sábado, 28 de febrero de 2026

Jennifer Johnston: ¿Cuánto falta para Babilonia?

Idioma original: Inglés
Título original: How many miles to Babylon?
Año de publicación: 1974
Traducción: Lucía Barahona Lorenzo
Valoración: Muy recomendable

Esta es una magnífica novela. Una magnífica novela que, como tantas otras, comienza por el final. Y es que su primer párrafo nos presenta a un oficial que, en sus últimas horas, se dedica a escribir, a rememorar el pasado, a interpretar qué le ha llevado a ese punto. Y así se rebobina hasta la primera infancia del narrador para, poco a poco, ir devanando la madeja de unos hechos y unas relaciones que nos devolverán, 200 páginas después, al punto inicial.

Resumiendo mucho, ¿Cuánto falta para Babilonia? es la historia de Alec Moore, joven de "buena familia" que crece en un ambiente de lo más decadente y que encontrará en su amistad con Jerry, hijo de campesinos, lo que no puede hallar en la mansión familiar. Este primer contrapunto entre los protagonistas se verá complementado por el que ofrecen los campos de batalla de la PGM frente a los idílicos paisajes irlandeses de la infancia y la adolescencia, ya que será en aquellos en los que transcurra la segunda mitad de la novela, esa en la que Alec y Jerry chocarán con la más cruda realidad. 

Es por esto que la novela tiene varias posibles lecturas, ya sea como novela de formación (la más evidente y "principal", creo yo), como novela antibelicista, como novela existencialista (juventud frustrada, ilusiones traicionadas, paraíso perdido), como novela política (aunque solo sea como telón de fondo) o como novela "homoerótica"

Sea como fuere, varios son los aspectos a destacar en ¿Cuánto falta para Babilionia?:

  • la capacidad de síntesis de la autora a la hora de construir personajes y tejer relaciones entre ellos. Apenas unos párrafos o unas escenas "escogidas" son suficientes. Ni rodeos ni páginas innecesarias. Economía de medios al servicio de la narración.
  • la delicadeza con la que trata la amistad entre Alec y Jerry. Podría haber caído en la noñería o en la sensiblería porque era terreno resbaladizo, pero Johnston lo resuelve a la perfección. 
  • la tensión vivida en el frente, a la altura de la mejor literatura antibelicista.
  • los diálogos, que favorecen el ritmo de la narración y que, pese a ser algo confusos por momentos, resultan, por lo general, creíbles.
  • el final, realmente a la altura del resto del texto, tanto en fondo como en forma.
Lo dicho. Estupenda novela la de esta autora irlandesa de la que yo no tenía noticia. Si también era vuestro caso, no la dejéis pasar. Merece mucho la pena. 

viernes, 27 de febrero de 2026

Emilio Bueso: Ahora intenta dormir

Idioma: español

Año de publicación: entre 2010 y 2014, en revistas y compilaciones de relatos. Reunidos en este único tomo, en 2015.

Valoración: recomendable 

El castellonense Emilio Bueso es uno de los nombres señeros de la literatura fantástica y de terror española actual, pero, por lo que sea (no es que leamos sólo a ex-yugoslavos raros, ni nada de eso) aún no lo habíamos reseñado en este blog. Pues vaya de aperitivo, antes de, algún día, meternos con novelas más contundentes, este libro de relatos publicado por la imprescindible editorial Valdemar en 2015 (y que cuenta, como puede verse, con una cubierta de lo más adecuada, a partir de una obra del no menos singular pintor Zdzislaw Beksinski). Este volumen, en verdad, es una recopilación de cuentos que, o bien fueron publicados anteriormente en otras antologías o revistas, o bien el autor mantenía en barbecho en su cajón de inéditos, hasta encontrarles un destino apropiado. En conjunto, se trata de dieciocho relatos de temática, ambientación y extensión variadas, que podemos agrupar de la siguiente forma (por emplear alguna):  

  • Recreaciones bastante singulares de los personajes y situaciones clásicos del género del terror: la bruja -Vecina-; zombies -Tras una persiana veneciana-; posesiones diabólicas, tanto en Abuela  como -esta es incluso aún más original- en Dial; fantasmas -Barrer, quizás soñar y Bola de mierda-; la licantropía (de aquella manera) en De lobos y hombres y el vampirismo en la magnífica El hombre revenido.
  • Las distopías climático/cataclísmicas de En falta de palabras, La próxima vez que se desate la tormenta del infinito sobre nosotros y Al garete.
  • Relatos pesadillescos, es decir, a medio camino entre lo onírico y lo angustioso, en Lamphead y Del vértigo de un hospital.
  • Homenajes a maestros del género; más explícitos -Innsmouth, Massachusets (no hace falta decir a quién)- o menos, en la ligottiana persecución de Me sigue desde hace rato.
  • Finalmente, un mezcladillo de relatos, en los que encontramos desde el asesino controlador de Controller (¿dónde, sino?), los desconcertantes viajes en el tiempo de Cartero de medianoche o la maravillosa y terrible sinestesia de La resaca de ella.
¿Ya he mencionado los dieciocho o me he dejado alguno? Como se ve, estamos ante un buen surtido de galle... de relatos que abordan diferentes temas y formas de afrontar el género del terror. En general, no obstante, podemos determinar ciertas características comunes, que conformarían el estilo de Bueso (a falta, por mi parte, claro está, de leer alguna de sus novelas, para confirmarlo):    

- Una reconfiguración de los tropos típicos del géneros. No es que no estén presentes, pero se nos cuentan de otra manera.
- Maestría en la creación de ambientes, de escenarios y situaciones en los que es fácil sumergirse y suspender la incredulidad (en algunos casos más que en otros, también es verdad) por parte del lector. Y variaditos, geográficamente: desde un parking subterráneo de Castellón a una granja de Corea del Norte, del Corn Belt norteamericano a un pueblo de la Italia decimonónica. De la costa de Nueva Inglaterra a un cuartel militar en Ceuta, pasando por Groenlandia...  
- El dominio del lenguaje, no sólo como forjador del hilo narrativo, sino de auténtico catalizador de la energía, ya sea ésta maligna, angustiosa, desesperada o ciega. Una forma de contar que no te deja retroceder ni descansar un instante, al margen del resultado final, más convincente o menos, de la historia.

Por último, ¿cuales son los mejores relatos de esta compilación (puesto que quizás eso sea lo que más os intereses a algunos de vosotros/as)? Pues en mi opinión, y por elegir sólo media docena de ellos, sin duda la apocalíptica historia de vampiros de El hombre revenido; la no menos intensa posesión demoníaca (o así) en Abuela; la distopía a lo Waterworld de Al garete; la original fábula de ¿brujería? que nos propone Vecina; la procesión de "caminantes" de Tras una persiana veneciana  y, por supuesto, la bella y hermosa historia de amor que encontramos en La resaca de ella. Aunque no sólo estos, claro: también podríamos hablar de la original recreación del mito faústico que cuenta Dial o de Bola de mierda, una historia de fantasmas enraizada en la Guerra Civil (eso siempre da mucho juego, como bien sabemos en este blog). Da igual, queda comprobado que, en cualquier caso, Emilio Bueso es un escritor que cualquier aficionado/a a la literatura, sea de género o no, debería tener en cuenta. Eso sí, quedáis sobre aviso: luego no intentéis dormir...                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

jueves, 26 de febrero de 2026

Pilar Adón: Las iras


Idioma original:
español

Año de publicación: 2025

Valoración: muy recomendable

Gloriosa portada, por cierto. Galaxia Gutenberg empieza a desarrollar una poderosa imagen como editorial y su maquetación ya es distintiva, su presentación como objeto constituye una especie de marca previa de mimo y calidad e, incluso para los que no tenemos nada de fetichistas (aunque estemos firmemente aferrados al papel como soporte) la tentación de este algo frívolo comentario sobre la edición resulta difícil de resistir. 

Eso por sí solo, obvio, no da para una valoración. Pero es que con Las iras me he encontrado con algo que cuesta explicar. Tenemos una veintena de relatos cortos: nada parecido a una secuencia, a un nudo argumental que manifieste avance o relación entre ellos, más bien una serie de detalles parecen manifestar justo lo contrario, alguna dispersión. Nombres en inglés, alguna referencia que puede situarlos en tiempos recientes, en una curiosa combinación con un ámbito más bien rural, algún elemento recurrente: jardines, pozos, una residencia es mencionada varias veces. Y perros, perros de curiosos nombres, que acompañan a protagonistas: mujeres más bien jóvenes, relaciones de parentesco poco definidas (más de una vez se alude a no-hermanas), todo ello a lo largo de cientco cincuenta páginas que transitan de forma incómoda, con un lirismo casi anacrónico . que enlazaría estos cuentos con una narrativa de tiempos pretéritos, de escenarios crudos, con una tenue sordidez que parece cernirse sobre el lector de una manera casi imperceptible. Y sin llegar a encuadrarse ni en un género ni en una trama al uso, cada frase, cada párrafo aportan a una sensación indefinible, cohesionada, casi irreal.


miércoles, 25 de febrero de 2026

Ta-Nehisi Coates: El mensaje

Idioma original: inglés
Título original: The Message
Traducción: Paula Zumalacárregui en castellano para Capitán Swing
Año de publicación: 2024
Valoración: entre está bien y recomendable


Autor poco prolífico en cuanto a libros publicados, Ta-Nehisi Coates desfrunce su talento en diversas disciplinas: escritor de narrativa, autor de ensayos, guionista en cómics de Marvel, así como también artículos periodísticos. Tal despliegue le ofrece un campo de batalla envidiable para difundir las ideas sobre las que giran sus diferentes obras en torno al activismo social, cultural y especialmente político, centrado en gran parte a la lucha contra el racismo y el supremacismo.

En este ensayo, el autor comienza con un capítulo dedicado al periodismo, con una aseveración que denota su intención y su ideología y que engloba a los escritores afroamericanos: «cuando se vive como nosotros, entre personas cuya humanidad está siempre en entredicho, hasta los detalles más nimios —sobre todo, los detalles más nimios— adquieren carácter político. Para vosotros, no puede haber distancia entre la escritura y la política».

En esta obra, con pocos capítulos y de temática entrelazada, Coates nos habla en primer lugar de sus orígenes familiares, con un padre que «tenía una modesta y heterogénea colección de arte revolucionario», y una madre que «baila de maravilla. Adora la música (…) tiene también una habilidad innata para las manualidades». Unos padres que, por su activismo (su padre era miembro de los Black Panthers), le contagian un espíritu reivindicativo, de lucha y superación, que el autor apuntala al afirmar que «creo que, si mi padre tratara de describir las fuerzas que han configurado su vida, se fijaría primero en sus propias acciones: sus méritos, sus errores. Pero si ampliara la abertura hasta abarcar el mundo que lo rodeaba, vería que a algunas personas sus méritos les hacían ganar más y los errores les costaban menos».  

Superado este primer capítulo donde Coates nos sitúa en cuanto a sus orígenes y raíces, el ensayo cobra forma y se vehicula a través de tres viajes del autor a lugares en conflicto (Dakar, Carolina del Sur y Palestina) que le sirven para exponer y denunciar diferentes situaciones en los que la desigualdad se pone de manifiesto. Así, en el primero de ellos, el autor expone un hecho clave en la cultura afroamericana, el esclavismo, y lo relaciona con sus orígenes africanos esgrimiendo que «la necesidad de una justificación específica para expoliar a unos seres humanos determinados es tan vieja como la propia ‘raza’ de hecho, es precisamente por lo que se inventó la raza. Para justificar la explotación de los africanos, era necesario escindirlos de la humanidad y arrojarlos a los escalafones inferiores». Con ello, Coates nos habla sobre la problemática que tuvieron los descubridores de la cultura egipcia por los rasgos africanos que tenían los egipcios así que, para justificarlo, llegaron a la conclusión que los rasgos negros correspondían a los esclavos. Así mismo, el autor aprovecha para desvelar el origen de su nombre “Ta-Nehisi”, la denominación del reino de Nubia en egipcio antiguo, que en ocasiones se traduce como "la tierra de los negros" reafirmando así su postulado mientras se cuestiona a su vez si «debiese decir que esa idea de Dakar como punto de origen de los afroestadounidenses es, en sí misma, una historia, una invención. Esa invención es de carácter colectivo, un origen imaginado y soñado para llenar el vacío de unas personas a las que les dijeron que venían de la nada y que, por lo tanto, no habían hecho nada ni eran nada. Gorea y su supuesta ‘puerta sin retorno’ satisfacen esa necesidad: una Lavinia perfecta para el agujero de nuestra historia». Así, afirma con pesar que «las personas negras, aquí y allá, somos víctimas de Occidente (…) conocemos la belleza de esta casa: sus escalones de caliza, su revestimiento de madera, sus baños de mármol. Pero, más aún, sabemos que la casa está encantada, que hay sangre en los ladrillos y fantasmas en el desván». En su segundo capítulo, el autor se centra en los Estados Unidos de América y su educación recibida en Baltimore, así como sus clases en la universidad de Nueva York y Howard y la herencia académica que quería dejar a sus estudiantes de creación literaria, un peso y una responsabilidad de la que es consciente pues, tal y como afirma, «el peligro que entrañamos los escritores y escritoras no es simplemente que podamos convencer a sus hijos de un dogma diferente, sino de que tengan el poder de formar sus propios dogmas». Con ello, el autor aprovecha para hacer hincapié en sus propios libros (con los que tiene un sentimiento casi paternal) y explica lo que siente por ellos  y las impresiones que le causan destacando, entre otros, ‘Entre el mundo y yo’ (del que afirma que «es el superdotado o, más bien, ese cuyos dones se traducen con mayor facilidad al resto del mundo»). Ya en su último capítulo, el autor visita Palestina y nos habla en primer lugar de la Shoá para enlazarlo con la segregación entre judíos y palestinos (de los que afirma que son tratados en Israel como ciudadanos de Segunda). Así, Coates establece un paralelismo entre los EE. UU. De Jim Crow y el actual Israel de Netanyahu por la opresión que estos ejercen a los sectores de población que viven bajo el dominio del estado, afirmando que «los palestinos que viven en Israel tienen una esperanza de vida más baja, son más pobres y viven en vecindarios más violentos (…) En Israel, ciertas comunidades tienen permiso para discriminar de manera legal a los ciudadanos palestinos mediante el establecimiento de ‘comités de admisión’».

En este ensayo de Coates, el autor pone de manifiesto las desigualdades estructurales que hay en el mundo, en un recorrido a lo largo de tres viajes puntuales, y escribe un conjunto de artículos ensayísticos con un claro ánimo de denuncia, pero, a pesar de su evidente relación a través de un eje ideológico, el encaje no acaba de cuajar y los diferentes capítulos son desiguales en interés y claridad expositiva. Aún y así, siempre es bueno leer a Coates porque si activismo es una manera de mantener vivo el grito contra los poderes opresores y la desigualdad que ejercen y explotan.

Ya para terminar, afirma Coates que «escribir y reescribir es el intento de comunicar no solo una verdad, sino el éxtasis de una verdad. No basta con convencer al lector de mi argumentación: quiero que experimente el mismo disfrute que siento yo en mi soledad». Y qué duda cabe que eso es algo parecido a lo que intentamos transmitir los autores de este blog en nuestras reseñas: contagiar a los lectores de lo que nos aportan los libros que nos impactan.

También de Ta-Nehisi Coates en ULAD: Entre el mundo y yo

martes, 24 de febrero de 2026

Montse Sánchez Alonso: El hielo de los suyos

                                                        

Idioma original: español     
Año de publicación: 2024   
Valoración: Muy recomendable

Este libro está basado en una historia real. Una historia de supervivencia y adaptación a un medio hostil, el Ártico,  protagonizada por una mujer que tendrá que hacer frente a unas circunstancias naturales extremas.

Estamos en 1921 y se está preparando una pequeña expedición para viajar a las islas Wrangell, al sudeste de Alaska, a fin de reclamar este territorio para la corona británica. Como apoyo a los expedicionarios, se contratan los servicios de una nativa iñupiat, Ada Blackjack, con la idea de que cocine y cosa la ropa de los cuatro hombres con los que viajará.

Ada acepta la propuesta porque necesita el dinero para tratar a su hijo enfermo y porque piensa que habrá más iñupiat en la expedición. Desgraciadamente, los nativos rehúsan partir hacia un territorio inhóspito y salvaje y Ada comprende, demasiado tarde, que no contará con ayuda para las tareas que tiene encomendadas.

En este punto, al describir los preparativos para el viaje, la escritora madrileña denuncia los excesos del colonialismo que, ya en aquella época, expulsaba a los nativos de su territorio y arruinaba el ecosistema con el que estos convivían en armonía: "Antes el asentamiento iñupiat se extendía por gran parte de Main Street, pero desde que los colonos y sus familias se establecieron en Nome, las casas vegetales fueron desplazadas a los alrededores de la mina y en su lugar se levantaron las de hierro y madera. El barro sobre el que se asentaban los wigwam fue tapado con el alquitrán, y la bandera británica ondeó delante de cada una de las casas sustituyendo a las pieles de foca".

Enseguida vamos a observar cómo las condiciones en que se desarrolla la aventura son durísimas y adivinamos que los hombres no tienen la formación adecuada para sobrevivir en un entorno tan extremo. El barco en que viajan rodea icebergs y placas de hielo y, tras una agitada travesía, los deja en el extremo del archipiélago, donde existen unas cabañas construidas en anteriores expediciones. El barco de transporte promete volver a por nuestros protagonistas cuando se retiren los hielos en la siguiente primavera. Sin embargo, ya en ese momento el propio Ártico habla, y les advierte:

"Lo escucho en las bocas de los hombres, desde sus barcos. Desde ese navío que se me aproxima. No soy la tierra jovial que dicen que soy esos que se me acercan: un verano benévolo, toneladas de madera, de oro y de carne, depósito de pieles. Yo no soy de nadie. No tengo dueño. ..Soy una tierra de cadáveres hermosos: anegada de hombres y huesos". 

Nuestros exploradores, que esperan encontrar riquezas en forma de oro o pieles de animales en la isla, vivirán una batalla tenaz por la supervivencia. Según va avanzando el invierno, las horas de luz se reducen, los termómetros registran temperaturas bajo cero y la caza que, esperaban abundante en forma de osos y focas, escasea.  Sólo Ada, acostumbrada a la vida en Alaska, comprenderá desde un primer momento que la misión que tienen encomendada está abocada al fracaso y será capaz de adaptarse con tenacidad  al medio. La locura, el hambre, las enfermedades y la soledad acechan sin tregua a los expedicionarios.

Montse Sánchez que, según confiesa, nunca ha estado por aquellas tierras, logra transmitirnos con una prosa de gran hondura poética tanto las excepcionales cualidades de nuestra protagonista para adaptarse a un medio tan adverso como la belleza y la grandeza de la naturaleza, que se convierte en la otra protagonista de la novela. 

El Ártico toma la palabra de nuevo y concluye la historia:

"Ha llegado el fin del hielo. Han vuelto a habitarme la tierra, los animales....Después de la matanza, el ballenero se aleja de la isla atiborrada la cubierta de aletas dorsales. Es un grito de hombres la cubierta, de aullidos, de tiros al aire. Entonan canciones antiguas sus lenguas, pero la mujer con cabeza de oso calla en la popa y me mira todo el cuerpo alrededor con la criatura atigrada al hombro. Su silencio es el del hielo cuando yace a la deriva y se pierde al otro lado del horizonte".

                                                                       

                                                                                         



lunes, 23 de febrero de 2026

Andréi Platónov: Moscú feliz

Idioma original: ruso
Título originalСчастливая Москва
Año de publicación: ¿1991?
TraducciónAlejandro Ariel González
Valoración: ¿está bien?

Mis intenciones eran buenas: ¿un libro que surge por la imagen de una protagonista fumando mientras cae en paracaídas y es una alegoría del supuesto paraíso de la URSS? Con esa premisa tenía que leerla. Lamentablemente se queda en eso, en un buen arranque que empalidece debido a la incoherencia de los personajes y las consecuciones de escenas sin ritmo ni sentido.

Con esto podría acabar la reseña, pero vamos a explayarnos un poco más. La novela es una obra inconclusa; su autor nunca la vio publicada (siempre tenía problemas con la censura por presentar, según su amigo Gorki, la realidad bajo un manto farsesco y delirante), y probablemente, si le hubieran permitido publicarla sin riesgo de que lo mandaran a matar, la hubiese corregido como se debía. Pero, tal como está, la novela muestra baches argumentales, picos y valles narrativos en pocas páginas.

Por ejemplo, la vida de Moscú Chestnova (su apellido significa honrada, honesta, que es lo que termina siendo en una sociedad donde todos calculan sus beneficios o naufragan en el encasillamiento (o sea, no difiere de la actual)): al principio es una niña que asiste a la Revolución de 1917, que se aterroriza ante los eventos, y luego pasa a ser una paracaidista que bate récords mientras destina su vida a contribuir a la grandeza de la patria, conservando siempre su personalidad indómita y su alegría irredenta que seduce a cualquiera que se atreva a hablarle. Uno pensaría que la novela tratará sobre su vida, pero pronto nos encontramos siguiendo las peripecias de otros personajes que se vuelven arquetipos o estereotipos de los comportamientos, no lo dudo, de la sociedad en ese momento (el ingeniero cuyo trabajo es la creación de la perfecta balanza, y del cual deduce una metáfora acerca de la justicia y el equilibro de todo el pueblo, es el ejemplo ideal). La cosa es que, aun siendo una parodia de esas actitudes, los personajes no terminan por trascender en ese plano insulso que los caracteriza. Quizás la aparición de Moscú los trastorna (todos buscan poseerla, y la misma Moscú irá degradándose en el deseo humano), pero queda en nada. Quizás Platónov quería representar eso, cómo el engranaje burocrático no construye ningún atisbo de felicidad, sino que solo la libertad individual (en el sentido de hacer siempre lo que le dicta la consciencia propia) puede perturbar la anemia o la mediocridad en la que todos se ven involucrados.

En el camino, Moscú se esfuerza por complacer a los demás, pero a todos los abandona a causa de ese deseo de controlarla, y atestiguando que, incluso aunque lo lograsen, la tristeza inherente de los personajes no se elimina. El problema es que la trama de Moscú cierra convirtiéndose en la compañera de un mendigo-violinista con deudas estatales y siempre impagas y que no tiene dónde caerse muerto, exceptuando su alojamiento en una de esas construcciones residenciales. Se podría metaforizar la abnegación de Moscú por el mendigo como una forma de preocuparse por el oprimido, el inválido, el desahuciado, etc., a la vez de la ironía de reclamarle que se comporte como un verdadero ciudadano del pueblo cuando está física y mentalmente incapacitado, pero no se termina de cerrar la idea, y las tramas argumentales (de Moscú, el mendigo, el ingeniero que se quiere casar con ella) fenecen en hilachas.

Es injusto ser duro cuando es una obra inacabada; en varias páginas da muestra del potencial perdido. Muy probablemente esta novela, con sus debidas correcciones y una conclusión, hubiera terminado siendo una brillante parodia del régimen estalinista, la contemplación de una maquinaria que despersonalizaba al ser humano y solo dejaba resquicios a las pequeñas historias, donde más valía una mano amable que el espionaje y la paranoia para sobrevivir, pero pierde fuelle a medida que avanza la trama y se queda en una hilera de escenas, potentes de forma individual e insuficientes en el contexto general. 

Más de Platónov: La zanja




domingo, 22 de febrero de 2026

Thomas Bernhard: Trastorno

Idioma original: alemán

Título original: Verstörung

Traducción: Miguel Sáenz

Año de publicación: 1967

Valoración: Recomendable


Dentro de la obra narrativa de Thomas Bernhard Trastorno (1967) va en segunda posición, es decir, es su segunda novela, publicada ocho años antes de Corrección (1975), la única que conozco aparte de esta. Entre ambas publicó La calera (1970). No son datos que llamen la atención o que puedan interesar mucho al lector, ni es mi costumbre largar este muestrario de títulos y fechas, pero hay algo disonante en esta secuencia, ya verán.

Y es que Trastorno, aunque tiene una cierta unidad argumental, desde el punto vista estilístico muestra una ruptura fuera de lo común a la que no encuentro demasiada lógica. De forma que en el aspecto formal tenemos algo así como dos novelas independientes:

1. Personajes de la Austria profunda

Con un formato perfectamente convencional, Bernhard cuenta el periplo de un médico rural que, acompañado de su hijo, visita a diversos pacientes en la región austriaca de Estiria, repleta de bosques, montañas y valles profundos. El judío Bloch, la señora Ebenhöh, el industrial que vive con su hermanastra aislado del mundo, el hijo contrahecho de los guardeses del castillo, los Fochler con su molino incrustado en un barranco y con gran número de pájaros exóticos en una jaula. Es una ‘población básicamente enferma, propensa a la violencia y el desvarío, […] gentes del campo que degeneran en la brutalidad, […] un paisaje de profundos valles sin sol, pequeñas ciudades y abúlicos pueblos y mercados’. No es de extrañar que Bernhard no despertase precisamente la simpatía de buen número de compatriotas con semejantes opiniones.

Por momentos recuerda retratos inclementes de mundos rurales de otras tierras, pero aquí no se trata de personajes primitivos como los de las aldeas gallegas de Valle Inclán, o brumosos, intemporales y casi metafísicos como los de la Región de Juan Benet. No arrastran, que sepamos, traumas antiguos o extrañas taras, son individuos simplemente sometidos por ese entorno hostil y embrutecedor que los trastorna y deshumaniza generación tras generación, a la vez que les ata para siempre a esa tierra, naturaleza pura, maravillosa y aterradora al mismo tiempo.

La narración es poderosa, fluida, y diríamos perfectamente homologable, como si un artista abstracto decidiese demostrar que también sabe hacer pintura figurativa, y lo hace espléndidamente. Pero Bernhard, de repente, toma otro rumbo.

2. Saurau

El último paciente de la ronda es el príncipe Saurau, que habita con sus hermanas e hijas en el castillo que se yergue en lo alto del barranco. Necesita de un nuevo administrador para sus tierras, y Bernhard, que le concede la voz única en prácticamente todo lo que resta del libro, dedica once páginas a describir cómo un hombre se postulaba al puesto y fue finalmente rechazado, una simple entrevista de trabajo. La desproporción sugiere cierto desequilibrio en el protagonista-narrador, y promete por tanto sensaciones intensas. Saurau puede además resultar un personaje fascinante, solitario y sumido en inquietudes intelectuales, que lanza su disertación de forma fragmentada y en todas direcciones, la naturaleza del hombre, la posible traición de su hijo, la interacción con la naturaleza, el espíritu del castillo o la enfermedad moral de los pueblerinos, sus empleados, o de Austria entera. 

Ese torrente incontenible, el interminable monólogo del príncipe, hace inmediatamente pensar en el Roithamer de Corrección, y por eso esta segunda parte del libro es como un puente hacia la posterior novela de Bernhard. Se diría que el autor ha descubierto repentinamente otra forma de contar las cosas, abandona el convencionalismo anterior y se lanza sin freno por el nuevo camino. De ahí que surja la duda sobre esa novela intermedia que de momento no conozco.

Pero lo cierto es que al larguísimo speech no le veo la profundidad y la coherencia que, dentro de formato tan complejo, mostraba en Corrección. La perorata del príncipe es una sucesión de comentarios muy breves y con escasas conexiones, que bien podría ser simplemente el discurso de un demente, con poco que aportar al resto de la narración. Lo cual demuestra que el descubrimiento de una herramienta narrativa, por valiosa que pueda ser, no garantiza por sí misma un resultado brillante, algo que solo se consigue cuando se carga con el material y en la forma adecuados. Con todo, el libro no deja de ser estimable, con ese punto extraño que resulta atrayente siempre que estemos prevenidos: la lectura de Bernhard es estimulante, pero (afortunadamente) nunca sale gratis.


Otras obras de Thomas Bernhard reseñadas en ULAD: aquí

sábado, 21 de febrero de 2026

3x1: Colectivo juan de madre presenta nº1 y nº2 + Entrevista

Quienes me conocen saben que Colectivo juan de madre presenta es una de mis editoriales de cabecera. Cuando la descubrí, allá por el 2001, me fascinó la calidad de su presentación, la unicidad de su catálogo y el amor por la literatura que emanaba.

Desde entonces he seguido con interés la evolución de este proyecto. He lamentado el (desgraciadamente comprensible) paso de las tiradas limitadas y los buenos materiales a la impresión y distribución con Amazon. He abrazado su transición del bizarro con algo de casquería y escatología al splatterpunk más salvaje. También he asistido a sus informales presentaciones, intimado con sus enigmáticos fundadores y publicado una novela bajo su amparo.

Hoy traigo una reseña de sus dos primeras publicaciones: Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, de (por supuesto) Takeshi García-Ashirogi, y Arcanos del antiguo estado, de O.L.G.A. Equis. 

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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante

Una reliquia única. Esto es Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, el primer libro que una de mis editoriales fetiche, Colectivo juan de madre presenta, publicó. Un libro de tirada limitada, del que yo poseo uno de los pocos ejemplares que llegaron a circular. 

Un objeto precioso. El continente de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi es espléndido. Sobre todo destacaría los materiales que componen el libro, y el hecho de que esté profusamente ilustrado. Se nota que pertenece a la época en que la casa, emborrachada de ilusión, ambición y buen hacer, apostaba por todo lo alto, quizá a expensas del beneficio económico razonable, y no imprimía y distribuía su catálogo, como ahora, a través de Amazon.

Las surrealistas ilustraciones. Son un auténtico deleite visual a todo color y engalanan la cubierta, las sobrecubiertas y el interior de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi. El artista Riot Über Alles emula en ellas la técnica del collage al recortar y superponer imágenes digitales. También distorsiona y modifica a su antojo el material de base, e imprime unas transparencias y texturas al conjunto, de una manera que el oficio analógico jamás permitiría.

El hilarante prólogo. Escrito por Riot Über Alles, es profundamente metarreferencial, contextualiza (de una forma deliberadamente engañosa) la obra y nos saca varias sonrisas gracias a su empleo del humor y la hipérbole. 

Una antología delirante. Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi agrupa siete relatos breves, formal y temáticamente variados, que giran en torno a conceptos de lo más extravagantes. Arranca con fuerza gracias al contundente y retorcido "La antigua sinceridad", en el que una actriz y guionista porno compra una máquina del tiempo. "El ataque de los belenes vivientes", que muestra una suerte de parque temático religioso siendo atacado por yihadistas, resulta competente y divertido, aunque no alcanza el nivel de su predecesor. "El hombre utópico" llega a buen puerto pese a tomarse un pelín más en serio e incluso logra conmover con una historia de un hijo que va desapareciendo (literalmente) tras la muerte de su madre. "La dentadura postiza de Alicia Crisálida no poseía colmillos", una bizarrada en la que una licántropa frugívora y activista derroca una empresa, concatena una idea seductoramente alocada tras otra. "Esther, nuestra inmaculada genocida", disfrutona ocurrencia de humor negro que leí por primera vez en la antología Valores Familiares, muestra a una joven jaredí que se somete ante un proceso de gestación subrogada con irónico desenlace. "Los irreconciliables hermanos Spencer" aplica ingredientes reminiscentes al rebuscadamente entrañable Edogawa Rampo a una trama detectivesca (por lo demás algo previsible), en la que un detective persigue a un asesino en serie que arrebata a sus víctimas los órganos que el cuerpo humano tiene repetidos. "De por qué me hice Lutier", una especie de fábula que trenza tres tragedias, cierra el volumen con una nota melancólica.

Un autor imposible. Debemos Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi a un anciano, hijo de padre hispano y madre japonesa, que vive en Estados Unidos y que asegura haber escrito más de siete mil obras. Si éstas son tan buenas como los relatos compilados en esta antología, o los de ese genial pastiche titulado El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste, esperemos que se sigan publicando, a ser posible con tanto mimo y dedicación como lo hizo Colectivo juan de madre presenta.



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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante y totalmente inclasificable

Arcanos del antiguo estado es una de esas colecciones de relatos a las que el adjetivo heterogéneo le queda corto. Y es que la gamberrada inclasificable (porque no hay mejor forma de referirse a esta antología) de O.L.G.A. Equis agrupa siete relatos, muy variados en factura, temática e intenciones, cuya prosa, surrealismo (o quizá bizarro) y humor dota de cierta unidad.

Abordémoslos uno a uno. "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" es una joya, quintaesencia del bizarro más hilarantemente absurdo, sensualmente escatológico e imprevisiblemente profundo. Digo que este relato es imprevisiblemente profundo porque la historia de amor entre un joven y una fosa común sirve a O.L.G.A. Equis para explorar cuestiones tan elevadas como la paternidad, el madurar, el enamorarse, el matrimonio y las pantanosas relaciones (literalmente) entre cónyuges. Otras virtudes que le encuentro son la pasmosa facilidad con la que concatena ideas, imágenes, personajes, escenarios y dinámicas increíblemente creativas y cómo se apuntala en un mundo apenas esbozado, pero a todas luces presente.

"Un pijama estampado de accidente de tráfico en autopista" demuestra que O.L.G.A. Equis puede sacar jugo de cualquier concepto, por aparentemente pequeño en escala y ambición que sea. Y es que este relato, en el que el narrador abre un regalo, inicia con una curiosa tesis sociológica y estalla súbitamente hasta derrumbar todo a su alrededor (literalmente).

"Extracto —98—" es un imaginativo ejercicio con el que O.L.G.A. Equis parece mofarse del revisionismo ocioso y de quienes sobrepiensan una obra de arte y hacen malabares intelectuales y retóricos para acomodarla a sus propios sesgos y convicciones ideológicas. La transcripción de una reunión entre personas de lo más dispares que creen haber hallado mensajes cifrados en las obras de Cánovas del Castillo evidencia que, si quieres, puedes ver (literalmente).

"Botas de cuero encerado" es sorprendentemente conmovedor, pues narra la tensión entre una madre y su hijo, quien lleva años atormentado por cosas que le ha oído decir a sus espaldas. Este relato, de vocación abiertamente metafórica, se cierra sin entregar una respuesta clara ni al protagonista ni al lector, aunque dejando claro que en su interior anida una verdad esquiva y profunda, por cuya revelación hay que excavar como quien desprende capas y capas de desecho de unas botas (literalmente). La finura de su prosa, su atención al detalle, la plausibilidad del protagonista y el enigmático significado del conjunto me hacen creer que, si bien no es mi favorito del conjunto, es el mejor objetivamente hablando. 

"Pensar / decir / hacer" va de menos a más hasta convertirse en una de las cimas narrativas del volumen. Lo que en un inicio parece un relato sobre los problemas de comunicación de una pareja deviene en la entrañablemente tragicómica comunión de dos almas. Un desempleado deambula por la ciudad tras discutir con su pareja y no tarda en comprender que no sólo ella no lo entiende, sino que ni siquiera un joven semidesnudo conspiranoico lo hace, pero los dos harán un esfuerzo por conectar y traban una curiosa amistad, tan unilateral como recíproca.

"En todo es todo" es un monólogo de alguien que cree (literalmente) en todo, incluso en lo contrario de ese todo. Con él, O.L.G.A. Equis exhibe nuevamente cómo puede exprimir los conceptos más sencillos, y expandirlos en todas las direcciones, tanto las intuitivas como las refrescantemente inéditas.

"El hombre y los roqueros" es lo más parecido a entender qué es el ciclo de la vida para O.L.G.A. Equis. A fin de cuentas, el relato trata sobre un protagonista que es vendido por su padrastro a un grupo de roqueros, quienes llevan al secuestrado a un garaje y no hacen nada con él salvo contemplarlo (literalmente) durante días, luego, ya convertido en hombre, es liberado, y, finalmente, es linchado en un parque por un grupo de padres que lo acusan de pedófilo. Esta extravagante oda a la inacción es una crítica a la multitud incapaz de aceptar a quien la practica, y me ha deslumbrado por dos párrafos que describen a la madre y padrastro del protagonista y parecen sacados de un Alejandro Sawa trasnochado.

En definitiva, Arcanos del antiguo estado es una miscelánea tan desconcertante como cautivadora. Puede que no sea para todo el mundo. Sin embargo, a raritos, iconoclastas y desprejuiciados como un servidor, les fascinará. Incluso puede resultar atractiva para lectores más serios, dada la calidad de la prosa de O.L.G.A. Equis y la dignidad apabullante que permea esta gamberrada.

Ah, Arcanos del antiguo estado viene engalanada con unas magníficas ilustraciones de Riot Über Alles, en las que rostros deformados, desfigurados y fragmentados nos recuerdan que los textos que acompañan son, a la postre, una especie de reflejo distorsionado nuestro.


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Tras prender fuego a la cueva donde moran los editores de Colectivo juan de madre presenta y obligarles a salir reptando al exterior, he aprovechado para hacerles unas preguntas, que han respondido con suma amabilidad y bajo su propio riesgo:

ULAD: ¿Cuándo fundasteis Colectivo juan de madre presenta? ¿Con qué propósito?

R: La formamos un mediodía a principios de 2019, creo recordar, durante un vermut-picoteo en mi casa, subiditos de etanol. Y no "fundamos" nada propiamente hablando, porque de lo que se habló fue, en un principio, la gestión de una —¡una!— publicación literaria ilustrada que pedía ver la luz a través de un canal autogestionado y con un 100% de control sobre los contenidos y la ejecución editorial: hablo del nº1 de la colección, Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui

D: Sí, creo que fue tal cual así. Aunque creo recordar que muy pronto nos vinimos arriba y consideramos la posibilidad de aprovechar el impulso para montar una micro-editorial a nuestra manera. Esto es, un sitio en el que acoger los proyectos más locos, bizarros, splatterpunks, sin necesidad de habilidades literarias canónicas, con mucho cuidado por las relaciones entre editorxs y autorxs, y mucho amor por la "baja" cultura.

ULAD: ¿Podéis explicar brevemente de dónde proviene el nombre de la editorial?

D: Creo que quisimos aprovechar que la “marca” Colectivo juan de madre ya tenía cierto recorrido en el underground literario, y hacer una especie de Alfred Hitchcock Presenta, pero del punk.  

ULAD: ¿Cómo definiríais la literatura que tan insensatamente esparcís por las calles?

R: Marginal. Honesta. Improbable. Divertida. Libre de pretensiones. Oscura. Antiacadémica por defecto. De género. Chocante. No necesariamente innovadora, pero sí fresca.

ULAD: ¿Qué habéis aprendido gracias a este proyecto? ¿La experiencia ha sido estimulante de alguna manera inesperada? ¿Ha acarreado también algún que otro bajón?

R: Para mí, ha sido y sigue siendo un chute de aire fresco que me mantiene activo no solo como agitador cultural, sino también como escritor e ilustrador: todo han sido alegrías y aportaciones positivas, a excepción de lo de Fundición Adecco, una anécdota aislada por lo negativa y desagradable que resultó.

D: Ah, sí, los Adecco… Resulta que sacamos un libro firmado por un tal Fundición Adecco que, de manera azarosa, llegó a manos de un trabajador de la empresa Adecco original, y se conoce que no les hizo gracia el chiste y nos amenazaron con tirarnos toda su caballería legal si no retirábamos el libro. Valientes matones están hechos… Pero, por o demás, como dice Riot, todo han sido alegrías.

ULAD: Colectivo juan de madre presenta ha ido mutando con el tiempo. En primer lugar, ha virado de la literatura bizarra con humor negro, toques escatológicos y dosis de sangre al splatterpunk desacomplejado. Asimismo, sus autores, aun manteniendo la tradición del pseudónimo, ya no están ocultos tras varias capas de enmascaramiento. Por no hablar del cambio que supuso a nivel logístico la impresión y distribución por Amazon, o la integración en la editorial hermana Pathosformel. ¿Qué podéis decir de esta evolución?

R: Lo de la evolución hacia el splatterpunk ha sido, en buena parte, lo que nos ha ido sucediendo según nos adentrábamos en nuestra posición de editores (por llamarnos de algún modo): nuestros gustos personales como lectorxs, lo que hemos ido conociendo y compartiendo con otrxs editorxs amigxs, lo que nos ha ido rodeando al paso ha sido el splatterpunk, el gore y otras formas de terror extremo, pero yo creo que nunca hemos abandonado la senda del bizarro. A mí personalmente me sigue interesando, y a título personal mis obras dentro de la editorial nunca han dejado de tener una parte muy importante de bizarro y rarunez galopante. Por no hablar del humor negro, ingrediente indispensable tanto en Colectivo juan de madre presenta como en la vida misma. 

Lo de Amazon, por otra parte, es una decisión práctica: nuestra anterior manera de hacer las cosas se tornó económicamente insostenible. No me hace demasiada gracia trabajar con Satanás himself, pero quiero pensar que nos estamos aprovechando del medio para nuestro propio beneficio y el de la distribución de un tipo de literatura sin apenas visibilidad en el mercado estándar.

D: Y unirnos con Pathosformel resultó de lo más sencillo y natural. Somos colegas, estábamos interesados en las mismas movidas, a la práctica, ya colaborábamos en mil cosas. Tan solo era hacerlo oficial, como esa pareja que pasa por vicaría tras vivir veinte años juntos. Joder, y fue un orgullo pasar a ser una colección de Pathosformel… la editorial que publica a Edward Lee!!!!
 
ULAD: Algunas de mis historias favoritas de tiempos recientes las habéis publicado vosotros. Le tengo mucho cariño a Batido de gato o Polipiel, novelas tan irregulares como geniales. También me volaron la cabeza varios relatos de vuestras antologías: "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" y "Pensar / decir / hacer", de  Arcanos del antiguo estado, o "Un apartamento en tu colon", de La 4Chan Generation. ¿Vosotros tenéis obras predilectas dentro de vuestro propio catálogo?

D: Estoy de acuerdo con lo de Batido de gato, me flipa. Y destacaré dos más (aunque todas me flipen, sino no las habríamos publicado, claro) por motivos concretos: Oler hierro por ser la última hasta la fecha y contener una de las escenas de violencia más bestia que he leído nunca, y Tres ritos cenobitas, porque no tuvo casi repercusión y me parece un artefacto poético y filosófico brutal.

R: Difícil de decir! A mí me gusta todo lo que publicamos, cada pieza a su manera. Sé que la respuesta suena un poco complaciente y templada, pero es la verdad! Mira, lo que sí te puedo decir es que, a nivel de portadista e ilustrador, con los volúmenes que me lo he gozado a lo grande son Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui y El amor edípico contra la lujuria sadomasona. También me lo pasé muy bien ilustrando la portada de Tres Ritos Cenobitas, debido a mi devoción de fanboy a la mitología de Clive Barker.

ULAD: ¿Podéis recomendar otras editoriales, obras o autores a lectores raritos, iconoclastas y desprejuiciados que sintonicen con vuestra literatura y se queden con ganas de más?

D: En primer lugar querría destacar a Orciny Press, que abrió el camino. Después ahí están los de Dimensiones Ocultas, sus libros me parecen super bonitos. En Colombia, Ediciones Vestigio sacan cosas de la leche. Y no nos olvidemos de la Biblioteca de Carfax, lujazo de catálogo. Y, así, como debilidad personal, está Satori Ficción, que sacan marcianadas japos que siempre valen la pena.   

viernes, 20 de febrero de 2026

Reseña + entrevista: La vida interrumpida de Pedro Plaza Salvati

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025

Valoración: Está muy bien

Una vez más, el viaje. Y una vez más, el caminar. Caminar en la línea de un Walter Benjamin o de un Robert Walser (cargados, eso sí, de teléfono móvil para fotografiar y tomar notas) por una ciudad a la que se retorna, teóricamente por unos días pero finalmente, y debido al COVID-19, por algo más de un año.

El caminante esta vez se llama Pedro Plaza Salvati y la ciudad a la que regresa es una Caracas pandémica, distópica, tormentosa y opresiva, aunque también pueda llegar a ser, por momentos, surrealista y entrañable. 

El resultado de todo esto es la crónica de meses de observación y escritura, de un regreso inesperado, de los paseos o vagabundeos por la "nueva ciudad" que es la ciudad, al tiempo que el autor la (re)descubre, se redescubre y revive el pasado. Crónica, sí, aunque el autor se sirva de herramientas propias del cuento, de la novela o del ensayo y aunque, de hecho, los textos puedan funcionar como piezas separadas y ser leídos de diversas formas por el lector.

Es Plaza Salvati un caminante que encuentra más que busca, que observa, registra y continua caminando, y de ahí que los citados (re)descubrimientos se realicen a través de las cosas más pequeñas, cosas tan nimias como unos papeles arrojados a la basura, los libros con la firma de su anterior propietario, unos paseos por el parque, la vuelta al solar de la casa de sus abuelos, etc. 

Son esa mirada y esos puntos en los que el autor fija la atención los que hacen de La vida interrumpida una joya de lo pequeño. Porque a veces no es necesario poner el foco en los grandes temas o en los grandes acontecimientos históricos, sino que es lo aparentemente trivial lo que explica el mundo y sus cambios. Así, a través de esas imágenes o de esos sucesos, Plaza Salvati traza una crónica de la Caracas que fue, de la Caracas que es y de su propio pasado y presente. 

Ya puestos a elegir entre las 8 crónicas (+3 introducciones / epílogos), me gustaría citar algunas de ellas:

  • Salvar la bomba, con ecos de La autopista del Sur de Cortázar, texto en el que se pone claramente de manifiesto la paradójica situación de Venezuela, su nuevo orden social y su degradación, no sin un punto tragicómico.
  • El también cortazariano en el título Ciudad tomada, con el que se narran las diversas metamorfosis del país y del chavismo.
  • Un milagro literario. texto con el que cualquier bibliófilo se sentirá identificado.
  • Atención a la víctima y La pelea y el pasado, dos de los textos más emocionantes del conjunto por lo que tienen de entrelazamiento entre historia personal y familiar e "Historia".
Pero dejemos que sea el propio Pedro Plaza Salvati, quien nos cuente más acerca de estas crónicas pandémicas. ¡Muchas gracias, Pedro!



jueves, 19 de febrero de 2026

Ana Penyas: En vela

 Idioma: español

Año de publicación: 2025

Valoración: bastante bien

Hace no mucho, supimos  o al menos este vuestro servidor, gracias a la reseña que el amigo Raúl Gay tuvo a bien enviarnos, que el último libro de Isaac RosaLas buenas noches, trata del insomnio galopante que al parecer, aflige a buena parte de la sociedad española actual. Lo mismo, supongo, que en otras partes del mundo occidental, pues tal era ya el trasfondo de la novela distópica de Karen Russell Donantes de sueños). Y no es que nos hayamos vuelto locos consumiendo café sin parar, sea "de especialidad" o de marca blanca, sino que las preocupaciones, el estrés, el ritmo que nos exige la vida urbana contemporánea (¿quién dijo capitalismo? No, hombre no, eso no tiene nada que ver) o incluso el influjo maligno de las pantallas a las que estamos enganchados/as (un consejo: intentad usar el móvil o el ordenador lo menos posible... salvo para leer este blog, claro) tiene la consecuencia de que mucha gente no es capaz de entablar el sueño ni leyendo algún tochaco de... (poned aquí al autor o autora al quien le tengáis más tirria).

Este es el contexto en el que se desarrolla el último cómic o novela gráfica de la valenciana Ana Penyas, que articula una narración alrededor de ocho personajes y ocho noches en las que les vamos conociendo y enterándonos de las razones por las que no consiguen dormir; desde Juan, trabajador en una empresa de venta on line y agobiado por las exigencias del trabajo y de la vida que, supuestamente, habría de llevar un joven triunfador, a la abogada Luisa, preocupada por sus cuitas familiares; también Irene y Aurora, jóvenes que tratan de ser independientes y desenvolverse en la gran ciudad, inmigrantes como el rider Carlos o Kalina, madre que se encuentra al borde de la miseria. O los sin techo José y Hassan, que ya se encuentran metidos de lleno en ella. Todas personas a las que, por algún motivo, la vida les ha pasado o les está pasando por encima... lo que no significa que sean los culpables, como sin duda considerarían los "gurú bros" que tratan de estafar a los chavales con sus cursos motivacionales en las redes. La mirada de Penyas, en cambio, es no sólo comprensiva, sino profundamente humanista, llegando a la conclusión de que, si el insomnio es un síntoma de algo, el problema no tiene tanto una solución individual como colectivo y lo debemos tratar de arreglar todos y todas juntos/as.

Por lo que ser refiere al apartado gráfico, esta ilustradora utiliza, como en obras anteriores, una hábil  combinación de la fototransferencia y dibujo tradicional, si bien es cierto que tendiendo, más que al naturalismo, hacia un cierto feísmo que podríamos calificar casi de expresionista, pese a que los personajes , en general, mantienen actitudes poco activas e incluso átonas, propias de quien trata de conciliar el sueño o está agotado por no conseguirlo. La composición de las viñetas, los encuadres y puntos de vista de las mismas y la estructura narrativa muestran, por otra parte, gran variedad y complejidad -gran detalle el de usar los formatos alargados propios de los teléfonos móviles, por ejemplo-, sin abrumar, no obstante a quien se decida a disfrutar de esta novela gráfica. Al contrario, cuando se llega a las últimas páginas y al final, no dirá si feliz o no, pero sí que satisfactorio, en cierto modo, de estas historias cruzadas, uno se da cuenta de que le ha sabido a poco, y que ha leído el libro con expectación creciente, pese a que lo que se nos cuenta en él sea, en cierto modo, la antítesis de un thriller, aunque sí denote un cierto suspense... 



También de esta autora (+ entrevista): Todo bajo el sol

miércoles, 18 de febrero de 2026

Katie Kitamura: Audición


Idioma original: inglés

Título original: Audition
Año de publicación: 2025
Traducción: Ismael Attrache
Valoración: entre recomendable y está bien

Ya sé que es un ejercicio algo futil lo de diseccionar las intenciones de los autores para cada novela. Bueno, si nos damos un paseo por las mesas de las grandes librerías de los centros de las ciudades, queda claro en muchos casos, haced vosotros los cálculos, que estas intenciones se resumirían en un inquietante asaltar vuestros bolsillos. 
Por suerte, se entiende que los que aquí escribimos hemos de separar grano de paja y bregar con todos aquellos que pretenden decirnos algo. Mi experiencia con este Audición, por eso, me ha expuesto a una dificultad extra que pocas veces se presenta: casi imposible explicar la intención de la novela, apenas (el redactor de la sinopsis de la contratapa lo ha conseguido) uno sea demasiado explícito sobre la situación que se describe en los dos bloques del libro, ya incluso si fuéramos detallistas sobre la situación de los dos personajes de la escena inicial, una mujer cerca de la cincuentena, un joven de apenas veinticinco, una mesa en un restaurante en Manhattan, apenas un desarrollo mínimo que los resitúe en la segunda parte de la novela, la trama se revelaría y la mera lectura quedaría condicionada.

Entonces, ante semejante cortapisa que este humilde reseñista se ve invcapaz de superar, me centro en las intenciones. Exponer, supongo, cierta condición de salud mental que puede sobrevenir en cualquier momento de la vida de las personas, incluso a edades muy tempranas. Eso supongo. Que, aunque tu contexto sea un mundo culto, elegante, con cierta holgura económica, con todo ese entramado que los eruditos deben llamar factores psico-sociales o alguna cosa parecida, tales privilegiadas circunstancias no te eximan de ese riesgo. Que los que te rodean han de bregar con ello y disponer de cariño y paciencia infinitos. Sí, sobre ello trata este libro, aunque el lector se vea obligado a comprender las elipsis y a enfrentarse a un recorrido extraño, a una ruptura algo desconcertante.


martes, 17 de febrero de 2026

Claire Marin: Los comienzos

Idioma original: francés
Título original: Les débuts
Traducción: Álex Gibert en castellano, para Anagrama
Año de publicación: 2023
Valoración: muy recomendable


Encaro esta reseña con cierta presión, pues el libro que nos ocupa trata, justamente, sobre la importancia de los comienzos. Y para la autora, qué mejor motivo que arrancar con la que probablemente pueda ser una de las mejores historias que comienzan: la de la vida de una hija. Este es el detonante, esplendoroso e inmenso, que lo cambia todo y que ocupa las primeras tres páginas de un capítulo inicial que concluye, porque también los finales importan, con una gran sentencia: «se dice a veces que las historias se escriben para saber cómo acaban. Tal vez se escriban también para saber cómo empiezan».

A partir de esta entrada la autora analiza y desgrana los diferentes comienzos con los que nos encontramos en una vida, lo que significan y lo que aportan, lo que permiten y lo que excluyen, las puertas que se abren, pero también las que se cierran con cada elección tomada, porque «los comienzos tienen su carga de incertidumbre y de suspense: mientras los dados ruedan por la mesa, en cámara lenta, todo es posible». Y esa es la magia, el atractivo de los comienzos, una ventana abierta a la que uno se asoma para sentir esos aires de cambio, de descubrimientos, de revelaciones y sorpresas que uno a veces teme, pero también ansía que lleguen con cierta premura, pues «la impaciencia de los comienzos es esa ansiedad de novedad o renovación, es la esperanza de redescubrirse, de volver a sorprenderse» porque «abrazar los comienzos ‘nos expone de nuevo a la intensidad de la verdadera vida’ (…) de ahí que no dejemos de buscar la novedad», con una impaciencia que en realidad « es la espera de una novedad por venir».

De igual modo, y eludiendo la paradoja, cada comienzo proviene de un sitio, un lugar, anterior, casi olvidado; porque muchas veces ese comienzo es, en realidad, la continuación de algo ya vivido, en parte, porque «lo que nos atrae también, más que cualquier otra cosa tal vez, es (…) volver a vivir experiencias pasadas, reconstruirlas desde una nueva modalidad de la conciencia que no se vea paralizada por el acontecimiento, sino que disfrute de él. Nos gustaría revivir lo que nos absorbió por completo y se nos escapó, porque su intensidad nos pilló por sorpresa». Así, hay cierto componente de nostalgia en la búsqueda de la novedad, quizás para reencontrar, pero quizás también para reparar, porque «toda trayectoria se desvía siempre en bifurcaciones imaginarias, se aparta de esa otra vida posible que rechazamos en su momento y en la que podríamos haber sido más felices».

Y, a pesar de ese interés genuino, impetuoso y casi imparable de la búsqueda de la novedad, es interesante constatar que, a pesar de que añoramos nuevos inicios, nuevos comienzos, una vez ocurren tenemos una extremada urgencia o apremio para instaurarlos como algo que ya forma parte de nuestra vida. Ya la autora apuntala esta tesis afirmando que «¿qué es lo que esperamos tan febrilmente al comenzar? El momento del dominio, cuando se imponga por fin la fuerza del hábito» aunque confiesa a su vez que «lo que yo ansío es esa rara sensación de novedad radical que producen las emociones fuertes, las deflagraciones interiores. Lo que quiero no es una nueva historia de amor o un paisaje desconocido, sino un flechazo, un deslumbramiento».

También la autora expone, de manera acertada, que «hay actos que están sometido a la lógica del instante, que están hechos para iniciarse, no para perdurar (…) a veces basta con un comienzo: la historia se estropearía si se estancara en la duración». Hay historias que son bellas porque son cortas, porque nacen de una explosión de sentimientos y su intensidad radica en que sabemos que serán finitas en poco tiempo, que su corto tiempo de caducidad nos invita a disfrutarlas con la máxima intensidad, mientras duren, mientras existan, porque «esas relaciones ‘sin un mañana’ nacen para ser solo comienzos». Así, «podríamos sentirnos tentados de vivir tan solo los comienzos, las primeras veces, con las emociones fuertes que nos producen», aún y sabiendo que puede que no los experimentemos de nuevo, porque «los comienzos grandiosos no tienen repetición posible; cualquier duplicado acaba en desengaño y el mundo entero se convierte en una copia lamentable, torpe y gris. Hemos tocado ya lo absoluto y eso es algo de lo que lo hay forma de recuperarse. El comienzo es ya el final, es todo lo que la vida podría dar de sí». Quizá por ello hay personas que encadenan comienzos sin dejar tiempo a los finales, a las despedidas, a los cierres, en un intento de dar continuidad a esa sensación pensada para ser efímera, volátil, irrepetible.

Para terminar la reseña de este magnífico y precioso ensayo, me acojo a lo que expone Claire Marin cuando afirma que «un libro no se empieza a leer de cualquier manera. El ritual del comienzo comprime el mundo en torno a ese nuevo centro de gravedad para hacerlo más intenso, para estar más presente en él» porque de todos los placeres destacaría el comienzo de cada libro nuevo, con esa ilusión y esperanza contenida, buscando reafirmar lo que la autora indica al decir que «de la ficción seguimos exigiendo que nos turbe, queremos dejarnos llevar y sorprender por algo que aún no hemos leído, visto u oído». Y creo que todos los que nos encontramos aquí lo suscribiríamos a pies juntillas.

lunes, 16 de febrero de 2026

Agustín Gómez Arcos: El cordero carnívoro

                                                                                   
Idioma original: francés
Título original: L´Agneau carnivore
Traducción: Adoración Elvira Rodríguez
Año de publicación: 2007
Valoración: Muy recomendable

Quizás convendría comenzar esta reseña aclarando por qué nos encontramos con un título traducido del francés de un autor con apellidos inequívocamente españoles. 
Agustín Gómez Arcos fue un poeta, dramaturgo y novelista español, almeriense por más señas, que comenzó a desarrollar su carrera artística en la década de los 60. A pesar de lograr varios premios como dramaturgo, sus obras fueron censuradas o prohibidas por el régimen franquista y decidió exiliarse para continuar escribiendo.
Durante su exilio parisino dejó a un lado su producción teatral y comenzó a escribir novelas en francés, que fueron galardonadas con prestigiosos premios en el país vecino e incluidas en el programa educativo de los liceos franceses. La primera de esas novelas, El cordero carnívoro, publicada en 1975, ganó el premio Hermes y tuvo que esperar hasta el año 2007 para ser recuperada en nuestro país, junto a otras novelas suyas, por la editorial Cabaret Voltaire. 
Este libro es una novela de iniciación. Nuestro protagonista, un joven de 25 años cuyo nombre no conocemos hasta el final de la novela, está esperando en una vieja casa familiar el reencuentro con su hermano, al que le une una relación incestuosa. Durante esa espera nos va narrando su infancia y juventud, que transcurren en una casa en la que el silencio se impone  como un castigo. Asistimos al lento desmoronamiento  de la vida de una familia burguesa  andaluza de ideología republicana que sobrevive a duras penas durante el apogeo del régimen franquista.
Por un lado, el patrimonio familiar va disminuyendo y, por otro, la inexistente relación paterno-filial va volviendo la convivencia en la casa irrespirable. El padre, republicano represaliado,  está desaparecido, encerrado en su despacho, y la madre confiesa que está muerta en vida. Es una casa donde reinan las tinieblas, pero, sobre todo, el silencio impuesto por la madre: "Un silencio enorme, opresivo, cultivado en la oscuridad como los champiñones, donde la palabra más sencilla se convertía en un peligro para la lengua".
En ese silencio crece nuestro protagonista, que siente el odio y el rencor que le traslada en todo momento su madre y que se refugia en el amor que le profesa su hermano. 
Gómez Arcos va tejiendo un fresco de la hipocresía en la que se desarrolla la vida de esta familia burguesa con el trasfondo de la represión franquista y nos trasmite, sin tapujos, los devaneos de la relación intensamente sexual que tienen los dos hermanos. No debemos, no obstante, centrarnos en la intensidad de sus encuentros sexuales. Este es un libro que, sobre todo,  trata sobre el amor y el odio, sobre la represión y el anhelo de libertad. Todo ello en un ambiente claustrofóbico que envuelve a los personajes y en el que luchan por no ahogarse nuestros protagonistas.
El escritor almeriense construye una novela provocadora e irreverente. Su potencia narrativa y la capacidad para evocar ambientes y trasladarnos la enorme carga psicológica que encierran las vidas de nuestros personajes convierten la lectura de esta novela en una experiencia sumamente gratificante.



domingo, 15 de febrero de 2026

H.G. Wells: La isla del doctor Moreau

Idioma original: inglés
Título originalThe island of Doctor Moreau
Año de publicación: 1895
Traducción: José C. Vales
Valoración: recomendable alto


Vamos con otro clásico de la ciencia ficción, aunque este es uno de los casos donde no se muestran avances futuristas ni sociedades en el futuro ni nada por el estilo, sino que se centra en un aspecto fundamentalmente más cercano: lo que sucede cuando la ciencia se entrecruza con el deseo de ser Dios y jugar, mediante el poder conferido por esa razón, con especies "inferiores".

La novela inicia con el relato de Edward Pendrick, quien nos informará de un suceso que le ocurrió hace un tiempo y del cual tiene necesidad de ponerlo en palabras, aunque (para él, se entiende) sea un relato inverosímil. Asistimos, entonces, a la descripción de su viaje en barco, el posterior naufragio y rescate por parte de otro, donde conoceremos a Montgomery, el ayudante del afamado doctor Moreau. Wells ya nos da las primeras pistas de que el doctor no juega con todos los patitos en fila, sobre todo por la actitud del ayudante, entre receloso de su tarea y rendido ante la admiración por el doctor. También leemos la descripción de M´Ling, un ser en apariencia humano, extremadamente feo y con ojos rojos, pero pronto nos enteramos que en realidad es la Bestia más sofisticada de todas las creaciones del doctor Moreau (hasta comparte cierta amistad con Montgomery, a pesar de ser un trasunto de la relación amo-esclavo).

Cuando Wells hace la presentación del doctor Moreau (Pendrick recuerda haber leído acerca de él en los periódicos y de su exilio de la comunidad científica a raíz de las vivisecciones practicadas en los animales), lo revela como un doctor frío, metódico, que no tiene otro interés salvo el de aportar sus descubrimientos a la ciencia, a pesar del riesgo de que lo consideren perturbado (lo que vendría a ser uno de los primeros prototipos de genio loco y con una ética deleznable). El doctor le pide a Pendrick que no acceda a cierto recinto de la casa donde se alojan. Pendrick acepta, pero instantáneamente escucha gritos agonizantes en dicha habitación y decide alejarse para explorar la isla. Ahí encuentra a más Bestias, que tienen un comportamiento entre típico de animales (con una semejanza física similar a la de un cerdo) y a la vez demasiados ambiguos con la presencia de un simple humano. Al ver que lo persiguen, aturde en medio del pánico a uno y vuelve a casa, sin encontrar respuestas a lo que acaba de presenciar.

A partir de ahí la novela entra  en la cuestión moral de la intervención humana en las especies de la Naturaleza, sobre todo cuando nos enteramos que Moreau vivisecciona animales para tratar de conferirles rasgos humanos. Es por ello que las Bestias se reúnen en una caverna a recitar como una letanía La Ley, que impone pautas de comportamientos como no comer carne animal y a la vez recordatorios constantes (la repiten a cada rato) sobre el papel de Moreau como su Creador (dichas alabanzas le generan de todo menos vergüenza).

Es casi entrañable ver a los animales humanoides tratando de establecer jerarquías y de evitar a toda costa el animalismo inherente (hay un Bestia que casi cumple la función de sacerdote y orador, como si la necesidad de contar, aunque sea una proto-Biblia-, fuera la característica más importante del humano, y a la vez es aterrador ver que su mismo Creador se va deshumanizando a nuestros ojos, convencido de su importancia y de que la curiosidad y el empuje son los factores más importantes a la hora de aportar algo, más allá de toda convención acerca del bien y el mal. 

Si algo bueno tiene esta novela, es que las explicaciones técnicas tardan en llegar; a Wells no le preocupa tanto la posibilidad real de que los animales puedan llegar a pensar como humanos (incluso M´Ling, el más inteligente de todos, experimenta regresiones al animalismo), sino de si debemos adentrarnos en ese terreno. La novela funciona más a base de sugerencias e intuiciones y no tanto apelando a la racionalidad. Ciertamente hay un primitivismo en la actitud de todos los personajes: en la insania de Moreau, en la sumisión de Montgomery a través del alcohol y la resignación, en el patético intento de ser humano de M´Ling y en el acomodo confortable de Pendrick cuando le explican los secretos de la isla. En la citada explicación asistimos a un monólogo sin pasión, hasta corto para las características de este género; las maravillas del descubrimiento no afectan a Moreau, porque su corazón se ha corrompido en la búsqueda de otorgarles razón a sus criaturas. 

Y es por eso que ese mismo descubrimiento nos repugna y nos aleja de toda seducción. Es por eso que preferimos que Pendrick no elija quedarse con el trono de Moreau una vez que pasa lo inevitable y las criaturas, ya sin su Creador, regresan a su estado de naturaleza, y es por eso que lo entendemos cuando, a la vuelta de la civilización, nos considere a todos como humanos latentes de un animalismo reprimido por las convenciones sociales y a punto de explotar con cada paso. Wells nos informa y nos alerta de la necesidad de pensar qué hacen los avances, con qué mirada ética están sustentados y si realmente benefician a la sociedad y no son simplemente sadismo disfrazado de progreso y virtud.




sábado, 14 de febrero de 2026

Jorge Gundemar: La mujer que barría el desierto

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2016

Valoración: Decepcionante (por decir algo)

 

No sé, a veces creo que, por una razón u otra, me aproximo demasiado a los bordes del concepto de libro, y me surgen dudas de si algunas cosas deberían realmente tener una reseña en el blog. Pero bueno, si le hicimos un hueco al ilegible Manuscrito Voynich (excelente entrada, por cierto) o más recientemente le dedicamos un zoom al libelo de Quevedo, entiendo que el margen es suficientemente amplio. Este librito que traemos hoy no llega a ser ilegible, más bien al contrario, pero me temo que está en esa dudosa frontera de lo reseñable.

En algún momento y lugar que no recuerdo me entero de que existió una tal Maria Reiche, matemática y arqueóloga alemana que dedicó buen parte de su vida y enormes esfuerzos a estudiar las líneas de Nazca, ya saben, esa especie de inmensos dibujos trazados sobre el desierto peruano que les da el nombre. Un misterio de esos que fascinan a los amigos de lo paranormal, siempre dispuestos a buscarle explicaciones extraterrestres a todo lo que se sale de lo conocido. Me llamó la atención que esta mujer se dedicase durante tantos años a investigar casi en solitario semejante asunto, y me dispuse a buscar un libro sobre ella, no sobre las figuras, que cuentan con amplia bibliografía.

El resultado fue este librito del peruano Jorge Gundemar, afincado en España y por lo visto autor de algunos otros títulos. Librito porque es muy breve, y también sorprendente, porque en caracteres muy grandes, empieza con un diálogo entre un niño y su abuelo. Enseguida descubrimos que el abuelo está relatando su experiencia cuando en su infancia de pobreza se puso al servicio de la loca que barría el desierto con sus escobas.

A partir de ahí, en ese formato de relato familiar interrumpido por breves diálogos, se va desgranando muy por encima la historia de Maria Reiche, su llegada desde Alemania, su sorpresa ante la noticia de enormes y enigmáticas líneas trazadas en el desierto, y su inmediata dedicación a explorar e intentar desentrañar el misterio. No tendremos muchos más detalles de la vida de esta mujer, porque el texto se configura como una especie de cuento infantil, y aquí le asalta a uno alguna duda.

Supongo que la intención del autor no es hacer una pirueta estilística presentando en este formato un esbozo de biografía de un personaje tan singular. Seguramente, digo yo, lo que pretende es hacer llegar a los niños de su país una pequeña historia acerca de un patrimonio cultural desde luego bastante singular, y de paso presentar a la investigadora como alguien que, llegando de muy lejos, se interesó por ello. Hasta le compraríamos esa intención de construir un cuento divulgativo, con el nieto expectante y el abuelo narrando una experiencia única. Pero dudo bastante de que el público infantil se llegue a interesar de verdad por unos datos biográficos más bien poco llamativos, y además sobre las misteriosas figuras de Nazca hay en el libro tan poca información que tampoco creo que por ese camino fuese a llamar su atención.

Incluso se podría pensar que se trata de un trabajo de encargo para fomentar el conocimiento de las singularidades de la cultura nacional pero, si lo que queremos es encontrar información sobre el interesante personaje de Maria Reiche, creo que habrá que buscar por otros caminos. Así que nos quedamos con la extraña sensación de no saber bien lo que estamos leyendo, pero en todo caso me temo que la brevísima lectura no va a dejar satisfecho a casi nadie.