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lunes, 15 de diciembre de 2025

Yasunari Kawabata: Shinyu

Idioma original: Japonés

Título original: Shinyu (親友)

Año de publicación: 1954

Valoración: Está bien

Este libro aún no está traducido al español, y dudo que alguien lo haga. Es una de esas rarezas dentro de la obra de un autor consagrado. Así que, más que una recomendación, esto es la presentación de una curiosidad. 

En una entrada anterior, que pueden ver aquí, les conté cómo la academia suele dividir la literatura japonesa en dos grandes grupos según el estilo y las ambiciones del autor. Por un lado, la literatura “pura” (junbungaku), con pretensiones estilísticas que van más allá del argumento y centrada en la introspección, la psicología de los personajes y los dilemas existenciales (sí, literatura para mamadores). Por otro, la taishūbungaku, la literatura “para las masas”, cuyo objetivo principal es entretener (y vender).

Lo curioso del caso: el máximo exponente de la “literatura pura”, el Nobel Yasunari Kawabata, escribió una novelita para niñas. Por las ilustraciones puede intuirse el tono, muy de revista juvenil, tal como se publicó originalmente, en entregas mensuales (lo que no entiendo es la estética de esas imágenes: se supone que la historia transcurre en Tokio). 

La trama va así, a grandes rasgos: dos alumnas de un colegio femenino en Tokio (mejores amigas, de esas que se prometen no separarse nunca) ven tambalear su relación por una cadena de pequeños malentendidos: un comentario dicho a destiempo, una confidencia mal guardada, la presión de la familia y del colegio, un objeto extraviado que sirve de excusa y, sobre todo, ese orgullo adolescente que impide pedir perdón a tiempo. Entre cartas, encuentros en pasillos, excursiones escolares y visitas a casas donde el té siempre está listo, la narración acompaña la herida y su lenta cicatrización: celos, vergüenza, reconciliación. Todo muy “revista para niñas”, con capítulos que cierran casi siempre en un mini-cliffhanger moral.

¿En qué se parece a la obra “seria” de Kawabata? En la delicadeza para observar lo mínimo: un gesto de manos, una luz que entra por la ventana, el peso que adquiere un objeto cualquiera cuando lo mira alguien enamorado o dolido. También en el pudor: nadie declara nada en voz alta y, sin embargo, todo queda dicho. El tiempo, con sus leves cambios, manda más que la acción. ¿En qué difiere radicalmente? En que aquí hay un trazo didáctico y lineal, sin zonas ambiguas ni silencios peligrosos: no hay eros, no hay abismo, no hay ese vacío que en País de nieveMil grullas o Lo bello y lo triste deja al lector un poco desamparado. El lenguaje es más llano (incluso está escrito principalmente en hiragana, haciendo la lectura más fácil para los niños), la psicología menos quebrada, y el final funciona como un restablecimiento del orden con moraleja incluida. Incluso las ilustraciones abonan esa limpieza: moños, uniformes impecables, interiores casi ideales que no siempre casan con la Tokio real de posguerra que uno imagina.

Conclusión. Shinyu es una rareza simpática: un Kawabata “para todas las edades” que, sin deshonrar su firma, tampoco añade mucho a su territorio literario mayor. Interesa como cápsula de época (el mundo shōjo de los cincuenta, serializado y con ilustración de acompañamiento) y como recordatorio de que incluso los autores más “puros” escribían por encargo, probaban tonos, jugaban con formatos. ¿Es una lectura recomendada si lo tradujeran? Sí, por curiosidad; ¿lo perseguiría como objeto imprescindible? No. Está bien: se deja leer, se olvida sin dolor y, de paso, ayuda a entender mejor por contraste la potencia de la otra cara de Kawabata.

Otras obras de Yasunari Kawabata en ULAD: Una grulla en la taza de téLa bailarina de IzuLo bello y lo tristeLa casa de las bellas durmientes

jueves, 4 de diciembre de 2025

Semana de la poesía: Senda hacia tierras hondas de Matsuo Bashō

Idioma original: Japonés

Título original: Oku no Hozomichi (奥の細道)

Traducción: Antonio Cabezas

Año de publicación: 1702

Valoración: Muy recomendable (Imprescindible para interesados)

A más de 300 años de su muerte, Bashō sigue siendo el principal exponente del haiku (incluso considerado por muchos expertos como el creador del haiku moderno). Su figura condensa, casi en un solo cuerpo, la tradición y la ruptura: el poeta que camina, observa, destila el mundo en tres versos y, al mismo tiempo, redefine lo que puede ser un poema breve.

Para los poco enterados, conviene recordar qué entendemos por haiku. Además de la métrica (5-7-5), tradicionalmente el poema debe aludir a una estación del año, o a un elemento de la naturaleza asociado a ella. He aquí un bonito ejemplo del propio Bashō:

桃の木の
その葉散らすな
秋の風

Que las hojas del melocotonero 
no se dispersen,
viento de otoño.

En apenas unas sílabas, el poema condensa una escena mínima (un árbol, unas hojas a punto de caer, una ráfaga de viento) y la carga de una súplica inútil, casi infantil, frente al avance inevitable de la estación. Ese es uno de los grandes hallazgos del haiku clásico: la emoción se sugiere a través de un detalle concreto.

Si bien esta es la regla del haiku tradicional, el haiku moderno tiende más a la sutileza o, directamente, a evitar el tema explícito de las estaciones:

カップ麺
ひとつじゃ足りぬ
長き夜

Una sopa instantánea
no me es suficiente.
Larga la noche.

Aquí no aparece la palabra “invierno”, pero se alude a las noches largas y frías propias de la estación. La escena cotidiana sustituye al tópico estacional. En esa misma línea, otro haiku podría aludir al contraste entre la vida cotidiana y a otro aspecto menos amable de esas noches, donde los incendios son más prevalentes:

わが女 
髪を潰して
火事匂う

Mi esposa 
se plancha el cabello.
Olor a incendio.

Leer los poemas de esta manera puede ser entretenido, pero quizá lo que más me guste de Senda hacia tierras hondas es que, más que una antología de poemas, es en realidad una crónica de viaje. Todos los textos están embebidos en el contexto de las impresiones de Bashō a medida que recorre el territorio de Japón desde Edo (la actual Tokio) hacia el norte profundo. El haiku deja de ser una pieza aislada y pasa a ser una suerte de cristalización súbita dentro de una prosa en movimiento. Anota paisajes, encuentros, posadas, templos, ruinas, personajes más o menos anónimos y, de pronto, una imagen se condensa en haiku. La idea es que el lector asista, casi en directo, al momento en que la experiencia se vuelve forma.

Además del contenido del libro, el contexto de la escritura me parece particularmente interesante. Bashō emprende su recorrido con cierto pesar, más como obligación que con la excitación de un viaje de placer. Parte a sabiendas de la posibilidad de morir en el trayecto, con una mezcla de desapego y fatalismo. Sin embargo, su labor de poeta necesitaba nuevas experiencias e imágenes con las cuales trabajar. Hay algo paradójico en su peregrinación: Bashō viaja para buscar algo que ya ha leído. Intenta replicar las rutas de antiguos poetas itinerantes, visitar los mismos lugares que ellos cantaron siglos antes. Lo que para nosotros es exotismo o turismo literario, para él es una forma de fidelidad: caminar donde caminaron sus maestros, mirar lo que ellos miraron y, al mismo tiempo, aceptar que el paisaje ya es otro, que el tiempo ha pasado también por los lugares.

Para cualquier interesado en la poesía japonesa, este es un libro necesario. Abordar los haikus dentro de su contexto ayuda mucho a entender las imágenes que se nos presentan, los silencios, las alusiones históricas o religiosas que a veces se nos escapan. Y si se tiene la fortuna de haber visto esos paisajes (aunque después de siglos hayan cambiado radicalmente) la lectura adquiere una capa extra de resonancia: el palacio de Nikkō (ese “templo de luz”) bajo la lluvia, el cambio de color de las hojas en otoño en los montes de Yamagata, la costa áspera donde el mar se estrella contra los riscos de Kanazawa...

Aquí algunos de los poemas incluidos en el libro, que dan una buena idea de ese cruce entre viaje, memoria y contemplación:


















Un mar bravío.
Y, tensa sobre Sado,
la Vía Láctea.


















Hierbas de estío:
ruinas son de sueños
de paladines.


















No lo abatieron
ni las lluvias de mayo.
¡Templo de luz!



















La deutzia en flor
me recuerda las canas
de Kanefusa.

Oku no Hosomichi es, al mismo tiempo, diario, poema y mapa emocional. Como crónica de viaje, permite asomarse a un Japón ya desaparecido; como libro de poemas, muestra al haiku en uno de sus momentos más altos, todavía anclado a las estaciones, pero ya cargado de una mirada profundamente personal.

La traducción de Antonio Cabezas hace el texto accesible al lector hispanohablante sin traicionar del todo esa sobriedad original, y eso no es poca cosa (aunque en ciertas partes me inclino más por las traducciones de Octavio Paz).

Senda hacia tierras hondas es imprescindible para quien tenga curiosidad por la poesía japonesa, por el haiku más allá de la cita suelta, o por la literatura de viajes que no busca destinos fotogénicos, sino momentos de atención radical. Un libro para leer despacio y que invita a mirar de otra manera los paisajes que nos rodean.

miércoles, 23 de julio de 2025

Eiji Uchida: Midnight swan

Idioma originalJaponés

Título original: Middonaito  suwan (ミッドナイトスワン)

Traducción: Asuka Ozumi (al portugués)

Año de publicación: 2020

Valoración: Se deja leer

Sé perfectamente que este blog está dedicado principalmente a la literatura escrita en (o traducida al) español, aunque también se han reseñado obras escritas en otros idiomas hablados en España o sus alrededores, incluso sin traducción al castellano. Espero no estar estirando demasiado la liga con esta reseña. Sin embargo, con el auge reciente de la literatura asiática traducida al español (espero sinceramente que no sea solo resultado del uso indiscriminado de la inteligencia artificial), estoy seguro de que pronto encontrarán este libro en las estanterías de su librería favorita, en un perfecto castellano castizo (y espero también que la portada no recurra a algún cliché japonés, como un hombre vestido con kimono y maquillado como geisha). De cualquier forma, pueden ver la película en Netflix.

Midnight Swan cuenta la historia de dos marginadas: Ichika, una estudiante de secundaria, víctima de abuso y con una madre alcohólica; y Nagisa, una mujer transgénero que trabaja en un club nocturno. Debido a los problemas de su madre, Ichika tiene que mudarse temporalmente al diminuto apartamento de su tía (que desde su perspectiva es su tío) en Tokio, complicando aún más la ya precaria situación de Nagisa, quien sobrevive con dificultades económicas, gastos por medicamentos y deudas. La trama no es especialmente original: ambas deben luchar contra su precariedad para lograr algo más que sobrevivir. Ichika encuentra refugio en el ballet, típicamente reservado a clases altas, mientras que Nagisa, inicialmente renuente, desarrolla sentimientos que podrían considerarse maternales hacia Ichika. Este nuevo vínculo, cuidar a Ichika y ayudarla a superar el abandono de su madre, otorga un sentido renovado a su vida.

El problema con el libro (y aún más con la película) es que ninguno de los personajes protagonistas es desarrollado hasta sus últimas consecuencias. Considerando que una de ellas es transgénero, hubiese sido enriquecedor profundizar en las dificultades específicas que enfrenta esta comunidad, especialmente como trabajadoras del entretenimiento para adultos en una sociedad donde aún es tabú (la película incluso roza peligrosamente la caricaturización). Otros temas sensibles como la incursión de adolescentes en el entretenimiento adulto, el maltrato infantil y las adicciones también son tratados superficialmente. Sin embargo, debo reconocer que, a pesar de esta superficialidad generalizada, los atisbos del mundo de los llamados new-half (término utilizado para referirse a las mujeres transgénero en la industria del entretenimiento para adultos) son suficientes para justificar la lectura.

Por último, un comentario breve sobre la adaptación cinematográfica: es pésima. Las actuaciones son exageradas y sobreactuadas (¿por qué tantas películas japonesas y coreanas caen en esto?). Algunas locaciones resultan interesantes, como los departamentos empobrecidos en pleno centro de la metrópoli o el interior de los clubes nocturnos. No obstante, las escenas de baile carecen de originalidad. En general, resulta una adaptación bastante mediocre.

jueves, 17 de julio de 2025

Metaentrada: Ni Akutagawa, ni Naoki

¿Qué pasó? 

En 1998, un hecho inusual sacudió la escena literaria japonesa: no hubo ganadores de los premios literarios Akutagawa ni Naoki. Ninguno de los candidatos alcanzó la calidad necesaria para obtener una decisión unánime del jurado. Entre las razones oficiales por las que, en el pasado, no se ha otorgado alguno de estos premios se incluyen la imposibilidad de alcanzar un consenso, preocupaciones éticas y, por supuesto, la interrupción causada por la Segunda Guerra Mundial. 

El pasado 16 de julio, los asistentes a la ceremonia de premiación apenas pudieron contener su asombro al revelarse que, por primera vez en 27 años, ningún autor sería premiado: ¡¿Naaaniii?!

¿Qué es un Akutagawa? 

En resumidas cuentas, el Premio Akutagawa y el Premio Naoki son los galardones literarios más prestigiosos de Japón. Se suele decir que el primero está dirigido a escritores emergentes, en su mayoría jóvenes, mientras que el segundo reconoce a autores consolidados, valorando su trayectoria y popularidad, casi como una versión japonesa del Nobel, pero centrada en la ficción. 

La repercusión comercial de estos premios es enorme. Ganar el Akutagawa, en particular, puede convertir al autor en un idol literario de la noche a la mañana. Un ejemplo claro es Hibana, la novela de Naoki Matayoshi galardonada en 2015, que vendió más de dos millones de copias. Puede que esa cifra no parezca impactante a escala global, pero considerando que solo en Japón se habla japonés, equivale a que casi el 2% de la población del país haya adquirido el libro. En términos internacionales, sería como si una novela escrita en inglés vendiera tanto como Harry Potter en su momento. 

Sin embargo, el propósito original de estos premios, fundados en 1935, era mucho más claro. El Premio Akutagawa fue concebido para distinguir obras de literatura “jun” (純文学), es decir, literatura “pura” o artística, centrada en la introspección, el estilo y la exploración de la condición humana. Por otro lado, el Premio Naoki estaba orientado a la literatura “taishū” (大衆文学), o literatura popular, con énfasis en la narración, la accesibilidad y el entretenimiento. 

Ambos premios, creados en memoria de los escritores Ryūnosuke Akutagawa y Sanjugo Naoki, respectivamente, reflejan desde sus inicios una dualidad fundamental en la literatura japonesa: la tensión entre arte y consumo. 

Jun y Taishū 

Me parece necesario hacer un paréntesis para hablar sobre una dicotomía fundamental, aunque hoy en día bastante desdibujada, en la literatura japonesa: la división entre junbungaku (純文学) y taishūbungaku (大衆文学). Comprender esta separación es clave para entender no solo el propósito original de los premios Akutagawa y Naoki, sino también la evolución de la industria editorial japonesa. 

Junbungaku: La literatura "pura" 

El término junbungaku se refiere a la "literatura pura" o "literatura seria", centrada en la introspección, la psicología de los personajes, los dilemas existenciales y la búsqueda estilística. Sus obras suelen publicarse en revistas literarias de prestigio como Shinchō, Gunzō, Subaru o Bungakukai. Estas revistas han sido, desde principios del siglo XX, el semillero de escritores de alto calibre y un espacio donde la experimentación formal y temática es bienvenida. En estas revistas han publicado figuras como los Murakamis, las Kawakamis, Ōe, Abe, entre otros.

Publicar en estas revistas era (y en cierta medida aún es) una especie de rito de paso para los escritores serios. Los textos se publicaban como cuentos o novelas cortas completas, muchas veces seguidas de críticas o reseñas por parte de otros escritores o críticos. 

Taishūbungaku: La literatura "popular" 

Por otro lado, la taishūbungaku, o "literatura popular", está orientada al entretenimiento y al consumo masivo. Incluye géneros como el misterio, la aventura, el romance o el drama histórico. Estas obras eran tradicionalmente serializadas en revistas semanales o mensuales de gran tirada como Kingu o Sunday Mainichi, pensadas para un público más amplio y menos especializado. 

La publicación por entregas no solo respondía a criterios económicos y editoriales, sino que también moldeaba el estilo narrativo: los autores debían mantener al lector enganchado semana tras semana, con giros argumentales, cliffhangers y personajes cómicos y carismáticos. 

Aunque la frontera entre jun y taishū se ha ido desdibujando, con autores que transitan entre ambas categorías, e incluso obras que combinan ambas tradiciones, los premios Akutagawa y Naoki aún reflejan esa división originaria. Hoy, plataformas digitales, editoriales independientes, y fenómenos como el web-novela (webu shōsetsu) han reformulado completamente las formas de publicación, distribución y legitimación de la literatura en Japón. Sin embargo, las revistas literarias tradicionales siguen siendo un símbolo de prestigio, y el sistema de premios mantiene viva, aunque sea de forma simbólica, esta antigua tensión entre arte y mercado. 

Un escaparate llamado Akutagawa 

Aunque el Premio Akutagawa fue concebido originalmente como un reconocimiento a la calidad literaria en su forma más pura, hoy resulta ingenuo pensar que se mantiene ajeno a intereses editoriales y dinámicas de mercado. Las revistas literarias que tradicionalmente han sido las plataformas del junbungaku no solo publican las obras candidatas: también hacen lobby activamente para impulsar a sus autores y asegurar que su publicación sea premiada. 

El mecanismo es más o menos el siguiente: una revista promueve a un autor emergente con una novela corta o media, acompañada de reseñas favorables y entrevistas estratégicas. Una vez nominada al Akutagawa, comienza una campaña de visibilidad: eventos, portadas, menciones en medios literarios. Si el premio se concreta, el libro pasa a imprimirse bajo un sello comercial del mismo grupo editorial, por ejemplo, Bungeishunjū o Shinchōsha, y, en muchos casos, se adapta para cine, televisión o manga. La saturación es tanta que la calidad de estas adaptaciones es, en el mejor de los casos, mediocre. El Akutagawa se convierte así en un escaparate para transformar papel en moneda. 

Un caso polémico que puso en evidencia esta lógica fue el de Akio Miyahara, ganador del Akutagawa en 1972 con Derek ga Sawatta. Poco después de recibir el premio, se descubrió que su obra incluía fragmentos plagiados de trabajos académicos. Aunque no se le retiró oficialmente el galardón, el escándalo provocó un intenso debate sobre el proceso de selección, la presión editorial y la responsabilidad crítica del jurado. 

Más recientemente, en 2024, se desató otra controversia cuando Rie Kudan admitió haber utilizado herramientas de inteligencia artificial para generar fragmentos de su novela Tokyo-to Dojo-to. Aunque la autora fue transparente y defendió su decisión como parte del proceso creativo, críticos literarios y escritores reaccionaron con escepticismo, cuestionando si un texto parcialmente generado por IA podía representar el espíritu del junbungaku

Estas situaciones demuestran que el Akutagawa, lejos de ser una torre de marfil literaria, funciona también como un dispositivo de visibilización y, en ocasiones, como una maquinaria de legitimación mediática y comercial en un ecosistema editorial altamente competitivo. 

Dazai vs Kawabata

El Premio Akutagawa no siempre ha sido una celebración pacífica del talento literario. Ya desde su primera edición, en 1935, hubo tensiones, desilusiones y acusaciones veladas. Uno de los protagonistas de aquel primer episodio fue un joven Dazai Osamu, apenas debutante, luchando contra una adicción a los barbitúricos y con deudas acumuladas por el costo de sus medicamentos. Los rumores daban por ganador a Dazai, por lo que él ya tenía ese dinero gastado. El premio de 500 yenes era, para él, más que un reconocimiento: era una tabla de salvación. Y sin embargo, no lo ganó. 

En el proceso de deliberación, uno de los jurados, nada más y nada menos que el Nobel Yasunari Kawabata, hizo comentarios que dejaron una marca en Dazai. Según Kawabata, aunque Dōke no Hana (La flor del bufón), la obra defendida por el círculo cercano a Dazai, contenía talento y una visión literaria clara, el propio autor estaba envuelto en “una nube desagradable” que empañaba su expresión creativa. Para Kawabata, el genio de Dazai no fluía con honestidad ni transparencia. 

Lejos de aceptar en silencio el veredicto, Dazai reaccionó con furia (supongo que no estaría en sus cinco sentidos). En un texto titulado “Carta a Kawabata Yasunari”, publicado en Bungei Tsūshin, le respondió con palabras cargadas de resentimiento, casi odio. Cuestionó la autoridad moral de Kawabata, ironizó sobre su estilo de vida refinado: “¿acaso criar pajaritos y mirar danzas es una vida admirable?”; y lo acusó de representar una falsa objetividad, una hipocresía “dostoievskiana” disfrazada de frialdad crítica. Incluso sugirió que hubo presiones externas o favoritismos en el proceso de selección, alimentadas por las expectativas que su amigo Dan Kazuo había depositado en Kawabata como posible aliado. 

La carta no solo fue un acto de rebeldía, sino también una declaración de principios: Dazai se negó a participar de ese desfile de las vanidades que, desde entonces, y hasta hoy, acompaña a los premios literarios. En su amarga pero brillante respuesta, se revela no solo el orgullo herido de un escritor rechazado, sino también una temprana intuición: el Premio Akutagawa no sería un simple laurel literario (por no decir un buen apoyo economico para un escritor joven), sino una mescolanza de estética, poder, mercado y rivalidad. 

Las razones oficiales 

El pasado 16 de julio de 2025, durante la 173ª edición de los premios, el anuncio fue inesperado: ningún ganador del Premio Akutagawa ni del Premio Naoki. Era la primera vez en 27 años que ambos galardones quedaban con el anticlimático 該当作なし (sin obras aplicables).

En el caso del Premio Akutagawa, la escritora Hiromi Kawakami, miembro del comité, explicó que “cada una de las obras finalistas tenía aspectos atractivos, pero todas compartían una carencia indefinida, como si algo esencial estuviera ausente.” Ninguna, según su criterio, alcanzó el nivel de madurez o contundencia necesario para representar con dignidad la literatura japonesa contemporánea. La declaración es vaga, pero revela algo claro: se espera que el ganador del Akutagawa no solo demuestre talento, sino que encarne una visión sólida del mundo y una maestría técnica de la forma literaria. 

Por el lado del Premio Naoki, el presidente del comité, Natsuhiko Kyogoku, fue más directo: “Todas las obras estaban al mismo nivel; había un empate de calidad. Aunque debatimos durante más de cuatro horas, no pudimos llegar a una decisión unánime.” La afirmación pone en evidencia un problema distinto: la abundancia de buenas obras (tal vez un eufemismo para decir que todas eran igual de mediocres), pero la ausencia de una que destacara claramente por encima del resto. En el mundo de la literatura popular, donde el atractivo narrativo suele ser más valorado que la complejidad estética, esta indecisión sugiere que ninguno de los finalistas logró cautivar completamente al jurado. 

Ambas declaraciones, con sus matices, revelan un trasfondo común: la crisis de la literatura japonesa contemporánea. En un panorama literario cada vez más diverso, híbrido y mediado por nuevas formas de circulación, ¿qué significa hoy “merecer” un premio literario? ¿La obra más innovadora, la más legible, la que más se vende, la que conmueve a un jurado en particular, la que más apoyo reciba por parte de sus agencias literarias? 

Epílogo 

En un mundo editorial cada vez más dominado por el marketing, las cifras de ventas y la necesidad de visibilidad inmediata, la decisión de no otorgar ni el Premio Akutagawa ni el Premio Naoki en 2025 puede leerse también como un gesto de resistencia. Al abstenerse de premiar por compromiso, por impulso mediático o por simpatías editoriales, el jurado reafirma, aunque sea simbólicamente, el principio de que la literatura debe sostenerse primero en su calidad, no en su conveniencia comercial. 

Es cierto: esta decisión conlleva costos. Las obras nominadas, al no recibir el respaldo oficial de un premio, tendrán menos impulso en librerías. Las editoriales no podrán imprimir la ansiada faja roja con letras doradas, y las librerías verán disminuidas sus ventas, especialmente en una industria que ya vive tiempos precarios.

Pero hay algo profundamente valioso en esta negativa. Un premio que se niega reafirma su importancia. En este silencio institucional hay, paradójicamente, una forma de respeto: hacia los lectores, hacia los escritores, y, sobre todo, hacia la literatura misma. 

Pueden ver la (no) ceremonia de premiación del 16 de Julio de 2025: 第173回「芥川賞・直木賞」

Referencias 

1. 朝日新聞デジタル「芥川賞と直木賞、27年ぶりの該当作なし 『何かが足りず』『拮抗』」2025年7月16日 

https://www.asahi.com/articles/AST7J31J8T7JUCVL01KM.html 

2. 毎日新聞「芥川賞・直木賞ともに『該当作なし』 27年ぶり」2025年7月16日 

https://mainichi.jp/articles/20250716/k00/00m/040/281000c 

3. 日本文学振興会(日本文学賞): https://www.bunshun.co.jp/shinkoukai/award/akutagawa/ 

4. 芥川龍之介賞: https://ja.wikipedia.org/wiki/芥川龍之介賞 

5. 直木三十五賞: https://ja.wikipedia.org/wiki/直木三十五賞 

6. 中村真一郎「純文学と大衆文学」『日本文学史概説』岩波書店、1998年 

7. Fowler, Edward. The Rhetoric of Confession: Shishōsetsu in Early Twentieth-Century Japanese Fiction. University of California Press, 1988. 

8. 角田光代「純文学って何ですか?」NHK出版、2012年 

9. 片山倫太郎・田村嘉勝「文豪をめぐる八人の作家たち」『別冊太陽 川端康成』平凡社、2009年  

10. 太宰治「川端康成へ」『文藝通信』1935年10月号 

11. Fuente de la foto: 2025年7月16日午後7時55分、東京都内、浅野哲司撮影


lunes, 16 de junio de 2025

Mieko Kawakami: Pechos y huevos

Idioma original: Japonés

Título original: Natsu monogatari (夏物語)

Traducción: Lourdes Porta Fuentes

Año de publicación: 2019

Valoración: Se deja leer

De acuerdo con datos de la World Population Review¹, los países con mayor tasa de cirugías estéticas son, en orden descendente, Corea, Argentina, Brasil, Colombia y Grecia. Al igual que los estándares de belleza varían según la geografía y la cultura, el tipo de cirugía predominante en cada país también es diverso y emblemático de cada región: en Corea, la cirugía de párpados; en Brasil, el Brazilian Butt Lift, y en Colombia, el aumento de pecho, reflejado incluso en títulos de célebres producciones como Sin tetas no hay paraíso. Comienzo la reseña con estos datos para subrayar que esta novela jamás podría haber sido escrita en, por ejemplo, Brasil o Colombia.

Natsuko, la protagonista, aloja temporalmente en su pequeño (y muy pobre) departamento de Tokio a su hermana mayor, Makiko, y a su sobrina. Aunque las hermanas crecieron juntas y compartieron muchas experiencias, poseen caracteres completamente distintos y formas muy diferentes de entender la vida. Estas diferencias quedan en evidencia ante la situación central de la trama: Makiko viaja a Tokio para realizarse una cirugía de aumento de mamas, un procedimiento relativamente poco frecuente en Japón, en comparación con las operaciones de párpados o los liftings faciales. 

Makiko se nos presenta como una mujer superficial, inculta, y obsesionada con el paso del tiempo y los efectos del envejecimiento. En contraste, Natsuko, aunque ingenua, es propensa a la reflexión (por no decir rumiación) de todo lo que ocurre en su entorno. Como cereza del pastel de este drama de la condición humana, tenemos a la sobrina, Midoriko, una adolescente en plena pubertad cuyo cuerpo en florecimiento contrasta visiblemente con la marchita figura de Makiko. Como no podía ser de otra forma, Midoriko es sumamente introvertida, al grado del mutismo, por lo que tiene que hacer uso de una libreta para comunicarse con su madre y tía. Sus reflexiones se nos presentan intercaladas en la novela a manera de entradas de diario, permitiéndonos asomarnos al caos existencial que atraviesa.

El libro tiene sus momentos interesantes, pero lamentablemente, si tuviera que definirlo con una sola palabra, sería esta: aburrido. La novela cuenta con alrededor de 500 páginas que, con una buena edición, podrían haberse reducido fácilmente a unas 200 (culpo completamente al editor; aunque no estoy del todo seguro, parece que se trata de una reedición motivada por la falta de impacto inicial). A riesgo de molestar a los defensores del slow pace, esta obra se extiende demasiado en descripciones superfluas que, en mi opinión, no aportan verdadera profundidad ni relevancia narrativa.

Asimismo, la sobrina con mutismo selectivo parece más un pretexto para introducir otro punto de vista narrativo que una verdadera oportunidad para generar contrastes o diálogos internos convincentes. Finalmente, el eje central de la novela, la cirugía de aumento de mamas, termina siendo un arma de doble filo: puede ser una invitación a reconsiderar desde una perspectiva distinta un acto aparentemente banal, o bien, ser un tema trivial si se lee desde países donde dicha intervención es algo cotidiano. Sin embargo, en un mundo donde podemos enterarnos fácilmente de lo que ocurre en otras culturas desde nuestras pantallas, siento que el intento quedó en mera intención.

A pesar de estos aspectos negativos, es justo reconocer que Pechos y huevos tiene el mérito de abordar temas sensibles sobre el cuerpo femenino, la presión social y el paso del tiempo. Eso sí, desde una perspectiva claramente japonesa. Su estilo intimista, aunque en ocasiones excesivamente pausado, logra transmitir las inseguridades cotidianas de sus personajes. Aunque la obra no alcanza plenamente su potencial, creo que consigue momentos que invitan a la reflexión sobre lo que implica ser mujer en sociedades obsesionadas con la belleza y la juventud.

1. https://worldpopulationreview.com/country-rankings/plastic-surgery-by-country

viernes, 2 de mayo de 2025

Osamu Dazai: ¡Corre, Melos!

Idioma original: Japonés

Título original: Hashire Meros (走れメロス)

Traducción: Isami Romero

Año de publicación1940

Valoración: Recomendable

Es sorprendente que el autor de "Indigno de ser humano" haya escrito un cuento tan conmovedor sobre el poder del amor, la lealtad y la determinación. Probablemente Dazai lo concibió en un momento de lucidez dentro de su perenne estado depresivo: la lectura de los poemas de Friedrich Schiller (uno de los cuales inspira directamente este relato) puede aportar claridad incluso al ánimo más sombrío.

Más que una simple inspiración, la versión de Dazai es una adaptación a prosa del poema de Schiller "Die Bürgschaft" (“La promesa”), que a su vez retoma la leyenda de Damón y Pitias. En las tres versiones, la trama básica se mantiene casi idéntica.

En la versión de Dazai, cuando Melos es condenado a muerte por un tirano, se le conceden tres días de gracia para poner en orden sus asuntos. Para ello debe dejar a su amigo como garantía, prometiendo regresar al cabo de esos tres días para cumplir con la sentencia. Su amigo, sin titubear, ocupa su lugar y es apresado. Mientras tanto, Melos regresa a su pueblo para casar a su hermana y asegurar su porvenir. Ahora tiene que regresar a tiempo para salvar a su amigo de la crucifixión. Pero no la va a tener tan fácil, el destino le pondrá obstáculos en su camino. ¡Corre, Melos!

La adaptación de Dazai está muy bien lograda: mantiene la sensación de urgencia y el suspenso sobre el destino de ambos protagonistas. Aunque el cuento tiene un carácter claramente didáctico y moralizante, se acepta más como una estimulante palmada en la espalda que como un sermón. Aunque tengo que decir que de las versiones existentes, me sigo inclinando por el poema de Schiller.

Desconozco las motivaciones reales que llevaron a Dazai a escribir este relato; bien pudo tratarse de una simple chamba para ganarse unos yenes. Sea como fuere, hizo un excelente trabajo. Pocos años después de su publicación, y aún hoy, se incluye en los libros de texto de primaria y secundaria con el triple propósito de enseñar a leer, fomentar la educación moral y sentimental, y promover la apreciación de los clásicos japoneses (esta versión para niños también la recomiendo a quienes estudian japonés como lengua extranjera).

El cuento se ha publicado en diversas antologías de cuentos de Dazai. Además, ha sido adaptado al manga, series de televisión y películas animadas, de las cuales, recomiendo ver la versión de 1992 (link abajo). En español, se puede leer en la antología de cuentos japoneses "Un gran descubrimiento", de editorial Quaterni.

Aprovecho la oportunidad para también instarlos a leer el poema de Schiller.


Friedrich Schiller, Die Bürgschaft (1798)

Sol lanza fieras brasas sin clemencia,

frente a la interminable adversidad

sus piernas flaquean de debilidad

«Del ruin criminal me libró tu anuencia,

fuiste ante atroz caudal mi providencia

¿y es ahora aquí donde me he de pudrir

dejando a mi probo amigo morir?»




Otras obras de Osamu Dazai en ULAD: Indigno de ser humano

domingo, 27 de abril de 2025

Yukiko Motoya: Mi marido es de otra especie

Idioma original: Japonés

Título originalIrui konin tan (異類婚姻譚)

TraducciónJordi Fiblia y Keiko Takahashi

Año de publicación2016

Valoración: Se deja leer

Yukiko Motoya es una figura interesante en el panorama literario japonés contemporáneo. No solo ha ganado múltiples premios literarios, incluido el Akutagawa, sino que también fundó su propia compañía teatral, donde ejerce como dramaturga y directora. Si entran a su sitio web (http://www.motoyayukiko.com/), con solo ver los carteles de las obras que ha montado, pueden darse cuenta de que los temas que aborda no son para nada convencionales. Además, suelen estar representados de una manera, digamos, exótica. Sin embargo, no encontré nada de esa excentricidad en los cuentos incluidos en este libro.

El cuento más largo, Mi marido es de otra especie, es el más interesante. La premisa es prometedora: una mujer se percata de que su marido se parece cada vez más a ella. No solo en los hábitos o expresiones (algo normal en una pareja que lleva muchos años casada), sino también físicamente, como si se tratara de una especie de mimetización reptiliana. La gradual metamorfosis del marido parece servir a una manipulación subconsciente, en la que la protagonista, ahora sí, pierde la voluntad y actúa emulando el comportamiento de su esposo.

El cuento da para pensar sobre diversos temas, desde la mitología y el folclore, hasta cuestiones de viva actualidad como la hiperindividualización de la sociedad, la inercia de la rutina, la falta de confrontación, la inmadurez o la evasión de responsabilidades propias de la vida adulta. Claro está, estas son interpretaciones personales: todo esto se encuentra enterrado bajo varias capas de situaciones absurdas y fantásticas. Sin hacer spoiler, el final no fue lo que esperaba. La propuesta que encontraba tan estimulante quedó tan diluida que terminé el cuento como lo había empezado, sin mayor consecuencia. Me pareció un experimento, si acaso entretenido, fallido.

Los otros cuentos, mucho más cortos, tienen a su vez elementos fantásticos y/o paranormales con un aire blackmirroresco. Si bien presentan situaciones inquietantes o perturbadoras (cualquier emoción provocada por la lectura es más que bienvenida), la falta de clímax y los finales abiertos me dejaron un tanto frustrado.

Motoya escribe de una manera que mantiene el interés, con un estilo que equilibra lo extraño y lo cotidiano. Aunque no siempre logre cerrar con fuerza las ideas que plantea, su propuesta literaria me resultó un tanto refrescante. 'Mi marido es de otra especie' tal vez no deslumbre, pero sí deja entrever una voz singular, lo cual, en estos tiempos, ya es bastante.



miércoles, 19 de febrero de 2025

Kyoichi Katayama: Un grito de amor desde el centro del mundo

 Idioma original: Japonés

Título original: Sekai no chushin de, ai wo sakebu (世界の中心で、愛をさけぶ)

Traducción: Lourdes Porta Fuentes

Año de publicación: 2001

Valoración: Se deja leer

And what sort of story shall we hear? Ah, it will be a familiar story, a story that is so very, very old, and yet it is so new. It is the old, old story of love. Samuel Johnson.

Que nadie se engañe: un bestseller es un bestseller aquí y en China (o en Japón), aunque se presente en una edición que intente hacerlo pasar por un exponente de la nueva narrativa japonesa “murakamiana”. Y, por supuesto, no podía faltar en la portada una chica japonesa misteriosa y muy kawaii, lo cual resulta engañoso. Si la editorial fuese honesta con el tipo de libro que está vendiendo, debería poner en la portada a dos jóvenes abrazados: él con una chaqueta de football americano, ella vestida de porrista y el título en cursivas.

Dos jóvenes brillantes, cada uno a su manera, se enamoran; uno de ellos muere y el otro queda solo, aferrado a la esperanza de un amor eterno que supera cualquier barrera, incluso la muerte. Solo faltaría que su primer beso fuese mientras representan Romeo y Julieta en la obra de la preparatoria. ¿Qué? ¿En serio? Pues sí, tal escena existe en este libro. Al llegar a ese punto estuve a nada de abandonarlo, pero, haciendo de tripas corazón, continué.

La novela está plagada de clichés propios del romance juvenil. Para no desentonar, los describiré como suelen hacerlo los autores del género: Friends to lovers, Opposites attract, Soul mates, Emotional scars... Con esto espero que se hagan una idea clara de lo que encontrarán en el libro, para bien o para mal.

Sin embargo, no todo puede ser fruto de la casualidad. Algo tuvo que conectar con millones de lectores, principalmente en Japón (aunque se ha traducido a numerosos idiomas). ¿A quién no le gusta, de vez en cuando, soltar unas lágrimas mientras come helado junto a la ventana en un día lluvioso? (Tal vez ya se dieron cuenta de que estoy usando clichés también en esta reseña). Además, es una lectura entretenida que, si bien es bastante predecible, ofrece pasajes conmovedores cuando no se fuerza demasiado el drama.

Ésta puede ser una novela repleta de tópicos y recursos sentimentales que hemos visto muchas veces, pero también demuestra que, incluso en las historias más típicas, hay espacio para la emoción genuina (hay que buscarla). Si se lee sin pretensiones, puede brindar un momento para conmovernos y darnos un respiro del aburrimiento de la vida cotidiana.




lunes, 10 de febrero de 2025

Hiromi Kawakami: El tercer amor

Idioma original: japonés

Título original: Sandome no koi (三度目の恋)

Traducción: Yoko Ogihara

Año de publicación: 2020

Valoración: recomendable

Esta es una novela de amor algo extraña. La protagonista, Riko, nos relata la historia con el amor de su vida: cómo supo que lo amaba desde que ella asistía al preescolar, mientras que él, en cambio, ya tenía 16 años. ¿Resulta extraño? Se podría decir que es una especie de Lolita a la inversa. Relata cómo ese sentimiento germinó y creció de forma incesante, hasta que, por fin, cuando ella alcanzó la edad suficiente, pudieron casarse.

La narración se desarrolla en retrospectiva, lo que nos permite intuir que la razón para contarla es que la historia no acabó nada bien. Quien parecía ser la pareja perfecta, esa persona que la acompañó desde la más tierna infancia, poco a poco comienza a distanciarse, a ausentarse del hogar y a recibir llamadas de otras mujeres. Se deduce de inmediato que su esposo no era el hombre que ella creía. El hecho de haber mantenido una relación tan cercana y de que ella estuviera tan apegada a él desde niña nos lleva a pensar en razones aún más desagradables. Todo es posible.

La situación se tuerce cuando Riko se obsesiona con las mujeres que buscan a su marido, temerosa de perder a quien considera su alma gemela. Esta incertidumbre la atormenta hasta el punto de provocarle sueños vívidos; no sueña con su esposo, ni siquiera con el presente, sino que se sueña a si misma como una prostituta de la era Edo o una concubina de la era Heian, inmersa en sus propias historias de amor tormentosas y apasionadas. Estas diferentes personalidades y circunstancias ponen en perspectiva la limitada relación que Riko mantiene en el presente y, al mismo tiempo, nos muestran las vicisitudes de la vida amorosa de las mujeres, tan diferentes y, a la vez, tan parecidas.

Esta novela es una extraña mezcla de novela rosa, fantasía y novela de formación. Fiel a su estilo, Kawakami escribe de manera sencilla y directa, utilizando frases cortas sin demasiados adornos ni metáforas, lo que hace que la lectura resulte muy amena a pesar de su considerable extensión. No diría que es una de sus mejores novelas, pero es una opción muy recomendable para quienes disfrutan de su estilo. Aquellos que no la conozcan pueden empezar por Sensei no kaban o Los amores de Nishino, libros más breves que permiten hacerse una idea clara de lo que encontrarán en El tercer amor.


martes, 4 de febrero de 2025

Junichiro Tanizaki: Arenas movedizas

 Idioma original: japonés

Título original: Manji (卍)

Traducción: Aiga Sakamoto y Miguel Martín Onrubia

Año de publicación: 1928

Valoración: muy recomendable


¡Pero qué dramón!

Esta novela tiene todos los elementos (y futuros clichés) de lo que después sería reconocido como novela japonesa: esposas insatisfechas, maridos autoritarios pero pusilánimes, jóvenes seductoras, gigolós sin escrúpulos, deshonra familiar, suicidio por amor, etc. Sin embargo, se ve claramente por qué a Tanizaki se le considera un representante de la novela moderna en Japón. Hay rasgos propios de la novela romántica del siglo XIX, que Tanizaki mezcla muy bien con el estilo de la novela Meiji.

En esta novela temprana de Tanizaki, se nos presenta la vida de una esposa aburrida e insatisfecha, con un historial de infidelidades (pasadas por alto por el marido, siempre guardardando las apariencias), quien se enamora de una joven de belleza fascinante, inocente y narcisista. En esta relación lésbica se interpondrán, por un lado, el marido de la protagonista y, por otro, el amante de la joven, formando un cuadrado (o manji) amoroso digno de una telenovela mexicana.

La historia está narrada desde el punto de vista de la protagonista, quien relata sus desventuras a una suerte de psicólogo o consejero. Sin embargo, su narración se confunde con la voz de los demás personajes, lo cual nos permite conocer sus versiones de manera indirecta, la mayoría de las veces contradictorias, obligándonos a posicionarnos a favor de uno o de otro. Esto se logra gracias a lo bien definidas que están las personalidades de los protagonistas, sin llegar a caricaturizarlos.

Resulta especialmente interesante cómo Tanizaki, a través de la voz de esta narradora poco fiable, juega con la percepción del lector y con la ambigüedad de los hechos. A lo largo de la novela, se ponen de manifiesto no solo las pasiones y frustraciones de cada personaje, sino también la forma en que la sociedad japonesa de la época condicionaba los roles y comportamientos de hombres y mujeres. 

Tal vez no sea la mejor obra de Tanizaki, pero sin duda es una historia interesante y entretenida, narrada con fluidez y no sin uno que otro cliffhanger (la novela fue publicada originalmente por entregas). A pesar de que para el año en que se publicó esta obra, Tanizaki ya era un autor reconocido, me parece que es aquí donde se nota que llegó a su madurez como escritor. 

domingo, 19 de enero de 2025

Haruki Murakami y Makoto Wada: Retratos de jazz

 Idioma original: japonés

Título original: Potoreito in jazu (ポートレイト・イン・ジャズ)

Traducción: Juan Francisco González Sánchez

Año de publicación: 2020

Valoración: decepcionante

Si acaso piensan que leer todos los libros de Haruki Murakami traducidos al español les llevaría más tiempo que ver todos los capítulos de One Piece, deberían consultar el catálogo de sus obras en japonés. Siendo uno de los escritores japoneses más populares, las editoriales hacen bien en sacarle todo el jugo que se pueda, aunque lleguen a extremos absurdos como publicar libros del estilo “Aprende inglés con Haruki Murakami”. En esa línea, llega a nosotros la traducción al español de textos cortos, a medio camino entre el ensayo y el post de Facebook, donde el abuelo Murakami nos comparte sus ideas sobre el mundo del jazz, tomando como eje de cada texto a un músico icónico de aquella época dorada del jazz norteamericano.

El libro presenta más de 50 semblanzas, cada una acompañada del retrato del músico correspondiente, dibujado por Makoto Wada, un ilustrador que ya había colaborado con Murakami en otras obras y que fue el ilustrador de la portada de la revista literaria Shūkan Bunshun durante más de 40 años. Además, cada entrada incluye la foto de un vinilo, una recomendación para conocer al músico y comprender un poco más lo que Murakami está expresando.

Una pregunta que me planteé después de leer algunos capítulos del libro fue: ¿Por qué hacer un libro específicamente para esto? Con las palabras que elegí en el párrafo anterior ya se habrán dado cuenta de que, a mi parecer, este libro bien pudo haber sido un blog (¡ja!) o una cuenta de instagram donde Murakami recomendara los discos que le gustan. Incluso se podrían incluir fácilmente audios y videos, elementos indispensables tratándose de música.

Hablando específicamente del texto, por muy aficionado al jazz que sea (ya todos sabemos que tenía un club de jazz), se nota que Murakami no es músico. A pesar de que este libro no pretende darnos detalles técnicos y que el público objetivo es, al igual que Murakami, aficionados al jazz, la forma en que se abordan estos ‘retratos’ es demasiado superficial. En muchas ocasiones ni siquiera se relatan episodios interesantes de la vida de los músicos, solo impresiones de lo más frívolas: “es indudablemente increíble”, “el bajo era profundo como un bosque”. Murakami llega al descaro de, en el capítulo dedicado a Charlie Parker, ponerse a hablar de otra cosa y, al final, decirnos: “Ah, perdón, ya ni dije nada de Charlie Parker”.

Para no quedarnos en el terreno de lo abstracto, vean cómo se abordan estos temas por el saxofonista y youtuber Jay Metcalf de BetterSax en uno de sus videos ("Top 10 alto sax players of all time"), hablando de Charlie Parker:

Vamos primero con el más obvio, porque sin él, esta lista ni siquiera sería posible. Claro, estoy hablando de Charlie Parker, Bird. Considerado como el padre del Be-bop, el innovador, el instigador, el creador. Es, sin duda, uno de los más grandes genios musicales del siglo XX. Tan adelantado a su tiempo que si tocara al día de hoy, su música sonaría contemporánea. Es irónico que muchos músicos que aparecieron después de él sean acusados de plagiar a Charlie Parker, cuando en realidad, la técnica de Bird es aún inigualable. Hasta donde sé, este es el único video de Bird tocando en vivo (procede a mostrarnos un clip de Parker tocando). ¿Vieron eso? La llave de octava se quedó trabada y la tuvo que regresar a su lugar (a esto me refiero, alguien que sabe de lo que habla puede señalarnos detalles interesantes). Parker tocaba su saxofón personalizado ‘King Super 20’, el cual se encuentra exhibido en el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana (otro detalle interesante). Después nos da detalles más técnicos (tocando algunas partes él mismo). Como les decía, entiendo que este no es el punto del libro de Murakami, pero de no ser así, no entiendo cuál es.

Otro ejemplo notable de un texto desarrollado alrededor de un músico es El perseguidor, de Cortázar. Un cuento increíble, obligatorio para todo fan del jazz.

Además, Makoto Wada, el ilustrador del libro, aporta una dimensión visual que podría haber enriquecido la experiencia si se hubiera integrado de manera más coherente con los textos. Personalmente, su estilo naïf no es muy de mi agrado, al menos no en este libro, pero entiendo su atractivo. Sin embargo, a menudo no reflejan la profundidad o complejidad de los músicos (Miles Davis y Stan Getz son representados de manera muy similar). Un estilo más realista o expresivo podría haber complementado mejor los ensayos de Murakami, ofreciendo una conexión más significativa entre la imagen y el texto. 

En mi opinión, este libro solo fue un capricho de Murakami y/o un negocio para la editorial. Siendo yo mismo un aficionado al jazz, este libro fue realmente una decepción. Tanto en el texto como en lo visual, Retratos de jazz falla en capturar la esencia de los grandes músicos del género, quedándose en una superficialidad que no satisface ni a seguidores casuales ni a conocedores del jazz.

Otras obras de Haruki Murakami en ULAD: Kafka en la orillaDe qué hablo cuando hablo de correrAl sur de la frontera, al oeste del SolLa muerte del comendador. Libro I y IIDe qué hablo cuando hablo de escribirEl Elefante Desaparece de Haruki MurakamiLos años de peregrinación del chico sin colorAfter DarkTokio Blues

martes, 3 de diciembre de 2024

Tsunetomo Yamamoto: Hagakure

Idioma original: japonés

Título original: Hagakure (葉隠)

Traducción: Alejandro Pareja Rodriguez

Año de publicación: 1716

Valoración: recomendable para hombres de acción

Llegué a este libro a través del buen Mishima, nuestro nacionalista-imperialista favorito. En su libro Lecciones espirituales para jóvenes samuráis, una mezcla de patriotismo exaltado y cringe, Mishima se deja caer sin tapujos (y sin alegorías) con sus ideas más radicales (más no por eso carentes de su agudeza particular) sobre la decadencia de Japón, el papel del emperador como símbolo espiritual de la nación, el rol de los samuráis, etc. Mishima no es el primero ni el último con este tipo de ideas. De hecho, muchas de ellas provienen de este otro texto aquí reseñado, el Hagakure.

En efecto, el mundo está atravesando un período de degeneración; los hombres pierden su virilidad y se parecen cada vez más a las mujeres.

Frases como esta, que encajan perfectamente con el tipo de discursos inflamatorios que esgrimia Mishima a la mínima oportunidad, eran las enseñanzas de un monje budista recopiladas a principios del siglo XVIII. Siendo un guerrero en sus años mozos, Yamamoto tenía opiniones muy fuertes respecto al comportamiento y la raison d'être de los samuráis. Ahora, ¿qué hay de interesante en estos cuasi-aforismos zen? Tal vez el lado más llamativo es la ventana que se nos ofrece a la mentalidad samurái de la época, no distorsionada en exceso por las películas, ofreciendo una visión (si acaso empañada por la añoranza de sus tiempos de juventud guerrera) sobre la lealtad, el honor y la preparación para la muerte. A través de sus aforismos, Yamamoto enfatiza la importancia de vivir con integridad y propósito, valores que, aunque surgieron en un contexto feudal, siguen vigentes en la actualidad (más que nada porque podemos encontrar frases similares en muchos libros de autoayuda).

Su sabiduría, alimentada por los consejos de los demás, puede compararse a las raíces de un gran árbol de follaje espeso y denso. Existen límites a la sabiduría del ser humano, arbusto débil, sacudido por el viento.

Si nos ponemos zen por un momento, uno de los aspectos más fascinantes del Hagakure es su enfoque en la impermanencia y la aceptación de la muerte como parte integral de la vida. Esta perspectiva pretendía que aquellos a quienes iba dirigido reflexionaran sobre sus propias vidas y prioridades, cuestionando la superficialidad y la falta de propósito que a menudo prevalecen en la sociedad (a favor, claro, del señor feudal).

En comparación con otros textos de la misma época, el Hagakure destaca por su enfoque directo y práctico. Mientras que otros escritos pueden ahondar en la teología o la política con mayor complejidad, Yamamoto opta por una claridad que hace que sus enseñanzas sean accesibles para un público amplio. Esta accesibilidad, sin embargo, no disminuye la riqueza de sus reflexiones, sino que más bien las amplifica al permitir que más personas se beneficien de su sabiduría, sin dejar de lado los preceptos del budismo zen, que ya se han hecho parte de la cultura general.

Es muy difícil leer cuando no hay casi nadie que escuche.

En conclusión, Hagakure es una obra esencial para aquellos interesados en la filosofía samurái, la ética personal y la historia japonesa. Solo hay que tener cuidado de no tomarse muchas píldoras rojas.

domingo, 24 de noviembre de 2024

Seishu Hase: El chico y el perro

Idioma original: japonés

Título original: Shonen to inu (少年と犬)

Traducción: Javier Álvarez

Año de publicación: 1939

Valoración: Está bien, pero decepcionante

Aunque la literatura japonesa es un círculo muy cerrado, Japón tiene un panorama literario bastante amplio. Es uno de los países con más publicaciones nuevas en el mundo, a pesar de que es el único donde se habla japonés. Hay una basta oferta de novedades editoriales, revistas especializadas, universidades de letras y, como cereza del pastel, una gran cantidad de premios literarios. Dentro de estos últimos, hay dos que comparten un gran prestigio: el premio Akutagawa y el Naoki. El primero se otorga a escritores noveles (más o menos jóvenes, en su mayoría), y el segundo está dirigido a escritores ya bien establecidos. Este último ha ido a parar a manos de escritores consagrados como Keigo Higashino, Mitsuyo Kakuta, Natsuo Kirino, Miyuki Miyabe, etc. Seishu Hase ganó el premio Naoki en el año 2020 con una novela que, a mi parecer, se queda corta.

El título del libro no tiene misterio. Trata de un perro en busca de su dueño. Tras la catástrofe producida por el terremoto y el tsunami en la costa noreste de Japón (recordada por todos por los daños a la central nuclear de Fukushima), muchas familias quedaron desintegradas, con sus miembros desperdigados, desaparecidos o muertos. Uno de esos afectados es el perro Tamón, que, atraído por una fuerza casi paranormal, recorre prácticamente la mitad del territorio nipón en busca de su dueño, un niño cuya familia tuvo que huir de la debacle nuclear. Aquí es donde la historia se torna cada vez más inverosímil. En su recorrido, conoce a personas que serán sus dueños temporales, hasta que el perro decida reiniciar su búsqueda. Todas ellas, al momento de encontrarse con el perro, se hayan en alguna encrucijada existencial, y el perro, cual ángel guardián, les ayuda a salir del bache. Obviamente, el libro tiene un final feliz.

Dentro de los puntos fuertes del libro está la facilidad de lectura. Es entretenido. Está dividido, cual serie de televisión, en capítulos semiautoconclusivos que hacen el libro muy llevadero. Es una novela ligera y reconfortante.

Lo malo. Para empezar, me parece muy manipulador. El autor hace uso de todas las armas necesarias para sacar lágrimas fáciles al lector: el desastre nuclear, los desahucios, los perritos solitarios, los encuentros emotivos, etc. Por otro lado, como mencioné anteriormente, la inverosimilitud del libro llega a un grado tal que parece por momentos un cuento para niños, lo cual no estaría mal si ese fuera el objetivo, pero se vende como una novela emotiva, desgarradora e inspiradora.

Si no fuera por lo hondo que caló el desastre en Fukushima, no sé si este libro hubiera atraído tal atención.


jueves, 31 de octubre de 2024

Ihara Saikaku: El gran espejo del amor entre hombres

 Idioma original: japonés

Título original: Nanshoku Ōkagami (男色大鏡 )

Traducción: Carlos Rubio

Año de publicación: 1687

Valoración: muy interesante

"El gran espejo del amor entre hombres" es una obra fundamental de la literatura japonesa del periodo Edo, considerada como la primera en el género ukiyo-zōshi (versión literaria del ukiyo-e), el cual captura la esencia de la vida cotidiana y las complejidades emocionales, en este caso, del amor entre hombres, explorando tanto el contexto de la sociedad samurái como el de los comerciantes de Edo, digamos, la gente común y corriente, en contraste con obras que se centran en la nobleza (por ejemplo, el Genji Monogatari).

La obra se divide en dos partes principales (algunas ediciones en español separan el libro en dos tomos). Los primeros capítulos se centran en las relaciones mentor/pupilo (muy al estilo de los atenienses) dentro de la sociedad samurái. Aquí, Saikaku describe cómo el amor entre hombres era una práctica socialmente aceptada, influenciada por el código de honor samurái, donde la lealtad y la moralidad se entrelazan con las relaciones afectivas. Por ejemplo, en el primer capítulo, se narra la historia de un hombre que, tras haber gastado una fortuna en mujeres ("gasté mi fortuna en mujeres y alcohol, el resto lo desperdicié"; George Best, 1999), concluye que el verdadero placer reside en el amor entre hombres, subrayando así la superioridad moral y estética de estas relaciones sobre las heterosexuales (muy al estilo de aquellos filósofos y amantes de niños).

Los últimos volúmenes trasladan el foco al mundo de los comerciantes y los actores de kabuki de Edo. Saikaku detalla las costumbres de los wakashu, jóvenes bellos que, además de actuar en los teatros, mantenían relaciones amorosas con sus clientes en las casas de té (un muy bonito eufemismo). Un ejemplo significativo se encuentra en el segundo capítulo del segundo volumen, donde se cuenta la trágica historia de un joven que, tras la muerte prematura de su amante, decide convertirse en monje, reflejando la intensidad y el dolor inherentes a estas relaciones (véase Brokeback Mountain).

Además, "El gran espejo" no solo documenta prácticas amorosas, sino que también sirve como un espejo de las dinámicas de poder, honor y afecto en diferentes estratos sociales. Las historias varían desde romances idealizados hasta melodramas lacrimógenos, ofreciendo una visión multifacética de cómo el amor entre hombres era percibido y vivido en distintas esferas de la sociedad. Una visión refrescante después de tanto amor cortés.

"El gran espejo del amor entre hombres" es una obra seminal que ofrece una ventana invaluable al mundo del Japón Edo. Ihara Saikaku, con su maestría literaria, no solo es entretenido, sino que nos muestra su visión sobre las complejidades de las relaciones humanas y las construcciones sociales que las enmarcan.

martes, 22 de octubre de 2024

Hitomi Kanehara: Serpientes y piercings

 Idioma original: japonés

Título original: Hebi ni piasu (蛇にピアス)

Traducción: Makiko Tsujimoto

Año de publicación: 2004

Valoración: está bien

Hitomi Kanehara es una escritora un tanto particular en la escena literaria japonesa, incluso para la imagen de los japoneses en general. Emergiendo en la escena literaria a mediados de la década de 2000, Kanehara ganó reconocimiento rápidamente con su novela debut "Hebi ni Piasu", la cual explora temas de alienación e identidad dentro de la subcultura juvenil a través de personajes que desafían (o que se mantienen al margen de) las normas sociales mediante modificaciones corporales extremas, como la lengua bífida, que alude el título.

Liu, una joven que huye de casa, inicia una relación con Ama: un marginado, tatuado y perforado, cuyo mayor atractivo para Liu es su lengua bífida; y con Shiba, el tatuador, casi un gurú para Ama y Liu. Fascinada por este nuevo mundo, Liu se deja arrastrar a situaciones límite, incluyendo modificaciones corporales, drogas y sadomasoquismo.

Kanehara incorpora de manera íntima elementos de la cultura underground, reflejando sus propias experiencias de juventud, incluyendo problemas de autoestima y depresión, así como incursiones en el submundo de las perforaciones y modificaciones corporales (estamos hablando de hace 20 años, dentro de una cultura sumamente conservadora). Si buscan fotos de ella en internet, pareciera más una gyaru que una escritora ganadora del Akutagawa. Y no digo esto para reforzar el prejuicio, sino para poner un ejemplo de las razones que la hicieron controversial en su momento. Hoy en día ya es una autora muy reconocida, con su libro incluso adaptado a una película que pueden ver en Netflix (aunque no está muy buena). Estas vivencias personales no solo enriquecen sus historias con autenticidad, sino que también sirven como motor para la búsqueda de autoexpresión y pertenencia en un entorno que a menudo margina lo diferente.

Del lado negativo, hay situaciones que me parecieron un poco inverosímiles y que solo están ahí por el shock value. Además, el principal atributo de Ama es su lengua bífida; fuera de eso, me parece un sujeto equis. No hay una filosofía coherente sobre lo que hace, para eso está el otro personaje, Shiba, el cual pretende dar profundidad a su estilo de vida, lo cual no se cumple del todo. Entiendo que está el elemento de que mucho de su actuar no tiene más objetivo que ir en contra de algo. Sin embargo, algunas situaciones me parecen, simplemente, absurdas.

Por cierto, muchas de las situaciones que ocurren en el libro son supuestamente autobiográficas, incluyendo la parte donde la chica huye de casa. Indagando un poco más, nos enteramos de que el padre de Kanehara era profesor de literatura y continuó apoyando a su hija (y me imagino, dándole para la renta), corrigió el manuscrito, y fue parte importante para que ganara el premio Akutagawa. No quiero restarle su mérito cómo escritora, pero su imagen de marginada puede que sea un poco exagerada.