martes, 7 de abril de 2026
Eduardo Zamacois: El Otro
jueves, 26 de marzo de 2026
Akimitsu Takagi: El misterio de la mujer tatuada
Título original: 刺青殺人事件 (Shisei Satsujin Jiken)
Año de publicación: 1948
Traducción: (del inglés) Eduardo Hojman
Valoración: bastante recomendable
miércoles, 9 de abril de 2025
Bruno Schulz: Madurar hacia la infancia
lunes, 31 de marzo de 2025
Edogawa Rampo: La bestia entre las sombras
viernes, 3 de mayo de 2024
Clara Obligado: Las otras vidas
Año de publicación: 2007
Valoración: está bien
Me decidí a leer algún libro de la hispanoargentina Clara Obligado (o argentina residente en España, para ser más exacto) impelido por la admiración que le profesa cierta booktuber de la que yo, por mi parte, me suelo fiar. Vaya por delante que creo que me equivoqué con el libro elegido para comenzar con esta escritora, una recopilación de cuentos bastante delgadita y que, por tanto, parecía idónea para tal fin. No diré que el libro se me haya hecho largo, porque materialmente es imposible, ni tampoco que estén mal escritos -al contrario- o resulten dificultosos para leer, pero, a decir verdad, me han parecido que ni chicha ni limoná: en general, no me han dejado demasiada huella, e incluso, si no fuera porque he ido tomando notas de ellos según los leía, me costaría bastante recordad algo de aluno de los cuentos, incluso justo después de haberlos leído.
Podemos distinguir dos tipos de relatos en esta recopilación: por un lado, los más largos -tampoco mucho- y con un tono mucho más "serio", en ocasiones melancólico e incluso trágico, tocando temas como el exilio, la memoria y la muerte. Por otra parte, cuentos cortitos, de apenas una página o dos, más divertidos y con un trasfondo erótico; de éstos, destacan, a mi entender, La sirena, en la que un pescadero venden una sirena en su establecimiento, Lenguas vivas, sobre las diferencias entre el castellano de Argentina y el de España -sobre todo en lo que toca al asunto que ya os podéis imaginar-, Los pecados de la carne, delirio erótico de una señora que hace cola en una charcutería, entre tanta salchicha, longaniza y demás embutidos y el cuento que abre el volumen, Yo, en otra vida fui avestruz, que va...exactamente sobre eso.
Por lo que respecta a los relatos más largos, es evidente que tienen un desarrollo narrativo mayor, más personajes, los protagonistas recorren un arco más amplio, etc. Pero esta mayor complejidad no siempre juega a favor de un resultado más satisfactorio; ejemplo de ello serían los cuentos más trabajados en el aspecto narrativo: El enviado, sobre la amistad entre un chico de "familia bien" de Madrid y el hijo de la portera de la finca, desaparecido de forma enigmática, y Paternidad, sobre la crisis de la mediana edad de un profesor universitario que acaba de ser padre por primera vez. Son relatos que, pese a su ambición y corrección formal -porque hay que señalar que la prosa de Obligado es siempre excelente-no acaban de despertar el interés del lector. O de este lector, cuando menos. otra cosa es lo que ocurre con los dos relatos largos que más me han agradado: Exilio, variaciones sobre las vidas posibles (o reales) de una(s) exiliada(s) política(s) y Con las mujeres nunca se sabe (Homenaje a Raymond Carver), en el que dos amigas inseparables de la infancia y juventud se reencuentran al cabo de los años al morir el marido de una de ellas y volver la otra, exitosa diseñadora de modas, al pueblo del interior de Argentina donde se crió. Un cuento en el que la autora consigue dar con el tono exacto de fría familiaridad, sin descartar la sorpresa.
En suma, una colección de relatos no diré decepcionante pero que tampoco mueven al entusiasmo. Repetiré con esta escritora, sin duda, pero dentro de un tiempo y quizás con alguna novela cuyas críticas sean positivas, de forma unánime, para no pillarme los dedos. Hasta entonces, chau, doña Clara
martes, 2 de enero de 2024
Angela Carter: La companyia dels llops
viernes, 1 de diciembre de 2023
Cynthia A. Matayoshi: La sombra de las ballenas
lunes, 9 de octubre de 2023
Yoko Kondo: Una mujer y la guerra
martes, 12 de septiembre de 2023
Jesús Ferrero: Bélver Yin
Año de publicación: 1981
Valoración: Muy, muy recomendable... bueno, qué narices, imprescindible.
Pongamos en antecedentes a aquéllos/as que nos leen desde más allá de los mares o que por su edad no vivieron o no recuerdan aquellos venturosos años 80 (yo tampoco, ojo, que apenas llego a centennial, pero me he documentado): tras quedarse huerfanitos cuando el dictador Caudillo fue a sentarse a la extrema derecha del Padre Hacedor, se produjo entre los españoles una relajación de las costumbres que coadyuvó, no obstante el escándalo, a un florecimiento de aquellas expresiones artísticas que hasta entonces, no habían estado permitidas o, al menos no muy bien vistas por la dictadura fascista el Régimen político vigente; así, al underground barcelonés se le sumó la célebre (aunque ahora discutida) "movida madrileña", así como focos de diversa condición en otros lugares del llamado Estado Español, recién convertido en Reino de España, como Vigo o el País Vasco. La eclosión tuvo lugar, sobre todo, en el mundo de la música juvenil, pero también aparecieron creadores con un nuevo estilo en el cine (no hace falta decir quién), la pintura o el cómic.
Ahora bien, ¿qué ocurrió en el mundo de la literatura y, más concretamente, en la narrativa? Pues si bien ya en los años 70 habían aparecido novedosos narradores como Eduardo Mendoza o incluso nuestro querido y no suficientemente añorado Javier Marías, la literatura española necesitaba que apareciese algún escritor joven, diferente, molón... y no hablo de simples cosplayers como Ray Loriga, sino, para entendernos, el equivalente en el mundo de las letras a Radio Futura o Iván Zulueta. En éstas, se publicó esta sorprendente novela, escrita por un desconocido joven que de día estudiaba filosofía en la Sorbona de la mano de todos los gurús posmodernos y deconstructivistas de la época, mientras de noche trabajaba de portero en clubes de París. Vamos, que más cool no se podía ser... Un libro, ya digo, sorprendente porque no tenía nada que ver, creo, con cualquier otra cosa escrita por un español hasta la fecha (y dudo también que en español); para empezar, no aparecía en ella el menor vínculo con la cultura hispana, salvo un elemento ligero: el título, que viene de "Bello de ver". Y que, además, es el nombre del protagonista o, más bien, de uno de ellos -aunque constituyan una unidad, en cierto modo-, porque lo que nos cuenta esta novela es la historia de los hermanos gemelos Bélver Yin y Nitya Yang en la China de los años 20 y 30 del pasado siglo -sin olvidar el tortuoso devenir de los no tan secundarios Góel y su padre Christopher Whittlesey-; una China, como cabe suponer, imaginada y hasta mixtificada, pero verosímil para el lector occidental ávido de exotismo, pues Ferrero nos presenta unos ambientes de lujoso mestizaje entre Oriente y Occidente, con guerras entre gángsters y sociedades secretas que luchan por controlar el país o, al menos, sus evocadoras Shanghai, Cantón, Macao...
Exotismo, sí, y también erotismo, más o menos insinuado o explícito y bastante turbio, pues el incesto o su inminente posibilidad tienen un papel central en la novela. Porque esta es una novela que, aparte de su calidad o suntuosidad literaria (uno, o al menos este servidor, no deja de acordarse del parnasianismo o el modernismo, depurados, eso sí, por el tiempo y el escenario oriental de la narración), lo que transmite, más que nada, es una embriagante sensación de libertad, la idea de que su autor ha escrito lo que ha querido y de la forma que ha querido, en una época en la que, tal vez de forma engañosa, cualquier cosa parecía posible. También, sensualidad, en todos los sentidos, un punto -bueno, igual más de uno...- de perversidad y, sobre todo, elegancia.
En todo caso, se trata de una novela espléndida, exquisita y rápida de leer (lo que no es poca cosa) que nadie, o cuando menos nadie que quiera conocer la literatura española de los últimos cincuenta, cien años... debería dejar de leer y disfrutar. Esto último está asegurado, podéis creerme.
También de Jesús Ferrero y reseñados en Un Libro Al Día: Las veinte fugas de Básil
miércoles, 2 de agosto de 2023
Gonzalo Fontana Elboj: Leopardos en el diván
- Presenta un estilo tan cuidado como personal, capaz de adaptarse a las diferentes exigencias del relato.
- Con unas pocas pinceladas es capaz de transmitir la personalidad de los dos protagonistas.
- Refleja correctamente las dinámicas oblicuas que mantienen los seres humanos, especialmente aquellos que no se conocen de antemano o friccionan entre ellos. También plasma adecuadamente la intimidad frágil, desesperada y bonita que la gente rota puede alcanzar.
- Entrega un elemento ¿fantástico? que, por desdibujado, no pierde potencia.
- Implementa con éxito la sutileza y ambigüedad cuando se tercia.
- Su final abierto resulta evocador e intrigante.
- Aborda el tema del deseo con una sensibilidad parecida a la de los autores japoneses, que oscila entre lo bello y lo turbio, lo elevado y lo pecaminoso, lo platónico y lo tabú.
- Baraja muchas ideas y no todas cuajan con la misma efectividad. Aunque llevar a buen puerto un debut así de ambicioso no tiene que ser fácil, por lo que se puede perdonar que la ejecución del mismo sea, a ratos, irregular.
- La prosa se antoja, en ocasiones, un tanto rebuscada. Entiendo que su pátina de pretenciosidad es un efecto deliberado, pero había momentos en los que el texto se hubiera beneficiado de un registro más simple y natural.
- Su argumento da la impresión de que hubiera podido expandirse en direcciones distintas, o que al menos podría haber desarrollado ciertos apartados.
miércoles, 7 de junio de 2023
Louis-Ferdinand Céline: Guerra
Título original: Guerre
Año de publicación: 2022
Traducción: Emilio Manzano
Valoración: recomendable
Entre la fauna literaria francesa existe una variedad del (no tan) enfant terrible que busca épater les bourgeois, que es la del escritor abiertamente de derechas y a menudo ultra, que lo que busca es ganar fama, prestigio y euritos (antes, y muy convenientemente, francos) epatando a los izquierdosos o, al menos, a la progresía biempensante. Ejemplo que, por cierto, han seguido y siguen algunos escritores y columnistas españoles, más aún en estos tiempos en que la provocación reaccionaria rema a favor de la corriente, por más que se empeñen en convencernos de lo contrario. En el caso de Francia, siempre por delante en esto del espectáculo cultureta, la provocación no se limita a soltar unas cuantas boutades xenófobas o machistas: hay quien incluso trata de llamar la atención protagonizando (o intentándolo, al menos) una película porno... Lo que sea para camuflar la propia medianía literaria, pues todo apolojeta reaccionario francés sabe que nunca podrá alcanzar el nivel de su santo patrón, que no es otro que (sí, ya llego, por fin) Louis-Ferdinand Céline.
Porque además, para ser un escritor malote de extrema derecha, no basta con meterte con los árabes, escaquearte de pagar impuestos o defender en público la conspiranoia de "la Gran Sustitución". Eso lo puede hacer cualquiera y palidece con haber colaborado con la Gestapo, huir de Francia para que los resistentes no te den matarile, acabar preso en un castillo de Dinamarca y ser declarado desgracia nacional en tu propio país (bueno, para esto nuestro amigo Michel sí que está haciendo méritos). Fue a raíz de esa huida, en 1944, cuando del apartamento parisino de Céline le fueron sustraídos varios manuscritos, algunos aún sin publicar y que, tras vete a saber qué vicisitudes, han vuelto a aparecer 85 años más tarde (para quien desconfíe, parece que no hay dudas sobre su autoría). Uno de ellos es el de esta Guerra, una novelette (tentado he estado de etiquetar la reseña como "zoom"), aunque parece que en origen podría tratarse de una parte de una conjunto, quizás una trilogía: en todo caso, pronto se publicará otra novela, continuación de ésta, titulada Londres.
La novela está tan basada en la propia vida de Céline, que cayó herido durante los primeros meses de la I Guerra Mundial, como relacionada con sus dos libros más extensos, Viaje al fin de la noche y Muerte a crédito, pues, de hecho, fue redactada entre ambos. Nos cuenta la historia del joven Ferdinand, brigadier en un regimiento de caballería y único superviviente de un ataque alemán en Bélgica quien, a causa de sus heridas, es trasladado a un hospital militar en la retaguardia, aunque cerca del frente, en la ficticia ciudad de Peurdu-su-la-Lys, donde trabará relación con personajes peculiares, como la jefa de enfermeras L'Espinasse, la complaciente camarera Destinée, su compañero de convalecencia Bébert -luego llamado Cascade- y la mujer de éste, Angèle.
Pero que nadie se llame a engaño: ésta no es una novela bélica al uso, si bien la guerra y, sobre todo, sus consecuencias están siempre presentes con su crudeza. Aunque, a partir de cierto momento, quizá se trate más de una suerte de novela picaresca, aunque algo sui géneris, que narra la degradación moral -o no, según se mire- de un joven, hijo de una familia de la pequeña burguesía francesa, que cae, aun sin demasiada oposición por su parte -parece que el pollo ya apuntaba maneras- en una vida digamos delincuencial... El sexo, además, está muy presente a lo largo de toda la narración, con un erotismo (por decirlo así) un tanto zafio o incluso perturbado, en el caso de la enfermera L'Espinasse; sin embargo, yo no diría que esta pulsión sexual, pese a su importancia, sea el leit-motiv de la novela, sino, en todo caso, es uno de los canales que encauzan el auténtico tema: la oposición a la sociedad biempensante que había acabado por organizar esa guerra en la que morían sus hijos. De ahí que tenga también gran importancia en la trama el desprecio que siente Ferdinand hacia sus progenitores (si bien parece que el autor del libro se llevaba bien con los suyos). Este desencuentro entre la conveniencia burguesa y la cruda realidad no tiene por qué mostrar un aire trágico; de hecho, encontramos a este respecto una escena vodevilesca especialmente hilarante.
En cuanto al estilo, debemos recordar -y lo hacen, además, un prólogo del editor y numerosas notas finales- que este libro es la transcripción de un manuscrito que, si bien parece terminado, hubiera necesitado aún un pulido final; de ahí que haya ciertas incoherencias, cambios o palabras ilegibles. No obstante, también encontramos muchas páginas magníficas, de una fuerza y magnetismo literario indudables -el comienzo de la novela, sin ir más lejos-, así como ciertas reflexiones que, si bien, vienen de un escritor no demasiado recomendable e incluso deleznable en algunos aspectos, no dejan de poseer profundidad e interés. Como muestra, a despecho del tono soez que caracteriza a buena parte de la novela, me permito reproducir este párrafo para terminar la reseña:
"Voy por las calles más estrechas. Vomito discretamente bajo los porches cuando me da. Parece ser que el frente ahora está a cuarenta kilómetros, por delante y por detrás. Pienso adónde iría si me escapara. estoy rodeado de tierra podrida por todas partes, me digo. Habría que poder pasar a un país del extranjero donde la gente no se mate. pero no tenía salud, ni dinero, ni nada. Estás asqueado, cuando has visto durante meses los convoyes de hombres con todo tipo de uniformes desfilar por las calles como bancos de salchichas de azul, de verde manzana, sostenidos por unas ruedecillas que se llevan todo ese picadillo al gran mortero de idiotas. Se marchan directamente, cantan, empinan el codo, vuelven, sangran, empinan el codo otra vez, lloriquean, gritan, todo se ha ido a la mierda ya, una lluvia y el trigo que crece, otros idiotas que llegan en un barco que muge, que tiene prisa por desembarcarlo todo, y vira dando grandes soplidos y nos enseña el culo en el malecón, un barco magnífico que se marcha de nuevo, surcando las olas, para traer a otros... Siempre contentos, los idiotas, siempre de fiesta. Cuantos más machacan, mejor crecen las flores, esa es mi opinión. Que viva la mierda y el buen vino. ¿Y todo para nada!"
También de este autor y reseñada en Un Libro Al Día: Viaje al fin de la noche
sábado, 27 de mayo de 2023
Junichirō Tanizaki: La llave
martes, 14 de marzo de 2023
Andrés Ibáñez: El perfume del cardamomo
Año de publicación: 2008
Valoración: entre recomendable y está bien
Vamos hoy con un libro de sugerente título y elegante cubierta, a fe mía, que resulta ser, sorpresa, una recopilación de cuentos chinos (*)... pero escritos por un español, el no menos elegante Andrés Ibáñez. Tal curiosidad resulta, hasta donde yo conozco, bastante insólita en el panorama literario hispánico; puede que haya más ejemplos, pero, a bote pronto, yo sólo recuerdo Bélver Yin, el alabado debut, en su (ya lejano) día, de Jesús Ferrero (una novela, por cierto, aún no reseñada en ULAD, y que debería estarlo).
En el caso de Ibáñez, éste se ha basado, sobre todo, en los cuentos tradicionales chinos para pergeñar ( hay quien diría "mixtificar") los suyos, aunque él mismo reconoce en el epílogo que los dos últimos, son, en el caso del más bien rococó Los piratas de los siete colores, un homenaje al cubano Lezama Lima, y en cuanto a La montaña del alma, un cuento que un chico auténtico difícilmente habría escrito de esa manera. En otros se habla del concepto del "mundo flotante" -justamente hay cuento titulado así-, como metáfora de los placeres sensualidad, el erotismo y la relajada disipación; esta idea, reconoce Ibáñez, la ha tomado de la literatura japonesa, más que de la china. Pero, vaya, para el lector no experto, como es un servidor, los 25 relatos del libro -algunos muy cortos tranquilo todo el mundo- tienen un aire de chineidad (¿se dice así?) bastante verosímil, aunque es posible que un eventual lector chino o, al menos, que conozca lo suficiente esta literatura, considere poco logrado el artificio.
En todo caso, y si nos atenemos tan sólo a su valía literaria (o a la valía del resultado, mejor dicho), entre los 25 cuentos encontramos al menos ocho o nueve bastante notables otros tantos que no están nada mal; es decir, que al menos dos terceras partes de esta selección merecen la pena. El mejor de ellos, en mi opinión, resulta ser la divertida Historia de Chi Hsin Mien, el insaciable, cuyo desaforado priapismo tenía desesperadas a sus tres esposas, Crisantemos, Peonía y Loto Blanco, y que juntos protagonizan una historia de fantasmas como no habéis leído otra. También están bastante bien La mujer del bandido, la ya mencionada Del mundo flotante (que casi se diría sacado de Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino), Las hermanas Wang (un cuento que, por otra parte, veo difícil que pasara el filtro del Ministerio de Igualdad), Hay un camino, vitalista defensa de la literatura y la imaginación y que se complementa con el siguiente "relato": Los diferentes tipos de leyendas... También destacan El alquimista negro y su perro, con aire de parábola; la elegante y casi mínimalista fábula cíclica Marcas en el agua; El regreso, una historia de amor que parece inspirada en Las metamorfosis de Ovidio y, por último, el obviamente irisado y bastante cuqui Los piratas de los siete colores.
En conjunto, son cuentos que combinan suntuosidad con elegancia, erotismo con filosofía, audacia formal con (supuesta) tradición y en los que encontramos todo un imaginario -bellas muchachas y apuesto bandidos con nombre de flor, monjes, brujos, cortesanas, animales parlantes y espíritus...- que tanto puede venir de la riquísima cultura china como de la idea occidental sobre esa cultura... Tanto da, pues lo importante es el placer de leerlos y el tener al menos asegurada, al hacerlo, la sonrisa.
(*) Se entiende que cuentos chinos... no en su acepción metafórica en castellano, por favor.
miércoles, 14 de octubre de 2020
Camille Paglia: Sexual Personae
Idioma original: InglésTítulo original: Sexual Personae
Traducción: Pilar Vázquez Álvarez
Año de publicación: 1990
Valoración: Recomendable para interesados
Que nadie se sienta intimidado por lo que acabo de decir. Sexual Personae es una mezcla de erudición y asequibilidad, de modo que puede ser disfrutado tanto por académicos como por lectores comunes.
Algo que valoro de Paglia es que entiende que la sexualidad (una de sus principales inquietudes) no es lógica y racional. Por ello, la aborda desde los prismas neblinosos del arte y la psicología; la sublima, incluso, aunque en el proceso caiga en proclamas que la sociedad infantilizada en la que vivimos considerará polémicas.
domingo, 23 de agosto de 2020
Vic Echegoyen: La voz y la espada
Idioma: españolAño de publicación: 2020
Valoración: más que recomendable
Con tales antecedentes, un propósito así, el de novelar una existencia tan peculiar como fue la de la Maupin, entrañaba ciertos riesgos: sobre todo, el de caer en el pastiche sentimentaloide, pero la escritora Vic Echegoyen ha salido más que airosa del envite y ha sabido narrar una historia vibrante, divertida y fresca, sin renunciar a un toque vintage -como el detalle de escribir los nombres propios en castellano, al estilo de las traducciones añejas-, que resulta de lo más evocador; leyendo las aventuras de la Maupin o d'Aubigny -o Aubini, también en ocasiones- uno se acuerda de las novelas de Dumas padre, claro está, como Los tres mosqueteros o El tulipán negro; también La Pimpinela escarlata... Eso no significa, en ningún caso, que el libro adopte un estilo decimonónico, ya trasnochado; la narración,en cualquier caso, resulta de lo más ágil y muy verosímil, tanto en lo que se refiere a las escenas de esgrima como las operísticas (estupenda la recreación del ambiente en el Teatro de la Ópera de París, y de toda la ciudad, en general), como en las de... ejem, aquí hay tomate, de las que encontramos muchas y variaditas. Sin rebozo ni rubor, por cierto... La novela también nos proporciona un panorama asaz elocuente de cómo eran los métodos de coerción y control sobre la población durante el reinado del célebre y celebrado Rey Sol, en este caso, y que sin duda habrían contado con la aprobación del padrecito Stalin, por ejemplo... Porque, más allá del pintoresquismo y de la idealización que se pueda hacer del pasado monárquico, los métodos empleados por cualquier régimen absolutista/totalitario vienen a ser los mismos, en toda época y circunstancia.
No os quiero hacer perder más tiempo leyendo esta reseña, en lugar de la novela en sí; difícilmente encontraréis otra más entretenida para los rigores veraniegos o los confinamientos otoñales (glups), pero, sobre todo, que sacuda los prejuicios tanto sobre a lo que se supone deben atenerse las "identidades", de género o de lo que sea, como sobre lo que algunos lectores piensan, de manera equivocada, que es una novela histórica, de aventuras o incluso romántica. Una historia refrescante, divertida a ratos, conmovedora en otros y que no se atiene a los moldes establecidos... más o menos como hacía su protagonista.
sábado, 20 de junio de 2020
Francisco Umbral: Tratado de perversiones
También de Francisco Umbral en ULAD: Mortal y rosa
miércoles, 4 de diciembre de 2019
Nina Bunjevac: Bezimena
-Un búho fisgón.
-Unos dibujos pornográficos.
-Unas paredes llenas de ojos.
-Una vulva por ventana.
-Una mansión en el bosque.
-Una carbonera recóndita
-Una escalera contra un balcón.
-Una cabaña llena de secretos.
-Un sombrero acusador.
-Unas fotos implacables.
-Una lección impartida.
-Un trazo vigoroso pero exquisito.
-Una riqueza gráfica indiscutible.
-Un prodigio de tramas, luces y sombras.
-Una historia complicada.
-Un problema para el reseñista.




















