Mostrando entradas con la etiqueta novela fantástica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novela fantástica. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de julio de 2026

Tochoweek VI #5 Joe Abercrombie: Los diablos

Idioma original: inglés

Título original: The Devils

Año de publicación: 2025

Traducción: Manu Viciano

Valoración: sin duda, recomendable

Para quien no lo sepa y quizá le interese, el británico Joe Abercrombie es considerado el actual "rey del grimdark", que no es una desviación del black metal escandinavo (bueno, igual un poco sí), ni una práctica sexual extrema y esotérica (bueno, un poco también), sino el género de "Espada y Brujería" de toda la vida, pero en el que sus personajes se lanzan a rebozarse en las más bajas pasiones, tanto del alma como del cuerp (incluyendo aquellas funciones corporales cuya descripción o incluso mención suele evitarse en la ficción), el lenguaje poco apropiado para personas con cierta sensibilidad y, claro está, la violencia desatada y sin elipsis narrativas que valgan... Vamos, que se lo pasan pirata y más aún quién escribe tanto desafuero. En este caso, con un éxito considerable, además. A ver quién convence a Mr. Abercrombie de que deje de hacerlo...

El argumento de la novela, en todo caso, no resulta especialmente original en su planteamiento, aunque sí más en su desarrollo: en una suerte de Edad Media distópica -en la que, por ejemplo, los Santos Lugares han sido tomados por los elfos- es descubierta en las calles de la Ciudad Santa una pilluela que resulta ser la princesa Alexia, heredera del Trono Serpentino de Troya. Para que pueda desplazarse hasta allí y reclamarla, la papisa niña Benedicta la encomienda a la protección de la Capilla de la Santa Conveniencia, un heterogéneo grupo bajo el supuesto mando del bisoño hermano Díaz y que reúne a un guerrero inmortal, una aventurera impenitente, un nigromante jactancioso, un viejo barón vampiro, una elfa que puede hacerse. invisible y una vikinga licántropa. Por el camino, deberán enfrentarse a multitud de peligros, en forma sobre todo de mercenarios, engendros mutantes o poderosas hechiceras... En fin, lo normal.

Como se ve, el tropo es bastante habitual, aunque quizás más en el cine o el cómic que en la literatura: la reunión de un grupo de personajes de dudosa moralidad e incluso naturaleza, con el fin de llevar a término una misión más o menos honorable y de forma más o menos voluntaria (lo hemos visto desde en Los siete samuráis o Los siete magníficos a Los doce del patíbulo. Por no recordar La Liga de los Hombres Extraordinarios, El escuadrón suicida, etc.). La gracia consiste en juntar a personalidades diversas, que puedan chocar pero también forjar insólitas camaraderías, pese a sus diferencias y a la sevicia que se les supone a los miembros de la malhadada Capilla -y eso, por no hablar de romances no menos insólitos-; ése, sin duda, constituye uno de los puntos fuertes de la novela, las relaciones que se establecen entre los personajes y sus correspondientes dinámicas -básicamente, a base de bromas, pullas e indirectas-, aunque también, en algún momento, se pueden hacer un poco reiterativas y hasta innecesarias. El otro punto fuerte, además de la aventura en sí -bastante trepidante, por momentos- sería, como seguramente alguien haya adivinado ya, el sentido del humor, que recorre toda la narración de principio a fin y distingue sobremanera a esta novela de otras del subgénero grimdark


También, seguramente, habrá quien se haya dado cuenta a estas alturas: Los diablos resulta ser, básicamente, una versión más bien espuria de El Señor de los Anillos, sólo que aquí, en vez de tener que llevar el Anillo de Poder al Monte del Destino para destruirlo, la Compañía... es decir, la Capilla de la Santa Conveniencia ha de acompañar a una improbable princesa a conquistar el trono de un imperio. Y sus componentes son mucho más proclives al fornicio, claro (aunque a saber lo que no quiso contarnos Tolkien... que, después de todo, eso del segundo desayuno suena a que necesitaban recuperar energías por algún motivo) y a la efusión gore, más o menos justificada... La novela, en todo caso, resulta de lo más entretenida, por más que, en algún momento, un tanto previsible, También es menos oscura de lo que requieren los canones del grimdark; de hecho, los miembros y miembras del la capilla, por más que sean calificados -incluso por ellos mismos-, como "monstruos", acaban por resultar entrañables y parecen unos colegas bastante presentables, perfectos para ayudar en una mudanza o, yo qué sé, desmembrar a una partida de esbirros mutantes. El estilo, además, es bastante ágil y mundano, lleno de coloquialismos y chascarrillos que permiten que las ochocientas paginacas de que consta el tocho pasen en un santiamén (bueno, es un decir). Lectura perfecta, pues,  para disfrutar de ello en verano; huelga decir que siempre que el género sea del agrado del lector o lectora, claro.

¿La mayor pega? Que yo pensaba que era una sola novela y resulta que se trata de la primera parte de una trilogía -aunque autoconclusiva, al menos-; habrá que leerse las otras dos partes, cuando se publiquen. Tampoco es que vaya a ser un sacrificio hacerlo, en todo caso...

domingo, 10 de mayo de 2026

Luis Bustos: Meseta

Idioma: español

Año de publicación: 2026

Valoración: está bien

Cómic de reciente aparición del reputado ilustrador y guionista Luis Bustos, de inequívoco sabor hispánico, si bien adaptado a los tiempos actuales. Me explico: la premisa es bastante sugerente, puesto que nos cuenta un viaje en coche compartido (tipo BlaBlaCar o lo que sea) entre Barcelona y Madrid, justo la noche en la que las calles están convulsas porque se ha producido un asesinato político y una parte del Ejército y la ultraderecha  amenazan con un golpe de Estado. En el coche se juntan los jóvenes Pablo y Viri, con el conductor, Ramón, que resulta ser un trasunto no demasiado disimulado del ínclito José Luis Torrente (para quienes nos lean desde fuera de España y no conozcan a este personaje cinematográfico, mi más sincera enhorabuena). Hasta aquí se diría que la narración del viaje era una metáfora de "las dos Españas", algo que tanto juego literario y ensayístico ha dado a lo largo de, como poco, los últimos noventa  años,  pero resulta que cierto incidente obliga a los viajeros a desviarse de su ruta y buscar refugio en un lugar apartado y bastante peculiar, en el que la historia evoluciona hacia el género de terror y fantástico, aun sin perder el carácter alegórico sobre el momento político actual (que, en realidad, no es exclusivo del Reino de España, sino de buena parte del mundo. Y de hecho, yo casi diría que en España el enfrentamiento político no está tan enconado como en otros sitios).

Ningún problema sobre está lectura alegórica -quizá, tan sólo, que sea demasiado obvia-, así como ningún problema en que derive hacia lo fantástico/esotérico (incluso muy al contrario, por mi parte). Mis objeciones a esta novela gráfica van más hacia el aspecto puramente narrativo; en mi opinión, la historia avanza a un ritmo, no digo que moroso, pero tampoco demasiado rápido, durante la primera parte del libro -pongamos que su primer tercio-, para que luego, en un lapso de tiempo que no parece muy largo, se precipiten los acontecimientos llenos de acción y hasta bastante truculentos. Esa compresión de la acción hace que, inevitablemente, el autor deba tirar de tópicos y de soluciones previsibles para resolver las situaciones, con lo que el conjunto se resiente de un cierto déjà vu. Una lástima, porque la premisa prometía bastante, pero creo que habría que haber dejado respirar un poco más a la historia, darle espacio para desarrollar ciertos de sus elementos que hubieran enriquecido el conjunto y no caer en lo más esperable. 

Por otro lado, y aunque pueda parecer un objeción fútil o anecdótica, no acabo de ver el por qué del título de Meseta (*), que es donde se supone se encuentra el lugar en el que trascurre casi toda la acción. Pero es que entre Barcelona y Madrid lo que hay, sobre todo, es la comunidad de Aragón, que en la Meseta, precisamente no está (ya sé lo que me dirán en los comentarios, que en esa ruta también se encuentra Guadalajara, pero es que, por lo que parece en la trama, el desvío se produce bastante más lejos de la capital de España... llamadme tiquismiquis, si queréis). Entiendo que se trata de una licencia narrativa que no tiene mayor importancia... excepto porque quizás (y sin quizás) el título trata de aludir a la España más rancia, centralista y retrógrada, de la misma forma, sospecho,  que  veladamente tratan de insinuar algunas personas cuando usan el eufemístico "mesetario/a" para no decir "castellano/a" o, más directamente, "madrileño/a" (lo cual no dejaría de tener cierta guasa, puesto que Bustos es de Madrid). Sólo puedo decir que si alguien utiliza el término "mesetario" para insinuar tales connotaciones, frente a las que tendrían otras zonas del Reino de España, se entiende, ni conoce bien la Meseta ni tampoco el resto de los territorios de España, creo yo...

Por finalizar con los aspectos más positivos de este cómic, es cierto que la trama acaba siendo precipitada y con un montón de tropos previsibles, pero se lee con presteza y agrado, dejando un regusto final asaz satisfactorio. A lo que no es ajeno la estupenda factura de las ilustraciones, con un magistral uso del claroscuro, amén de una audaz y estimulante composición de las páginas, en especial las que tratan de la parte más fantástica de la historia. En resumen: una narración que podría haber sido más redonda de haberse dilatado más, pero que, no obstante, resulta lo suficientemente interesante e incluso, en algún momento, absorbente, para merecer su lectura.


(*) Para nuestros lectores/as quizás hispanics pero no spaniards: en la Península Ibérica hablamos de la Meseta para referirnos a la Meseta Central, llanura que se encuentra a unos 600-800 metros de altitud y dividida a su vez en dos submesetas, Norte y Sur. En la primera se encuentra la Comunidad Autónoma de Castilla y León y en la otra, las de Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura.

También de este autor y reseñados en Un Libro AL Día: ¡García! 1 y 2


viernes, 31 de octubre de 2025

Ray Bradbury: El árbol de las brujas

Idioma: inglés

Título original: The Halloween Tree

Año de publicación: 1972

Traducción: Matilde Horne

Valoración: entre recomendable y está bien

Sé que para muchos de vosotros/as la fiesta de Halloween es ya algo tan tradicional como la de la patrona de vuestro pueblo (esto no va por vosotros, amigos/as de  México; no es de extrañar, después de décadas viendo en películas y series de televisión cómo los norteamericanos se los pasaban pirata, mientras que en España la costumbre era ir a ver una representación del tenorio y, al día siguiente, al cementerio a limpiar las tumbas de los parientes fallecidos (evidentemente, no hay color, no le estoy recriminando a nadie la adopción de costumbres foráneas, teniendo en cuenta, además que la hibridación cultural puede producir resultados de lo más interesante). Vale, ya sabemos, por tanto, lo de los disfraces, las calabazas y los caramelos, pero, ¿de dónde viene, exactamente, la fiesta de Halloween, el Día de los Muertos, la Noche de Brujas, Todos los Santos o como queramos llamarla? Pues eso es lo que trata de enseñarnos Ray Bradbury con esta novelita. O enseñar a los chavales, más bien, puesto que se podría decir que es una novela eminentemente juvenil.

Resumen resumido: un grupo de chicos de un pueblo de Illinois salen a pedir dulces la noche del 31 de octubre. Se queda, sin embargo, el más popular de todos ellos, llamado Joe Pipkin, que no se encuentra bien y les cita para más tarde en un caserón de las afueras con pinta de casa encantada. Allí, además de encontrarse el fabuloso Árbol de las Brujas que da título al libro,  reside el enigmático y asombroso señor Mortajosario quien les llevara en un viaje a través del tiempo para conocer los orígenes de la celebración de esa noche, además de buscar al desaparecido Pipkin. Un viaje fantástico y, por momentos, aterrador que puede considerarse como iniciático o de crecimiento, aunque en la novela los protagonistas pasen de ser niños a... seguir siendo niños (aunque más conscientes). Por eso el libro podría entrar en la categoría de "categoría juvenil", sin que ello impida que cualquier adulto pueda disfrutar sobremanera con su lectura.

Algo que también sucede, aparte de la originalidad de la trama, elementos supranaturales, etc., por el estilo de la prosa de Bradbury, bastante reconocible por su enfatismo, su gusto por las metáforas a todo trapo, por el toque poético incluso en párrafo más anodino... un estilo, que, en principio, no me atrae demasiado. He de reconocer, sin embargo, que a esta pequeña novela, seguramente debido a su carácter fantástico y alegórico, le queda como un guante y en ningún momento se siente como exagerado o extemporáneo -y eso que el señor Mortajosario... es decir, Carapacho Clavícula Mortajosario, que ahí es ná, hace todo lo que puede para que sea así- e incluso ese lirismo que en otros textos puede parecer algo fuera de lugar,aquí  resulta incluso conmovedor. Los capítulos, además son bastante cortos y ágiles, llenos de acción, lo que facilita que el libro se lea en un plis-plás y, aunque no resulte una novelette redonda, (quizás porque hoy en día nos resulte todo ya un poco visto, no así, supongo en 1972), me parece perfecta para leer hoy, esperando a que llegue la noche y se abra el pasaje entre el mundo de los vivos y el de los muertos, como toca en esta fecha señalada. Tened cuidado, que la medianoche no os pille en el otro lado...

Más libros de Ray Bradbury reseñados en este blog: La feria de las tinieblasCrónicas marcianas,Fahrenheit 451

sábado, 23 de agosto de 2025

Thomas Olde Heuvelt: HEX

Idioma original: neerlandés/inglés (*)

Título original: HEX

Año de publicación: 2013/2016

Traducción: Ana Isabel Sánchez (del inglés al español); Nancy Forest-Flier (del neerlandés al inglés).

Valoración: muy recomendable

Está ya bastante extendida la idea de que uno de las principales logros literarios de Stephen King, más allá de obras concretas, es la inserción de los elementos  propios del terror sobrenatural en ámbitos cotidianos, realistas, incluso costumbristas... (y pido perdón por el tópico de comenzar a reseñar cualquier novela de terror hablando del Rey, pero ya veréis como tiene su sentido). El caso de Black Spring, un pueblo a orillas del Hudson, en el estado de Nueva York, en el que se desarrolla la trama de HEX, va más allá: sus habitantes llevan trescientos cincuenta años conviviendo con lo sobrenatural, lo inexplicable y escalofriante, y no sólo integrándolo en su quehacer diario sino convirtiéndose, en cierto modo, en cómplices del mismo...

Porque resulta que en Black Spring vive una bruja, Katherine van Wyler... Bueno, vivir no es el verbo más adecuado, puesto que fue ejecutada hace 350 años, pero, aún así, encadenada y con los ojos y la boca cosidos, se dedica a pulular por el pueblo y a aparecerse incluso dentro de las casas, en momentos que bien pueden ser de lo más inoportunos, como cuando la gente está haciendo... ejem, cosas de adultos en el dormitorio, etc. Para controlar sus apariciones, así como para evitar que los forasteros que visiten la localidad se den cuenta de su presencia, se estableció el HEX, una oficina que vigila los movimientos de la bruja con cámaras instaladas por todas partes y avisos de una App creada ad hoc, así como se encarga del camuflaje de la bruja, la disuasión de los posibles nuevos residentes, etc. Porque el gran problema es que los habitantes de Black Spring no pueden huir de allí, como haría cualquiera con dos dedos de frente; Katherine -pese a que hay quien le llama "la abuelita"- es ante todo un ente maligno y vengativo que ha cubierto el pueblo con una maldición. Una entidad terrible y ominosa, aparentemente invulnerable, hasta que se topa con una fuerza aún más destructiva e imprevisible; un  grupo de adolescentes hastiados y gilipollas. A partir de aquí la cosa sólo puede ir a peor (aún).

Tenía yo muchas ganas de leer a Thomas Olde Heuvelt, una de las luminarias de la literatura terror actual, pero empecé por su siguiente novela, ECO, la historia de un alpinista poseído por una montaña maldita. Por lo que sea, esta novela se me hizo bola y la abandoné a las doscientas páginas, o así. De ahí que estuviera algo suspicaz cuando comencé con HEX, no fuera a pasarme lo mismo... y ya os digo que todo lo contrario: aparte del interés por su original premisa, la he devorado y me ha parecido una obra de gran calidad y que permite una serie de lecturas a diferentes niveles. Por supuesto, lo más evidente es su adscripción al género de terror y en este sentido la novela funciona perfectamente, suministrándonos todas una serie de momentos e imágenes truculentos y espeluznantes, así como otros de tensión e inquietud crecientes. El único reparo que se le puede poner es que la idea principal de la historia y su imagen, la de una bruja centenaria con ojos y boca cosidos que se te puede aparecer delante en cualquier momento, es tan potente y aterradora que, inevitablemente, el autor ha tenido que hacer ímprobos esfuerzos para que el resto de su obra esté a la altura, en términos terroríficos. No digo que no lo haya conseguido, pero lo que quedará en la memoria de cualquier lector, creo yo, es, ante todo,  la propia Katherine.

Por otro lado, no menos pavoroso es el comportamiento de la población de Black Spring, una comunidad que, además de tener -de forma un tanto tópica, pero posiblemente acertada- cierta tendencia a la hipocresía, la cobardía e incluso el fanatismo, se ve acorralada, hay que reconocerlo, entre la espada y la pared y cuando las circunstancias se ponen peludas no necesariamente reacciona de la mejor forma posible. Aparte de que la podemos considerar como una parábola del mundo occidental reaccionando de forma paranoica y restrictiva al terrorismo, la crisis económica o cualquier otro problema que cabe englobar dentro de la llamada "doctrina del shock", la comunidad de Black Spring nos remite, debido a esa maldición que les impide abandonar el pueblo, a otra de una novela aparecida, casualmente, el mismo año: la de La cúpula, de Stephen King (y pido disculpas de nuevo por mentar una vez más al Rey... aunque no es la única concomitancia o referencia a su obra que encontramos en HEX... De hecho, me atrevo a afirmar que la novela de Heuvelt es lo más parecido que se puede encontrar a los libros de King, sin que eso signifique, en absoluto, que nos encontramos ante una copia o un pastiche). Además, la novela nos puede hacer reflexionar sobre ciertas decisiones éticas, la responsabilidad y las decisiones de nuestros actos, así como si debe primar el bien común o el interés individual... Y no es una novela que nos dé una respuesta clara ni los personajes son totalmente positivos o tienen razón, frente a otros que no. Todo tienen sus razones... al menos mientras conservan la razón.

Una última capa, quizás algo más tenue o menos evidente: dado que hoy en día también está muy extendida la idea de que las brujas (las reales, quiero decir, o al menos las mujeres que fueron condenadas por brujería en siglos pasados) en realidad eran poco menos que protofeministas, víctimas, en todo caso del heteropatriarcado dominante y teniendo en cuenta que la mayoría de los personajes principales que aparecen en este libro son hombres (aunque esto tal vez sólo se deba a una tendencia propia de ete escritor, dado que lo mismo ocurre en Eco, al menos hasta donde yo leí), cabe darle a la novela la interpretación de que la bruja Katherine sería una representación simbólica, o incluso arquetípica, de lo femenino, mientras que los personajes masculinos encarnarían las diferentes actitudes -desde la represión y la reacción violenta hasta la negociación aparentemente comprensiva- del heteropatriarcado hacia la misma... ya os digo que no es una interpretación evidente y puede que hasta esté un poco traída por los pelos, pero lo que sí me parece, de manera clara, es que esta novela no es en absoluto misógina, como se le acusó, al parecer, cuando apareció  hace unos años... De hecho, yo diría todo lo contrario.  

En cualquier caso, se trata de una novela de terror original y solvente ( es decir, que da su miedito) y que os recomiendo tanto a los y las amantes de género como a quienes no lo soy tanto. Yo, por lo jenos, leyéndola me lo he pasado teta (teta de bruja, en este caso... y perdón por la broma, pero ya la entenderéis si leéis el libro). O mejor, me lo he pasado pipa, no sea que me llamen misoginia a mí... Fijaos que hasta me estoy planteando volver a intentarlo con ECO... Ya os contaré.

(*) Un apunte sobre el idioma original de esta novela: al parecer, se publicó una primera versión, en neerlandés y ambientada en los Países Bajos, pero cuando se vendieron los derechos para publicarla en lengua inglesa, el autor modificó ese primer texto para ambientar las historia en EE.UU. (por lo que sea, que nada tuvo que ver con razones comerciales, claro), utilizando para ello la traducción de Nancy Forest-Flier y su propia nueva redacción, directamente en inglés. Por lo visto, aparte de la ambientación lo que más cambió de la novela Thomas Olde Heuvelt  es el final.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Nieves Mories: Budapest

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: ¿recomendable?

Un secreto que no lo es, en realidad: hay reseñas facilitas, que se escriben en un plisplás y otras difíciles como un demonio. A ver si adivináis de que tipo es la de esta novela... Exacto, de las jodidas peliagudas de hacer. Porque la novela de la que trata no sólo se sale de lo habitual, tanto en argumento como en su estilo, sino que además resulta complicada de valorar, al menos usando el Sistema Unificado ULAD de Valoración de Libros (no digamos ya poniendo estrellitas a lo Goodreads).

Pero bueno, vamos al lío que aquí hemos venido a jugar... Budapest es lo que podríamos llamar una novela distópica postapocalíptica, aunque no quede muy claro de qué apocalipsis nos están hablando. Es también una novela de viajes, la enésima versión de la Odisea, protagonizada no por un rey griego sino por dos primos -él y ella- que recorren el Páramo en busca de ¿venganza? ¿Justicia? ¿Su pasado, sin más? Sobre todo, Budapest es un cuento terrible, la versión Mad Max, si se quiere, de alguno de los hermanos Grimm (aunque la autora habla de Hans Cristian Andersen en el epílogo) con unos Hansel y Gretel con quienes más le vale no cruzarse a ninguna bruja...

Resumen resumido (a ver si soy capaz): Cara y Carlo son dos primos que vagan juntos por el Páramo, en la orilla opuesta de donde se encuentra la que fue ciudad más bella a orillas del Danubio, en busca, parece del Abuelo de las Tormentas. Han sido criados, tras su paso por el Palacio Encantado, por dos soldados también errantes, Piotr y Santino y acabado convirtiéndose en, tal vez,  las criaturas más temibles en un mundo habitado por lobos, chacales y fantasmas. Un mundo destruido tras la guerra -da igual si  la segunda o la tercera Guerra Mundial. O quizás ambas a la vez- en el que el genocidio ha sido casi total y la contaminación, absoluta, convertida en la nueva naturaleza, en el hábitat en donde deben sobrevivir los primos protagonistas. Cuya historia vamos conociendo no de manera lineal (lineal recta, quiero decir) sino espiral, pues ésta es la forma que adopta la narración, avanzando desde el exterior de la misma hacia el centro, pero dando rodeos, circunloquios, desvíos, metáforas y racconti... Porque esa es otra: el estilo de Mories (al menos en esta novela, que es la única suya que he leído) dista mucho de ser sencillito y meramente funcional;  está compuesto  -y empapado de un lirismo tenebroso que recorre toda la novela- de forma más bien fragmentaria, aunque el resultado final los unifique, por episodios oníricos, analepsis, pensamientos -o sensaciones. O aprensiones- de los protagonistas, recuerdos y presagios- Trufado todo por multitud de poemas, con los de T. S. Eliot a la cabeza, y canciones, desde las de Leonard Cohen a Antonio Vega o El Novio de la Muerte... Un estilo que, curiosamente y al menos según mi opinión, cuanto más tortuoso, complejo y alegórico resulta, más eficaz en la difícil (muy difícil, en este caso) tarea de conseguir la consabida suspensión de la incredulidad. ¿Lo consigue Budapest? Pues sí, pero ya digo que a base de exceso, perversidad y artificio.

De ahí, en parte, que no tenga claro si recomendar o no esta novela, al menos para todo el mundo. No sólo porque no resulte una lectura fácil debido a su estilo (aunque eso también puede atraer a ciertos lectores/as), sino porque lo que envuelve éste es una historia en extremo dolorosa y hasta cruel -no digo que lo sea su autora, sino lo que nos cuenta-, con pasajes cuyo hálito metafórico no esconde imágenes de pesadilla, con un punto gore, incluso... Puede no ser una novela de terror al uso,  y puede que a muchos y muchas aficionadas al género no les acabe de convencer (a otros, seguro que sí), pero no os llamaré a engaño: SÍ que es una historia de terror. Más aún cuando no hace sino reflejar lo que pasó en Europa hace no tanto tiempo y prever lo que puede llegar a pasar, por el camino que vamos...


También de esta escritora en Un Libro Al Día: Agujeros de sol, ModuloramaMadres oscuras

jueves, 5 de diciembre de 2024

Beatriz Alcaná: Teseo en llamas

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: entre recomendable y está bien 

Hace pocos años estuvo muy en boga en España (puede que aún lo esté) un tipo de narración dramática, tanto literaria como audiovisual, protagonizada por mujeres jóvenes, a veces dedicadas a oficios menestrales y que vivían en épocas de un pasado no demasiado lejano, como la posguerra, la Segunda República o, todo lo más, los locos (bastante menos en el caso español) años 20... A este tipo de ficción (el ejemplo más señero sería quizás El tiempo entre costuras de María Dueñas) se puede adscribir, hasta cierto punto, esta novela de Beatriz Alcaná, una escritora en alza en el fantástico. Sin embargo, otro punto a determinar es hasta dónde Teseo en llamas se puede considerar como dentro de este género.

Que juzgue cada cual: la historia nos es narrada por Berta, una joven que en 1950 se traslade a Madrid desde su pueblo para trabajar en la farmacia de su tío. Éste. Pedro Egeo, es en realidad el viudo de la tía de Berta y está casado en segundas nupcias con una mujer más joven, la fría y antipática Fedra. Tiene un hijo de su primer matrimonio, el enigmático y, en principio, ausente Román. Entre estos cuatro personajes, aunque hay alguna secundaria más, se desarrolla la trama, el laberinto de pasiones almodovariano en el que, poco a poco, se van metiendo todos ellos y al lector/a. Lo del laberinto no lo digo sólo por decir, sino porque la novela tiene la decidida intención de ser una transposición o aggiornamento -bueno, aggiornamento a hace 70 años- del mito o leyenda de Teseo, el Minotauro, Ariadna y demás personajes clásicos... También recuerda, de forma evidente, a ciertas novelas románticas del siglo XIX, ésas a las que una joven institutriz, por ejemplo, arrebolada a causa del dueño de la mansión donde ha ido a trabajar, trata de averiguar el oscuro secreto familiar que esconde. Aquí no encontramos a la clásica "loca del ático", pero casi... Todo el melodrama, que es mucho, soportado en gran medida por un componente fantástico que va dirigiendo la trama hacia su conclusión. 

Ahora bien, este componente fantástico, aunque tenga una importancia innegable en la resolución de la historia, en verdad resultaría perfectamente prescindible para el desarrollo de la misma, que podría llevarse a término sin problema echando mano de cualquier otra circunstancia más mundana. Lo importante, más bien, o al menos tal es la sensación que me ha dejado a mí la lectura del libro, es la parte melodramática o incluso folletinesca. Lo cual, por supuesto, no tiene nada de malo e incluso, una vez asumido, es totalmente disfrutable, pero quizás no era lo que yo esperaba o andaba buscando, y de ahí que me costara un poco entrar en la historia. Por otro lado y teniendo en cuenta lo dicho antes, que ésta no es una novela fantástica o de terror puro y duro, creo que resulta una lectura con la que cualquiera puede pasar un buen rato, más aún si le gustan las pasiones ocultas, los personajes atormentados y  los secretos inconfesables. Con el añadido de la excelente o incluso atildada prosa de Alcaná, que ayuda a ambientar la historia es esa época, sin necesidad de excesivas descripciones o explicaciones detalladas. 

Por terminar, y volviendo al inicio de la reseña, se trata, por tanto, de una novela notable en su aspecto dramático pero en la que, a mi entender, la vertiente fantástica no resulta tan resaltada como cabría esperar y mucho menos la terrorífica, aunque es cierto que la autora va creando a lo largo de la historia un ambiente oscuro y claustrofóbico de lo más interesante. por lo tanto, recomendable si se tiene más o menos claro lo que se puede encontrar aquí. Y una escritora a la que habrá que prestar atención, pues promete darnos grandes momentos.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Edward Carey: Los secretos de Heap House (Trilogía Iremonger, libro I)

Idioma original: inglés

Título original: Heap House

Año de publicación: 2013

Traducción: Lucía Barahona Lorenzo

Valoración: Más que recomendable

Metemos en una coctelera un buen chorrazo de narrativa dickensiana con regusto a distopía steampunk, una medida de Georges Perec y media de Harry Potter. Un par de chorritos de Gerald Durrell y de Roald Dahl (un poco más de éste. si se quiere). Unas gotas de Michael Ende y un destilado de novela de terror, para darle aroma (me refiero a Grady Hendrix, no hay que pasarse y poner, por ejemplo, de King). Se agita todo bien (o se mezcla, yo qué sé, que tampoco soy James Bond...) y después se empapa bien de Downton Abbey o del más añejo Arriba y abajo un terrón de Wodehouse para que se deshaga sobre la mezcla. Sírvase el combinado en vaso largo, adornado con una peladura de Tim Burton para darle color (negro, en este caso) y un par de guindas: una de amor adolescente y otra de crítica social. Paladear con delectación pero sin demasiada demora, porque este cóctel no se puede tomar solo, sino acompañado de otros dos. Eso sí, el disfrute para quien lo beba está garantizado...

En fin, yo casi que dejaría la reseña aquí, pero entiendo que puede ser difícil comprender a qué viene tanta gansada elegir esta forma de hacerla. Así que, para todos y todas ustedes, fieles lectores de ULAD, aquí va el preceptivo resumen resumido: La Heap House del título y donde transcurre esta novela es una inmensa mansión victoriana -no en vano estamos en 1875- situado en una aún mucho más inmensa extensión cubierta de desechos, Iremonger Park, a las afueras de la siempre jubilosa Londres. En ella vive casi la totalidad de  a familia Iremonger, que han construido su fortuna, desde el humilde oficio de chatarreros de sus lejanos antepasados, haciéndose con los residuos de la cercana pero a la vez lejana metrópoli. Porque casi ninguno de los Iremonger sale en toda su vida de la mansión, donde viven con toda clase de comodidades aquellos que se consideran de pura sangre -de pura sangre Iremonger, se entiende, pues tienen la costumbre de casarse entre primos-, atendidos por un innumerable ejército de criados y sirvientas, también parientes, pero más lejanos. La división entre las dos castas, que viven, respectivamente, en la parte superior e inferior de la gran mansión parece inquebrantable hasta que llega para servir de criada la huérfana Lucy Tennan, poco dispuesta a aceptar las reglas sin más ni más. Y que encuentra su reflejo en el inseguro Clod Iremonger, joven miembro de lo más selecto de la familia que vive con el tormento, desde su nacimiento,de ser capaz de oír lo que dicen los objetos... Algo sumamente incómodo y hasta perturbador en esa casa, no sólo porque se yergue en mitad de un extenso basurero -de hecho, la propia mansión se compone de partes de otros edificios, recogidos aquí y allá- sino porque en esa peculiar familia a cada nuevo miembro se le asigna un objeto personal del que no pueden separarse jamás; el de Clod, por ejemplo, es un tapón de bañera universal. Los objetos son en gran medida, como puede verse, el alma, la médula de este libro; mi aplauso, por cierto, a la traductora, que sospecho habrá tenido que consultar un sinfín de diccionarios para poder ofrecernos la nomenclatura correcta de tan variado utillaje.

Con todo esto que he contado creo que ya es suficiente para animar a cualquiera a leer esta novela. Pero es que además puede encontrar un sinfín de personajes peculiares, espacios laberínticos, peligros insólitos, aventuras y romance... Quizás a alguien le pueda alejar la apariencia de novela juvenil que tiene, pero, en mi opinión, no lo es o no sólo (porque también puede resultar, sin duda una estupenda novela juvenil); en todo caso, garantizo, como ya he explicado antes, que se trata de un libro totalmente disfrutable. Su única pega: que estamos ante la primera parte de una trilogía. Ahora mismo ardo en deseos de leer las otras dos...      

Nota final: se me olvidaba comentar que en el libro hay multitud de ilustraciones, sobre todo retratos de muchos personajes, realizados por el propio autor de la novela. Todo un plus, creo yo.       

miércoles, 23 de octubre de 2024

David Mitchell: La casa del callejón

Idioma original: inglés

Título original: Slade House

Año de publicación: 2015

Traducción: Laura Salas Rodríguez

Valoración: está bien

Clasicazo de la narrativa de terror es el recurso de las casa encantadas, de las que podemos encontrar para todos los gustos, desde la de la clásica y consabida La maldición de Hill House, hasta ejemplos más recientes, como la que aparece en Carcoma o, rizando el rizo irónico, la de Cómo vender una casa encantada de Grady Hendrix. En La casa del callejón encontramos también una, Slade House, situada, qué sorpresa, en el escurridizo Slade Alley, un callejón en los suburbios de Londres o alguna localidad cercana. Una casa encantada habitada por ¿fantasmas? ¿Vampiros? ¿Brujos? Bueno, pues digamos que todo eso a la vez y ninguna de esas cosas... De hecho, ni siquiera podemos afirmar que Slade House sea una casa encantada sensu stricto, sino más bien se trataría de una ¿casa?¿Espacio? ¿Ente? que ofece a quien se qaventura tras sus muros aquello que más está ansiando, ya sea un niño algo rarito y solitario, un policía tirando a viva la Virgen, una joven acomplejada por su peso u otra que busca a su hermana desaparecida. Todos, y algún personaje más, enredados en una trama enrevesada y que se dilata alo largo de diferentes momentos en el tiempo, que ocupan a su vez diferrentes capítulos. 

Novela, pues, con un gran componente fantástico, quizás más que de terror puro y duro, aunque sí que nos puede proporcionar algún que otro momento bastante inquietante. La explicación final sobre lo que sustenta toda la trama me resulta, sin embargo, demasiado prolija y, por tanto, poco satisfactoria, pues siempre he considerado que en este género es conveniente mantener el misterio en todo aquello que se pueda y dejar cierto margen para la sugestión y la imaginación del lector. Cierto es que esta novela corta está, al parecer, emparentada con otra bastante más extensa del mismo autor, Relojes de hueso y tal vez (pues no la he leído) haya querido hacer aquí un epílogo para la misma-o de ambas-; en todo caso, lo mismo que hay detalles muy interesantes y sugerentes, creo que hay otros elementos que juegan en contra del efecto que se pretende conseguir. Por ejemplo, la dinámica entre cierta pareja de gemelos, que recuerdan al Team Rocket de los dibujos de los Pokémon...

En resumen y conclusión: estamos ante una novela fantástica o de terror "suave" que, por las  características de su trama y estilo -más que correcto, pero sin muchas complicaciones- creo que puede ser sobre todo del agrado de los lectores más juveniles (esos que ahora llaman "jóvenes adultos") o de cualquiera que guste de pasar un rato entretenido y algo asustado, pero no mucho. Adictos a las emociones más fuertes, mejor abstenerse.

Otros títulos de David Mitchell reseñados en Un Libro Al Día: Black Swam Green, Escritos fantasma, El atlas de las nubes

domingo, 19 de mayo de 2024

Re-reseña: El regreso, de Walter de la Mare

Idioma original: Inglés
Título original: The Return
Traducción: Jorge Salvetti
Año de publicación: 1910
Valoración: Recomendable

Arthur Lawford, un «ser más bien aburrido y sin gracia» (página 10), «alguien medio muerto, apenas consciente, sin un solo pensamiento o deseo realmente vivo en su cabeza o en su corazón» (página 175), de «vida monótona y angustiosa» (página 13), se duerme sobre una lápida. Al despertar tiene un rostro ajeno, «delgado y aventurero» (página 28).

Así empieza El regreso, exquisita novela de horror psicológico del escritor británico Walter de la Mare. La obra narra cómo un hombre propicio a la enfermedad experimenta una metamorfosis. Su cara es sustituida por la de un desconocido; asimismo, su cuerpo, voz y letra se parecen a los de una persona distinta. Incluso sus pensamientos y forma de actuar cambian, sutilmente al principio y acentuadamente después. 

Dicho cambio afecta a Lawford de distintas maneras; según transcurre la historia, le produce un pavor indescriptible, aflicción existencial, vergüenza resignada o cierto encanto seductor. También otros personajes se ven salpicados, en mayor o menor medida, por el extraño fenómeno: Sheila, la esposa del protagonista; Alice, su hija; Bethany, su amigo el párroco; Herbert y Grisel, unos hermanos excéntricos que viven junto al río, etc...

La premisa de El regreso es, pues, harto interesante. Además, hay que remarcar que Walter de la Mare dota a su fórmula terrorífica de un trasfondo extremadamente sugerente. Y es que el autor emplea una posible posesión como excusa para reflexionar sobre cómo nuestra identidad, aparentemente estable, puede variar súbitamente, y cómo aquéllos que nos rodean pueden reaccionar ante ello. Otro tema explorado subrepticiamente en la novela sería la imposibilidad de comunicarse eficazmente con los demás. 

Asimismo,Walter de la Mare cavila en torno a las diferencias culturales y sociales. No en balde el protagonista, un británico acomodado, parece haber sido invadido por el espíritu de un tal Sabathier, un francés libertino que se suicidó siglos atrás.  

El primer aspecto formal a resaltar de El regreso es su prosa. Aunque algo recargado para los estándares actuales, la elegancia, precisición y minuciosidad del estilo de Walter de la Mare resultan extremadamente agradables para los sibaritas de las letras.

Por su parte, los diálogos de la obra están muy bien escritos, pues varían en función del personaje o estado de ánimo al que representan y saben mimetizarse adecuadamente con el tono oral. Sin embargo, acusan cierta afectación y redundan en demasía sobre los mismos asuntos, por lo que pueden llegar a hacerse pesados.

Otro apartado sumamente conseguido de El regreso es su potente atmósfera. Como sucede en otras ficciones de Walter de la Mare, ésta envuelve a la historia con una neblina vagamente asfixiante y tenuemente espectral. 

Por último destacaría la ambigüedad del conjunto. Walter de la Mare desdibuja lo narrado (contra todo pronóstico, la precisión y minuciosidad de la prosa del autor no desentonan en absoluto con la mentada narración desdibujada), sugiere un elemento sobrenatural y cierra con un final abierto; todos estos detalles se confabulan para que las certezas del lector se desmoronen. ¿Los sucesos tienen una base psicosomática o sobrenatural? ¿Cuál de las muchas teorías contradictorias de Herbert es cierta? ¿Cuando el libro termina, es Lawford realmente el mismo que en un inicio? 

Veo a mucha gente comparando El regreso, por obvias razones, con La metamorfosis de Franz Kafka. Aunque, personalmente, creo que la obra de Walter de la Mare tiene muchas más similitudes con El Castillo del esritor checo. Y es que en ambas aparecen, por ejemplo, una atmósfera onírica, interminables diálogos plagados de redundancias y un personaje femenino en el que el protagonista deposita vanamente todas sus esperanzas.

El regreso es, en suma, una novela recomendable, sobre todo para amantes de la literatura extraña y ambigua; una que evidencia el talento de un escritor único que deslumbró a autores de la talla de H.P. LovecraftDylan Thomas o Robert Aickman. Inédita hasta ahora en español, la editorial Adriana Hidalgo la trae a nuestro idioma con una impecable traducción de Jorge Salvetti.


Reseña original: Aquí

domingo, 7 de abril de 2024

Stephen Graham Jones: El único indio bueno

Idioma original: inglés

Título original: The Only Good Indian

Año de publicación: 2020

Traducción: Manuel de los Reyes

Valoración: recomendable 

Cuando uno ya lleva unos cuantos años reseñando libros de forma profesional (sí, profesional, porque no veáis la morterada que cobramos aquí, amén de las dietas, más las mordidas que nos pagan las editoriales) aprende a manejar ciertos conceptos propios de la intelligentsia literaria, aunque no tenga ni zorra idea de lo que significan por complejos que puedan parecer para el profano; así ocurre, por ejemplo, con "alteralidad", "metaficcional", "flujo de conciencia" y un largo y no menos pedante etcétera. Una de estas interesantes expresiones es la de "suspensión de la incredulidad", siempre presente, necesariamente, en cualquier narración de ficción, pero que pocas veces he encontrado de forma tan ostensible... por contradictoria, como en esta novela del celebrado, al menos en los últimos tiempos, Stephen Graham Jones.

Me explico: El único indio bueno (ya se sabe lo que decían los pioneros del Salvaje Oeste, esos intrépidos forjadores de la Tierra de la Libertad, Home of the Braves, etc.: el único indio bueno es el indio muerto...) va precisamente de eso, de indios (emplearía lo de "nativos americanos", pero si el autor, que es todo un Pies Negros, no lo hace, no voy a enmendarle yo la plana) que si no están muertos, es de milagro. O mejor aún, ya están muertos pero aún no lo saben. Se trata, en este caso, de los amigos Ricky Costillas Marcadas, Lewis A. Clarke ( sí, es un chiste), Gabe Pistolas Cruzadas y Cass Ve Ciervos - a.k.a. Piensa Dos Veces-, Pies Negros como SGJ, que sufren la persecución de un ente preternatural que busca venganza por un acto que cometieron los colegas diez años atrás (acto, dicho sea de paso, que tal vez resulte terrible y hasta imperdonable en la cultura indígena norteamericana, pero que no llama tanto la atención en la España de los festejos taurinos a cascoporro, las monterías pijas en plan La escopeta nacional y los cazadores con pulseritas de España y de VOX que amenazan a cualquier agente del SEPRONA que se les ponga por delante). El objetivo de tan implacable  venganza, que a fin de cuentas de eso trata esta novela, no serán únicamente nuestros four little indians (fijaos en la elegante alusión a esa canción infantil un tanto racistilla; la idea no es mía, pues se menciona también en el libro... y de hecho, y perdón por el posible spoiler, en eso consiste su trama), sino también sus seres más queridos e incluso alguno que otro que pasaba por allí... quien busca vengarse no ha de andarse con remilgos, amigos.

Bueno, vale, pensará alguno de nuestros lectores o lectoras más susceptibles: este tío ya nos ha soltado su habitual ración de chorradas, se ha metido con VOX, ha hecho comentarios que no vienen al caso y, en definitiva, se ha ido por los cerros de Úbeda... Pero en realidad apenas nos habla del libro y mucho menos nos explica a qué viene la digresión del primer párrafo, a no ser que sea una forma de alimentar su ego, sin más... Pues habéis acertado... quiero decir, no en lo del ego (bueno, un poco, sí), sino en que me estoy yendo por los cerros de por ahí. Tengo mis razones, empero. La primera, es que estoy tratando de hablar de esta novela sin estropearle a nadie su posible lectura, cosa fundamental, por motivos obvios, cuando hablamos de thrillers de terror, como es el caso, pero también muy difícil de evitar, por los mismos motivos... de ahí tanta palabrería, reconozco que prescindible.

En segundo término, porque, lo admito, me cuesta un poco concretar lo que he  mencionado en el primer párrafo, mis reticencias a si en esta novela el autor ha conseguido la famosa "suspensión de la incredulidad en el lector". En este lector, al menos, no del todo. Que igual si yo fuera un nativo americano o de alguna etnia a la que se supone mayor conexión tanto con el mundo natural como con el sobrenatural lo vería de otro modo y ya sé, además que en cualquier narración de tipo fantástico hay que tener un poco de manga ancha y concederle al elemento irreal  el beneficio de la duda, pero, lo siento, no me acaba de convencer la amenaza que se cierne sobre nuestro grupo de amigos Pies Negros... y no porque las dotes narrativas de este escritor sean escasas; muy al contrario, SGJ hace todo lo que está en su mano para que la cosa resulte creíble y aun ominosa, pero mira, chico, cuando es que no, es que no...

¿A qué viene entonces la valoración de "recomendable", se extrañarán entonces nuestros muy avispados/as lectores y lectoras? Pues porque, dejando aparte esa reticencia mía ( que no deja de ser subjetiva) a aceptar el componente fantástico de la historia, todo los demás que aparecen en la novela estás MUY, PERO QUE MUY BIEN: la ambientación, magnífica, en una parte de EE.UU. -una reserva india en Montana- que rara vez encontramos en la ficción y que nos permite conocer la realidad de los indios norteamericanos actuales, más allá de idealizaciones y misticismos; los personajes, perfectamente construidos, con una mayor complejidad de lo que puede parecer, dada la naturaleza de la novela; la prosa de SGJ, estupenda, más elaborada y sutil de lo que se acostumbra en muchos thrillers y narraciones de terror... En suma, que, si os gusta el género (y si no, también, ¿por qué no?), haréis bien en dedicarle un tiempo a esta novela, sin tener demasiado en cuenta las pegas que pueda poner un humilde reseñista como yo... al que ya le gustaría ser capaz de escribir algo de este nivel, por otra parte ; )

viernes, 23 de febrero de 2024

Lina María Parra Ochoa: La mano que cura

Idioma original:
Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Está bien

La mano que cura va sobre una familia desgarrada por la muerte del padre. También va sobre una madre y una hija que tienen «los poderes», y sobre cómo cada una de ellas aprendió a usarlos gracias a la intuición propia y la tutela de su mentora. 

Es el debut novelístico de la colombiana Lina María Parra Ochoa, y creo sinceramente que apunta maneras. A fin de cuentas, demuestra que la escritora sabe plantear historias con hondura emocional, estructurarlas a través de un desorden conveniente, redactar pasajes con solvencia y echar mano de recursos estilísticos efectivos cuando se tercia. 

Aun así, tiene margen de mejora, ya que acusa cierta repetición y las voces de los distintos personajes no siempre se diferencian tanto como debieran. A eso hay que añadir un par de decisiones narrativas desconcertantes: la tendencia a agrupar ideas en un solo párrafo cuando quedarían mejor divididas en varios, ciertos arrebatos poéticos que rozan la pretenciosidad y la tardía implementación del guion doble para señalar diálogos (si no me equivoco, se usa por primera vez en la página 84).

Por lo demás, la historia fluye correctamente. En ocasiones, insisto, se puede antojar repetitiva, y hay alguna escena que aporta información de manera apresurada (por ejemplo, aquella en la que se nos cuenta sobre la relación entre Ana Gregoria y Luz). Sin embargo, en general todo cala correctamente, se explican orgánicamente los acontecimientos pasados, se anticipan adecuadamente los futuros y se recurre a trazadas estilísticas efectivas (como bautizar tarde al padre para humanizarlo). Ya digo que Lina María Parra Ochoa apunta maneras.

domingo, 18 de febrero de 2024

Santi Pérez Isasi: El edificio

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: fatal Más que recomendable 

Vayamos por partes...

Qué no es El edificio:

-El edificio no es un ensayo de Robert Venturi sobre arquitectura postmoderna.

-El edificio no es un informe técnico más memoria de calidades presentada para la construcción de la Torre Willis (antes Sears) de Chicago, durante un tiempo el rascacielos más alto del mundo.

-El edificio no es un capítulo del libro Territorios improbables, de Pedro Torrijos (aunque bien podría serlo).

-El edificio no es un recopilatorio de las mejores historietas de 13, Rue del Percebe (aunque también podría serlo).

-El edificio no es el guión de un capítulo de Aquí no hay quien viva o La que se avecina.

-El edificio no es una parte del Génesis en la que Yahvé se carga (otra vez) a un montón de gente por medio de un diluvio y por sus cojones morenos.

-El edificio no es un plagio de La residencia de los dioses, pero ambientado en Babilonia o el Antiguo Egipto, en vez de en la Galia dominada (o casi) por los romanos.

-El edificio no es un análisis semiótico-literario de La vida instrucciones de uso, de Georges Perec.

-El edificio no es una fábula distópica que sirva de respuesta a alguna pregunta que nos podamos hacer (o quizá sí).

-El edificio no es una fábula distópica que nos plantee alguna pregunta que podamos responder (o quizás también).

Qué sí es El edificio:

-Así pues, El edificio es una distopía que, si bien no plantea preguntas ni proporciona respuestas, resulta estremecedoramente plausible y hasta probable.

-El edificio es una colección de microrrelatos que, ¡oh, sorpresa!, todos juntos conforman un macrorrelato al que incluso podemos llamar novela... (Venga, sí, llamémoslo novela)

-No sólo novela: El edificio es además una novela de ciencia-ficción. Más de ficción  que de ciencia, tampoco os voy a engañar... Pero de la buena.

-El edificio es una metáfora del capitalismo, de la sociedad occidental metida en su (nuestra) torre de marfil, de cualquier civilización que en el mundo ha sido o será y que está condenada a la entropía hasta su desaparición.

(Claro que el capítulo 27 explica: "El edificio tampoco es un símbolo ni una metáfora; reducirlo a un símbolo o una metáfora sería como decir que no existe , y el edificio, si algo hace, es existir"... Pero eso es algo que, después de todo, dice el autor y qué va a saber él de este libro).

-El edificio es, por tanto, un drama apocalíptico que representa y resume toda la entropía a la que está abocada nuestra época.

-El edificio es, también, una comedia apocalíptica que representa y resume toda la entropía a la que está abocada nuestra época.

-El edificio es una novela condenadamente divertida, a pesar de haber sido escrita por todo un Excelentísimo e Ilustrísimo señor profesor de Literatura de la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa (si en castellano suena serio e importante, imaginaos en portugués).

-El edificio es un libro muy bien escrito porque, bueno, en algo se tiene que notar que su autor es todo un Excelentísimo e Ilustrísimo etc., además de traductor al español de José Luís Peixoto y Hélia Correia y padre fundador, amén de reseñista master & commander del mejor blog de reseñas literarias que existe, ha existido o existirá jamás. Amén.

-El edificio es un libro delgadito (150 capítulos a una página por capítulo) que se lee en un santiamén; es decir, que por una inversión mínima en tiempo y dinero, no sólo pasaréis un rato estupendo, sino que podréis darles en tós los morros a esos amigos hipsters gafapastas y culturetas que siempre andan presumiendo de leer a escritores ex-yugoslavos raros o argentinos conocidos en su casa a la hora de comer. Pues con El edificio lo van a flipar...

-El edificio es el libro en el que se va a comentar la fama y el prestigio como escritor de Santi Pérez Isasi y que, sin duda, en un futuro quizá no muy lejano le llevar a ganar el Premio Nobel de Literatura, arrebatándoselo a veteranos farsantes como el Murakami malo o el nefasto Houellebecq, en su última oportunidad de conseguirlo. Aprovechad para leerlo ahora y partipad desde el principio en su leyenda.

Sobre la valoración: os puedo prometer y prometo (qué viejuno suena eso) que no se debe a que el autor del libro sea el padre fundador de este blog, pagador de nuestros suculentos emolumentos y un tirano que nos azota con su cinturón si no cumplimos cada uno de sus absurdos caprichos muñidor de nuestros sueños y esperanzas, además de ser un tío bien majete... es que el libro está muy bien, de verdad.


Otros libros de Santi Pérez Isasi reseñados (magníficamente, que todo hay que decirlo) en Un Libro Al Día: Ilustre Ruritania Ilustrada, Imposibles impensables

viernes, 22 de diciembre de 2023

Percival Everett: Los árboles

Idioma original: inglés

Título original: The Trees

Traducción: Javier Calvo

Año de publicación: 2021

Valoración: tronchante y, por supuesto, recomendable

Durante la inolvidable (y esperemos que irrepetible) presidencia de Trump se producen en el pueblo de Money (sic), estado de Mississippi, unos crímenes particularmente truculentos, con mutilaciones incluidas y que parecen estar relacionados entre sí. Y que, sobre todo, llevan aparejados unas inexplicables apariciones y desapariciones que tienen superadas a las fuerzas del orden locales, comandadas por el sheriff Jetty, por lo que la policía estatal -el MBI, aunque parezca una broma- envía a dos de sus detectives, Ed Morgan y Jim Davis a investigar el caso. Los dos negros, lo cual no tendría mayor importancia si no fuera porque el caso parece tener connotaciones racistas -o las víctimas, más bien- y aquello no deja de ser el muy profundo Sur.

Con estos mimbres muy bien podríamos encontrarnos ante un thriller con conciencia social, al estilo (y ya sé que se trata de una película) de la muy conocida En el calor de la noche, duplicado, en este caso, el detective Tibbs que encarnaba Sidney Poitier (y sobre todo porque el sheriff Red Jetty también recuerda un poco al interpretado por Rod Steiger). La pareja de detectives negros también trae a la memoria, aunque en suave, a los impagables Ataúd Johnson y Sepulturero Jones del gran Chester Himes. Pero el caso es que, según se van sumando los elementos extraños a la trama, ésta va recordando más, y perdón por continuar con las referencias audiovisuales, a un Twin Peaks (1) sureño o incluso un episodio de Expediente X (2). Y aviso que la cosa no ha hecho más que empezar...

¿Ante qué nos encontramos, pues? ¿Un thriller policiaco? ¿Un whodunit con ínfulas políticas? ¿Una novela de terror bien enraizada en la realidad americana, a lo Stephen King? ¿Una distopía con tintes sobrenaturales? Pues todo y nada de esto, en realidad. Porque si algo caracteriza a esta novela, si Los árboles se puede calificar claramente de alguna forma, desde su primera página, es como una novela de humor. Humor satírico, incluso sarcástico, humor irónico, humor más sutil o más obvio -sin ir más lejos, Everett hace humor con los peculiares nombres de muchos personajes: Junior Junior, Braden Brady, Mamichula de Amarillo, Pick L. Dill, Helvetia Quip, Chester Hobsinger...-, humor cómplice y, sobre todo, humor negro (en todos los sentidos)... negrísimo, de hecho, porque Everett lo utiliza para tratar unos temas de los más espinosos, dramáticos e incluso traumáticos. Las heridas abiertas por el racismo en los Estados Unidos de América, que quienes  elegieron al tipo naranja que ocupaba la Casa Blanca cuando su autor escribía esta novela no parecen muy proclives a cerrar, sino todo lo contrario (la novela también se puede leer como una metáfora del movimiento Black Lives Matter, sobre todo en su tramo final). Sin duda, Everett ha hecho suya la frase del maestro Billy Wilder. "Si quieres decirle la verdad a la gente, sé divertido o te matarán" y a fe mía que consigue ser MUY divertido, incluso tronchante en más de una ocasión, para poder soltar toda la amargura y la tristeza de cómo se construyó su país (y el mundo en el que vivimos, podíamos añadir), de una forma basada en la crueldad, el desprecio y la ignorancia que muchos parecen dispuestos a perpetuar allí, aquí y casi se diría que en todas partes. nos queda, es verdad, el humor como arma defensiva, pero me temo que no sea suficiente. Aunque el buen rato, en este caso, no nos lo quita nadie...

(1) Nota para centennials e incluso algún que otro millenial: Twin Peaks era una serie de principios de los 90 dirigida por David Lynch en la que pasaban cosas muy rarunas en un pueblo en el que se había producido un asesinato, investigado por un agente del FBI.

(2) Nota para centennials e incluso algún que otro millenial: Expediente X era una serie de mediados de los 90 en la que pasaban cosas muy rarunas en muchos sitios, que eran investigadas por una pareja de agentes del FBI. Se ve que la agencia había aumentado de presupuesto.


También de Percival Everett y reseñado en Un Libro Al Día: X


miércoles, 13 de diciembre de 2023

Anne Rice: Armand el vampiro

Idioma original: inglés
Título original: The vampire Armand
Traducción: Carles Llorach
Año de publicación: 1998
Valoración: Se deja leer

Cierto es que existen los placeres culpables; también es cierto que hay facetas  de nuestra personalidad que nos cuesta entender, e incluso se llega a un punto donde nos podríamos desligar completamente de ellos, no sentirlos como propios. Creo que ni siquiera en estos terrenos fangosos encuentro una explicación a mi comportamiento, a explicarme a mí mismo porqué seguir leyendo las Crónicas vampíricas: pero la rueda sigue girando. Eppur si muove.

Lo primero que debo decir es que se agradece que no aparezca Lestat en esta novela; o mejor dicho, sí que aparece, pero en un estado catatónico e incapaz de recibir estímulos externos, durmiendo en el suelo de una capilla. Bueno. Continuemos.

Y digo que se agradece porque, si algo hace bien Rice en literatura, es crear personajes. Es consciente de ello y no desaprovecha la oportunidad de dar protagonismo a sus actores secundarios – y, porqué no decirlo, hacer caja con nuevos libros -: Armand es uno de los más interesantes y misteriosos (o lo será hasta la lectura de esta novela) y en este volumen se nos narrará su extensísima biografía de 500 años, narrada a través de la pluma de David Talbot, quien anteriormente ya tuvo su ocasión de protagonizar una novela de las Crónicas. Por cierto, ¿Armand no había muerto? No, mejor no, hagamos como que nunca ha pasado.

Bien, vale, debo hacer aquí un inciso: si en anteriores entregas ya lo bordeaba de forma más o menos disimulada, jugando siempre con la evidente pero a la vez prohibida sexualidad vampírica, esta es claramente una novela erótica. Rice es pródiga en la descripción de las incursiones sexuales de sus personajes, y, como sucede en la totalidad de las Crónicas, absolutamente todos ellos son bisexuales, lo que amplía considereblamente el mapa de posibles relaciones.

Como digo, la autora no escatima en detalles en lo que a intimidad se refiere, y los celos serán parte fundamental de la novela y detonante de prácticamente toda la acción que se desarrolla en ella. Relaciones tóxicas a go-gó.

Profundizaremos en la personalidad maldita y retorcida de Armand, se nos explicará su origen y su pasado, su tormentosa relación con Marius, cómo llego a ser el líder de la secta satanista de París y cómo cayó rendido a los pies de Lestat. 

Es reseñable que, siendo Armand (entonces Amadeo) adolescente, es cuando fue esclavizado, transformado en vampiro y sometido a todas las ¿torturas? sexuales por partes de Marius a una edad quizá demasiado tierna como para sentirme cómodo leyéndolo. Este rasgo, la excesiva juventud, será un rasgo característico a partir de ahora en la obra de Anne Rice. Y tremendamente desagradable.

Por lo demás, no hay mucho más que rascar. Una biografía novelada de un personaje inventado; una biografía, como he dicho antes, de 500 años, lo que no es poco.

En fin, qué quieren que les diga, tengo afán de completitud y seguiré sumergido en está ciénaga vampírica que tantos buenos ratos nos ofrece. Ya les contaré.


Otras obras de Anne Rice en ULAD: Memnoch el diablo, Entrevista con el vampiro, La reina de los condenados, Lestat el vampiro, El ladrón de cuerpos

viernes, 1 de diciembre de 2023

Cynthia A. Matayoshi: La sombra de las ballenas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: No sé

Conocí a la argentina Cynthia A. Matayoshi a través de la antología colectiva Mundo Weird. Su relato, "Por favor, entre", me pareció brillante, y me decidió a buscar más obras de la autora. Entonces descubrí que trampa ediciones había publicado en España, el 2020, la primera novela de Matayoshi, y me lancé a ella de cabeza. Desgraciadamente, me ha generado sentimientos encontrados.

¿De qué trata? En La sombra de las ballenas, los humanos conviven con las fantasías en las calles tintadas de neón del Barrio Chino. Éstas venden deseo puro, el cual puede resultar adictivo e incluso mortal para quienes lo consumen.

Empecemos destacando la virtud principal del libro que nos ocupa: el universo en que transcurre. Al inicio parece un escenario interesante pero mil veces visto (el típico mundo fantástico aderezado con elementos nipones). Sin embargo, pronto introduce una segunda realidad extremadamente original, habitada por, entre otros, escualos, dioses, máquinas y fósiles vivos. Aunque quizá se le puede reprochar a ésta que no sigue una lógica interna clara, es indudablemente creativa y sugerente.

Ahora quiero abordar un apartado de La sombra de las ballenas que, pese a no haberme convencido, es meritorio: la prosa. Y es que si bien el estilo de la novela es (creo que deliberadamente) robótico, reiterativo y ampuloso, imprime el ritmo o tono adecuados a determinadas escenas, y otorga una pátina lírica al conjunto.

Por último he dejado el que, a mi juicio, es el aspecto menos logrado de la obra de Matayoshi: los personajes. Son planos, tanto en su descripción física como caracterización psicológica, hablan con una voz excesivamente similar y mantienen unas interacciones a las que les falta espontaneidad o desarrollo para resultar creíbles. Ah, y no funcionan en tanto que alegoría del deseo y el erotismo, porque la representación de ambos temas en estas páginas es simplista y lineal.  

Resumiendo: La sombra de las ballenas es una novela con la que no he acabado de conectar. Pese a todo, me niego a que este sea mi último contacto con Matayoshi, pues gracias a su relato "Por favor, entre" sé de lo que es capaz (al menos en las distancias cortas).

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Ismael Martínez Biurrun: Solo los vivos perdonan

Idioma: español 

Año de publicación: 2022

Valoración: entre recomendable y está bien

Antes que nada, debo decir que la cubierta de este libro me encanta; de hecho, debió de incluirse en la entrada de las mejores cubiertas del 2022 y sólo un error puede disculparme por no haberlo hecho. Dicho lo cual, ¿puede que me haya decidido a leer esta novela sólo por su cubierta? Pues... en gran medida, sí, lo confieso, aunque no sólo; también me intrigaba lo que desvela la sinopsis del libro, que sugiere una narración híbrida entre el drama, el género fantástico y el thriller. Para ello, la novela incorpora elementos variopintos y, en un principio, difícilmente conjuntables: un atentado de ETA, un cuarentón en crisis, un niño con un tumor cerebral, el fósil de un anfibio del Paleozoico, una historia de fantasmas, un comunicador estrella de la derecha mediática, una presencia, más que sobrenatural, supraterrenal... En fin, toda una serie de ingredientes que parecen más que difíciles de casar, pero que Ismael Martínez Biurrun consigue articular en una narración del todo coherente; tal vez, incluso, la armazón que compone sea demasiado cerrada, un artefacto que funciona demasiado bien, sin dejar holguras o resquicios, momentos más relajados que dejen aposentarse la historia y, aunque pueda sonar contradictorio, ayuden a cimentar su verosimilitud (aunque cualquiera que lea esta novela me podrá replicar que la verosimilitud no es, precisamente, lo que más importa en una historia que mezcla aspectos más o menos realistas, pese a las muchas casualidades que, de hecho, articulan la narración, con otros fantásticos, sobrenaturales u oníricos. Sí, de acuerdo, pero, aún así, es obligación de todo narrador buscar la famosa "suspensión de la incredulidad", incluso en las narraciones más fantásticas o disparatadas que pueda pergeñar. O más aún en éstas, si cabe).

No quiero dar una impresión equivocada: en absoluto es ésta una novela fallida o desnortada -al contrario, si algo se puede aducir es que resulta un tanto "forzada", dicho sea con todas las comillas del mundo y en el sentido de que todos los componentes de su trama están atados y bien atados con nudos marineros de doble vuelta-; es más, al meritorio y a veces complicado ensamblaje de todos los elementos que he mencionado -y alguno más- hay que añadir un exhaustivo trabajo de composición de los personajes y la consecución de algunos momentos bastantes brillantes (por ejemplo, y perdón si adelanto demasiado de la trama a alguien, ciertas apariciones fantasmales, que a mí me supieron a poco; ojalá la novela hubiera explorado más ese territorio).

Además, la prosa de Martínez Biurrun resulta no ya irreprochable, sino que muestra una tendencia constante a elevarse por encima de lo meramente funcional; quizá su estilo, no obstante, de la impresión, al igual que la armazón de la novela, de encontrarse demasiado controlado y se agradecería , en algún momento, que su autor se hubiera "dejado llevar" en mayor medida... pero, en fin, estas son objeciones un tanto difusas e incluso febles: no se le puede reprochar a nadie escribir demasiado bien. En todo caso, es ésta una novela notable, que no decepcionará a los amantes de las historias intensas en las que se combina lo real con lo fantástico ni de los giros imprevistos en las mismas. Amén de los interesados en la literatura de buena factura y que explora caminos poco trillados, claro está.

jueves, 3 de agosto de 2023

Italo Calvino: Nuestros antepasados

Idioma original: italiano

Título original: I nostri antenati (Il visconte dimezzato; Il barone rampante; Il cavaliere inesistente)

Año de publicación: El vizconde demediado, 1952; El barón rampante, 1957; El caballero inexistente, 1959 

Traducción: Esther Benítez

Valoración: Imprescindible

Antes de que se nos pase celebrar el centenario del nacimiento del grandísimo Italo Calvino, que en este blog somos un poco despistados, habrá que reseñar alguna cosilla de él, digo yo... Y entre su excelsa producción destaca, en mi opinión tan sólo un paso por detrás en perfección (o incluso ni eso) de Las ciudades invisiblesesta trilogía escrita en los años 50 del siglo pasado y que él mismo llamó Nuestros antepasados, compuesta por tres novelas independiente y, en apariencia sin ninguna relación entre sí, aunque las tres guarden un aire común, entre el cuento popular, la alegoría socio-política y la fantasía más imaginativa. Aunque me temo que el propio Calvino no estaría de acuerdo conmigo, o no del todo; en la respuesta a una reseña a El caballero inexistente aparecida en el semanario Mondo Nuovo (y titulada, significativamente,  La novela de un ex-comunista) escribió: "En El caballero inexistente, como en mis dos anteriores novelas fantástico-morales o lírico-filosóficas o como se quiera llamar, no me he propuesto ninguna alegoría política, sino tan sólo estudiar y representar las condiciones del hombre de hoy, la forma de su 'alienación', las vías para la consecución de una humanidad total". Pero, en fin, vayamos de una vez al turrón:

En la novela corta El vizconde demediado el vizconde Medardo de Torralba, que ha acudido a la guerra contra los turcos, es alcanzado por una bala de cañón de tal forma que queda partido en dos mitades simétricas. Milagrosamente los médicos logran salvar a la mitad derecha, que vuelve a su predio convertido en un ser absolutamente infame que se dedica a sembrar el mal allá por donde pasa. sin embargo (y atención al SPOILER) resulta que la otra mitad también ha sobrevivido y cuando aparece por Terralba resulta ser todo lo contrario a la primera: un compendio de bondad y sacrificio por el prójimo, llegando incluso a la exageración. como cabe suponer, el conflicto está servido...

Es más que evidente el carácter simbólico  (la dicotomía del alma humana, el conflicto del bien y el mal, etc.) de El vizconde demediado. Quizás un tanto más discutible, como hemos visto, sería su lectura política, pero se puede ver como metáfora de lo que había sido la Historia de la primera mitad del siglo XX, quizá también de la disyuntiva que se le ofrecía a la ciudadanía de los países occidentales hace 70 años... Aunque me atrevería a decir que de forma aún más clara hoy en día: entre un "malismo" quizás satisfactorio como salida a nuestros peores instinttos y frustraciones, pero estéril e incluso contraproducente para la convivencia y el avance social, y un "buenismo" voluntarioso, pero algo inflexible, cuyas buenas intenciones chocan con la realidad hasta neutralizar cualquier eficacia. La sociedad, en esta narración, está representada por distintos colectivos y personajes característicos que aparecen: desde los criados y esbirros del vizconde a los campesinos, los leprosos, los hugonotes... Todo ello, empero, contado no con el lenguaje abstruso de la teoría política, sino con el precioso y aun poético de los cuentos populares (recordemos que Calvino recopiló muchos Cuentos populares italianos en un maravilloso libro) y narrado, quizás para reforzar esta impresión de cuento o fábula, desde el punto de vista de un niño, sobrino del vizconde, de tal manera que, simbolismos aparte, la novelita se puede leer, sin más -o además-como un relato asombroso y entretenido, digno de la mejor tradición literaria fantástica.

La segunda novela que conforma Nuestros antepasados, El barón rampante, ya ha sido reseñada en este blog, así que no me extenderé demasiado. Pero sí quiero decir las aventuras del barón Cósimo Piovasco de Rondó, que siendo aún niño y tras una discusión familiar decide subirse a un árbol y no volver a pisar el suelo jamás, constituye una de las novelas más deliciosas, divertidas, inteligentes, románticas, conmovedoras y, por qué no decirlo, perfectas que vais a poder leer nunca. Por decirlo de otra forma: es un libro que le puede gustar a cualquier lector o lectora, sean cuales sean sus gustos y preferencias, escrito además en un estado de gracia estilístico (aunque resulta lo habitual en Calvino) que convierte este libro en una verdadera delicatesse para los paladares literarios más exigentes. Que además se deleitarán como pocas veces en su vida no sólo con las peripecias de Cósimo, sino también con sus amores con Viola, con la melancolía del caballero Enea Silvio Carrega, los avatares del bandido lector, Gian dei Brughi, las peculiaridades de la familia de Cósimo -no pasar por alto a su hermana Batista y sus habilidades culinarias- o, simplemente, con la maravilla que representa la villa de Ombrosa, verdadero Paraíso en la Tierra... sobre todo para las ardillas.

Bueno, no sé si se ha notado hasta ahora, pero a mí lo que me gustaría es que dejásemos de leer esta reseña Y OS PUSIÉRAIS A LEER EL LIBRO, CONCHO... Peeeero, sin olvidar que aun queda un título en esta trilogía, así que cuando acabéis, volved...

¿Ya está? No lo habéis podido soltar, ¿verdad? Bueno, pues no se vayan todavía, que aún hay más: para continuar -y concluir- tanta maravilla, Calvino escribió otra deliciosa novela, más corta, titulada El caballero inexistente, se nos narran las aventuras -y desventuras, también- del Agilulfo de los Guildivernos, caballero al servicio del ejército de Carlomagno. Pero, como dicta el título de la novela, Agilulfo en verdad no existe, es tan sólo una armadura vacía que se mueve por la pura voluntad de ser un caballero. Por decirlo como se expresa en el libro: Agilulfo sabe que existe, pero en realidad no existe... a diferencia de su escudero Gurdulú, que existe, pero que no sabe que existe y por eso se identifica con todos los seres y aun objetos con los que se cruza... Aunque también conoceremos las cuitas, amorosas y de las otras, de otros personajes como Ramallo de Rosellón, la aguerrida Bradamante, Turrismundo de Cornualles, su madre, la princesa Sofronia...  Todas ellas narradas por una voz también bastante peculiar, la de una monja, sor Teodora, que debe escribir las vicisitudes de estos caballeros y damas como obligación impuesta por la madre superiora de su convento y nos ilustra, además, con algunas reflexiones sobre la creación literaria en sí:

"La página tiene su bondad sólo cuando la pasas y está detrás la vida empujando y descomponiendo todas las hojas del libro. La pluma corre impulsada por el mismo placer que te hace correr los caminos. El capítulo que empiezas y aún no sabes qué historia contará es como la esquina que doblará al salir del convento, que no sabes si te pondrá frente a un dragón, una banda berberiscos, una isla encantada, un nuevo amor".

Como, supongo, más de uno y una de quienes leen esta reseña habrán adivinado al conocer los nombres de los personajes de la novela, El caballero inexistente es un relato impregnado de humor; más aún, incluso, que las otras dos novelas de la trilogía, en las que, por otra parte, el humor también estaba presente en todo momento. Pero en ésta, sin olvidar un trasfondo metafórico -que se condensa, sobre todo, en la melancolía existencial del caballero Agilulfo-, el humor se convierte en un rasgo más del estilo y no el menos importante, e incluso diríase el motor que hace funcionar toda la historia; a destacar, por ejemplo, la narración de la batalla entre los ejércitos cristiano y sarraceno o la desternillante noche de amor que pasa Agilulfo con la seductora viuda Priscila... Una vez más, empero, no sé hasta que punto estaría de acuerdo el propio Italo Calvino, pues, según sus palabras (en la respuesta a la crítica mencionada antes): "El caballero inexistente es una historia sobre los distintos grados de existencia del hombre, sobre las relaciones entre existencia y conciencia, entre sujeto y objeto, sobre nuestra posibilidad de realizarnos y de establecer conciencia con las cosas; es una transfiguración en clave lírica de interpretaciones y conceptos que se repiten continuamente hoy en la investigación filosófica, antropológica, sociológica, histórica". Todo de una gran profundidad, como se ve, aunque, bueno... eso no tiene por qué estar reñido con el humor, la risa y la diversión, ¿no?

Lo dejo aquí porque no se trata tanto de que yo cuente lo mucho que me gustan las novelas de esta trilogía sino de, insisto, que las leáis. Porque, en este caso, no es sólo que sean imprescindibles, sino que son MARAVILLOSAS. 

MILLE GRAZIE, SIGNORE CALVINO!


Otras obras del nunca suficientemente loado (ni leído) Italo Calvino, reseñadas en Un Libro Al Día: El sendero de los nidos de arañaMarcovaldoSi una noche de invierno un viajeroLas ciudades invisibles,Seis propuestas para el próximo milenioEl barón rampante