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jueves, 16 de julio de 2026

Cristina Fernández Cubas: Lo que no se ve

Idioma original: Español  
Año de publicación: 2025
Valoración: Está bien
  
Lo que no se ve agrupa seis relatos de Cristina Fernández Cubas, escritora española que suele bordear el género fantástico y es conocida por sus ficciones sutilmente inquietantes. 

Aunque, a mi juicio, ninguna de las piezas de esta colección está a la altura de las obras maestras de la autora, todas son cuanto menos solventes, e incluso algunas ostentan una chispa. Las hermana su querencia por lo desasosegante, y, exceptuando a "¿De qué se habla en las fiestas?" y "La hermana china", la insinuación de que algo sobrenatural puede estar sucediendo.

Analicemos uno a uno los relatos de Lo que no se ve:

En "Tú Joan, yo Bette", dos hermanas ya ancianas juegan a representar su película favorita de juventud, atrayendo en el proceso a una presencia ominosa. Historia que tiene una escena espeluznante y un desenlace perturbador. A mi juicio, de lo mejor del conjunto.

En "¿De qué se habla en las fiestas?", una chica descubre su propia crueldad al analizar su relación con su compañera del instituto. Historia funcional, aunque demasiado simple.

En "Momonio", una mujer que evoca sus años universitarios recuerda cómo su grupo de amigos se desmanteló cuando intentaron invocar al Otro durante una borrachera. Quizá la historia que más me ha decepcionado del volumen, aunque admito que es porque pensaba que iba en una dirección y al final se acaba decantando por otra igual de válida pero que se antoja menos cruda y más formulaica.

En "La hermana china", dos hermanas con nombres de plantas ejercen la una sobre la otra un efecto harto curioso. Historia funcional, aunque demasiado simple.

En "Il Buco", un hombre maduro que ha viajado a una ciudad italiana para acompañar a su joven pareja accede a la zona en obras de una catedral, donde recibirá un mandato con consecuencias imprevistas. Historia que tiene una imaginería sugerente y unas implicaciones interesantes para el protagonista. A mi juicio, de lo mejor del conjunto.

En "Candela Viva", una mujer descubre, tras estar a punto de ser atropellada, que en su barrio hay un establecimiento muy singular. Efectivo, sobre todo en la creación de su atmósfera, aunque demasiado simple y lineal para mi gusto.

Resumiendo: los seis relatos de Lo que no se ve están bien. Sin embargo, palidecen al enfrentarlos a otros de Fernández Cubas, y sólo dos de ellos me parecen verdaderamente destacables.


También de Cristina Fernández Cubas en ULAD: Aquí

miércoles, 3 de junio de 2026

Antonio Di Benedetto: Absurdos

Idioma original: castellano

Año de publicación: 1978

Valoración: Muy recomendable


La de Antonio Di Benedetto me temo que es, lamentablemente, una batalla perdida en este blog. A pesar de mi perseverancia en ensalzar su talento, o casi nadie lo ha leído o, aún peor, los pocos que sí lo hayan hecho quizá no se adhieren a mis entusiasmos y prudentemente guardan silencio. Pero para ellos. Por mi parte, no por completista sino por deseo de disfrutar una vez más, descubro este nuevo título, que se adentra en el mundo del relato corto.

El volumen recoge narraciones de extensión irregular y origen diverso, algunas antiguas y ya publicadas por separado, otras más recientes. Encontramos a un Di Benedetto diferente del que ya conocemos de aquella extraordinaria trilogía que en realidad no es trilogía, aunque con trazas evidentes del talento que exhibía en sus obras mayores. Se podría decir que en estos textos conocemos mejor al autor, observamos cómo experimenta, busca caminos o simplemente se explaya libre de encorsetamientos, quizá hasta se permite licencias que no admitiría construyendo una novela.

Como es lógico en cualquier compilación de relatos, hay diversidad de escenarios, de técnicas y por supuesto de nivel, aunque muy poco o casi nada puede calificarse como prescindible. Ese presente férreo que tan bien maneja el autor es casi innegociable, aunque en alguna ocasión decide explorar otras posibilidades, hay una sorprendente presencia de animales en buena parte de los cuentos hasta bordear la fábula en un par de ocasiones, y se muestra con frecuencia el impacto de situaciones extremas, con frecuencia localizadas en las amplias y semidesérticas llanuras interiores argentinas que otros autores han trabajado también. Variedad de argumentos y de registros, pero siempre con un sello de calidad indiscutible.

Es impecable El juicio de Dios, una obra maestra de la tensión narrativa, desasosegante y muy visual, casi cinematográfica. Caballo en el salitral, otro de los relatos más longevos y conocidos, es una historia tan sencilla como impregnada de dramatismo, con una carga solo comparable a Pez, el texto más brutal, en el que el dolor y la impotencia llegan al lector por el camino de la pura casualidad, la mala suerte que no conviene ignorar y que tantas veces marca las vidas. El tono policial que tanto gusta a Di Benedetto y que ya asomaba en Los suicidas aparece también en el más intimista Cínico y ceniza, o en el espléndido Los reyunos. Aballay, otro de los más conocidos y llevado al cine, presenta la extraña penitencia de un hombre perseguido por la culpa y, muy lejos de ese terreno, Ítalo en Italia cierra el libro con el delicioso relato de un pequeño incidente veraniego.

Para los que les preocupen mucho estas cosas, habrá que reconocer que, frente a lo que parece exigir un relato corto, el cierre de algunas narraciones puede resultar algo previsible, o que los títulos son manifiestamente mejorables. Pero qué quieren que les diga, el despliegue de imaginación, la amplitud de repertorio y la modulación de los diferentes registros me parecen de un nivel excepcional, y dejan sin efecto cualquier pequeña debilidad. Es un Di Benedetto que, sin perder algunas de sus señas más personales, se muestra algo diferente, quizá más asequible que en textos de mayor extensión, a veces más arriesgado, pero siempre dejando claro un talentazo que en este caso le coloca, en mi opinión, al nivel de los mejores maestros del relato corto, y pongan ustedes ahí los nombre que más les gusten. Nadie sin ese genio sería capaz de decir de esta forma que la jauría de perros se quedó sin alimento:

'Mordiendo el aire quedaron los dientudos'

Háganse un favor y, en este mi cuarto intento, descubran a este autor fascinante.

Otras obras de Antonio Di Benedetto reseñadas en ULADLos suicidasZamaEl silenciero


sábado, 23 de mayo de 2026

GennaRose Nethercott: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño

Idioma original: Inglés
Título original: Fifty Beasts to Break Your Heart: And Other Stories
Traducción: Sarai Herrera / Sergio Chesán / Pau Losada Ham-man
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable

Es bien sabida mi admiración por la llamada literatura de lo extraño. Así que ya os podéis imaginar mi alegría al descubrir que la editorial Horror Vacui había publicado un libro de esta temática.

El libro en cuestión se titula Bestias, espacios y fábulas de lo extraño. Compila catorce relatos de GennaRose Nethercott, escritora estadounidense cuya obra destaca por entremezclar el folclore, la mitología y el surrealismo con las plantas y los animales.

Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una inmejorable puerta de acceso a la narrativa de Nethercott. A fin de cuentas, los relatos de este volumen permiten conocer íntimamente a la autora, su prosa, sus inquietudes, su imaginario y sus personajes (eminentemente femeninos, o bien perversos o bien desgarrados por el desamor).

De la narrativa de Nethercott destacaría lo creativo de sus formatos, lo imaginativo de sus argumentos, personajes y mundos, el trasfondo conceptual, metafórico y emocional (sobre todo metafórico y emocional) de sus historias y la belleza de su estilo.

Llegados a este punto, analicemos uno a uno los relatos de Bestias, espacios y fábulas de lo extraño:

En "Atardecer en la escalera eterna", una peculiar atracción de carretera provoca un extraño comportamiento en una chica joven que trabaja allí, para desasosiego de una compañera que siente atracción por ella. Me gusta el escenario de este relato, que parece sacado de un creepypasta (su geometría imposible, la influencia que ejerce sobre los humanos...), el personaje de Harebell y la forma en que Nethercott plasma la convivencia de lo fantástico con lo cotidiano. Por otro lado, la ejecución global de esta pieza me ha parecido menos pulida que en otras del volumen (por ejemplo, su argumento se antoja en ocasiones algo desordenado y disperso).

En "Abecedario de la adivinación", un grupo de niñas, perversas y con habilidades de brujas, atormentan a una nueva compañera de clase. Retorcida alegoría del bullying escolar, me ha gustado su formato (una serie de párrafos encabezados por distintos métodos de adivinación, como alomancia, bibliomancia o ciclomancia), su narración en primera persona (¿debemos fiarnos de lo que dicen estas niñas?) y su final, aunque el relato en conjunto no me ha acabado de convencer, quizá porque me ha parecido algo más largo de lo estrictamente necesario y porque el inicio y el nudo palidecen al compararlos con el clímax.

En "El niño de hilo", un niño de hilo creado por un brujo se emancipa cuando alcanza cierta edad y entonces conoce a personas y experimenta cosas que, aunque pueden llegar a doler, le hacen crecer. Fábula tierna y preciosa sobre la vida y lo agridulce de madurar y rememorar.

En "Mandíbula de zorro", una mujer lamenta que su amante la haya abandonado. Conmovedora meditación en torno al desamor cargada de tristeza, sensibilidad e imágenes de lo más intuitivas, que tiene una lectura literal y otra de carácter alegórico. 

En "La guerra de la Niebla", una niña relee las notas de su padre, un académico de un pequeño pueblo, y al hacerlo desenmaraña tanto hechos históricos como sus confusos sentimientos hacia el estenógrafo de su progenitor. Relato que se engrandece al experimentarlo en más de una ocasión, que alberga un par de reflexiones magníficas y que encuentra el tono adecuado para proclamarse antibelicista sin caer en moralismos baratos.

En "Lecciones de ahogamiento", un chico tiene que cuidar a su hermana mayor, que por alguna razón desconocida es propensa a ahogarse y resucitar. Me ha fascinado la idea insólita en torno a la cual se articula este relato, y pienso que ésta se desarrolla adecuadamente (explorándola sin por ello restarle un ápice de misterio).

En "La matanza de otoño", una cazadora se acaba negando a llevar a cabo la tarea que los vecinos le han encargado. Magnífico ejemplo de cómo bastan apenas unas pinceladas para crear un mundo único, rico en criaturas, escenarios y detalles fascinantes. 

En "Bestiario sentimental", tres floristas describen a cincuenta seres maravillosos. Este texto (no lo llamo relato, aunque gracias a un puñado de entradas del bestiario conocemos un amago de historia, la relación entre dos de los floristas que lo redactan), este texto, decía, tiene pasajes de una creatividad apabullante, en los que se describe el aspecto y comportamiento de criaturas extraordinarias. Lamentablemente, tiene muchos otros que son bastante insípidos, por lo que, a mi juicio, se deberían haber cribado bastantes. A esta irregularidad debemos añadir que las ilustraciones de Bobby DiTrani me han parecido muy amateurs.

En "Una azuzena es una azuzena", un estudiante que estuvo de intercambio en París y que ha vuelto a Connecticut cuando se le ha caducado el visado echa de menos a la chica de la que está enamorado hasta tal punto que evoca un fantasma con su misma apariencia. Relato simple pero efectivo, que apenas juguetea con su concepto porque le interesa más priorizar la relación entre el narrador, su amada y el fantasma.

En "Querida Henrietta", una mujer escribe una carta a una vieja amiga que incluye ciertas revelaciones y una pequeña sorpresa. Relato original y sorprendentemente tenso en el que la venganza apenas se vislumbra hasta que ya es demasiado tarde.

En "Posesiones", un grupo de jóvenes realiza un ritual ocultista para encontrar a su amiga desaparecida, pero lo único que consiguen es que su ausencia se incremente. Relato que va al grano y está plagado de buenas ideas (el uso del gallo resucitado, la iniquidad del desenlace, etc...).

En "Hogareña", una mujer se va a vivir con un artista al que conoce desde hace poco y empieza a sufrir una metamorfosis. Relato que bordea el bizarro y tiene más profundidad de la que pueda parecer en un inicio.

En "El calendario encantado", hay un microrrelato, un dato o unas instrucciones que giran en torno a los fantasmas por cada uno de los treinta y un días de un mes. Aunque en general resulta un texto curioso, no todas las entradas tienen el mismo impacto.

En "Las ciruelas del fin del mundo", la hija de una mujer humana y una cabra convive con un vampiro que mata por bondad. Fábula con un significado algo difuso, aunque accesible si se le da un par de vueltas.

Resumiendo: Bestias, espacios y fábulas de lo extraño es una colección sumamente recomendable. Así lo ameritan la creatividad de los formatos y premisas de sus relatos, así como la imaginación que éstos desbordan, la vocación alegórica de sus mensajes o la belleza de la prosa con que han sido narrados. 

De manera que leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para conocer a Nethercott e introduciros en su universo de ejércitos interminables, chicas que devienen cazadoras grotescas, fantasmas que aparecen cuando añoras mucho a una persona, lanas peligrosamente seductoras o mujeres que se transforman en casas para amparar a hombres que no lo merecen. Leed Bestias, espacios y fábulas de lo extraño para experimentar fábulas delicadas como "El niño de hilo" y "Las ciruelas del fin del mundo", narraciones conmovedoras como "Lecciones de ahogamiento" y "Una azuzena es una azuzena" o asombrosos ejemplos de construcción de mundo en pocas líneas como la "La matanza de otoño".

martes, 12 de mayo de 2026

Hermanos Alquézar: Jardín

Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: Se deja leer (y a mucha honra)

Hermanos Alquézar es el pseudónimo de un autor dedicado a la ficción en formato breve. Y Jardín es una colección de relatos salidos de su pluma. 

Estos relatos (salvo, a mi juicio, el que se titula "Pesadilla en amarillo") se adscriben al género de terror. Un terror ligero, que juega con las convenciones del género sin tratar de subvertirlas y que a veces ostenta un humor tan simpático como inofensivo.

A grandes rasgos, todos los relatos de Jardín funcionan en tanto que pasatiempo. Incluso los más derivativos y lineales del conjunto, como "La expedición científica", "La maldición", "Pesadilla en amarillo" o "Sola" tienen su gracia, dada su brevedad y falta de pretensiones. Sin embargo, debo admitir que aquellos relatos con mayor potencial, como "El capitán ha desaparecido" o "Disfraz", pueden resultar un tanto frustrantes, ya que la falta de desarrollo de su interesante idea central provoca que su lectura se resienta.

El antes mencionado humor de estos relatos también puede llegar a lastrarlos un poco. Si bien da un acabado bonachón al conjunto que redunda beneficiosamente en su modestia, también resta intensidad a ciertas historias o alarga en demasía determinados pasajes. "Viejas" es un ejemplo de ello, ya que decae por su a todas luces excesivo enfoque cómico.

Sea como fuere, Jardín es una colección amena y entretenida que funcionará como pasatiempo a quien acuda a ella sin grandes expecativas. No obstante, insisto en que puede dar la sensación de que algunos de sus relatos no cuajan del todo o podrían haberse desarrollado en direcciones más interesantes.

Ah,  Jardín está ilustrado por Kirke Din. De las imágenes de Din aprecio su estética, de trazos y entramados deliberadamente toscos, aunque su estilo y composición son algo básicos, y su escasez (apenas hay tres engalanando el volumen) provoca que sepan a poco.


miércoles, 15 de abril de 2026

Mark Alan Miller: El tañido

Idioma original: Inglés
Título original: D
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 19
Valoración: Está bien

El tañido es un volumen que incluye una novela corta y tres relatos. Los cuatro textos, escritos por Mark Alan Miller, pertenecen al terror; los dos primeros, de hecho, se adscriben en la mitología de Hellraiser, famosa franquicia del género originada por Clive Barker.

Empecemos hablando de novela corta que da título al conjunto. Escrita por Mark Alan Miller a partir de una idea original de Barker, se sitúa entre dos obras de éste: como secuela del relato "El corazón condenado" y como antesala de la novela Los evangelios escarlata

Llegados a este punto, debo aclarar que El tañido se apega más al canon cinematográfico de Hellraiser que al literario, pues Kirsty, su protagonista, es, al igual que su contraparte fílmica, hija de Larry Cotton (llamado Rory en "El corazón condenado"), en vez de su amiga, como sucedía en el relato de Barker.

El tañido transcurre treinta años después de los eventos narrados en "El corazón condenado". Kirsty, la única superviviente de la tragedia de la calle Lodovico, lleva desde entonces huyendo del infierno y los cenobitas. Sin embargo, su reencuentro con el temible Pinhead parece inevitable.

Quizá mi mayor queja con esta novela corta es que promete un banquete a los fans de Hellraiser pero luego apenas desarrolla nada de lo que presenta. Apenas da unas pinceladas sobre la vida de fugitiva de Kirsty, ni nos explica cómo ha aprendido a defenderse, si bien precariamente, de los poderes que la acechan. Tampoco indaga en las motivaciones de los pocos personajes secundarios que recorren el texto; las de madame Rembert y Walter, por ejemplo, me resultaron demasiado confusas.

El tañido le pondría tres pegas más. Primero, que el one-liner que le dedica Kirsty a Walter no encaja con su carácter. Segundo, que Pinhead se siente menos misterioso e imponente de lo que debería, por ser demasiado emocional, por recurrir a los puños, al igual que hacía en Los evangelios escarlata, y por ser combatido físicamente. Y por último, y esto aplica también a los tres textos de Alan Miller restantes compilados en este volumen, por tener una prosa que, si bien es funcional, tiende a poner más párrafos de los necesarios, a la manera de ciertos bestsellers.

El tañido lo sigue "Preparando el nido", relato algo sencillo pero decente que se puede leer como una historia autoconclusiva pero que tiene conexión con el texto al que sucede. En él, una mujer que ha sido embestida por un camión descubre que se ha convertido en una puerta a otro mundo, y nosotros como lectores sabemos que está gestando a la hija de Pinhead.

El siguiente relato, "Un garito diferente", mantiene el tono fantástico del conjunto, pero elude el terror y se decanta por el humor. Aunque me ha parecido un pelín más largo de lo estrictamente necesario, es disfrutable si acudes a él con las expectativas adecuadas. Su protagonista, hastiado con la gente y el trabajo, se cree desde siempre destinado a algo grande, y el encuentro con un mundo de criaturas extrañas puede ser el inicio de su nueva vida. Lamentablemente, la juerga nocturna que se corre con un centauro y un cíborg no termina siendo la divertida aventura que esperaba.

Cierra el volumen el relato que más me ha gustado, titulado "Lo que el cuerpo expulsa". Si bien no me parece particularmente original o solvente, agradezco la modesta frescura de su premisa y el giro de tuerca que se guarda en la chistera. Sigue los pasos de un hombre que debe saciar su apetito sobrenatural por la sangre menstrual durante una noche movidita.

Resumiendo, El tañido es una antología disfrutable. Sin embargo, aunque gustará a los fans del terror en general, y a los del universo de Hellraiser en particular, si acuden a ella con las expectativas adecuadas, mentiría si dijera que no se queda corta en algunos aspectos.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Silvana Vogt: El fino arte de crear monstruos

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2025

Valoración: Entre Recomendable y Está bien


Aunque en la solapa del libro se define como ‘novela’, se podría decir que El fino arte de crear monstruos está en zona de transición entre novela y colección de relatos, aunque en mi opinión tiene más de lo segundo que de lo primero. Esta autora, argentina de nacimiento y afincada en Barcelona (de hecho, tiene algo publicado en catalán), presenta una serie de narraciones cortas que comparten protagonistas y guardan cierta coherencia cronológica, o esa sensación da, pero me parece difícil concluir que esto constituya una novela.

Una docena, quizá algo más, de relatos breves, episodios en la vida de Vidria, una niña que vive en la pequeña población de Morteros, que recuerda ligeramente a El Pensamiento, donde César Aira situaba una de sus últimas creaciones. Poco sabemos sobre en el entorno de Vidria, salvo que tiene un hermano quien al nacer la niña la tiró al cubo de la basura, y con el que no obstante comparte la protagonista ideas e iniciativas disparatadas. Estas ocurrencias, junto con las insólitos episodios que acontecen en el pueblo, son las que dan lugar a esos pequeños relatos que giran bajo títulos como ‘Segundo advenimiento con niña mutante’, ‘La indulgencia plenaria de las mandarinas’ o ‘El origen de la luz en la naturaleza de la máscara’

El mismo ingenio que exhiben esos fantásticos rótulos se manifiesta en la narración, donde lo inverosímil despunta en cada página sin que lleguemos a tener claro, y eso es parte de la gracia, lo que es real y lo que no. Entonces es inevitable pensar en el realismo mágico y en el desproporcionado número de secuelas que ha ido dejando a un lado y otro del Atlántico. Eso de inventarse cosas extravagantes y mezclarlas en una narración convencional parece una buena solución para darle brillo, sorprender al lector y dar sensación de dominio sobre el medio. No es exactamente lo que hace Silvana Vogt, aunque indudablemente ese camino abierto facilita el tránsito.

Esas dosis de fantasía, dispersas pero abundantes, otorgan a la narración una cierta aura, aunque a fin de cuentas se trata de episodios de la vida de aquella niña, cosas sorprendentes que casi siempre bordean la tragedia y cuyos límites con lo inverosímil son difícilmente distinguibles. Así que, visto desde otra perspectiva el libro constituye una especie de anecdotario, narrado con un tono ligeramente infantil muy logrado, con estilo a la vez fresco y elegante, algo que quizá no provoque un arrebato de placer literario pero deja la agradable sensación que proporciona lo bien hecho, lo curioso, digno y entretenido a partes iguales.


viernes, 27 de febrero de 2026

Emilio Bueso: Ahora intenta dormir

Idioma: español

Año de publicación: entre 2010 y 2014, en revistas y compilaciones de relatos. Reunidos en este único tomo, en 2015.

Valoración: recomendable 

El castellonense Emilio Bueso es uno de los nombres señeros de la literatura fantástica y de terror española actual, pero, por lo que sea (no es que leamos sólo a ex-yugoslavos raros, ni nada de eso) aún no lo habíamos reseñado en este blog. Pues vaya de aperitivo, antes de, algún día, meternos con novelas más contundentes, este libro de relatos publicado por la imprescindible editorial Valdemar en 2015 (y que cuenta, como puede verse, con una cubierta de lo más adecuada, a partir de una obra del no menos singular pintor Zdzislaw Beksinski). Este volumen, en verdad, es una recopilación de cuentos que, o bien fueron publicados anteriormente en otras antologías o revistas, o bien el autor mantenía en barbecho en su cajón de inéditos, hasta encontrarles un destino apropiado. En conjunto, se trata de dieciocho relatos de temática, ambientación y extensión variadas, que podemos agrupar de la siguiente forma (por emplear alguna):  

  • Recreaciones bastante singulares de los personajes y situaciones clásicos del género del terror: la bruja -Vecina-; zombies -Tras una persiana veneciana-; posesiones diabólicas, tanto en Abuela  como -esta es incluso aún más original- en Dial; fantasmas -Barrer, quizás soñar y Bola de mierda-; la licantropía (de aquella manera) en De lobos y hombres y el vampirismo en la magnífica El hombre revenido.
  • Las distopías climático/cataclísmicas de En falta de palabras, La próxima vez que se desate la tormenta del infinito sobre nosotros y Al garete.
  • Relatos pesadillescos, es decir, a medio camino entre lo onírico y lo angustioso, en Lamphead y Del vértigo de un hospital.
  • Homenajes a maestros del género; más explícitos -Innsmouth, Massachusets (no hace falta decir a quién)- o menos, en la ligottiana persecución de Me sigue desde hace rato.
  • Finalmente, un mezcladillo de relatos, en los que encontramos desde el asesino controlador de Controller (¿dónde, sino?), los desconcertantes viajes en el tiempo de Cartero de medianoche o la maravillosa y terrible sinestesia de La resaca de ella.
¿Ya he mencionado los dieciocho o me he dejado alguno? Como se ve, estamos ante un buen surtido de galle... de relatos que abordan diferentes temas y formas de afrontar el género del terror. En general, no obstante, podemos determinar ciertas características comunes, que conformarían el estilo de Bueso (a falta, por mi parte, claro está, de leer alguna de sus novelas, para confirmarlo):    

- Una reconfiguración de los tropos típicos del géneros. No es que no estén presentes, pero se nos cuentan de otra manera.
- Maestría en la creación de ambientes, de escenarios y situaciones en los que es fácil sumergirse y suspender la incredulidad (en algunos casos más que en otros, también es verdad) por parte del lector. Y variaditos, geográficamente: desde un parking subterráneo de Castellón a una granja de Corea del Norte, del Corn Belt norteamericano a un pueblo de la Italia decimonónica. De la costa de Nueva Inglaterra a un cuartel militar en Ceuta, pasando por Groenlandia...  
- El dominio del lenguaje, no sólo como forjador del hilo narrativo, sino de auténtico catalizador de la energía, ya sea ésta maligna, angustiosa, desesperada o ciega. Una forma de contar que no te deja retroceder ni descansar un instante, al margen del resultado final, más convincente o menos, de la historia.

Por último, ¿cuales son los mejores relatos de esta compilación (puesto que quizás eso sea lo que más os intereses a algunos de vosotros/as)? Pues en mi opinión, y por elegir sólo media docena de ellos, sin duda la apocalíptica historia de vampiros de El hombre revenido; la no menos intensa posesión demoníaca (o así) en Abuela; la distopía a lo Waterworld de Al garete; la original fábula de ¿brujería? que nos propone Vecina; la procesión de "caminantes" de Tras una persiana veneciana  y, por supuesto, la bella y hermosa historia de amor que encontramos en La resaca de ella. Aunque no sólo estos, claro: también podríamos hablar de la original recreación del mito faústico que cuenta Dial o de Bola de mierda, una historia de fantasmas enraizada en la Guerra Civil (eso siempre da mucho juego, como bien sabemos en este blog). Da igual, queda comprobado que, en cualquier caso, Emilio Bueso es un escritor que cualquier aficionado/a a la literatura, sea de género o no, debería tener en cuenta. Eso sí, quedáis sobre aviso: luego no intentéis dormir...                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

sábado, 21 de febrero de 2026

3x1: Colectivo juan de madre presenta nº1 y nº2 + Entrevista

Quienes me conocen saben que Colectivo juan de madre presenta es una de mis editoriales de cabecera. Cuando la descubrí, allá por el 2001, me fascinó la calidad de su presentación, la unicidad de su catálogo y el amor por la literatura que emanaba.

Desde entonces he seguido con interés la evolución de este proyecto. He lamentado el (desgraciadamente comprensible) paso de las tiradas limitadas y los buenos materiales a la impresión y distribución con Amazon. He abrazado su transición del bizarro con algo de casquería y escatología al splatterpunk más salvaje. También he asistido a sus informales presentaciones, intimado con sus enigmáticos fundadores y publicado una novela bajo su amparo.

Hoy traigo una reseña de sus dos primeras publicaciones: Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, de (por supuesto) Takeshi García-Ashirogi, y Arcanos del antiguo estado, de O.L.G.A. Equis. 

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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante

Una reliquia única. Esto es Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, el primer libro que una de mis editoriales fetiche, Colectivo juan de madre presenta, publicó. Un libro de tirada limitada, del que yo poseo uno de los pocos ejemplares que llegaron a circular. 

Un objeto precioso. El continente de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi es espléndido. Sobre todo destacaría los materiales que componen el libro, y el hecho de que esté profusamente ilustrado. Se nota que pertenece a la época en que la casa, emborrachada de ilusión, ambición y buen hacer, apostaba por todo lo alto, quizá a expensas del beneficio económico razonable, y no imprimía y distribuía su catálogo, como ahora, a través de Amazon.

Las surrealistas ilustraciones. Son un auténtico deleite visual a todo color y engalanan la cubierta, las sobrecubiertas y el interior de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi. El artista Riot Über Alles emula en ellas la técnica del collage al recortar y superponer imágenes digitales. También distorsiona y modifica a su antojo el material de base, e imprime unas transparencias y texturas al conjunto, de una manera que el oficio analógico jamás permitiría.

El hilarante prólogo. Escrito por Riot Über Alles, es profundamente metarreferencial, contextualiza (de una forma deliberadamente engañosa) la obra y nos saca varias sonrisas gracias a su empleo del humor y la hipérbole. 

Una antología delirante. Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi agrupa siete relatos breves, formal y temáticamente variados, que giran en torno a conceptos de lo más extravagantes. Arranca con fuerza gracias al contundente y retorcido "La antigua sinceridad", en el que una actriz y guionista porno compra una máquina del tiempo. "El ataque de los belenes vivientes", que muestra una suerte de parque temático religioso siendo atacado por yihadistas, resulta competente y divertido, aunque no alcanza el nivel de su predecesor. "El hombre utópico" llega a buen puerto pese a tomarse un pelín más en serio e incluso logra conmover con una historia de un hijo que va desapareciendo (literalmente) tras la muerte de su madre. "La dentadura postiza de Alicia Crisálida no poseía colmillos", una bizarrada en la que una licántropa frugívora y activista derroca una empresa, concatena una idea seductoramente alocada tras otra. "Esther, nuestra inmaculada genocida", disfrutona ocurrencia de humor negro que leí por primera vez en la antología Valores Familiares, muestra a una joven jaredí que se somete ante un proceso de gestación subrogada con irónico desenlace. "Los irreconciliables hermanos Spencer" aplica ingredientes reminiscentes al rebuscadamente entrañable Edogawa Rampo a una trama detectivesca (por lo demás algo previsible), en la que un detective persigue a un asesino en serie que arrebata a sus víctimas los órganos que el cuerpo humano tiene repetidos. "De por qué me hice Lutier", una especie de fábula que trenza tres tragedias, cierra el volumen con una nota melancólica.

Un autor imposible. Debemos Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi a un anciano, hijo de padre hispano y madre japonesa, que vive en Estados Unidos y que asegura haber escrito más de siete mil obras. Si éstas son tan buenas como los relatos compilados en esta antología, o los de ese genial pastiche titulado El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste, esperemos que se sigan publicando, a ser posible con tanto mimo y dedicación como lo hizo Colectivo juan de madre presenta.



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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante y totalmente inclasificable

Arcanos del antiguo estado es una de esas colecciones de relatos a las que el adjetivo heterogéneo le queda corto. Y es que la gamberrada inclasificable (porque no hay mejor forma de referirse a esta antología) de O.L.G.A. Equis agrupa siete relatos, muy variados en factura, temática e intenciones, cuya prosa, surrealismo (o quizá bizarro) y humor dota de cierta unidad.

Abordémoslos uno a uno. "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" es una joya, quintaesencia del bizarro más hilarantemente absurdo, sensualmente escatológico e imprevisiblemente profundo. Digo que este relato es imprevisiblemente profundo porque la historia de amor entre un joven y una fosa común sirve a O.L.G.A. Equis para explorar cuestiones tan elevadas como la paternidad, el madurar, el enamorarse, el matrimonio y las pantanosas relaciones (literalmente) entre cónyuges. Otras virtudes que le encuentro son la pasmosa facilidad con la que concatena ideas, imágenes, personajes, escenarios y dinámicas increíblemente creativas y cómo se apuntala en un mundo apenas esbozado, pero a todas luces presente.

"Un pijama estampado de accidente de tráfico en autopista" demuestra que O.L.G.A. Equis puede sacar jugo de cualquier concepto, por aparentemente pequeño en escala y ambición que sea. Y es que este relato, en el que el narrador abre un regalo, inicia con una curiosa tesis sociológica y estalla súbitamente hasta derrumbar todo a su alrededor (literalmente).

"Extracto —98—" es un imaginativo ejercicio con el que O.L.G.A. Equis parece mofarse del revisionismo ocioso y de quienes sobrepiensan una obra de arte y hacen malabares intelectuales y retóricos para acomodarla a sus propios sesgos y convicciones ideológicas. La transcripción de una reunión entre personas de lo más dispares que creen haber hallado mensajes cifrados en las obras de Cánovas del Castillo evidencia que, si quieres, puedes ver (literalmente).

"Botas de cuero encerado" es sorprendentemente conmovedor, pues narra la tensión entre una madre y su hijo, quien lleva años atormentado por cosas que le ha oído decir a sus espaldas. Este relato, de vocación abiertamente metafórica, se cierra sin entregar una respuesta clara ni al protagonista ni al lector, aunque dejando claro que en su interior anida una verdad esquiva y profunda, por cuya revelación hay que excavar como quien desprende capas y capas de desecho de unas botas (literalmente). La finura de su prosa, su atención al detalle, la plausibilidad del protagonista y el enigmático significado del conjunto me hacen creer que, si bien no es mi favorito del conjunto, es el mejor objetivamente hablando. 

"Pensar / decir / hacer" va de menos a más hasta convertirse en una de las cimas narrativas del volumen. Lo que en un inicio parece un relato sobre los problemas de comunicación de una pareja deviene en la entrañablemente tragicómica comunión de dos almas. Un desempleado deambula por la ciudad tras discutir con su pareja y no tarda en comprender que no sólo ella no lo entiende, sino que ni siquiera un joven semidesnudo conspiranoico lo hace, pero los dos harán un esfuerzo por conectar y traban una curiosa amistad, tan unilateral como recíproca.

"En todo es todo" es un monólogo de alguien que cree (literalmente) en todo, incluso en lo contrario de ese todo. Con él, O.L.G.A. Equis exhibe nuevamente cómo puede exprimir los conceptos más sencillos, y expandirlos en todas las direcciones, tanto las intuitivas como las refrescantemente inéditas.

"El hombre y los roqueros" es lo más parecido a entender qué es el ciclo de la vida para O.L.G.A. Equis. A fin de cuentas, el relato trata sobre un protagonista que es vendido por su padrastro a un grupo de roqueros, quienes llevan al secuestrado a un garaje y no hacen nada con él salvo contemplarlo (literalmente) durante días, luego, ya convertido en hombre, es liberado, y, finalmente, es linchado en un parque por un grupo de padres que lo acusan de pedófilo. Esta extravagante oda a la inacción es una crítica a la multitud incapaz de aceptar a quien la practica, y me ha deslumbrado por dos párrafos que describen a la madre y padrastro del protagonista y parecen sacados de un Alejandro Sawa trasnochado.

En definitiva, Arcanos del antiguo estado es una miscelánea tan desconcertante como cautivadora. Puede que no sea para todo el mundo. Sin embargo, a raritos, iconoclastas y desprejuiciados como un servidor, les fascinará. Incluso puede resultar atractiva para lectores más serios, dada la calidad de la prosa de O.L.G.A. Equis y la dignidad apabullante que permea esta gamberrada.

Ah, Arcanos del antiguo estado viene engalanada con unas magníficas ilustraciones de Riot Über Alles, en las que rostros deformados, desfigurados y fragmentados nos recuerdan que los textos que acompañan son, a la postre, una especie de reflejo distorsionado nuestro.


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Tras prender fuego a la cueva donde moran los editores de Colectivo juan de madre presenta y obligarles a salir reptando al exterior, he aprovechado para hacerles unas preguntas, que han respondido con suma amabilidad y bajo su propio riesgo:

ULAD: ¿Cuándo fundasteis Colectivo juan de madre presenta? ¿Con qué propósito?

R: La formamos un mediodía a principios de 2019, creo recordar, durante un vermut-picoteo en mi casa, subiditos de etanol. Y no "fundamos" nada propiamente hablando, porque de lo que se habló fue, en un principio, la gestión de una —¡una!— publicación literaria ilustrada que pedía ver la luz a través de un canal autogestionado y con un 100% de control sobre los contenidos y la ejecución editorial: hablo del nº1 de la colección, Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui

D: Sí, creo que fue tal cual así. Aunque creo recordar que muy pronto nos vinimos arriba y consideramos la posibilidad de aprovechar el impulso para montar una micro-editorial a nuestra manera. Esto es, un sitio en el que acoger los proyectos más locos, bizarros, splatterpunks, sin necesidad de habilidades literarias canónicas, con mucho cuidado por las relaciones entre editorxs y autorxs, y mucho amor por la "baja" cultura.

ULAD: ¿Podéis explicar brevemente de dónde proviene el nombre de la editorial?

D: Creo que quisimos aprovechar que la “marca” Colectivo juan de madre ya tenía cierto recorrido en el underground literario, y hacer una especie de Alfred Hitchcock Presenta, pero del punk.  

ULAD: ¿Cómo definiríais la literatura que tan insensatamente esparcís por las calles?

R: Marginal. Honesta. Improbable. Divertida. Libre de pretensiones. Oscura. Antiacadémica por defecto. De género. Chocante. No necesariamente innovadora, pero sí fresca.

ULAD: ¿Qué habéis aprendido gracias a este proyecto? ¿La experiencia ha sido estimulante de alguna manera inesperada? ¿Ha acarreado también algún que otro bajón?

R: Para mí, ha sido y sigue siendo un chute de aire fresco que me mantiene activo no solo como agitador cultural, sino también como escritor e ilustrador: todo han sido alegrías y aportaciones positivas, a excepción de lo de Fundición Adecco, una anécdota aislada por lo negativa y desagradable que resultó.

D: Ah, sí, los Adecco… Resulta que sacamos un libro firmado por un tal Fundición Adecco que, de manera azarosa, llegó a manos de un trabajador de la empresa Adecco original, y se conoce que no les hizo gracia el chiste y nos amenazaron con tirarnos toda su caballería legal si no retirábamos el libro. Valientes matones están hechos… Pero, por o demás, como dice Riot, todo han sido alegrías.

ULAD: Colectivo juan de madre presenta ha ido mutando con el tiempo. En primer lugar, ha virado de la literatura bizarra con humor negro, toques escatológicos y dosis de sangre al splatterpunk desacomplejado. Asimismo, sus autores, aun manteniendo la tradición del pseudónimo, ya no están ocultos tras varias capas de enmascaramiento. Por no hablar del cambio que supuso a nivel logístico la impresión y distribución por Amazon, o la integración en la editorial hermana Pathosformel. ¿Qué podéis decir de esta evolución?

R: Lo de la evolución hacia el splatterpunk ha sido, en buena parte, lo que nos ha ido sucediendo según nos adentrábamos en nuestra posición de editores (por llamarnos de algún modo): nuestros gustos personales como lectorxs, lo que hemos ido conociendo y compartiendo con otrxs editorxs amigxs, lo que nos ha ido rodeando al paso ha sido el splatterpunk, el gore y otras formas de terror extremo, pero yo creo que nunca hemos abandonado la senda del bizarro. A mí personalmente me sigue interesando, y a título personal mis obras dentro de la editorial nunca han dejado de tener una parte muy importante de bizarro y rarunez galopante. Por no hablar del humor negro, ingrediente indispensable tanto en Colectivo juan de madre presenta como en la vida misma. 

Lo de Amazon, por otra parte, es una decisión práctica: nuestra anterior manera de hacer las cosas se tornó económicamente insostenible. No me hace demasiada gracia trabajar con Satanás himself, pero quiero pensar que nos estamos aprovechando del medio para nuestro propio beneficio y el de la distribución de un tipo de literatura sin apenas visibilidad en el mercado estándar.

D: Y unirnos con Pathosformel resultó de lo más sencillo y natural. Somos colegas, estábamos interesados en las mismas movidas, a la práctica, ya colaborábamos en mil cosas. Tan solo era hacerlo oficial, como esa pareja que pasa por vicaría tras vivir veinte años juntos. Joder, y fue un orgullo pasar a ser una colección de Pathosformel… la editorial que publica a Edward Lee!!!!
 
ULAD: Algunas de mis historias favoritas de tiempos recientes las habéis publicado vosotros. Le tengo mucho cariño a Batido de gato o Polipiel, novelas tan irregulares como geniales. También me volaron la cabeza varios relatos de vuestras antologías: "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" y "Pensar / decir / hacer", de  Arcanos del antiguo estado, o "Un apartamento en tu colon", de La 4Chan Generation. ¿Vosotros tenéis obras predilectas dentro de vuestro propio catálogo?

D: Estoy de acuerdo con lo de Batido de gato, me flipa. Y destacaré dos más (aunque todas me flipen, sino no las habríamos publicado, claro) por motivos concretos: Oler hierro por ser la última hasta la fecha y contener una de las escenas de violencia más bestia que he leído nunca, y Tres ritos cenobitas, porque no tuvo casi repercusión y me parece un artefacto poético y filosófico brutal.

R: Difícil de decir! A mí me gusta todo lo que publicamos, cada pieza a su manera. Sé que la respuesta suena un poco complaciente y templada, pero es la verdad! Mira, lo que sí te puedo decir es que, a nivel de portadista e ilustrador, con los volúmenes que me lo he gozado a lo grande son Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui y El amor edípico contra la lujuria sadomasona. También me lo pasé muy bien ilustrando la portada de Tres Ritos Cenobitas, debido a mi devoción de fanboy a la mitología de Clive Barker.

ULAD: ¿Podéis recomendar otras editoriales, obras o autores a lectores raritos, iconoclastas y desprejuiciados que sintonicen con vuestra literatura y se queden con ganas de más?

D: En primer lugar querría destacar a Orciny Press, que abrió el camino. Después ahí están los de Dimensiones Ocultas, sus libros me parecen super bonitos. En Colombia, Ediciones Vestigio sacan cosas de la leche. Y no nos olvidemos de la Biblioteca de Carfax, lujazo de catálogo. Y, así, como debilidad personal, está Satori Ficción, que sacan marcianadas japos que siempre valen la pena.   

jueves, 1 de enero de 2026

Vercors: El silencio del mar

Idioma original: francés

Título original: Le silence de la mer et autres recits

Traducción: Cristina Peri Rossi

Año de publicación: 1942

Valoración: Bastante recomendable


El escritor parisino Jean Bruller, conocido como Vercors, empezó a escribir bajo la influencia de la II Guerra mundial y reunió posteriormente buen número de títulos publicados, de temática muy diversa, hasta bien entrados los años 80. En España es un autor prácticamente desconocido, y me atrevería a decir que con muy poca obra traducida. Sin lugar a dudas El silencio del mar es lo más famoso de su trayectoria literaria, posiblemente porque ha dado lugar a varias versiones cinematográficas, lo que siempre ayuda a la popularidad.

Es un relato muy breve, de apenas veinte páginas, podríamos decir que muy bien aprovechadas. Quizá a alguno le suene la historia: en la Francia recién ocupada, un hombre que convive con su sobrina es obligado a hospedar a un oficial alemán. La aversión de los anfitriones se traduce en un silencio total: la forma de resistencia, quizá la única posible y no necesariamente del todo segura, es no dirigir la palabra al invasor. Este, por su parte, se esfuerza por ser cortés y se muestra como un individuo culto y razonable, que admira a Francia e imagina un futuro brillante para los dos pueblos.

Una vez planteada la situación, se instala de inmediato una meseta de tensión e inestabilidad que obliga a estar al mínimo detalle para prever si puede desencadenarse algo trágico. La presencia de la joven incrementa las posibilidades de que ese algo estalle, en tanto que el tío se muestra más proclive a ceder ante las buenas maneras del ocupante. El equilibrio entre las diversas fuerzas divergentes está extraordinariamente conseguido, y hace que el lector se desespere creyendo ver indicios de un desenlace cuya llegada se demora sin piedad.

El relato, con toda su sencillez y brevedad, bien merece el honor del título, porque es de largo lo mejor del libro. El resto de las narraciones se ambienta en su mayor parte en la misma época de la ocupación nazi de Francia, a veces desde la óptica de unos oficiales desmoralizados por el colaboracionismo de Pétain, escenas oníricas (de pesadilla) de campos de concentración, o la disyuntiva de renunciar al arte y la estética en tanto persista la maldad del ser humano.

En esta línea, el cuento más interesante del resto de la colección es La imprenta de Verdún, donde Vercors hace un buen dibujo de parte de la sociedad francesa, colaboracionistas, antiguos combatientes y judíos, que convivían pacíficamente, empiezan a ver sus posiciones removidas por el nazismo, y se ven obligados a pronunciamientos que nunca hubieran imaginado. De igual forma que en El silencio del mar, da la impresión de que el autor intenta buscar, en medio de la barbarie, puntos de aproximación entre las personas, conexiones, por mínimas que sean, que muestren el lado humano del adversario. 

El único relato que se aparta del tema común es Este día, en el que un niño pasea con su padre por el bosque. Es un paseo repetido montones de veces, pero esta vez es algo diferente. El padre aprieta su mano más de lo normal, las paradas habituales cambian imperceptiblemente, los gestos, los comentarios, los puntos de atención tienen algo diferente que el niño percibe y que le inquieta. La narración es impecable, nuevamente resulta admirable la sensibilidad de Vercors para detectar cada movimiento y su repercusión en el estado de ánimo del niño, y nada puede evitar que termine uno con un nudo en la garganta. 

Como casi inevitablemente ocurre con los libros de relatos, en este domina también la irregularidad, con dos o tres narraciones muy por encima de las demás, y el resto a un nivel menor, en el que cada lector puede a lo mejor encontrar cosas interesantes. Pero el conjunto resulta de un nivel bastante estimable.


viernes, 28 de noviembre de 2025

Xavier Mas Craviotto: Animals inexpressius

Idioma original: catalán
Título original: Animals inexpressius
Traducción: sin traducción al castellano en el momento de publicar esta reseña
Año de publicación: 2025
Valoración: muy recomendable


Hay talentos que, ya de bien jóvenes, destacan por tener una sensibilidad especial a la hora de escribir, ya sea una novela, relatos cortos o poesía. Pero hay autores que justamente su paso por todas las disciplinas literarias (y especialmente la poesía) les otorga un valor adicional no siempre al alcance de todos. Porque es difícil destacar en cada una de esas facetas, pero Mas Craviotto lo consigue, pues este libro de relatos (su primer recopilatorio) se suma a los éxitos en clave de calidad literaria que consiguió con las novelas o sus poemas. Veamos lo que nos ofrece en esta antología.

El libro que nos ocupa nos presenta una recopilación de diez relatos, de duraciones entre las cincuenta páginas el más largo y catorce el más corto, escritos todos ellos en una misma época. Y, como en todo libro de relatos que se precie, todos ellos tienen algo en común, un hilo conductor que permite al lector hilvanar las diferentes historias para que, también en conjunto, tengan sentido, que a su manera se puedan entender como una continuación uno del otro, no ya a nivel argumental sino a nivel emocional, casi sensorial que los conecta de manera orgánica y natural. En este caso, el nexo común a todos ellos es la inercia, una inercia que empuja a los personajes a seguir con unas vidas que no perciben ya como propias, sometidas a una desconexión permanente ya sea de la pareja, del mundo, del futuro o incluso de su propia vida. Así, los personajes que protagonizan los relatos se ven arrastrados por una cotidianeidad de la que no saben cómo escapar, por unas expectativas que les empujan adelante sin ver (o pretendiendo no hacerlo) el abismo que se abre ante sus vidas; un abismo que sortean como pueden, empujando los días, uno a uno, intentando así salvar el escollo que les niega la felicidad, sin tener en cuenta que, en cada decisión, la cuerda que los sostiene es más débil, más fina, casi un hilillo en el que agarrarse justo antes de la caída final que no siempre se produce, aunque quizás paradójicamente sería esa su salvación.

Para no extenderme demasiado, no desgranaré cada uno de los relatos porque, además, con ello, hurtaría a los futuros lectores parte del encanto que tienen de manera intrínseca los relatos: la contundencia de esa ventana temporal que se abre in media res a una historia y que nos permite ser testigos por un corto espacio de tiempo de unas vidas que uno percibe más amplias de las que se nos refleja. Y es que, en parte, ese es uno de los puntos fuertes de las grandes narraciones en el genero de los cuentos: la capacidad del autor en dejarnos ver, a través de unas pocas páginas, unos personajes que por lo que se insinúa en el relato tienen vidas previas y posteriores al momento narrado, podemos intuir su pasado y su futuro fuera del cuento convirtiéndonos momentáneamente en testigos temporales de sus vivencias. A pesar de ello, sí diré que mis preferidos son el primero de ellos («La noche atrapada dentro del retrovisor») en la que el autor teje un relato duro, intenso, con una tensión palpable que se extiende como un manto a lo largo del relato. Una historia de vacíos, de silencios, pero sobre todo de una inercia que empuja a sus personajes hacia un abismo, cada uno el suyo, con su propio interminable fondo al que ni la oscuridad propia de los propios temores les hace apartarse de un borde que les tienta absorbiéndoles hacia un agujero existencial en sus vidas. También me ha parecido sublime el relato «El laberinto», sobre un niño prodigio, que conoce todas las banderas de los países del mundo, sus capitales y la forma de sus países. Un niño incomprendido por los padres porque ven que en su cerebro hay como una especie de laberinto donde se encuentra todo lo que recuerda y que, a diferencia de ellos que «sólo tenemos una calle», su hijo nació «con una ciudad en la cabeza». Un niño inteligente con unos ojos que «eran de alguien que había entendido la vida mucho mejor que los adultos. Alguien que había entendido el mundo y se aburría porque ya no había nada que hacer en el mundo, cuando lo has entendido». También resulta sobrecogedor el relato «El día que desapareció el Sol» o también triste y desesperanzador «El iceberg».

En esta recopilación, Mas Cravitto ha bordado un libro a través de un conjunto de textos enlazados, no solo simbólicamente sino también sutilmente a través de puntos de unión argumentales entre ellos, que desprenden violencia, alguna vez física, alguna vez psicológica pero siempre interior, por la frustración de no haber conseguido una vida mejor, por no haberse rebelado en los momentos en que la vida lo exigía o demandaba, por ser demasiado débil o demasiado fuerte, por una pérdida o por un exceso, por uno mismo o por los demás. Violencia contenida o explícita que rodea a sus personajes, así como lo hace también la desesperación o la tristeza, todas rodeadas en un abrazo letal que lo arrastra y los condena. No hay redención, no hay una brecha por lo que la luz pueda asomar y mostrar un nuevo camino, todos parecen perdidos y condenados a una vida que no quieren, pero de la que no consiguen encontrar escapatoria porque, tal y como dice el autor en uno de los cuentos, «es cabrona la inercia. Hace que dejes de entender cosas. Hace que dejes de entender las cosas porque antes ha hecho que dejes de hacerte preguntas. Dejas de preguntarte por qué haces lo que haces, qué sentido tiene todo lo que te envuelve. Entonces sí que estás muerto». Una muerte muy presente en los relatos, pues en uno de ellos afirma, sabiamente, que «las personas que amamos no se mueren solo una vez. Se mueren muchas veces. Cada vez que las recordamos vuelven a morirse. Una y otra vez. Infatigablemente. La muerte no se cansa nunca».

Para terminar, dijo el autor, en una charla en la que participé, que cuando empieza a escribir un nuevo texto no parte de un propósito sobre en qué campo situará el texto: deja que la idea le venga a la mente y luego busca qué cuerpo encaja mejor con la idea. Y, una vez leídas varias de sus obras, no me cabe duda de que todas ellas encajan como un guante, aunque no siempre de seda.

También de Xavier Mas Craviotto en ULAD: La mort lentaLa gran nàusea, La pell del mónLa llum subterrània

viernes, 21 de noviembre de 2025

Stig Dagerman: Memorias de un niño

Idioma original: sueco
Título original: no disponible
Traducción: Marina Torres y Juan Capel en castellano para Nórdica
Año de publicación: entre 1947 y 1952
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


Como muchos de vosotros sabréis, la literatura nórdica me ha dado grandes momentos de placer pues su estilo a menudo seco, rudo y con aires de soledad y tristeza encaja bastante con el tipo de literatura que me atrae: la que lleva al lector a plantearse situaciones y reflexiones en torno a la vida y la introspección. Y claro, Dagerman ya que me cautivó con su «Niño quemado», por su prosa contundente y su radicalidad emocional, así que cada nuevo libro traducido supone una nueva oportunidad de acercarse a esos pasajes mentales áridos e impactantes. Así que aquí me encuentro de nuevo, esta vez con un recopilatorio de cinco relatos de duración muy variable (entre cinco páginas el más corto y cincuenta el más largo) y resultado también desigual, aunque con alguna joya que hace que su lectura sea altamente recordable. 

Empieza el primer relato, que da nombre al título del recopilatorio, donde el protagonista afirma tajantemente que «a inventar se empieza pronto. De niño siempre se es inventor. Luego, en la mayoría de los casos, te arrebatan el hábito». En este primer cuento, el autor nos retrata una realidad ardua desde la mirada de un niño; un niño que vive en una granja en medio de un extenso predio en un tiempo en el que los militares que se encuentran en maniobras hacen incursiones de vez en cuando a esos parajes. En ese escenario en el que la guerra sobrevuela el día a día, el protagonista sobrevive emocionalmente aferrado a la esperanza, pues abandonado por su madre está a la espera de que algún día, mezclada entre las numerosas mujeres que viene a veranear desde Estocolmo, venga a buscarlo porque en su fuero interno sabe que «alguna de ellas frenará la bicicleta, pondrá pie en tierra ante la verja, correrá hacia mí y me alzará en brazos. Tiene que ser ella, mi madre a la que nunca he visto». Este primer relato es duro, triste, pues es la historia de un niño que narra la penuria de una vida pobre, sin padres y viviendo con unos abuelos de los que «educaban a golpes de hacha», con un abuelo que dedicaba muchas horas al día a conrear sus tierras y una abuela que «siempre tenía una barra de pan para quien pasaba hombre»; unos abuelos que a menudo acababan dando comida a los pordioseros de los campesinos vecinos, aunque «tal vez éramos nosotros los más pobres de los campesinos de la comarca» y a los que en su manera ama y agradece ese sentimiento, pues en su ánimo de escribirles un poema al morir, sólo le salieron «unos lamentables versos que rompí avergonzado. Pero de la vergüenza, la importancia y el dolor nació algo que fue, creo, la pasión de ser escritor, es decir, de contar cómo se sufre el dolor, ser querido y quedarse solo».

El segundo cuento, «Matar a un niño», es un magistral relato sobre las casualidades e infortunios de la vida, en la que se narra la vida de un hombre y un niño que coincidirán de manera trágica en un instante de sus vidas. La narración es sublime, la tensión es constante y la precisión es perfecta. De cortísima duración, contiene todo lo que uno espera de un relato.

El tercer relato «Aguanieve» es, probablemente y con diferencia, el más flojo de todos, aunque al ser de corta duración en seguida nos encontramos con el cuarto relato, el más extenso con diferencia de este libro y que trata sobre un joven al que se le acaba de morir el padre. Un texto en el que se habla sobre la muerte, pero especialmente sobre la vida compartida y los recuerdos con los que ya no están. Un relato en el que el protagonista nos traslada la difícil relación con sus padres y sus hermanos y demás gente del pueblo en un texto embriagado de alcohol, tristeza y añoranza que culmina de manera magistral al afirmar que «ya no habrá padre alguno que me invite a pasar a su alcoba y me hable como a un hombre. Ya no hay nadie que no quiere sino engañarme y ser cruel conmigo. Mañana estaré solo».

Ya en su último relato, muy breve y alabado por gran parte de la crítica y escrito en forma de testamento o legado, es sobre la necesidad que tenemos de consuelo, de algo que nos abrigue, que nos reconforte y nos acoja en un mundo hostil. Un anhelo de algo que nos permita seguir adelante en tiempos difíciles y que el autor plasma hábilmente al decirse para sí mismo que «cuando mi angustia dice: Desespérate, que el día está rodeado de dos noches, grita el falso consuelo: Ten esperanza, que la noche está rodeada de dos días». En un bonito alegato a la vida, escrito por el autor poco tiempo después de terminar la segunda guerra mundial (como el resto de los relatos de este volumen), también supone una declaración de intenciones pues asevera que «como anhelo la confirmación de que mi vida no carece de sentido y de que no estoy solo en el mundo, reúno las palabras en un libro y se lo regalo al mundo. El mundo me da a cambio dinero y fama y silencio. Pero a mí qué me importa el dinero y a mí qué me importa contribuir al progreso de la literatura; a mí lo que me importa es lo que nunca consigo: la confirmación de que mis palabras han tocado el corazón del mundo». 

Para terminar, dice el autor en sus páginas finales que «me esclaviza mi talento hasta el punto de que no me atrevo a usarlo por miedo a haberlo perdido». Celebramos que su necesidad de expresar aquello que sentía venciera el miedo a no estar a la altura de sus propias expectativas. Sin duda, sí está a la altura de las nuestras.

También de Stig Dagerman en ULAD: Niño quemado, Otoño alemán

domingo, 12 de octubre de 2025

O. Henry: La senda del solitario

Idioma original: Inglés
Traducción: Marcelo Cohen
Año de publicación: 1903-1911
Valoración: Está bien

La senda del solitario es una colección de relatos del escritor estadounidense O. Henry. Las catorce historias compiladas en este volumen se caracterizan por su sencillez (que no simpleza) en lo que respecta al fondo y la forma, y su absoluta querencia por el humor (un humor afable, casi entrañable, que llega a dulcificar incluso hechos tan patéticos o trágicos como la ruina económica o el crimen).

Personalmente, reconozco el estatus de clásico de O. Henry y soy perfectamente capaz de valorar las virtudes de su ficción (su ya mentada simpleza, su capacidad para perfilar a los personajes con apenas unos párrafos, su precisión estructural, sus giros argumentales...). Sin embargo, yo no he acabado de conectar con su humor (supongo que es demasiado lineal y bonachón para mí, que soy tan retorcido y cáustico). Tampoco me han asombrado demasiado sus desenlaces (Borges, por el contrario, los alababa, pues describió a O. Henry como un maestro del «relato en cuya línea final acecha una sorpresa»).

De manera que recomiendo La senda del solitario a quienes quieran adentrarse en el universo litertario de O. Henry, aunque deben tener en cuenta la humildad de su narrativa (pese a ser considerado un clásico y reivindicado por titanes de la talla de Borges, el autor apelaba a lo popular) y que su humor carece de afán crítico o mala leche.

lunes, 6 de octubre de 2025

Agustina Bazterrica: Diecinueve garras y un pájaro oscuro

Idioma: español

Año de publicación: 2020

Valoración: entre recomendable y está bien

Libro de relatos -diecinueve, claro; lo del "pájaro oscuro"... en fin, hay que leerlo para comprenderlo-, fruto de la perturbadora pluma de la argentina Agustina Bazterrica. Relatos cortos, por lo general, y de estilo y resultado bastante desigual, aunque todos comparten un tono inquietante, más o menos explícito y, en conjunto, dejan un poso de intranquilidad o, cuando menos, cierto incomodo. No obstante, quizá (o al menos en mi opinión), los relatos más logrados que nos presenta esta compilación sean aquéllos con una vocación humorística más evidente: me refiero, por ejemplo a Rosa Bombón, escrito en forma de instrucciones para superar una ruptura amorosa; Anita y la felicidad -historia de amor entre un tal Pablo y su novia Anita, que él sospecha que es un alien- y Teicher vs. Nietzsche, la enemistad entre un hincha de Boca y el gato de su ex-mujer. 

También con un componente de humor, pero resultados menos satisfactorios, creo yo, encontramos Sin lágrimas, que cuenta el soterrado duelo entre un tipo que acude a los funerales de desconocidos para hacer reír a la gente y una mujer que acude para explayarse llorando a gusto; Roberto, donde una niña nos explica que tiene un conejo entre las piernas (sic) y La continuada igualdad de la circunferencia, en el que la inclinación surrealista del relato deviene un tanto gore...

Hay otros cuentos en los que el humor no está presente -en algún caso, más bien todo lo contrario- o no de forma tan evidente, pero cuyo resultado también es notable e incluso excelente: hablo, en concreto, del que abre el libro, Las cajas de Unamuno, en el que la pasajera de un taxi especula con que el taxista sea un asesino en serio (nada que ver con el escritor bilbaíno, en principio); Lavavajillas, donde una acomodada joven que vive en la Nueva York de los años 60 ve la realidad de una forma muy distinta a los demás; la muy tremenda Tierra, que cuenta la desesperación de una niña junto a la tumba de su padre; la excelente, para mi gusto, Arquitectura, nada más -y nada menos- que la descripción y definición de una iglesia y, sobre todo, el último y angustioso cuento (y uno de los mejores del libro) Las solitarias, en el que una mujer queda atrapada sola en el metro -el subte, para ser más exacto- en Nochevieja.

Por último, encontramos una serie de relatos  cuyo resultado deja más que desear, a mi entender, aunque hay que reconocer que en muchos de ellos -también en algunos de los anteriores- Bazterrica ha explorado o, cuando menos, jugado con el aspecto formal -de todas maneras, en general esta escritora tiene cierta tendencia a narrarnos sus historias desde puntos de vista u ópticas inusuales-; esta originalidad a veces juega en favor de los relatos y otras, no tanto, pero es de justicia reconocerle el mérito (al menos yo lo juzgo como tal). Sería el caso de Elena-Marie Sandoz, donde utiliza la enfermiza tendencia a la repetición del protagonista y narrador. En Simetría perfecta, nos detalla cómo un tipo cocina un plato, pero no entendemos el sentido del relato hasta casi el final, mientras que Los muertos está contado por un niño que ha perdido a su madre. Por fin, encontramos también el abarrocamiento estilístico de Infierno y La lentitud del placer (esto... ¿Cuántos relatos llevo ya?), el tremendismo de Un agujero esconde una casa (vale, diecisiete), la desolación, en segunda persona, de Un sonido liviano, rápido y espantoso (dieciocho, ya casi...) y el simbolismo onírico del microrrelato El aliento del lobo (diecinueve).,

Bueno, pues ya estaría.

También de Agustina Bazterrica y reseñados en Un Libro Al Día: Cadáver exquisito, Las indignas

viernes, 12 de septiembre de 2025

Ibán Manzano: Las casas que arden

Idioma original: Español
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable

Las casas que arden es una colección de siete relatos escritos por Ibán Manzano. Siete relatos que ostentan una prosa rica, protagonizados casi exclusivamente por mujeres, siempre salpicados por una insinuación sobrenatural, desarrollados a través de premisas creativas y articulados alrededor de metáforas cuya nitidez no les resta un ápice de sugerencia. 

Todos son muy buenos. Incluso los que, a mi juicio, carecen de la profundidad u originalidad del resto, o los que no acaban de exprimir al máximo su potencial, dejan pese a todo un regusto de lo más satisfactorio.

En "La piel subterránea", a una limpiadora encargada de los trabajos más insalubres se le pega un hedor a cadáver que se intensifica a diario. Es tan sencillo como efectivo. Además de albergar buenas dosis de crítica social, incluye una escena realmente siniestra.

En "El síndrome de Estocolmo", una mujer destapa una conspiración al descubrir que el piso de sus amigas se parece al de su infancia. Aunque va de más a menos, es una satisfactoria muestra de esa literatura en la que lo insólito se cuela en lo cotidiano por una rendija. A fin de cuentas, su atmósfera, sus misterios y sus giros argumentales me han recordado a mi admirado Jared Roberts.

En "Las noches sin silencio", una mujer incapaz de ganar dinero por su cuenta instrumentaliza la demencia de su madre para no perder el domicilio familiar. Tiene, junto con "Las casas que arden", el retrato psicológico más logrado del conjunto. También destaca por su redondez estructural.

En "Conglomerado", diversas personas se reúnen en unos edificios en construcción. Único relato coral del volumen junto a "Todo lo que se robó", presenta un elenco admirablemente amplio y una ambiciosa vocación abstracta. Si bien no he acabado de entender lo que pretendía transmitir, su lectura ha supuesto una experiencia fascinante, y varios de sus componentes son harto memorables a nivel individual.

En "La casa que arde", una mujer policía que está de vacaciones con su esposa y sus hijas rescata a una anciana de un incendio. Hace un extraordinario retrato psicológico de su protagonista y sublima perfectamente sus inquietudes a través del elemento fantástico.

En "Entre el fósforo y la llama", la actriz principal de una franquicia de películas de acción sospecha que una especialista es la misma que falleció en un rodaje anterior. Si bien tiene un arranque potente, se decanta por derroteros algo básicos para mi gusto. 

En "Todo lo que se robó", un grupo de adolescentes organizan ouijas en apartamentos turísticos vacíos por culpa de las restricciones del coronavirus, ya que ahí se acumulan los espíritus de los recién fallecidos. A pesar de la innegable creatividad de su planteamiento y la solvencia de su desarrollo, no acaba de cuajar del todo.

Resumiendo: Las casas que arden es un libro sumamente recomendable, en especial para los amantes de la literatura sutil, introspectiva y bellamente narrada. Si bien es cierto que hay relatos mejores que otros, todos merecen la pena, pues ostentan siempre la misma finura estilística y cierta audacia en el fondo.

domingo, 10 de agosto de 2025

Caroline Blackwood: Ni una palabra

Idioma original: Inglés
Título original: Never Breathe a Word: The Collected Stories of Caroline Blackwood
Traducción: Damian Tullio
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable

Ni una palabra, antología en la que Chai Editora compila los mejores cuentos de Caroline Blackwood, me ha fascinado. Y es que los cuentos aquí reunidos son de mi tipo: resultan perturbadores, abordan temáticas oscuras, presentan personajes con claroscuros e interacciones oblicuas, se benefician de una satisfactoria ambigüedad, se cierran con catarsis de lo más dudosas y están excelentemente escritos.

Los tres cuentos que inauguran el volumen, agrupados bajo el rótulo "Hechos" y titulados "Ni una palabra", "Cochino" y "Unidad de quemados", tienen una gran carga autobiográfica. Si bien prefiero aquellos que los siguen, exhiben un nivel muy alto, sobre todo los dos primeros.

A continuación tenemos ocho cuentos encabezados por la palabra "Ficción": "La entrevista”, "La niñera del bebé", "Mi amor, por favor, no llores", "La esposa de Taft", "Addy", "La Navidad de Marigold", "Compra compulsiva" y "El contestador automático". Aunque todos ellos funcionan muy bien, mi favorito es "La entrevista", pues además de rozar la genialidad recuerda vagamente, por su premisa, personajes y perversidad, al magistral "Ravissante" de Robert Aickman.

Llegados a este punto, abordemos los cuentos de Ni una palabra uno a uno, aunque sabed que mi pequeño resumen no les hace justicia:

  • "Ni una palabra". Un antiguo jockey profesional, que acompaña a dos niñas ricas cuando van a montar, pide a una que se reúna con él por la noche en medio del bosque.
  • "Cochino". La escuela de alumnos masculinos en la que, por los avatares de la guerra, termina yendo la protagonista, deviene un lugar violento por culpa de un matón que impone su ley.
  • "Unidad de quemados". Una mujer espera, en la asepsia de un hospital de quemados, un milagro para su hija.
  • "La entrevista". Un periodista invita a la viuda de un pintor famoso a tomar algo tras la proyección de un documental sobre la vida del difunto artista, para preguntarle qué le ha parecido. La anciana, aparentemente patética, se revela capaz de perturbar y avergonzar a su joven interlocutor con sus opiniones, proposiciones y sarcasmo.
  • "La niñera del bebé". Una joven cae en depresión tras parir y su marido contrata a una niñera, que poco a poco va adueñándose de su hogar.
  • "Mi amor, no llores, por favor". Una mujer se somete a una operación estética en contra de la voluntad de su marido, quien aún así deberá tratar de calmarla mientras aguarda que le den el alta en el hospital.
  • "La esposa de Taft". Un atractivo asistente social, muy entregado en sus casos pero solitario y celoso de su vida privada, encuentra a la madre de un niño abandonado, ahora casada con un hombre rico, y concierta una comida entre los tres.
  • "Addy". Una mujer asimila la muerte de una perrita por la que no sentía especial cariño.
  • "La Navidad de Marigold". Una madre soltera se prepara para pasar la Navidad sin su ex marido por primera vez, pues éste, incluso después del divorcio, siempre las acompañaba a ella y a su hija.
  • "Compra compulsiva". Una cuarentona que se quiere gastar el dinero de su marido experimenta todo tipo de sentimientos con la solícita empleada que se ofrece para atenderla.
  • "El contestador automático". Una viuda trata de superar el luto con un excéntrico ritual, que consiste en llamarse a sí misma desde un pub sórdido y dejarse mensajes en el contestador automático.

Ya digo que si tuviera  que elegir entre alguno de los cuentos que componen Ni una palabra, me quedaría con "La entrevista", por su protagonista tan frágil y senil como perversa y lúcida, y quizá también con "La niñera del bebé", por las turbias dinámicas familiares que plasma. 

Asimismo, resaltaría el impacto que producen "Ni una palabra" y "Mi amor, no llores, por favor", la tensión creciente que erige "Cochino", el retrato psicológico del protagonista de "La esposa de Taft" y las catarsis malrolleras de "Addy", "La Navidad de Marigold", "Compra compulsiva" o "El contestador automático". 

Habréis notado que sólo me ha quedado por citar uno de los once cuentos de Ni una palabra en los dos párrafos anteriores. Y es que, si bien "Unidad de quemados" es un cuento más que solvente, engalanado con metáforas y reflexiones muy sugerentes, a mi juicio le falta algo de cuerpo a su argumento y protagonista.

Resumiendo: Ni una palabra es una antología harto recomendable. Al fin y al cabo, nos permite adentrarnos en el universo literario de Blackwood, oscuro, cruel y hasta retorcido, pero no exento de cierta ternura y humor, y conocer a los personajes, que oscilan entre lo grotesco y lo vulnerable, que recorren las páginas de la autora.