Mostrando entradas con la etiqueta escritores irlandeses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritores irlandeses. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de junio de 2026

Jennifer Johnston: Las luces azules

Idioma original: Ingles
Título original: The Christmas Tree
Traducción: Lucia Barahona Lorenzo
Año de publicación: 1982
Valoración: Muy recomendable

Descubrí a Jennifer Johnston hace unos meses con la lectura del estupendo ¿Cuánto falta para Babilonia? Bien, la lectura de Las luces azules (¡muchas gracias, automáticos!) confirma la entrada de la irlandesa en la selecta  categoría "autores de los que leería todo lo que cayera en mis manos".

Porque esta novela vuelve a poner de manifiesto la enorme calidad literaria de la autora y su sensibilidad para afrontar temas delicados en los que el riesgo de caer en lo artificial, lo ñoño o lo lacrimógeno es muy alto.

En esta ocasión, Johnston narra (¿o debería decir recrea? pues la recreación es todo lo que nos queda) la historia de Constance, mujer de cuarenta y pocos años, madre de una hija de corta edad y recientemente diagnosticada con una enfermedad terminal. 

Y esa narración toma la forma de vaivén entre pasado y presente, entre los recuerdos que se desbordan, las alucinaciones provocadas por la enfermedad y el miedo y el dolor que crecen día a día.

Pero Constance es una mujer que hace bandera de la libertad y de la independencia, tanto en vida como frente a la muerte, y que huye de la autocompasión, por lo que el tono del texto es conmovedor, por supuesto, pero también irónico.

No me quiero enrollar demasiado así que así a enumerar las que, para mi, son las principales virtudes de la novela:

  • Su apertura a diversos temas, tan atemporales y universales como las vidas no vividas o la identidad y la libertad personal. 
  • La construcción de los conflictos de la novela en base a pares antitéticos (Constance / Bibi, Padre / Madre, Jacob / Bill...).
  • Los diálogos, que diría son la especialidad de la casa y que son fundamentales en el desarrollo del texto.
  • La relación Constance - Bridie, no demasiado "extensa" en la novela, pero sumamente relevante y coherente con los planteamientos de esta.
En definitiva, una novela de una (aparente y) apabullante sencillez, pero escrita con un tono y una sensibilidad que la elevan muy por encima de lo que una premisa no excesivamente original podía hacernos pensar. Un gran novela, ¡qué carajo!

También de Jennifer Johnston en ULAD: ¿Cuánto falta para Babilonia?

sábado, 18 de abril de 2026

Maggie O´Farrell: La distancia que nos separa

Idioma original: inglés
Título original: The Distance Between Us
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Año de publicación: 2024
Valoración: Decepcionante


Suele suceder que cuando una lectura nos atrapa caemos en la tentación de investigar en la obra del autor  porque pensamos que  el resto de su producción logrará los mismos niveles de calidad que la obra que nos ha gustado. Craso error. A menudo nos creamos unas expectativas demasiado altas que luego no se cumplen.

En el caso que nos ocupa, la distancia que separa este texto y Hamnet es sideral (por cierto, mucho mejor el libro que la película).  Parte de la explicación está en que esta novela es una obra muy anterior, ya que se publicó en inglés en 2013. Así pues, por un lado la editorial ha recuperado un texto  que, en su momento, pasó inadvertido para rentabilizar el éxito de Hamnet y por otro lado, tenemos una obra que podríamos calificar de primeriza donde Maggie O´Farrell todavía no ha alcanzado la elegancia en el estilo  ni la sutileza en las descripciones que la caracterizará en alguna de sus obras posteriores.

Tenemos una narración que se bifurca en dos historias paralelas. Recurso que, por lo que ya escribió Marc por aquí, también se utiliza en La primera mano que sostuvo la mía. Personaje femenino A, Stella, trabaja  como productora de radio en Londres. Personaje masculino B, Jake, trabaja como ayudante de realización de una productora audiovisual en Hong Kong. Personaje A y B sabemos, desde las primeras líneas, que se van a encontrar en un momento dado a lo largo de la historia. ¿Dónde?, ¿por qué? y ¿ para qué? son los interrogantes que se nos abren en las trescientas páginas que siguen.

Maggie O´Farrell construye una novela en la que la falta de identificación con el lugar en el que viven y los traumas no resueltos de la infancia condicionan las vidas de los protagonistas del relato hasta el punto de dirigirles hacia un callejón sin salida en su vida adulta. Por ello, y recurriendo a ese cáncer de la narrativa moderna que son las elipsis temporales, la autora irlandesa  recrea las vidas de nuestros personajes desde su más tierna infancia. Los padres de Stella son italianos que emigran a Escocia y la madre de Jake vive en Gran Bretaña pero acaba recalando en Hong Kong. En este punto se empiezan a entrecruzar innumerables nombres de familiares, amigos, vecinas y compañeros de colegio que compartieron vida con nuestros protagonistas y tendremos que echar mano de algún cuadernillo para anotar quien es quien. Esta recreación puede resultar necesaria para aclararnos el laberinto emocional en que viven nuestros protagonistas, pero tantos saltos temporales entre pasado y presente pueden acabar siendo un lastre en el desarrollo de la historia.

No importa. Avanzamos a duras penas en la trama, aunque empezamos a trastabillarnos. La luz de alarma se enciende, según vamos avanzando e intuimos la dirección que  va a tomar el relato. Llegamos a la cuarta parte y todo se derrumba. Tras una serie de carambolas inverosímiles, el desenlace que preveíamos se produce y la novela desemboca en un pastelón insalvable digno de Corín Tellado o Megan Maxwell. Los diálogos son infantiles, las situaciones previsibles y el final digno de telefilm americano de sobremesa.

Como les comentaba, Megan Maxwell, perdón Maggie O´Farrell, llegará a niveles si no de excelencia si de gran calidad literaria con posterioridad, pero no empiecen a sumergirse en su universo literario por aquí, porque se ahogarán. 


sábado, 28 de febrero de 2026

Jennifer Johnston: ¿Cuánto falta para Babilonia?

Idioma original: Inglés
Título original: How many miles to Babylon?
Año de publicación: 1974
Traducción: Lucía Barahona Lorenzo
Valoración: Muy recomendable

Esta es una magnífica novela. Una magnífica novela que, como tantas otras, comienza por el final. Y es que su primer párrafo nos presenta a un oficial que, en sus últimas horas, se dedica a escribir, a rememorar el pasado, a interpretar qué le ha llevado a ese punto. Y así se rebobina hasta la primera infancia del narrador para, poco a poco, ir devanando la madeja de unos hechos y unas relaciones que nos devolverán, 200 páginas después, al punto inicial.

Resumiendo mucho, ¿Cuánto falta para Babilonia? es la historia de Alec Moore, joven de "buena familia" que crece en un ambiente de lo más decadente y que encontrará en su amistad con Jerry, hijo de campesinos, lo que no puede hallar en la mansión familiar. Este primer contrapunto entre los protagonistas se verá complementado por el que ofrecen los campos de batalla de la PGM frente a los idílicos paisajes irlandeses de la infancia y la adolescencia, ya que será en aquellos en los que transcurra la segunda mitad de la novela, esa en la que Alec y Jerry chocarán con la más cruda realidad. 

Es por esto que la novela tiene varias posibles lecturas, ya sea como novela de formación (la más evidente y "principal", creo yo), como novela antibelicista, como novela existencialista (juventud frustrada, ilusiones traicionadas, paraíso perdido), como novela política (aunque solo sea como telón de fondo) o como novela "homoerótica"

Sea como fuere, varios son los aspectos a destacar en ¿Cuánto falta para Babilionia?:

  • la capacidad de síntesis de la autora a la hora de construir personajes y tejer relaciones entre ellos. Apenas unos párrafos o unas escenas "escogidas" son suficientes. Ni rodeos ni páginas innecesarias. Economía de medios al servicio de la narración.
  • la delicadeza con la que trata la amistad entre Alec y Jerry. Podría haber caído en la noñería o en la sensiblería porque era terreno resbaladizo, pero Johnston lo resuelve a la perfección. 
  • la tensión vivida en el frente, a la altura de la mejor literatura antibelicista.
  • los diálogos, que favorecen el ritmo de la narración y que, pese a ser algo confusos por momentos, resultan, por lo general, creíbles.
  • el final, realmente a la altura del resto del texto, tanto en fondo como en forma.
Lo dicho. Estupenda novela la de esta autora irlandesa de la que yo no tenía noticia. Si también era vuestro caso, no la dejéis pasar. Merece mucho la pena. 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Megan Nolan: Flaquezas normales y corrientes (del ser humano)


Idioma original: Inglés
Título original: Ordinary human failings
Año de publicación: 2023
Traducción: Eduardo Iriarte
Valoración: Recomendable

Esta novela comienza con la desaparición de una niña de 3 años, con el descubrimiento de su cadáver y con la incógnita de quién ha podido ser culpable de los hechos, pero no es una novela negra. O, al menos, no del todo.

Esta novela continúa con la aparición de un periodista de pocos escrúpulos que trata de obtener información (o "información") de cualquier manera, pero no es una sátira del periodismo como puede ser ¡Noticia bomba! de Evelyn Waugh. O, al menos, no del todo.

Esta novela también toca de forma tangencial el desprecio hacia la "clase baja extranjera" por parte de la "clase baja autóctona", algo que está, por desgracia, de plena actualidad, pero no es un texto al estilo Chavs, la demonización de la clase obrera.

(...) esa niña era de una familia de degenerados irlandeses misántropos que, cabía suponer con bastante seguridad, vivían al menos en parte gracias al estado del bienestar social y no habían aportado más que consumo de carácter parasitario (y ahora un crimen horrendo) a la gran nación británica en la que habían creído apropiado asentarse

Por lo tanto, pese a que la novela apunta en su parte inicial en varias direcciones, y para ello mezcla narración pura con interrogatorios policiales, editoriales periodísticos o grabaciones callejeras, finalmente toma una vía más convencional e introspectiva para hablarnos de miedos, errores, silencios, relaciones familiares y soledades que acaban destruyendo (o construyendo, aunque sea de aquella manera) vidas.

Será a través de varios flashbacks como Nolan nos explique el pasado de los diferentes miembros de la familia Green (Carmel, Richie, John, la omnipresente Rose), lo que nos llevará a la pacata Irlanda de finales de los 70 en la que Carmel y Richie verán cómo sus sueños / oportunidades / etc se verán desbaratadas por un cúmulo de decisiones erróneas y un contexto sociocultural que determinará, quieran ellos o no, sus decisiones.

A través de esos largos capítulos, Nolan irá construyendo dos magníficos personajes (Carmel y Richie) e irá hablando sobre dos temas "peliagudos" (aborto y alcoholismo) con delicadeza pero sin caer en discursitos morales ni estereotipos. Estos serían, para mi, las dos principales virtudes del texto, además de un final que... Bueno, digamos que deja una profunda tristeza.

¿Y entonces por qué no una valoración algo más generosa? Pues quizá por las expectativas que me genera la primera parte del libro, por esa "renuncia" al riesgo formal en pos de una novela más convencional, por el desaprovechamiento de un personaje tan antipático como Tom (el periodista sin escrúpulos) o por rebajar de alguna manera el tono político de la novela.

Aún así, la impresión general es más que positiva y la valoración, por tanto, de la novela ha de ser un recomendable. No está nada mal, no?

lunes, 12 de enero de 2026

Paul Murray: La picadura de abeja

Idioma original: inglés
Título original: The Bee Sting
Traducción: Javier Calvo en castellano para Anagrama
Año de publicación: 2023
Valoración: muy recomendable


Hay libros que vienen precedidos de cierta fama por ser candidatos a premios y tener grandes valoraciones en medios y redes sociales. Pero a veces, y ya somos perros viejos en esto, los premios no siempre vienen acompañados de calidad literaria o, digámoslo de manera más políticamente correcta, de afinidad a nuestros gustos. Así que consultar fuentes fiables siempre es una opción a tener en cuenta, y más cuando el libro en cuestión podría formar parte de una de nuestras Tochoweek. Pero el placer máximo se alcanza cuando el atrevimiento encuentra el acierto, como este es el caso.

En cuanto a planteamiento, el autor no parece ponerlo fácil de entrada, pues los capítulos son muy extensos (cerca de las cien páginas cada uno) con lo que se podría pensar que hay que entrar con cierto empuje y coraje para adentrarse en un libro de más de setecientas páginas. Pero nada más lejos de la realidad: las páginas vuelan en manos del lector ávido en conocer detalles de la vida de la familia que conforman los cuatro personajes principales de la historia. Unas vidas en presente (y en pasado) que el autor nos va desgranando, centrando cada capítulo en uno de sus miembros a lo largo de la narración. Con ello, el lector entra de lleno en el mundo que Murray nos plantea, un mundo lleno de claroscuros, de fracasos, de inercias que arrastran decisiones erróneas e infortunios y, con ello, vamos viendo los diferentes aspectos de la vida de la familia Barnes y las intra(relaciones) que los envuelven. Así, tenemos al padre, Dickie, un vendedor de coches propietario de un concesionario en horas bajas que de golpe se obsesiona por el calentamiento global y la ecología y que lleva el peso de una herencia no siempre deseada. La madre, Imelda, una belleza que proviene de una familia de origen humilde, crecida en una casa donde «nunca se hacían planes. Nadie pensaba en el futuro. La vida simplemente se te echaba encima como una banda de tipos saliendo de una furgoneta», una atractiva compradora compulsiva con una vida de la que parece arrepentirse y de la que no sabe cómo salir. También tenemos a Cass, la hija, una chica con dudas sobre su identidad sexual y que sueña por abandonar el triste y pequeño pueblo en el que viven pues allí «no había tiendas de verdad; en vez de McDonalds y Starbucks, tenían el Binchy Burgers y el Café de Mangan», y luego finalmente está PJ, el hijo un tanto alocado, perdido, con facilidad para meterse en líos y con el que nadie parece contar mucho. 

Todos estos elementos conforman los ingredientes para el cocktail (molotov en este caso) que Paul Murray sabe elaborar y hacer estallar de manera controlada y efectiva, pues su prosa es afilada como la aguja de la abeja y certera como la picadura de su aguijón; es precisa en el retrato de los personajes que copan la narración, pues todos ellos (pocos, y es un acierto) están perfectamente perfilados y el lector sabe en todo momento qué piensan y como sienten. El dibujo que traza el autor de los diferentes personajes es limpio, nítido y contrastado entre ellos gracias a la habilidad del autor en saber ponerles voz propia y en componer una personalidad diferenciada; a medida que uno avanza en la lectura del libro, a ratos intrigante y a ratos casi tragicómico, el retrato que hace Murray de una familia desestructurada es de los que dejan poso, pues cada uno de sus miembros da para mucho, tienen un universo propio que permite al autor desarrollar tramas independientes que, a su vez, puede (y sabe) hilvanar para crear una malla que los constriñe en un triángulo devastador formado de crisis económica, familiar y social que se desarrolla en un pequeño pueblo en el que todos se conocen (quizá demasiado) y para quienes la única salida de sus aborrecibles vidas es la que marca el letrero del fin del pueblo.

Estilísticamente, el autor utiliza diferentes formatos en función del personaje, destacando principalmente el de Imelda, pues la ausencia de signos de puntuación ya augura una mente alocada y caótica. De igual modo, cambia de registro al utilizar la tercera persona en primer lugar, para pasar a una segunda y terminar con un estilo más propio del teatro, lo que va en absoluta consonancia con la capacidad que tiene Murray en ir metiendo al lector en la historia, de manera cada vez más próxima, más cercana, más intensa, pues el libro te arrastra a leer página tras páginas pero, a diferencia de los típicos page-turner, aquí el impulso no lo da un gancho, una intriga o un misterio sino querer adentrarse cada vez más en las vidas de sus propios personajes; unos personajes que, si bien no tienen por qué caernos bien (de hecho, sufrimos más con ellos de lo que congeniamos), sí consiguen que nos pongamos de su lado por la gran cantidad de situaciones incómodas y difíciles con las que tienen que lidiar. Ahí está otro de los méritos del autor: conseguir que estemos al lado de sus personajes a la vez que cuestionamos sus decisiones.  

Para finalizar, confieso que, aunque no se trata del tipo de lectura que usualmente elijo, la verdad es que he disfrutado enormemente con ella: el retrato es afilado, la comicidad situada en el punto justo pues nada es gratuito ni superficial, la tensión es contante y el ritmo alto. Murray sabe tejer historias con personajes perfectamente perfilados sin dejar que ninguno de ellos caiga de la telaraña del interés argumental. Todo está mesuradamente equilibrado ya que el autor es muy muy hábil en abrir a sus personajes en canal sin dar apenas pistas de ello, y la historia te atrapa y te absorbe mientras miras con distancia, pero a la vez con empatía cómo todo puede torcerse, como las decisiones tomadas afectan, pero también el poderoso gesto del azar, capaz de convertir una promesa en una condena o un camino de rosas en un pozo fangoso. Este es un libro de varias capas a las que uno va adentrándose casi sin darse cuentea. La(s) historia(s) te absorbe(n), por sus personajes y por su argumento, pero especialmente por la innegable habilidad del autor en ir descubriendo a cada paso un poco más de sus caracteres, del porqué de sus relaciones, pero especialmente de sus pasados, origen seminal de quienes son ahora y cómo son y se comportan.  La historia se va desplegando a ojos del lector a medida que episodios del pasado van apareciendo y, poco a poco, entramos en el oscuro mundo de expectativas no cumplidas y tragedias inesperadas.

Paul Murray es muy hábil porque teje una historia que va de menos a más, transforma lo que sería una historia casi costumbrista de una familia desestructurada a un entramado que va aumentando en tensión capítulo tras capítulo. El autor sabe perfectamente mesurar ciertos puntos tragicómicos para ir avanzando en una maleza argumental que se va enredando y en la que el lector se queda enganchado sin poder (ni querer) salir de ella. Un libro que se disfruta de principio a fin, y que consigue mantenerte en vilo en sus más de setecientas páginas que parecen muchas menos a pesar de que suceden muchas cosas. Un auténtico librazo que no puedes dejar de lado a pesar de que en ocasiones sufras por lo que les ocurre (justa o injustamente) a sus protagonistas.

martes, 23 de diciembre de 2025

Colin Barrett: Casas de locos


Idioma original:
inglés

Título original: Wild Houses

Año de publicación: 2024

Traducción: Magdalena Palmer

Valoración: está bien

Uh, mucho tiempo sin reseñar nada de Sajalín por mi parte, y aunque he de reconocer que su perfil no ha cambiado y lo que publican suele obedecer a lo que se espera, no sé si es que el que ha cambiado habré sido yo, pero esta Casas de locos me ha decepcionado algo. Leí a su autor en formato relato hace unos años y reconozco que el recuerdo de Glasbeigh ha pesado de cierta forma: una colección de relatos amena y con cierta cohesión al incluir estos personajes coincidentes. como una de esas películas corales que se estilaba hace unas décadas, como un Raymond Carver algo más acanallado y con menor perfil en lo psicológico.

Pero entonces, esto es Sajalín, esto es Dublín (mil perdones por el ripio), esto es el mundillo criminal de poca monta, ni hablamos de sicarios ni de narcotráfico a gran escala, ni de grandes y oscuros intereses. Los tipejos que pululan esta novela son varones irlandeses de pocas luces y menos expectativas vitales. Mujeres que hacen lo que pueden para tirar adelante a su familia, entornos precarios donde lo que se trata es de buscarse la vida para ir afrontando el día a día. Ese mundillo de las pequeñas ciudades, de los barrios donde campa la abulia y el aburrimiento, donde los jóvenes que. por lo que sea, renuncian a intentar acabar unos estudios o avanzar en algún campo profesional y se dedican a eso, al trapicheo, al menudeo de estupefacientes, casi siempre en un entorno reducido y prácticamente sin salir del entorno del barrio, de la pequeña ciudad. Aquí la historia es casi un puro esquema: dos hermanos reciben el encargo de secuestrar a otro joven, para forzar a su hermano a pagar una deuda por un alijo de droga. Nada especialmente truculento, el secuestro resulta contar con una curiosa colaboración, cuando otro joven, Dev, aporta su casa, retirada en un paraje y a la que nadie acude, como escondrijo mientras el chantaje se concreta.

Lo que sucede, al margen de que la trama ya se precipita a una resolución en forma de disyuntiva, es que Casas de Locos parece, en demasiados momentos, un relato alargado hasta tomar forma y extensión de novela. Cierto es que las descripciones, las reflexiones, ese subfondo social que se manifiesta (familias desestructuradas, jóvenes que desde la adolescencia apenas dan cuenta de sus cosas, que callejean como plan de vida) toma el mando de la narración y parece establecer una capa más dura y permeable que la pura secuencia del secuestro. Nada en contra, pero el punto intermedio entre la pura novela negra o criminal y la parábola con denuncia social implícita empieza a parecerme un terreno demasiado transitado.

También de Colin Barrett en ULAD aquí

domingo, 2 de noviembre de 2025

Sally Rooney: Intermezzo

Idioma original: inglés

Título original: Intermezzo

Año de publicación: 2024

Traducción: Inga Pellisa

Valoración: recomendable


Para los que, sin llegar al término refractarios, somos algo ajenos a los vaivenes, hipérboles y desajustes promocionales de las novedades editoriales, como últimamente estoy siendo, nos resulta, me ha resultado, algo chocante y sorprendente la frecuencia con que se menciona, en determinados contextos, a Sally Rooney como escritora de cierto calado, de cierta, glups, influencia, con apenas cuatro novelas (Santi nos obsequió con una doble reseña de otras dos, que suscribo en su práctica integridad) y, supongo que también por su condición de mujer joven, veo que se la menciona en ámbitos bastante dispares y hay cierta tendencia a describirla ya no como the next sino como the big thing. 

Entiendo que Intermezzo representa una lógica evolución en su universo narrativo y no acabo de decidirme si abordaré la lectura de la restante, puesto que, evitaré escrupulosamente el término repanocha, la lectura de esta novela, pudiendo considerarla como una experiencia satisfactoria, no ha justificado ese entusiasmo algo generalizado, no ha acabado de activar esos resortes que ponen a uno alerta.

Intermezzo, cuesta algo afrontar una sinopsis sin estropear aspectos de su eventual lectura, debo advertir, muestra la situación de Peter e Ivan Koundek, dos hermanos con una notable diferencia de edad (22 y 34 años) que afrontan, desde sus distintas situaciones vitales, la muerte de su padre, que ha sufrido una prolongada agonía y ha muerto joven, 65 años. Ese duelo es compartido con su ex-esposa, Christine, una de las protagonistas secundarias de la novela, en su función de madre que vela para que la armonía se mantenga entre sus hijos. Cuyas vidas no pueden ser más diferentes: Peter es un abogado de éxito e Ivan subsiste con trabajos ocasionales y batalla por hacerse un nombre en el mundo del ajedrez profesional. Sus mundos son bastante divergentes, pero Rooney los sitúa en una situación casi especular: Ivan conoce a una mujer de 36 años, organizadora de un torneo de ajedrez al que acude, y surge una relación casi clandestina, avergonzada. Peter, tras ser abandonado por Christine, colega de profesión, con graves secuelas de un accidente de tráfico, acoge en su  casa y se acuesta con Naomi, estudiante de la edad de su hermano, que ha sido deshauciada y cuya precariedad la obliga a los más distintos desempeños, sin cortarse ni un pelo en pedir dinero a Peter cuando lo necesita.

Aquí empezaron a surgirme algunas dudas sobre la intención de la novela. Los capítulos alternan la vida de uno y otro hermano. El primero, dedicado a Peter, casi precipita mi abandono. Un estilo disperso, de frases cortas, a veces hasta incompletas, algo desconcertante por cuanto se trata de una secuencia de pequeños disparos verbales, sin apenas pausa ni diálogo, alternando cortas descripciones con reflexiones algo forzadas. Cuando Ivan entra en juego disponemos de una narración más situacional, estamos en sitios y pasan cosas. He llegado a interpretar que Rooney opta por dar un estilo diferenciado cuando narra sobre uno u otro protagonista. Y donde los veinteañeros son directos, francos y resueltos, los treintañeros duda, reflexionan, valoran pros y contras. Puede que sea ése el recurso. Pero me ha parecido que cuatrocientas dieciséis son muchas páginas para una novela tan fácil de resumir en apenas diez líneas. Y no sé si Rooney quería mostrar la diferencia de apreciación social ante las relaciones con diferencias de edad, si quería usar los personajes más jóvenes como ejemplos de la precariedad y las malas perspectivas de los millenial o quería esbozar una semblanza de cómo la diferencia de status puede incluso penetrar y abrir brecha en una familia. Me da esa impresión: que Rooney ha abierto varios frentes sin acabar de decidirse por ahondar en ellos, de forma trágica o aunque sea ambigua. Que incluso amaga con un desenlace trágico, con un golpe de efecto argumental. Todo lo contrario, el final, emocional y acomodaticio, aunque haya logrado mostrarlo de forma contenida y brillante, resulta dejar un regusto agradable, pero levemente edulcorado. Y replicaré un poco al jefe de todo esto: el malismo puede ser malo, pero el buenismo es peor.

La mencionada reseña de las otras dos novelas de Rooney podéis encontrarla aquí

sábado, 18 de octubre de 2025

Flann O´Brien: Crónica de Dalkey

Idioma original: inglés

Título original: The Dalkey Archive

Traducción: Mª José Chuliá García

Año de publicación: 1964

Valoración: Recomendable alto


Flann O´Brien es uno de los autores más originales que he podido leer, con una asombrosa capacidad para la digresión (inevitable buscar referencias en Laurence Stern), manejo del humor, a veces sutilísimo y a veces absurdamente grotesco, y sin límites aparentes para internarse en el disparate, rozando lo alucinatorio (El tercer policía, que me sigue pareciendo que trasciende con mucho la simple floritura imaginativa) o lo metaliterario (En Nadar-Dos-pájaros). O sea, creatividad por los cuatros costados, aunque siempre teniendo delante las peculiaridades de esa Irlanda que parece marcar de forma decisiva la literatura de la isla. 

En Crónica de Dalkey nos encontramos a aquella especie de científico-filósofo llamado De Selby, cuya desternillante bibliografía salpicaba de tanto en tanto El tercer policía. Ahora lo encontramos en persona, un tipo con economía en apariencia bien saneada (recuerda al Canterel de Roussel) que vive aislado en un caserón junto al mar y atesora importantes secretos. El tipo es capaz de gobernar de alguna manera el tiempo para, en una cueva submarina, comunicarse con personajes del pasado (cómo le hubiera gustado esto a Papini), encuentros en la práctica limitados a ciertos padres de la Iglesia católica con quienes discute bastante acaloradamente. Y dispone además De Selby de cierta sustancia con la que se plantea seriamente acabar con la Humanidad al completo. 

También filosofan o exponen ideas extravagantes otros personajes, como cierto policía que insiste en cierta transmutación entre hombres y bicicletas, e incluso los dos jóvenes que rulan entre tan peculiares personajes, todos ellos bien abastecidos de whiskey, cervezas o lo que se tercie, porque el alcohol fluye sin tregua a lo largo de todo el libro. Diálogos absurdos, o mejor dicho incrustados de todo tipo de desatinos, formulados con total seriedad, y cuajados de giros repentinos a otras digresiones (la práctica de la natación, el carácter supuestamente mendicante de los jesuitas, opiniones sobre Jonás el de la ballena), el universo infinitamente enredado y loquísimo que acostumbra a mostrarnos el gran O´Brien.

Pero no para ahí la cosa, porque un poco casualmente encontramos a un James Joyce al que se suponía muerto, que sin embargo ejerce de camarero en un pub y solo recuerda haber escrito Dublineses y un borrador del Ulises que aborrece y que, según asegura, utilizó sin consentimiento su editora Sylvia Beach (ésta es auténtica). Con lo cual ya tenemos medio completo el panteón irlandés, porque Joyce por una parte y la Iglesia católica por otra, y también ambos entremezclados y sazonados en alcohol, sostienen la estructura del libro en la que, como en otras ocasiones, el autor no se corta en absoluto a la hora de dejar cabos sueltos o subtramas abandonadas, o poco menos.

Todo es un desparrame de creatividad empapada de humor que podría extenderse sin medida si O´Brien lo quisiera así, porque se diría que el libro termina cuando el autor simplemente se cansa de sus monstruitos y le coloca un final que apenas tiene que ver (¿o sí?) con todo lo que hemos leído hasta entonces.  Y sin embargo, se le nota una tonalidad algo diferente a algunas de sus otras obras, como capas teñidas de un poco más de seriedad, quizá algo más intimista o reflexivo, como si estuviese planteando al lector, vale, te he sorprendido, te has reído y hemos puesto a prueba el ingenio, pero también te he dejado pistas sobre las que, despejando un poco el humo del sarcasmo y el malabarismo, puedes detenerte un momento. Esto no era una simple diversión, descubre tú mismo lo que está debajo: Irlanda con sus pubs, sus pequeños pueblos y su vida provinciana, impregnada por un catolicismo al que se puede poner a prueba o someter a un tercer grado, con su más ilustre personaje volteado y proletarizado. Así de complejo, sorprendente e inclasificable.

martes, 9 de septiembre de 2025

Rónán Hession: Leonard y Hungry Paul

Idioma original: inglés
Título original: Leonard & Hungry Paul
Traducción: Clara Ministral, para Alpha Decay
Año de publicación: 2019
Valoración: recomendable


Hay novelas que parece que estén destinadas a ser leídas en un determinado periodo vital concreto en el que encajan a la perfección, que se ajustan a lo que el cuerpo y la mente piden; algo parecido a hallar un remanso de paz en tiempos turbulentos donde parece que el mundo está estropeado, que la sociedad está tensa e irascible. Y ahí, precisamente ahí, es donde este libro cobra su mayor valor, el de transmitir algo tan (aparentemente) sencillo como la paz. 

El autor introduce de buenas a primeras a sus personajes principales, Leonard y Hungry Paul. Dos amigos de edad madura con una conexión especial, una amistad inquebrantable y forjada a lo largo del tiempo. Dos personas con un carácter singular y de mirada generosa, pues «a Leonard le crio su madre sola (…) enseñó a su hijo a ver la vida como una serie de pequeños acontecimientos encadenados (…) una persona para quien la bondad era lo más natural del mundo», alguien que se dedica a escribir enciclopedias infantiles y otros libros de no ficción para niños. Por otra parte, tenemos a Hungry Paul, de un carácter igualmente bondadoso y a quien «le había caído en suerte una calma mental que con los años se había convertido en su estado natural (…) no tenía el interés, o la capacidad, para estar manteniendo una charla consigo mismo dentro de su cabeza. No tenía un narrador interno» y eso era algo que le transmite serenidad y le aleja los posibles ruidos internos que causan frecuentemente los diálogos con uno mismo. Así, entre ambos, se construye una amistad duradera, alimentada por el cariño que se profesan y que se demuestra con «el entusiasmo con el que compartían las buenas noticias, siempre con la seguridad de que el otro se iba a alegrar». También, de manera análoga a ese tono afectuoso, la familia es otro eje narrativo sobre el que el autor lanza interesantes reflexiones sobre la relación entre hermanos y la paternidad, en la que acertadamente sostiene que «la vida de los hijos les pertenece a ellos. Lo que hace uno desde el primer día es ir devolviéndosela poco a poco hasta que caminen solos».

Estilísticamente, bastan pocas paginas para ver el estilo cercano, amable y cariñoso del autor. La mirada hacia los protagonistas y su entorno es de una calidez evidente y uno no puede evitar sentir cariño hacia sus personajes pues su bondad es remarcable (e incluso deseable). Asimismo, y acorde con ese espíritu, el ritmo del libro es pausado, calmado aunque fluye sin pausas, pues el desarrollo de la(s) historia(s) es constante, aunque sin excesivos momentos álgidos o trepidantes. Este ritmo sosegado permite que vayamos empatizando con los personajes, consiguiendo contagiar al lector de esa calma, esa tranquilidad, disfrutando de una lectura donde las cosas fluyen sin sobresaltos ni angustias, pero no por ello haciendo de la lectura algo aburrido o monótono sino justo al contrario: es en esta lenta transición a base de pequeños actos en los que se avanza en la historia y se va entrando en ella y, a pesar de que puede que en su parte central haya cierto decaimiento narrativo, el libro retoma el interés en su último tercio que se lee de una sentada mientras se va descubriendo el desarrollo de cada una de las hilvanadas historias para, en su fase final recoger los frutos de las semillas que ha ido plantando de manera que todo queda recogido y envuelto en una bonita historia de personas individuales que avanzan juntas por la vida, dándose espacio y estrechándolo cuando se requiera.

Es cierto es que alguien podría tachar al libro como ingenuo o naif, por la candidez de sus protagonistas y el aire que desprende de bondad, pero en tiempos en los que cada vez más el egocentrismo y el egoísmo campan a sus (nuestras) anchas, ¿quién no apreciaría ni aunque sea durante unos días un mundo más sencillo y humilde? ¿A quién no le gustaría vivir en una sociedad donde las cosas suceden porque tengan que suceder y donde no hay malas intenciones ni intereses ocultos? Porque esto es justamente lo que el libro ofrece, una mirada bondadosa hacia un mundo, que (quizá) aún exista. Tan solo queda encontrar a los posibles Leonards y Hungry Pauls de nuestro alrededor e incorporarlos a nuestras vidas para que nos contagien un poco de su mirada amable y generosa. Creo que no nos vendría nada mal.

Por todo ello, este libro es recomendable por saber destacar, con gran estilo, la búsqueda de la belleza de las cosas simples y hacerlos sin edulcorarlo ni excederse en ello. Así, se trata de un canto a la vida y a la búsqueda de la felicidad a través de los caminos que cada uno esboza con las herramientas o habilidades que tiene y que encuentra en su interior, algo nada fácil tal y como asevera una de las protagonistas de la historia, al confesar que «me di cuenta de lo difícil que es encontrar eso en el mundo, encontrar esa dulzura». Pero que la dificultad no suponga un obstáculo en nuestro empeño, a fin de cuentas habrá valido la pena si lo logramos.

domingo, 6 de julio de 2025

Spike Milligan: Mala pinta

Idioma original: inglés

Título original: Puckoon

Año de publicación: 1963

Traducción: Julia Osuna

Valoración: entre recomendable y está bien

En la irladérrima localidad de Puckoon, que por su pintoresquismo, mayor aún que el de Innisfree, habría hecho las delicias de John Ford, el advenimiento de la República de Irlanda resultó un acontecimiento gozoso, por razones obvias, a la par que perturbador, pues los miembros del comité encargado de trazar la frontera entre la nueva república y el Reino Unido, hartos ya de no llegar a un acuerdo y deseosos de irse al pub, decidieron tirar por la calle de enmedio, que casualmente pasaba por el citado pueblo de Puckoon y, sobre todo, por algunos de sus lugares más emblemáticos , como el pub local -que quedó dividido entre el territorio irlandés, mayoritario pero con los precios de las bebidas alcohólicas más altos y un rincón británico, más barato y, por lo que sea, más concurrido- o el cementerio, que quedó en el territorio de Su Graciosa Majestad, con el consiguiente trastorno para los vivos y aun los muertos irlandeses.

¿Me ha salido un parrafito más bien largo y algo abarrocado, verdad?, Bueno, pero es que cierto abarrocamiento, por no decir una afectación forzada, es precisamente el estilo predominante en la novela, trufado tanto con expresiones que imitan el habla popular, como con  sorprendentes hallazgos que podríamos considerar poéticos ..  además de un recurso "metaliterario" (quizás sea excesivo utilizar este término), con alguna que otra ruptura de la "cuarta pared", por decirlo así. Todo ello, de forma paradójica (o no), al servicio de una historia evidentemente humorística que, sin renunciar en ningún a la ironía, tiende al absurdo, la astracanada y el slapstick literario... Así, nos podemos encontrar desde difuntos que deben sacarse el pasaporte para poder ser enterrados o contrabando de ataúdes hasta verdaderos  cataclismos en los que se ven envueltos miembros del IRA vestidos de romanos, militares británicos retirados y tropas de granujientos boy-scouts. Por no hablar de cierta pantera negra, claro...

Spike Milligan fue un humorista indo-anglo-irlandés -lo de "indo" es porque nació en la India, hijo de un oficial del Ejército británico, cuyo recuerdo, por cierto da lugar a unas hermosas páginas de este libro-, muy popular en los años 60, al parecer (lo digo porque yo no lo conocía), colega de Peter Sellers -de hecho, hay momentos catastróficos en esta novela que parecen sacados de El guateque... O viceversa- y maestro, según decían ellos, de los mismísimos Monty Python, nada menos. Me creo que, como dice su nota biográfica, fuera una de las grandes figuras del, por otro lado, muy concurrido humor británico porque está novela está plagada de personajes peculiares, momentos hilarantes e incluso crítica social. Quizás su único problema es que el autor se recrea tanto en la descripción de esos personajes peculiares y de los momentos hilarantes que la crítica social y, más aún, la propia trama de la novela quedan un tanto deslucidas... Pero vaya, al menos las risas están aseguradas, lo que, tal y como están las cosas del mundo (y tal y como estaban cuando apareció el libro, hace más de sesenta años), ya me parece bastante.

domingo, 11 de mayo de 2025

Oscar Wilde: El crimen de Lord Arthur Savile

Idioma original: inglés

Título original: Lord Arthur Savile´s Crime

Traducción: Colectivo Wilde BdL

Año de publicación: 1887

Valoración: Muy recomendable


Si bien hay excepciones, por lo general es gratificante volver a los clásicos. Aunque ninguno sepamos bien lo que son, digo yo que Oscar Wilde merece el calificativo sin lugar a dudas. Con una obra no muy extensa, y lo más celebrado ya reseñado en ULAD, hacemos una incursión en un pequeño relato con el que se podrá valorar si, como ocurre en algunos casos, el brillo se pierde en cuanto nos alejamos de los títulos más sobresalientes.

No, no se pierde. Lord Arthur Savile es un joven de buena posición que tiene a la vista la boda con Sibyl Merton, quien por su parte es una especie de novia perfecta. La cosa se tuerce cuando, en una de esas fiestas cursis de la época victoriana, un quiromante (quiromancista, en una traducción un poco dudosa) lee la mano a Lord Arthur y encuentra algo horrible que ni se atreve a desvelar hasta que se ve presionado a ello. La escena es todo potencia y misterio. El espanto visto en su futuro hace temer al joven por la relación con su novia, y se pone manos a la obra para corregir el desatino.

Lo que se presentaba como un relato de misterio o un thriller psicológico adquiere sin embargo una coloración diferente, porque si algo tiene Wilde es una capacidad pasmosa para fundir lo trágico con lo cómico e ingenioso, algo que se parece un poco al humor negro sin serlo. En ningún momento se pierde la tensión insoportable del joven noble que ve su vida resquebrajarse, pero se presenta al lector con la destreza necesaria para sacarle una sonrisa y hacerle disfrutar con pequeñas agudezas muy británicas. Una especie de mezcla de dulce y salado en la proporción exacta para apreciar los dos sabores al mismo tiempo, disfrutando igualmente de la mezcla.

Al mismo tiempo, las escasas ochenta páginas del libro nos conducen por disparatadas peripecias que hacen pensar en cierta literatura policiaca también muy british, y situaciones ingeniosas que obligan a no perder de vista el punto de partida para que la narración no se nos quede en un simple divertimento. 

Esa sensación de ligereza puede restarle algo de empaque al relato pero es quizá también uno de los puntos más interesantes. Porque lo que de verdad me resulta más admirable es precisamente la capacidad para reunir elementos tan dispares de forma tan perfecta: el misterio de lo desconocido, el humor y la sutileza, la tensión por lo inesperado, la ingenuidad de los amores juveniles, y tal vez reflexiones más profundas sobre lo inexorable del destino, que sería quizá la interpretación digamos seria del conjunto. ¿Cómo hacer que toda esta amalgama funcione en un texto tan breve mientras deleita con el lenguaje y entretiene al lector? Claro, para eso hay que ser un grande de la literatura, y por eso los que lo fueron perduran a través del tiempo, y a veces los etiquetamos como clásicos.

P.D. Creo que ya lo comenté en otras ocasión: me gusta esta serie de Nórdica que no recuerdo si tiene un nombre, pero no acabo de entender lo de las ilustraciones. Hay que admitir que en este caso el libro tiene un sesgo humorístico indudable, pero tampoco creo que merezca dar la impresión de deslizamiento hacia la frivolidad.  


Unas cuantas obras de Oscar Wilde reseñadas en ULAD: aquí

sábado, 15 de febrero de 2025

Ferdia Lennon: Deus Ex

Idioma original: inglés

Título original: Glorious Exploits

Año de publicación: 2024

Traducción: Jon Bilbao

Valoración: recomendable

Año 412 A. C. Tras la derrota ateniense en su intento de conquistar Siracusa, en Sicilia, los siracusanos encierran a los soldados prisioneros en unas canteras e ir a visitar a aquellos atenienses muertos de hambre se convierte en un pasatiempo para los alfareros en paro Lampo y Gelón, más aún cuanto que éste último es un fan absoluto de la tragedia griega y trata de que los atenienses le reciten pasajes de las obras de Eurípides -su favorito y el señor de color carmín y ojos saltones que nos mira desde la cubierta del libro-, a cambio de algo de comida. Pero, no contento con esas migajas, un día decide montar con los prisioneros, allí en la cantera, una representación de Medea, nada menos, a la que luego se sumará Las Troyanas (de ahí los desorbitados ojos del señor de color carmín, supongo).

Aunque Gelón es el más motivado para llevar a cabo esta incierta aventura escénica, la historia nos la cuenta Lampo, un tipo más extrovertido y menos leído -de hecho, no sabe leer ni escribir -que ve en esta locura una manera de tener entretenido a su amigo, comprensiblemente deprimido desde la muerte de su hijo y el abandono de su esposa; él, por su parte, lo considera una manera de matar el tiempo entre visita y visita a la taberna, donde trabaja Lira, una esclava de la que se ha enamorado y también, por qué no, una fuente de ingresos cuando encuentran a un "productor", un extraño personaje de allende los mares llamado Tuireann. En todo caso, la obra tira para adelante por el tesón y la astucia de ambos directores de escena, la ayuda de unos chiquillos que juegan por los campos y gracias, sobre todo, a que entre los atenienses, pese a estar hambrientos, enfermos y hechos polvo, en general, encuentran algunos actores más o menos resultones que, convenientemente maqueados, puede que den el pego... o tal vez no.

Con un tono tragicómico -más cómico que trágico, gracias, sobre todo, al extrovertido y entrañable Lampo, aunque la tragedia, también está presente, pues la historia se desarrolla en tiempos de guerra- va avanzando esta novela, de forma bastante resultona; tampoco es de extrañar, pues las historias que cuentan cómo se monta una obra de teatro, casi un género en sí mismas (con el subgénero de las que están interpretadas por presos o prisioneros de guerra... A bote pronto, recuerdo, en novela, La semilla de la bruja de Margaret Atwood y en cine películas como la francesa El triunfo o Las vidas de Sing Sing, esta última estrenada recientemente), suelen resultar de lo más entretenidas y, por lo general, consiguen que el lector o espectador/a empatice con los esforzados personajes que tratan de representar la obra sorteando dificultades y contratiempos. Lo mismo ocurre aquí, claro, con el añadido de que la trama se desarrolla en la Magna Grecia de hace casi 2500 años y la ambientación, por tanto, supone también un requisito importante. Que parece, en todo caso, bastante bien lograda, aunque tengo la sospecha de que a los lectores de novela histórica más rigurosos quizás no les agrade el tono desenfadado y contemporáneo de los diálogos. Para el común del público lector, no obstante, representa un añadido que refuerza la comicidad de la novela, debido al contraste con la antigüedad del contexto.

Deus Ex -el título en inglés resulta más gracioso, pero, por una vez su traducción, aunque sea al latín (debería ser al griego), tiene cierto sentido- supone, en todo caso, un estupendo debut literario para su autor, el irlandés Ferdia Lennon. Esperemos que pronto nos ofrezca una nueva novela, al menos tan divertida como ésta.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Paul Lynch: El cantar del profeta

Idioma original: inglés
Título original: Prophet song
Traducción: Marc Rubió en catalán para Edicions del Periscopi y Eduardo Iriarte Goñi en castellano para Alfaguara
Año de publicación: 2023
Valoración: entre recomendable y está bien


No es la primera vez, ni tampoco será la última, que uno se deja llevar por el reconocimiento que otorgan los premios (en este caso el Booker de 2023) y más aún cuando este viene acompañado de muy buenas críticas. Pero ya sabemos que en los premios no es oro todo lo que reluce ni obras maestras todo aquello galardonado. Y aquí nos encontramos, a medio camino entre un prometedor inicio y un resultado final simplemente aceptable. 

Empieza el relato con Eilish Stack estando de noche en su casa con sus hijos cuando, de golpe, la policía de la Agencia Nacional de la Policía Secreta (ANPS) llama a la puerta de su casa preguntando por Larry, su marido, quien se encuentra fuera del hogar. Esta visita le deja un mal cuerpo a Eileen, una sensación de que «alguna cosa ha entrado en casa (…) una cosa informe pero imperceptible (…) el ambiente que ha entrado en casa continúa presente (…) vuelve a encontrarse cerca de la ventana mirando a fuera. El jardín oscurecido ya no es tan deseable, porque una parte de esa oscuridad ya ha entrado en casa». Teme por su marido, pues es el secretario adjunto del Sindicato de Profesores de Irlanda y nos encontramos en un momento en que el estado está en crisis y ha sacado una ley que da más poder a la ANPS con el objetivo de mantener el orden público. Parece que le acusan de incitar al odio contra el estado, sembrando la discordia y la agitación, algo que la ANPS no puede tolerar pues «si altera la soberanía de las instituciones puedes cambiar la soberanía de los hechos, puedes modificar la estructura de las convicciones» y eso es algo que no van a permitir pues su propósito es combatir las ideas revolucionarias a toda costa, aunque sea convirtiendo el país en un estado policial que implica la búsqueda y captura de los elementos disidentes, entre los cuales se encuentra Larry quien desaparece pocos días después de esa visita. Esta nueva realidad, por prematura, por impensable, por imposible de creer en un estado que, hasta la fecha, era regido en una democracia, convierte la vida de Eilish en un ejercicio de aceptación, adaptación y resistencia a una situación en la que ya nada parece que será como antes con la ausencia de Larry. Una ausencia que anhela que sea temporal, pasajera, pero con la que deberá lidiar mientras se hacer cargo de su familia y que decide combatir sin desfallecer porque reivindica, ante la detención de su marido, que «prefiero morirme que ver deambular su ausencia diaria delante de mis hijos».

Con esta premisa, el autor teje una historia en la que sabe transmitir perfectamente la angustia y el temor de una familia ante las posibles represalias de una policía estatal o represiva. A base de pequeños aspectos cotidianos nos va calando ese temor, porque en esos cambios en el día a día hacen que la tensión vaya impregnando la narración y arrastra al lector en la oscuridad y el peligro que se esconde tras esos pequeños gestos y acciones implantadas y ejecutadas por la policía. La tensión es evidente y es impactante por cercana, por basarse en la cotidianidad alterada de una familia, de la esposa y los hijos, y la más absoluta indefensión ante el abuso de una autoridad que, aunque democráticamente elegida, dista mucho de ser ejemplar y justa. Así, el autor es hábil al aumentar progresivamente la tensión en un texto trufado de reflexiones internas y pensamientos que uno tiene y teme acerca de una sociedad cada vez más cercada en un estado policial que incrementa día a día el control sobre los ciudadanos. Sin grandes giros argumentales ni grandes puntos de inflexión, el relato va aumentando en clímax de una manera constante pero progresivamente sutil. Poco a poco se restringen libertades, poco a poco se aumenta el control, poco a poco se ejerce la represión y aumentan las detenciones por parte de la ANPS ante la sublevación y la protesta.

Estilísticamente es indudable que Paul Lynch es hábil al hacer un retrato de una sociedad oprimida, pues lo hace de una manera indirecta y subliminal, que uno casi sin percatarse va tomando consciencia del aumento de la opresión a través de la cotidianidad de la vida de una familia donde van viendo como su vida se ve alterada por el retroceso en las libertades y la opresión ejercida hacia ellos por no someterse al sistema. De esta manera, el lector va percibiendo esos cambios externos sin que sean directamente narrados, los vemos a partir de los pequeños cambios que día a día va sufriendo la familia y algunas noticias en los informativos que miran y oyen (algo que vimos también en «Madre» de Wajdi Mouawad) y únicamente de esta manera el lector va tomando consciencia a través de su propia imaginación, llenando los grandes vacíos que el autor sutilmente va dejando en el texto para no definir ella misma lo que sucede sino dejar un espacio para que cada uno teja su propia distopía. Algo que el propio autor ya deja entrever en el texto cuando uno de sus personajes afirma que «empecé a ver lo que nos hacían, una jugada brillante, te quitan una cosa y la sustituyen por el silencio y te te enfrentas a este silencio en cada momento y no puedes vivir, dejas de ser tu misma y te conviertes en una cosa ante este silencio, una cosa que espera que el silencio termine, una cosa que se arrodilla, suplica y murmura día y noche, una cosa que espera que lo devuelvan lo que le han quitado para poder retomar su vida, pero el silencio no termina, ¿sabes? (…) no termina porque el silencio es la fuente de su fuerza».

Pero, aun y así, también es cierto que, a pesar del logro del autor en transmitir angustia y tensión, el estilo narrativo es algo confuso con párrafos interminables en los que se entremezclan diálogos con la narración y monólogos internos de manera entrelazada, así como una puntuación utilizada que no facilita su lectura pues aparece todo mezclado en un flujo continuo de palabras que agradecerían una cierta estructura más clara en su exposición. Ya comenté en la obra de Jon Fosse que no es fácil meter diálogos en medio de párrafos mezclados con reflexiones y este texto refuerza aún más mi impresión de que un resultado brillante o al menos satisfactorio está al alcance de unos pocos (pondríamos ahí también a Ali Smith, quien destaca al hacerlo en distopias demasiado próximas y reales). Además, para hacerlo más extrapolable a diferentes territorios actuales, el autor no pone contexto, no sabemos cómo se ha llegado al punto de partida, no vemos qué motivos hay detrás, por lo que da la sensación que el autor prefiere lanzar un órdago y una crítica feroz antes que contar una historia y eso es algo que en narrativa es altamente arriesgado ya que, en ausencia de grandes frases o mensajes que lleguen o una profunda sensación de tensión y terror aunque sea in crescendo, es difícil mantener el interés durante trescientas páginas si no hay un arco argumental que lo sostenga. Así que a partir de dos tercios aproximadamente, se entra en un estado de más-de-lo-mismo que echa por tierra lo conseguido anteriormente, entrando en una monótona reiteración en la que el lector solo pretende saber cuándo habrá un giro argumental con el que reengancharse a la historia.

Esta novela, de trágico mensaje, se desmarca de muchas distopías y muestra un oscuro trasfondo pues, en una novela distópica siempre hay algo que nos empuje a seguir y lanzar una mirada (quizás azarosa, quizás a su vez utópica) hacia un posible futuro, aunque sea improbable (incluso en las distopias de Ali Smith hay siempre un atisbo de optimismo), pero aquí no, en este libro no hay ninguna mirada optimista ni una ventana abierta a la esperanza. Y eso me lleva a preguntarme, al finalizar el libro: más allá de la alarma hacia un mundo que podría ser posible en un futuro, ¿qué opciones nos propone el autor para seguir adelante? Parece que no hay opción ni un clavo ardiendo al que agarrase ni una salida (incluso traumática). Todo es negro y lo único que queda es la lucha en un territorio donde tenemos detrás, al acecho, el enemigo y, delante, únicamente un terrible, oscuro e inmenso abismo.

martes, 17 de diciembre de 2024

Michael Smith: Un héroe olvidado. La historia de Tom Crean, el hombre que sobrevivió a la Antártida

Idioma original: Inglés
Título original: An unsung hero - Antarctic survivor
Traducción: Tomás Fernández Aúz
Año de publicación: 2000
Valoración: Entre está bien y recomendable

Pues me da a mi la impresión de que el título del libro no expresa del todo lo que en él vamos a encontrar. Porque Un héroe olvidado no es una biografía de Tom Crean ni un trabajo histórico sobre su figura  sino que más bien se trata de una pequeña semblanza del explorador polar y un extenso resumen de las tres expediciones en las que participó. Por lo tanto, es más un trabajo de corte periodístico que histórico. ¡Que quede claro!

Para quien no lo sepa, Tom Crean fue un irlandés que formó parte de tres de las grandes aventuras polares de la Edad Heroica: la expedición del Discovery (1901-1904) y del Terra Nova (19010-1913), ambas capitaneadas por Robert F. Scott, y la del Endurance (1914-1916), liderada por Sir Ernest Shackleton. No solo eso, en todas ellas destacó por su implicación, por su carácter y por participar en tres de las mayores epopeyas polares de la Historia: su travesía junto a Bowers y Cherry-Garrard (nota mental nº 1: tengo que releer y reseñar El peor viaje del mundo), el rescate de Evans y la navegación desde la Isla Elefante hasta la Isla de San Pedro (Georgias del Sur) en un "txintxorro".

En este sentido, me gusta la reivindicación por parte del autor de esos secundarios sin los cuales la exploración polar y todos sus logros no hubiesen sido posibles, personajes para los cuales la Antártida funcionó como finalidad y sentido de sus vidas, seres mantenidos en el anonimato que contribuyen de forma decisiva a escribir la Historia.

Otro aspecto que me parece destacable del libro es cómo refleja el ambiente del final de la época victoriana y la era eduardiana. Llama la atención la rigidez del mando de Scott (que sí, que fue bastante lamentable como jefe / organizador, pero el autor le pone a bajar de un burro (¿o es de un poni siberiano?) y la segregación social existente a bordo con la mayor flexibilidad de Shackleton, si bien habría que preguntar a McNish por el señor Sir.

También es interesante como punto de partida en la búsqueda de testimonios de "ilustres olvidados" como Bernacchi, Frank Wild, Gran, Campbell, etc. O Adrien de Gerlache, cuya aventura en el Belgica fue publicada hace cosa de un año en Capitán Swing (reseñado AQUÍ)

Por último, hay que reconocer que el libro es una buena introducción para quienes no conozcan demasiado sobre la historia de la exploración polar. Un héroe olvidado es un buen resumen de tres historias brutales y está contado con buen ritmo. 

El problema está en que si ya has leído, por ejemplo, los diarios de Scott (reseñados AQUÍ) o el relato por boca de Shackleton de la expedición del Endurance (reseñado AQUÍ) o Atrapados en el hielo, Un héroe olvidado sonará a algo repetido y no aportará demasiado al posible lector. En resumen, que se dirige a un público más generalista que "especializado / friki" en la materia.

Además, y como he comentado, conviene no acercarse a él con ánimo histórico / biográfico. Ya he dicho que hay aspectos históricos reseñables en el libro, pero creo que se ve lastrado por la existencia de mayores suposiciones que certezas y por la absoluta dependencia de terceras fuentes (Scott, Evans, Bowers, Cherry-Garrard, etc) en las que Crean es un personaje secundario.

En fin. Ya sabéis que a mi estas historias me flipan, y quizá mi "problema" con el libro de Michael Smith sea ese: haber leído ¿demasiado? sobre el tema. Si no es vuestro caso, Un héroe olvidado puede ser una buena opción. 

jueves, 8 de agosto de 2024

Reseña + Entrevista: Florido granado caduco marchito de Sara Baume

Idioma original: inglés

Título original: Spill Simmer Falter Wither

Traducción: Isabel Ferrer, Carlos Milla

Año de publicación: 2015

Valoración: muy recomendable 

De existir algún premio literario para los mejores títulos de libros, yo tengo mis favoritos: El marino que perdió la gracia del mar, ¡Espérame en Siberia, vida mía!, Por quién doblan las campanas, El ruido y la furia, y, claro, este libro de una autora que conocí recientemente, Florido granado caduco marchito, de Sara Baume. Siento que hasta podría ser uno de esos microrrelatos, además de sugerirnos el tono del libro.

Un hombre de mediana edad, que desde el inicio se nos presenta como una persona solitaria y un tanto desadaptada, visita un refugio para adoptar a un perro tuerto, víctima de maltratos. No sabemos si acaso se siente identificado con el pasado desafortunado del animal, con su desamparo o con su visión limitada. Ambos personajes, en su vulnerabilidad y soledad, encuentran un espejo en el otro, una forma de compañía que les permite enfrentar la crudeza del mundo exterior (e interior).

Los paisajes de la Irlanda rural son descritos con una sensibilidad casi pictórica, característica especial de su autora. Sara Baume, quien reside en el suroeste de Irlanda, está inmersa en esos mismos paisajes que describe con tanta precisión y belleza. La proximidad de Baume a estos paisajes le permite capturar la interacción íntima entre el ser humano y su entorno de una manera que solo alguien que vive y respira ese mismo aire podría hacerlo.

Este no es un libro recomendable para aquellos que buscan grandes eventos o giros dramáticos de la trama. Más bien, la historia se desarrolla a través de pequeños momentos, ya sea evocaciones de recuerdos, eventos cotidianos o ensoñaciones, que Baume logra transmitir con una prosa poética. Entiendo que la reseñada aquí es la versión en español, la cual conserva hasta cierto grado la esencia del original en inglés, pero este es uno de esos libros en los que es necesario echarle un ojo a la versión original y, de ser posible, leer algunos pasajes en voz alta. He aquí donde reside la fuerza de la novela: en el lento desvelar de las emociones, el ritmo y las pausas. La sonoridad de ciertos pasajes, los silencios, incluso las rimas, no solo enriquecen la experiencia de la lectura, sino que también ayudan a situarnos en cierto estado de ánimo en sincronía con la narración.

Florido granado caduco marchito es una obra que ofrece una mirada introspectiva sobre la soledad y la compasión, con honestidad y humanidad. Sara Baume ha creado una narrativa que, aunque melancólica, está llena de belleza y empatía.

Agradezco a Sara por tomarse el tiempo para platicar conmigo sobre sus libros y su arte:




jueves, 2 de mayo de 2024

Elizabeth Bowen: L’amant del diable

Idioma original: Inglés
Traducción (al catalán): Carme Geronés
Año de publicación de este volumen: 2023
Valoración: Recomendable

L’amant del diable es una antología editada por Laertes. Recoge diez relatos de la escritora irlandesa Elizabeth Bowen, escritos entre 1929 y 1952.

Todos ellos se podrían definir como sutilmente inquietantes. Priorizan la atmósfera y psicología a la imaginería; asimismo, abordan sus temas y mensajes oblicuamente, en vez de explicitarlos. No en balde, recuerdan poderosamente a algunas ficciones de autores como Walter De la MareRobert Aickman, Algernon BlackwoodShirley Jackson o Amparo Dávila.

En "Mabelle morta" ("Dead Mabelle", 1929), un hombre solitario e introspectivo se obsesiona con una actriz de cine mudo. El pulso narrativo de Bowen, la forma en que la autora insufla vida al protagonista o el final redondo con que cierra la historia elevan una premisa simple al estatus de relato sobresaliente.

En "Ja hi tenim un peu" ("Foothold", 1929), una pareja invita a un amigo que acaba de llegar de España a su nueva casa. Este es un relato sumamente ambicioso, en el que el lector debe leer entre líneas o interpretar silencios para descifrar las relaciones que mantienen los personajes.

En "El gat salta" ("The Cat Jumps", 1929), una pareja de «agnósticos devotos» compra Rose Hill, casa donde un hombre asesinó brutalmente a su mujer, para pasar los fines de semana y los veranos. Este relato tiene un desarrollo poco convencional y un desenlace deliciosamente cruel; asimismo, lo permea una ironía tan fina como incisiva.

En "La pomera" ("The Apple Tree", 1931), el trauma de la infancia de una joven recién casada drena su vida e incluso la de su propio marido. El final de este relato tiene unas connotaciones bastante interesantes.

En "Un esperit animat" ("The Cherry Soul", 1941), una joven llega a la casa donde una familia la ha invitado a pasar la Navidad, pero no encuentra más que a la tía junto a la chimenea. Su estructura circular y sus implicaciones se antojan tremendamente audaces.

En "L'amant del diable" ("The Demon Lover", 1944), una señora casada se reencuentra con un amante de juventud. El uso que Bowen hace del escenario medio derruido por los bombardeos, su capacidad para señalar detalles sin pecar de obvia y la tensión que imprime al segundo tramo de la historia contribuyen a que este relato sea sumamente efectivo.

"Els feliços camps de la tardor" ("The Happy Autum Fields", 1944) me resulta imposible de resumir. Es, quizá, el relato en el que me ha costado más entrar, y que menos he entendido. Aun así, de él me han fascinado las oblicuas interacciones de los personajes, los diálogos repletos de dobles sentidos y su inquietante desenlace.

En "L'arç rosat" ("Pink May", 1944), una mujer explica a una amiga cómo un fantasma al que nunca llegó a ver, pero que siempre presintió mientras se cambiaba de ropa, arruinó su matrimonio. Curioso retrato psicológico de alguien incapaz de asimilar que, en efecto, una persona puede destrozarse a sí misma su propia vida.

En "Grèvol verd" ("Green Holly", 1944), el fantasma de una joven se entromete entre dos hombres y una mujer que conviven en una mansión. Excelente retrato de la abulia, la insatisfacción, pero también de la negación a aceptarlas del todo.

En "Com un guant" ("Hand in Glove", 1952), dos hermanas huérfanas que viven con su tía buscan casarse. La ambigüedad de su final y la caracterización de cierto personaje perturbarán a más de un lector.

En resumen: me ha sorprendido gratamente el nivel de refinamiento de los relatos de Bowen, pues son capaces de llevar con destreza tanto premisas algo formulaicas como propuestas más atrevidas. También querría destacar que las historias de fantasmas de la autora me han recordado mucho a las de, por ejemplo, Violet Hunt o Edith Wharton. Y es que las tres escritoras eluden los tropos del subgénero para entregar ficciones simbólicas donde el espectro pocas veces llega a aparecer como tal.

lunes, 23 de octubre de 2023

Re-reseña: Flann O´Brien: La saga del sagú de Slattery

Idioma original: inglés

Título original: Slattery´s sago saga

Traducción: Antonio Rivero Taravillo

Año de publicación: 1973

Valoración: Está muy bien para ser un interruptus


Hay que ver las trampas que tienen los idiomas, aunque sea de forma involuntaria. Resulta que en euskera sagu (sin el acento) significa ratón, y nada más ver el título no pude evitar asociar el libro a algo relacionado con un ratón, aunque parece bastante obvio que Flann O´Brien no sabía euskera. Claro, después de quedar deslumbrado con El tercer policía y un poco menos con En nadar-dos-pájaros, pensar en un libro sobre la saga de un ratón era algo realmente desilusionante. Y aunque mi cabeza intentaba sacarme de mi absurda obcecación, no conseguí quitármela del todo de encima hasta que no comprobé que sagú es una planta, una especie de palmera, y nada por tanto que corretee por los desvanes.

No obstante la muy evidente necesidad de la aclaración, diré que también me sirve para llenar un párrafo más, porque lo que hay que contar es más bien poco. Flann O´Brien fue un autor muy poco prolífico porque, al margen de artículos en prensa, solo escribió cinco novelas y pico. El pico es justamente La saga del sagú de Slattery, que no es que sea una novela inconclusa, sino que tiene el aspecto de trocito introductorio de algo bastante más voluminoso. Son poco más de ochenta páginas que apenas sirven para dejarnos con la miel en los labios, lamentando que el pobre O´Brien no viviese lo suficiente para desarrollarla más.

Un irlandés emigra a los Estados Unidos y tiene la gran suerte de que en sus tierras comienza a brotar el petróleo sin medida, con lo que rápidamente se hace muy rico. Por su parte su esposa, escocesa presbiteriana convertida de mala manera al catolicismo, impulsa el loco proyecto de eliminar por completo el cultivo de la patata del suelo irlandés, sustituyéndolo por nuestro ya conocido sagú, por lo visto más saludable y menos propenso a plagas como la que provocó la gran hambruna de mediados del XIX y la consiguiente emigración masiva. Tenemos algunos otros personajes, como el Slattery que luce en el título, que en la brevedad del fragmento quizá apuntan a un papel mucho más relevante. Pero lo que queda bien claro desde el principio es que todo va a ser un relato repleto de disparates, que sería imposible intuir desde estas pocas páginas (el subtítulo es Desde bajo tierra a la copa de los árboles, nada menos) y sobre todo, empapado en un humor corrosivo y con numerosas víctimas.

Un humor muy irlandés, bastante joyciano, con la mirada en el ombligo nacional, cómo no la religión (ese catolicismo insular frente al desprecio de sus severos vecinos), el alcoholismo, la fertilidad, y en definitiva la peculiar perspectiva de un pueblo fundido con sus raíces. Una crítica hacia dentro pero vista desde los otros, todo ello envuelto en ironía y ciertas pinceladas de absurdo, que parecen indicar que O´Brien proyectaba una novela bastante extensa y repleta de comicidad algo extravagante. 

Es decir, algo que parece muy alejado del sesgo surrealista de El tercer policía y del metaliterario de En nadar…, algo quizá algo menos exigente con el lector y menos rompedor, diríamos más asequible, aunque seguramente igual de bien construido y desarrollado con la prosa limpia y sobria del autor irlandés. Lo que a su vez pone de manifiesto la versatilidad de O´Brien para, sin abandonar ese gusto por el humor y la digresión heredero de Sterne, y también de Joyce, tocar diferentes registros, todo ellos, en mi opinión, con resultado exitoso.

Lo cierto es que nos quedamos un poco en estas sensaciones iniciales, porque el texto que nos ha llegado no alcanza para mucho más. Una pena quedarnos solo a las puertas con un autor tan interesante que podría haber dado mucho más.

Reseña original: aquí

Otras obras de Flann O´Brien reseñadas en ULADEl tercer policíaLa boca pobreEn Nadar-Dos-PájarosLa vida duraCrónica de Dalkey


sábado, 8 de julio de 2023

COLABORACIÓN #ULADNEXTGEN: Global de Eoin Colfer & Andrew Donkin (y Giovanni Rigano)

Idioma original: Inglés

Título original: Global

Traducción: Carmen Ternero Lorenzo

Año de publicación: 2023

Valoración: Muy recomendable

Global es el nuevo cómic de los ganadores del Premio Especial de los jueces en los Children´s Books de Irlanda con Ilegal. No sé el motivo pero este también podría haberlo ganado  porque creo que es un buen comic.

El libro narra las aventuras de Samy, un niño de doce años que ha perdido a sus padres en un tifón que destruyó la costa de Bengala, y Yuqui, una niña inuit de catorce años que vive en el norte de Canadá. Los dos viven circunstancias difíciles y tienen que enfrentarse a un mundo lleno de problemas debidos al calentamiento global.

Según van pasando los capítulos vemos los peligros, los desafíos del cambio climático y situaciones que hoy en día una parte importante del mundo tiene que sufrir. Samy y Yuqui harán frente, primero cada uno por su lado y al final de forma conjunta, a todas estas dificultades y verán cómo, a pesar de la distancia, sus vidas están conectadas.

Me ha parecido un cómic muy interesante y ameno. A pesar de que es una historia triste, es muy emocionante ver que dos niños que viven en el otro extremo del mundo y que casi pierden la vida por el mismo problema buscan soluciones para afrontarlo.

Las ilustraciones son muy llamativas y llenas de color y son elementos fundamentales de la historia.

Firmado: Irantzu

domingo, 20 de marzo de 2022

Claire Keegan: Cosas pequeñas como esas

Idioma original: Inglés
Título original: Small things like these
Año de publicación: 2021
Traducción: Jorge Fondebrider
Valoración: Breve pero intensa

¿Pero qué mierda de valoración es esa? Bueno, puede que no sea una valoración "canónica" pero creo que es la que mejor se ajusta a la novela. Breve porque apenas tiene 100 páginas e intensa por la profundidad del enfoque que da Keegan al tema "de fondo" (bastante escabroso de por sí) de la novela.  

Así, bajo la tradicional estructura de planteamiento, nudo y desenlace, Keegan nos presenta a Bill Furlong, encargado del depósito de carbón, casado, padre de 5 hijas e hijo de madre soltera, lo pone ante unos hechos "extraños" (por llamarlo de alguna manera) y lo lleva a tomar una serie de decisiones. Todo ello para construir una novela "moral", un drama sin dramatismos y una denuncia sin demagogia que nos sitúa frente a la hipocresía de la sociedad en su conjunto. 

Se necesitaba un extraño para saber las cosas

¿Por qué las cosas más cercanas a menudo eran las más difíciles de ver? 

Varios son los puntos a destacar en la novela: la complejidad que esconde tras su aparente sencillez, en especial con esos hechos pequeños y oscuros que dan cuerpo a la novela; su enfoque, esa mirada no tanto hacia afuera o hacia los propios hechos terribles y brutales sino hacia el interior; su tono austero y casi distante - está claro que Keegan podría haber optado por un tono mucho más visceral y explícito, pero creo que esa distancia que toma le permite situar a sus protagonistas frente al miedo, la incertidumbre, las dudas o la culpa de forma más certera - ; y la combinación entre pasado y presente y cómo ambos influyen en la actuación del personaje central.

Dos breves apuntes en el lado menos positivo. Por un lado, los personajes secundarios ya que creo que una mayor indagación en los "resortes mentales" de alguno de los ellos habría dado a la novela un acabado más compacto; por otro, alguna de las tramas secundarias puesto que me da impresión de que varios de los conflictos que se plantean a lo largo de la novela admiten un mayor desarrollo. Creo que había material para ello.

En cualquier caso, son solo 100 páginas con las suficientes virtudes como para hacer de ellas un texto más que recomendable.