Mostrando entradas con la etiqueta miscelánea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miscelánea. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de febrero de 2026

3x1: Colectivo juan de madre presenta nº1 y nº2 + Entrevista

Quienes me conocen saben que Colectivo juan de madre presenta es una de mis editoriales de cabecera. Cuando la descubrí, allá por el 2001, me fascinó la calidad de su presentación, la unicidad de su catálogo y el amor por la literatura que emanaba.

Desde entonces he seguido con interés la evolución de este proyecto. He lamentado el (desgraciadamente comprensible) paso de las tiradas limitadas y los buenos materiales a la impresión y distribución con Amazon. He abrazado su transición del bizarro con algo de casquería y escatología al splatterpunk más salvaje. También he asistido a sus informales presentaciones, intimado con sus enigmáticos fundadores y publicado una novela bajo su amparo.

Hoy traigo una reseña de sus dos primeras publicaciones: Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, de (por supuesto) Takeshi García-Ashirogi, y Arcanos del antiguo estado, de O.L.G.A. Equis. 

***********************

Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante

Una reliquia única. Esto es Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, el primer libro que una de mis editoriales fetiche, Colectivo juan de madre presenta, publicó. Un libro de tirada limitada, del que yo poseo uno de los pocos ejemplares que llegaron a circular. 

Un objeto precioso. El continente de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi es espléndido. Sobre todo destacaría los materiales que componen el libro, y el hecho de que esté profusamente ilustrado. Se nota que pertenece a la época en que la casa, emborrachada de ilusión, ambición y buen hacer, apostaba por todo lo alto, quizá a expensas del beneficio económico razonable, y no imprimía y distribuía su catálogo, como ahora, a través de Amazon.

Las surrealistas ilustraciones. Son un auténtico deleite visual a todo color y engalanan la cubierta, las sobrecubiertas y el interior de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi. El artista Riot Über Alles emula en ellas la técnica del collage al recortar y superponer imágenes digitales. También distorsiona y modifica a su antojo el material de base, e imprime unas transparencias y texturas al conjunto, de una manera que el oficio analógico jamás permitiría.

El hilarante prólogo. Escrito por Riot Über Alles, es profundamente metarreferencial, contextualiza (de una forma deliberadamente engañosa) la obra y nos saca varias sonrisas gracias a su empleo del humor y la hipérbole. 

Una antología delirante. Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi agrupa siete relatos breves, formal y temáticamente variados, que giran en torno a conceptos de lo más extravagantes. Arranca con fuerza gracias al contundente y retorcido "La antigua sinceridad", en el que una actriz y guionista porno compra una máquina del tiempo. "El ataque de los belenes vivientes", que muestra una suerte de parque temático religioso siendo atacado por yihadistas, resulta competente y divertido, aunque no alcanza el nivel de su predecesor. "El hombre utópico" llega a buen puerto pese a tomarse un pelín más en serio e incluso logra conmover con una historia de un hijo que va desapareciendo (literalmente) tras la muerte de su madre. "La dentadura postiza de Alicia Crisálida no poseía colmillos", una bizarrada en la que una licántropa frugívora y activista derroca una empresa, concatena una idea seductoramente alocada tras otra. "Esther, nuestra inmaculada genocida", disfrutona ocurrencia de humor negro que leí por primera vez en la antología Valores Familiares, muestra a una joven jaredí que se somete ante un proceso de gestación subrogada con irónico desenlace. "Los irreconciliables hermanos Spencer" aplica ingredientes reminiscentes al rebuscadamente entrañable Edogawa Rampo a una trama detectivesca (por lo demás algo previsible), en la que un detective persigue a un asesino en serie que arrebata a sus víctimas los órganos que el cuerpo humano tiene repetidos. "De por qué me hice Lutier", una especie de fábula que trenza tres tragedias, cierra el volumen con una nota melancólica.

Un autor imposible. Debemos Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi a un anciano, hijo de padre hispano y madre japonesa, que vive en Estados Unidos y que asegura haber escrito más de siete mil obras. Si éstas son tan buenas como los relatos compilados en esta antología, o los de ese genial pastiche titulado El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste, esperemos que se sigan publicando, a ser posible con tanto mimo y dedicación como lo hizo Colectivo juan de madre presenta.



***********************

Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante y totalmente inclasificable

Arcanos del antiguo estado es una de esas colecciones de relatos a las que el adjetivo heterogéneo le queda corto. Y es que la gamberrada inclasificable (porque no hay mejor forma de referirse a esta antología) de O.L.G.A. Equis agrupa siete relatos, muy variados en factura, temática e intenciones, cuya prosa, surrealismo (o quizá bizarro) y humor dota de cierta unidad.

Abordémoslos uno a uno. "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" es una joya, quintaesencia del bizarro más hilarantemente absurdo, sensualmente escatológico e imprevisiblemente profundo. Digo que este relato es imprevisiblemente profundo porque la historia de amor entre un joven y una fosa común sirve a O.L.G.A. Equis para explorar cuestiones tan elevadas como la paternidad, el madurar, el enamorarse, el matrimonio y las pantanosas relaciones (literalmente) entre cónyuges. Otras virtudes que le encuentro son la pasmosa facilidad con la que concatena ideas, imágenes, personajes, escenarios y dinámicas increíblemente creativas y cómo se apuntala en un mundo apenas esbozado, pero a todas luces presente.

"Un pijama estampado de accidente de tráfico en autopista" demuestra que O.L.G.A. Equis puede sacar jugo de cualquier concepto, por aparentemente pequeño en escala y ambición que sea. Y es que este relato, en el que el narrador abre un regalo, inicia con una curiosa tesis sociológica y estalla súbitamente hasta derrumbar todo a su alrededor (literalmente).

"Extracto —98—" es un imaginativo ejercicio con el que O.L.G.A. Equis parece mofarse del revisionismo ocioso y de quienes sobrepiensan una obra de arte y hacen malabares intelectuales y retóricos para acomodarla a sus propios sesgos y convicciones ideológicas. La transcripción de una reunión entre personas de lo más dispares que creen haber hallado mensajes cifrados en las obras de Cánovas del Castillo evidencia que, si quieres, puedes ver (literalmente).

"Botas de cuero encerado" es sorprendentemente conmovedor, pues narra la tensión entre una madre y su hijo, quien lleva años atormentado por cosas que le ha oído decir a sus espaldas. Este relato, de vocación abiertamente metafórica, se cierra sin entregar una respuesta clara ni al protagonista ni al lector, aunque dejando claro que en su interior anida una verdad esquiva y profunda, por cuya revelación hay que excavar como quien desprende capas y capas de desecho de unas botas (literalmente). La finura de su prosa, su atención al detalle, la plausibilidad del protagonista y el enigmático significado del conjunto me hacen creer que, si bien no es mi favorito del conjunto, es el mejor objetivamente hablando. 

"Pensar / decir / hacer" va de menos a más hasta convertirse en una de las cimas narrativas del volumen. Lo que en un inicio parece un relato sobre los problemas de comunicación de una pareja deviene en la entrañablemente tragicómica comunión de dos almas. Un desempleado deambula por la ciudad tras discutir con su pareja y no tarda en comprender que no sólo ella no lo entiende, sino que ni siquiera un joven semidesnudo conspiranoico lo hace, pero los dos harán un esfuerzo por conectar y traban una curiosa amistad, tan unilateral como recíproca.

"En todo es todo" es un monólogo de alguien que cree (literalmente) en todo, incluso en lo contrario de ese todo. Con él, O.L.G.A. Equis exhibe nuevamente cómo puede exprimir los conceptos más sencillos, y expandirlos en todas las direcciones, tanto las intuitivas como las refrescantemente inéditas.

"El hombre y los roqueros" es lo más parecido a entender qué es el ciclo de la vida para O.L.G.A. Equis. A fin de cuentas, el relato trata sobre un protagonista que es vendido por su padrastro a un grupo de roqueros, quienes llevan al secuestrado a un garaje y no hacen nada con él salvo contemplarlo (literalmente) durante días, luego, ya convertido en hombre, es liberado, y, finalmente, es linchado en un parque por un grupo de padres que lo acusan de pedófilo. Esta extravagante oda a la inacción es una crítica a la multitud incapaz de aceptar a quien la practica, y me ha deslumbrado por dos párrafos que describen a la madre y padrastro del protagonista y parecen sacados de un Alejandro Sawa trasnochado.

En definitiva, Arcanos del antiguo estado es una miscelánea tan desconcertante como cautivadora. Puede que no sea para todo el mundo. Sin embargo, a raritos, iconoclastas y desprejuiciados como un servidor, les fascinará. Incluso puede resultar atractiva para lectores más serios, dada la calidad de la prosa de O.L.G.A. Equis y la dignidad apabullante que permea esta gamberrada.

Ah, Arcanos del antiguo estado viene engalanada con unas magníficas ilustraciones de Riot Über Alles, en las que rostros deformados, desfigurados y fragmentados nos recuerdan que los textos que acompañan son, a la postre, una especie de reflejo distorsionado nuestro.


***********************


Tras prender fuego a la cueva donde moran los editores de Colectivo juan de madre presenta y obligarles a salir reptando al exterior, he aprovechado para hacerles unas preguntas, que han respondido con suma amabilidad y bajo su propio riesgo:

ULAD: ¿Cuándo fundasteis Colectivo juan de madre presenta? ¿Con qué propósito?

R: La formamos un mediodía a principios de 2019, creo recordar, durante un vermut-picoteo en mi casa, subiditos de etanol. Y no "fundamos" nada propiamente hablando, porque de lo que se habló fue, en un principio, la gestión de una —¡una!— publicación literaria ilustrada que pedía ver la luz a través de un canal autogestionado y con un 100% de control sobre los contenidos y la ejecución editorial: hablo del nº1 de la colección, Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui

D: Sí, creo que fue tal cual así. Aunque creo recordar que muy pronto nos vinimos arriba y consideramos la posibilidad de aprovechar el impulso para montar una micro-editorial a nuestra manera. Esto es, un sitio en el que acoger los proyectos más locos, bizarros, splatterpunks, sin necesidad de habilidades literarias canónicas, con mucho cuidado por las relaciones entre editorxs y autorxs, y mucho amor por la "baja" cultura.

ULAD: ¿Podéis explicar brevemente de dónde proviene el nombre de la editorial?

D: Creo que quisimos aprovechar que la “marca” Colectivo juan de madre ya tenía cierto recorrido en el underground literario, y hacer una especie de Alfred Hitchcock Presenta, pero del punk.  

ULAD: ¿Cómo definiríais la literatura que tan insensatamente esparcís por las calles?

R: Marginal. Honesta. Improbable. Divertida. Libre de pretensiones. Oscura. Antiacadémica por defecto. De género. Chocante. No necesariamente innovadora, pero sí fresca.

ULAD: ¿Qué habéis aprendido gracias a este proyecto? ¿La experiencia ha sido estimulante de alguna manera inesperada? ¿Ha acarreado también algún que otro bajón?

R: Para mí, ha sido y sigue siendo un chute de aire fresco que me mantiene activo no solo como agitador cultural, sino también como escritor e ilustrador: todo han sido alegrías y aportaciones positivas, a excepción de lo de Fundición Adecco, una anécdota aislada por lo negativa y desagradable que resultó.

D: Ah, sí, los Adecco… Resulta que sacamos un libro firmado por un tal Fundición Adecco que, de manera azarosa, llegó a manos de un trabajador de la empresa Adecco original, y se conoce que no les hizo gracia el chiste y nos amenazaron con tirarnos toda su caballería legal si no retirábamos el libro. Valientes matones están hechos… Pero, por o demás, como dice Riot, todo han sido alegrías.

ULAD: Colectivo juan de madre presenta ha ido mutando con el tiempo. En primer lugar, ha virado de la literatura bizarra con humor negro, toques escatológicos y dosis de sangre al splatterpunk desacomplejado. Asimismo, sus autores, aun manteniendo la tradición del pseudónimo, ya no están ocultos tras varias capas de enmascaramiento. Por no hablar del cambio que supuso a nivel logístico la impresión y distribución por Amazon, o la integración en la editorial hermana Pathosformel. ¿Qué podéis decir de esta evolución?

R: Lo de la evolución hacia el splatterpunk ha sido, en buena parte, lo que nos ha ido sucediendo según nos adentrábamos en nuestra posición de editores (por llamarnos de algún modo): nuestros gustos personales como lectorxs, lo que hemos ido conociendo y compartiendo con otrxs editorxs amigxs, lo que nos ha ido rodeando al paso ha sido el splatterpunk, el gore y otras formas de terror extremo, pero yo creo que nunca hemos abandonado la senda del bizarro. A mí personalmente me sigue interesando, y a título personal mis obras dentro de la editorial nunca han dejado de tener una parte muy importante de bizarro y rarunez galopante. Por no hablar del humor negro, ingrediente indispensable tanto en Colectivo juan de madre presenta como en la vida misma. 

Lo de Amazon, por otra parte, es una decisión práctica: nuestra anterior manera de hacer las cosas se tornó económicamente insostenible. No me hace demasiada gracia trabajar con Satanás himself, pero quiero pensar que nos estamos aprovechando del medio para nuestro propio beneficio y el de la distribución de un tipo de literatura sin apenas visibilidad en el mercado estándar.

D: Y unirnos con Pathosformel resultó de lo más sencillo y natural. Somos colegas, estábamos interesados en las mismas movidas, a la práctica, ya colaborábamos en mil cosas. Tan solo era hacerlo oficial, como esa pareja que pasa por vicaría tras vivir veinte años juntos. Joder, y fue un orgullo pasar a ser una colección de Pathosformel… la editorial que publica a Edward Lee!!!!
 
ULAD: Algunas de mis historias favoritas de tiempos recientes las habéis publicado vosotros. Le tengo mucho cariño a Batido de gato o Polipiel, novelas tan irregulares como geniales. También me volaron la cabeza varios relatos de vuestras antologías: "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" y "Pensar / decir / hacer", de  Arcanos del antiguo estado, o "Un apartamento en tu colon", de La 4Chan Generation. ¿Vosotros tenéis obras predilectas dentro de vuestro propio catálogo?

D: Estoy de acuerdo con lo de Batido de gato, me flipa. Y destacaré dos más (aunque todas me flipen, sino no las habríamos publicado, claro) por motivos concretos: Oler hierro por ser la última hasta la fecha y contener una de las escenas de violencia más bestia que he leído nunca, y Tres ritos cenobitas, porque no tuvo casi repercusión y me parece un artefacto poético y filosófico brutal.

R: Difícil de decir! A mí me gusta todo lo que publicamos, cada pieza a su manera. Sé que la respuesta suena un poco complaciente y templada, pero es la verdad! Mira, lo que sí te puedo decir es que, a nivel de portadista e ilustrador, con los volúmenes que me lo he gozado a lo grande son Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui y El amor edípico contra la lujuria sadomasona. También me lo pasé muy bien ilustrando la portada de Tres Ritos Cenobitas, debido a mi devoción de fanboy a la mitología de Clive Barker.

ULAD: ¿Podéis recomendar otras editoriales, obras o autores a lectores raritos, iconoclastas y desprejuiciados que sintonicen con vuestra literatura y se queden con ganas de más?

D: En primer lugar querría destacar a Orciny Press, que abrió el camino. Después ahí están los de Dimensiones Ocultas, sus libros me parecen super bonitos. En Colombia, Ediciones Vestigio sacan cosas de la leche. Y no nos olvidemos de la Biblioteca de Carfax, lujazo de catálogo. Y, así, como debilidad personal, está Satori Ficción, que sacan marcianadas japos que siempre valen la pena.   

miércoles, 9 de abril de 2025

Bruno Schulz: Madurar hacia la infancia

Idioma original de los textos: Polaco
Año de publicación de este volumen: 2025
Traducción: Elzbieta Bortkiewicz
Valoración: Muy recomendable

Madurar hacia la infancia es un volumen editado por Siruela. Compila varios textos de Bruno Schulz, así como un buen puñado de su obra gráfica. 

Entre los textos tenemos dos novelas autobiográficas (aunque en el prólogo de este volumen se las tilda de «libros de relatos», yo las consideraría novelas o, como mucho, ciclos cuentísticos): "Las tiendas de color canela" y "Sanatorio bajo la clepsidra". Ambas se cuentan entre lo mejor que tiene por ofrecernos Schulz. Las sigue "El cometa", un relato bellísimo, y material variado que incluye desde reseñas, entrevistas y posfacios hasta artículos sobre política.

Puesto que resulta difícil reseñar un libro tan ecléctico en su conjunto, diré para empezar que demuestra la versatibilidad, imaginación e inteligencia de Schulz, que evidencia por qué se considera al autor un máximo exponente de la prosa poética y que permite al lector adentrarse en un universo (no sólo literario, también gráfico; no sólo narrativo, también de corte ensayístico) único y personal.

Aunque todos los textos compilados en Madurar hacia la infancia me han parecido de una calidad indiscutible en cualquiera de sus apartados, admito que mi predilección estética me ha hecho disfrutar sobre todo aquéllos que se adscriben en la narrativa, pues permiten que el apabullante manejo del lenguaje de Schulz, así como su maravillosa imaginación, brillen con inusitada fuerza. También me han atraído sobremanera los temas barajados en ellos por el autor, que van desde las relaciones familiares (tema en el que predomina la figura entre patética y siniestra del padre, y que a su manera incluye al servicio doméstico) hasta el erotismo o el trazado de una ciudad cambiante y onírica.

No hay más que mirar cualquiera de los pasajes que componen, por ejemplo, "Las tiendas de color canela", para convencerse de ello de la calidad y lirismo de la prosa de Schulz. En el primer capítulo ya nos recibe una descripción de una plasticidad y sensibilidad inigualables que dice así: «Tras hacer la limpieza, Adela hizo aparecer la sombra sobre las habitaciones cerrando las cortinas de hilo. Entonces, los colores bajaban una octava y el cuarto se oscurecía sumido en la claridad del abismo marítimo, reflejado opacamente en los espejos verdes, y todo el color del día respiraba entre las cortinas, que ondeaban ligeramente en los sueños del mediodía.» (pg. 46)

En otro párrafo magistral engarzado en esta misma obra, localizado abriendo una página al azar, hallamos lo siguiente: «El cielo barrido por los vientos, amplio y argénteo, estaba labrado por líneas de fuerzas, tan tensadas que parecían romperse, por surcos severos, como venas petrificadas de estaño y plomo.» (pg. 131-132)

No puedo dejar de mencionar el posfacio que Schulz dedica a El proceso de Franz Kafka, donde alaba la abstracción con que la novela aborda «la intromisión de la ley en la vida del hombre»: «Kafka encontró en el idioma humano una especie de corporeidad adecuada, una clase de material sustituto para esos asuntos inalcanzables e inexpresables en el cual construye y teje hasta los detalles más menudos la estructura del asunto.» (pg. 458)

A este posfacio de Schulz le debemos otra exquisita reflexión sobre la literatura de Kafka: «Los libros de Kafka no constituyen ninguna imagen alegórica, clase o exégesis de la doctrina, son una realidad poética autónoma, redonda, cerrada por todos los lados, justificada en sí y en reposo. (...) la obra vive una vida poética propia, polivalente, insondable y no agotada por ningunas interpretaciones.» (pg. 459)
 
Los dibujos de Schulz que cierran Madurar hacia la infancia me parecen tan prodigiosos como sus textos. Hay cierta reminiscencia de mi admirado Alfred Kubin en su factura; también ecos al erotismo prohibido presente en las niñas de Balthus, o a la sexualidad sadomasoquista de ciertos bosquejos de George Grosz.

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Raúl Ariza: Trilogía elefantiástica

Idioma original: Español  
Año de publicación: 2024
Valoración: Está bien

La Trilogía elefantiástica compila varios textos (revisados para la ocasión) que se publicaron originalmente en las antologías de Raúl Ariza Elefantiasis (2010), La suave piel de la anaconda (2012) y Glóbulos versos (2014). 

Dichos textos son mayoritariamente relatos de dos páginas de extensión (ahora mismo sólo me vienen a la cabeza cuatro relatos que se alargan hasta las tres páginas), aunque también hay un puñado de poemas salidos de Glóbulos versos. Se ciñen a un registro realista (salvo "Crisis", que narra un fin del mundo inminente), comparten un estilo directo no exento de lirismo y abordan temas similares.

En general funcionan. Sin embargo, no todos lo hacen con la misma efectividad; a eso hay que sumarle que, leídos de corrido, son redundantes (pues exploran temas como la incomunicación entre seres humanos, la soledad, el deseo reprimido o la frustración existencial desde ángulos parecidos) y acusan ciertos vicios estilísticos que no me acaban de convencer (por ejemplo, poner algunas acotaciones de los diálogos en una nueva oración con la primera letra en mayúscula).

También reprocharía a los textos de Ariza que muchos de ellos podrían pulirse. Aquellos que tienen narradores en primera persona no siempre son del todo verosímiles; en "El ruido y el frío" o en "Superhéroe", por ejemplo, se me ocurren un par de ideas para que la voz de niño del primero, y la del narrador en tercera persona centrado en un niño del segundo, sean más convincentes. Asimismo, a los que se cierran con un giro les convendría buscar opciones más imaginativas, ya que en casi todos se revela al último momento una relación adúltera o un crimen pasional.

Así a groso modo diría que en La suave piel de la anaconda se hallan relatos más refinados del volumen. También los hay bastante buenos en Glóbulos versos, acompañados por unos interesantes poemas que actúan como contraparte.

Estos poemas de Ariza también son destacables, por cierto. Sin ser yo un admirador del género, admito que algunos de ellos me han llegado a conmover, en ocasiones incluso más que su versión narrativa. Es el caso, por ejemplo, de "El viajero imaginario", cuyos versos (probablemente asimilados perfectamente gracias al contexto que da previamente el relato del mismo nombre) comparto a continuación:

«Hice el petate
-cuatro cosas, tres poemas y algún sueño-
y me puse a caminar
Doblé dos esquinas que 
resultaron fronteras
y me adentré en selvas
vírgenes como mis 
sábanas
También me bebí vasos
llenitos de ríos con
caimanes y trepé
bordillos del tenor
de un Himalaya

Era ya tan viejo
cuando me anudé los 
zapatos para partir»

Para ir terminando querría mencionar que Trilogía elefantiástica parece haber recibido mimo tanto del autor como de Talentura, la editorial que la publica. Aunque, eso sí, criticaría a ésta última por recurrir a imágenes generadas con IA; no entraré en la ética de semejante proceder, pero diré que las ilustraciones obtenidas se antojan sumamente genéricas.

miércoles, 28 de agosto de 2024

José Sanz: Duelos patológicos

Idioma original: Español  
Año de publicación: 2024
Valoración: Está bien

Duelos patológicos es un volumen que recopila cinco textos de José Sanz. Aunque misceláneo en cuanto a formatos y registros (aglutina cuatro relatos y una obra de teatro en tres actos), guarda bastante coherencia tonal y temática. Al fin y al cabo, abunda en humor y explora cómo distintos personajes gestionan sus respectivos duelos (la muerte de alguien cercano, la agónica decadencia de su afición, una ruptura amorosa...).

En "El hombre más rico del país", aquel que da nombre al relato, que es también el ser humano más odiado del país, obliga a su gestor patrimonial a seguirle en una alucinante empresa. En "El gran reemplazo", un anciano se niega a aceptar que el fútbol ya no le interesa a nadie. En "Su indiferencia me da ganas de romper cosas" (la obra de teatro), un cura a tiempo parcial es llamado para efectuar un exorcismo. En "La vía diplomática", un ser humano divorciado interactúa con un pasillo cuyas paredes y techo tienen pelo. En "Líneas rojas", un autónomo que trabaja desde casa se obsesiona con un televisor que parece mostrarle a sí mismo con la que fue su ex.

De los textos de Duelos patológicos destacaría la excentricidad de sus premisas y, sobre todo, la eficacia de su antes mencionado sentido del humor. Y es que el humor de Sanz, aunque más cándido del que yo acostumbro a leer, nos saca una sonrisa de vez en cuando y tiene ocasionales destellos de genialidad. Donde brilla más es, a mi juicio, en "Su indiferencia me da ganas de romper cosas", cuya lógica absurda y diálogos estrafalarios recuerdan al Esperando a Godot de Samuel Beckett o al Otoño en Pekín de Boris Vian. 

Quizá esta pieza teatral se alargue más de la cuenta, por cierto, pero en general deja un buen sabor de boca. Aunque también me gustaría verla representada, me satisface haberla leído (¿de qué modo si no hubiera podido experimentar sus hilarantes acotaciones?).

A Duelos patológicos le achacaría dos pegas. 

  • Que su estilo, aunque funcional, podría depurarse. En "El hombre más rico del país", por ejemplo, hay un par de imágenes que la prosa de Sanz no plasma nítidamente, por lo que al lector le cuesta visualizarlas. Asmismo, en "La vía diplomática" encontramos varias oraciones cuya redacción y estructura resulta un tanto confusa: «Del Campamento como tal no recuerdo gran cosa de mi estancia» o «Echo de menos muchísimo eso», entre otras.
  • Que las ideas que sustentan sus textos podrían haberse exprimido más. El niño enfermo de "El gran reemplazo" cumple su función, no lo niego, pero se siente algo desaprovechado. Idéntica impresión me suscita el «Campamento» de "La vía diplomática".

Sea como fuere, Duelos patológicos es una antología disfrutable. Su heterogeneidad, sus modestas pretensiones, sus conceptos extravagantes y su logrado sentido del humor menguan sin duda sus posibles defectillos e imperfecciones.

domingo, 16 de junio de 2024

José Antonio Garriga Vela: Cruce de vías

Idioma original: Español

Año de publicación: 2024

Valoración: Está muy bien 

Resulta complicado hacer la reseña de un libro en el que se reúnen 104 textos seleccionados de entre los aproximadamente 1500 que constituyeron la columna semanal Cruce de vías, publicada por José Antonio Garriga Vela en el malagueño diario Sur.

Son textos que abarcan casi 30 años y que podrían constituir una autobiografía fragmentaria a través de las rutas de la memoria y del deseo. Y digo fragmentaria porque tal y como indica el autor en El último viaje: "la vida queda reducida a esos instantes de felicidad que pasan ante nosotros bellos y luminosos como las ofrendas del río sagrado".

Ordenado, más o menos, según un criterio temático, Cruce de vías comienza en el territorio de la infancia. Hay textos que se acercan a la poesía en prosa y otros que bordean lo puramente narrativo, entradas que van del intimismo al costumbrismo, pero normalmente con una melancolía que no se convierte en ñoña nostalgia autocomplaciente. Afortunadamente.

Pero la infancia termina y las rutas que uno dibuja con sus dedos en los mapas (las fronteras han cambiado tanto, mis cosas ya no te pertenecen y todos estos viejos libros ya no se acuerdan de cómo nos conocimos que dice la canción de La Habitación Roja) se convierten en sitios más o menos reales, en ciudades en las coexisten vida y la muerte, en lugares en los que la vida se repite con diferentes caras y paisajes, en sitios poblados de fantasmas y presencias que dicen tanto de quiénes somos como de quiénes fuimos.

Soledad, esperanza, amor y deseo, la literatura y los viajes, el paso del tiempo (¡cómo obviarlo!) son los grandes temas que atraviesan los textos. Pero si bien hay una cierta uniformidad en lo temático, no se puede decir lo mismo de la parte formal. Así, vamos de la literatura de viajes a la poesía, del ocurrente microrrelato a la estampa viajera, de lo casi ensayístico al terror gótico, haciendo gala de una mirada imaginativa y tierna al mismo tiempo.

Quizá porque todo se reduzca, a fin de cuentas, a volver con la imaginación y el recuerdo a aquellos lugares en los que uno fue feliz.

Un único consejo para quien piense leer Cruce de vías: recomiendo ir poco a poco, leer 4 textos hoy, 3 mañana, 5 pasados unos días, etc. Empecé leyendo el libro "del tirón" y tenía la sensación de que los textos se devoraban entre sí. Mejor dejarles espacio y tiempo, que tomen aire, cojan altura y caigan cuando tengan que caer. ¿Me explico?

miércoles, 17 de enero de 2024

Robert H. Barlow: La noche del océano y otros cuentos de lo extraño

Idioma original: Inglés
Título original: Eyes of the God. The Weird Fiction and Poetry of R. H. Barlow 
Año de publicación del volumen recopilatorio: 2002
Traducción: Aurora Jiménez
Valoración: Está bien (recomendable para interesados)

Robert H. Barlow conoció personalmente, cuando tenía dieciséis años, a su admirado H. P. Lovecraft, que por entonces contaba cuarenta y tres. Ambos llevaban un tiempo intercambiando correspondencia, y trabaron una amistad de la que surgieron charlas estimulantes y colaboraciones artísticas; dicha amistad fue tan intensa que el Soñador de Providence convirtió a Barlow en su albacea literario. Por desgracia, tras la muerte del primero, algunos de los seguidores del creador intelectual del horror cósmico (entre ellos August Derleth, sistematizador, para bien y para mal, de los Mitos de Cthulhu) obligaron a Barlow a cederles la gestión del legado lovecraftiano. 

La noche del océano y otros cuentos de lo extraño compila varios de los textos (algunos de ellos revisados, corregidos o incluso coescritos por Lovecraft) que Barlow produjo en su juventud.

Sorprende positivamente lo eclécticas que son las narraciones de Barlow. De las quince compiladas en esta antología hay, es cierto, algunas tirando a formulaicas, excesivamente condicionadas por la literatura pulp de la época o la influencia de Lovecraft. Sin embargo, también encontramos piezas más sui generis, como "La batalla que acabó con el siglo" o "El interrogador". Casualmente, las que más me han gustado se inclinan por el fantástico menos terrorífico, pese a que soy un devoto de este último género.

La mentada "La batalla que acabó con el siglo" es mi pieza favorita del conjunto. Breve, imaginativa, hilarante y absurda, me ha cautivado por lo descabellado de su premisa, la atención al detalle que exhibe y las múltiples referencias con que nos obsequia. En ella, dos púgiles se enfrentan en un combate extremadamente surrealista y violento.

También valoro la vocación abstracta de "La muerte del monstruo", "El interrogador" o "La recompensa del artesano", aunque la factura de los tres cuentos deje bastante que desear. Otra historia reivindicable, pese a su estilo algo desangelado, sería "Hasta que los mares", un apocalipsis medioambiental que narra con crudeza la extinción de la humanidad y el agostamiento del planeta Tierra.

Por último, destacaría "La noche del océano". En vez de plegarse a los esquemas más obvios del horror cósmico lovecraftiano, se adueña de ellos para ofrecer un relato de terror atmosférico y ominoso en el que la indefinición inquieta muchísimo más que lo explícito. ¿De qué va? Pues de las sensaciones que experimenta un artista que se retira a descansar a la costa ante el vasto océano. «Algo de la oscuridad y desasosiego del mar había penetrado en mi corazón, de modo que vivía en un tormento irracional e ilógico....», confiesa el narrador de esta joyita que recuerda al formidable Los sauces de Algernon Blackwood.
 
Vayamos ahora a los versos de Barlow. Quizá por mis limitaciones como lector no he sabido apreciarlos adecuadamente; en cualquier caso, admiro que toquen el erotismo (aunque Barlow, que era homosexual, apenas aprovecha la ocasión para sublimar su deseo) o la mitología prehispánica (de mayor, Barlow se convirtió en un reconocido experto en la materia).

Resumiendo: La noche del océano y otros cuentos de lo extraño es una antología valiosa, sobre todo en tanto que homenaje a uno de los autores más olvidados del Círculo de Lovecraft. El único reporche que le haría es que los dos textos introductorios se antojan redundantes. Por lo demás, lo recomiendo encarecidamente a quienes pueda interesar; pese a la irregularidad de las piezas que la componen, gustará especialmente a los amantes del fantástico y el horror cósmico.

viernes, 20 de octubre de 2023

Gary J. Shipley: Los inamovibles y otros relatos de atrocidad, deformidad, horror y depresión

Idioma original: Inglés
Traducción: Federico Fernández Giordano
Año de publicación original de los relatos: 2015, 2017, 2018, 2019
Valoración: Recomendable para raritos

La editorial Holobionte incluye, en un volumen recopilatorio, la novela corta Los inamovibles (2017), dos piezas experimentales y dos relatos. Ninguno de estos textos de Gary J. Shipley se habían traducido al español hasta ahora.

Los inamovibles trata de una familia que encuentra, de la noche a la mañana, a la «madre-esposa» petrificada. ¿Está muerta? ¿Por qué sirve de fuente de nutrición de los suyos? Esta ficción, extraña como pocas, combina lo insólito con el terror existencial y el body-horror. 

A nivel conceptual me ha encantado. Aunque podríamos encasillarla dentro del terror absurdo y el bizarro más extravagantes, tiene trasfondo. Habla, entre otras cosas, del luto, la dependencia emocional, la soledad, el tedio de la existencia, la adicción (a sustancias, a internet…) o la fama. Lástima que no se decante por ninguno de estos temas en concreto y, por tanto, no profundice en ellos.

En cuanto a lo formal, le veo algunas pegas a la novela. Por ejemplo, que rompa sólo en un par de ocasiones su estructura sin motivo aparente; puesto que el texto entero está compuesto por párrafos aislados, no entiendo por qué se hace una excepción en un par de páginas.

Su prosa tampoco está libre de reproches, pues se antoja forzada, incluso pretenciosa. Y es que no se justifica en ningún momento la voz del narrador en primera persona; a eso hay que añadir que el tono filosófico del conjunto anega a la acción en ciertos pasajes. 

A su vez, los personajes que habitan estas páginas son bastante planos, aunque entiendo que lo importante no eran ellos, sino lo que les sucede y las ideas que ello suscita.

En todo caso, insisto en que Los inamovibles es interesante, al menos conceptualmente hablando. También como ficción subversiva, rara y gore tiene su encanto.

Más conseguidas a nivel global me parecen el resto de piezas incluidas en esta antología, pues su fondo y forma harmonizan mejor que los de su predecesora, y su vocación filosófica no opaca tanto la historia relatada.

"Apuntes para una poética futura de la impossibilia: atrocidad, deformidad, horror y depresión" (2017) es una delirante lista de consejos de índole creativa que resuena más de lo que debiera. Por otro lado, "Aftermath" (2015), "Escucha, querida hermana, escucha" (2018) y "Todas las cosas horribles: una entrevista" (2019) son ¿cuentos? que dan un mal rollo increíble. El primero es una suerte de ¿distopía post-apocalíptica? requete-turbia; el segundo, tan críptico como fascinante; el tercero, un diálogo espeluznante que nos mantiene enganchados de principio a fin.

Resumiendo: Gary J. Shipley no escribe una obra que gustará a todo el mundo. Sin embargo, ésta tiene su atractivo para raritos como un servidor, y el volumen de la editorial Holobionte que hoy traigo a colación es, sin duda, idóneo para iniciarse con tan inclasificable autor. 

martes, 17 de octubre de 2023

Antonio Machado: Juan de Mairena

Idioma original: castellano

Año de publicación: 1936

Valoración: Decepcionante


Por qué no decirlo, esto va a ser un poco traumático, por lo menos para mí. Hace solo unas semanas hubiera preferido que me corten un brazo antes que admitir que un día no lejano, sin mediar demencia, le iba a poner un Decepcionante a don Antonio Machado. Así que muy bien podría incluir aquí esa entrañable etiqueta de ‘reseñas con las que me juego el cuello’, o hacer un bonus de aquella famosa serie de Grandes decepciones que en este blog se llevó por delante a Tólstoi o Cortázar, por citar lo más escandaloso. Es lo que tiene meterse en estos jardines en vez de leer alguna novelita de moda.

Machado había escrito sus dos libros fundamentales, Soledades, galerías y otros poemas y Campos de Castilla más o menos en la primera década del siglo XX, y bastante tiempo después comenzó a publicar sueltos en la prensa madrileña. En 1936 se publica una recopilación de ese material bajo el título Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, o sea, lo que tenemos hoy entre manos. El texto reúne por tanto pequeños artículos de tema muy diverso en los que el poeta se explayaba, seguramente sin ninguna cortapisa, sobre religión, política, cultura, literatura y poesía, sobre la naturaleza humana, la sociedad y, sobre todo, sobre asuntos de filosofía. Todo puesto en boca de sus dos heterónimos: el maestro Abel Martín, y su discípulo Juan de Mairena, personajes más o menos intercambiables que comparten profesión con Machado y pretenden inculcar en sus alumnos ideas y conceptos, pero sobre todo, pienso yo, abrirles la mente y dotarles de herramientas para pensar por sí mismos. La cosa tiene como un reflejo, yo creo que intencionado, de las enseñanzas de Sócrates transmitidas a través de los escritos de Platón.

Como es fácil suponer, el texto está teñido de ironía, con golpes de humor unas veces más logrados que otras, y con la clara intención de robar unos minutos al lector de prensa, seduciéndole para que se detenga a reflexionar sobre determinada ocurrencia o sobre algún dilema filosófico más o menos arduo. Aunque en magnitudes más domésticas, la cosa recuerda un poco a Los ensayos de Montaigne, aunque sin la voluntad, la mayor parte de las veces, de desarrollar de verdad los temas. Es un poco un juego intelectual, la humorada de quien quiere lucir el ingenio más que construir algo consistente. El ingenio, claro, que viniendo de quien viene deja momentos brillantes y también, por qué no decirlo, algunas (pocas) solemnes tonterías que quiero pensar que solo pretenden provocar, como la oposición al sufragio femenino (por favor, don Antonio), o el menosprecio del aprendizaje de idiomas (algunos de los cuales, si no estoy equivocado, el autor dominaba hasta cierto punto). Claro, ya dice Machado-Mairena que es ‘un hombre de otro tiempo’, y desde luego parece que bastante alejado del que le tocó vivir.

Asoman por ahí cosas de cierto interés, una especie de poética express, con ideas someras sobre la creación literaria (poco que ver con reflexiones mucho más elaboradas de algunos contemporáneos), esbozos de una obrita teatral, seguramente de esas que modelaba con su hermano Manuel, elucubraciones de filosofía que no llegan a constituir un cuerpo sólido, y sobre todo, una llamada a la sencillez y el sentido común que recorre todo el libro, y que podría ser el mensaje con el que podríamos quedarnos finalmente.

Habrá quien disfrute del modelo. El libro, sin ser muy largo, tiene un poco de todo, hay que apreciarlo en sus virtudes, que algunas tiene, y quizá puede ser atractivo para quien lo tiene en la mesilla y de vez en cuando ojea dos o tres apartados, deteniéndose en buscarle los dobles sentidos o la profundidad de una paradoja aparente. Creo que es la forma en que uno puede apreciar mejor la miscelánea que nos presenta. Pero lo siento, no es mi forma de leer, y además confieso, ya lo he dicho alguna vez, que no me gustan estas cosas. La creatividad o la inspiración para sorprender con un golpe, una humorada o un rapto de erudición pueden brillar al servicio de algo más sólido, pero puestos así en fila y digeridos uno detrás de otro se diferencian poco de una colección de ocurrencias y reflexiones que se quedan a medio cocinar.

Así que pueden ustedes elegir entre blasfemia y rebuzno para calificar esta reseña , que me va a dar igual, porque por mi parte me quedaré siempre con aquellos momentos en que don Antonio rozó los cielos, con Castilla miserable, ayer dominadora…, Ayer soñé que veía a Dios y que a Dios hablaba…, Una tarde parda y fría de invierno…, o Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. 

Otras obras de Antonio Machado en ULAD: Campos de Castilla

sábado, 19 de agosto de 2023

H. P. Lovecraft: Cuaderno de ideas

Idioma original: Inglés
Título original: Commonplace Book
Año de publicación: 1938
Traducción: Juan Andrés García Román / Carmen Ibáñez Berganza
Valoración: Curioso (aunque recomendable, lo que se dice recomendable, sólo para fans, estudiosos y completistas de Lovecraft)

La figura de H. P. Lovecraft suscita, a día de hoy, muchísimo interés. Prueba de ello son su popularidad creciente entre el gran público, los homenajes, guiños, referencias e incluso parodias que le dedican otros creadores, las adaptaciones de su literatura a distintos formatos, las constantes reediciones de su narrativa o la publicación de sus libros menos comerciales de ensayos, cartas y notas. 

Cuaderno de ideas vendría a ser uno de estos libros menos comerciales de Lovecraft que, no obstante, se publican en la actualidad. Su autor lo definió como un compilatorio de «ideas, imágenes y citas anotadas a vuelapluma para su posible uso futuro en ficciones de misterio.» Inmediatamente añadía que, de dichas ideas, «Solamente unas pocas son (…) tramas desarrolladas; la mayor parte consiste en meras sugerencias o en impresiones arbitrarias destinadas a mantener en activo la memoria o la imaginación. Sus fuentes son diversas: sueños, lecturas, encuentros casuales, divagaciones, etcétera.»

Huelga advertir que semejante volumen tiene un interés muy acotado. Sólo le sacarán provecho los fans incondicionales de Lovecraft o los académicos que le estudian. Dejará algo fríos al resto de lectores, pues en estas páginas no hay reflexiones profundas o pasajes estilísticamente memorables. Sea como fuere, insisto en que Cuaderno de ideas hará las delicias a aquellos que amamos la obra de Lovecraft. Aunque es una lástima que la edición de Periférica no esté anotada, porque eso nos hubiera regalado un contexto impagable. 

Pero volvamos al meollo: buena parte del contenido de Cuaderno de ideas son premisas para narraciones fantásticas, de terror o de ciencia ficción. Entre estas premisas, que por lo general son apenas un boceto espontáneo, hay historias de corte onírico, góticas, sobrenaturales, de horror cósmico o de extraterrestres; hay mundos pretéritos, monstruos indescriptibles, linajes ancestrales, poblaciones abandonadas, castillos ruinosos, ciénagas y mares tiznados por la luz de la luna, sueños increíbles o libros prohibidos.   

Algunas de estas premisas son demasiado esquemáticas como para que podamos valorar en qué clase de relatos o novelas acabarían germinando. Otras son insípidas o carecen de originalidad; sin embargo, unas pocas apuntan maneras y, ejecutadas correctamente, podrían transformarse en ficciones reivindicables. Para muestra, un botón: «Un hombre reta a su peor enemigo. Muere. Su cuerpo asiste al duelo.» ¿Verdad que de aquí saldría un delicioso relato de fantasmas canónico? ¿Qué hay de esta: «Una criatura de alas negras entra en tu casa por la noche. No consigues encontrarlo ni saber lo que es. Se producirán cambios sutiles.»? Mola para un texto tenuemente inquietante o abiertamente bizarro, ¿verdad? 

Además de premisas, Cuaderno de ideas alberga también ocurrencias varias, imágenes proclives a un terror enfáticamente adjetivado, pinceladas atmosféricas y citas que dan cuenta de la erudición de Lovecraft. Y no olvidemos esos pasajes inclasificables, casi impresionistas; pongo uno de ejemplo: «Un día perdido de invierno. Quedarse dormido. Veinte años después. Dormirse en una silla una noche de verano. Falso amanecer. Paisaje y sensaciones antiguas. Frío. Personas de antes hoy y muertas. Horror. ¿Congelación?»


También de H. P. Lovecraft en ULAD: Aquí

martes, 11 de julio de 2023

Hilario J. Rodríguez: Construyendo Babel

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2004

Valoración: Recomendable 

Hace ya algún tiempo publicamos en este blog nuestras biografías lectoras, unos breves textos en los que hablábamos de aquellos libros que nos habían marcado a lo largo de los años. Pues bien, algo parecido, aunque muchísimo más elaborado (por supuesto), es lo que nos ofrece Hilario J. Rodríguez en su Construyendo Babel. 

Biografía y lectora, esas son las palabras clave de este libro. Ambas se entrelazan y uno no termina de saber, aunque realmente de lo mismo, si son los sucesos de nuestra vida en los que determinan nuestras lecturas como si son esas lecturas las que nos llevan por según qué caminos.

El caso es que el autor se sirve de unos y de otros para construir un edificio híbrido en el que conviven realidad y ficción y en el que creo que el tema principal es la construcción de la propia identidad. Tanto es así que por momentos uno tiene la sensación de estar leyendo algo de W.G. Sebald o de Patrick Modiano y sus indagaciones a tientas. Porque hay rostros y rastros que se desvanecen, nombres que solo son dos palabras en un libro, asociaciones, tenues hilos que nos llevan por lugares tan variopintos como Galicia, Extremadura, Londres, Estados Unidos, etc.

Estructurado en 6 partes en las se entremezclan vivencias, anécdotas, pensamientos, ¿microensayos? y memoria personal y colectiva, "Construyendo Babel" es una biblioteca de la memoria convertida en pirámide, un compendio de lecturas que, si bien quizá no sean las mejores o las que más mayor influencia han ejercido sobre el Hilario Rodríguez autor o lector, son aquellas que más entroncan con la (su) vida.

Puestos a elegir, me quedo con las partes del libro en las que predominan las reflexiones sobre lectura y/o la escritura (esta como forma de supervivencia, aquella como alimento de la imaginación) y con los textos en los que el autor vincula determinados libros con la memoria familiar y/o colectiva. Especialmente recomendables resultan los capítulos en los que el autor se plantea cuestiones tales como qué significan los libros para un bibliófilo, cómo se comienza a "edificar" una biblioteca, qué nos lleva a leer determinados autores u obras, etc. y los textos en los que el autor indaga en autores más o menos malditos y/o de identidades difusas, ligando esto a lo familiar.

También resulta interesante el acercamiento a libros y escrituras nacidos del dolor y el recuerdo (la literatura concentracionaria y la literatura autobiográfica de Paul Steinberg y Annie Ernaux, respectivamente), a autores de lo "pequeño", alejados de la "gran cultura", en un último tercio del libro que puede ser la perdición para quienes ya tenemos por casa una pila enorme de libros por leer.

En el lado menos positivo, quizá algunos desvíos más ligados a lo estrictamente personal que no aportan gran cosa al conjunto, si bien por separado pueden funcionar perfectamente, y que hacen que por momentos uno pueda desconectar algo del hilo principal (si es que existe) del libro.

En cualquier caso, un libro recomendable con el que seguro que se sentirán identificados y disfrutarán de lo lindo los bibliófilos (bookaholics para los modernos). 

viernes, 23 de junio de 2023

Raúl Quinto: Martinete del rey sombra

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Bastante recomendable

¿Qué hacer tras una primera novela como cierto éxito de crítica como La canción de NOF4? Supongo que esa pregunta rondaría por la cabeza de Raúl Quinto y quiero imaginar las dudas del autor sobre si alejarse de ella, repetir fórmula, etc. No debe ser fácil, la verdad.

El caso es que con Martinete del rey sombra consigue, en cierta forma, separarse de NOF4 sin romper con un estilo que hace del almeriense uno de los autores más personales del panorama actual.

Digo "en cierta forma" porque en un primer momento sí que parece que vamos a encontrarnos con un libro muy diferente a NOF4. Una temática que acerca a Quinto al Mister Witt en el Cantón, un estilo que semeja por momentos el Bomarzo de Mujica Lainez y unos capítulos iniciales con un comienzo cercano a lo teatral parecen indicar que el autor ha optado por alejarse de su primera obra.

Pero de lo que uno no puede escapar es de sus orígenes. En este caso, Quinto procede del mundo de la poesía y a medida que pasan los capítulos la prosa se hace más poética y lo que parecía que iba a ser una novela se convierte en un híbrido que camina entre la novela histórica, la crónica, la biografía novelada, el ensayo y el poema en prosa. Toma ya!!!

Y diréis... Vale, cachondo, pero ¿de qué va Martinete del rey sombra? Pues es la historia la Gran Redada, la detención masiva de gitanos con el fin de "purificar" la sociedad y de usarles como mano de obra esclava en los astilleros españoles en el convulso siglo XVIII. Para ello, el autor se mueve entre la realidad y la ficcionalización de esta, entre el lujo de la corte de Fernando VI y Bárbara de Braganza (con el Marqués de la Ensenada, Farinelli, etc) y la mugre y miseria de los sótanos y mazmorras, entre lo individual de los personajes de la realeza y lo colectivo e informe de los gitanos. Pero, en el fondo "Martinete del rey sombra" es una historia de locura, soledad y muerte y un recordatorio absolutamente vigente de cómo el poder actúa frente a la otredad. Todo ello, además, extrayendo belleza del horror a través de palabras que si por algo se caracterizan es por su plasticidad.

En fin, un texto que demuestra el nivel que atesora Raúl Quinto y que seguro que disfrutaréis si sois capaces de abstraernos de ideas preconcebidas sobre géneros y etiquetas. Un muy buen libro.

También de Raúl Quinto en ULAD: La canción de NOF4

viernes, 16 de junio de 2023

Michel Houellebecq: Más intervenciones

Idioma original: Francés
Título original: Interventions 2020
Año de publicación: 2020
Traducción: Encarna Castejón
Valoración: Muy recomendable para interesados

La reseña de hoy bien podríamos incluirla en la categoría de "re-reseñas" debido a que dos tercios del libro corresponden a textos publicados con anterioridad, ya sea en Intervenciones o en El mundo como supermercado. Solamente las entrevistas, conversaciones o artículos incluidos en el último tercio de este volumen corresponderían a textos inéditos en formato libro.

Sea como fuere, Más intervenciones es un compendio de textos que abarca un arco temporal de unos treinta años y que nos presenta diferentes facetas del polémico autor: crítico literario, cinematográfico o musical, filósofo más o menos aficionado, polemista, ensayista, etcétera. 

Entre los temas tratados en el volumen, encontraremos algunos de los clásicos houellebecquianos como la religión, el sexo, la cultura occidental, el Islam o la política, pero también hallaremos en él a un Houellebecq más íntimo, más autoexploratorio de su obra y más, por qué no, divertido.

Tres son los bloques, más un pequeño apéndice, en los que podríamos agrupar los textos contenidos en "Más intervenciones". El primero de ellos, y quizá el que más interesante me ha resultado, es aquel en en el que Houellebecq se aleja del "personaje" y se muestra más "personal". Los textos en los que divaga sobre poesía (¿son quizá sus poemas lo mejor de su obra?), sobre su amor por la ciencia-ficción, sobre su propia obra (mención especial para Sumisión) o sobre la lectura y las charlas / entrevistas, entre el delirio, la broma y la "seriedad", que mantiene con Frederic Beigbeder o Agathe Novak-LeChevalier figuran entre lo más destacado del volumen.

El segundo bloque estaría compuesto por aquellos escritos en los que Houellebecq habla sobre cine, música (ese texto sobre Neil Young...) y arte, casi siempre ligadas a su relación con la sociedad occidental. Cualquier comentario al respecto procedente del protagonista de obras maestras como "El secuestro de Michel Houellebecq" o "Thalasso", por no hablar de su última peli porno, debe ser escuchado con atención.

Por último, estarían los textos digamos filosófico - políticos. Aquí salen a relucir influencias observables en la obra houellecquiana, como Schopenhauer o Pascal, y obsesiones familiares para el lector habitual del amigo Michel, tales como la religión, la izquierda o el sexo. Este quizá resulte un Houellebecq ya algo más trillado, aunque nunca está de más leer sus afilados y controvertidos análisis.

El bonus track lo constituyen textos más performativos o experimentales, como "Opera bianca", miscelánea entre la poesía, el ensayo y la alucinación.

Cartas, prólogos, entrevistas, reseñas sui generis, artículos de opinión, microensayos, etc. Sea en la forma que sea, "Más intervenciones" reúne un conjunto de textos que no defraudará en absoluto a los lectores habituales de Houellebecq y que, al mismo tiempo, puede suponer, para quien apenas esté familiarizado con la obra del autor, un buen acercamiento a su imaginario personal.

Podéis leer reseñas de casi toda la obra de Michel Houellebecq AQUÍ

jueves, 10 de noviembre de 2022

VV.AA.: Capitalipsis

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Está bien

Capitalipsis se abre con "Rick, cruces y serpientes". Dicho prólogo, cuya autoría desconocemos, me ha encantado. Deliberadamente panfletario, presenta a las claras las intenciones de este volumen misceláneo, así como de los materiales que lo componen.

Después tenemos dos textos de Estíbaliz Robles y Rubén Íñiguez Pérez. A modo de breves ensayos y experiencias personales, ahondan en torno al capitalismo, la religión y el trabajo. El que me ha parecido más logrado es el primero, titulado "Vicio".

A continuación encontramos siete cuentos, uno por cada pecado capital. Todos ellos se pueden enmarcar en los géneros de fantasía, ciencia ficción y terror. Abordémoslos:

  • "Banco Sábado", de José Luis Pascual. En el dedicado a la Ira vemos la venganza de un trabajador de un call center. Es breve pero intenso.
  • "Di mi nombre", de Aránzazu Ferrero. Pereza habla de un futbolista en horas bajas, mataderos y estimulantes. Alberga buenas ideas, aunque su estructura es algo reiterativa. 
  • "Ascenso al trono biónico", de Myke Babylon. Soberbia narra la historia de un rey que, viaje en el tiempo mediante, quiere recuperar su trono. Funciona a la perfección como pasatiempo repleto de acción, drama, suspense y vísceras robóticas; no obstante, hubiera preferido un mayor desmadre.
  • "Él, escritor de terror", de Elena Romea. Envidia nos enfrenta a uno de esos juntaletras anquilosados que se creen genios y desprecian a sus compañeras de profesión. Cumple en tanto que parodia sin grandes pretensiones.   
  • "Will Wird y el viaje hacia Escatón", de H. M. Crespo. En la Avaricia, formato, prosa y argumento conspiran para moldear un simpático homenaje a las space opera. Destacaría su voluntad de deconstruir esos protagonistas intergalácticos de la literatura pulp que son (aparentemente) un dechado de virtudes. 
  • "Vaya higos tiene Alpetragio", de Víctor Martín-Pozuelo. La Lujuria es una gamberrada divertida que se vale de la picaresca, la sátira y la espada y brujería para hablarnos de proezas sexuales.
  • "Mr. Dance y la casa", de Román Sanz Mouta. Gula trata de casas encantadas, riqueza obscena y corrupción. 

En resumen: Capitalipsis es una antología harto irregular. No sólo la calidad de su contenido presenta altibajos; también, o esa impresión he tenido yo, su propósito. Y es que la crítica al capitalismo prometida desde el título del libro se enfatiza o desdibuja en según qué apartado te halles. Con todo, el regusto global que dejan los textos aquí agrupados es positivo. 

martes, 18 de octubre de 2022

Nora Ephron: No me acuerdo de nada

Idioma original: inglés

Título original: I Remember Nothing

Traducción: Catalina Martínez Muñoz

Año de publicación: 2010 (en castellano, 2022)

Valoración: Está bien


Nora Ephron escribió No me acuerdo de nada en 2010 y, por lo que me cuentan, esta edición española de 2022 ha alcanzado un cierto éxito. A veces ocurre, efectivamente, que libros que pasan inicialmente desapercibidos conquistan a los lectores tiempo más tarde, quizá por una buena promoción, por sintonía con un periodo concreto o simplemente por casualidad. El caso es que la autora escribió el libro con cerca de setenta años, poco antes de su fallecimiento, y este es un dato importante para considerar algunos aspectos.

Ya lo dice el título, la pérdida de memoria (o su alteración mediante un extraño carácter selectivo) es un signo de senilidad, y Ephron lo describe con la agudeza y el humor que presiden todo el texto. El relato de sus olvidos y despistes derrocha sinceridad y buen rollo, se lee con una sonrisa, aunque nada va a evitar que en el lector se deposite un cierto fondo de tristeza ante el anciano que describe su decadencia. La autora desde luego lo sabe, conoce muy bien al público, y deja que ocurra, lo que invita a pensar que en esas reflexiones hay también algún grado de autocompasión, algo por otra parte bien comprensible.

Aunque el tema de la vejez y sus carencias asociadas asoma en el libro de vez en cuando pero de forma bastante destacada, no es ni mucho menos lo único que trata. En realidad, el texto es algo que podríamos definir como miscelánea, una fórmula que gusta mucho allá en los Estados Unidos, consistente en una colección de reflexiones sueltas sobre asuntos diversos donde se mezclan los más íntimos (como el que acabamos de comentar), los profesionales, familiares, o simples anécdotas de una vida más o menos prolongada. El interés dependerá por una parte de los temas que se tocan y la destreza con que se cuenten, pero también de la posición del lector, receptivo o no tanto a según qué informaciones. 

Como Nora Ephron se dedicó al mundo del periodismo y el cine, sobre todo el cine, por ahí van la mayoría de las pequeñas historias que se nos cuentan. Anécdotas sobre sus primeros trabajos (ella es una mujer joven intentando abrirse paso allá por los 60), encuentros y desencuentros con actores y otros profesionales del gremio, situaciones simpáticas en fiestas, o la relación, a veces no muy pacífica, con internet o los correos electrónicos. Poniéndonos un poco cursis diríamos que son retazos de una vida, siempre enfocados con ligereza e ironía y que, además de las reflexiones sobre la edad, alcanzan por momentos un mayor peso, quizá cuando adquieren un tono más autobiográfico, como en La leyenda (para mí, uno de los mejores pasajes), un relato familiar lleno de franqueza e impecablemente narrado, o cuando se detiene a analizar los fracasos huyendo de los lugares comunes de la superación o el crecimiento para poner el foco en algo tan evidente como la frustración por fallar o la inseguridad del que tropieza.

Sobre todo, queda siempre una sensación de sinceridad, que se deja ver detrás de esa cortina humorística que impregna todo el texto. Hay desde luego momentos irrelevantes de alguien que se permite jugar con lo serio y lo frívolo, pero también otros que suscitan la pausa y la reflexión, con un registro que a veces parece la voz en off de Mujeres desesperadas o, mejor aún, los diálogos chispeantes, amables con su puntito picante, de algunas comedias románticas de éxito, como Sleepless in Seattle, Cuando Harry encontró a Sally, o Tienes un email (sí, siempre la adorable Meg Ryan). Cuyos guiones, ya es hora de decirlo, tenían precisamente la firma de Nora Ephron.


sábado, 23 de julio de 2022

John Fante: Hambre

Idioma original: Inglés
Título original: The Big Hunger. Stories 1932-1959
Fecha de publicación: 2000
Traducción: Antonio-Prometeo Moya Valle
Valoración: Recomendable

Hambre compila dieciocho textos de John Fante. Todos excepto uno se habían publicado con anterioridad, aunque a efectos prácticos eran prácticamente ilocalizables.

No encontraremos aquí nada que supere a las obras maestras del autor, ni tampoco toparemos con piezas que se alejen mucho de aquello a lo que éste nos tiene acostumbrados; sin embargo, recomiendo este volumen misceláneo, especialmente a los amantes de Fante.  

Y es que gracias a estas páginas gozaremos de su prosa, que pese a hacer gala de una economía de medios extrema resulta sumamente expresiva; gozaremos, también, de sus ya archiconocidos personajes, escenarios, registros y temática, de su humor, de sus dosis de autoficción, de su velada crítica social... 

Además, nos reencontrarnos con Arturo Bandini, el entrañable alter ego de Fante, y con ese filipino algo cínico que es Julio Sal; con niños que admiran a los tipos duros; con primogénitos a los que se exige madurar antes de tiempo; con jóvenes acomplejados por su procedencia, su altura y su empleo; con escritores llenos de ínfulas; con madres sufridoras; con patriarcas que tienen demasiadas bocas que alimentar; con albañiles alcohólicos; con familias de inmigrantes; con parejas tóxicas; con matrimonios disfuncionales; etc... 

En fin: de Hambre destacaría sobre todo el genial prólogo que Fante concibió para su novela Pregúntale al polvo, amén de los relatos (por listar algunos de mis favoritos) "La madre de Jakie", "El cine", "Una mala mujer", "El sueño de mamá" o "Los pecados de la madre".    


También de John Fante en ULAD: Pregúntale al polvoLlenos de vidaEl vino de la juventud

viernes, 18 de febrero de 2022

Virginia Woolf: Hacia el sur. Viajes por España

Idioma original: inglés

Título original y fecha: Extractos de The diary of Virginia Woolf. Vol I  (1915-1919) y A passionate apprentice (1897-1909) Edición actual en castellano; 2021

Valoración: Recomendable



Escoger una parte de la obra de un autor –por muy reconocido que esté, por mucho que suponga un valor seguro en el panorama lector– y agruparla siguiendo un criterio propio siempre es un reto para quien lo asume. Por tanto debemos aplaudir esta iniciativa y valorarla como merece. Woolf tiene en su haber una obra extensa y de una calidad excepcional, rastrear en ella un leitmotiv determinado, seleccionar, agrupar y entregar el resultado al público en una edición bien cuidada, convenientemente presentada (cuenta con tres prologuistas) y hasta ilustrada, requiere sabiduría y tiempo. Hay que reconocer, pues, que Itineraria ha realizado un trabajo encomiable.

No descubro nada si digo que V. W. fue mucho más que una autora de primera línea. Que en el universo de la literatura universal brille con luz propia ya es una cota que alcanzan muy pocos, pero además trabajó incansablemente por animar a las mujeres a trabajar en el terreno elegido y a competir en él sin complejos, dio testimonio de que ella podía escribir tan bien como el mejor e incluso formar parte de la avanzadilla descubriendo territorios inexplorados hasta entonces en el campo de la creación literaria y abrió el camino a futuras profesionales de todos los campos. En muchos sentidos fue una pionera, todo lo que escribió se lee con agrado, incluso los textos más difíciles y está entre mis autores de cabecera de todos los tiempos.

Dicho esto, seamos sinceros, por mucho que la amemos debemos reconocer que España nunca le gustó demasiado. Las opiniones que preceden a los textos propiamente dichos (ensayos, cartas y extractos de diarios) afirman que a partir del primer viaje empieza a admirar nuestro país, yo en cambio pienso que se vuelve más diplomática con la edad, también ha madurado mucho como escritora –el nivel literario no tiene comparación entre los primeros y los últimos trabajos– sin contar que aprovecha esos viajes para publicar sus experiencias en prensa. Pero entre líneas percibo una resignación que tampoco disimula demasiado, no encuentro valoraciones entusiastas y sí muchas alusiones a la incomodidad de los establecimientos, el calor y la pobreza. Y, por supuesto, hay que disculparla, una inglesa de alta cuna que viaja por los pueblos extremeños y andaluces de la primera mitad del siglo XX, primero por desconocimiento y luego a instancias de su marido, no va a estar precisamente encantada de su suerte. Pongámonos en su lugar, utilicemos una imaginaria máquina del tiempo para trasladarnos a aquella época, durmamos en sus posadas y hoteles y luego releamos a Virginia. Vaticino que no vamos a poder estar más de acuerdo con ella, pues desde las comodidades –incuestionables a nuestros ojos– del siglo XXI resultarían también inconcebibles esos establecimientos y esas condiciones de vida.

Pero no importa, la seguimos queriendo igual. O ¿acaso nosotros no hemos emitido juicios de este tipo al visitar otros países e incluso en el nuestro? (“Las calles son muy estrechas, están empedradas y sin acera por la que caminar. Los tranvías son malos y no son fáciles de alcanzar. Es una ciudad en la que cuesta orientarse”) Y esto hablando de ¡nada menos! que Sevilla, me puedo imaginar lo que sintió al visitar algún pueblo extremeño perdido en el mapa. Aunque, hay que reconocerlo, por lo general divaga, da tantos rodeos como puede para no reflejar lo que está viviendo. Claro que, a veces, la sinceridad aflora, como en el ensayo Una posada andaluza, publicado en The Guardian en 1905: (“El español es un idioma feroz y sanguinario cuando se escucha en esas condiciones”) Aclaro que en ese lugar concreto desconfiaban de los clientes, se sentían tan inseguros que temían por su vida -sin motivo, según aclara después- y apenas durmieron esa noche.

Sin embargo, cualquier invectiva merece la pena si, ya en los últimos fragmentos, podemos leer a la Woolf en estado puro, recrearnos en sus percepciones, en su sensibilidad hacia la naturaleza, y por encima de todo en su estilo, en esa manera, siempre y no solo aquí, un poco evasiva de narrar, con asociaciones tan inusuales, que tan difícil resulta para quien necesita desmenuzar cada frase de su obra, pero a la vez tan personal, expresiva y poética. En ese sentido, el ensayo Hacia España publicado en prensa en 1923 resulta paradigmático, una alegría para los buenos paladares prosísticos.

“Los contenidos de la mente se parten en frases cortas. Hace calor; el viejo; la sartén; hace calor; la imagen de la Virgen; la botella de vino; es la hora del almuerzo; son solo las doce y media; hace calor. Y así, una y otra vez, se repiten todos esos objetos –piedras, aceitunas, cabras, gamones, libélulas, lirios–. Hasta que, por alguna trampa de la imaginación, se precipitan en frases de mandato, exhortación y ánimo, como merecen los soldados desfilando, los centinelas de noches solitarias y los líderes de grandes batallones. Pero ¿debe una abandonar la lucha? ¿Debe renunciar al juego? Sí, porque las nubes están de paso, a las mulas no les importa lo que cargan; las mulas nunca tropiezan, conocen el camino. ¿Por qué no dejarles todo a ellas?”

Como verán si se animan a leerlo, lo que importa no es si a Virginia Woolf le gustaba o no España, sino esas reflexiones tan particulares y tan originalmente expresadas en un estilo irrepetible. Mirar Andalucía a través de sus ojos, sobre todo cuando su estilo y personalidad ya están depurados. Esta evolución en la mirada de la escritora es en sí misma un tesoro que merece la pena destacar y presentar, como se ha hecho, en un volumen único exclusivamente dedicado a ello, igual que ella reclamaba –refiriéndose a las creadoras– una habitación propia. Personalmente, me alegro de saber qué opinaba de mi país una mujer que se cuenta entre mis autores favoritos. Me hubiera gustado que hubiera escrito más sobre España aunque fuese tan crítica como aquí, no lo hizo por motivos obvios. Así que este librito tan elaborado es una rareza para admiradores de la escritora, para hacer un regalo elegante o para que quien no haya leído nada de ella empiece a conocer su figura. Estas cien páginas escasas se leen en un suspiro y cuenta con unas excelentes ilustraciones digitales –que por su delicadeza y elegancia dan la impresión de haber sido pintadas a acuarela– a cargo de Carmen Bueno, además de los prólogos ya mencionados.

 

Traducción: Adriana Fernández Criado


Nuestras reseñas de Virginia Woolf: AQUÍ