Mostrando entradas con la etiqueta muy recomendable para fans. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muy recomendable para fans. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de mayo de 2026

Siri Hustvedt: Historias de fantasmas

Idioma original: inglés
Título original: Ghost Stories
Traducción: Jordi Martín Lloret en catalán para Grup62 y Aurora Echevarría Pérez en castellano para Seix Barral
Año de publicación: 2026
Valoración: muy recomendable para fans


Hay maneras y maneras de empezar un relato personal, pero pocas son tan directas como la que expone Siri en este libro ya en su primera frase: «Estoy viva. Mi marido, Paul Auster, está muerto». De esta manera, la autora deja claro de buen inicio que este libro tratará sobre ella, sobre él, sobre ellos dos.

Como algunos sabréis, Paul Auster murió de cáncer, el 30 de abril de 2024, poco menos de año y medio después de que le fuera diagnosticada esta terrible enfermedad. Ese momento trágico, el de la fatídica noticia, cae como una losa en la familia causando que tomen conciencia de cómo este hecho les puede cambiar la vida porque, tal y como ella le dice a su hija Sophie, «si tu padre muere (…) perderé mi día a día». Así que, para evitar esa pérdida absoluta, Siri escribe este relato que, tal y como afirma, «no es una biografía del abismo. Es sobre Paul y yo, y lo escribo por necesidad de hacer revivir en estas páginas alguna cosa del hombre que fue».

Dice David Foster Wallace en uno de sus relatos, que «todas las historias de amor son historias de fantasmas» y parece que aquí Siri Hustvedt retoma ese símbolo para narrarnos su particular historia de amor, una historia en la que mezcla pasado, presente y una proyección del futuro marcada por la ausencia de su marido, pero también por la esperanzadora e ilusionante vida de Miles, su nieto, nacido poco antes de la muerte de Paul. Ese contraste marca de manera clara el texto y el ánimo familiar y sirve a su vez como punto de amarre para transitar el duelo, largo, prolongado, presente y extenso. Pero, aún y así, el vacío que deja Paul en sus vidas es largo y profundo, convirtiendo su (in)existencia en un espíritu que ocupa cada una de las estancias de su domicilio y que la propia Siri Hustvedt reconoce al afirmar, de manera nítida y en clara referencia al título de este libro, que «vivo en una casa encantada, habitada por un fantasma que Paul y yo hicimos juntos, un ‘nosotros’, que ya no existe, al menos no el presente, pero que ha impregnado todas las habitaciones. Es una figura doble que abraza, toca, hace el amor, ríe, tranquiliza, discute y habla en voz baja, una figura doble del pasado, con unos chistes y unas referencias secretas que solo conocíamos ‘nosotros’».

Estructuralmente, el libro es altamente fragmentario pues, al igual que los recuerdos o las historias que cuenta, no vienen en un orden establecido, sino simplemente aparecen como momentos puntuales, ubicados sin ningún orden, pero que entre todos ellos conforman una vida compartida. Por ello, el texto está profusamente nutrido de nostalgia y remembranza, muchos momentos inolvidables y emotivos que sirven a Siri para revelar situaciones compartidas en vida, pero también muchas de ellas compartidas en pensamiento en aquellas cosas que antes hacían juntos y que ahora de una u otra manera siguen haciéndolo, aunque solo uno de los dos exista porque, incluso en la ausencia, de una forma u otra siguen conviniendo en el espacio emocional que sigue vivo y altamente presente. Aun así, hay mucha falta, mucho anhelo, muchos vacíos que nada ni tan siquiera el tiempo pueden rellenar, quizás únicamente el recuerdo de otras situaciones, esas sí, ya vividas. 

En contraste ante la tristeza, y es una elección muy acertada para romper el tono y abrir una ventana para que entre luz en sus vidas, el libro intercala durante el relato una serie de cartas que Paul escribió para su nieto Miles, recién nacido, con la intención de que las lea cuando se haga mayor, pues, por razones del azar (siempre presente en las novelas de Auster), la etapa final de su enfermedad coincide con el nacimiento de su nieto en una suerte de macabra coincidencia donde la cada vez más cercana aparición de la muerte se encuentra con el inminente inicio de una nueva vida brindándole, por un tiempo corto, el regalo de unas semanas de coincidencia, de disfrutar de su compañía en una constatación innegable del ciclo de la vida, de un renacimiento de ilusiones que se producen en otras formas, otros tiempos, otros cuerpos, y una pequeña brecha hacia el futuro familiar, que la propia Siri reconoce, asombrada, y a la que se aferra al cuestionarse si «¿es posible conservar burbujas de felicidad (…) mientras la tristeza te envuelve? Parece que hay que intentarlo». Es en esas cartas a Miles, donde encontramos fragmentos muy emotivos de la infancia de su hija Sophie, cartas en las que escribe anécdotas de cuando de pequeña, esas que todos guardamos en nuestro interior cuando nos hacemos mayores para poderlas explicar al envejecer. Paul sabía que no podría hacerlo, al menos en persona, así que lo hizo a través de misivas que, como bien sabemos, es algo que se le daba particularmente bien.

También, en otro eje narrativo, el libro contiene múltiples preferencias a sus obras precedentes, tanto de Siri como de Paul, y por tanto no deja de ser un homenaje a su obra literaria y una oportunidad para recuperar recuerdos y sensaciones a los lectores fervientes de ambos autores; un espacio literario que ambos compartían desde la ilusión, recordando que  «escribimos los sueños que soñábamos mientras escribíamos en nuestros escritorios, y nos leímos aquellos sueños uno al otro en las verdes sillas» desde el profundo respeto mutuo que Siri apuntala afirmando que «confiaba plenamente en el criterio de Paul, en lo que hacía referencia a la forma de un libro, pero también a la prosa, de la misma forma en que él confiaba en mí (…) no recuerdo ni una sola vez que ninguno de los dos rechazara la opinión del otro». 

Al igual que «Baumgartner» viene a ser una carta de amor a su mujer, Siri hace lo mismo con este libro, con un enfoque más personal, más racional (acorde al espíritu de la autora) pero a su vez muy emotivo al reflejar detalles y anécdotas de la vida que compartieron porque este es un retrato de tres vidas, la de Paul, la de Siri y la de ambos juntos. Porque al formarse cualquier pareja se crea una nueva vida, en paralelo, coincidente, y que transforma a su vez a las otras dos y, cuando esta falta, provoca una gran conmoción porque tal y como afirma Hustvedt: «sí, estoy llorando la muerte de Paul, pero la mayor parte del tiempo estoy llorando la muerte de Siri y Paul. Lloro por la muerte de y. Lloro por como la y me hacía sentir en el mundo. Aquella y en que él y yo nos superponíamos». Y eso es algo que, en cierta medida, podemos entender como lectores, pues es como si nos quitaran ese dulce placer de la simbiosis emocional que nos produce pensar en él escribiendo esas obras que tanto hemos disfrutado. Y es que cuando uno ha leído tantas obras de Siri y Paul (cerca de una cuarentena de libros), uno recorre las páginas de este libro con la misma familiaridad con la que pasearía por su propia casa, por ser terreno conocido, por ser un lugar confortable. Y justamente eso hace que, a esa "y" que conformaban entre ambos, también nosotros la echemos terriblemente de menos.

martes, 27 de enero de 2026

2x1: El sonido de los Beatles, de Geoff Emerick, y The Beatles: Revolución en la mente, de Ian McDonald

Título original: Here, There and Everywhere: My Life Recording the Music of the Beatles

Idioma original: inglés

Año de publicación: 2007

Traducción: Ricky Gil

Valoración: recomendable para interesados; muy recomendable para fans

Como en 2025 tuve una especie de Beatlemanía retardada (dejando abandonados completamente a Dylan, Cohen y Cave), y mi tendencia a leer libros sobre música/músicos deriva de una sólida convicción de querer explorar todo lo que se pueda acerca de lo que admiras, el resultado fue, entre todo lo que leí con fruición, encontrar estos dos libros, que son el día y la noche para quien quiera adentrarse en el ámbito musical desde una mirada mínimamente objetiva, pero también humana.

Arranquemos primero por la buena noticia, la del libro de Geoff Emerick. No me detendré a explicar su figura porque la mayoría ya debe conocer su papel como ingeniero de sonido y en qué punto de la historia de los Beatles comenzó a trabajar para ellos. Lo valioso de este libro, además del recorrido que hace de su propia vida, donde aprenderemos el gusto por la calidad del sonido, las tempranas demostraciones de cómo saber manipularlo mediante distintos experimentos con la electrónica existente y el funcionamiento de la jerarquía de una discográfica en los años sesentas (genial ese ascenso de asistente de ingeniero, donde veías todo lo que sucedía en el estudio, a ingeniero de masterización, encerrado en una covacha y perdiéndote de todo, para luego volver como ingeniero titular a la sala de grabación), es cómo Emerick nos muestra el día a día de los Beatles, la personalidad de ellos en el estudio, la forman en la que trabajaban, las salidas de tono, ya sean bromas o estallidos de enojos un tanto caprichosos, el estrés (muy gracioso, por otro lado, cómo le tomaban el pelo sus ayudantes, pero de una manera cariñosa) de George Martin a la hora de lidiar con cuatros muchachitos que hacían de todo menos lo que alguien les ordenara. Y además de trabajar con ellos de forma plena a partir de Revolver, también nos enseña los primeros días de Los Beatles (ya que él empieza a trabajar en EMI casi al mismo tiempo que fichan al cuarteto) cuando la discográfica decidía los temas de los artistas en base a covers. 

Lo que añade como fragmento valioso a este relato biográfico es que también te importa lo que sucede con el equipo de los ingenieros de grabación, el asombro de las ideas de Martin y Emerick para poder satisfacer al grupo; si bien no se destaca mucho a la hora de analizar la banda, para tener tamaño arsenal de ideas innovadoras continuamente es porque también ellos eran unos genios en lo suyo y se vieron obligados a dar lo mejor. Lo que a otro le hubiera llevado semanas encontrar la solución, ellos lo hacían en pocas tomas, y eso también es algo difícilmente comprensible (sobre todo para los que no sabemos ni un poco de aspectos técnicos, como en mi caso).

Sobre Los Beatles se ha escrito mucho, la mayoría de forma reiterativa y sin aportar información relevante. Acá no se puede decir que haya mucho de nuevo para el fanático más radical, pero la estructura de la biografía, casi como una novela, con sus correspondientes descripciones y diálogos, inicio, desarrollo y clímax en cada grabación de disco, la salida de Emerick después de hartarse de Los Beatles en el Álbum Blanco, el regreso del mismo en el Abbey Road, todo ello configura el patrón de una novela de (auto)descubrimiento acerca de lo que la música, en manos correctas, puede llegar a causar a la gente, y de cómo todos los involucrados vieron cambiadas su vida de forma permanente. Si uno lo piensa es vertiginoso: apenas son, desde que Emerick comienza a trabajar, ocho años de su vida, y sin embargo nada más hermoso y vital que toda esa experiencia. Sí, también relata cómo ayudó a McCartney con Band on the Run en sus peripecias nigerianas (se nota la resignación cómica de haber batallado con el enjambre de mosquitos y el tráfico de Lagos) y el contacto con otros artistas como Elvis Costello, que protagoniza un prólogo donde deja patente su amor por la música y su enorme cariño por Los Beatles, pero, para él (y para algunos de los lectores), el punto de quiebre se dio con esa aparición mágica, explicada desde todos los enfoques posibles e igual de inasible que hace sesenta años atrás.


Título original: Revolution in the head. The Beatles records and the sixties

Idioma original: inglés

Año de publicación: 1994

Traducción: Ricky Gil

Valoración: exasperante

No estoy en contra de desmitificar. Si bien me encantan los Beatles, nunca podría decir que líricamente están al nivel de un Leonard Cohen o de un Indio Solari, por ejemplo, a pesar de que tienen varias canciones con versos que funcionan como bombas psicológicas/sociológicas. Nada que reprochar, hay una línea muy fina entre ser un buen letrista y un gran letrista o directamente un poeta con una imaginería propia e irreductible.

Algo así parece pensar Ian MacDonald. Como este es un libro sobre música, el punto no se centra en las letras (que, por otro lado, en varios puntos del libro sí se trata) sino en los aspectos musicales. El problema es que MacDonald parece dar por sentado que sus lectores conocen todos los acordes y progresiones de todas las canciones que han escuchado, cuando muchos (y no hace falta ser melómano para hacerlo) apenas podríamos identificar que un bajo suena distinto en una canción que en otra por algún efecto utilizado, y muchas veces nos quedamos con un solo acorde que funciona como catarsis, en vez de registrar la construcción entera de la canción y los diversos cambios a través de ella. 

Mi valoración, entonces, está dada por dos cuestiones: primero, no tengo ningún conocimiento formal de la música. Leer el libro de MacDonald implica conocer cada grabación de los Beatles, desde sus inicios como acompañamiento de Tony Sheridan, los días en Hamburgo, etcétera, hasta las tomas registradas en las Anthology, todo registrado bajo un riguroso orden cronológico, que incluye la composición del grupo y quién toca cada instrumento, las canciones inéditas, las tomas descartadas, los jams que se solían marcar para encontrar la inspiración y comentarios entre breves y extensos según lo merezca la canción. 

Sacando que el texto se llena de referencias para cada canción y que dificultan la lectura, hasta ahí todo bien. Pero cada comentario está regado de notaciones musicales y de segundos que señalan el cambio de acorde y de cómo la batería ejecuta otro patrón y de cómo el bajo recorre todo el brazo. No dudo que al fanático le resultará imprescindible saber en qué segundo exacto hay un error de sincronización, pero al lector más o menos interesado en los Beatles termina por aburrirlo tanto dato sin otro propósito que la de ir relatando cada canción. Una cosa es detallar las bondades, los asombros en cada secreto revelado, y otra es decir: acá suena esto, acá lo otro, pasemos a lo siguiente. Reconozco que mi valoración está manchada por haber leído antes el de Emerick, donde cada canción, incluso las menores, tenía un componente atractivo, ya que todas conllevaban problemas para ejecutarlas tal cual querían sus creadores. Pero si esos detalles los hubiera leído de este libro terminaría creyendo que Across the universe es una "letargia insípida".

Y esa es la segunda cuestión de mi valoración: los comentarios a cada canción. En algunas se extiende varias páginas, como I am the walrus o Revolution 9 (!), otras las despacha en siete u ocho líneas (casi todas las de Harrison, por alguna razón, en contraste con las alabanzas, a veces desmedidas, a Lennon), Pero en casi todas se nota la impronta del autor por hacerte notar que él sabe mucho más que vos y que no hay nada que puedas hacer para discutirle las opiniones. Por supuesto que esas opiniones tienen que ser dadas, y es bueno y refrescante que en un libro sobre los Beatles sean provocadoras y con argumentos que intentan ser sólidos. Uno debe tener el suficiente criterio para reconocerlo y no pelearse con el libro. Pero de ahí a tirar frases lapidarias como la citada sobre Across the universe o considerar que Helter Skelter es nada más que "palabrería de borracho" hay un trecho y bastante largo; no se puede pasar de una opinión fundada en la teoría musical, donde lo único que puedo criticar es la tendencia a la pedantería y la profusión de datos sin ton ni son, a un comentario mucho más propio de un twittero.

En fin, que los dos libros son polos opuestos. Uno escribe desde la pasión de la música y del conocimiento de haber estado ahí todos los días, y muchas veces haciendo horas extras, pero también con un matiz de objetividad (para Emerick hay un par de álbumes y varias canciones que no están a la altura del grupo), y el otro, si bien no dudo que también tiene una gran pasión, intelectualiza todo y se esfuerza por otorgar una racionalización que excede a las canciones, cuyo efecto es nada más y nada menos que cambiarle la vida a las personas.




jueves, 24 de abril de 2025

Àlex Oró: Quadrophenia

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Muy recomendable para fans


Me da un poco de rabia porque la memoria se me emborrona un poco al intentar recordar este punto: puede que fuese Txomin, en su momento mi suministrador de discos de los 70, quien me dio a conocer Quadrophenia. Lo que sí puedo afirmar es que poco después no paré hasta encontrar el ejemplar que buscaba, con su generoso taco de fotos en el interior y con el corte (Doctor Jimmy) que el franquismo había censurado, y sé también con exactitud dónde lo compré. Pero tampoco puedo recordar dónde vi por primera vez, la primera de muchas, la película del mismo título, de 1979, que por supuesto incorporé algo más tarde a mi vieja y muy pequeña colección de vídeos. Aun así, tanto el disco como la película dejaron una profunda huella, hasta el punto de que al leer este libro de Àlex Oró no me hizo falta escuchar de nuevo aquellas canciones, porque estaban muy frescas en mi cabeza.

Entre las sesenta y dos reseñas que rulan bajo la etiqueta Libros sobre música (ver aquí a la derecha) hay un poco de todo, pero en un vistazo rápido veo muy pocos libros que traten sobre un disco en concreto. Es una primera cualidad que le veo al trabajo de Àlex Oró, me parece valiente y demuestra capacidad para centrarse en algo muy concreto sin tener que recurrir a material de acompañamiento. Porque, como apuntaba antes, estamos hablando básicamente sobre Quadrophenia, el disco doble que The Who publicaron en 1973.

The Who era un grupo bastante potente con varios discos a sus espaldas, de éxito más bien irregular, quizá ensombrecido por los Beatles y los Stones, aunque con seguidores numerosos y muy fieles. Habían publicado Tommy, lo que se denominaba una ópera rock, es decir, un trabajo conceptual con canciones que en su conjunto contaban una historia, y tras otro ambicioso intento, este fracasado, su guitarrista y compositor principal Pete Townshend (que algunos conocerán por su afición a destrozar guitarras en sus conciertos) concibió Quadrophenia en la misma línea, una narrativa construida a través de docena y media de canciones. En ella se cuenta la historia de un joven de clase obrera a principios de los 60, con problemas mentales o de personalidad, que busca integración y reconocimiento en el movimiento mod, de cierta relevancia en aquella época. 

El relato que presenta el disco no es que sea muy original, pero el enganche con esta corriente musical le dio buenas dosis de popularidad, aunque ni The Who ni su música podían etiquetarse propiamente como mods. La película del mismo título que se estrenó unos años más tarde contribuyó a crear una especie de mito mod, recuperando las famosas peleas en las playas de Brighton y la efímera vida de estas pandillas juveniles, todo lo cual dejó cierto rastro en algunos grupos que ya en los 80 quisieron revivir su estética y sus ritmos.

Pero aquí hablamos de libros, y hay que decir que el de Àlex Oró, sin perder en ningún momento el foco en la historia del disco, cuenta con eficacia y sobriedad su génesis, disecciona algunas partes de su libreto y analiza sus intenciones, la posición de los miembros del grupo, el entronque de la historia con algunos aspectos del movimiento mod, y la influencia que representó en el mundo de la música. Hubiera sido fácil (y buen reclamo para lectores ávidos de chascarrillos) extenderse en episodios frívolos sobre adicciones al alcohol o las pastillas, los destrozos en los hoteles o las peleas, que dejarían en simple anécdota los encontronazos entre los hermanos Gallagher, por ejemplo. 

Había ahí material de sobra para llenar bastantes más páginas de tópicos del mundo del rock, pero el autor no se deja llevar por la tentación y lo reduce al mínimo indispensable. Lo que interesa es cómo se llegó a crear ese disco, cuál fue su significado y por qué se convirtió en un referente de cierta forma de componer en aquellos años 70, hasta convertirse en un hito de la época. Si acaso, quizá al libro se le puede reprochar que ponga el acento más en el aspecto narrativo y mucho menos en el puramente musical. Pero aun así, ningún aficionado a la música de aquellas décadas ya tan lejanas debería dejar de leerlo.


miércoles, 22 de noviembre de 2023

Colaboración: ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?, de António Lobo Antunes

Idioma original: portugués

Título original: Que cavalos são aqueles que fazem sombra no mar?

Traductor: Antonio Sáez Delgado

Año de publicación: 2009

Valoración: interesante y muy recomendable para fans


¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar? estaba destinada a ser la penúltima novela de António Lobo Antunes. Así lo manifestó el propio escritor en el momento de su publicación. Nunca sabremos si la última iba a ser Sobre los ríos que van, crónica de la enfermedad que había padecido dos años antes y el título que sucedió a aquel órdago. Quizá sería menos aventurado pensar en la inolvidable Comisión de las lágrimas, donde llevó su fabulación hasta el límite. Tanto, que por ejemplo en España los críticos que hasta entonces solían reseñar sus novedades hicieron mutis por el foro. Pues vale... Lo cierto es que después de aquel (aparente) arrebato continuó con su ritmo de publicación de libro al año. Pero esta pudo haber marcado un final innecesario que nadie quería.

¿Qué caballos son aquellos...? cuenta el declive de una potentada familia agrícola. La casa en cuestión la llevan de aquella manera un padre que no ejerce como tal, una madre que lo hace de forma relativa y una criada, Mercília, que hace lo suyo y lo que no hacen los demás. El matrimonio tiene cinco hijos: Francisco, João, Beatriz, Ana y Rita. En el momento de la agonía de la madre se reúnen todos alrededor en un encuentro de presencias humanas con fantasmales. Y empiezan a debatir los motivos que les han conducido a la decadencia y a una más que previsible extinción. El trasfondo podría tener ciertos símiles con el de Cien años de soledad, si no fuera porque aquí nunca hubo lo que se dice un pasado de esplendor. Los narradores se van turnando y cada uno de ellos aporta al testimonio común una serie de vivencias particulares, de todo lo cual resulta la tormenta sin ambages en que se encuentra la saga.

Antes de todo, lo que había eran unos ciertos posibles económicos y una extensa finca de ganadería. Cuando el aliento de la memoria se pone en marcha se ven unos hijos a los que arrastra la vida. Más allá del primer plano aparecen un padre entregado a actividades y compañías precarias; una madre abandonada a la religión y el tempestuoso recuerdo de su juventud; y una criada, de origen dudoso, que intenta suplir la falta de ambos referentes con más voluntad que eficacia. Los hijos son víctimas de existencias disipadas, clientes de Caronte todos sin óbolo para el viaje. Los hay desde los que esperan agarrarse al clavo ardiendo de la parte de herencia que les toque hasta los que habrían querido tener un verdadero hogar al que volver como reposo del guerrero.

Todos los miembros de la familia tienen su minuto de gloria, aunque se desmienten unos a otros y acusan de manipulador a quien reproduce sus voces. Este transcriptor no es otro que el propio Lobo Antunes, gran partidario de esa tradición iberista que rinde armas a ancestros de una literatura común como Miguel de Unamuno. Como es habitual en el autor, la novela es un río de poesía con la corriente desenterrando diamantes a cada poco. Por momentos no se sabe si los personajes, como múltiples Ulises, alcanzarán el descanso o tendrán que encomendarse a la divina providencia, que es prácticamente lo único que les queda. 

Firmado: César

También de Lobo Antunes: Aquí


jueves, 26 de octubre de 2023

Quentin Tarantino: Meditaciones de cine

Idioma original: inglés

Título original: Cinema Speculation

Año de publicación: 2022

Traducción: Carlos Milla Soler

Valoración: recomendable, sobre todo para fans (tanto de Tarantino como del cine, en general... o de ambas cosas, que no son excluyentes).

Todo el mundo, supongo, conoce la historia de que, durante su juventud, antes de comenzar a dirigir películas, Quentin Tarantino trabajó en un videoclub (un sitio, queridos millenials y compañeros centennials donde, por lo visto, podías ir a alquilar películas en formato VHS y más tarde, en DVD) de Los Ángeles, donde se dedicó a ver todas las películas que pudo, sin importarle que fueran de serie B o incluso Z. de ahí le viene su enciclopédico saber cinéfilo y multitud de referencias que luego utilizó en sus propios filmes. Ahora bien, en realidad sus gustos cinematográficos e incluso el estilo que luego reflejaría en su obra es algo que se fue formando años antes, durante su infancia, pues el niño Quentin tuvo la ¿fortuna? (en su caso , sin duda, pero no sé si hubiera sido lo mismo para todo el mundo- de que su madre no sólo le permitía sino que le llevaba con ella y sus amigos cuando salían a ver una peli, aunque fuera para adultos -cuidado, no me refiero a ESAS pelis para adultos, malpensados-, siguiendo el criterio de que aunque en aquellas películas hubiese escenas más o menos explícitas de sexo y/o violencia, no había problema en que un niño las viera, siempre que se adecuasen al argumento del film y pudiesen entenderse ene se contexto. De esta forma, el amigo Quentin pudo ver, a una tierna edad buena parte de las películas más polémicas e incluso escandalosas del "nuevo Hollywood" de los años 70, que le marcarían indefectiblemente como espectador y luego, como creador: a los 6 años (!), aún en 1968, vio Bullitt; a los ocho, Harry el Sucio y The French Connection; a los nueve, La huida y a los 11, nada menos que Deliverance y Grupo salvaje (madre del amor hermoso...) o, a los trece, Taxi Driver y La Matanza de Texas... entre muchas otras. Aparte de que algunos de esos amigos de su madre eran negros y le llevaban a cines donde él era la única cara blanca para ver películas del "blaxploitation" en el bullicioso ambiente al que iban dirigidas. Vamos, que se lo pasaba pirata, el chaval...

Es sobre esta educación cinéfila -e incluso sentimental, en su sentido más amplio- de lo que tratan estas Meditaciones de cine. En el libro analiza muchas de esas pelis que ya he mencionado y también otras, como Rolling Thunder -una de sus favoritas de todos los tiempos-, Fuga de Alcatraz, Hardcore, un mundo oculto... En fin, todo un festival de sensaciones fuertes, peculiares personajes al límite, venganzas implacables -de hecho, le dedica muchas páginas al género "venganzamático", especialmente fecundo en aquellos años-, estallidos de violencia...  vamos, elementos todos que le sonarán a los aficionados (y -adas, que también hay muchas) al cine de propio Tarantino. de hecho, éste es uno de los principales alicientes del libro: entender de dónde le vienen a este tipo sus filias, sus obsesiones y los rasgos que le han convertido en un director tan único y exitoso. 

Otro atractivo, incluso más interesante, de este libro, es que resulta una gozada para cualquier cinéfilo que se precie y que no tenga demasiados prejuicios, también hay que decirlo. Porque podrán gustar más o menos las películas de Tarantino e incluso él como personaje público, pero lo que está claro como el agua -o rojo como la sangre, en este caso- es que el tío sabe mucho de cine. Muchísimo, en realidad. Y buena parte de ese conocimiento y de su inmenso amor por el medio cinematográfico lo ha plasmado en este libro, en el que no sólo nos explica el proceso de creación de éstas y otras películas -porque, por ejemplo, cuando nos habla de la primera película dirigida por su admirado Stallone, La cocina del infierno, da antes un rodeo en el que nos habla de películas y series de televisión anteriores sobre pandilleros neoyorquinos y también de la gestación, más análisis crítico de Rocky y hasta Rocky II-,y, sobre todo, el azaroso camino que llevó a algunas películas a ser como son y no como pudieron haber sido -¿qué tal un Taxi Driver dirigido por Brian De Palma y con Jeff Bridges de Travis Bickle?-, dándole una especial relevancia a los guiones Paul Schrader, claro está, y a su obsesión por Centauros del desierto). Pero también, y esto es aún más interesante, a una parte del proceso cinematográfico al que no siempre se presta atención posteriormente: la reacción del público cuando vio esas películas en su momento y los condicionantes de por qué reaccionaban de esa forma -por seguir con el ejemplo, el entusiasmo del público setentero ante Rocky sólo se explica debido a los varios años que llevaban viendo películas deprimentes y/o cínicas sobre individuos con problemas-; una circunstancia a la que él era muy sensible en aquellos sus años mozos en los que acudía a cines de cualquier barrio de Los Ángeles a ver programas dobles e incluso triples. Además, en esta indagación de cómo se gestaron las películas que ama y de las circunstancias de su producción y exhibición, Tarantino cuenta con la ventaja de haber hablado sobre ellas con muchos de los creadores de las mismas, y así, es habitual encontrar en el libro las respuestas a sus curiosas preguntas que le dieron De Palma, Scorsese o Walter Hill... Dedica también sendos capítulos al "crítico de reserva" del Los Angeles Times, Kevin Thomas, entusiasta encargado de visionar lasa películas de explotación que tanto gustan a Tarantino; otro, especialmente instructivo, al "nuevo Hollywood" de los años setenta (Robert Altman, Dennis Hopper, Arthur Penn, Sam Peckinpah, William Friedkin, John Cassavettes, etc.), que en pocos años serían destronados por los llamados movie brats o "niños mimados del cine": Coppola, De Palma, Scorsese, George Lucas, Spielberg y alguno más. Por último, un cariñoso capítulo dedicado a Floyd, un hombre que estaba realquilado en casa de su madre y con el que el joven Quentin solía ir al cine, que, además de un criterio cineatográfico estimable, quería ser guionista y, pese a no conseguirlo, sirvió de acicate para que el joven Tarantino se iniciara, a su vez, en esa carrera; lo que es más, uno de sus guiones que quedaron inéditos le dio la idea de origen, en gran medida, de Django desencadenado. A este Floyd se le dedica, ya digo, el último capítulo del libro, sin duda el más emotivo... claro, que de una manera "tarantiniana": sentimental, sí, pero sin ñoñerías y con mucho sentido del humor.

Por último (y ya sé que la reseña me está saliendo un poco larga) el gran aliciente de este libro es que conjuga la erudición sobre el mundo del cine con una escritura ágil e incluso descarada, que lo convierten en un ¿ensayo? (no sé si llegamos a hablar de eso) muy, pero que muy divertido. Desde luego, y al menos,  para quien le guste el cine, incluso sino es el de Tarantino.

Nota final: un consejo para quien lea este libro; dada la cantidad de información y de nombres de actores, guionistas, productores, críticos, etc. que se mencionan conviene tener Google a mano para ir buscando quién era éste o aquel. Muchas veces, habla de actores y actrices cuyo rostro tenemos en la memoria pero cuyos nombres, a la mayoría de los no norteamericanos, no nos dirán nada.

viernes, 1 de septiembre de 2023

Varios Autores: Jornadas Homenaje Roberto Bolaño


Idioma original:
español

Año de publicación: 2005

Valoración : OnlyFans

A ver, que cada uno se busca las visitas como uno buenamente puede. Y lo cierto, es que, tras el repaso y exhaustivo aprovechamiento de los cajones perdidos, apenas unos lustros que ha llevado la cosa, me ha dado por ponerme la capa de hooligan literario (especie en extinción) y comprobar si tenemos toda la obra del genio chileno cubierta, que sería lo justo pues casi podría decirse que es la última figura literaria de un cierto renombre que, aunque la visita de la parca haya tenido que mediar, ha sido capaz de remover un poco las aguas. 

Y, a veces, ese remover de aguas solo puede hacerse al viejo estilo. Críticas entusiastas provenientes de diversos ámbitos (no siempre del carcomido sector académico, perpetuamente ensombrecido por las justificadas sospechas de endogamia). La figura de Roberto Bolaño, quizás por la eterna nostalgia del Boom, pero seguramente por su desbordante talento y la obvia entonación contemporánea de sus temáticas, se prestó a ello. Y este libro, que ya os avanzo que es difícil de ubicar, recoge las participaciones (no todas, hay alguna sonora elusión) en unas Jornadas de Homenaje al escritor, un evento que, apenas unos años después, se nos antoja casi inconcebible, pues la abulia y el desencanto han larvado de forma tan implacable el sector editorial, en especial el centrado en la narrativa de ficción, que juntar a más de unas docenas de personas para debatir sobre la obra de un escritor de primera línea, parece tan descabellado que no voy a entregarme a comparaciones con el poder de convocatoria de otras manifestaciones culturales, que no tengo ganas de engancharme a los somníferos.

A la fuerza este es un artefacto para incondicionales, y casi que me perdonaréis que esta reseña desganada y acomodaticia se centre más que en su contenido – que incluye no pocas agradables sorpresas, como la presencia de una entrevista que solo encontraréis aquí, y por supuesto cuenta con los inevitables estudios de profundidad basados en la intertextualidad, la cohesión y los pasadizos secretos que comunican toda su obra y su galería de personajes -, me centraría en la incuestionable sinceridad de los participantes, que se comportan, cosa inconcebible hoy en día, como fanáticos de grada de cualquier universo paralelo, y uno no puede más que contagiarse de esa ciega rendición y lanzarse a donde sea para revisar la obra y rebuscar esos placeres añorados que, por lo que se intuye, el chileno fue de los últimos seres capaces de procurarnos.

viernes, 16 de junio de 2023

Michel Houellebecq: Más intervenciones

Idioma original: Francés
Título original: Interventions 2020
Año de publicación: 2020
Traducción: Encarna Castejón
Valoración: Muy recomendable para interesados

La reseña de hoy bien podríamos incluirla en la categoría de "re-reseñas" debido a que dos tercios del libro corresponden a textos publicados con anterioridad, ya sea en Intervenciones o en El mundo como supermercado. Solamente las entrevistas, conversaciones o artículos incluidos en el último tercio de este volumen corresponderían a textos inéditos en formato libro.

Sea como fuere, Más intervenciones es un compendio de textos que abarca un arco temporal de unos treinta años y que nos presenta diferentes facetas del polémico autor: crítico literario, cinematográfico o musical, filósofo más o menos aficionado, polemista, ensayista, etcétera. 

Entre los temas tratados en el volumen, encontraremos algunos de los clásicos houellebecquianos como la religión, el sexo, la cultura occidental, el Islam o la política, pero también hallaremos en él a un Houellebecq más íntimo, más autoexploratorio de su obra y más, por qué no, divertido.

Tres son los bloques, más un pequeño apéndice, en los que podríamos agrupar los textos contenidos en "Más intervenciones". El primero de ellos, y quizá el que más interesante me ha resultado, es aquel en en el que Houellebecq se aleja del "personaje" y se muestra más "personal". Los textos en los que divaga sobre poesía (¿son quizá sus poemas lo mejor de su obra?), sobre su amor por la ciencia-ficción, sobre su propia obra (mención especial para Sumisión) o sobre la lectura y las charlas / entrevistas, entre el delirio, la broma y la "seriedad", que mantiene con Frederic Beigbeder o Agathe Novak-LeChevalier figuran entre lo más destacado del volumen.

El segundo bloque estaría compuesto por aquellos escritos en los que Houellebecq habla sobre cine, música (ese texto sobre Neil Young...) y arte, casi siempre ligadas a su relación con la sociedad occidental. Cualquier comentario al respecto procedente del protagonista de obras maestras como "El secuestro de Michel Houellebecq" o "Thalasso", por no hablar de su última peli porno, debe ser escuchado con atención.

Por último, estarían los textos digamos filosófico - políticos. Aquí salen a relucir influencias observables en la obra houellecquiana, como Schopenhauer o Pascal, y obsesiones familiares para el lector habitual del amigo Michel, tales como la religión, la izquierda o el sexo. Este quizá resulte un Houellebecq ya algo más trillado, aunque nunca está de más leer sus afilados y controvertidos análisis.

El bonus track lo constituyen textos más performativos o experimentales, como "Opera bianca", miscelánea entre la poesía, el ensayo y la alucinación.

Cartas, prólogos, entrevistas, reseñas sui generis, artículos de opinión, microensayos, etc. Sea en la forma que sea, "Más intervenciones" reúne un conjunto de textos que no defraudará en absoluto a los lectores habituales de Houellebecq y que, al mismo tiempo, puede suponer, para quien apenas esté familiarizado con la obra del autor, un buen acercamiento a su imaginario personal.

Podéis leer reseñas de casi toda la obra de Michel Houellebecq AQUÍ

jueves, 8 de diciembre de 2022

Ian Nathan: Guillermo del Toro

Idioma original: inglés

Título original: Guillermo del Toro: The Iconic Filmmaker and his Work

Año de publicación: 2021

Traducción: Jonathan López-Vera

Valoración: bastante recomendable (muy recomendable para fans)

Supongo que resulta fácil adivinar de qué, o mejor dicho, de quién trata este libro... Y supongo también que no hace falta explicar quién es Guillermo Del Toro, pero, por si acaso, ahí va: cineasta mexicano, nacido en Guadalajara en 1964, y director, entre otros títulos, de las aclamadas CronosEl espinazo del diablo, El laberinto del fauno y La forma del agua (por la que consiguió sendos Oscars a mejor película y mejor director), así como de películas más enfocadas hacia el éxito comercial, como Blade II, las dos entregas de Hellboy o Pacific Rim.  En suma, una artista singular y gran profesional del cine que ha demostrado su creatividad u eficacia lo mismo en en películas más personales -que no necesariamente "intimistas"- que en grandes producciones hollywoodienses. Además, hasta donde yo sé y parece aún más difícil de conseguir, es un tipo muy simpático que le cae bien a todo el mundo.

Este libro, a pesar de su gran formato y estar ilustrado con gran profusión de fotografías "a todo color (como se decía antes) se puede considerar no sólo como una biografía del cineasta mexicana sino, sobre todo, un exhaustivo recorrido por las películas que ha dirigido -e incluso por las que no ha llegado a dirigir-, desde su primera Cronos, la única que ha rodado en su propio país, de hecho, hasta la última, producida por Netflix y con la técnica de stop-motion, Pinocchio. El recorrido entre ambas pasa por EE.UU. y Canadá (donde se ruedan muchas de las producciones de Hollywood-, España, donde ha realizado dos de sus más reconocidas películas, Praga, Australia, Nueva Zelanda, Londres... lugares todos que han tenido -o no han llegado a tener, como cuando estuvo preparando El Hobbit, para luego abandonar el proyecto por sus dilaciones-su relevancia en la carrera de este cineasta.


Además de las circunstancias biográficas y las vicisitudes, tanto profesionales como familiares, de la trayectoria de Guillermo del Toro, desde las dificultades para rodar Cronos y El laberinto del fauno, su problemática relación con el productor de Mimic, Bob Weinstein o el largo secuestro de su padre en 1998, el libro también se detiene en sus momentos dichosos, como poder llevar a la pantalla uno de sus cómics favoritos, Hellboy, de Mike Mignola, el reencuentro con las cámaras, tras cinco años en el dique seco, su amistad con Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu  -amén de, por ejemplo, James Cameron o Ron Pearl- o el éxito de crítica y público de La forma del agua, El laberinto... etc. Por otra parte, ya que el autor del libro, Ian Nathan, además de escribir otros similares sobre otras luminarias del cine actual, como Tarantino, Wes Anderson o los hermanos Coen, es un experimentado crítico y editor de publicaciones sobre el tema, hace aquí un riguroso recorrido por las obsesiones, temáticas, referencias, motivos recurrentes en todos sus trabajos y hasta características técnicas de los mismos. Todo un mundo propio de este director que se cristaliza no sólo en sus películas,  sino también en la casa-museo- lugar de trabajo que posee en Los Ángeles, la llamada "Bleak House", repleta de atrezzo, libros, colecciones de objetos variopintos y cómics, cuadros, esculturas hiperrealistas, en fin, una suerte de paraíso para cualquier friki de la fantasía y el terror, como él...



No me extiendo más. A la espera de que Del Toro consiga realizar alguno de sus proyectos aún sólo soñados -como una versión mexicana de El conde de Montecristo u otra de Las montañas de la locura, de su admirado Lovecraft (que parece también podría realizarse con stop-motion)-, echar un vistazo a este libro sería de lo más recomendable para todo aficionado al cine, pero también para quienes no conozcan en profundidad la obra de este gran y personalísimo realizador. Leyéndolo y admirándolo, sin duda no podrán evitar querer ver sus películas de inmediato. Que es de lo que se trata, claro.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Georges Perec: Lo infraordinario

Idioma original: francés

Título original: L´infra-ordinaire

Traducción: Mercedes Cebrián

Año de publicación: 1989 (artículos sueltos de 1973 a 1981)

Valoración: Muy recomendable para interesados, al menos Curioso para el resto


Georges Perec es un escritor extraño. En absoluto difícil de leer pero sí quizá de entender por qué escribe lo que escribe. Si se entiende, o mejor, si se acepta lo que hace, resulta un autor estimulante, atrevido, rompedor. Si pretendemos leerle en base a parámetros normales puede resultar incomprensible, aburrido, hasta insoportable. Es como la música dodecafónica o ciertos tipos de pintura, no nos podemos aproximar a estas obras con los códigos de belleza o significado con que valoramos a Velázquez o a Verdi, hay que cambiar el chip, y no siempre podemos o queremos hacerlo. Así que, sin ponernos tampoco grandilocuentes, digamos que nuestro amigo Perec nos exige leer de otra forma. 

En lo que podemos apreciar en muy pequeñas dosis por ejemplo en este volumen (luego lo comento), Perec escribe muy bien, demuestra que sabe escribir cosas que podríamos llamar normales con la solvencia de otros muchos. La cuestión es que no quiere hacerlo así, prefiere proponer otras fórmulas, explorar los límites de la expresión escrita para contar, sugerir, evocar ideas que el lector debe luego procesar, si quiere. A veces se trata de sutilísimos juegos, como el de El secuestro, o de experimentos metaliterarios sobre los que ya se habló en aquel post dedicado al grupo OuLiPo del que formó parte. Pero siempre empuñando el arma del ingenio, la observación y la ausencia de prejuicios. La literatura consiste en narrar con mayor o menor destreza o acierto, pero a lo mejor se pueden hacer también otras cosas.

Lo infraordinario es una pequeña colección de textos breves que fueron publicados en distintos medios a lo largo de los años setenta del siglo pasado. El primero de ellos ¿Acercamiento a qué? parece funcionar como una especie de prólogo, aunque realmente no lo sea, porque es una especie de declaración de principios en torno a la realidad. Parece claro que la Historia y nuestra propia vida se van escribiendo en base a grandes acontecimientos que determinan su rumbo, pero ¿qué hay de las pequeñas acciones, nuestros ritmos, los objetos cotidianos que nos acompañan y que hacen posible que las cosas sean como sean? Perec propone fijarnos en este otro ámbito, como cambiar la óptica y aplicar la lupa a lo que se nos ocurra, lo que tengamos a la vista aun pasando casi siempre desapercibido . 

Este poderoso inicio enlaza directamente con Me acuerdo, donde Perec subrayaba precisamente la imagen fugaz, el nombre desconocido o el evento irrelevante que habían quedado en su memoria, en la suya y en la de casi nadie más (Hasta me atrevería a decir, pidiendo perdón a los puristas, que la idea de lo infraordinario tiene un lejano eco, en otra escala, del concepto unamuniano de intrahistoria). En esa línea se sitúan algunos de los textos que siguen, atentos: Doscientas cuarenta y tres postales de colores auténticos son otros tantos flashes de dos o tres líneas en las que alguien escribe telegráficamente las típicas banalidades sobre sus viajes de vacaciones. Tentativa de inventario de los alimentos líquidos y sólidos que engullí en el transcurso del año mil novecientos setenta y cuatro es justamente eso, una larga y detallada relación de lo que este buen señor consumió en ese año y que, con toda seguridad, había ido anotando en una libreta (o más bien varias). Evidentemente, la lectura de estos textos, en especial el primero que es más largo, se hace insufrible si pretendemos de ella otra cosa que lo que es: un listado a pelo de esos elementos tan presentes, tan cotidianos y repetitivos que no somos capaces de apreciar, pero que constituyen, quizá a nuestro pesar, parte fundamental de nuestro ser.

En un terreno parecido, aunque menos árido para el lector, se sitúa La rue Vilin, una secuencia de seis retratos de la calle donde vivió Perec, con descripciones de una objetividad radical, tomados en diferentes periodos, más o menos una al año. Con escrupulosa frialdad, vemos la evolución de esa vieja calle, sus edificios y establecimientos, en definitiva la historia de las cosas insignificantes que se proponía desde un principio. 

Apuntaba antes que Perec sabe también escribir sujetándose al canon. De ello dan testimonio otros tres textos, seguramente escritos por encargo (los publicaron Vogue Hommes y Air France). Dos de ellos son una especie de breve guía turística, sobria pero no carente de alma, uno sobre el barrio parisino de Beaubourg-Les Halles, el otro sobre Londres. Magníficas, sobre todo la segunda. El tercero, pieza aparentemente típica de las revistas sobre el lujo, es un agudo acercamiento a la imagen que trasmite cada posible tipo de decoración de un despacho. 

En todos los casos resulta apabullante la doble capacidad de Perec para observar y describir lo visto. Sin necesidad de adjetivos ni valoraciones, el mero dibujo de un edificio, una mesa o una puerta son suficientes para llevar al lector a contemplar lo que el autor ve y cómo lo ve. Porque los objetos, sean importantes construcciones o las cosas triviales encontradas una estancia, dejan una huella precisa en quien los contempla y, aunque no lleguemos a detectarlo, conforman la historia del lugar y de sus habitantes.

Un poco de todo ello se encuentra en el último texto, Still life/Style leaf (otro juego de palabras), para mí el más brillante, donde vuelve a una simple pero exhaustiva descripción de objetos, incorporando un pequeño juego metaliterario, quizá no muy innovador pero casi emocionante por la sutileza y la sencillez con que lo resuelve. 

A lo mejor es conveniente liberarse de prejuicios y dedicar un rato a conocer cosas diferentes. No nos entretendrá mucho, no nos va a emocionar ni a transportarnos a situaciones interesantes, tampoco nos dará testimonio de nada importante (o tal vez sí). Simplemente nos va a pinchar un poquito para inducirnos a pensar en torno al arte de escribir, pero también el de observar, de narrar, de jugar con las palabras y mirar desde otra perspectiva.

lunes, 31 de octubre de 2022

Mariana Enriquez: El otro lado. Retratos, fetichismos, confesiones

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Edición: Leila Guerriero
Valoración: A mi de Mariana Enriquez me interesa hasta la lista de la compra

Pues nada más y nada menos que 812 páginas con artículos varios de la gran Mariana Enriquez se reúnen en este volumen que hará las delicias de los fans de la "Reina del Terror", que será del agrado de cualquiera que no haya leído a Enriquez pero tenga un mínimo interés por la cultura popular (en sus más variadas formas) de los últimos 50 años y que puede ser un interesante, aunque quizá demasiado extenso, acercamiento para que aquellos que no conozcan su obra puedan ver temas, obsesiones o referencias que luego se verán reflejadas en sus cuentos y novelas. 

Dicho esto, los textos pueden ser agrupados en dos categorías: esfera privada y esfera pública.

En cuanto a la esfera pública, esta se compone de textos que versan sobre famosos "raros" del mundo de la literatura, el cine y la música. Y como "raros" debemos entender que se encuentran en alguna de las categorías que la definición de la RAE establece: "que se comporta de un modo inhabitual", "extraordinario, poco común o frecuente", "escaso en su clase o especie", "insigne, sobresaliente o excelente en su línea" o "extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse".

Obituarios, reseñas de discos o libros, pequeñas biografías, anécdotas mínimas de ángeles en algún momento caídos y que suelen reunir una vida de "excesos", autodestrucción, éxito y fracaso, belleza y malditismo, etc. Las referencias son innumerables (River y Joaquin Phoenix, Lovecraft, Poe, Jagger y Richards, Marianne Faithfull, Hubert Selby, Charly García (delirante entrevista, por cierto), Asia Argento, Heath Ledger, Gainsbourg. Maya Angelou, etc) y en ese sentido el libro es un artefacto POP que puede funcionar como abrumadora playlist, como tsundoku o como filmografía "esencial". 

Además de por lo ya comentado acerca de las influencias que sobre la obra de la autora tienen buena parte de los personajes comentados, lo que hace que resulte plenamente reconocible para los lectores de Enriquez, si por algo destaca esta esfera pública es por el enfoque de los textos. Hay una parte analítica y una parte descriptiva en ellos que se complementan de maravilla. Los datos, pese a su profusión, no aturden y el análisis de las obras no cae en la exhaustividad académica. Bastan una pinceladas, apenas 4-5 páginas para que la idea quede clara. 

Más sorprendente resultará la esfera privada, esa que podríamos calificar como "autoficción a lo Enriquez". Junto a los relativamente previsibles (pero escasos) textos sobre escritura / literatura y alguna que otra confesión de corte más intimista y serio, aparecen a lo largo del libro textos en los que el humor se abre paso en lo cotidiano y ocupa un lugar central. Descubrimos, así, a una Mariana Enriquez socarrona, ácida, divertidísima. ¡Coño, que a veces me he reído a carcajadas! Hay, por ejemplo, una versión humorística de "Casa tomada", reflexiones sobre sus neurosis dignas de Allen, diatribas desopilantes sobre el turismo, la playa, los ronquidos nocturnos, la maternidad, los indignados, las pasiones virtuales, el sexo, etc. El humor como elemento "distanciador" me parece clave en los textos autobiográficos y este libro es buen ejemplo de ello.

Como podéis ver en la valoración, no soy objetivo con los libros de Mariana Enriquez (a nadie que nos siga les sorprenderá). No son solo los ingredientes, referencias y obsesiones sino el tratamiento que da a los mismo, el ritmo de sus textos... Y a quien se atreva a contradecirme.... LE RETO A DUELO!!

Podéis leer las reseñas de otros libros de Mariana Enriquez en ULAD: Bajar es lo peor ,Alguien camina sobre tu tumba. Mis viajes a cementeriosNuestra parte de nocheLa hermana menorLos peligros de fumar en la camaEl año de la rataEste es el marLas cosas que perdimos en el fuego, Cómo desaparecer completamente

domingo, 23 de mayo de 2021

Mariana Enriquez: Alguien camina sobre tu tumba. Mis viajes a cementerios

Idioma original: Español
Año de publicación: 2014 (2021, por fin, en España)
Valoración: Muy recomendable para fans. Para el resto... ah, ¿aún queda alguien que no sea fan de Mariana?

25 textos (24 + epílogo) conforman esta edición ampliada de los viajes por cementerios de la gran Mariana Enriquez, 25 textos que inciden y completan el imaginario que compone la obra de la bonaerense y que, por tanto, resultarán de sumo interés para los ya iniciados en la materia. Aunque no solo para ellos!

Publicado originalmente en Argentina por la editorial Galerna y ampliado para la ocasión por Anagrama, "Alguien camina sobre tu tumba" es un recorrido mitómano - a medio camino entre la historia personal y la Historia, entre la realidad y la leyenda -  plagado de referencias ligadas a la cultura popular, ya sean estas históricas (la primera Guerra Carlista, la colonización de la Patagonia, Perón, etc), musicales (Joy Division, ACDC, Elvis, Manic Strreet Preachers...), cinematográficas (Nicholas Cage, El Golem, Medianoche en el jardín del bien y del mal...) o literarias (Aitken, Boris Vian, Cortázar, Vallejo, Anne Rice, Carpentier...), artísticas, etc. 

Para ello, nos situamos en diferentes cementerios de todo tipo ubicados en Europa y América. No necesariamente han de ser los más famosos o visitados (de esos también hay, obviamente, y sirven de muestra Highgate, Montparnasse o la Recoleta), sino que también encontramos cementerios minúsculos, humildes o semiabandonados que sirven, quizá aún en mayor medida, para hablarnos de nuestra relación con la muerte a lo largo de los tiempos y las culturas, de nuestros mitos, miedos, terrores y fantasías más profundos. En este sentido, cabe destacar la definición que Enriquez hace de los cementerios como libro resumen de todos los tiempos del tiempo.

Todo lo anterior hace de "Alguien camina sobre tu tumba" un libro híbrido que se sitúa, según el lugar y el momento, entre relato intimista, la crónica de viajes, el reportaje, la guía turística o el texto antropológico / sociológico, aunque siempre desde una perspectiva "pop". Lo anterior es debido al entrelazamiento de apuntes autobiográficos, datos históricos, hermosas descripciones de arte funerario, toques de humor negro (no podría ser de otra forma) y leyendas o anécdotas de lo más truculentas y variopintas. Eso sí, sin caer en el morbo por el morbo o en lo tremendista y gratuito, lo que hace de estas crónicas un artefacto literario sumamente entretenido e interesante.

Puestos a destacar algunos de los textos, me quedo con la visita al bellísimo y extraño cementerio de Punta Arenas (Chile), que sirve de base a un repaso de la histórica patagónica y su genocida colonización, con la crónica del surrealista y caótico viaje a la necrópolis de Colón (La Habana) y al concierto que dieron en la ciudad los Manic Street Preachers, con el más tenebroso (y a la vez humorístico) relato de la visita al cementerio de Montparnasse o con el más personal relato situado en el cementerio de la Reja (Moreno, Argentina).

Son solo cuatro (alguno había que escoger), pero de verdad que en "Alguien camina sobre tu tumba" hay mucho y bueno donde elegir. ¡No tengáis miedo!

Otros libros de Mariana Enriquez en ULAD: Bajar es lo peorEste es el marNuestra parte de nocheLa hermana menorLos peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego, Cómo desaparecer completamente

sábado, 7 de octubre de 2017

Françoise Hardy: La desesperación de los simios y otras bagatelas

Idioma original: Francés
Título original: Le désespoir des singes...et autres bagatelles
Traducción: Felipe Cabrerizo
Año de publicación: 2008
Valoración: Muy recomendable (sobre todo, para mitómanos)

Recuerdo haber pasado muchas madrugadas de mi adolescencia y tardoadolescencia escuchando "Flor de Pasión", el mítico programa de Radio 3 conducido por el no menos mítico Juan de Pablos, y recuerdo haber descubierto gracias a él multitud de artistas de la "prehistoria" del pop y del rock. Nombres como los de France Gall, Serge Gainsbourg, Sylvie Vartan, Michel Polnareff y, cómo no, Françoise Hardy forman parte de mi "educación sentimental". Así que cuando me enteré de la publicación en castellano de la autobiografía de la Hardy, allá que me lancé.

Ay, Françoise, Françoise..."Je ne sais pas ce que je veux", "Tous le garçons et les filles", "Comment te dire adieu", "Ma jeneusse fout le camp", "La question" al completo, "Je te cherche", etc, etc. Tantas canciones, tantos discos desde aquel lejano 1962 en el que saltó a la fama y alcanzó la astronómica cifra de dos millones de discos vendidos (solo en Francia, eh!). Cincuenta y cinco años al pie del cañón son muchos años y las casi cuatrocientas páginas de esta autobiografía resumen lo más relevante de todos estos años, tanto en la parte artística como en la personal y familiar.

En el plano artístico descubrimos no solo el éxito que desde bien joven cosechó y, al mismo tiempo, la abrumó, sino que también nos acercamos a sus altibajos creativos, a sus manías, sus miedos y frustraciones (muy unidos a los de su vida personal), a su fobia al directo, a los vaivenes de la industia, etc. Esta parte artística es todo un compendio de nombres casi legendarios, un deleite para mitómanos. La lista es abrumadora: Dylan, Beatles, Rolling Stones, Celentano, Gainsbourg, Stockhausen, Nick Drake, Ettiene Daho, Michel Berger (clave en su evolución musical), etc.

En la parte más personal y familiar, el libro está atravesado fundamentalmente por la relación, digamos un tanto destructiva, que la Hardy ha mantenido con Jacques Dutronc a lo largo de casi cincuenta años. Pero más allá de hechos conocidos, esta autobiografía nos permite acercarnos a otras vertientes que pueden haber quedado eclipsadas por la figura pública. Por ejemplo, su infancia y adolescencia, sus celos, sus inseguridades, sus complejos (ay, esa relación con su madre y sus abuelos), sus opiniones en materia política o religiosa, su forma de afrontar la maternidad, su afición por la astrología, etc. También aquí la vida de Hardy aparece rodeada de nombres más que conocidos: Patrick Modiano, Georges Pompidou, Michel Houellebecq,  Dalí, el doctor Barnard, etc

Los dos planos se van entrelazando a lo largo del libro, que sigue un orden estrictamente cronológico, lo que hace que la acumulación de nombres, fechas y datos no resulte pesada. Además, el estilo de Hardy es directo y sencillo, sin florituras ni artificios, lo que favorece un lectura de lo más ágil.

Más allá del aspecto mitómano que uno busca en este tipo de libros, es de agradecer que los mismos no se reduzcan a mero exhibicionismo o a simple autobombo sin asomo alguno de autocrítica. En este caso, me gustaría destacar la ausencia de autocomplacencia. Hardy reparte palos, sí, pero los principales palos se los lleva ella misma, ya que el reconocimiento de sus errores en la vida de pareja y en su vida artística está muy presente.

En definitiva, una lectura muy disfrutable, sobre todo si estás interesado en la música y en la cultura POP, que permite constatar, una vez más, cuánta verdad hay en esos versos de Kirmen Uribe que dicen "cierto, en tres generaciones hemos recorrido un largo trecho en la historia de la escritura (digamos la música). De todas formas, las preocupaciones, los miedos son los mismos y lo seguirán siendo".

domingo, 7 de mayo de 2017

Tochoweek II #7: Por el bien del Imperio, de Josep Fontana

Idioma: español
Año de publicación: 2011
Valoración: recomendable (incluso muy) para interesados

En 2011, cuando ya contaba con 80 años de edad, el conocido catedrático de Historia Económica Josep Fontana publicó este monumental "tochaco" sobre el devenir de la política internacional, y sobre todo estadounidense, desde el final de la II Guerra Mundial hasta ese momento (hay que señalar que no se trata del último libro que ha escrito este profesor: este mismo año se ha publicado El siglo de la revolución. Una historia del mundo desde 1914 sobre la historia contemporánea de los últimos 100 años, es decir, desde la Revolución Rusa hasta ahora, y prestando más atención, en principio, a la Unión Soviética y derivados).

Es imposible resumir en pocas líneas las casi mil páginas del libro -para quien esté interesado, hay además otras 200 de bibliografía al respecto-, que abarca 70 intensos años de Historia mundial, con cientos de protagonistas y de hechos relevantes. Siendo muy concisos, diremos que el libro trata desde las consecuencias inmediatas del fin de la guerra -o antes incluso, a partir de las conferencias de Yalta, Postdam y la no menos decisiva de Bretton Woods-, el trazado del nuevo mapa europeo y mundial, y los primeros indicios de la "Guerra Fría" que se avecinaba, hasta la crisis y disolución de la Unión Soviética medio siglo más tarde. Asistimos al proceso de descolonización (no siempre pacífica o pocas veces) de los países de África y Asia al ascenso y corrupción de los regímenes laicos árabes, hasta llegar a la eclosión islamista y la "guerra contra el terror" por parte de las potencias occidentales. Vemos cómo en este "Primer Mundo" occidental se desarrollan las políticas sociales del "bienestar" hasta que el modelo entra en crisis en los años 70, provocando un involución social que propucia la contrarrevolución conservadora de Reagan y Thatcher, que ha determinado el triunfo (por el momento) de lo que Fontana llama "el capitalismo realmente existente". Y, sobre todo, asistimos a la interpretación de un guión en el que la temperatura de fricción entre las dos superpotencias sube cada vez más, se llega al boiling point durante los primeros años de la década de los 60 y el vapor resultante encontraría una válvula de escape -Vietnam, Afganistán...- hasta perder buena parte de la presión resultante. Y mucho más: el devenir de gigantes como China, Pakistán o la India; las disputas por el petróleo que pueden ser sólo la antesala de las que nos esperan en el siglo XXI por el agua y la tierra cultivable; las revoluciones culturales y la dificultad de cambiar los sistemas dominantes desde dentro...

De igual forma, Fontana le da un buen repaso a los dirigentes -norteamericanos, sobre todo- que han llevado las riendas de la política internacional durante estos 70 años: entre los presidentes republicanos, sale mejor parado Eisenhower (pese a ser el presidente que le dio el abrazo fraternal a Franco) que, desde luego, Reagan o ambos Bush; incluso a Tricky Dick Nixon, pese a sus conocidos defectos y los desmanes que auspició durante su mandato, le reconoce cierta visión global con su política de distensión. Por parte demócrata, quien mejor parado sale es Lyndon B. Johnson, aunque fuera el presidente que más implicó a su país en la guerra de Vietnam; habla mucho mejor de él que de su conservador antecesor Kennedy, Truman o Jimmy Carter (todos, sin embargo, hubieran quedado como preclaros hombres de Estado de de haber incluido a Trump en el libro... aunque también es cierto que el advenimiento de alguien como éste ya se veía venir con la implantación del "populismo republicano", vigente desde entonces, durante la campaña de Nixon). En el lado soviético, el autor reivindica sobre todo la figura renovadora de Jrushev y también lo que podía haber sido el truncado mandato de Andropov.

La tesis que sustenta toda esta obra de Fontana (muy similar a la de la serie de reportajes La historia no contada de EEUU de Oliver Stone, por si alguien la ha visto) es que todo el entremado de poder militar y político organizado por los gobiernos de Estados Unidos con el aparente propósito de enfrentarse al "peligro soviético" (y sus consecuencias. tanto conflictos en los que intervinieron directamente, como Corea y Vietnam, como el apoyo y patrocinio a dictaduras y autocracias por todo el globo: Guatemala, Persia, Indonesia, Grecia, República Dominicana, todo el Cono Sur...), sino que estaba encaminado a conseguir y mantener la hegemonía mundial norteamericana, expandiendo su ideología y por supuesto, favoreciendo sus intereses y negocios...en crear, en suma, un verdadero "Imperio americano"; la prueba está en que, en los últimos 25 años, transcurridos desde la desaparición de la URSS, la política exterior norteamericana ha seguido la misma dinámica -aun cambiando de escenarios- e incluso ha incrementado su presencia militar en el mundo (865 bases militares). Que durante todos estos años se hayan disparado de manera desorbitante los índices de pobreza y desigualdad ( y no sólo comparando el Tercer Mundo con los oaíses desarrollados, sino también entre la población de éstos), según los datos disponibles y que nos proporciona el profesor Fontana, puede ser considerado una casualidad o no (?); eso ya que lo dilucide cada cual... Pero, a ser posible, después de haber leído este libro.

domingo, 8 de enero de 2017

Edvard Munch: El friso de la vida

Idioma original: Noruego
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun y Kirsti Baggethun
Año de publicación: 2015
Valoración: Muy recomendable para interesados

En 1844 Soren Kierkergaard escribió "El concepto de la angustia" y en 1893 Edvard Munch realizó lo que podría ser su representación pictórica en el archiconocido "El grito". "El grito" se inserta en "El friso de la vida (Livsfrisen)", ciclo pictórico realizado a partir de 1890 con una temática común (la Muerte, el Dolor, el Amor y la Angustia). De ahí la elección por parte de Nórdica de "El friso de la vida" como título para esta selección de textos del pintor.
Antes de nada, por si alguien anda despistado, recordar que Munch (1863-1944) fue un pintor noruego precursor del expresionismo. Formado en Amberes, París y Berlín, allí entró en contacto con Ibsen, Strindberg o Mallarmé, cuya influencia en su obra fue fundamental.

Munch escribió durante toda su vida sobre los más variados temas: reflexiones sobre el sentido y la esencia del arte, sobre el fundamento de su obra, textos de enorme carga lírica a medio camino entre la poesía en prosa o el microrrelato, diarios, etc. Sería conveniente que algunos de estos textos acompañaran a sus obras en museos y galerías para facilitar su comprensión, pero ese es otro tema. La temática de sus textos está profundamente marcada por la enfermedad, la locura y la muerte.  Esto obedece a sus antecedentes familiares y personales, debido a que su madre y su hermana fallecieron de turberculosis cuando Munch era apenas un niño y a que su padre era un hombre obsesivamente religioso, cercano a la locura. 

En cuanto a los textos que recoge el libro, estos se dividen en reflexiones sobre el arte, reflexiones sobre su obra, apuntes de sus diarios y un relato final, titulado "El gato blanco". 

Personalmente, destacaría las reflexiones sobre el arte (en general): ¿sirve el arte para algo?, ¿para qué?, ¿para cubrir esa necesidad de comunicación inherente al ser humano?, ¿para explicar el mundo?, ¿para explicar la vida?, ¿para conmover?. Más allá de las opiniones de Munch, esta parte plantea, en mi opinión, más preguntas de las que resuelve.

También resultan interesantes las reflexiones sobre su obra, sobre sus elecciones artísticas (expresionismo frente a impresionismo o realismo) y los textos que explican los motivos de algunos de sus cuadros. Mención aparte para la edición de Nórdica, con los textos y los cuadros del autor, una gozada.

En cuanto a los diarios, en ellos se ven las obsesiones ya comentadas del autor: la muerte, la angustia vital, el amor, etc. Estos textos están impregnados de una fuerte carga lírica y llenos de imágenes poderosas.

Quizá el relato final ("El gato blanco"), un relato cruel, sea lo más flojo del libro. 

Pero no importa. Quedémonos con el Munch pintor y con un libro sumamente atrayente para interesados en la vida y obra del noruego o en la pintura y el arte en general. Un verdadero descubrimiento.

lunes, 31 de octubre de 2016

Anexo a la semana del libro de culto: Diccionario de literatura para esnobs, de Fabrice Gaignault

Idioma original: francés
Título original: Dictionaire de Littérature à l'usage des snobs
Año de publicación: 2009
Traducción: Wenceslao Carlos Lozano
Valoración: muy recomendable para aspirantes a esnobs

Otra cosa no, pero en este blog somos de lo más esnob para esto de los libros. Por ejemplo, hemos tenido a uno de nuestros galeotes compañeros leyendo día y noche, para poder reseñarlos, todos los volúmenes de En busca del tiempo perdido , sólo por haberlos escrito el santo patrón de los esnobs literarios (quién apunto al respecto que "el esnobismo es una grave enfermedad del alma, pero localizada y que no la echa del todo a perder"). Además, ¿no acabamos de dedicar una semana al libro de culto?; categoría que, si bien no es equivalente a la de la literatura para esnobs, en más de un caso pueden coincidir; ahora bien, que un libro devenga "de culto" es consecuencia de una obsesión genuina, sospecho, ya sea individual o tribal, mientras que el esnobismo literario por definición es más superficial... o mejor dicho, resulta de una voluntad de ser más superficial (según Olivier de Magny: "El esnobismo consiste en un conjunto de prejuicios que un grupo de personas convierte en estrategia para que el resto de los humanos se sienta, eternamente y en todo, carente de elegancia..."), con el objeto de convertirse, siquiera de una forma íntima y hasta secreta, en uno de los elegidos happy-few. En fin, en el prefacio del libro,  Fabrice Gaignault, periodista cultural de una de esas revistas de impronta indudablemente francesa y al que se le supone buen conocedor del tema, se extiende con bastante lucidez al respecto, para concluir que "el esnobismo literario debe tomarse con la máxima ligereza (...). Al fin y al cabo, solo se trata de atribuirse y de inventarse unos códigos un poco más sutiles y refinados que la "lectura de confección" al uso..."

Visto lo cual, lo cierto es que no tiene sentido tratar de engañarnos: en este blog no somos para nada esnobs, como resulta tristemente evidente (¡si hasta hemos reseñado libros de Jorge Javier Vázquez, por el amor bendito!), pero es que este libro en realidad tampoco está destinado a los esnobs, como reza su título completo: Diccionario de literatura para esnobs y (sobre todo) para los que no lo son. Así que tranquilos: en este diccionario , ordenados alfabéticamente, como debe ser, encontramos autores que resultarán prácticamente desconocidos para la mayoría de los aficionados a la lectura, pero también otros muchos que, pese a haber sido adoptados por los esnobs en algún momento, ya han pasado al conocimiento no sé si del gran público, pero sí de los letraheridos o gafapastas de provincias e incluso de pueblo (como un servidor, que conste). me refiero a nombres como los de Von RezzoriRaymond Roussel, Marcel Schwob, Ambrose Bierce o Terry Southern, por no hablar de William BurroughsLovecraftSylvia Plath... Incluso aparecen autores de best-sellers como Harold Robbins o Maurice Dekobra, que sirviera de modelo, según se dice, al personaje de Tintin. En cambio, el único premio Nobel digno de salir en este diccionario es, precisamente, el más desconocido de todos: Winston Churchill (y no sólo por haber recibido ese premio, claro está). Cierto es que la perspectiva del autor del libro es evidentemente francesa, como no podía ser de otra forma y también bastante americano-anglófila, siendo el resto de literaturas del mundo prácticamente olvidadas; como representación en lengua hispana, menciona sólo, aunque ya es bastante, al internacional Max Aub, a la cada vez más reivindicada Silvina Ocampo y a José Carlos Llop, autor que explica su sorprendente inclusión en uno de los prólogos.

Lo interesante de este peculiar diccionario, además, es que no se limita a un mero prontuario de autores poco -o nada- conocidos por la mayoría de los lectores; aparecen también otros artistas (como Andy Warhol o el elegante ilustrador Berdsley), editores y editoriales, célebres revistas literarias (Granta, McSweeney's, Tel Quel), lugares con algún tipo de impronta libresca (el Sendero de Rilke en Trieste, Tánger, el pueblo de Cajarc, en el Lot...). E interesante, además, porque nos permite seguir el rastro a lo largo de sus páginas, como si fueran los ramales de una corriente subterránea, de diversos grupos y facciones literarias; algunos bien conocidos, como el Círculo de Bloomsbury, la famosa mesa redonda del Hotel Algonquin o los Husáres franceses, (derechistas y antiexistencialistas, fanáticos de la frase corta y afilada); otros, sospecho que más fruto de la socarronería del propio Gaignault o de Paul Morand que otra cosa: el Club de los Bigotes Largos -esto es, decadentes finiseculares de segunda fila-, la Escuela de Montana -Norman Maclean o el propio Richard Ford- o los amantes del cuello vuelto, entre otros... Todos estos junto con simbolistas -empezando por Barbey d'Aurevilly pero también el wagneriano y excesivo Joséphine "el Sâr" Péladan- beatniks, vanguardistas de todo pelaje, (vorticistas, el Outlaw Liberation Army...) estetas lunáticos como el baron Corvo, embaucadores canallas como Maurice Sachs, ermitaños de los libros, drogadictos, suicidas...  entre todos van tejiendo un tapiz fascinante en sus claroscuros, en la brillantez o lo desvaído de sus colores, que convierte la lectura y consulta de este diccionario en una sorpresa permanente (sin olvidar sus otros irónicos apartados:

-Diez libros odiados por los esnobs literarios.
-Chuleta imprescindible para ahorrarse pifias monumentales.
-Las diez muertes (más o menos) esplendorosas plebiscitadas por los esnobs literarios.)

Aun a riesgo de que esta reseña resulte demasiado larga, no puedo acabarla sin incluir la entrada correspondiente, cómo no, a "Proust, Marcel: El maestro de ceremonia anuncia a los invitados que han llegado y los que están por llegar, pero tiene la suma cortesía de no extenderse sobre sí mismo (1871-1922)"

Nota final (lo prometo): un libro ilustrado y editado con exquisito gusto, como suele suceder con Impedimenta. Un placer tenerlo entre las manos... y hasta leerlo.