendo en el espacio emocional que sigue vivo y altamente presente. Aun así, hay mucha falta, mucho anhelo, muchos vacíos que nada ni tan siquiera el tiempo pueden rellenar, quizás únicamente el recuerdo de otras situaciones, esas sí, ya vividas. 

En contraste ante la tristeza, y es una elección muy acertada para romper el tono y abrir una ventana para que entre luz en sus vidas, el libro intercala durante el relato una serie de cartas que Paul escribió para su nieto Miles, recién nacido, con la intención de que las lea cuando se haga mayor, pues, por razones del azar (siempre presente en las novelas de Auster), la etapa final de su enfermedad coincide con el nacimiento de su nieto en una suerte de macabra coincidencia donde la cada vez más cercana aparición de la muerte se encuentra con el inminente inicio de una nueva vida brindándole, por un tiempo corto, el regalo de unas semanas de coincidencia, de disfrutar de su compañía en una constatación innegable del ciclo de la vida, de un renacimiento de ilusiones que se producen en otras formas, otros tiempos, otros cuerpos, y una pequeña brecha hacia el futuro familiar, que la propia Siri reconoce, asombrada, y a la que se aferra al cuestionarse si «¿es posible conservar burbujas de felicidad (…) mientras la tristeza te envuelve? Parece que hay que intentarlo». Es en esas cartas a Miles, donde encontramos fragmentos muy emotivos de la infancia de su hija Sophie, cartas en las que escribe anécdotas de cuando de pequeña, esas que todos guardamos en nuestro interior cuando nos hacemos mayores para poderlas explicar al envejecer. Paul sabía que no podría hacerlo, al menos en persona, así que lo hizo a través de misivas que, como bien sabemos, es algo que se le daba particularmente bien.

También, en otro eje narrativo, el libro contiene múltiples preferencias a sus obras precedentes, tanto de Siri como de Paul, y por tanto no deja de ser un homenaje a su obra literaria y una oportunidad para recuperar recuerdos y sensaciones a los lectores fervientes de ambos autores; un espacio literario que ambos compartían desde la ilusión, recordando que  «escribimos los sueños que soñábamos mientras escribíamos en nuestros escritorios, y nos leímos aquellos sueños uno al otro en las verdes sillas» desde el profundo respeto mutuo que Siri apuntala afirmando que «confiaba plenamente en el criterio de Paul, en lo que hacía referencia a la forma de un libro, pero también a la prosa, de la misma forma en que él confiaba en mí (…) no recuerdo ni una sola vez que ninguno de los dos rechazara la opinión del otro». 

Al igual que «Baumgartner» viene a ser una carta de amor a su mujer, Siri hace lo mismo con este libro, con un enfoque más personal, más racional (acorde al espíritu de la autora) pero a su vez muy emotivo al reflejar detalles y anécdotas de la vida que compartieron porque este es un retrato de tres vidas, la de Paul, la de Siri y la de ambos juntos. Porque al formarse cualquier pareja se crea una nueva vida, en paralelo, coincidente, y que transforma a su vez a las otras dos y, cuando esta falta, provoca una gran conmoción porque tal y como afirma Hustvedt: «sí, estoy llorando la muerte de Paul, pero la mayor parte del tiempo estoy llorando la muerte de Siri y Paul. Lloro por la muerte de y. Lloro por como la y me hacía sentir en el mundo. Aquella y en que él y yo nos superponíamos». Y eso es algo que, en cierta medida, podemos entender como lectores, pues es como si nos quitaran ese dulce placer de la simbiosis emocional que nos produce pensar en él escribiendo esas obras que tanto hemos disfrutado. Y es que cuando uno ha leído tantas obras de Siri y Paul (cerca de una cuarentena de libros), uno recorre las páginas de este libro con la misma familiaridad con la que pasearía por su propia casa, por ser terreno conocido, por ser un lugar confortable. Y justamente eso hace que, a esa "y" que conformaban entre ambos, también nosotros la echemos terriblemente de menos.

domingo, 17 de mayo de 2026

Maylis de Kerangal: Canoas

Idioma originalFrancés

Título original: Canoës

Traducción: Javier Albiñana Serraín

Año de publicación: 2021

Valoración: Está bien

Hay un dicho que reza: “No hagas de tu pasión tu trabajo”. Supongo que muchos de los seguidores de este blog son apasionados de la lectura y, por extensión, algunos también de la escritura. Pero al leer este tipo de libros siempre me viene a la cabeza la misma cuestión: ¿de qué escribe alguien que se ve obligado a escribir?


Fuera de unos pocos escritores consagrados, que pueden vivir cómodamente de sus regalías, la mayoría de quienes han hecho de la escritura su profesión están, de una u otra manera, obligados a escribir, independientemente de la disciplina y de las imposiciones propias del oficio. Incluso yo me veo impelido a escribir esto bajo un estricto calendario.


Como un músico que, agotado en medio de una larga gira, sube al escenario y aun así da un buen espectáculo, este libro me parece una obra escrita bajo la inercia de la profesión. Canoas está pulcramente escrito, con frases que me parecieron muy bellas (“Mi centro de gravedad se ha desplazado unos centímetros”, dice una niña al darse cuenta de que está madurando) y con algunas ideas o cuestionamientos perspicaces. Pero si tuviera que describir este libro de cuentos con unas pocas palabras, estas serían: falto de inspiración.


Los cuentos (y una novela corta) comparten un leitmotiv: las canoas y las voces. Personas silenciadas, voces perdidas, voces que se buscan, que se graban, que se deforman o que apenas consiguen abrirse paso entre el ruido del mundo. En ese sentido, el libro tiene una unidad temática clara, incluso elegante. Sin embargo, esa misma unidad no siempre alcanza para sostener el interés. Hay relatos que parecen más ejercicios de estilo que verdaderas exploraciones narrativas; textos construidos alrededor de una imagen sugerente, pero que no terminan de adquirir cuerpo.


Mi cuento favorito es “Nevermore”, donde unas artistas sonoras, casi brujas, se dedican a ir recolectando voces. El cuento tiene un interesante guiño a El cuervo, de Poe, y quizá sea donde mejor se combinan la extrañeza, la musicalidad de la prosa y esa obsesión por la voz como huella íntima de una persona. Ahí sí sentí que la premisa encontraba una forma propia.


Maylis de Kerangal es una escritora multipremiada, y en Canoas se nota por qué: la precisión de la frase, el cuidado del ritmo, la inteligencia con la que observa ciertos gestos mínimos. Pero también se nota, al menos para mí, una cierta falta de necesidad. No es un mal libro, ni mucho menos; está escrito con una solvencia que muchos autores envidiarían, pero no solo de pan vive el hombre.


Canoas me dejó la impresión de una obra correcta, elegante, por momentos luminosa, pero rara vez urgente. Un libro que se lee con interés, aunque difícilmente con entusiasmo.

Otras obras de Maylis de Kerangal en ULAD: Reparar a los vivos

sábado, 16 de mayo de 2026

Hisashi Kashiwai: Los misterios de la taberna Kamogawa

 Idioma original: japonés

Título original: Kamogawashokudo

Traducción: Victor Illera Kanaya

Año de publicación: 2023

Recomendación: Prescindible


Según nos informa la solapa interior de este libro, ha sido tal el éxito de esta novela que se ha traducido a más de veinte idiomas, se ha adaptado a la pantalla por NHK TV y se ha convertido en una saga de ocho novelas en Japón. Con tan apabullante presentación uno esperaría caer en las redes de una novela excelentemente escrita, con un argumento sorprendente y unos protagonistas memorables. Nada más lejos de la realidad.  Nos encontramos con una novela que, si bien está correctamente escrita y es agradable de leer, se desarrolla con una estructura tremendamente repetitiva y con unos personajes planos y poco estimulantes.

La premisa de Los misterios de la taberna Kamogawa es muy sencilla. Nos encontramos con una taberna escondida en Kioto, regentada por un padre y su hija, a la que acuden una serie de personajes de distinta extracción social para que los propietarios de la taberna les preparen un plato del que guardan un excelente recuerdo y que les transporta a un momento especial de su pasado.

Nagare y su hija Koishi escuchan los detalles del plato que les solicitan, toman nota y piden un plazo de dos semanas para realizar una investigación que les permita encontrar los ingredientes con los que se prepararon aquellos platos.  Pasado el plazo acordado, preparan el guiso correspondiente y los clientes lo degustan en la taberna. 

Pues bien, este es el esquema que se repite en los seis relatos que componen la novela. Con estos mimbres, la lectura se convierte en un ejercicio enormemente redundante y la monotonía del planteamiento acaba por ahogar el desarrollo de la historia. Quizás si ocurriese algo singular o distintivo durante el proceso en que padre e hija realizan su investigación culinaria el relato podría tomar una dirección más interesante, pero Hashiwai no considera necesario variar el guion y el éxito cosechado parece darle la razón.

En resumidas cuentas,  si ustedes son aficionados a la cocina asiática puede que le saquen algo más de partido al libro, puesto que se describen los ingredientes con los que se han preparado los platos y nos podemos imaginar la presentación de los mismos y el efecto que tiene sobre los comensales. En caso contrario, la lectura les resultará aburrida. Fresca y ágil, no les ocupara mas de un par de tardes, pero totalmente intrascendente.


viernes, 15 de mayo de 2026

Fabio Martínez: La jugadora de pádel

Idioma original: español
Año de publicación: 2024
Valoración: no está mal

Novelita de no más de ciento veinte páginas y en un formato similar a los ensayos plateados de Anagrama, casi una anécdota, que transcurre en Córdoba Capital, sobre una jugadora de pádel y cómo, a partir de un torneo ganado con un compañero bastante fachero, empieza a tomar malísimas decisiones.

No hay mucho que contar, en realidad. La narradora empieza a jugar pádel asiduamente (antes lo hacía una vez por semana) luego de que la empresa en donde trabajaba como jefa de RR.HH se desmantelase, y le queda un buen dinero por ello, gastado casi todo en accesorios para el deporte, y pronto su compañero de clases, Tomás, un tipo musculoso y canchero, la invita a un torneo. Obviamente lo ganan, y allí se da el primer contacto físico de muchos. Cabe aclarar que la protagonista está casada con un tipo que le da poca bola y prefiere destinar su libido a los partidos de Talleres (club de fútbol importante en Córdoba) y tiene una hija que está en la rebeldía adolescente y tampoco le da pelota. El caldo de cultivo perfecto para una infidelidad.

A partir de ahí la historia se desarrolla casi como en guión automático. Uno va leyendo pensando que va a pasar lo que tiene que pasar, lo que uno pensaría que le va a pasar a una persona que toma malas decisiones a raíz del aburrimiento de su vida, a la ausencia de su padre  y a las peleas irreconciliables con la madre, que hace muchos años, cuando la protagonista era niña, también engañó a su marido con otro tipo (y encima, millonario), dejándole con un rencor casi inexpugnable.

Cuando hablo sobre lo automático, me refiero a los momentos en que nos enteramos que Tomás es un bróker, un tipo que sabe como va la curva del mercado y cuándo apostar con intereses. Entonces ella le hace caso y le presta cierta cantidad importante de plata para que la invierta. Ahora bien, se huele de lejos la actitud del tipo, se huele de lejos lo que va a pasar, y ese es un problema de esta novela. La falta de ambición, o la falta de profundidad de los personajes, más allá de un recuerdo triste, de algún diálogo contenido, termina por jugarle en contra en la recta final, ya que es muy obvio lo que sucederá con Tomás. Para colmo, la reacción y lo que dice en las últimas páginas se corresponde típicamente a un estereotipo/prejuicio que podamos tener acerca de los bróker. Y no es que yo no me identifique con ese pensamiento, pero no basta con mostrar con que el loco es un desesperado de las pantallas y del ritmo del mercado a la vez que canchero y lindo (o sea, la mayoría se podría decir que es así), para justificar las acciones de la protagonista. 

Que no termine del todo bien tampoco es un consuelo hacia el lector: el reflejo exacto de una realidad (una realidad, por otro lado, bastante elitista) termina por empobrecer la narrativa, por cierta falta de imaginación ante el manejo de la trama y la potencialidad de sus personajes. La prosa, por otro lado, cumple, es sobria y no hace alarde de ningún vericueto lingüístico; el tono de la narradora es creíble, pero tampoco difiere mucho de otros personajes típicos de la literatura más contemporánea, pasados de vuelta de todo y sin encontrar nunca un camino a seguir. Por eso mi valoración: cumple con todo lo que uno pide para entretenerse, es decir, ritmo acelerado (los capítulos son dos o tres páginas como mucho, continuando la manía de ofrecer retazos más que una narración estructurada), un poco de amor prohibido, un poco de acción, una resolución casi vertiginosa, pero es algo que se ha visto y seguirá viendo en todos lados. Termina por ser una novelita que se lee en una hora de colectivo, como mucho, y que no aporta nada más allá de constatar que un bróker puede ser muy idiota y un personaje casado y con cuarenta años, si está aburrido de su vida, probablemente haga cosas de las que se terminará arrepintiendo, lo cual no es mucho decir.