miércoles, 29 de octubre de 2025
Roland Topor: Mundo inmundo
domingo, 10 de noviembre de 2024
Pedro Antonio de Alarcón: Narraciones inverosímiles. Selección
miércoles, 18 de septiembre de 2024
VV.AA.: Afusellats. 4 relats modernistes
miércoles, 31 de julio de 2024
Naka Kansuke: Perros
lunes, 15 de enero de 2024
Kay Boyle: Vivir es lo mejor
Año de publicación: Entre 1931 y 1951
Traducción: Magdalena Palmer
Valoración: Bastante recomendable
Si hace un par de años la lectura de El caballo ciego suponía el descubrimiento de una autora como Kay Boyle, la lectura de este Vivir es lo mejor supone la confirmación de la calidad de una autora que parece que va encontrando poco a poco su espacio en el saturado mercado español.
En esta ocasión, nos encontramos con una colección de cuentos escritos entre 1931 y 1951 que se presentan en dos partes diferenciadas según criterio temático y cronológico.
La primera de ellas (1931-1938) agrupa nueve relatos con temática más o menos común (racismo, prejuicios, locura, etc) y que basan gran parte de su atractivo en los gestos, en los silencios y en los "huecos" que ha de rellenar el lector. Destacan en este grupo:
- Vivir es lo mejor, relato de iniciación con personajes antagónicos que destaca por su poderoso crescendo.
- Su idea de una madre, texto de infinita tristeza protagonizado por un niño huérfano.
- Tu cuerpo es un joyero, oscuro relato que comienza con una imagen muy en la onda de El barón rampante para ir creando una atmósfera de lo más desasosegante y, sobre todo,
- Doncella, doncella, el mejor del conjunto por su desarrollo, asociaciones, símbolos e imágenes, así como por la interrelación del paisaje interior y exterior (y también, por qué no, por su ambientación el glaciar Pasterze, a los pies del Grossglockner, que me hace recordar cierto viaje que hice allá por 2007).
La segunda (1941-1951), por su parte, tiene como hilo argumental la Segunda Guerra Mundial. Pero Boyle rehúye la contienda en sí y pone el foco en personajes afectados de una u otra manera por la guerra y la posguerra. Corresponsales, campesinos que sufren las penurias de los años posteriores al conflicto, prisioneros alemanes, niños abandonados, etc, pueblan las páginas de estos relatos que hablan de angustias, miserias, violencias, ansias de libertad, heridas y cicatrices. Se trata de textos mucho más explícitos que los anteriores y ese cambio en el tono resulta algo chocante en un primer momento. No sé si será casualidad o no, pero son justamente los últimos relatos los que me resultan más interesantes. Así:
- La casa de Fife, relato que puede ser leído como una metáfora del ascenso del nazismo. Vaya, como si fuese La cinta blanca de Haneke (¿será Horst el niño del película?).
- Los perdidos, texto también iniciático que recuerda vagamente a Un soplo en el corazón de Louis Malle (por seguir con las referencias cinematográficas) y que tiene como protagonistas a tres chavales que se acercan a un centro de acogida. Quizá es el relato que mayor desarrollo de los personajes ofrece y que tiene un tratamiento más novelístico.
- Noche de invierno, profundamente triste, con esas heridas que no terminan de cerrar.
También de Kay Boyle en ULAD: El caballo ciego
martes, 9 de enero de 2024
Harlan Ellison: Visiones peligrosas (I, II y III)
Uno piensa que la vida es como un bote a la deriva; en ocasiones, ligeros vientos nos arrastran a gran velocidad, como con empeño en llegar lo antes posible a algún destino ignoto, y en otras, sin embargo, nos dejamos llevar por el flujo de la corriente; me pregunto qué extrañas corrientes han llevado mi vida hasta el momento en que me hallo leyendo un relato sobre un Bosco postmoderno con pene prensil, hijo de una ninfómana obesa y ludópata y nieto de un Unabomber helénico y centenario, narrado al estilo de Finnegans Wake durante 70 páginas– todo ello cortesía del bueno de Philip José Farmer -. Por cierto, un saludo a la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, que nos ha estado nutriendo de tarjetas de felicitación navideña durante tantos años; no sé porqué me he acordado ahora de ellos.
Debo aclararme: la reseña de hoy versa sobre Visiones peligrosas, una antología de relatos originales (esto es importante) de más de una treintena de popes de la ciencia ficción de los años 60, y claro, la época... la New Wave, el verano del 67, los hippies, las drogas... todo ella lleva a un resultado irregular. Pero oigan, al menos Philip K. Dick reconoció que usó drogas para la confección de su relato: más honesto que otros que hicieron mutis por el foro, pero que qué quieren que les diga, hay argumentos - como el anterior citado, o el toreo con coches - que parecen haber sido pergeñados con cierta ayuda lisérgica.
Bien, lo cierto es que es una obra encomiable: nada menos que la flor y nata de la época, así como viejas glorias supervivientes de la generación anterior, creando nuevos relatos y nunca publicados, expresamente recopilados para la ocasión y contando además con total libertad creativa. ¿Qué podía salir mal? Pues que es inevitablemente irregular.
Es, como digo, inevitable darse cuenta de quién se lo ha tomado más en serio, quién ha recuperado un texto de algún cajón y quién se ha desmelenado completamente rozando la boutade. Los textos van desde las cinco páginas (¿en serio, Damon Knight?) hasta las setenta y pico, con un nivel muy variable: desde grandísimos relatos como un ¿y si? del bloque soviético ganando la guerra fría, pasando por la entonces controversia de la pena de muerte y la donación de órganos, hasta alguna historia totalmente descafeinada como la del propio Harlan Ellison - para nada a la altura de sus compañeros - o algún breve cuento de hadas leído ya mil veces e integrado en el subconsciente colectivo de la humanidad.
Aquellos fans del género encontrarán muy interesante (o al menos ese fue mi caso) leer la obra de escritores más o menos principiantes en aquel entonces que pronto brillarían con luz propia en el firmamento de la ciencia ficción: un jovencísimo Larry Niven anterior a Mundoanillo, por ejemplo. Además, nos da la oportunidad de leer a autores más que interesantes a cuya obra es hoy día difícil de acceder; estoy pensando en Roger Zelazny o Theodore Sturgeon.
Otro plus que tiene es que cada relato, además de una desenfadada introducción de Harlan Ellison, tiene al final unos pocos párrafos de cada escritor explicando su visión de lo narrado, o sobre cómo ve él o ella el futuro (ahora ya pasado) de la ciencia ficción escrita. Esto punto lo encuentro francamente interesante, demasiadas veces me ha pasado que me quedado descolocado al acabar una lectura del género sin saber exactamente qué pretendía trasladarnos el escritor.
Cada uno de los volúmenes cuenta también con un prólogo general por parte de Ellison, el primero de ellos cuenta además con uno de Asimov, que quiso colaborar así en lugar de escribir un relato: es también francamente divertido cómo le llama enano insolente a Ellison y este le responde llamándole viejo decrépito. Ah, la ciencia ficción y su buena gente...
En fin, si son de magín inquieto no puedo menos que recomendarle esta antología; de carácter variable, el volumen de buenas historias es el suficiente como para que valga la pena leerlo, y en cuanto a las malas, son demasiado breves como para que importe.
Un libro ya legendario en el pequeño orbe de la ciencia ficción.
sábado, 16 de septiembre de 2023
Blas de Otero: Expresión y reunión
Año de publicación: 1981
Valoración: Bastante recomendable
Expresión y reunión fue el título de una antología ordenada por el propio autor en el año 1969 y que contenía numerosos poemas inéditos o no publicados en España, pero la edición que hoy reseñamos (Alianza, 1981) incluye poemas posteriores a 1969 y algunos de sus obras anteriores, lo que hace que sea una buena muestra de la poesía oteriana.
Pero no toda la obra de bilbaíno está representada por igual en la compilación. Su etapa existencialista ocupa un espacio mucho menor que el que ocupa su etapa más social, y eso es algo que me llama poderosamente la atención porque creo que Ángel fieramente humano o Redoble de conciencia son libros absolutamente fundamentales para entender la poesía española de posguerra. En cualquier caso, es lo que hay!
Ordenada de forma cronológica, la antología comienza con poemas de Cántico espiritual, Ángel fieramente humano, Redoble de conciencia y Ancia. Esta es la etapa existencialista del autor, marcada por el soneto como forma y la mirada hacia el propio interior del poeta como fondo, por el clasicismo en lo estructural y por su ligazón con las corrientes filosóficas de su tiempo en lo temático, sin olvidar la influencia de los místicos españoles. Decía que para mí estos libros contienen lo mejor de la poesía española de la década de los 50: el vacío, la soledad, la angustia, la sensación de haber sido abandonado por Dios da lugar a imágenes terribles y dejan arrasado al lector. Creo que el poema "Hombre" es el ejemplo más logrado de esta etapa.
Con Pido la paz y la palabra asistimos a un cambio tanto estilístico como temático en la poesía de Otero, cambio que lo acompañará hasta su muerte. Su mirada pasa, en términos generales, del interior al exterior, de lo individual a lo social, del reducto más minoritario a una inmensa mayoría; el soneto da paso a formas más ligadas a la cultura popular / oral, las estructuras tradicionales se abren a nuevas formas, como el verso libre, la prosa poética, etc.
Blas de Otero es ahora un poeta de lo político y el poeta de una España que duele y a la que ama profundamente (sus gentes, sus paisajes, etc). Lo primero lo consigue sin provocar sonrojo (lo poético y lo político no suelen casar bien y basta con leer algunos poemas de Neruda y Alberti para comprobarlo) pero creo que es inferior a su obra previa; lo segundo vincula al poeta con las generaciones inmediatamente anteriores (inevitable citar a Machado y al resto de la generación del 98).
P.S.: Hoy puede chocar, pero la cantidad de alusiones a España en esta antología es enorme. ¿Cómo sería recibida hoy en día tal cantidad de alusiones en un poeta de izquierdas?
También de Blas de Otero en ULAD: Ancia
jueves, 27 de abril de 2023
Colaboración: Paradoja perdida, de Fredric Brown
Título original: Paradox Lost
Traducción: Margarita González Trejo
Año de publicación: 1973 (en formato libro)
Valoración: Muy recomendable
Lo primero que hay que decir es que esta es una colección de relatos escritos a lo largo de varios años y recopilados por la mujer del autor, por lo que claramente habrá altibajos en cuanto a la calidad de las narraciones.
No les voy a engañar, siempre he sido un fan empedernido de la Ciencia Ficción, y aunque no podemos encajar a Brown en la vertiente más Hard del género, ni sea uno de los autores más representativos, siempre he tenido debilidad por él: sus relatos (casi) siempre son originales y tienen algo que aportar, que ya es mucho decir en un terreno tan trillado como este.
Así que lo reconozco, tengo un sesgo respecto a este género, pero permítanme explicarme: Siempre he creído que este género ha sido históricamente denostado por ser calificado como de evasión, como también le ocurre por ejemplo a la fantasía. Pero nada más lejos de la realidad: desde mi punto de vista, la ciencia ficción se caracteriza por darnos un escenario nuevo donde poder enfrentarnos a un problema que – todavía – no se ha dado en nuestro entorno. Es decir, no piensen en marcianitos verdes (aunque este autor tiene un libro protagonizado exclusivamente por, literalmente, marcianitos verdes), piensen más bien en los problemas éticos que tendríamos que afrontar en caso de que se halle algún tipo de vida – ya sea microbiótica, ya sea inteligente – y cómo actuar, proceder, comunicarse, etc. Eso para mí es la buena Ciencia Ficción. Pero este no es lugar para mi defensa de la CiFi y ya he gastado bastante espacio divagando sobre ella. Vayamos al lío.
Formado por trece relatos, el primero, del que el libro toma el título, nos ofrece una divertida – aunque con su inevitable toque machista de la época – vuelta de tuerca al concepto de viaje en el tiempo.
Teatro de títeres, mi favorito, está lleno de humor y casi podría considerarse un chiste largo. Brown aquí nos da un ejemplo de su talento, pudiendo aprovechar este breve relato como embrión de una novela que sería muy interesante.
El último tren es otro clásico ejemplo de existencialismo pesimista, ingrediente fundamental en el género.
No sucedió es claramente uno de los puntos bajos de la antología; no he llegado a cogerle el punto en ningún momento.
Llamada es una divertidísima aventura con alienígenas inmortales con el último hombre en la tierra y una hecatombe que acaba no solo con la casi totalidad de la raza humana, si no también con los animales.
Obediencia es otro relato que nos sorprende en medio del libro por su calidad y lo original de su planteamiento. Clásica interacción entre humanos y alienígenas pero con un desarrollo inesperado. Sin duda uno de los puntos álgidos de la colección.
El comisionista nos cuenta la historia de un joven que, gracias a un pacto mefistofélico, se convierte en una gran estrella de cine. Regusto a leyenda clásica y moraleja evidente, no por ello menos disfrutable.
Elurofobia baja un poco el nivel, no trata de ser nada más que un par de páginas divertidas.
Eine Kleine Nachtmusik es un relato un tanto deslavazado que retoma el tema del obseso y el pacto diabólico, con un toque que recuerda a algunos relatos de Cortázar.
Sirio Nada es otra divertida historia sobre algo que no es lo que parece... el giro final le aporta una dimensión extra a la historia.
El nuevo es una historia de demonios pirómanos sueltos en el mundo con un final patético: el chauvinismo de los estadounidenses, visto desde fuera, es ridículo, y mi sensación es que era mucho más exacerbado a mediados de siglo.
La doble moral no pasa de ser una rápida reflexión sobre la censura y la hipocresía intrínseca, acabando el libro con Algo verde, una maravillosa reflexión sobre la soledad y los demonios autoinfligidos. Un punto final con mayúsculas para concluir una compilación estupenda de relatos que nos habla de un escritor dotado de un extraño talento y que hará las delicias de cualquiera que se acerque a él, estoy seguro.
Firmado: EPS
viernes, 24 de febrero de 2023
Reseña + Entrevista: Cromosoma Splatter, de VV.AA.
jueves, 6 de octubre de 2022
Emilia Pardo Bazán: El encaje roto. Antología de cuentos de violencia contra las mujeres
viernes, 19 de agosto de 2022
VV.AA.: Arquitecturas inquietantes
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados)
- "Un flamante apartamento", de José Luis Velasco. Tiene una prosa cuidada y detallista. Desgraciadamente, su voz narrativa es inverosímil.
- "La casa inútil", de Thomas Harris. Cumple, pero he detectado alguna incoherencia en su lógica interna.
- "Una noche de invierno es una casa", de Cecilia Eudave. Lograda metáfora sobre la descomposición de una pareja.
- "En la ruta", de Gustavo Nielsen. La forma en que transmite su premisa, así como la atmósfera malrollera y las imágenes perturbadoras que convoca, se me antojan muy interesantes.
- "La casa embrujada", de Fernando Iwasaki. Típico microrrelato del autor, con su ineludible giro de tuerca final.
- "La casa feliz", de José María Merino. Elegante, aunque insípido, ejercicio de extrañeza.
- "La lepra de las casas", de Ana María Shua. Prueba de que se puede comunicar muchísimo con unas pocas líneas.
- "Habitante", de Patricia Esteban Erlés. Breve pero intenso. Su estructura circular insinúa connotaciones espeluznantes.
- "La casa muerta", de Alina Gadea. Hermosamente triste a su fascinante manera.
- "Calamidad doméstica", de Solange Rodríguez Pappe. Su temática y enfoque rehuyen lo convencional.
- "La Maga", de Elia Barceló. Historia canónica donde las haya, competente aunque tendente a la sobreexplicación.
- "La casa de Adela", de Mariana Enriquez. Tan sencilla y eficaz como una buena leyenda urbana. Destacaría, sobre todo, su conseguido escenario principal.
- "La casa vacía", de David Roas. Tributo respetuoso a la figura y obra de H. P. Lovecraft con un planteamiento y desenlace excesivamente lineales.
- "La maldición de la casa Arteaga", de Yoselin Goncalves. Contenida e introspectiva reflexión en torno a la pobreza, la familia y el desarraigo.
- "Casa volada", de Gemma Solsona Asensio. Homenaje a la magistral "Casa tomada" de Julio Cortázar.
sábado, 13 de agosto de 2022
Laura Lee Bahr: Carne de ángel
- "Mentirose". Cuento oscuro que destaca por su solvente manejo del suspense y la ambigüedad.
- "Perro perdido". Estudio de personaje que nos enfrenta a un conmovedor arco de redención.
- "Pastel de terciopelo azul". Logrado ejercicio estilístico que funde el espacio-tiempo para reflexionar sobre las relaciones interpersonales y afectivas.
- "Cabeza de rata". Bizarrada que combina una premisa alocada con un trasfondo profundo.
- La atmósfera onírica, casi metafísica, de "Tangerine".
- La naturaleza híbrida de "Apagón en Upper Moosejaw" (pastiche de sci-fi romántica) y "La causa" (mezcla de noir clásico con distopía).
- La intención detrás de "Hora feliz".
- El componente de autoficción y metaliteratura de "En el desierto".
sábado, 26 de diciembre de 2020
VV.AA.: Reinas del abismo
- "Una revelación", de Mary E. Braddon: Thriller decimonónico predecible plagado de personajes acartonados, cuyas conveniencias obligan a suspender la incredulidad en demasía y que desaprovecha su toque gótico.
- "El ángel escultor", de Marie Corelli: Aunque tiene poco o nada de inquietante (al menos en el sentido tradicional de la palabra), entrega un curioso enfoque de género. Sólo por esto, vale la pena.
- "De entre los muertos", de Edith Nesbith: Joyita que genera con eficacia su atmósfera.
- "Una Navidad en la niebla", de Frances Hodgson Burnett: Premisa diferente que, pese a extenderse más de la cuenta, permite reflexionar sobre cuestiones de enjundia. Me ha sorprendido positivamente.
- "El piso encantado", de Marie Belloc Lowndes: Cuento romántico disfrazado en un inicio de historia de terror. Su estilo está bastante cuidado y construye una ambientación muy lograda, pero la forma tramposa que tiene su autora de entregar la información no ayuda a redondear el conjunto. Para colmo, recurre al tropo del fantasma bondadoso de manera inverosímil.
- "Una circe moderna", de Alicia Ramsey: Se lee con fluidez y tiene alguna imagen interesante. Sin embargo, no llega a fascinar en ningún momento. Eso sí, aprueba por los pelos por presentar a una antagonista, la Virgen Loca, que nada tiene que ver con el resto de villanos que encontramos en estas páginas.
- "La naturaleza de las pruebas", de Mary Sinclair: De factura y subtexto modernos, adereza el horror sobrenatural con el sexo. Por desgracia, lo hace sin abrazar los excesos desacomplejados que insinúa.
- "El obispo del infierno", de Marjorie Bowen: Culebrón adictivo rematado con un desenlace algo endeble. Sea como fuere, deja un buen sabor de boca.
- "El tapete", de Greye La Spina: Muy convencional. Entre otras cosas, no logra crear el misterio y la tensión que se propone.
- "Dama Blanca", de Sophie Wenzel Ellis: Se podría pulir, aunque cumple como pasatiempo. Quizás debería haberse lanzado de cabeza a su esencia de serie B, en vez de decantarse por derroteros edulcorados.
- "La risa", de G. G. Pendarves: No esconde ninguna novedad, pero su clímax destaca por amargo.
- "A la luz de las velas", de Lady Eleanor Smith: Alejado de las fórmulas fáciles. Sin duda alguna, un trabajo notable.
- "La melodía maravillosa", de Jessie Douglas Kerruish: Logra mantener un suspense excelente y no tiene grandes pretensiones (lo cual juega a su favor).
- "La Isla de las Manos", de Margaret St. Clair: Su extensión no le permite desplegar con holgura todas sus cartas. El cualquier caso, es creativo y engancha.
- "Los indeseados", de Mary Elisabeth Counselman: Explica demasiado sus trucos, restándoles capacidad de sorpresa, volviendo obvio al mensaje y despojando al lector de su labor proactiva. Pese a todo, me ha gustado.
- "El séptimo caballo", de Leonora Carrington: Exquisita muestra del potencial literario que tiene el surrealismo.
martes, 18 de agosto de 2020
Ambrose Bierce: Casas encantadas
Idioma original de los relatos: InglésTraducción: Ioana Sotuela
Publicación de este volumen: 2016
Valoración: Entre recomendable y está bien
Para ser justos, hay que remarcar que en la segunda mitad de Casas encantadas podemos encontrar una serie de relatos de terror que no presentan las características listadas arriba. Son, a mi juicio, bastante más interesantes que sus predecesores, y se aproximan a lo que podríamos considerar narrativa de género moderna canónica. Porque estas piezas no se limitan a mostrar las herramientas que se empleaban en el pasado para meter miedo, sino que adelantan algunas que a día de hoy se siguen usando.
miércoles, 1 de julio de 2020
VV.AA.: Horror Dummies. Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos
Idioma original: CastellanoAño de publicación: 2015
Valoración: Está bien
En general, los textos de esta antología me han gustado, pues están permeados por una agradecida crueldad y tapizados por escenas grotescas que harán las delicias de los amantes del género. Es cierto que presentan algún que otro lugar común a lo yanqui (teatros y circos ambulantes, por ejemplo), pero nada que provoque bochorno.
"Todos somos Sammy", de Luis Guallar, es una historia de regusto clásico entretenida de principio a fin. Ojalá se hubiera decantado, eso sí, por una deriva más ambigua.
"Y si es solo una vez", de Daniel P. Espinosa, tiene un toque psicológico interesante y giros de tuerca sumamente ingeniosos. Su ritmo y ambientación no acaban de funcionar; sin embargo, la narración, en su conjunto, se lee con placer.
"Coletas Tracy", de Lluís Rueda, entrega pasajes de un erotismo retorcido que sólo un depravado como yo podría disfrutar.
"Ninfas", de Patricia Muñiz, supura una nada desdeñable cantidad de mala leche. Además, debo remarcar que el escarceo de esta pieza por la ciencia ficción la dota de una identidad definida. Recomendable.
"Peña del Necio", de Jesús Gordillo, es un relato cien por cien castizo. Tiene la Guerra Civil española como telón de fondo y lo protagonizan un cura y el militar que lo escolta hasta un pueblecito recóndito. Mantiene muy bien la tensión hasta alcanzar el clímax, desgraciadamente abrupto y que, para mi gusto, desaprovecha a un personaje que tenía mucho potencial. Aún así, señalaría este texto en tanto que una de las joyitas del volumen.
"Dientes", de Jorge P. López, juega con las expectativas del lector y tiene imágenes francamente impactantes. Sencillito pero correcto.
viernes, 26 de junio de 2020
Edith Nesbit: El último dragón y otros cuentos
Traducción: Xesús Fraga
Ilustraciones: Rocío Martínez
Valoración: Está bien (recomendable para niños)
Mis textos favoritos del volumen son "El dragón de fuego" y "Billy el rey", pero "El dragón de hielo", "Los salvadores del país" y "El último dragón" no les van a la zaga. Protagonizan estos relatos niños valientes y decididos, que a veces ejercen como príncipes o incluso como reyes. Algunos de los escenarios que cobijan sus aventuras brillan con luz propia. Pienso, en efecto, en un Polo Norte inédito, o en un reino rodeado por un mar de caramelo.
Estoy seguro de que estas narraciones harán las delicias de los más pequeños. Es innegable que, en determinados pasajes, pueden parecer un tanto anticuadas (a fin de cuentas, la mayoría de ellas se publicaron en 1899). Además, a veces son algo "naif"; sus personajes son planos, sus conflictos se cierran con demasiada facilidad y su tensión no siempre alcanza cotas satisfactorias. Pese a todo, debo insistir en que los niños las disfrutarán sobremanera, e incluso sacarán alguna que otra sonrisa de ternura a los adultos que las lean.
miércoles, 1 de enero de 2020
Shūji Terayama: El hilo rojo que une el abandono
Es posible que Shūji Terayama (1935-1983) no os suene. A fin de cuentas, Terayama fue un escritor, poeta, dramaturgo, director y fotógrafo de vanguardia japonés poco conocido fuera de su país natal, e incluso allí se le empieza a olvidar. El hilo rojo que une el abandono es su primer título publicado en castellano, una antología compuesta por veinte cuentos oscuros editada por Libros Walden.
sábado, 17 de agosto de 2019
George Sand: Cuentos de una abuela
Título original: Contes d'une grand-mère
Año de publicación: 1873
Traductora: Amaya García Gallego
Valoración: Recomendable (muy para niños)
En serio, las reflexiones y moralejas que se desprenden de ellas resonarán eficazmente en más de un adulto. A fin de cuentas, la importancia de crecer o de perseverar son algunos de los temas barajados en estas páginas, pero también la necesidad de fomentar la creatividad y la imaginación de los niños. Asimismo, Dupin prodiga en estas ficciones algunos valores adelantados a su tiempo que no nos iría mal refrescar un poco.
Cuentos de una abuela compila tres narraciones: "El castillo de Cumbrecorva", que por longitud podríamos considerar una novela corta, "La reina Coax" y "La nube rosa". De las tres me quedo con la primera, deliciosamente escrita, sensible y madura. A ratos parece ligada a una cosmovisión algo ingenua y a una intención ejemplarizante, pero Dupin elude gozosamente esta dirección.
Por cierto, me encanta la forma que tiene la autora de implementar el elemento fantástico en estos textos. Nunca confirma que exista realmente, y deja dicha posibilidad a elección del lector. Al menos, así sucede en todos los cuentos excepto en "La reina Coax", menos ambiguo que los otros dos.
En suma, nos encontramos frente a una antología que, pese a encasillarse en la literatura infantil, es capaz de rehuir las limitaciones del género. Además, está repleta de elementos distintivos que la harán atractiva a paladares de todo tipo: carga alegórica, pinceladas propias del mejor romanticismo, imaginación, prosa exigente... ¿A qué esperáis para pedirle a vuestra abuela que os la lea en voz alta?
viernes, 19 de abril de 2019
VV.AA. Ojos de aguja
Idioma original: variosAño de publicación: 2000
Valoración: Recomendable (sobre todo para fans del género)
miércoles, 27 de marzo de 2019
VV.AA.: Valores familiares

Trece relatos, todos relacionados de un modo u otro con la ficción fantástica y sus más pintorescas ramificaciones, escritos por un total de diez autores. Llegados a este punto, quiero señalar que esta antología es bastante irregular. Si bien es cierto que Valores familiares contiene propuestas genuinamente interesantes, como “¡Gas! ¡Gas! ¡Carnivore!”, de Sergi G. Oset, también aúna historias meramente disfrutables dentro de los estándares pulp, como “Esther, nuestra inmaculada genocida”, de Takeshi García-Ashirogi.
De todas formas, recomiendo Valores familiares a aquellas personas que busquen ficción distinta plagada de ideas y conceptos creativos. Además, el humor, presente en casi todos los relatos del volumen de forma más o menos explícita, funciona prácticamente todo el tiempo. Respecto a la edición, debo decir que la cubierta me encanta. Asimismo, remarcaría que he encontrado algunos errores tipográficos en este libro: palabras sin tilde, repetidas, etc... Vamos, nada que no se le pueda perdonar al bueno de Hugo Camacho, editor de Orciny Press que ha ejercido todavía como editor, prologuista y traductor de esta antología.





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