sábado, 21 de febrero de 2026
3x1: Colectivo juan de madre presenta nº1 y nº2 + Entrevista
miércoles, 9 de abril de 2025
Bruno Schulz: Madurar hacia la infancia
miércoles, 25 de septiembre de 2024
Raúl Ariza: Trilogía elefantiástica
miércoles, 28 de agosto de 2024
José Sanz: Duelos patológicos
- Que su estilo, aunque funcional, podría depurarse. En "El hombre más rico del país", por ejemplo, hay un par de imágenes que la prosa de Sanz no plasma nítidamente, por lo que al lector le cuesta visualizarlas. Asmismo, en "La vía diplomática" encontramos varias oraciones cuya redacción y estructura resulta un tanto confusa: «Del Campamento como tal no recuerdo gran cosa de mi estancia» o «Echo de menos muchísimo eso», entre otras.
- Que las ideas que sustentan sus textos podrían haberse exprimido más. El niño enfermo de "El gran reemplazo" cumple su función, no lo niego, pero se siente algo desaprovechado. Idéntica impresión me suscita el «Campamento» de "La vía diplomática".
domingo, 16 de junio de 2024
José Antonio Garriga Vela: Cruce de vías
Idioma original: Español
Año de publicación: 2024Valoración: Está muy bien
Resulta complicado hacer la reseña de un libro en el que se reúnen 104 textos seleccionados de entre los aproximadamente 1500 que constituyeron la columna semanal Cruce de vías, publicada por José Antonio Garriga Vela en el malagueño diario Sur.
Son textos que abarcan casi 30 años y que podrían constituir una autobiografía fragmentaria a través de las rutas de la memoria y del deseo. Y digo fragmentaria porque tal y como indica el autor en El último viaje: "la vida queda reducida a esos instantes de felicidad que pasan ante nosotros bellos y luminosos como las ofrendas del río sagrado".
Ordenado, más o menos, según un criterio temático, Cruce de vías comienza en el territorio de la infancia. Hay textos que se acercan a la poesía en prosa y otros que bordean lo puramente narrativo, entradas que van del intimismo al costumbrismo, pero normalmente con una melancolía que no se convierte en ñoña nostalgia autocomplaciente. Afortunadamente.
Pero la infancia termina y las rutas que uno dibuja con sus dedos en los mapas (las fronteras han cambiado tanto, mis cosas ya no te pertenecen y todos estos viejos libros ya no se acuerdan de cómo nos conocimos que dice la canción de La Habitación Roja) se convierten en sitios más o menos reales, en ciudades en las coexisten vida y la muerte, en lugares en los que la vida se repite con diferentes caras y paisajes, en sitios poblados de fantasmas y presencias que dicen tanto de quiénes somos como de quiénes fuimos.
Soledad, esperanza, amor y deseo, la literatura y los viajes, el paso del tiempo (¡cómo obviarlo!) son los grandes temas que atraviesan los textos. Pero si bien hay una cierta uniformidad en lo temático, no se puede decir lo mismo de la parte formal. Así, vamos de la literatura de viajes a la poesía, del ocurrente microrrelato a la estampa viajera, de lo casi ensayístico al terror gótico, haciendo gala de una mirada imaginativa y tierna al mismo tiempo.
Quizá porque todo se reduzca, a fin de cuentas, a volver con la imaginación y el recuerdo a aquellos lugares en los que uno fue feliz.
Un único consejo para quien piense leer Cruce de vías: recomiendo ir poco a poco, leer 4 textos hoy, 3 mañana, 5 pasados unos días, etc. Empecé leyendo el libro "del tirón" y tenía la sensación de que los textos se devoraban entre sí. Mejor dejarles espacio y tiempo, que tomen aire, cojan altura y caigan cuando tengan que caer. ¿Me explico?
miércoles, 17 de enero de 2024
Robert H. Barlow: La noche del océano y otros cuentos de lo extraño
viernes, 20 de octubre de 2023
Gary J. Shipley: Los inamovibles y otros relatos de atrocidad, deformidad, horror y depresión
martes, 17 de octubre de 2023
Antonio Machado: Juan de Mairena
Año de publicación: 1936
Valoración: Decepcionante
Por qué no decirlo, esto va a ser un poco traumático, por lo menos para mí. Hace solo unas semanas hubiera preferido que me corten un brazo antes que admitir que un día no lejano, sin mediar demencia, le iba a poner un Decepcionante a don Antonio Machado. Así que muy bien podría incluir aquí esa entrañable etiqueta de ‘reseñas con las que me juego el cuello’, o hacer un bonus de aquella famosa serie de Grandes decepciones que en este blog se llevó por delante a Tólstoi o Cortázar, por citar lo más escandaloso. Es lo que tiene meterse en estos jardines en vez de leer alguna novelita de moda.
Machado había escrito sus dos libros fundamentales, Soledades, galerías y otros poemas y Campos de Castilla más o menos en la primera década del siglo XX, y bastante tiempo después comenzó a publicar sueltos en la prensa madrileña. En 1936 se publica una recopilación de ese material bajo el título Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, o sea, lo que tenemos hoy entre manos. El texto reúne por tanto pequeños artículos de tema muy diverso en los que el poeta se explayaba, seguramente sin ninguna cortapisa, sobre religión, política, cultura, literatura y poesía, sobre la naturaleza humana, la sociedad y, sobre todo, sobre asuntos de filosofía. Todo puesto en boca de sus dos heterónimos: el maestro Abel Martín, y su discípulo Juan de Mairena, personajes más o menos intercambiables que comparten profesión con Machado y pretenden inculcar en sus alumnos ideas y conceptos, pero sobre todo, pienso yo, abrirles la mente y dotarles de herramientas para pensar por sí mismos. La cosa tiene como un reflejo, yo creo que intencionado, de las enseñanzas de Sócrates transmitidas a través de los escritos de Platón.
Como es fácil suponer, el texto está teñido de ironía, con golpes de humor unas veces más logrados que otras, y con la clara intención de robar unos minutos al lector de prensa, seduciéndole para que se detenga a reflexionar sobre determinada ocurrencia o sobre algún dilema filosófico más o menos arduo. Aunque en magnitudes más domésticas, la cosa recuerda un poco a Los ensayos de Montaigne, aunque sin la voluntad, la mayor parte de las veces, de desarrollar de verdad los temas. Es un poco un juego intelectual, la humorada de quien quiere lucir el ingenio más que construir algo consistente. El ingenio, claro, que viniendo de quien viene deja momentos brillantes y también, por qué no decirlo, algunas (pocas) solemnes tonterías que quiero pensar que solo pretenden provocar, como la oposición al sufragio femenino (por favor, don Antonio), o el menosprecio del aprendizaje de idiomas (algunos de los cuales, si no estoy equivocado, el autor dominaba hasta cierto punto). Claro, ya dice Machado-Mairena que es ‘un hombre de otro tiempo’, y desde luego parece que bastante alejado del que le tocó vivir.
Asoman por ahí cosas de cierto interés, una especie de poética express, con ideas someras sobre la creación literaria (poco que ver con reflexiones mucho más elaboradas de algunos contemporáneos), esbozos de una obrita teatral, seguramente de esas que modelaba con su hermano Manuel, elucubraciones de filosofía que no llegan a constituir un cuerpo sólido, y sobre todo, una llamada a la sencillez y el sentido común que recorre todo el libro, y que podría ser el mensaje con el que podríamos quedarnos finalmente.
Habrá quien disfrute del modelo. El libro, sin ser muy largo, tiene un poco de todo, hay que apreciarlo en sus virtudes, que algunas tiene, y quizá puede ser atractivo para quien lo tiene en la mesilla y de vez en cuando ojea dos o tres apartados, deteniéndose en buscarle los dobles sentidos o la profundidad de una paradoja aparente. Creo que es la forma en que uno puede apreciar mejor la miscelánea que nos presenta. Pero lo siento, no es mi forma de leer, y además confieso, ya lo he dicho alguna vez, que no me gustan estas cosas. La creatividad o la inspiración para sorprender con un golpe, una humorada o un rapto de erudición pueden brillar al servicio de algo más sólido, pero puestos así en fila y digeridos uno detrás de otro se diferencian poco de una colección de ocurrencias y reflexiones que se quedan a medio cocinar.
Así que pueden ustedes elegir entre blasfemia y rebuzno para calificar esta reseña , que me va a dar igual, porque por mi parte me quedaré siempre con aquellos momentos en que don Antonio rozó los cielos, con Castilla miserable, ayer dominadora…, Ayer soñé que veía a Dios y que a Dios hablaba…, Una tarde parda y fría de invierno…, o Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
sábado, 19 de agosto de 2023
H. P. Lovecraft: Cuaderno de ideas
martes, 11 de julio de 2023
Hilario J. Rodríguez: Construyendo Babel
Año de publicación: 2004
Valoración: Recomendable
Hace ya algún tiempo publicamos en este blog nuestras biografías lectoras, unos breves textos en los que hablábamos de aquellos libros que nos habían marcado a lo largo de los años. Pues bien, algo parecido, aunque muchísimo más elaborado (por supuesto), es lo que nos ofrece Hilario J. Rodríguez en su Construyendo Babel.
Biografía y lectora, esas son las palabras clave de este libro. Ambas se entrelazan y uno no termina de saber, aunque realmente de lo mismo, si son los sucesos de nuestra vida en los que determinan nuestras lecturas como si son esas lecturas las que nos llevan por según qué caminos.
El caso es que el autor se sirve de unos y de otros para construir un edificio híbrido en el que conviven realidad y ficción y en el que creo que el tema principal es la construcción de la propia identidad. Tanto es así que por momentos uno tiene la sensación de estar leyendo algo de W.G. Sebald o de Patrick Modiano y sus indagaciones a tientas. Porque hay rostros y rastros que se desvanecen, nombres que solo son dos palabras en un libro, asociaciones, tenues hilos que nos llevan por lugares tan variopintos como Galicia, Extremadura, Londres, Estados Unidos, etc.
Estructurado en 6 partes en las se entremezclan vivencias, anécdotas, pensamientos, ¿microensayos? y memoria personal y colectiva, "Construyendo Babel" es una biblioteca de la memoria convertida en pirámide, un compendio de lecturas que, si bien quizá no sean las mejores o las que más mayor influencia han ejercido sobre el Hilario Rodríguez autor o lector, son aquellas que más entroncan con la (su) vida.
Puestos a elegir, me quedo con las partes del libro en las que predominan las reflexiones sobre lectura y/o la escritura (esta como forma de supervivencia, aquella como alimento de la imaginación) y con los textos en los que el autor vincula determinados libros con la memoria familiar y/o colectiva. Especialmente recomendables resultan los capítulos en los que el autor se plantea cuestiones tales como qué significan los libros para un bibliófilo, cómo se comienza a "edificar" una biblioteca, qué nos lleva a leer determinados autores u obras, etc. y los textos en los que el autor indaga en autores más o menos malditos y/o de identidades difusas, ligando esto a lo familiar.
En el lado menos positivo, quizá algunos desvíos más ligados a lo estrictamente personal que no aportan gran cosa al conjunto, si bien por separado pueden funcionar perfectamente, y que hacen que por momentos uno pueda desconectar algo del hilo principal (si es que existe) del libro.
En cualquier caso, un libro recomendable con el que seguro que se sentirán identificados y disfrutarán de lo lindo los bibliófilos (bookaholics para los modernos).
viernes, 23 de junio de 2023
Raúl Quinto: Martinete del rey sombra
viernes, 16 de junio de 2023
Michel Houellebecq: Más intervenciones
Año de publicación: 2020
Traducción: Encarna Castejón
Valoración: Muy recomendable para interesados
La reseña de hoy bien podríamos incluirla en la categoría de "re-reseñas" debido a que dos tercios del libro corresponden a textos publicados con anterioridad, ya sea en Intervenciones o en El mundo como supermercado. Solamente las entrevistas, conversaciones o artículos incluidos en el último tercio de este volumen corresponderían a textos inéditos en formato libro.
Sea como fuere, Más intervenciones es un compendio de textos que abarca un arco temporal de unos treinta años y que nos presenta diferentes facetas del polémico autor: crítico literario, cinematográfico o musical, filósofo más o menos aficionado, polemista, ensayista, etcétera.
Entre los temas tratados en el volumen, encontraremos algunos de los clásicos houellebecquianos como la religión, el sexo, la cultura occidental, el Islam o la política, pero también hallaremos en él a un Houellebecq más íntimo, más autoexploratorio de su obra y más, por qué no, divertido.
Tres son los bloques, más un pequeño apéndice, en los que podríamos agrupar los textos contenidos en "Más intervenciones". El primero de ellos, y quizá el que más interesante me ha resultado, es aquel en en el que Houellebecq se aleja del "personaje" y se muestra más "personal". Los textos en los que divaga sobre poesía (¿son quizá sus poemas lo mejor de su obra?), sobre su amor por la ciencia-ficción, sobre su propia obra (mención especial para Sumisión) o sobre la lectura y las charlas / entrevistas, entre el delirio, la broma y la "seriedad", que mantiene con Frederic Beigbeder o Agathe Novak-LeChevalier figuran entre lo más destacado del volumen.
El segundo bloque estaría compuesto por aquellos escritos en los que Houellebecq habla sobre cine, música (ese texto sobre Neil Young...) y arte, casi siempre ligadas a su relación con la sociedad occidental. Cualquier comentario al respecto procedente del protagonista de obras maestras como "El secuestro de Michel Houellebecq" o "Thalasso", por no hablar de su última peli porno, debe ser escuchado con atención.
Por último, estarían los textos digamos filosófico - políticos. Aquí salen a relucir influencias observables en la obra houellecquiana, como Schopenhauer o Pascal, y obsesiones familiares para el lector habitual del amigo Michel, tales como la religión, la izquierda o el sexo. Este quizá resulte un Houellebecq ya algo más trillado, aunque nunca está de más leer sus afilados y controvertidos análisis.
El bonus track lo constituyen textos más performativos o experimentales, como "Opera bianca", miscelánea entre la poesía, el ensayo y la alucinación.
Cartas, prólogos, entrevistas, reseñas sui generis, artículos de opinión, microensayos, etc. Sea en la forma que sea, "Más intervenciones" reúne un conjunto de textos que no defraudará en absoluto a los lectores habituales de Houellebecq y que, al mismo tiempo, puede suponer, para quien apenas esté familiarizado con la obra del autor, un buen acercamiento a su imaginario personal.
Podéis leer reseñas de casi toda la obra de Michel Houellebecq AQUÍ
jueves, 10 de noviembre de 2022
VV.AA.: Capitalipsis
- "Banco Sábado", de José Luis Pascual. En el dedicado a la Ira vemos la venganza de un trabajador de un call center. Es breve pero intenso.
- "Di mi nombre", de Aránzazu Ferrero. Pereza habla de un futbolista en horas bajas, mataderos y estimulantes. Alberga buenas ideas, aunque su estructura es algo reiterativa.
- "Ascenso al trono biónico", de Myke Babylon. Soberbia narra la historia de un rey que, viaje en el tiempo mediante, quiere recuperar su trono. Funciona a la perfección como pasatiempo repleto de acción, drama, suspense y vísceras robóticas; no obstante, hubiera preferido un mayor desmadre.
- "Él, escritor de terror", de Elena Romea. Envidia nos enfrenta a uno de esos juntaletras anquilosados que se creen genios y desprecian a sus compañeras de profesión. Cumple en tanto que parodia sin grandes pretensiones.
- "Will Wird y el viaje hacia Escatón", de H. M. Crespo. En la Avaricia, formato, prosa y argumento conspiran para moldear un simpático homenaje a las space opera. Destacaría su voluntad de deconstruir esos protagonistas intergalácticos de la literatura pulp que son (aparentemente) un dechado de virtudes.
- "Vaya higos tiene Alpetragio", de Víctor Martín-Pozuelo. La Lujuria es una gamberrada divertida que se vale de la picaresca, la sátira y la espada y brujería para hablarnos de proezas sexuales.
- "Mr. Dance y la casa", de Román Sanz Mouta. Gula trata de casas encantadas, riqueza obscena y corrupción.
martes, 18 de octubre de 2022
Nora Ephron: No me acuerdo de nada
Título original: I Remember Nothing
Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Año de publicación: 2010 (en castellano, 2022)
Valoración: Está bien
Nora Ephron escribió No me acuerdo de nada en 2010 y, por lo que me cuentan, esta edición española de 2022 ha alcanzado un cierto éxito. A veces ocurre, efectivamente, que libros que pasan inicialmente desapercibidos conquistan a los lectores tiempo más tarde, quizá por una buena promoción, por sintonía con un periodo concreto o simplemente por casualidad. El caso es que la autora escribió el libro con cerca de setenta años, poco antes de su fallecimiento, y este es un dato importante para considerar algunos aspectos.
Ya lo dice el título, la pérdida de memoria (o su alteración mediante un extraño carácter selectivo) es un signo de senilidad, y Ephron lo describe con la agudeza y el humor que presiden todo el texto. El relato de sus olvidos y despistes derrocha sinceridad y buen rollo, se lee con una sonrisa, aunque nada va a evitar que en el lector se deposite un cierto fondo de tristeza ante el anciano que describe su decadencia. La autora desde luego lo sabe, conoce muy bien al público, y deja que ocurra, lo que invita a pensar que en esas reflexiones hay también algún grado de autocompasión, algo por otra parte bien comprensible.
Aunque el tema de la vejez y sus carencias asociadas asoma en el libro de vez en cuando pero de forma bastante destacada, no es ni mucho menos lo único que trata. En realidad, el texto es algo que podríamos definir como miscelánea, una fórmula que gusta mucho allá en los Estados Unidos, consistente en una colección de reflexiones sueltas sobre asuntos diversos donde se mezclan los más íntimos (como el que acabamos de comentar), los profesionales, familiares, o simples anécdotas de una vida más o menos prolongada. El interés dependerá por una parte de los temas que se tocan y la destreza con que se cuenten, pero también de la posición del lector, receptivo o no tanto a según qué informaciones.
Como Nora Ephron se dedicó al mundo del periodismo y el cine, sobre todo el cine, por ahí van la mayoría de las pequeñas historias que se nos cuentan. Anécdotas sobre sus primeros trabajos (ella es una mujer joven intentando abrirse paso allá por los 60), encuentros y desencuentros con actores y otros profesionales del gremio, situaciones simpáticas en fiestas, o la relación, a veces no muy pacífica, con internet o los correos electrónicos. Poniéndonos un poco cursis diríamos que son retazos de una vida, siempre enfocados con ligereza e ironía y que, además de las reflexiones sobre la edad, alcanzan por momentos un mayor peso, quizá cuando adquieren un tono más autobiográfico, como en La leyenda (para mí, uno de los mejores pasajes), un relato familiar lleno de franqueza e impecablemente narrado, o cuando se detiene a analizar los fracasos huyendo de los lugares comunes de la superación o el crecimiento para poner el foco en algo tan evidente como la frustración por fallar o la inseguridad del que tropieza.
Sobre todo, queda siempre una sensación de sinceridad, que se deja ver detrás de esa cortina humorística que impregna todo el texto. Hay desde luego momentos irrelevantes de alguien que se permite jugar con lo serio y lo frívolo, pero también otros que suscitan la pausa y la reflexión, con un registro que a veces parece la voz en off de Mujeres desesperadas o, mejor aún, los diálogos chispeantes, amables con su puntito picante, de algunas comedias románticas de éxito, como Sleepless in Seattle, Cuando Harry encontró a Sally, o Tienes un email (sí, siempre la adorable Meg Ryan). Cuyos guiones, ya es hora de decirlo, tenían precisamente la firma de Nora Ephron.
sábado, 23 de julio de 2022
John Fante: Hambre
viernes, 18 de febrero de 2022
Virginia Woolf: Hacia el sur. Viajes por España
Idioma original: inglés
Título original y fecha: Extractos de The diary of Virginia Woolf. Vol I (1915-1919) y A passionate apprentice (1897-1909) Edición actual en castellano; 2021
Valoración: Recomendable
Escoger una parte de la obra de un autor –por muy reconocido que esté, por mucho que suponga un valor seguro en el panorama lector– y agruparla siguiendo un criterio propio siempre es un reto para quien lo asume. Por tanto debemos aplaudir esta iniciativa y valorarla como merece. Woolf tiene en su haber una obra extensa y de una calidad excepcional, rastrear en ella un leitmotiv determinado, seleccionar, agrupar y entregar el resultado al público en una edición bien cuidada, convenientemente presentada (cuenta con tres prologuistas) y hasta ilustrada, requiere sabiduría y tiempo. Hay que reconocer, pues, que Itineraria ha realizado un trabajo encomiable.
No descubro nada si digo que V. W. fue mucho más que
una autora de primera línea. Que en el universo de la literatura universal
brille con luz propia ya es una cota que alcanzan muy pocos, pero además
trabajó incansablemente por animar a las mujeres a trabajar en el terreno elegido
y a competir en él sin complejos, dio testimonio de que ella podía escribir tan
bien como el mejor e incluso formar parte de la avanzadilla descubriendo
territorios inexplorados hasta entonces en el campo de la creación literaria y
abrió el camino a futuras profesionales de todos los campos. En muchos sentidos
fue una pionera, todo lo que escribió se lee con agrado, incluso los textos más
difíciles y está entre mis autores de cabecera de todos los tiempos.
Dicho esto, seamos sinceros, por mucho que la amemos
debemos reconocer que España nunca le gustó demasiado. Las opiniones que
preceden a los textos propiamente dichos (ensayos, cartas y extractos de
diarios) afirman que a partir del primer viaje empieza a admirar nuestro país,
yo en cambio pienso que se vuelve más diplomática con la edad, también
ha madurado mucho como escritora –el nivel literario no tiene comparación entre
los primeros y los últimos trabajos– sin contar que aprovecha esos
viajes para publicar sus experiencias en prensa. Pero entre líneas percibo una
resignación que tampoco disimula demasiado, no encuentro valoraciones
entusiastas y sí muchas alusiones a la incomodidad de los establecimientos, el
calor y la pobreza. Y, por supuesto, hay que disculparla, una inglesa de alta
cuna que viaja por los pueblos extremeños y andaluces de la primera mitad del
siglo XX, primero por desconocimiento y luego a instancias de su marido, no va
a estar precisamente encantada de su suerte. Pongámonos en su lugar, utilicemos
una imaginaria máquina del tiempo para trasladarnos a aquella época, durmamos
en sus posadas y hoteles y luego releamos a Virginia. Vaticino que no vamos a
poder estar más de acuerdo con ella, pues desde las comodidades –incuestionables
a nuestros ojos– del siglo XXI resultarían también inconcebibles esos
establecimientos y esas condiciones de vida.
Pero no importa, la seguimos queriendo igual. O ¿acaso
nosotros no hemos emitido juicios de este tipo al visitar otros países e
incluso en el nuestro? (“Las calles son
muy estrechas, están empedradas y sin acera por la que caminar. Los tranvías
son malos y no son fáciles de alcanzar. Es una ciudad en la que cuesta
orientarse”) Y esto hablando de ¡nada menos! que Sevilla, me puedo imaginar
lo que sintió al visitar algún pueblo extremeño perdido en el mapa. Aunque, hay
que reconocerlo, por lo general divaga, da tantos rodeos como puede para no reflejar
lo que está viviendo. Claro que, a veces, la sinceridad aflora, como en el
ensayo Una posada andaluza, publicado
en The Guardian en 1905: (“El español es un idioma feroz y sanguinario
cuando se escucha en esas condiciones”) Aclaro que en ese lugar concreto desconfiaban
de los clientes, se sentían tan inseguros que temían por su vida -sin motivo, según aclara después- y apenas
durmieron esa noche.
Sin embargo, cualquier invectiva merece la pena si, ya
en los últimos fragmentos, podemos leer a la Woolf en estado puro, recrearnos
en sus percepciones, en su sensibilidad hacia la naturaleza, y por encima de
todo en su estilo, en esa manera, siempre y no solo aquí, un poco evasiva de narrar,
con asociaciones tan inusuales, que tan difícil resulta para quien necesita
desmenuzar cada frase de su obra, pero a la vez tan personal, expresiva y
poética. En ese sentido, el ensayo Hacia
España publicado en prensa en 1923 resulta paradigmático, una alegría para
los buenos paladares prosísticos.
“Los contenidos de la mente se parten en frases cortas. Hace calor; el viejo; la sartén; hace calor; la imagen de la Virgen; la botella de vino; es la hora del almuerzo; son solo las doce y media; hace calor. Y así, una y otra vez, se repiten todos esos objetos –piedras, aceitunas, cabras, gamones, libélulas, lirios–. Hasta que, por alguna trampa de la imaginación, se precipitan en frases de mandato, exhortación y ánimo, como merecen los soldados desfilando, los centinelas de noches solitarias y los líderes de grandes batallones. Pero ¿debe una abandonar la lucha? ¿Debe renunciar al juego? Sí, porque las nubes están de paso, a las mulas no les importa lo que cargan; las mulas nunca tropiezan, conocen el camino. ¿Por qué no dejarles todo a ellas?”
Como verán si se animan a leerlo, lo que importa no es
si a Virginia Woolf le gustaba o no España, sino esas reflexiones tan
particulares y tan originalmente expresadas en un estilo irrepetible. Mirar
Andalucía a través de sus ojos, sobre todo cuando su estilo y personalidad ya
están depurados. Esta evolución en la mirada de la escritora es en sí misma un tesoro
que merece la pena destacar y presentar, como se ha hecho, en un volumen único exclusivamente dedicado a ello, igual que ella reclamaba –refiriéndose a las creadoras–
una habitación propia. Personalmente, me alegro de saber qué opinaba de mi país
una mujer que se cuenta entre mis autores favoritos. Me hubiera gustado que
hubiera escrito más sobre España aunque fuese tan crítica como aquí, no lo hizo
por motivos obvios. Así que este librito tan elaborado es una rareza para
admiradores de la escritora, para hacer un regalo elegante o para que quien no
haya leído nada de ella empiece a conocer su figura. Estas cien páginas escasas
se leen en un suspiro y cuenta con unas excelentes ilustraciones digitales –que
por su delicadeza y elegancia dan la impresión de haber sido pintadas a
acuarela– a cargo de Carmen Bueno, además de los prólogos ya mencionados.
Traducción: Adriana Fernández Criado
Nuestras reseñas de Virginia Woolf: AQUÍ









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