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domingo, 10 de mayo de 2026

Luis Bustos: Meseta

Idioma: español

Año de publicación: 2026

Valoración: está bien

Cómic de reciente aparición del reputado ilustrador y guionista Luis Bustos, de inequívoco sabor hispánico, si bien adaptado a los tiempos actuales. Me explico: la premisa es bastante sugerente, puesto que nos cuenta un viaje en coche compartido (tipo BlaBlaCar o lo que sea) entre Barcelona y Madrid, justo la noche en la que las calles están convulsas porque se ha producido un asesinato político y una parte del Ejército y la ultraderecha  amenazan con un golpe de Estado. En el coche se juntan los jóvenes Pablo y Viri, con el conductor, Ramón, que resulta ser un trasunto no demasiado disimulado del ínclito José Luis Torrente (para quienes nos lean desde fuera de España y no conozcan a este personaje cinematográfico, mi más sincera enhorabuena). Hasta aquí se diría que la narración del viaje era una metáfora de "las dos Españas", algo que tanto juego literario y ensayístico ha dado a lo largo de, como poco, los últimos noventa  años,  pero resulta que cierto incidente obliga a los viajeros a desviarse de su ruta y buscar refugio en un lugar apartado y bastante peculiar, en el que la historia evoluciona hacia el género de terror y fantástico, aun sin perder el carácter alegórico sobre el momento político actual (que, en realidad, no es exclusivo del Reino de España, sino de buena parte del mundo. Y de hecho, yo casi diría que en España el enfrentamiento político no está tan enconado como en otros sitios).

Ningún problema sobre está lectura alegórica -quizá, tan sólo, que sea demasiado obvia-, así como ningún problema en que derive hacia lo fantástico/esotérico (incluso muy al contrario, por mi parte). Mis objeciones a esta novela gráfica van más hacia el aspecto puramente narrativo; en mi opinión, la historia avanza a un ritmo, no digo que moroso, pero tampoco demasiado rápido, durante la primera parte del libro -pongamos que su primer tercio-, para que luego, en un lapso de tiempo que no parece muy largo, se precipiten los acontecimientos llenos de acción y hasta bastante truculentos. Esa compresión de la acción hace que, inevitablemente, el autor deba tirar de tópicos y de soluciones previsibles para resolver las situaciones, con lo que el conjunto se resiente de un cierto déjà vu. Una lástima, porque la premisa prometía bastante, pero creo que habría que haber dejado respirar un poco más a la historia, darle espacio para desarrollar ciertos de sus elementos que hubieran enriquecido el conjunto y no caer en lo más esperable. 

Por otro lado, y aunque pueda parecer un objeción fútil o anecdótica, no acabo de ver el por qué del título de Meseta (*), que es donde se supone se encuentra el lugar en el que trascurre casi toda la acción. Pero es que entre Barcelona y Madrid lo que hay, sobre todo, es la comunidad de Aragón, que en la Meseta, precisamente no está (ya sé lo que me dirán en los comentarios, que en esa ruta también se encuentra Guadalajara, pero es que, por lo que parece en la trama, el desvío se produce bastante más lejos de la capital de España... llamadme tiquismiquis, si queréis). Entiendo que se trata de una licencia narrativa que no tiene mayor importancia... excepto porque quizás (y sin quizás) el título trata de aludir a la España más rancia, centralista y retrógrada, de la misma forma, sospecho,  que  veladamente tratan de insinuar algunas personas cuando usan el eufemístico "mesetario/a" para no decir "castellano/a" o, más directamente, "madrileño/a" (lo cual no dejaría de tener cierta guasa, puesto que Bustos es de Madrid). Sólo puedo decir que si alguien utiliza el término "mesetario" para insinuar tales connotaciones, frente a las que tendrían otras zonas del Reino de España, se entiende, ni conoce bien la Meseta ni tampoco el resto de los territorios de España, creo yo...

Por finalizar con los aspectos más positivos de este cómic, es cierto que la trama acaba siendo precipitada y con un montón de tropos previsibles, pero se lee con presteza y agrado, dejando un regusto final asaz satisfactorio. A lo que no es ajeno la estupenda factura de las ilustraciones, con un magistral uso del claroscuro, amén de una audaz y estimulante composición de las páginas, en especial las que tratan de la parte más fantástica de la historia. En resumen: una narración que podría haber sido más redonda de haberse dilatado más, pero que, no obstante, resulta lo suficientemente interesante e incluso, en algún momento, absorbente, para merecer su lectura.


(*) Para nuestros lectores/as quizás hispanics pero no spaniards: en la Península Ibérica hablamos de la Meseta para referirnos a la Meseta Central, llanura que se encuentra a unos 600-800 metros de altitud y dividida a su vez en dos submesetas, Norte y Sur. En la primera se encuentra la Comunidad Autónoma de Castilla y León y en la otra, las de Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura.

También de este autor y reseñados en Un Libro AL Día: ¡García! 1 y 2


lunes, 13 de abril de 2026

Thomas Olde Heuvelt: Oráculo

Idioma original: neerlandés

Título original: Orakel

Año de publicación: 2021

Traducción: al inglés, Moshe Gilula; del inglés al español, Ana Isabel Sánchez

Valoración: entre recomendable y está bien

Última novela, hasta la fecha, del autor de la estupenda y terrorífica HEX que no sólo resulta tener un transfondo de lo más holandés posible (y sí, en este caso digo holandés más que neerlandés), sino que ya  comienza echando mano de un par de clichés: un par de adolescentes que, al dirigirse a clase en bicicleta, encuentran un sorprendente hallazgo en un campo de tulipanes -bueno, vale, como es casi invierno, de bulbos de tulipanes, pero lo mismo da-; sólo faltan un par de molinos de viento y una oronda y rubia campesina con zuecos... El hallazgo de los chicos tampoco es una nadería, sino nada menos que un navío desaparecido trescientos años atrás y que vuelve a aparecer ahí tirado en medio de un campo. Y qué tiene la bastante inquietante característica de que todos aquellos que entra por su escotilla de proa no vuelve a salir... Desaparecen, además, mientras suena la fantasmal campana de a bordo. El barco, cómo no, se llama el Oráculo - y la finca donde aparece, por cierto, tiene el premonitorio nombre de El Fin de Todo Hombre-; con este  sugerente comienzo, cabe esperar, sin duda, una historia de terror de las de poner los pelos como escarpias, ¿no?

Pues no. O, mejor dicho, sí pero no... Porque, si bien nos encontramos, sin duda, ante una novela de terror fantástico -o viceversa-, Oráculo no se queda en eso, puesto que muta por momentos hacia un thriller "de espías", cuando del hallazgo se hace cargo una opaca sección de los servicios secretos neerlandeses llamada Noviembre-6; a una novela juvenil, ya que el principal protagonista es Luca, uno de los chicos que encuentra el barco, de trece años e incluso, en cierto modo, se trata de una secuela de HEX, lo que no quiere decir continuación, porque el otro protagonista más destacado de la historia -dentro, eso sí, de un montón de personajes- es nada menos que Robert Grim, que les sonará a quines hayan leído la primera novela de Heuvelt (la primera traducida al castellano, al menos). Tranquis quienes no lo hayan hecho, porque no es para nada necesario (aunque sí conveniente) para seguir ésta. 

El terror que nos ofrece la novela también cambia a lo largo de la historia, pues si en un principio, cuando se producen las inexplicables desapariciones, podríamos hablar incluso de un "terror metafísico" (con todas las comillas del mundo, por favor), para luego encontrar otro más epidérmico y, por último, casi un "horror cósmico" lovecraftiano, combinado, además, con un atavismo bastante sorprendente.... En fin, que quizás por esta ensalada de terrores cambiantes me da la impresión que la novela puede no ser del agrado total de los devotos del género más puro... o quizá se deba más bien a lo que he mencionado que tiene el libro de thriller de espías e incluso de acción y que puede despistar un poco al personal terroadicto más recalcitrante. Puede que me equivoque y espero que así sea, en todo caso. De lo que sí estoy seguro es que esta novela puede agradar también y mucho, a los seguidores del género fantástico (no necesariamente terrorífico, quiero decir) y también a un público de gusto más general, por qué no.

Un último apunte: en mi reseña de HEX comentaba que en esa novela había pocos personajes femeninos (aparte de la bruja alrededor de quien gira la historia, claro) y aún menos encontrábamos en ECO, en todo caso, en lo que yo llegué a leer. No ocurre lo mismo en Oráculo, en donde encontramos una paridad entre personajes masculinos y femeninos, con bastante protagonismo de algunas de éstas, además. Otra cosa es si estos personajes femeninos están mejor o peor tratados o responden a ciertos tópicos, como le he oído comentar a cierta youtuber, pero bueno, parece que Thomas Olde Heuvelt está más atento a este detalle. Claro que igual su siguiente novela se desarrolla en un monasterio de monjes cartujos y me tengo que callar...


También de Thomas Olde Heuvelt en Un Libro al Día: HEX

martes, 6 de enero de 2026

Monika Kim: Los ojos son la mejor parte

Idioma original: inglés

Título original: The Eyes Are the Best Part

Año de publicación: 2024

Traducción: Albert Fuentes

Valoración: Entre recomendable  y está bien (sobre todo para raritos gente especial)

¿Una primera novela de una joven escritora que trata sobre la obsesión por comer ojos humanos? ¡Córcholis, qué me decís! Como podéis imaginar, me he apresurado a leerla y reseñarla antes de que se me adelante Oriol, que ésta parece escrita para él... (aunque, vaya, la ha publicado uno de los sellos de Planeta. Demasiado mainstream, quizás). Por lo demás, se trata de la primera obra, ya digo, de la escritora norteamericana, pero hija de coreanos, y residente en Los Angeles Monika Kim. Que ha escrito una novela... ¿a ver quién lo adivina? Pues sí, sobre una joven de Los Angeles hija de inmigrantes coreanos que, en su caso, estudia en la universidad y tiene una serie de problemas más o menos graves... Para empezar, su familia no nada en la abundancia, así que vive con su madre y si hermana en un pequeño apartamento de Koreatown. Y no digo que también con su padre porque éste las ha abandonado para formar otra familia con una mujer más joven. Su madre, a causa de la previsible depresión, se echa un novio bastante capullo, George, un blanco obsesionado con las asiáticas -incluidas las hijas de su nueva novia- y que se muda al exiguo apartamento. En la Universidad a Ji-won, que es el nombre de la protagonista, le va un poco mejor, pero también ha de vérselas con el estrés de los estudios y su indecisión entre sus dos nuevos amigos, el simpático Geoffrey y la cautivadora Alexis. 

Si la cosa se quedara aquí, podríamos encontrarnos, por ejemplo, ante una novela para eso que llaman "jóvenes adultos", que tratará sobre las cuitas familiares y sentimentales de una joven estudiante. Pero no es sólo por eso por lo que esta novela ha llamado la atención y suscitado parabienes diversos. Resulta que el muy poco presentable George posee unos ojos de un intenso azul celeste que fascinan de una forma malsana a Ji-won, que se obsesiona con la idea de arrancárselos e ingerirlos -la idea le surge a partir de la costumbre coreana de comerse los ojos del pescado para tener buena suerte-; y, por extensión,  lo mismo con todos los ojos azules con los que se cruza. El proceso de Ji-won hacia volverse totalmente cucú bananas es lo que resulta tan atrayente de esta novela, que a partir de cierto momento se desliza indefectiblemente hacia el thriller psicológico e incluso, según algunos, el body horror (aunque yo considero que se trata de otra cosa). 

Es evidente que la premisa de esta historia tiene un carácter simbólico, más allá de su adscripción al género del thriller o incluso a a narrativa de terror. El descenso hacia la psicosis de la protagonista es paralelo a lo que podríamos considerar su empoderamiento como mujer frente al control masculino, en primer término, pero además como mujer asiática frente a los hombres blancos (es decir, anglosajones, etc., que estamos hablando de EE.UU.), que ven en las féminas de su raza no sólo una fantasía sexual, sino también de sumisión ante el dominio masculino. Incluso se puede decir que, en última instancia,, es esta lectura de la novela la que se impone sobre la puramente narrativa, ante lo cual no cabe poner la menor objeción,  claro  -y probablemente sea lo que haga que esté libro perdure en el recuerdo de quien lo lea-; no obstante, puede que al centrarse en ello la autora haya descuidado algún que otro mecanismo narrativo del género, pergeñando situaciones poco verosímiles o que parecen cuadrar a la perfección hasta que te paras a pensar en ello... Tampoco pasa nada: no deja de ser una primera novela que, en mi opinión, aprueba con nota, Con la dificultad añadida de que su argumento posiblemente no sea del agrado de todo el mundo o pueda resultar malinterpretado. Por cierto, que no quiero acabar sin comentar que una vez más y como podéis comprobar, la cubierta del libro sintetiza de forma inmejorable de qué va su argumento. Es más, excepto los raritos/as como yo, que sin duda disfrutaréis haciéndolo, el resto os podéis ahorrar, si queréis, la lectura de esta novela: en esa ilustración está todo.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Patrick Horvath: Bajo los árboles, donde nadie te ve

Idioma original: inglés

Título original: Beneath the Trees Where Nobody Sees

Año de publicación: 2023

Traducción: Santiago García

Valoración: recomendable, pero no para todos los gustos

La pequeña ciudad de Woodcreek es una pintoresca y tranquilísima localidad donde todo el mundo se conoce, se ayuda  y son amables unos con otros, un remanso de paz y calidad de vida  al viejo estilo, que es especialmente apreciado por Samantha Strong, la dueña de la ferretería, una ciudadana también especialmente querida y ejemplar. Claro que Samantha necesita, de vez en cuando, darse una vuelta por la ciudad para poder explayar su verdadera naturaleza, lejos de sus vecinos. Porque Samantha resulta ser una asesina en serie que, eso sí, se cuida de matar siempre lejos de Woodbrook y, por supuesto, a ningún conocido. Sin embargo, alguien más en el pueblo comienza a cometer horrendos crímenes sin preocuparse de estas precauciones y nuestra asesina deberá asumir el papel de detective para encontrar quién es, antes de que las investigaciones oficiales la puedan localizar a ella.

Con este argumento se puede construir un estupendo thriller -lo que, de hecho, es esta novela gráfica- o también una comedia negrísima; Bajo lo árboles... consigue combinar ambos géneros gracias a la elección gráfica que hace su autor. Porque los personajes de la historia, los habitantes de ese idílico pueblo que es Woodcreek no son tienen el aspecto de personas, sino de animales antropomorfos, como en cualquier historieta para niños al uso. Ni siquiera se ha buscado darles un aire de ferocidad -en el caso de los asesinos, me refiero- sino, al contrario, el look de todo el libro es dulce, tirando a ñoño; la propia Samantha es una osita con cierto parecido a los conocidos (quizás ya no tanto) Osos Amorosos y, junto a ella, encontramos, conejos, ratones, cerditos... en fin, la fauna habitual de cualquier cuento infantil. Lo mismo ocurre con la gama cromática empleada, a base de colores suaves, muchas veces lo que llamamos "pastel", tan sólo rotos, en los momentos más truculentos -que lo son mucho, aviso-, por el rojo de la sangre. Porque ahí está la gracia de libro, en esa combinación de lo cursi o ñoño con la violencia más extrema, con la recreación sanguinolenta de la psicopatía extrema. algo a lo que estamos acostumbrados y aceptamos en la ficción sobre psicokillers, ya sean literarias o cinematográficas, pero que impacta más, por contraste, en un cómic que parece destinado al público infantil (por cierto, quien se lleve este libro a casa, por favor, que no lo deje al alcance de los niños. Repito: NO ES UN LIBRO PARA NIÑOS). Como he leído en alguna crítica, este cómic sería como introducir la trama de El silencio de los corderos en el mundo de Winnie the Pooh. Un El viento en los sauces con Patrick Bateman haciendo de las suyas. En realidad, parece que hay toda una tendencia "cuquitruculenta" o cute gore (el término tampoco es mío; lo he leído en otra crítica) en el cómic y la animación actuales... Me estoy acordando de la tremebunda película Unicorn Wars), consistente en esta mezcla de ilustraciones de aire cándido o infantil con argumentos perturbadores. Tal vez se deba, en origen, a la influencia del arte Lowbrow, no lo sé, pero prometo inquirir en el asunto...


También se le puede dar a esta novela gráfica, aunque no sé si era la intención de su autor, un significado sociopolítico: Samantha vive feliz en un entorno ideal e idealizado, como la supuesta sociedad de tiempos pasados que añoran ciertos sectores "nostálgicos" (por decirlo así) tanto en EE.UU. como aquí... Una sociedad donde cada cual tenía su lugar y no se salía de su sitio, donde los vicios y los defectos se escondían debajo de la alfombra; de hecho, nuestra gentil osita se desplazaba a la babilónica ciudad para cometer sus propios crímenes, hasta que algo, en este caso una competencia imprevista, hace saltar ese orden y pone de manifiesto la falsedad del sistema. Lo mismo que el orden pasado ideal que algunos (o muchos) reivindican hoy en día no existió nunca, parece decirnos Horvath, pues tan sólo era necesario fijarse en sus aspectos discordantes para que se le vieran las costuras.

Lo que no significa que seguir un cierto orden no resulte importante...

lunes, 29 de septiembre de 2025

Pilar Fraile: Las leyes de la caza

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025

Valoración: Recomendable

No me extrañaría que, tarde o temprano, esta novela sea adaptada al cine o a la televisión. Elementos tiene para ello: un punto de partida interesante, buen ritmo en la narración, acertado desarrollo de sus personajes principales, tramas y temas secundarios a los que abrirse (y que en una serie darían para meter paja "a punta pala", que es lo que hacen el 99% de las putas series), etc. Pero retrocedamos y contemos, aunque sea un poco por encima, de qué va Las leyes de la caza.

Emparentada hasta cierto punto con la narrativa española reciente ambientada en zonas rurales (¿podríamos hablar de una "narrativa neorrural" española o de una revisión de aquello de civilización o barbarie?), Las leyes de la caza vendría a ser un thriller en el que el punto de partida es la desaparición de Oliver, niño de 8 años que vive con su madre (Jana) en La Comunidad, especie de secta que supuestamente huye de la ciudad, la acumulación y el consumismo desaforado de estos tiempos locos.

Hay, por tanto, una desaparición, un misterio que desentrañar, unos culpables que encontrar, etc y todo esto sitúa a Las leyes de la caza en el terreno del thriller. Pero Fraile no se queda ahí (sería todo demasiado fácil, demasiado trillado) y juega con los condicionantes o circunstancias que rodean a los personajes y abre la novela a otros territorios en los que se tratan temas como la soledad en un mundo hiperconectado, las relaciones de poder en la familia o en el trabajo, el abandono rural, el machismo, las fake news, etc. Todo ello, además, en un entorno geográfico perfectamente aprovechado para crear una atmósfera que encaja a las mil maravillas con la trama, hasta el punto de que ruidos, olores, paisajes, accidentes geográficos o fenómenos meteorológicos son más personaje que telón de fondo.

Además de esa atmósfera derivada de la utilización de la naturaleza como personaje, paso a desgranar alguna de las principales virtudes de la novela, ya apuntadas en el primer párrafo de la reseña:

  • un punto de partida interesante. ¡Ay la importancia de una primera página o un primer capítulo que te agarre de la solapa!. Aquí hay un niño desparecido, una madre que deja entrever sus problemas, una secta cuanto menos extraña y una naturaleza no sabemos si hostil o protectora. Diez páginas en las que se condensan buena parte de los ingredientes del libro y que te fuerzan a seguir leyendo. 
  • el ritmo. Fraile logra mantener la tensión de la trama, en buena medida gracias a la utilización de breves capítulos en los que se pone el foco en diferentes personajes. Ojo que no hablo aquí de cambios de puntos de vista o de monólogos interiores sino de cambio en el "foco". Algo aparentemente sencillo pero sumamente efectivo.
  • desarrollo de personajes principales, especialmente de Jana y Carmen, los dos personajes femeninos que ocupan el centro del relato. Son estos personajes complejos en los que la carga del pasado es fundamental.
  • la ambición por salirse de los "cánones" del género.
  • los paralelismos que se establecen a lo largo de la novela entre los distintos personajes y entre naturaleza y "humanidad".
Solamente un par de comentarios en el lado menos positivo: el primero es cierto desaprovechamiento de algunos secundarios (Román, especialmente) y de situaciones apuntadas (el abandono rural o las relaciones de poder en ese ámbito); el segundo son las excesivas erratas que salpican el texto. ¡Y mira que me jode, porque Candaya es una de mis editoriales de cabecera! Espero que la segunda edición tenga una mejor revisión.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Madres de libro: Todas las madres me odian de Sarah Harman

Idioma original: inglés 

Título original: All the Other Mothers Hate Me

Año de publicación: 2025

Traducción: Librada Piñero

Valoración: entretenido

Florence Grimes, joven madre norteamericana y ex componente del grupo Noche de Chicas se dedica a sobrevivir en Londres, donde su hijo Dylan asiste al internacionalmente pijo colegio St. Ángeles -pagado por el padre, claro-, no siendo demasiado popular entre las internacionalmente pijas madres, en parte por sus propios méritos y en parte también porque su hijo resulta un poco rarito dentro del internacionalmente pijo alumnado. Un poco rarito y además, sospechoso cuando uno de sus compañeros más pijos, precisamente, desaparece durante una excursión. La propia Florence descubre ciertos indicios que sugieren que su hijo ha tenido algo que ver en el asunto... ¿Qué haría cualquier madre ante una situación así? ¿Hablar con su hijo, tratar de aclarar las cosas, acudir a la policía? Por supuesto que no: lo que hace la protagonista (y supongo que harían muchas otras madres) es ocultar las pruebas y buscar cualquier forma de exculparlo. Así, nuestra Florence, con ayuda de otra madre recién llegada al St. Angeles, se convierte en una improvisada y del todo inaudita detective para tratar de averiguar que le ha ocurrido a Alfie Risby (que así se llama el niño desaparecido y tal vez asesinado) y exculpar a Dylan. Misión complicada, porque sí, casi todas las demás madres la odian o, cuando menos, la desprecian...

No voy a decir que ésta sea una gran novela, alta literatura y todo eso... Ni siquiera puedo decir que es una buena novela, interesante, con cierto prestigio, etc. de las que a uno le gusta mencionar casualmente en las conversaciones cultas, vaya... De hecho, fuera de este blog no creo que la mencione nadie que la haya leído. Pero sí es una novela bastante entretenida e incluso divertida, a medio camino entre un thriller bien trazado (o, al menos, tan bien trazado como muchos de los que llenan las listas de ventas, sobre todo en época estival) y lo que hace unos años se llamaba chick-lit, en este caso un tanto caótica y destartalada; Florence no es una joven profesional que no puede disfrutar de su relativo éxito porque, ay, no tiene novio, sino una joven madre, bastante desastrosa y sin un futuro claro por delante que disfruta todo lo que puede de su juventud aunque, ay, no tiene novio... De todas formas, si algo deja claro la historia es que la gran relación, el gran amor de Florence no es otro que Dylan y deja evidente, incluso de forma algo perturbadora, lo que una madre es capaz de hacer por su hijo, incluso pasando por encima de quien haga falta.

Pero tampoco nos pongamos tan intensos: la novela de Sarah Harman (la primera, al parecer, siendo ella, también, una americana afincada en Londres) es, como digo, de lo más entretenida y fácil de leer, además de por esos truquitos típicos de los candidatos a best-sellers (o de los talleres de escritura donde enseñan a escribir candidatos a best-sellers), como, ya sabéis, capítulos cortos y ágiles, cliffhangers, facilidad para empatizar con las protagonistas... porque está llena de humor. No digo que sea un humor sorprendente y superocurrente -en general, se basa en el autofustigamiento autoindulgente (ya sé que parece contradictorio) de Flo; pero, en cualquier caso, contribuye a hacer más llevadera a quien se anime con esta novela una lectura que ya de por sí lo es. Ideal para las mañanas de playa, las perezosas tardes veraniegas o las noches en que nos han incautado el acceso a Netflix. Cierto es que también se puede leer otra cosa más sesuda, pero hace mucha calor...

jueves, 4 de septiembre de 2025

Madres de libro: Heridas abiertas de Gillian Flynn

 Idioma original: inglés 

Título original: Sharp Objects

Año de publicación: 2006

Traducción: Ana Alcaina

Valoración: ¿está bien?

Vaya tela la de está novela, amig... estoo, quiero decir Resumen resumido: Camille Preaker es una reportera de un periódico de Chicago (el cuarto en importancia, que no está mal, pero tampoco es para tanto) que es enviada por su jefe a su pueblo natal, Wind Gap, en el culo de talón de la bota de Missouri, casi en el Profundo Sur de EE.UU., para escribir un reportaje sobre un posible asesino en serie; una niña apareció estrangulada -y con los dientes arrancados... detallitos del libro- nueve meses atrás y ahora -esto es, cuando se sitúa la acción, hace unos veinte años- ha desaparecido otra, con pinta de haber sufrido el mismo destino. A Camille, como es de suponer, no le hace ninguna gracia el encargo. Nin-gu-na... Porque, además de lo desagradable de husmear en un asunto como ése, si se dio el piro a Chicago fue para dejar atrás su ciudad natal, su incómodo pasado y, sobre todo, a su familia. Es decir, a su madre, la mujer más rica del pueb... quiero decir, ciudad (en EE.UU. parecen tener un concepto distinto que aquí de a lo que podemos considerar como tal), una dama que no sólo parece un dechado de perfección, sino que tampoco admite otra cosa a su alrededor. O sea, lo contrario de lo que es su hija Camille, que carga con un saco de adicciones y traumas que harían las delicias de cualquier psicólogo que estuviera preparando su tesis doctoral. Menos mal que tiene a la hermanastra de Camille, Amma, de trece años, que esa sí que es perfectita en todo su joven naturaleza, a pesar de (o quizás debido a) ser un bicho de cuidado. Aún así, a la madre, Adora, le sirve de consuelo para olvidar a Marian, otra hija que murió tiempo atrás...

Con estos ingredientes se puede preparar un sabroso pero algo indigesto melodrama como los que amenizan los domingos por la tarde en telefilmes idóneos para echar la siesta, a falta de Tour de Francia... Pero claro, Gillian Flynn, como sabe cualquiera que hay leído su megaéxito Perdida (yo no lo he hecho, aunque he visto la peli) no se anda con chiquitas y esta su primera novela armó todo un thriller psicológico en el que explorar los turbios recovecos del alma humana. Las investigación periodística/policial no tiene demasiado  interés, más allá de unos cuantos tópicos del género -poli joven y guaperas con el que fol... tontea la protagonista, los secretos mal guardados que pululan en cualquier pueblo más o menos pequeño, el consabidos sospechoso que todos sabemos que no va a ser culpable-, pero le sirve a la trama para avanzar hasta una resolución que la autora, en su bisoñez como tal , supongo que pretendía fuera sorprendente pero que se ve venir a kilómetros (perdón si alguien considera esto un spoiler).

En todo caso, esto no es lo importante ni lo interesante de la novela. Lo importante es la recreación que nos ofrece de una(s) maternidad(es) absorbente, morbosa, enfermiza a fuer de pretender ser abnegada, pero que no deja de ser un epítome o, más aún, una exageración casi caricaturesca de los valores que se supone ha de mostrar la maternidad. Lo que no deja de ocurrir también con respecto a la sociedad femenina que encontramos en Wind Gap -en la que se mueve Camille, en todo caso- estructurada cual colmena, con una abeja reina, las aspirantes a serlo y un ejército de obreras a su servicio -los hombres, aunque aparecen en la novela, no tienen un papel trascendental en la misma o, al menos determinante; bien podemos considerarlos como a los zánganos, únicamente útiles para la fecundación, si acaso-; desde luego, no se puede decir que Flynn sea clemente con sus congéneres, a excepción de su protagonista Camille, claro, a la que, por otra parte, se las hace pasar canutas  siempre que puede...

Si el retrato del universo femenino y de la maternidad que nos brinda la autora es lo importante de la novela, lo más interesante es que no se corta un pelo en llevar los conflictos, las aristas y la turbiedad hasta un extremo poco habitual en una novela con ambición comercial o incluso de convertirse en best-seller (que no sé si ésta lo logró). No sólo eso: también podemos encontrar un toque de casi gótico sureño, y de casi novela de fantasmas, con una mansión casi encantada. O casi un cuento de los hermanos Grimm, si se quiere... Un cuento bien narrado, porque está claro de Gillian Flynn tiene dotes más que suficientes para ello, pero en el que por momentos, la célebre y necesaria suspensión de la incredulidad se diluye e incluso , en algún momento, entra en un cierto dislate. Lo que no significa que no se pueda leer con gusto, también morboso, para qué engañarnos, pero es lo que hay. Placer culpable, que se dice...

Un último apunte: no entiendo por qué razón, además de que sea una de esas decisiones editoriales un poco absurdas, se le puso este título en España, en vez del original, Objetos afilados, más adecuado puesto que tiene una relación directa con la trama y las referencias a todo tipo de chismes cortantes y/o punzantes -también metafóricos- se encuentran por toda la novela. Heridas abiertas es más bien título de telefilme de domingo por la tarde, aunque si el argumento es el de esta novela, ya os digo yo que no os quedaríais dormidos/as... (de hecho, la serie que se hizo a partir de esta novela, también con Amy Adams de protagonista, como en el caso del libro reseñado por Santi para esta semana temática, no tuvo una segunda temporada, al parecer, porque resultaba demasiado oscura incluso para la actriz).


Post-resencia: Creo que esta vez me he pasado un poco con los paréntesis. Pido disculpas (y no volverá a ocurrir).

sábado, 2 de agosto de 2025

Jesús Cañadas: Fundido a negro

Idioma: español
Año de publicación: 2025
Valoración: Muy, pero que muy recomendable

Apariciones de la Virgen; leyendas granaínas; gitanos del Sacromonte; parejas de la Guardia Civil; procesiones entre flores... Con todos estos elementos se podría componer un drama lorquiano. O un pastiche lorquiano, que tanto da... Pero lo que hace Jesús Cañadas en esta novela no es ni una cosa ni la otra, sino añadirle al cóctel un documental de true crime, la telebasura adicta al frikismo de los 90 (no me refiero a los fans de Star Wars, precisamente), los jipis de la Alpujarra, drogas y culpabilidad . Y a Juliette Binoche, qué ya me diréis como se la puede meter en una novela de terror,  pero Cañadas lo consigue... Porque sí, Fundido a negro es una novela de terror, pese a que su autor afirme que él lo que escribe son thrillers (y sí, está novela es un thriller, quizás antes que ninguna otra cosa, pero también da mucho miedito), ya desde su comienzo, con la transcripción de un video en que los guardias civiles se dirigen de noche a un cortijo donde, al parecer, ha habido un grave incidente... Pero avancemos la imagen para hacer el consabido resumen resumido: 
Benjamín Correa es un director de documentales andaluz en horas bajas -bajísimas- a pesar de haber ganado, años atrás, la Palma de Oro en Cannes -o precisamente, a raíz de haber ganado la Palma de Oro en Cannes-, así que decide aceptar, no muy convencido, el encargo de Canal Sur de realizar, deprisa y corriendo, un documenta sobre la secta mariano-milenarista de El Encuentro de María, que, dieciocho años atrás, acabó. por decirlo suavemente y emplear el término de la novela, en una marimorena de mucho cuidado... El equipo de grabación, compuesto por antiguos amigos de Benjamín, se pone a la tarea y comienza a entrevistar a personas que tuvieron que ver, de un modo en otro, con El Encuentro. Pero pronto empiezan a encontrarse elementos cada vez más inquietantes, según van indagando sobre las figuras de Elías, el líder de la secta y Micaela, su pérfida factótum, así como lo que ocurría en el seno del grupo. Y no sigo porque esta es una de esas novelas que hay que leer hasta el final para poder entender -o no-, sabiendo lo menos posible de la misma y así disfrutar (o pasarlo mal, según se mire) al máximo. Muchos son los elementos presentes en esta novela que propician que esto suceda; por citar algunos, al modo de Oriol:

  • Que nos encontremos, precisamente, ante un thriller, con los mecanismos y tropos propios (y típicos) del thriller, pero, al mismo tiempo, ante una novela de terror, con los mecanismos y tropos propios del terror, lo que nos hace olvidar las costuras que se le puedan ver al thriller.
  • Que el autor consiga crear momentos  inquietantes, cuando no terroríficas, no sólo por la presencia de personajes, entidades o situaciones aterradoras, sino, sobre todo, por el dominio e incremento de la tensión en casa capítulo y la gran habilidad de este escritor para crear ambientes perturbado(re)s, espacios liminares, equívocos o, directamente siniestros. Pero todo y siempre, sin embargo, al servicio de la trama y del devenir reservado a sus personajes.
  • Que la trama funcione con la precisión de un reloj suizo, con la minuciosidad de una maqueta ferroviaria, con el ingenio de un juego de palabras inesperado... pero todo sin que nos demos cuenta de ello hasta el final, ya sea debido a las circunstancias que antes he comentado, o, simplemente, para la facilidad de Cañadas para que todo fluya, sin forzar la máquina, sin obligar al lector a inclinarse a cada momento ante el talento del autor. 
  • Que nos hallamos, además, ante un escritor especialmente dotado para contarnos lo más terrible y mantenernos en vilo con el suspense y el ritmo que le imprime a la narración, sin por ello (quizá por su origen gaditano) perder la naturalidad y aun el gracejo de lo coloquial, el respiro de lo cotidiano, que nos permite una falsa relajación hasta que nos damos cuenta de que la temperatura narrativa ha subido y no tenemos ya escapatoria, como langostas cociéndose en un agua cada vez más caliente. Por no mencionar (o mejor sí), la extraordinaria capacidad de que hace gala Cañadas para el símil, la metáfora o la metonimia certera e ingeniosa, que posiblemente tenga también su raíz en Cádiz (y perdón por el tópico, si es que molesta a alguien). Unos pocos ejemplos extraídos de un mismo capitulo: "Se había levantado con los ojos convertidos en dos puñaladas en una Caja Roja de Nestlé"; "(...) era un polvorón empapado en bechamel seca"; "(...) asintió con lentitud de café de filtro que gotea en la cafetera"."Aparte de caminar a paso de lista de espera en correos, con una cojera imposible de disimular (...) no relajaba ni a tiros esa expresión que parecía ponerse por las mañanas, antes incluso que las pantuflas". "Echó la mandíbula hacia delante y se montó su propia final de Roland Garros con los ojos, que fueron de un lado a otro en busca de una excusa que, por supuesto, no encontró. Al cabo, soltó un un suspiro de cañería".
  • Que el autor hace un empleo loable e inteligente de diferentes aspectos de la cultura andaluza, en el seno de la cual se desarrolla la historia; desde el habla sevillana y granaína (he de señalar que yo no soy andaluz, pero, desde luego, parece bastante convincente) a otros elementos culturales o incluso subculturales .dado el tema y la ambientación de la novela- de la misma. Todo escrito con un aire desenvuelto, ya digo, pero que trasluce el respeto que le produce a Cañadas su propio pueblo, su idiosincrasia y forma de expresarla.                                                                                
No me quiero extender mucho más, que la reseña ya se está haciendo larga y leerla es tiempo que se podría utilizar mejor en leer la propia novela. Quien lo haga se encontrará no ya un thriller yo una historia de terror, sino una magnífica novela en la que convive un toque de folk horror con cierto costumbrismo crítico, un trasfondo de horror cósmico con la llamada "cultura de la cancelación"; el desvarío onírico con el gore; el juego tipográfico (tampoco es La casa de hojas, no os asustéis) con la influencia, inevitable, por otra parte, de lo audiovisual, tanto en el falso found footage como en la propia dinámica narrativa. Y además aparece Juliette Binoche, ya lo he dicho, y me quito el sombrero de cómo Jesús Cañadas ha conseguido introducirla aquí... Ojalá ella llegue a leer, algún día, está novela, porque seguro que estaría orgullosa de formar parte de ella, me apuesto lo que queráis... O, por lo menos, se lo iba a pasar de miedo (literalmente), que es de lo que se trata, ¿no?. Después de todo.

También de Jesús Cañadas y reseñado en Un Libro Al Día: Dientes rojos

lunes, 9 de junio de 2025

Mikel Santiago: El mentiroso

Idioma original: español

Año de publicación: 2020

Valoración: Está bien, supongo

Siempre que leo este tipo de thrillers, recuerdo inevitablemente aquellos trucos de magia que tanto me maravillaban cuando era niño. El asombro era genuino al ver cómo el mago adivinaba la carta que habías elegido o cómo hacía desaparecer una pelota debajo de un vaso para luego multiplicarla y hacerla aparecer en lugares totalmente inesperados. Esos trucos de magia aun me impresionan, pero por motivos diferentes. La habilidad manual de estas personas, resultado de muchas horas de práctica, es increíble, pero ya no me emocionan. Nunca mejor dicho, esos trucos han perdido la magia.

Algo similar ocurre con ciertas novelas de misterio y thrillers contemporáneos. Antes, estos relatos me cautivaban de inmediato, sumergiéndome en sus misteriosas tramas. Sin embargo, estas novelas no solo exigen el clásico pacto de credulidad que firmamos al leer ficción, sino que también requieren un segundo pacto particular: el de permitirnos ser sorprendidos. Es necesario convencernos de que los eventos narrados suceden en tiempo real y no han sido meticulosamente planeados con anterioridad por el autor, quien intenta esconder cuidadosamente los hilos que mueven la trama. Pero una vez que esos hilos son visibles, el encanto se desvanece. Y me atrevería a decir que ni siquiera es necesario ver esos hilos, sabemos de antemano que existen.

En El mentiroso, de Mikel Santiago, el protagonista despierta junto a un cadáver, con la mente en blanco y sin recuerdo alguno de las últimas 48 horas. Al tiempo que la policía investiga lo ocurrido, él comienza lentamente a recuperar fragmentos de su memoria en forma de flashbacks. Conforme avanza la historia, se da cuenta de que su implicación en la muerte es mucho más profunda y perturbadora de lo que inicialmente sospechaba, y que las circunstancias alrededor de aquel homicidio involucran a todo el pueblo. Realmente no podría decir más sobre la trama, y aquí vuelvo a mi idea inicial, una vez visto el truco, ya no hay nada más qué hacer. Por cierto, este gimmick donde el protagonista padece amnesia, le permite al escritor sacarse todos los libretazos que quiera con el pretexto de que nuestro héroe no recordaba lo ocurrido.

No me malentiendan, como esos magos, los escritores de thrillers Netflixables poseen un talento notable. Santiago es un autor que claramente sabe lo que hace: crear tramas ágiles, entretenidas y con giros capaces de mantener al lector interesado hasta la última página (una habilidad que admiro profundamente). Sin embargo, más allá del entretenimiento superficial, no encuentro una profundidad significativa ni una invitación a una segunda lectura más profunda o analítica. La novela se sostiene únicamente por aquello que desconocemos; una vez descubierto, pierde casi todo su atractivo (ayer hubo una venta de saldos de libros cerca de mi universidad, aquellas pilas de libros llenas de thrillers que nadie pretende releer me parecieron un desperdicio de papel). 

El mentiroso es precisamente lo que promete ser: una novela entretenida y bien escrita, perfectamente adaptada para convertirse en una exitosa serie para hacer el Netflix and chill. Seguramente generó y seguirá generando ganancias considerables para su autor y cumplirá con creces el objetivo de distraer y divertir. Escribir un libro así está bien. Leer un libro así está bien. Somos testigos de un buen espectáculo, pero no hay magia.

(Lo más interesante de todo, quizás, es que esta reseña es completamente intercambiable para cualquier otra novela del estilo).

miércoles, 12 de marzo de 2025

Laird Koenig & Peter L. Dixon: Los niños están mirando

Idioma original: inglés

Título original: The Children Are Watching

Año de publicación: 1971

Traducción: Alicia Frieyro

Valoración: más que recomendable

¿Quién puede matar a un niño?, nos preguntaba Narciso Ibáñez Serrador en una ya mítica película basada en una terrorífica novela de Juan José Plans. Pues bien, eso era porque ni Chicho ni los protagonistas de su película habían leído esta novela (bueno, él tal vez sí), porque a los cinco niño que la protagonizan desde luego que dan ganas, más de una vez, de matarlos... También de quererles, claro, porque, después de todo, no son más que niños y se comportan como tales... en el mejor y en el peor sentido.

Pongámonos en contexto: Malibú, en la soleada California, a comienzo de los 70s. En una casa a pie de una playa privada pasan el verano los cinco hermanos/as Moss, de entre 9 y 4 años, a cargo de Graziela -a la que los pequeños monstruos llaman Aguacates-, una criada mexicana que no habla una palabra de inglés, mientras sus padres -él, productor de cine, oscarizada actriz, ella- ruedan una película en Italia. Sí, en efecto, esta situación no parece la más aconsejable para unos chiquillos tan pequeños y menos aún cuando, a partir de un incidente que mejor no contaré, los críos se quedan solos en la casa, bajo el liderazgo de Kathy, la mayor del grupo. Ellos y ellas -tres varoncitos y dos niñas- encantados, claro, porque eso les permite pasarse el día viendo la tele (hoy en día sería jugando con la videoconsola o con el móvil) y comiendo guarrerías, aunque también les obligará a estar en guardia frente a visitas inoportunas y, sobre todo, intrusos indeseados... Pero os adelanto (y tomáoslo como un spoiler, si queréis) que, para entonces, la historia de terror ya llevará tiempo empezada...

Con mucha astucia, los autores del libro nos presentan a cinco niños que representan cinco estereotipos de personalidad y comportamiento diferente, desde la niña lista pero marimandona que es Kathy a Marti, la más pequeña y, por tanto, cándida de los cinco. Pasando por el sensible e inteligente Sean, el tragaldabas Cary y, por último, el hiperexcitado y posiblemente futuro gymbro Patrick. Es imposible no empatizar con ninguno o incluso, en uno u otro momento, con todos. Por otra parte, Koenig y Dixon articulan la novela por medio de capítulos no muy largos, que son en sí mismos, pequeñas narraciones llenas de suspense; en todas ellas los hermanos se deben enfrentar a alguna dificultad más o menos peliaguda que mantiene al vilo al lector, incluso cuando se trata de aprietos un tanto previsibles. Sin embargo, que nadie espere encontrarse con una novela de aventuras juveniles "blanca", tipo las de Los Cinco o Los Hollister. O, en todo caso y si se quiere, podría tratarse de una parodia de este tipo de literatura, tan popular otrora, ya que en Los niños están mirando no hay nada blanco, nada a lo que nos podamos agarrar esperando una historia más convencional y tranquilizadora. Y, sin embargo, que bien funciona (o qué bien los hacen funcionar sus autores) el consabido "pacto ficcional", que provoca que no sólo nos parezca plausible lo que estamos leyendo, sino que aceptemos todas sus aristas y recovecos oscuros, mientras nos recome la impaciencia por saber cómo acabará todo este disloque. Que es tremendo, ya digo...


También de Laird Koenig y reseñado en Un Libro al Día: La chica que vive al final del camino

lunes, 13 de enero de 2025

Guillermo Arriaga: El búfalo de la noche

Idioma original: español

Año de publicación: 1999

Valoración: recomendable 

Lo que más me gusta de Arriaga es que es un muy buen ejemplo del proceso de maduración de un escritor. Empezó fuerte, con novelas como «El escuadrón guillotina» o «Un dulce olor a muerte» (claro, no podemos dejar de lado lo que hizo en películas como «Amores perros» o «Babel»), pero si las comparamos con las más recientes «Salvar el fuego» o «Extrañas», se puede notar cómo ha dejado atrás ciertos clichés y ha ido refinando su estilo. «El búfalo de la noche» me parece que se encuentra a medio camino. Aún se nota a un Arriaga joven, altamente influenciado por otros escritores (me dio un poco de cringe que el libro abra con dos epígrafes de Bukowski), así como temas con los cuales me cuesta mucho identificarme (esto puede deberse a que ya me estoy haciendo viejo).

La vida de un grupo de amigos/amantes (al más puro estilo de Dawson’s Creek) se trastorna por el suicidio de Gregorio, un joven con problemas psiquiátricos pero con una personalidad magnética. Su mejor amigo, Manuel, el protagonista de la novela, además de tener que lidiar con la pérdida de su amigo, se ve envuelto en un plan maquiavélico tramado por Gregorio para vengarse de aquellos que le agraviaron en vida (claro, según su trastornada mente).

He aquí donde la temática del libro se me escapa: jóvenes de clase media-alta, apasionados y atormentados, alternando su jornada entre la universidad, secretos, traiciones y mucho sexo. La novela intenta mostrarnos la vida adolescente en un mundo violento del México de inicios del siglo XXI. Jóvenes desesperanzados, egoístas, nihilistas, etc., personas que viven sus vidas al extremo y sumidos en su micromundo, saltando de problema en problema (tal vez sea que mi vida es demasiado aburrida).

Por otra parte, algo innegable es que Arriaga es un maestro en crear personajes complejos. Además, la manera en que avanza la trama, empujando a sus personajes a enfrentar constantemente sus propios conflictos. Este flujo continuo mantiene la narrativa dinámica, permitiendo que cada evento desencadene nuevas reacciones y decisiones en los protagonistas, contribuyendo a desarrollar una tensión constante. Arriaga maneja magistralmente los giros narrativos, asegurando que cada escena no solo avance la historia, sino que también profundice en la psicología de los personajes.

En conclusión, el búfalo de la noche es una obra que muestra a Guillermo Arriaga en pleno proceso de evolución como escritor. A pesar de algunos aspectos temáticos que me parecen inverosímiles, la novela ofrece una mirada penetrante a la juventud, explorando temas como la amistad, el amor, la pérdida y la búsqueda de identidad. Un autor que nunca decepciona.

Otras obras de Guillermo Arriaga en ULAD: Un dulce olor a muerte

miércoles, 1 de enero de 2025

Laurent Mauvignier: Historias de la noche


Idioma original: francés 

Título original: Histoires de la nuit

Año de publicación: 2020

Traducción: Javier Albiñana

Valoración: Muy recomendable 

No voy a decir que la lectura de este libro haya sido una sorpresa porque le precedían muy buenas críticas y un notable éxito de público (lo que tampoco es garantía de nada, por otra parte), pero, desde luego, ha sido una estupenda manera de (casi) acabar el año con un buen sabor de boca y afrontar el nuevo con ganas renovadas.

Laurent Mauvignier nos ofrece en esta novela un polar rural... o quizás, ya que la policía apenas aparece en ella, sería más exacto decir un thriller psicológico. Pero rural, eso sí. Porque la mayoría de la trama transcurre en un écart o caserío, apropiadamente llamado "Tres chicas solas", cerca del pueblo de La Bassée, pero aislado en la campiñqa, en medio de la "Francia vaciada". Allí reside la familia Bergogne: padre agricultor, Patrice, madre que trabaja en la ciudad, Marion y la hija que va al colegio, Ida. En la casa de la lado, su vecina Christine, una pintora parisina ya cerca de la vejez que hace tiempo que se ha recluido en aquel remoto lugar. Y que, por alguna razón está recibiendo anónimos amenazantes, por lo que Patrice la acompaña a denunciarlo a la Gendarmería el día en que Marion cumple cuarenta años. Esa noche, mientras preparan la fiesta, ocurrirá algo que trastocará no ya la velada, sino la vida de todos ellos...

No voy a desvelar más del argumento, primero por no estropearle a nadie la lectura, pero, además, porque las vicisitudes del mismo, con ser importantes, no suponen el quid de la novel, sino cómo se cuentan esas circunstancias y sus evoluciones. Mauvignier nos va desgranando una historia -y no olvidemos que se trata de un thriller con su intriga, suspense y demás- en cámara lenta (esto lo he leído en otra reseña, debo ser honesto), con la cadencia de la miel derramándose o de la cera derretida... una forma de narrar en la que adquieren un peso inesperado todos y cada uno de los gestos que hacen o no hacen los personajes y, sobre todo, cada uno de sus pensamientos, que el autor exprime tratando de sacar hasta la última gota de jugo de ellos. Una forma de narrar que no tiene por qué resultar, empero, exasperante (a mí, al menos no me lo ha parecido), pero que quizá haya a quien desespere, puesto que a tanto detenimiento se le une un estilo alambicado, lleno de subordinadas,  coordinadas y derivadas varias, con digresiones, acotaciones y observaciones... y todo en unos párrafos larguísimos en los que resulta fácil perderse (sospecho que su traductor se perdió en algún momento o, cuando menos, sintió un alivio inmenso al acabar el libro)... es decir, un estilo muy francés (quien haya leído a Michon, por ejemplo, me entenderá) o, mejor dicho, que sólo los escritores franceses consiguen hacer que funcione. Porque el caso es que, coño, sí que funciona, aunque no debería; es más, ese estilo denso, que bordea el barroquismo, contribuye a hacer la lectura de esta novela más absorbente y hasta hipnótica. Y eso que, a qué negarlo, pese al calado psicológico que les imprime el autor, muchos personajes resultan algo tópicos -al menos, en un principio- y algunas situaciones que se dan, más propias del guión de un telefilme que de una novela "de prestigio" (quiera decir esto lo que sea)...

Ahora bien, la cosa es que, pese a todas las particularidades mencionadas -lentitud, estilo intrincado, tópicos- la narración funciona y de qué manera... A este lector, al menos, le ha mantenido pegado a sus páginas desde el comienzo hasta el final, atento y hasta fascinado por el transcurrir de una historia en la que los personajes se mueven como los actores de una obra de teatro de quienes pudiéramos conocer sus pensamientos y motivaciones más íntimos. Sobre todo, es una novela en la que la tensión nos envuelve como el vapor en una sauna, de tal forma que no es que se pueda cortar, como se sule decir, sino directamente masticar, a poco que nos mostremos receptivos a esta propuesta. Y, creedme que merece la pena hacerlo.


También de este autor en Un Libro Al Día: En la turba

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Reseña(s) Interruptus: 7 x 1

Aunque justamente hoy no lo parezca, no soy yo muy partidario de esta modalidad de "reseña interruptus"; ahora bien, en los últimos tiempos me he encontrado con varios libros cuya lectura, por una causa u otra, he abandonado, y que, puesto que no están reseñados en este sacrosanto blog, mis compañeros ni siquiera han tenido en cuenta para leer. Con buen criterio, visto lo visto... Como se acerca el Año Nuevo y antes de los consabidos buenos propósitos resulta conveniente hacer limpieza y tirar lo viejo o inútil por la ventana (de forma metafórica, se entiende... tened cuidado con lo que hacéis, plis), aquí va un pack de minireseñas que se han quedado en meros esbozos, abortos de las que pudieron ser y ya no serán. Al menos, por mi parte...


1- El silencio de la ciudad blanca de Eva García Sáenz de Urturi

Idioma original: español

Año de publicación: 2016

Valoración: No eres tú, soy yo...

Resumen resumido: en la siempre primorosa ciudad de Vitoria-Gasteiz aparecen una serie de cadáveres, en monumentos emblemáticos de la misma, que recuerdan indefectiblemente a unos asesinatos que tuvieron lugar un par de décadas antes pero cuyo autor, vaya por Dios, resulta que está ya en la cárcel. Así que el inspector que se encarga del caso, apodado Kraken (!) por sus compañeros y amigos, se ve en la tesitura de tener que resolver los nuevos y desconcertantes asesinatos antes de que se multipliquen.

Es posible que se deba a que conozco un poco los escenarios donde se desarrolla esta historia y por tanto hay cosas -bastantes- que me resultan de lo más inverosímil. Es posible también que, a pesar de mi debilidad por los thrillers policiacos con asesinos en serie, mi nivel de exigencia sea más alto del que yo mismo pienso. O también puede que experimentara una reacción adversa al entusiasmo que esta novela ha producido en miles de lectores y lectoras, que incluso ha llevado a que se hagan tours literario-turísticos por la capital alavesa, algo realmente desusado en la misma (por la parte turística más que la literaria, aunque también). Pero el caso es que, según iba avanzando en la lectura del libro, me iba invadiendo una vergüenza ajena tal que tuve que dejarlo y no he osado volver a intentarlo, desde hace ya años. Que seguro que es culpa mía, no lo niego, pero mirad, más vale ponerse rojo una vez que amarillo un ciento...


2- El olor del bosque de Hélène Gestern

Idioma original: francés

Título original: L'Odeur de la fôret

Año de publicación: 2016

Traducción: Laura Salas Rodríguez

Valoración: zzzzZzz...

Resumen resumido: Élisabeth Bathori (no dire nada sobre el nombre) es una historiadora que trabaja en el Instituto de la Memoria Fotográfica del Siglo, que recibe de la anciana Alix de Chalendar, para su preservación, una serie de fotografías y cartas de su tío Alban de Willecot, desde el frente de la I Guerra Mundial con su amigo, el insigne poeta Anatole Massis. Además, la anciana -porque sí o por joder a sus parientes-le lega en su testamento una casa en un pueblo del Borbonesado (región que con ese nombre parece mentira que no haya sido expoliada del todo por cierta familia), donde Élizabeth continua indagando en los secretos de los Willecot, mientras pasa el duelo por su reciente viudedad.

Compré esta novela en aquel proceloso año de la pandemia, impelido por la recomendación de una conocida prescriptora literaria, que la consideraba una de las mejores novelas editadas ese año. Me pareció una buena opción lectora para pasar el confinamiento y mirad, ni aún con tantas horas por delante logré avanzar mucho, porque en seguida me quedaba zzzzZz... como un cepo. Lo intenté con posterioridad al menos un par de veces más, pero siempre acababa como un ladrillo en brazos de Morfeo. Ahora bien, cierto es que, poco a poco y siesta a siesta podía haber ido avanzando en el libro (aunque ojo cuidao que son casi 800 páginas); tampoco es que esté mal escrito, ni mucho menos y, desde luego, parece bien documentado y demás condiciones que se le pueden pedir a una buena novela. Pero no acabó de engancharme y cuando vi que tomaba un giro romántico (romántico en plan editorial Harlequin, me refiero, no a la narrativa de principios del XIX) fui consciente de la finitud de la vida y de que aún me quedaba por leer toda la saga de Mundodisco, por ejemplo. Conservo el libro, eso sí, para las noches de insomnio.


3- La señal de Maxime Chattam

Idioma original: francés

Título original: Le signal

Año de publicación: 2020

Traducción: José Antonio Soriano Marco

Valoración: Rechace imitaciones

Resumen resumido: la familia Spencer (nada que ver con Lady Di) se traslada desde Nueva York al idílico y hasta pintoresco pueblo de Mahingan Falls, en Nueva Inglaterra, huyendo del mundanal ruido y de sus altos precios  Pueblo, ya digo que muy cuqui, pero embebido de rumores sobre un pasado de brujería y horror (estamos en Nueva Inglaterra, ¿qué os esperábais?), en el que les comienzan a ocurrir cosas harto extrañas... aunque nada comparable a los horrendos crímenes que se suceden en la zona.

Maxime Chattam es el penúltimo joven escritor de best-sellers (bueno, ya no tan joven, en realidad) al que se ha calificado como "heredero de Stephen King". En este caso, o al menos por lo que respecta a esta novela, el calificativo tiene alguna base, porque, en efecto, el libro apesta (sí, no me he equivocado de verbo) a King, pero a un King de imitación, un King de bazar oriental, si se me permite el prejuicio barato... Es decir, esta novela es lo que se conoce como un PASTICHE, término que creo deberíamos emplear más a menudo. Que sí, un pastiche puede ser muy divertido y lo cierto es que esta novela, quizás por cierto desaforamiento o exageracíón, podía incluso resultarme entretenida... El caso es que, cuando ya llevaba leídas bastantes páginas, pero habida cuenta que el libro consta de más de 600, me pregunté: ¿pero qué cojones haces leyendo una mala imitación de Stephen King, cuando podrías estar empleando ese tiempo en leer, sin ir más lejos, una novela del propio King? Lo dejé y hasta ahora...

(Por cierto, que si alguien está interesado en una premisa similar a la de esta novela, pero que discurre por derroteros mucho más inquietantes, que le hará perder muchísimo menos tiempo y, sobre todo, cagarse por la pata abajo, conocer una interesante propuesta del género de terror contemporáneo, que vea la película La autopsia de Jane Doe. Hora y media de peli e insomnio garantizado toda la noche).


4- La señora Potter no es exactamente Santa Claus de Laura Fernández

Idioma original: español

Año de publicación: 2021

Valoración: No gano para aspirinas

Resumen resumido: en Kimberly Clark Weymouth, desabrida ciudad de algún lugar de la Norteamerica profunda, la escritora Louise Cassidy Feldman ambientó su clásico de la literatura infantil La señora Potter no es exactamente Santa Claus, lo que proporcionó cierta celebridad y visitas turísticas a la localidad. Ahora bien, un buen día Billy Bane Peltzer decide cerrar la tiendas de recuerdos abierta por su padre, Randal, lo cual provoca toda una serie de consecuencias imprevistas en el ecosistema formado por los entrañables habitantes de Kimberly Clark Weymouth. Consecuencias que no os puedo relatar porque abandoné la lectura de la novela, aquejado de un dolor de cabeza galopante.

¿Y a cuento de qué este dolor de cabeza, preguntaréis (O NO)? Pues porque la novela, toda la novela  y no es corta, está repleta de (PALABRAS) escritas en cursiva o mayúsculas entre (PARÉNTESIS), de una forma absolutamente (RANDOM) o que, al menos, yo no he sido capaz de dilucidar según qué (PAUTA). Que esta peculiaridad del estilo parece que acrecenta la (IRONÍA) postmo-metaficcional que recorre la novela y ha entusiasmado a crítica y público mayormente gafapástico o, en todo caso, a (PERSONAS) con un criterio literario más exquisito que el mío pero que (A MÍ) me produce migraña, jaqueca, cefalea en racimo, neuralgia o dolor de (LA CHOLA), yo qué sé... Así que tuve que dejar su lectura porque mirad, en la vida hay que (SABER) elegir y la (SALUD) es lo primero... Aparte de que me estaba pareciendo una puta santa chorrada, claro.


5- La camarera de Nita Prose

Idioma original: inglés

Título original: The Maid

Año de publicación: 2022

Traducción: Ángela Esteller

Valoración: Mátame, camión, pero rapidito...

Resumen resumido: la joven Molly es una camarera del hotel de lujo Regency, extremadamente minuciosa y hasta perfeccionista en su trabajo, tal vez -o casi seguro- porque padece algún tipo de trastorno del espectro autista... Necesitando como el comer la rutina y hasta monotonía en su vida, ésta se verá trastocada cuando en una de las suites que debe limpiar, donde se aloja un matrimonio millonario, encuentra un cadáver sobre la cama. Y hasta aquí puedo contar, no porque tema estropearos la lectura con algún spoiler, sino porque yo la abandoné en este punto y os aseguro que no lo he lamentado...

Aquí he de confesar que tengo un problema, no con las personas de la vida real que son autistas, padecen Aspergen o algún tipo de trastorno similar... (incluso todo lo contrario, que tampoco soy un monstruo), aunque, por alguna razón, sí con las novelas protagonizadas por este tipo de personajes, generalmente niños o jóvenes. Curiosamente, no me pasa con las películas, pero en los libros enseguida pierdo la paciencia (de hecho, no sé como llegué a acabar el célebre El curioso incidente del perro a medianoche sin estamparlo contra la pared... en fin, era más joven y perseverante que ahora). Ahora bien, reflexionando sobre ello (brevemente, que tampoco merece comerse mucho el tarro) he llegado a la conclusión de que si abandoné La camarera una vez aparecido el crimen, que al fin y al cabo es lo que mola en este tipo de libros, no fue sólo por lo exasperante que me parecía su protagonista sino porque el misterio en sí me daba una perezaca que no veas. Me daba igual quien había matado a la víctima, la verdad, y sólo podía desear que el/la/los asesino/a/s se hubieran esmerado un poco más, disolviendo el cadáver en ácido o enterrándolo en un maizal, con lo que la buena de Molly no se hubiera coscao de nada. Hubiera salido ganando, creo.


6- Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query

Idioma original: inglés

Título original: Old Country

Año de publicación: 2022

Traducción: Alejandra Tapia Silva

Valoración: Dame veneno, me quiero morir, dame veneenooo...

Resumen resumido: El ex-marine y veterano de Afganistán Harry Blakemore y su mujer Sasha, publicista, deciden abandonar la ciudad de Denver para trasladarse a un rancho de las montañas de Idaho donde poder llevar una vida más tranquila y satisfactoria, en comunión con la naturaleza. El sueño americano, vaya... Ahora, bien, cuando llegan al idílico rancho, sus por otra parte muy amables vecinos les advierten que el valle donde está situado recibe con frecuencia la visita de un espíritu o ente sobrenatural que adopta una manifestación diferente en cada estación -menos en invierno, cuando por lo visto se va a dormir como los osos-, a cada cual también más extravagante. El espíritu o lo que sea se puede combatir tomando una serie de medidas que los Blakemore se resisten a adoptar, pero que acaban haciéndolo pues parece ser la única manera de poder vivir en el lugar.

Como se ve, la premisa de la novela, resulta bastante increíble y hasta absurda. No pasa nada, porque ocurre lo mismo con muchas de las del género de terror, la cuestión es hasta que punto el o la autora de las mismas logra convencernos para que nos la creamos y, sobre todo, mantener nuestro interés en una historia, para lo que la suspensión de la incredulidad suele ser condición sine qua non. Algo que no ocurre en esta novela, sobre todo, creo yo, por lo rutinaria y hasta cansina que resulta la trama, más ocupada en glosar las maravillas de la naturaleza norteamericana y la "guayotez" de los protagonistas que en darnos el necesario canguelo, que es de lo que se trata. Yo aguanté algo más de la mitad del libro, con lo que me perdí el final, que debe ser, por lo que tengo entendido, ya directamente hilarante. No obstante, si alguien está interesado en conocer más de esta novela, aquí dejo el enlace de la reseña que hizo en el videoblog Gafas y ojeras el gran David Calpa, que sí que tuvo los redaños de leerla entera (reseña con la que estoy totalmente de acuerdo, por supuesto).

Por último, parece ser que uno de los hermanos Query, autores del libro, tiene muchos contactos con la industria audiovisual, así que no os extrañéis si pronto veis esta historia en alguna plataforma en forma de película o, más aún, de serie. De hecho, casi se diría, teniendo en cuenta los tempos de la trama, que ya la escribieron pensando en ello. También que, al parecer la historia surgió como un hilo en Reddit que fueron alargando según la respuesta de sus seguidores. Así ha salido, claro...


7- El carnicero y el pájaro de Alaina Urquhart

Idioma original: inglés

Título original: The Butcher and the Wren

Año de publicación: 2022

Traducción: Pilar de la Peña Minguell

Valoración: No es por no ir, pero ir pa ná es tontería...

Resumen resumido: un asesino en serie conocido como "el Asesino del Pantano" se dedica a secuestrar a sus víctimas en Nueva Orleans, torturarlas un poquito antes de matarlas y luego abandonar sus cadáveres en los socorridos pantanos de Luisiana. La patóloga forense Wren Muller y el inspector Louis Leroux se embarcarán en una investigación sin tregua para tratar de detenerlo.

Hasta ahí la cosa pintaba bien, dentro de los parámetros habituales de los thrillers con asesino en serie, por los que ya digo que tengo cierta debilidad. Y lo cierto es que la novela resulta correcta, lo que, unido a que no es demasiado larga, bien podría haberme animado a terminarla (leí la mitad). Pero, precisamente porque transita por senderos perfectamente establecidos: escenarios tópicos, situaciones previsibles, asesino locatis pero muy inteligentes, policías voluntariosos a la hora de seguir la gymkana de pistas que les va dejando el psicópata, etc., en fin, que fui perdiendo el interés, ni siquiera alentado porque la autora fuera técnica de autopsias (tampoco es que se note mucho, por lo menos para quien haya visto al menos un par de episodios de C.S.I.) y creadora del podcast de true crime más seguido del mundo o eso dicen (yo reconozco que lo que más llamó mi atención es el apellido molón que tiene, que era el mismo de la protagonista de una novela de Joyce Carol Oates que acababa de leer).
Dicho lo cual, tampoco me extrañaría que hiciesen una peli basada en esta novela. De las que ponen los domingos por la tarde en Antena 3, quiero decir...

jueves, 7 de diciembre de 2023

NOVELAS PIRAÑA #4: Ventisca de Marie Vingtras

Idioma original: francés

Título original: Blizzard

Año de publicación: 2021

Traducción: María Teresa Gallego y Amaya García Gallego 

Valoración: recomendable

Ventisca se desarrolla, no cabe esperar sorpresas, durante una tormenta de nieve, en este caso  en Alaska, en medio de ninguna parte, por lo que dicha ventisca bien puede acabar con la vida de cualquiera que se quede expuesto a la misma. Más aún si se trata de un niño, que es quien se ha perdido en esta novela, cuyos protagonistas, por tanto, se lanzan a buscarlo: los adultos responsables del chaval, Bess y Benedict, y sus vecinos, Cole y Freeman. La narración va alternando el punto de vista y los pensamientos de estos cuatro personajes, de tal forma que no sólo se va ordenando, poco a poco, una historia que en un principio resulta más bien enigmática, sino que nos permite enterarnos de los secretos que guarda cada uno de ellos y las motivaciones que les han llevado hasta allí, puesto que, salvo Benedict, que es oriundo de la zona, el resto ha llegado a Alaska huyendo de un pasado escabroso y de la culpa que les acarrea.

Es ésta una de esas novelas que engancha no sólo por su argumento y trama, sino por el modo en que se van encajando las piezas del rompecabezas, como un cubo de Rubik que vemos pasar de un colorido desorden a la restauración de su integridad original, pasando por diversas fases (que no puedo detallar porque nunca he sido capaz de resolver uno). De ahí que la presidenta del jurado que concedió a esta novela el Premio de las Librerías de Francia en 2021 dijera que "raras son las novelas tan bien estructuradas tanto en la construcción como en el trabajo sobre personajes y lugares" (deberíamos contratarla como reseñista). Nada mal para tratarse de una ópera prima, además.

En conclusión, una novela corta perfecta para pasar la tarde (mejor si es borrascosa, y no digamos nevada) absorto/a en sus páginas porque, además, tiene el aliciente de permitir una lectura muy ágil -sin que eso suponga un menoscabo de la calidad literaria-, con capítulos muy cortos y, como ya he mencionado, un cambio constante del punto de vista entre cuatro personajes, lo cual siempre ayuda a no caer en el tedio. Imposible en este caso, por lo demás...

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Ismael Martínez Biurrun: Solo los vivos perdonan

Idioma: español 

Año de publicación: 2022

Valoración: entre recomendable y está bien

Antes que nada, debo decir que la cubierta de este libro me encanta; de hecho, debió de incluirse en la entrada de las mejores cubiertas del 2022 y sólo un error puede disculparme por no haberlo hecho. Dicho lo cual, ¿puede que me haya decidido a leer esta novela sólo por su cubierta? Pues... en gran medida, sí, lo confieso, aunque no sólo; también me intrigaba lo que desvela la sinopsis del libro, que sugiere una narración híbrida entre el drama, el género fantástico y el thriller. Para ello, la novela incorpora elementos variopintos y, en un principio, difícilmente conjuntables: un atentado de ETA, un cuarentón en crisis, un niño con un tumor cerebral, el fósil de un anfibio del Paleozoico, una historia de fantasmas, un comunicador estrella de la derecha mediática, una presencia, más que sobrenatural, supraterrenal... En fin, toda una serie de ingredientes que parecen más que difíciles de casar, pero que Ismael Martínez Biurrun consigue articular en una narración del todo coherente; tal vez, incluso, la armazón que compone sea demasiado cerrada, un artefacto que funciona demasiado bien, sin dejar holguras o resquicios, momentos más relajados que dejen aposentarse la historia y, aunque pueda sonar contradictorio, ayuden a cimentar su verosimilitud (aunque cualquiera que lea esta novela me podrá replicar que la verosimilitud no es, precisamente, lo que más importa en una historia que mezcla aspectos más o menos realistas, pese a las muchas casualidades que, de hecho, articulan la narración, con otros fantásticos, sobrenaturales u oníricos. Sí, de acuerdo, pero, aún así, es obligación de todo narrador buscar la famosa "suspensión de la incredulidad", incluso en las narraciones más fantásticas o disparatadas que pueda pergeñar. O más aún en éstas, si cabe).

No quiero dar una impresión equivocada: en absoluto es ésta una novela fallida o desnortada -al contrario, si algo se puede aducir es que resulta un tanto "forzada", dicho sea con todas las comillas del mundo y en el sentido de que todos los componentes de su trama están atados y bien atados con nudos marineros de doble vuelta-; es más, al meritorio y a veces complicado ensamblaje de todos los elementos que he mencionado -y alguno más- hay que añadir un exhaustivo trabajo de composición de los personajes y la consecución de algunos momentos bastantes brillantes (por ejemplo, y perdón si adelanto demasiado de la trama a alguien, ciertas apariciones fantasmales, que a mí me supieron a poco; ojalá la novela hubiera explorado más ese territorio).

Además, la prosa de Martínez Biurrun resulta no ya irreprochable, sino que muestra una tendencia constante a elevarse por encima de lo meramente funcional; quizá su estilo, no obstante, de la impresión, al igual que la armazón de la novela, de encontrarse demasiado controlado y se agradecería , en algún momento, que su autor se hubiera "dejado llevar" en mayor medida... pero, en fin, estas son objeciones un tanto difusas e incluso febles: no se le puede reprochar a nadie escribir demasiado bien. En todo caso, es ésta una novela notable, que no decepcionará a los amantes de las historias intensas en las que se combina lo real con lo fantástico ni de los giros imprevistos en las mismas. Amén de los interesados en la literatura de buena factura y que explora caminos poco trillados, claro está.