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viernes, 1 de mayo de 2026

Mats & Enzo: Cómo hacer caca en el trabajo

Idioma original: francés

Título original: Commant chier au bureau

Año de publicación: 2009

Traducción: Víktor Dell

Valoración: tan increíblemente útil y estimable que no me atrevo a valorarlo

Hoy, primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores (y trabajadoras, claro), sin duda vosotros/as, queridas/os lectores de este blog, os habéis levantado antes de lo habitual, en vez de remolonear en la cama hasta que toque bajar a por churros para el desayuno, para preparar vuestras pancartas y banderas rojas, antes de salir a la calle a manifestar vuestro orgullo proletario y luchar por vuestros derechos laborales sin retroceder ni desfallecer en el empeño. Vale, todo eso está muy bien, pero... ¿realmente sirve para mejorar las condiciones de la clase trabajadora en estos inclementes tiempos de galopante ultracapitalismo, ultraliberalismo y ultraderech.... ultrabuenismo woke, culpable de todos los males de nuestra sociedad? ¿No será más práctico, se me ocurre, tratar de ganar las pequeñas batallas, la guerra de guerrillas que desde tiempos inmemoriales libramos los asalariados/as frente a los patronos, los empleados/as frente a los jefes, los parias de la Tierra frente a quienes tienen la sartén por el mango?

¿Y qué otra cosa puede ser más beneficiosa para la salud de los y las trabajadoras, a la par que satisfactoria para su espíritu reivindicativo e incluso autoestima personal que poder llevar a cabo con tranquilidad ciertas funciones corporales cuando la naturaleza reclama lo que es suyo (y que, además, te estén pagando por ello, que no me negaréis  que tiene su punto)? Sí, amigos y amigas, no nos avergoncemos, ya que en este nuestro mundo, hasta el ser más excelso defeca... Ahora, bien, en un entorno laboral, ya sea un taller mecánico, las oficinas de una multinacional o una impoluta tienda Apple, esta necesidad biológica se puede convertir en un tema espinoso que, mal gestionado, puede arruinar la convivencia en el grupo, la vida social de la persona afectada y, más aún, sus posibilidades de progreso dentro de la empresa. En algunos casos extremos, las consecuencias de un apretón repentino pueden llevar a la renuncia del puesto de trabajo o incluso el despido.

Para evitar estas penosas derivaciones de un proceso natural, los autores de este libro -no firman con sus nombres reales para evitar ser estigmatizados en sus propios entornos laborales-, con la ayuda del experto Tom Hayatt -creador del célebre truco mnemotécnico HMLO2S: Huellas, Movimiento, Luz, Olor, Sonido, Sombra-, han escrito este magnífico libro, que, en cierto modo, podemos considerar "de autoayuda", aunque en mi opinión, va mucho más allá: se trata de una guía para evitar las trampas que la incomprensión y la maledicencia ponen a quien tan sólo trata de aliviar una necesidad básica e inocente, pero también sus enseñanzas pueden extrapolarse a cualquier ámbito de la vida en sociedad; de la misma forma que hay que evitar los peligros inherentes a una situación incómoda en los aseos de la empresa, podemos aplicar los mismos métodos para sortear los derivados de una cena navideña con la familia política, una discusión con cuñados de barra de bar o el embarazoso silencio cuando subes en el ascensor con algún vecino antipático.

El libro está estructurado en tres partes diferenciadas -antes durante y después de la necesidad de ir al servicio-, con un montón de problemas que pueden surgir en cada situación y las posibles soluciones, valoradas además, en realismo y facilidad, por medio de un sistema similar a las estrellas de Goodreads, pero con escobillas de váter. Además, cada problema viene ilustrado con unas prácticas infografías para facilitar su comprensión. Así, sabremos qué hacer en situaciones peliagudas como que una gastroenteritis nos obligue a acudir al servicio varias veces al día -con el consiguiente peligro de recochineo por parte de nuestros compañeros/as de trabajo e incluso de recibir algún apodo hiriente- o que cuando vayamos nos pueda ver la persona de la que estamos enamorados/as. aprenderemos a reaccionar si,  una vez en el "obrador", nos encontramos con los problemas (más frecuentes de los que debería ser) como que se haya acabado el papel higiénico, la cisterna no funcione o el cierre de la puerta de la cabina esté rota... Por último, aprenderemos a comportarnos con dignidad también si al salir del aseo nos encontramos de cara con el jefe, o la mezcla de nuestros efluvios naturales y el ambientador ha dejado en los baños un ambiente irrespirable. Todas éstas y muchas más situaciones de las que, si aprendemos a controlarlas, podremos eliminar para siempre la posibilidad de sus consecuencias indeseadas, derivadas, después de todo, de una necesidad natural y básica de los seres humanos. Si eso no es un servicio... quiero decir una ayuda inestimable a la causa de la clase trabajadora mundial, ya me diréis...

sábado, 28 de diciembre de 2024

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martes, 3 de diciembre de 2024

Tsunetomo Yamamoto: Hagakure

Idioma original: japonés

Título original: Hagakure (葉隠)

Traducción: Alejandro Pareja Rodriguez

Año de publicación: 1716

Valoración: recomendable para hombres de acción

Llegué a este libro a través del buen Mishima, nuestro nacionalista-imperialista favorito. En su libro Lecciones espirituales para jóvenes samuráis, una mezcla de patriotismo exaltado y cringe, Mishima se deja caer sin tapujos (y sin alegorías) con sus ideas más radicales (más no por eso carentes de su agudeza particular) sobre la decadencia de Japón, el papel del emperador como símbolo espiritual de la nación, el rol de los samuráis, etc. Mishima no es el primero ni el último con este tipo de ideas. De hecho, muchas de ellas provienen de este otro texto aquí reseñado, el Hagakure.

En efecto, el mundo está atravesando un período de degeneración; los hombres pierden su virilidad y se parecen cada vez más a las mujeres.

Frases como esta, que encajan perfectamente con el tipo de discursos inflamatorios que esgrimia Mishima a la mínima oportunidad, eran las enseñanzas de un monje budista recopiladas a principios del siglo XVIII. Siendo un guerrero en sus años mozos, Yamamoto tenía opiniones muy fuertes respecto al comportamiento y la raison d'être de los samuráis. Ahora, ¿qué hay de interesante en estos cuasi-aforismos zen? Tal vez el lado más llamativo es la ventana que se nos ofrece a la mentalidad samurái de la época, no distorsionada en exceso por las películas, ofreciendo una visión (si acaso empañada por la añoranza de sus tiempos de juventud guerrera) sobre la lealtad, el honor y la preparación para la muerte. A través de sus aforismos, Yamamoto enfatiza la importancia de vivir con integridad y propósito, valores que, aunque surgieron en un contexto feudal, siguen vigentes en la actualidad (más que nada porque podemos encontrar frases similares en muchos libros de autoayuda).

Su sabiduría, alimentada por los consejos de los demás, puede compararse a las raíces de un gran árbol de follaje espeso y denso. Existen límites a la sabiduría del ser humano, arbusto débil, sacudido por el viento.

Si nos ponemos zen por un momento, uno de los aspectos más fascinantes del Hagakure es su enfoque en la impermanencia y la aceptación de la muerte como parte integral de la vida. Esta perspectiva pretendía que aquellos a quienes iba dirigido reflexionaran sobre sus propias vidas y prioridades, cuestionando la superficialidad y la falta de propósito que a menudo prevalecen en la sociedad (a favor, claro, del señor feudal).

En comparación con otros textos de la misma época, el Hagakure destaca por su enfoque directo y práctico. Mientras que otros escritos pueden ahondar en la teología o la política con mayor complejidad, Yamamoto opta por una claridad que hace que sus enseñanzas sean accesibles para un público amplio. Esta accesibilidad, sin embargo, no disminuye la riqueza de sus reflexiones, sino que más bien las amplifica al permitir que más personas se beneficien de su sabiduría, sin dejar de lado los preceptos del budismo zen, que ya se han hecho parte de la cultura general.

Es muy difícil leer cuando no hay casi nadie que escuche.

En conclusión, Hagakure es una obra esencial para aquellos interesados en la filosofía samurái, la ética personal y la historia japonesa. Solo hay que tener cuidado de no tomarse muchas píldoras rojas.

sábado, 9 de septiembre de 2023

Cory Allen: El ahora es el camino

Idioma: inglés

Título original: Now is the Way

Traducción: Ana Isabel Domínguez, Mª del Mar Rodríguez

Año de publicación: 2019

Valoración: € 17,90 

ESA es la valoración, sí. Cuando hablamos de esta clase de libros, eso es lo realmente importante para sus autores, editores, etc. El dinero que estés dispuesto a desembolsar para que te tomen el pelo. La lista es extensa e inacabable y, lamentablemente, los expositores especializados en ciertas tiendas lo corroboran. Esta basura se vende, y mucho. Tanto, que uno ha de medir las palabras a la hora de referirse a ello por si algún lector incauto le ha encontrado más utilidad que la de combustible para chimeneas u oportuno calzo para esa mesa que cojea. 

Ese es el primer chantaje: que atacar a los sinvergüenzas que escriben esto implique que sus lectores se puedan sentir aludidos u ofendidos. Pero uno no opina sobre libros sin asumir ciertos riesgos. A ciertos ejemplos me remito:

"Este libro es un soplo de aire fresco que te enseñará a vivir mejor" 

"Este podría ser el libro más importante que has leído"

Allen, como decimos por aquí, no tiene abuela. Claro, es un conocido profesor de meditación aunque su apariencia sea la de un figurante de un capítulo de Big Bang Theory. Bueno, voy a arrepentirme de juzgar un libro en función del aspecto de un escritor, que no todos podemos destilar el destellante sex-appeal de Michel Houellebecq. De hecho, también podría pasar por un animoso dependiente de una tienda de reparación de ordenadores. 

Eso quiere hacer Allen; reparar la vida de la gente que compra, digo, que lee sus libros. De hecho, Allen ni siquiera es pionero en esta curiosa corriente de pensamiento. Sigue los pasos de otro prestigioso autor de bazofias de este tipo llamado Eckhart Tolle, profusamente alabado por autoridades como Mercedes Milá. Pero entre bueyes no hay cornadas. Uno es el maestro y otro será el discípulo aventajado, supongo. 

La cosa es bien sencilla y Allen lo pone claro desde el primer momento (antes hay un prólogo de un acólito) a base de frases cortas y sencillas que alterna con enormes titulares que inserta en grandes tipos de letra en distintos formatos (tiene el mísero detalle de eludir la Comic Sans) para que, si uno quiere ahorrarse tanto párrafo o se ha dejado las gafas de leer en casa lo tenga claro. El primero: 

"La plenitud de la vida nos rodea"

Si estáis ya recuperados del impacto para seguir leyendo, vamos a tomarnos el tema en serio. No leáis estas mierdas. Si veis a amigos, familiares, conocidos, saludados, interesados por estos artilugios sacacuartos, podéis emplear mayor o menor delicadeza, eso es vuestra elección, pero interesaos por ellos y por los motivos de su decisión, explicadles que su autor solo quiere su dinero, cuanto más mejor, y ofrecedles alternativas. Allen dice que 

"Solo aspiraba a afilar el sable samurái de mi mente"

y yo pienso que, página 43, ya tardaba en salir el rollo zen y orientaloide del libro, ese pestilente tufo que arrastra a toda una corriente de autores de esa cuerda, y por supuesto se acaba mencionando al Tibet y a ese machista molester del Dalai Lama (rincón favorito del submundo eco-yuppie) para acabar comprobando, oh sorpresa, que el último tramo del libro ( ya vamos terminando, frases las hay a cientos, para poblar el cosmos de chascarrillos pretenciosos este libro realmente da mucho) es una especie de cuaderno de instrucciones con posturas y plazos de meditación, que la cabra tira al monte, a esto es a lo que Allen se dedica, y a escribir el libro lo han encorajinado - todos son culpables - todos los personajes a que relaciona en la dedicatoria final, y ya si eso publicaremos otra parte cualquier día, aunque sea para repetir los conceptos vacíos y obvios que conforman esta repugnante e insustancial guía de mindfulness para personas estresadas.

sábado, 31 de diciembre de 2022

Pablo Katchadjian: Una oportunidad

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (con matices)

Semanas después de terminar Una oportunidad todavía estoy decidiendo si es una genialidad o una mera "boutade" literaria. Sea como fuere, la obra de Pablo Katchadjian cumple con el que, supongo, es su propósito: entretener al lector e incitarle a reflexionar.

Pero, ¿cómo definir Una oportunidad? Pues, la verdad, no estoy del todo seguro. Ciertamente, lo más cómodo sería encasillarlo como novela corta. Por otro lado, tampoco podemos ignorar que sería igualmente adscribible en la tradición de las alegorías. Incluso se podría decir que es un manual de autoayuda "sui géneris". 

En cualquier caso, ¿importa la forma de designar a este artefacto inclasificable? Si podemos aceptar «la existencia de cosas que ocurren y no ocurren al mismo tiempo», también podemos aceptar que Una oportunidad es y no es una novela, una «alegoría» o un «manual de autoayuda».

Llegados a este punto, permitid que aclare por qué Una oportunidad me ha gustado tanto. Primero, porque exhibe una prosa caudalosa, espontánea, que bordea el "stream of consciousness". Segundo, porque introduce un narrador-protagonista pasivo, cerebral y analítico, amén de contradictorio y mentiroso. Tercero, porque articula su argumento alrededor de una estructura errante y caprichosa («como no entiendo lo que pasó no puedo contarlo ordenadamente», explica el ya mentado narrador). 

Asimismo, se barajan en estas páginas otros elementos sumamente atractivos; a saber: el retrato psicológico de alguien poco resolutivo, enredos ¿amorosos?, ocurrencias extravagantes cuya función es impulsar la trama, elementos fantásticos apenas insinuados, juegos metaliterarios, un simpático sentido del humor, etc... 

En fin: Una oportunidad no es para todo el mundo (entiendo que haya quien considere que es pretencioso y amorfo), pero a mí me ha encantado. Lo recomiendo a aquellos que disfruten de las marcianadas. Lo recomiendo, igualmente, a aquellos que «sufren de embrujos similares al mío», es decir, a aquellos que sean poco resolutivos y sólo pretenden «acercarse a la zona de confort en las vidas corrientes, o en algo que parezca una vida corriente, en el sentido de convertir una vida corriente incómoda en otra vida corriente cómoda.»


También de Pablo Katchadjian en ULAD: Qué hacer

jueves, 12 de noviembre de 2015

Honoré de Balzac y E. M. de Saint-Hilaire: El arte de pagar sus deudas sin gastar un céntimo

Idioma original: francés
Título original: L'art de payer ses dettes et de satisfaire ses créanciers sans débourser un sou
Año de publicación: 1827
Traducción: Jürgen Jencquel
Valoración: entre recomendable y está bien


Pues sí, amigos, ULAD ha decidido abrir su exclusiva relación de reseñas a ese popular -popularísimo, incluso- género que es el de los libros de autoayuda. ¿Cómo? ¿Que éste no es un libro de autoayuda, sino un clásico del siglo XIX, de todo un Balzac, nada menos? Pues fijémonos en el título completo del libro, a ver qué nos parece: El arte de pagar sus deudas y de satisfacer a sus acreedores sin gastar un céntimo en diez lecciones o Manual de derecho comercial para uso de gente arruinada, deudores, desempleados y demás consumidores de dinero. Por el que fue mi tío, profesor emérito.

(El tal tío, que resulta haber sido un moroso de dimensiones legendarias, lo era, en todo caso, del colega de Balzac, Emile Marco de Saint-Hilaire, si examinamos la biografía del célebre escritor y sus espinosas relaciones familiares. Quien, por otro lado, si de algo sabía por experiencia propia era de deudas y acreedores: a los 28 años, edad a la que escribió esta obrita, ya se había arruinado, entre otras cosas por su ocurrencia de meterse a editor y publicar "tratados" como éste o como El arte de anudarse la corbata  y cosas así...).

Bueno, a lo que iba: ¿es o no es un libro de una practicidad absoluta, lo más útil que cualquier ciudadano del siglo XXI (y también de hace 200 años, por lo visto) puede leer? Vaya que sí... ahora bien, El arte de pagar sus deudas... supone algo más que un manual de truquitos para esquivar acreedores -aunque también lo sea-, al estilo del artista moroso de 13 Rue del Percebe; representa toda una filosofía de vida y más aún, toda una doctrina económica que explica y clarifica en gran medida las relaciones comerciales, financieras y has personales entre individuos, empresas y países, a las que asistimos cada día, estupefactos; más aún desde hace cierto tiempo... Dos o tres de los axiomas del famoso señor tío en los que se basa el libro, a modo de ejemplo:

"I ) Mientras más deudas se tienen, más crédito se tiene; mientras menos acreedores se tienen, menos ayuda se puede esperar.
VI ) Hasta con la mejor administración, una nación siempre se divide en dos partidos totalmente opuestos. Puede ser una nación tan grande como quiera, tan unida como pueda, pero siempre sucederá.
Es decir: 
Primer partido: individuos que roban.Éste es el partido más fuerte.
Segundo partido: individuos que son robados. Éste es el más grande.
Dejo al lector escoger el partido que más convenga, pues no es posible escoger un partido neutral o de transición (como se hace en política); ¡según nuestra interpretación no puede existir tal partido!
X ) Es obvio que el mundo está compuesto de personas que tienen demasiado y de gente que no tiene lo suficiente. Su deber es en lo que concierne a su propia persona, establecer el equilibrio"...

Todos estos axiomas se pueden resumir en el último, especialmente expresivo:

XVII ) "...¡Lo que otro tiene en el bolsillo estaría mucho mejor en el mío!...¡Lárgate, para que pueda sentarme yo en tu puesto!...
En pocas palabras, éste es el principio básico de toda moral"

Bastante esclarecedor, ¿no? Cabe decir que para los autores del libro -esto es, para el famoso "tío"-, la sociedad está dividida en "productores" y "consumidores": productores serían los que disponen de dinero de sobra, hasta el punto de que no saben qué hacer con él y consumidores, los que no tienen ese dinero pero lo necesitan y tienen muchas ideas sobre como gastarlo de manera satisfactoria. Los primeros se convierten en acreedores y los segundos en deudores, para conservar el equilibrio financiero -e incluso espiritual- del mundo. es una doctrina que, como se ve, ha tenido mucho éxito en los últimos dos siglos... ¡si hasta el tío de marras podría haber presidido un banco español, para sacarle sus ahorros a los jubilados con las preferentes!

En fin, fuera de estas cuestiones más generales, el libro tiene un carácter práctico indudable: Sólo hay que fijarse en los temas de los distintos capítulos: tipología de las deudas; formas de amortización de las mismas (la más eficaz, muerte del acreedor), características necesarias -físicas y morales- para ser un deudor (la más importante: el aplomo); elección de zona y vivienda para poder dedicarse a tal práctica, modos de vida, etc... Empero, es cierto que los últimos capítulos dedicados a las vicisitudes que acechaban al deudor francés de principios del siglo XIX (a saber: los temidos alguaciles, el secuestro corporal a petición del acreedor o la cárcel de Saint-Pélagie, donde podían ser encerrados), aunque interesantes, no son de utilidad para sus émulos del siglo XXI... No ocurre lo mismo, sin embargo, con la verdad indiscutible que anima a esta pequeña pero gran obra, una verdad que sigue siéndolo hoy en día y seguro que lo será dentro de otros dos siglos:

"Siempre es mejor encontrarse sin un céntimo en el bolsillo que sin crédito."

Que se lo pregunten a más de uno de la lista Forbes...


(Casi se me olvida: deliciosas ilustraciones de Honoré Daumier, de regalo. A ver quién da más...).

Otras obras de Honoré de Balzac en ULAD: Eugenia GrandetEl elixir de la vida


martes, 25 de noviembre de 2014

Risto Mejide: Urbrands

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: autobombo intrascendente

Ay, Risto, paisano. Yo andaba muy a mi aire sin contemplar la posibilidad de que nada pudiera relacionarnos en modo alguno. Qué relación puede tener un mundo como el de ULAD con un acre, pero efectivo comentarista de deprimentes concursos hundidos directamente en las simas de la telebasura? ¿O hasta con su nueva guisa, la del aguerrido entrevistador que acorrala al entrevistado en una hábil reconducción de la cercanía*? Pues ninguna, hasta que doy con una declaración suya donde dice que lo que piensa que se le da mejor es escribir. De hecho, eso mismo viene a decir en uno de los párrafos de este libro. Eso, Risto, paisano, se llama provocación. Sin matices ni atenuantes. Si un señor que, parapetado tras unas sempiternas gafas oscuras, se ha hecho un nombre enviando a un rincón a llorar a montones de émulos de artistillas, incluyendo niños y adolescentes, dice que lo mejor que hace es eso, escribir, pues vamos a verlo. En la calle te espero, Risto.
Primero: eso de la marca personal, subtitulando en esa horrible portada. ¿Qué? ¿Oigo ecos de la palabra autoayuda? Eso de construir una marca personal. Uy, uy, uy. Claro, él ha triunfado en base a eso: cara de escepticismo ligeramente contrariado (perdonad que os diga que los catalanes tenemos una expresión para eso: cara de pomes agres - cara de manzanas agrias), régimen estricto de no más de una sonrisa al mes, siempre como preámbulo de una diatriba ácida y sarcástica. Mucha marca, Risto. Pero una lectura atenta de tu libro tiene que hacer de mí otro ser único, ¿no? Empecemos, pues.
No ayuda que la solapa en que el autor es presentado obvie datos fundamentales: parece que dé por entendido que ya los sabemos. Y las apariencias importan, aquí. Sí que menciona el haber estudiado en la misma cara y elitista escuela de negocios barcelonesa donde lo hizo Iñaki Urdangarín. Enough said.
Pero, más allá de la solapa (que es posible que muchos ni vayan a pararse a leer) el contenido de Urbrands es, más o menos, lo que cabría esperar. Que es una especie de fabulación, a ratos amena pero también confusa, ampulosa, inmodesta, cargante y pretenciosa, sobre cómo edificar una marca personal de forma parecida a un núcleo urbano. Bueno, eso he creído entender, entre conceptos de marketing (esa nauseabunda costumbre de intercalar términos en inglés con el mínimo pretexto), citas a textos de marcado carácter empresarial, ejemplos insertados con calzador, autobombo a cascoporro, disertaciones bastante espesas buscando analogías que hagan comprensible la lectura a todos los segmentos de público proclives a admirar al amigo Risto. Que para nada enfatiza el hecho de que vive, ocho años después, a costa de la complicidad que generaba su ensañamiento con cuatro aspirantes a estrellas del karaoke. Pero hay más, aunque debería decir menos. Porque justo lo que debería salvar a Urbrands de la mera consideración de artefacto fallido de autoayuda (y a la postre artefacto certero de autoinmolación para todo el que fracase aplicando a rajatabla sus postulados) es lo que hace hundir definitivamente su pretensión. Resulta que al hombre le da por intercalar unos pasajes en plan voy a hacer un homenaje al género femenino en los que, lógico si se piensa que lo que se estaba perdiendo el mundo era su aportación literaria, Risto se despoja de su duro caparazón de inmisericorde estrella de la tele 2.0 y nos regala perlas como:

"Por mi cabeza rondaban las preguntas menos adecuadas si uno lo que pretende es cerrar los ojos"
"Con Roma me ha salido todo al revés. Hasta su nombre"
"Porque por mucho que le oliese la boca, jamás pudieron afear la voz que salía de ella, vía directa a su corazón"
"Me gustaría que esto que tanto duele fuese lo que me aplasta el pecho y me araña las vísceras y el corazón"

¡Acabáramos! Resulta que se nos puso tierno, el hombre. La palabra "corazón" en dos frases escogidas al azar. Aquí, mi amigo Azul Sánchez, sin duda alguna el tipo que mejor etiqueta textos de blogs de todo el Universo, se hubiera puesto las botas. De hecho, lo desafío a que comente y nos regale alguno de los apelativos que frases como éstas le merecerían, en el contexto de un tipo malcarado que no ha tenido el mínimo reparo en fundir y finiquitar con dos frases de las suyas (certeras, eso sí) las deprimentes e incipientes carreras de montones de aspirantes a artistas de penúltima categoría.

Porque es muy patente que Risto Mejide no ha leído suficiente narrativa para que se le haya pegado, al menos, el sentido del ridículo. Ensayos sobre marketing y branding y benchmarking y todos los xxxxxing, muchos, pero narrativa, poquita. Apenas la menciona, ni la cita de forma memorable. Y miren, yo soy de la idea que los grandes escritores suelen ser grandes lectores. Una manía como otra, perdonen.

No: escribir no es lo que mejor haces, Risto. Ni siquiera lo haces consiguiendo deshacerte del personaje que has creado, que te da de comer y te fascina. No logras pasar la prueba de nivel que te permite, otro concepto que manejas en este batiburrillo, trascender. No, otra vez: tu libro pasa al estante a acumular polvo, se olvida tan rápido como se lee y se desiste de comprender y de ejercitar sus consejos, que no surgen de tu corazón sino de tu ombligo y de tu desmedida y comprensible ambición. La obsesión por presentarte y desgranar tus éxitos lastra cualquier conato de frescura y espontaneidad, y otorga a Urbrands, finalmente, la condición de producto. Que igual, Risto, paisano, es lo que querías.

* Aclaro que esto lo escribo antes de que entreviste a alguien tan mediocre como Melendi. 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Colaboración: El alquimista de Paulo Coelho

Idioma original: portugués
Título original: O Alquimista 
Año de publicación: 1988
Valoración: Intragable

Antes de empezar, como siempre, echo un vistazo a la contraportada e informaciones varias que tiene a bien presentarnos el Sr. editor. Y en este caso, me encuentro con que me iban a contar cosas como que cada uno tiene una Historia Personal (así, en mayúsculas), o algo sobre la forma de integrarse en Todas las Cosas (sic). Lo que sirvió sin más para empezar la lectura en alerta roja.

No fue exageración. Lo que tenía delante era algo que parece una larga, muy larga parábola como las del Nuevo Testamento, en que se van sembrando, cual semillitas de una Nueva Religión Panteopsicológica, los lugares comunes habituales en los manuales de autoayuda, el descubrimiento de Uno Mismo, en Sí y en Armonía con Todas las Cosas, el Lenguaje Universal que comunica a hombres, ovejas y piedras, el Alma del Mundo, y cosas por el estilo.

Vamos, que sobreponiéndome a tal proliferación de nombres propios, y a la invencible tendencia del autor a los personajes-arquetipo de la Vida Pura, la lectura resulta ser (salvo ese final elíptico, que me pareció bien construido) un moderado tostón con muy escaso o nulo interés para el lector que –como el que firma- no guste de este tipo de peroratas.

Personalmente, vislumbro una conexión entre el fundamentalismo islámico y esta plaga de psicopedagogos, sectas y telepredicadores que se extiende por occidente. Pero bueno, la verdad es que la teoría no está muy elaborada, y además le reconozco un cierto tono punki tipo Brian Aldiss, así que igual lo dejo para otro foro menos sensato que éste. Pero bueno, ciñéndonos al libro que ahora toca y a nuestro entorno europeo, lo clavaba hace muy poquito el afilado articulista Pablo Martínez Zarracina: "Hay que tener cuidado con el hombre moderno. Para él muchas veces lo contrario del estrés y del infarto no es la calma, sino Paulo Coelho".

Bueno va, nos hemos ido un poquito del tema. Pero como de literatura hay tan poco que hablar a la vista del librito, al menos da para divagar un poquillo. De todas formas, y volviendo a nuestra joya del día, hay que agradecer al Sr. Coelho que al menos se haya abstenido de pretender adornar sus lecciones de cristianismo pagano con florilegios literarios o figuras retóricas. Esta especie de Principito con ínfulas filosóficas es completamente plano y neutro desde el punto de vista estilístico.

Y encima, es cortito y con muchos espacios en blanco. Su mejor virtud.

También de Paulo Coelho en ULAD: El demonio y la señorita Prym

Firmado: Carlos Andia

sábado, 28 de julio de 2012

Brené Brown: Los regalos de la imperfección

Idioma original: inglés
Título original: The Gifts of Imperfection
Año de publicación: 2010
Valoración: está bien


Hace unos meses oí por primera vez hablar de Brené Brown gracias a que una amiga me pasó este vídeo. Lo vi, me pareció interesante e investigué un poco a esta mujer. Descubrí que era una importante trabajadora social e investigadora y que había escrito varios libros, así que decidí comprar uno de ellos y ver qué tenía que decir. Reconozco que cuando el libro llegó a mis manos y vi la cubierta, pensé: "Ah, genial, me he comprado un libro de autoayuda. Yuju" y lo dejé en la montaña de libros pendientes mientras pensaba que jamás iba a ponerle los ojos encima (no tengo nada en contra de los libros de autoayuda, pero no son para mí). Hasta que llegó un día en que me dije: "Lo he comprado, ergo tengo que leerlo. Al menos, empezarlo." Y eso hice. Y reconozco que no es lo que pensé en un principio.

Pongámonos en antecedentes. Brené Brown estudia el comportamiento humano desde un punto de vista emocional; es decir, cómo se desarrollan en nosotros tanto los sentimientos positivos (como la valentía, la compasión, la empatía...) como los negativos (la vergüenza, el miedo, etc.). Lo que (para mí, al menos) resulta más interesante es constatar cómo estos sentimientos y las actitudes que les acompañan cambian en función de la relación que mantengamos con las personas que nos rodean: cómo una misma vivencia puede afectarnos de diferente manera si nos encontramos solos, con un amigo, con alguien a quien admiramos, con alguien que nos cae mal... Y, en última instancia: ¿por qué, en ocasiones, sentimos vergüenza o miedo, si nadie nos está mirando?

Brown se plantea ésta y otras preguntas (como por qué hay personas que son capaces de mostrar más compasión o empatía que otras, por qué existen los vampiros emocionales, cómo nos influyen los medios de comunicación...), mientras explica los fundamentos de su investigación y las conclusiones a las que ha llegado. En general, todo muy interesante y muy bien contado.

La única pega que le pongo a esta obra es que sí es un poco libro de autoayuda. Así pues, aunque sus teorías y planteamientos me han parecido muy interesantes y creo que no habría que perder de vista a la autora (pues seguro que todavía tiene mucho que decir), que al final de cada capítulo dedique una página a dar consejos para que el lector se conozca a sí mismo o para que intente cambiar aquello que no le guste me ha chirriado un poco. Como he dicho antes, no tengo nada en contra de los libros de autoayuda, pero no son lo mío. Así que sí, reconozco el valor de esta obra como estudio, pero muy a gusto le habría quitado esas páginas.

sábado, 28 de abril de 2012

Paul Watzlawik: El arte de amargarse la vida

Título original: Anleitung  zum Unglücklichsein
Idioma original: alemán
Fecha de publicación: 1993
Valoración: Se deja leer

Cosas que pasan. Por motivo de circunstancias personales que no creo que sea necesario explicar, Servidor ha comenzado a recibir los servicios de un coach (para profanos en la materia: dícese del tipo o tipa encargado o encargada de sacar de una persona sus principales debilidades y fortalezas con la benigna intención de anular las primeras y potenciar las segundas), y tras una primera sesión indagando en mi persona humana, el mismo me aconsejó el librito que hoy reseño. “El título habla por sí mismo”, me dijo mi buen coach. Vuelvan a leer la cabecera de esta reseña y juzguen ustedes mismos: ¿será que soy un artista a la hora de amargarme la vida? ¿Yo solito, sin ayuda de malandrines en mi entorno ni circunstancias especialmente adversas en mi discurrir existencial? Hummm, pues según mi coach sí, y según el autor de este ensayo, el austriaco Paul Watzlawik, somos un porrón de seres humanos los que lo hacemos…

Pero el ensayo bien, lo que es bien bien, no está… Me ha parecido una cosa corta, obvia y pretenciosa por muy buen ce uve que tenga su reputado autor, una eminencia en Psicología y Filosofía. Se trata de un librito francamente flaco que se las da de ensayo pero que más bien parece un panfleto de autoayuda para gentes que comienzan a leer cosas de autoayuda y que si la fuerza les acompaña, desembocan en Jorge Bucay o en Rojas Marcos, `y en Coelho o Anne Germain si caen en el Lado Oscuro de la Fuerza.

Y se supone que gran parte del propósito de la obra es divertir, ya que su propio editor reza así: “el nuevo libro de Paul Watzlawick se puede leer medio en broma y medio en serio. Es posible que el lector encuentre en este libro algo de sí mismo, a saber, su propio estilo de convertir lo cotidiano en insoportable y lo trivial en desmesurado”. Pero ni eso… El mini-libraco se dedica a recoger ideas más obvias que ni sé (no me sale ninguna comparación ingeniosa y de buen gusto), reflexiones escuálidas, un puñado de citas de otros libros y de escritores consagrados, y hale, que ya tenemos un ensayo macro-ventas. Vamos: lo podía haber escrito tanto un reputado autor como un avispado estudiante de primero de Humanidades. No es plan de ponerse en plan amante de la erudición y el machacamiento de sesos mediante elaboradísimas reflexiones, pero es que no se ve en ningún momento que Watzlawick fuera la eminencia que fue.

Advertidos están pues, lectores de ULAD. Y los que quieran saber qué tal me va el coaching, que no se pierdan siguientes entregas de Servidor en este espacio cibernético y fenomenal. Eso sí, si no me vuelven a leer, será que visto cierta camisa blanca con mangas largas, muy largas, y que vivo en un nuevo lugar, mucho más sano y aséptico.