Mostrando entradas con la etiqueta bestiario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bestiario. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de mayo de 2026

GennaRose Nethercott: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño

Idioma original: Inglés
Título original: Fifty Beasts to Break Your Heart: And Other Stories
Traducción: Sarai Herrera / Sergio Chesán / Pau Losada Ham-man
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable

Es bien sabida mi admiración por la llamada literatura de lo extraño. Así que ya os podéis imaginar mi alegría al descubrir que la editorial Horror Vacui había publicado un libro de esta temática.

El libro en cuestión se titula Bestias, espacios y fábulas de lo extraño. Compila catorce relatos de GennaRose Nethercott, escritora estadounidense cuya obra destaca por entremezclar el folclore, la mitología y el surrealismo con las plantas y los animales.

Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una inmejorable puerta de acceso a la narrativa de Nethercott. A fin de cuentas, los relatos de este volumen permiten conocer íntimamente a la autora, su prosa, sus inquietudes, su imaginario y sus personajes (eminentemente femeninos, o bien perversos o bien desgarrados por el desamor).

De la narrativa de Nethercott destacaría lo creativo de sus formatos, lo imaginativo de sus argumentos, personajes y mundos, el trasfondo conceptual, metafórico y emocional (sobre todo metafórico y emocional) de sus historias y la belleza de su estilo.

Llegados a este punto, analicemos uno a uno los relatos de Bestias, espacios y fábulas de lo extraño:

En "Atardecer en la escalera eterna", una peculiar atracción de carretera provoca un extraño comportamiento en una chica joven que trabaja allí, para desasosiego de una compañera que siente atracción por ella. Me gusta el escenario de este relato, que parece sacado de un creepypasta (su geometría imposible, la influencia que ejerce sobre los humanos...), el personaje de Harebell y la forma en que Nethercott plasma la convivencia de lo fantástico con lo cotidiano. Por otro lado, la ejecución global de esta pieza me ha parecido menos pulida que en otras del volumen (por ejemplo, su argumento se antoja en ocasiones algo desordenado y disperso).

En "Abecedario de la adivinación", un grupo de niñas, perversas y con habilidades de brujas, atormentan a una nueva compañera de clase. Retorcida alegoría del bullying escolar, me ha gustado su formato (una serie de párrafos encabezados por distintos métodos de adivinación, como alomancia, bibliomancia o ciclomancia), su narración en primera persona (¿debemos fiarnos de lo que dicen estas niñas?) y su final, aunque el relato en conjunto no me ha acabado de convencer, quizá porque me ha parecido algo más largo de lo estrictamente necesario y porque el inicio y el nudo palidecen al compararlos con el clímax.

En "El niño de hilo", un niño de hilo creado por un brujo se emancipa cuando alcanza cierta edad y entonces conoce a personas y experimenta cosas que, aunque pueden llegar a doler, le hacen crecer. Fábula tierna y preciosa sobre la vida y lo agridulce de madurar y rememorar.

En "Mandíbula de zorro", una mujer lamenta que su amante la haya abandonado. Conmovedora meditación en torno al desamor cargada de tristeza, sensibilidad e imágenes de lo más intuitivas, que tiene una lectura literal y otra de carácter alegórico. 

En "La guerra de la Niebla", una niña relee las notas de su padre, un académico de un pequeño pueblo, y al hacerlo desenmaraña tanto hechos históricos como sus confusos sentimientos hacia el estenógrafo de su progenitor. Relato que se engrandece al experimentarlo en más de una ocasión, que alberga un par de reflexiones magníficas y que encuentra el tono adecuado para proclamarse antibelicista sin caer en moralismos baratos.

En "Lecciones de ahogamiento", un chico tiene que cuidar a su hermana mayor, que por alguna razón desconocida es propensa a ahogarse y resucitar. Me ha fascinado la idea insólita en torno a la cual se articula este relato, y pienso que ésta se desarrolla adecuadamente (explorándola sin por ello restarle un ápice de misterio).

En "La matanza de otoño", una cazadora se acaba negando a llevar a cabo la tarea que los vecinos le han encargado. Magnífico ejemplo de cómo bastan apenas unas pinceladas para crear un mundo único, rico en criaturas, escenarios y detalles fascinantes. 

En "Bestiario sentimental", tres floristas describen a cincuenta seres maravillosos. Este texto (no lo llamo relato, aunque gracias a un puñado de entradas del bestiario conocemos un amago de historia, la relación entre dos de los floristas que lo redactan), este texto, decía, tiene pasajes de una creatividad apabullante, en los que se describe el aspecto y comportamiento de criaturas extraordinarias. Lamentablemente, tiene muchos otros que son bastante insípidos, por lo que, a mi juicio, se deberían haber cribado bastantes. A esta irregularidad debemos añadir que las ilustraciones de Bobby DiTrani me han parecido muy amateurs.

En "Una azuzena es una azuzena", un estudiante que estuvo de intercambio en París y que ha vuelto a Connecticut cuando se le ha caducado el visado echa de menos a la chica de la que está enamorado hasta tal punto que evoca un fantasma con su misma apariencia. Relato simple pero efectivo, que apenas juguetea con su concepto porque le interesa más priorizar la relación entre el narrador, su amada y el fantasma.

En "Querida Henrietta", una mujer escribe una carta a una vieja amiga que incluye ciertas revelaciones y una pequeña sorpresa. Relato original y sorprendentemente tenso en el que la venganza apenas se vislumbra hasta que ya es demasiado tarde.

En "Posesiones", un grupo de jóvenes realiza un ritual ocultista para encontrar a su amiga desaparecida, pero lo único que consiguen es que su ausencia se incremente. Relato que va al grano y está plagado de buenas ideas (el uso del gallo resucitado, la iniquidad del desenlace, etc...).

En "Hogareña", una mujer se va a vivir con un artista al que conoce desde hace poco y empieza a sufrir una metamorfosis. Relato que bordea el bizarro y tiene más profundidad de la que pueda parecer en un inicio.

En "El calendario encantado", hay un microrrelato, un dato o unas instrucciones que giran en torno a los fantasmas por cada uno de los treinta y un días de un mes. Aunque en general resulta un texto curioso, no todas las entradas tienen el mismo impacto.

En "Las ciruelas del fin del mundo", la hija de una mujer humana y una cabra convive con un vampiro que mata por bondad. Fábula con un significado algo difuso, aunque accesible si se le da un par de vueltas.

Resumiendo: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una colección sumamente recomendable. Así lo ameritan la creatividad de los formatos y premisas de sus relatos, así como la imaginación que éstos desbordan, la vocación alegórica de sus mensajes o la belleza de la prosa con que han sido narrados. 

De manera que leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para conocer a Nethercott e introduciros en su universo de ejércitos interminables, chicas que devienen cazadoras grotescas, fantasmas que aparecen cuando añoras mucho a una persona, lanas peligrosamente seductoras o mujeres que se transforman en casas para amparar a hombres que no lo merecen. Leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para experimentar fábulas delicadas como "El niño de hilo" y "Las ciruelas del fin del mundo", narraciones conmovedoras como "Lecciones de ahogamiento" y "Una azuzena es una azuzena" o asombrosos ejemplos de construcción de mundo en pocas líneas como la "La matanza de otoño".

viernes, 27 de octubre de 2023

VV.AA.: Los monstruos

Idioma original: Francés
Título original: L’enciyclopédie du Marveilleux: Les Monstres
Año de publicación: 2023
Traducción: Isabel Soto
Valoración: Recomendable (sobre todo para niños)

Los monstruos es fruto de los franceses Sébastien Perez (escritor a cargo de los textos) y Stan Manoukian (autor de las imágenes). Álbum infantil editado excelsamente por EDELVIVES, destaca por su tapa dura que brilla en la oscuridad, sus páginas de cierto gramaje y sus ilustraciones a color.

Trata, como su título indica, sobre la figura del monstruo. Pero dentro de ese amplio concepto incluye tanto a seres mitológicos, folclóricos o literarios como reales (freaks de circo, veteranos de guerra desfigurados, depredadores acuáticos ya extintos, virus, asesines en serie...).

El libro está compuesto por cuatro partes que se van alternando: 

  • La historia de Lucas, niño al que le está costando dejar atrás la infancia, cuya vida familiar y escolar le provoca ansiedad y que halla consuelo en disfrazarse de monstruo (Tom) y habitar en los armarios.
  • Los relatos de una página que tratan sobre algún monstruo en concreto (Medusa, el Kraken...). Destacaría el que acompaña a Joseph Merrick, por humanizar a su protagonista, y el del yeti, por cerrarse con un giro de tuerca que un lector avezado verá venir pero hará las delicias de los más pequeños.
  • La colección de imágenes, nombres y comentarios de varios monstruos, agrupados éstos según su pertenencia a la mitología, a la feria, a los mares, a la ficción...
  • Datos sobre los monstruos (qué los convierte, dónde se esconden, qué rastros dejan, qué sonidos producen...).

A mi juicio, las virtudes principales de Los monstruos son las siguientes:

  • Logra no traumatizar a los niños que se asomen a sus páginas sin por ello diluir excesivamente el tema abordado. A fin de cuentas, se muestra gráfico en ocasiones (menciona violaciones, muertes brutales...), pero también recurre a la lógica infantil (como aconsejar cubrirse con una manta para protegerse de un monstruo).
  • Emplea un léxico complejo, por lo que no trata de tontos a sus lectores. 
  • Las ya mentadas ilustraciones de Manoukian son excelsas, pues equilibran el detallismo con la expresividad. Además, derrochan creatividad a la hora de representar de forma personal y única a seres previamente definidos por el imaginario popular.

Por otro lado, los defectillos que le encuentro a Los monstruos son:

  • Su enseñanza moral queda algo desdibujada, porque parece apuntar a que los monstruos son siempre aquello diferente, aquello a lo que tememos injustificadamente. Ciertamente, hay mucha facilidad a la hora de catalogar a alguien o algo de monstruoso; pero al mismo tiempo que señalamos que no todo lo que se nos enseña a temer dada su diferencia es un monstruo, habría que enseñar a identificar aquello que sí lo es.
  • La historia de Lucas tiene un trasfondo emocional y didáctico loable, pero su desarrollo es excesivamente atropellado.

Resumiendo: Los monstruos es un álbum ilustrado precioso que cautivará a grandes y pequeños. Lo recomiendo sobre todo por su cuidada edición y su atractivo apartado formal, aunque también por la acertada lección que transmite.


lunes, 30 de marzo de 2015

Menchu Gutiérrez: araña, cisne, caballo

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: muy recomendable... creo

Menchu Gutiérrez me confunde, como la noche a Dinio (que no se diga que en este blog no citamos a los clásicos). Quiero decir que no termino de decidir si lo que ella hace, la opción estética y estilística fortísima por la que ha optado, me parece un modelo que hay que seguir o una herejía que hay que condenar. Lo que tengo claro es que, aceptando el principio de lo que se propone hacer con sus textos (y lo que se propone es algo muy original en el panorama narrativo actual), Menchu Gutiérrez lo consigue con creces, y es por lo tanto una escritora muy interesante.

He llegado a ver araña, cisne, caballo calificado com una novela; no lo es, salvo que partamos del principio de que novela es cualquier cosa a la que se le pone el rótulo de novela. Me parece más ajustada otra definición que se le ha dado: bestiario, aunque este género también se le queda corto. Yo diría que araña, cisne, caballo es un volumen de textos de prosa poética, más o menos narrativos, que tratan sobre la humanidad de los animales, la animalidad de los humanos, la animalidad de los animales, etc. Son casi ejercicios de estilo en los que la relación entre lo humano y lo animal sirve como punto de partida para un conjunto de textos, por lo demás, muy levemente relacionados entre sí.

Hay desde luego fragmentos magníficos, algunos más próximos al relato y otros al retrato. Pasan por delante de nosotros leones, cabras, vacas, anguilas, escorpiones... animales domésticos, animales de circo, animales disecados, animales mitológicos... Y en contrapunto con ellos, hombres y mujeres innominados o designados por letras que sienten por ellos (por los animales) una atracción o repulsión profundas y simbólicas. Y la araña, la araña del título, que prácticamente abre y cierra el volumen, sirviendo como metáfora de la nebulosa y ambigua forma en la que el mundo y la "gran cadena del ser" conecta todas las cosas -y animales, y hombres-.

Pero hay que hablar del estilo, porque el estilo es, en este caso, un elemento central al libro. Ya en La niebla, tres veces, que leí gracias a la colaboración de un lector, se aprecia el preciosismo con el que Menchu Gutiérrez construye sus textos, cargados de metáforas, antítesis, adjetivos sorprendentes y una constante tendencia a pasar de lo concreto a lo abstracto, como si abriera fisuras en la realidad física para encontrar otra realidad metafísica que está ahí al lado, bajo una fina corteza que puede rascarse con una uña.

Menchu Gutiérrez es (vuelvo a decirlo) una escritora única -hasta donde yo conozco- en esta opción estilística tan depurada, al menos entre los escritores españoles actuales. Quiero decir que si Menchu Gutiérrez no existiera, habría que inventarla. Lo que no sé, lo que no termino de tener claro, es si es este el tipo de literatura que más me gusta: si la preocupación por lograr la frase perfecta y el giro poético sorprendente son una forma de penetrar más profundamente en la realidad, o una forma de alejarse de la realidad poniendo el lenguaje como barrera. (Hace poco un poeta bilbaíno, Aitor Bergara Ramos, escribía un poema que contenía este verso: "El lenguaje es el dedo que señala la luna").

Eso sí, creo que todos los escritores españoles, jóvenes o no, deberían leer a Menchu Gutiérrez y empaparse de su propuesta literaria, aunque sea para rechazarla y decidir que no quieren escribir así. Pero para que sepan (o mejor dicho, recuerden), que se puede escribir así.

También de Menchu Gutiérrez en ULAD: La niebla, tres vecesLa ventana inolvidable