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miércoles, 29 de octubre de 2025

Roland Topor: Mundo inmundo

Año de publicación (del volumen): 1972
Valoración: Recomendable (sobre todo para amantes de Roland Topor y del humor negro)

Roland Topor fue uno de esos artistas polifacéticos que abordaron diversas disciplinas con envidiable personalidad y solvencia. Escribió novelas y relatos que a mi juicio rozan la genialidad, incurrió en el diseño escenográfico y de vestuario para ópera y teatro, participó en el cine y la televisión, formó parte del Grupo Pánico junto a Alejandro Jodorowsky, Fernando Arrabal, Olivier O. Olivier y Jacques Sternberg y, por encima de todo, se entregó al dibujo.

Mundo Inmundo es, precisamente, una inclasificable antología de algunos de sus dibujos. Dichos dibujos, divididos en seis capítulos ("Toxicología", "Los masoquistas", "¿Terror?", "¡Terror!", "El arte de morir" y "Mundo inmundo"), exhiben un nivel promedio muy alto. Y es que, si bien el oficio gráfico de Topor deja que desear en ciertos apartados (la nula variedad de fisionomías y anatomías, la rigidez de las posturas, la tosquedad de los trazos, etc...), es más que suficiente para que su obra alcance un mínimo formal. Además, dicha obra gana enteros en lo conceptual, gracias a la extravagante imaginación del autor, así como su ingenio visual y su retorcido humor negro. ¡Cómo no amar la audacia de esa ilustración en la que una mujer emplea como paracaídas lo que parece ser un bloque de hormigón! ¡Cómo no desternillarse ante el hombre que, estando plácidamente recostado en su cama, se dispone a disparar a las dianas que tienen sus pies!

En resumen: Mundo inmundo es una estupenda manera de adentrarse al universo gráfico de Topor (incluso más que esa estupenda película de animación en la que colaboró, El planeta salvaje), y gustará especialmente a los amantes del humor negro y a los admiradores de artistas como Alfred Kubin, Odilón Redón, Zdzisław Beksínski y Aleksandra Waliszewska.





También Roland Topor en ULAD: Aquí

domingo, 10 de noviembre de 2024

Pedro Antonio de Alarcón: Narraciones inverosímiles. Selección

Idioma original: Español
Año de publicación: 1882
Valoración: Curioso

Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891) fundó y colaboró con diversas publicaciones literarias, se batió en duelo con un venezolano que le acabó perdonando la vida, incursionó en política, fue nombrado académico y escribió tanto artículos periodísticos, relatos y novelas como diatribas contra la Corona, la Monarquía y la Iglesia.

De su ecléctica bibliografía narrativa, agrupada en tres tomos titulados respectivamente Cuentos amatorios, Historietas nacionales y Cuentos inverosímiles, destacaré algunos de los relatos de éste último volumen, que han sido rescatados por ediciones Insomnes en su particular Selección. Analicémoslos uno a uno: 

"El año en Spitzberg" nos presenta a un hombre que, tras matar a un rival amoroso, es abandonado a su suerte en una isla deshabitada y helada. La premisa y desarrollo de este relato de supervivencia son harto lineales, pero recomiendo leerlo sólo por la belleza de sus descripciones paisajísticas y por el atinado retrato psicológico que hace de un protagonista atormentado por el miedo a la muerte, la soledad y el tedio.

"El amigo de la muerte" narra el delirante encuentro de un zapatero con ésta última. Su extensión (que quizá rebasa la de un relato convencional para adentrarse en la de una novela breve) lastra un poco el ritmo del conjunto, pues por momentos parece que la idea central se estira en demasía. Aun así, resulta una lectura curiosa que hará las delicias a los amantes de la literatura de corte fantástico de la época.

"Los ojos negros" combina toques trágicos (adulterio, venganza...) con aventuras (duelos, batallas navales, naufragios...). Tildada de «historia escandinava imaginada por un andaluz» por el propio Alarcón, es francamente entretenida y satisfactoriamente intensa.

"La mujer alta" es un «cuento de miedo» típicamente decimonónico, en el cual una vieja horrenda preludia la muerte de los seres queridos de un ingeniero. La imaginería grotesca de su esperpéntica antagonista está muy conseguida, así como el suspenso y la tensión que logran alcanzar un par de escenas.

Como veis, los relatos compilados en estos Cuentos inverosímiles. Selección no tienen los personajes más memorables ni los argumentos más complejos. A eso hay que sumarle que su prosa, aunque a todas luces correcta, acusa algunos de los vicios de la literatura decimonónica; a saber, un estilo moroso y reiterativo. Sin embargo, la antología funciona e incluso constituye una lectura más fluida de lo que uno podría imaginar a priori. Además, relatos tan interesantes como "La mujer alta" conviene leerlos al menos una vez en la vida.

Por último querría alabar la labor de Insomnes. Y es que el mimo y oficio que la editorial ha depositado en Narraciones inverosímiles. Selección resulta asombroso. Para empezar destacaría el apartado gráfico del libro; sobre todo esas imágenes en blanco y negro acompañan a los relatos de Alarcón. También me gustan los paratextos que complementan el volumen, una introducción y un apéndice, pues contextualizan adecuadamente a la obra y el autor sin llegar a saturar al profano.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

VV.AA.: Afusellats. 4 relats modernistes

Idioma original de los relatos: Catalán
Año de publicación del volumen: 2021
Valoración: Está bien

Afusellats compila cuatro relatos modernistas de distintos escritores catalanes. En todos ellos se exploran los recovecos más bestiales del alma humana. Aunque su estilo a día de hoy pueda parecer algo anticuado, dilatado y redundante, ni su léxico en desuso llega a confundir ni el interés de sus argumentos se ha erosionado en demasía.

En "La bufetada" (1884), de Narcís Oller, un carnicero siente que su rol de hombre de la casa se ve amenazado por su esposa, una mujer humilde que ha logrado montar un próspero negocio. Debo admitir que el giro final de este relato, sin ser particularmente original, me sorprendió al eludir la dirección más obvia.

En "Dia de sentència" (1906), de Raimon Casellas, una masa compuesta por gente de todas las clases sociales se une para contemplar la ejecución de un bandolero. El relato arremete con un sarcasmo no exento de repugnancia contra los instintos más bajos del ser humano y contiene, como de refilón, críticas tanto a las multitudes sedientas de sangre como a las autoridades y su implementación a veces arbitraria de la justicia.

En "Carnestoltes" (1907), de Víctor Català, una marquesa anciana y paralítica no se percata de que está enamorada de su fiel criada hasta que resulta demasiado tarde. La prosa de este relato es, con diferencia, la más depurada del conjunto. A eso hay que sumarle otras dos virtudes: la valentía de tocar el tema lésbico en su época, sin demonizarlo ni edulcorarlo en el proceso, o la crueldad de su trágico desenlace.

En "L’afusellat" (¿?), de Marian Vayreda, un hombre intenta sonsacar al guía que lo acompaña durante el trayecto en mula de Olot a Vic la historia detrás de su apodo. Me hubiera gustado que este relato enfatizara más ese elemento fantástico que apenas insinúa. En cualquier caso, es innegable que funciona, especialmente ciertas descripciones frenéticas de su clímax.

Resumiendo: Afusellats es una antología recomendable para los amantes del modernismo catalán, o para aquellos curiosos que deseen catarlo en un formato asequible. 

También querría alabar las ilustraciones de Cesc Pujol que adornan este volumen editado por Lapislàtzuli. Y es que me gustan su combinación de acabados detallados con otros más abocetados, la expresividad de los personajes que en ellas aparecen y, sobre todo, los ángulos y composiciones por los que optan. Destacaría especialmente las dos que acompañan el relato "Carnastoltes" a modo de evocadora secuencia gráfica.

miércoles, 31 de julio de 2024

Naka Kansuke: Perros

Idioma original: Japonés
Título original: 犬 / 菩提樹の
Traducción: Iván Díaz Sancho 
Año de publicación: 1924 / 1931
Valoración: Está bien

Perros compila dos historias del escritor japonés Naka Kansuke fuertemente influenciadas por el Romanticismo y el budismo. Ambas están repletas de tristeza, desgracia y pesimismo.

La novela corta que da título al conjunto (1924) se ambienta en la India Medieval durante la invasión musulmana, aunque al retratar ese contexto cae en algunos esteriotipos y se toma ciertas licencias históricas. Funciona en tanto que metáfora (no precisamente sutil, todo sea dicho) de la bestialidad que anida en los humanos y alberga descripciones bastante escabrosas. 

Va sobre un brahmán ya viejo que vive en una choza en medio del bosque y empieza a desear a una joven hermosa e inocente que reza a una cercana estatua del dios mono; con tal de poseerla, se transforma a sí mismo y a ella en perros. 

"A la sombra del árbol de Bodhi" (1931), cuento que Kansuke escribió originalmente para la hija de un amigo, recuerda vagamente al mito de Pigmalión. En él, un escultor crea una réplica de su difunta hija y su ayudante, que la amó en vida, recurre a los dioses para insuflar vida a la obra de su maestro.

Vaya por delante que ninguna de las historias de Kansuke me ha parecido notable. Varios defectos las empañan: una prosa que tiende a la sobreexplicación, unos argumentos que se dilatan en demasía por culpa de ella y de algunas escenas reiterativas, amén de unos personajes sumamente planos y lineales. Aun así, admito que cumplen su función en tanto que fábulas misantrópicas y que tienen algún apartado resaltable. De "Perros", que me ha gustado bastante más que su sucesora, destacaría por ejemplo su premisa y alguna escena truculenta; de "El árbol de Bodhi", en cambio, apenas rescataría sus toques fantásticos. 

lunes, 15 de enero de 2024

Kay Boyle: Vivir es lo mejor

Idioma original: Inglés
Título original: Life being the best. An anthology
Año de publicación: Entre 1931 y 1951
Traducción: Magdalena Palmer
Valoración: Bastante recomendable

Si hace un par de años la lectura de El caballo ciego suponía el descubrimiento de una autora como Kay Boyle, la lectura de este Vivir es lo mejor supone la confirmación de la calidad de una autora que parece que va encontrando poco a poco su espacio en el saturado mercado español.

En esta ocasión, nos encontramos con una colección de cuentos escritos entre 1931 y 1951 que se presentan en dos partes diferenciadas según criterio temático y cronológico.

La primera de ellas (1931-1938) agrupa nueve relatos con temática más o menos común (racismo, prejuicios, locura, etc) y que basan gran parte de su atractivo en los gestos, en los silencios y en los "huecos" que ha de rellenar el lector. Destacan en este grupo:

  • Vivir es lo mejor, relato de iniciación con personajes antagónicos que destaca por su poderoso crescendo.
  • Su idea de una madre, texto de infinita tristeza protagonizado por un niño huérfano.
  • Tu cuerpo es un joyero, oscuro relato que comienza con una imagen muy en la onda de El barón rampante para ir creando una atmósfera de lo más desasosegante y, sobre todo,
  • Doncella, doncella, el mejor del conjunto por su desarrollo, asociaciones, símbolos e imágenes, así como por la interrelación del paisaje interior y exterior (y también, por qué no, por su ambientación el glaciar Pasterze, a los pies del Grossglockner, que me hace recordar cierto viaje que hice allá por 2007).

La segunda (1941-1951), por su parte, tiene como hilo argumental la Segunda Guerra Mundial. Pero Boyle rehúye la contienda en sí y pone el foco en personajes afectados de una u otra manera por la guerra y la posguerra. Corresponsales, campesinos que sufren las penurias de los años posteriores al conflicto, prisioneros alemanes, niños abandonados, etc, pueblan las páginas de estos relatos que hablan de angustias, miserias, violencias, ansias de libertad, heridas y cicatrices. Se trata de textos mucho más explícitos que los anteriores y ese cambio en el tono resulta algo chocante en un primer momento. No sé si será casualidad o no, pero son justamente los últimos relatos los que me resultan más interesantes. Así:

  • La casa de Fife, relato que puede ser leído como una metáfora del ascenso del nazismo. Vaya, como si fuese La cinta blanca de Haneke (¿será Horst el niño del película?).
  • Los perdidos, texto también iniciático que recuerda vagamente a Un soplo en el corazón de Louis Malle (por seguir con las referencias cinematográficas) y que tiene como protagonistas a tres chavales que se acercan a un centro de acogida. Quizá es el relato que mayor desarrollo de los personajes ofrece y que tiene un tratamiento más novelístico.
  • Noche de invierno, profundamente triste, con esas heridas que no terminan de cerrar.
Por lo tanto, más que recomendable selección de quince de los relatos publicados por Kay Boyle, una autora cuyos textos (en especial, los de la primera parte) me recuerdan a la bastante más conocida por estos lares Carson McCullers. A ver si con un poco de suerte Boyle llega a ser tan difundida como McCullers. Espero que así sea. 

También de Kay Boyle en ULAD: El caballo ciego

martes, 9 de enero de 2024

Harlan Ellison: Visiones peligrosas (I, II y III)

Idioma original: inglés
Título original: Dangerous visions
Traducción: Domingo Santos y Francisco Blanco
Año de publicación: 1967
Valoración: Recomendable para fans

Uno piensa que la vida es como un bote a la deriva; en ocasiones, ligeros vientos nos arrastran a gran velocidad, como con empeño en llegar lo antes posible a algún destino ignoto, y en otras, sin embargo, nos dejamos llevar por el flujo de la corriente; me pregunto qué extrañas corrientes han llevado mi vida hasta el momento en que me hallo leyendo un relato sobre un Bosco postmoderno con pene prensil, hijo de una ninfómana obesa y ludópata y nieto de un Unabomber helénico y centenario, narrado al estilo de Finnegans Wake durante 70 páginas– todo ello cortesía del bueno de Philip José Farmer -. Por cierto, un saludo a la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, que nos ha estado nutriendo de tarjetas de felicitación navideña durante tantos años; no sé porqué me he acordado ahora de ellos.

Debo aclararme: la reseña de hoy versa sobre Visiones peligrosas, una antología de relatos originales (esto es importante) de más de una treintena de popes de la ciencia ficción de los años 60, y claro, la época... la New Wave, el verano del 67, los hippies, las drogas... todo ella lleva a un resultado irregular. Pero oigan, al menos Philip K. Dick reconoció que usó drogas para la confección de su relato: más honesto que otros que hicieron mutis por el foro, pero que qué quieren que les diga, hay argumentos - como el anterior citado, o el toreo con coches - que parecen  haber sido pergeñados con cierta ayuda lisérgica.

Bien, lo cierto es que es una obra encomiable: nada menos que la flor y nata de la época, así como viejas glorias supervivientes de la generación anterior, creando nuevos relatos y  nunca publicados, expresamente recopilados para la ocasión y contando además con total libertad creativa. ¿Qué podía salir mal? Pues que es inevitablemente irregular.

Es, como digo, inevitable darse cuenta de quién se lo ha tomado más en serio, quién ha recuperado un texto de algún cajón y quién se ha desmelenado completamente rozando la boutade. Los textos van desde las cinco páginas (¿en serio, Damon Knight?) hasta las setenta y pico, con un nivel muy variable: desde grandísimos relatos como un ¿y si? del bloque soviético ganando la guerra fría, pasando por la entonces controversia de la pena de muerte y la donación de órganos, hasta alguna historia totalmente descafeinada como la del propio Harlan Ellison - para nada a la altura de sus compañeros - o algún breve cuento de hadas leído ya mil veces e integrado en el subconsciente colectivo de la humanidad.

Aquellos fans del género encontrarán muy interesante (o al menos ese fue mi caso) leer la obra de escritores más o menos principiantes en aquel entonces que pronto brillarían con luz propia en el firmamento de la ciencia ficción: un jovencísimo Larry Niven anterior a Mundoanillo, por ejemplo. Además, nos da la oportunidad de leer a autores más que interesantes a cuya obra es hoy día difícil de acceder; estoy pensando en Roger Zelazny o Theodore Sturgeon.

Otro plus que tiene es que cada relato, además de una desenfadada introducción de Harlan Ellison, tiene al final unos pocos párrafos de cada escritor explicando su visión de lo narrado, o sobre cómo ve él o ella el futuro (ahora ya pasado) de la ciencia ficción escrita. Esto punto lo encuentro francamente interesante, demasiadas veces me ha pasado que me quedado descolocado al acabar una lectura del género sin saber exactamente qué pretendía trasladarnos el escritor.

Cada uno de los volúmenes cuenta también con un prólogo general por parte de Ellison, el primero de ellos cuenta además con uno de Asimov, que quiso colaborar así en lugar de escribir un relato: es también francamente divertido cómo le llama enano insolente a Ellison y este le responde llamándole viejo decrépito. Ah, la ciencia ficción y su buena gente...

En fin, si son de magín inquieto no puedo menos que recomendarle esta antología; de carácter variable, el volumen de buenas historias es el suficiente como para que valga la pena leerlo, y en cuanto a las malas, son demasiado breves como para que importe.

Un libro ya legendario en el pequeño orbe de la ciencia ficción.

sábado, 16 de septiembre de 2023

Blas de Otero: Expresión y reunión

Idioma original: Español

Año de publicación: 1981

Valoración: Bastante recomendable 

Expresión y reunión fue el título de una antología ordenada por el propio autor en el año 1969 y que contenía numerosos poemas inéditos o no publicados en España, pero la edición que hoy reseñamos (Alianza, 1981) incluye poemas posteriores a 1969 y algunos de sus obras anteriores, lo que hace que sea una buena muestra de la poesía oteriana.

Pero no toda la obra de bilbaíno está representada por igual en la compilación. Su etapa existencialista ocupa un espacio mucho menor que el que ocupa su etapa más social, y eso es algo que me llama poderosamente la atención porque creo que Ángel fieramente humano o Redoble de conciencia son libros absolutamente fundamentales para entender la poesía española de posguerra. En cualquier caso, es lo que hay!

Ordenada de forma cronológica, la antología comienza con poemas de Cántico espiritual, Ángel fieramente humano, Redoble de conciencia y Ancia. Esta es la etapa existencialista del autor, marcada por el soneto como forma y la mirada hacia el propio interior del poeta como fondo, por el clasicismo en lo estructural y por su ligazón con las corrientes filosóficas de su tiempo en lo temático, sin olvidar la influencia de los místicos españoles. Decía que para mí estos libros contienen lo mejor de la poesía española de la década de los 50: el vacío, la soledad, la angustia, la sensación de haber sido abandonado por Dios da lugar a imágenes terribles y dejan arrasado al lector. Creo que el poema "Hombre" es el ejemplo más logrado de esta etapa.

Con Pido la paz y la palabra asistimos a un cambio tanto estilístico como temático en la poesía de Otero, cambio que lo acompañará hasta su muerte. Su mirada pasa, en términos generales, del interior al exterior, de lo individual a lo social, del reducto más minoritario a una inmensa mayoría; el soneto da paso a formas más ligadas a la cultura popular / oral, las estructuras tradicionales se abren a nuevas formas, como el verso libre, la prosa poética, etc. 

Blas de Otero es ahora un poeta de lo político y el poeta de una España que duele y a la que ama profundamente (sus gentes, sus paisajes, etc). Lo primero lo consigue sin provocar sonrojo (lo poético y lo político no suelen casar bien y basta con leer algunos poemas de Neruda y Alberti para comprobarlo) pero creo que es inferior a su obra previa; lo segundo vincula al poeta con las generaciones inmediatamente anteriores (inevitable citar a Machado y al resto de la generación del 98).

P.S.: Hoy puede chocar, pero la cantidad de alusiones a España en esta antología es enorme. ¿Cómo sería recibida hoy en día tal cantidad de alusiones en un poeta de izquierdas? 

También de Blas de Otero en ULAD: Ancia

jueves, 27 de abril de 2023

Colaboración: Paradoja perdida, de Fredric Brown

Idioma original: inglés

Título original: Paradox Lost

Traducción: Margarita González Trejo

Año de publicación: 1973 (en formato libro)

Valoración: Muy recomendable


Lo primero que hay que decir es que esta es una colección de relatos escritos a lo largo de varios años y recopilados por la mujer del autor, por lo que claramente habrá altibajos en cuanto a la calidad de las narraciones.

No les voy a engañar, siempre he sido un fan empedernido de la Ciencia Ficción, y aunque no podemos encajar a Brown en la vertiente más Hard del género, ni sea uno de los autores más representativos, siempre he tenido debilidad por él: sus relatos (casi) siempre son originales y tienen algo que aportar, que ya es mucho decir en un terreno tan trillado como este.

Así que lo reconozco, tengo un sesgo respecto a este género, pero permítanme explicarme: Siempre he creído que este género ha sido históricamente denostado por ser calificado como de evasión, como también le ocurre por ejemplo a la fantasía. Pero nada más lejos de la realidad: desde mi punto de vista, la ciencia ficción se caracteriza por darnos un escenario nuevo donde poder enfrentarnos a un problema que – todavía – no se ha dado en nuestro entorno. Es decir, no piensen en marcianitos verdes (aunque este autor tiene un libro protagonizado exclusivamente por, literalmente, marcianitos verdes), piensen más bien en los problemas éticos que tendríamos que afrontar en caso de que se halle algún tipo de vida – ya sea microbiótica, ya sea inteligente – y cómo actuar, proceder, comunicarse, etc. Eso para mí es la buena Ciencia Ficción. Pero este no es lugar para mi defensa de la CiFi y ya he gastado bastante espacio divagando sobre ella. Vayamos al lío.

Formado por trece relatos, el primero, del que el libro toma el título, nos ofrece una divertida – aunque con su inevitable toque machista de la época – vuelta de tuerca al concepto de viaje en el tiempo.

Teatro de títeres, mi favorito, está lleno de humor y casi podría considerarse un chiste largo. Brown aquí nos da un ejemplo de su talento, pudiendo aprovechar este breve relato como embrión de una novela que sería muy interesante.

El último tren es otro clásico ejemplo de existencialismo pesimista, ingrediente fundamental en el género.

No sucedió es claramente uno de los puntos bajos de la antología; no he llegado a cogerle el punto en ningún momento.

Llamada es una divertidísima aventura con alienígenas inmortales con el último hombre en la tierra y una hecatombe que acaba no solo con la casi totalidad de la raza humana, si no también con los animales.

Obediencia es otro relato que nos sorprende en medio del libro por su calidad y lo original de su planteamiento. Clásica interacción entre humanos y alienígenas pero con un desarrollo inesperado. Sin duda uno de los puntos álgidos de la colección.

El comisionista nos cuenta la historia de un joven que, gracias a un pacto mefistofélico, se convierte en una gran estrella de cine. Regusto a leyenda clásica y moraleja evidente, no por ello menos disfrutable.

Elurofobia baja un poco el nivel, no trata de ser nada más que un par de páginas divertidas.

Eine Kleine Nachtmusik es un relato un tanto deslavazado que retoma el tema del obseso y el pacto diabólico, con un toque que recuerda a algunos relatos de Cortázar.

Sirio Nada es otra divertida historia sobre algo que no es lo que parece... el giro final le aporta una dimensión extra a la historia.

El nuevo es una historia de demonios pirómanos sueltos en el mundo con un final patético: el chauvinismo de los estadounidenses, visto desde fuera, es ridículo, y mi sensación es que era mucho más exacerbado a mediados de siglo.

La doble moral no pasa de ser una rápida reflexión sobre la censura y la hipocresía intrínseca, acabando el libro con Algo verde, una maravillosa reflexión sobre la soledad y los demonios autoinfligidos. Un punto final con mayúsculas para concluir una compilación estupenda de relatos que nos habla de un escritor dotado de un extraño talento y que hará las delicias de cualquiera que se acerque a él, estoy seguro.

Firmado: EPS

viernes, 24 de febrero de 2023

Reseña + Entrevista: Cromosoma Splatter, de VV.AA.

Idioma original: Español e inglés
Traducción: Albert Kadmon
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable (especialmente para raritos)

Cromosoma Splatter compila ocho relatos. Ocho relatos salvajes, brutales, depravados y cáusticos. Personalmente, y contradiciendo así la autoridad del editor, no pienso que todos se puedan enmarcar dentro del splatterpunk. Lo que sí creo es que son una lectura exquisita para los amantes de la ficción transgresora, explícita y políticamente incorrecta.  

"Alas verdes", de Marilinda Guerrero, sorprende por la riqueza de sus toques fantásticos, su potente imaginería, su ritmo frenético y su valiente crítica social.

"Bebés adultos", de Sean Hawker, demuestra la solvencia del autor para la escatología y el humor negro. A mi juicio, roza la genialidad a su perversa e hilarante manera.

"Billy Billy esnifa pantis", de Simon McHardy, sigue en la línea de su predecesor. Ofrece personajes tremendamente obscenos y escenas la mar de retorcidas. 

"K-Nephilim", de Iain McWarburg, es una ida de olla en toda regla. La típica rareza que puedes releer una y otra vez sin llegar a entenderla al cien por cien, pero que disfrutarás igualmente. Fascina por su prosa, un batiburrillo de jerga posmoderna y palabros inventados, amén de por su argumento deliciosamente desconcertante.

"Tendido", de Ximi, recuerda vagamente a "El pozo y el péndulo" de Edgar Allan Poe. Aunque su final es un tanto predecible, entretiene de lo lindo y es bastante angustioso y gore.

"Cómo acabar con la gordofobia en diez recetas", de Ignatius Oscoz, es una gamberrada que ensambla distintos formatos para reflexionar sobre la falsedad de los medios de comunicación y la radicalidad de los antisistema.

"La sirena viene hacia mí", de Hank T. Cohen, resulta extraño y evocador. ¿Qué sería de la Sirenita si, tras ser abandonada por el hombre por el que renunció a todo, va recuperando poco a poco su antiguo poder?

"Princesa del muknang", de Rayne Havok, es una meditación en torno a la relativa insensibilidad a la que nos aboca el acceso a contenido digital ilimitado. El argumento en sí me ha parecido sumamente lineal, pero admito que me encanta la caracterización de las protagonistas, dos jovencitas amorales de cuidado.

En suma, Cromosoma Splatter me ha gustado. Lo recomiendo a quienes, como yo, sean un poco raritos. Creedme, vais a flipar.  


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Albert Kadmon, editor de esta joyita, ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¿Soy yo o el splatterpunk lo está petando últimamente? Creo que en el panorama angloparlante ha estallado con más fuerza, pero la verdad es que el hispano no le va a la zaga. Hay varias editoriales en español consagradas a difundirlo: la tuya, Dimensiones Ocultas, Colectivo Juan de Madre Presenta… ¿A qué crees que se debe el resurgimiento de este movimiento que, recordemos, tuvo su aparición décadas atrás de la mano de autores como Jack Ketchum, Poppy Z. Brite o Clive Barker?

A.K.: Ya lo profetizó la escritora Tamara Romero parafraseando a Stephen King: después de la pandemia iba a llegar una época de casquería literaria. Después de la experiencia colectiva del apocalipsis de baja o media intensidad hay géneros que, creo, a los lectores les saben a poco. Es como volver a probar las salsas picantes de tu súper tras una estancia en México. Hay cosas en las que no hay vuelta atrás y la experiencia literaria es una de ellas.

Por otro lado, aunque a veces a la gente le resulte difícil de imaginar, un libro no puede existir por sí solo. Los libros necesitan de un flujo económico, que en cada comunidad o género provienen de un lugar distinto, a menudo vinculado con instituciones estatales. En el caso del splatterpunk, ese flujo proviene de una comunidad que se autogestiona en el sentido que tiene autores, lectores, influencers, streamers, tiendas donde comprar los libros, campañas para apoyar autores enfermos, etc, pero lo hace al margen de instituciones y sobrevive en las redes sociales y los encuentros estilo KillerCon (aunque en la última TerCat también hubo mucho splatter en catalán). Esta comunidad sí lo está petando, pero sigue siendo una infraestructura muy volátil comparada con otras.

También hay que decir que no es el único género que goza de salud, hace poco hicimos un combate de antologías entre el weird y el splatterpunk con la editorial Holobionte: creo que lo que tienen en común ambos géneros es que reflejan el presente y no se alimentan tanto como otros de la nostalgia ochentera, más bien pretenden escapar de esa saturación.

ULAD: Aunque Cromosoma Splatter es, técnicamente hablando, una antología internacional, se centra exclusivamente en textos escritos en inglés y español. ¿Conoces splatterpunk de otras latitudes? Si es así, ¿qué recomiendas? ¿Tienes pensado presentarnos también alguna de esas obras en Phatosformel?

A.K.: Sí, que yo sepa hay también comunidades en Italia, Polonia y República Checa. Antes de que termine este año, en la línea de querer representar la escena internacional en nuestra editorial, aparecerán en la colección Campamento Sangriento dos cuentos de autores hardcore polacos.

ULAD: El primer, cuarto y penúltimo relato de Cromosoma Splatter podrían, a mi juicio, adscribirse dentro del weird o el bizarro. Pero tú eres el experto: ¿qué caracteriza al splatterpunk? ¿Qué le diferencia de subgéneros (por llamarlos de alguna manera) afines como el eroguro o los dos antes citados?

A.K.: La verdad es que la frontera entre los géneros no existe, no son estancos, más bien se crean (por los editores) proyecciones con fines mercadotécnicos. Hay muchas historias sobre las que podríamos discutir sobre si son bizarro, weird, splatterpunk u horror extremo. A favor de la confusión diré que Hank también participa en la antología weird y que el cuento de Marilianda apareció en la editorial weird colombiana Vestigio.

Contra la confusión te diré mis motivos para incluir estos cuentos. El primer cuento, el de Marilinda, tiene una máquina come hombres, me pareció una narración muy poética de algo violento. El cuarto cuento de McWarburg, autor de la casa por excelencia junto a Osetkinj, juega con conceptos como los genocidios o las masacres temporales como si el narrador fuera un niño, esa frivolidad con horrores absolutos me pareció apropiada. Finalmente, el penúltimo cuento contiene una masacre en un centro comercial, cien por cien splatterpunk, lo que sucede es que está narrada con el lirismo de Hank.

ULAD: ¿Cómo se toma la gente que se escriban y editen estas movidas? Imagino que habrá reacciones de todo tipo: desde fans incondicionales como yo a moralistas clamando al cielo. Esperemos, en todo caso, que si a alguien le ofende el splatterpunk, no se tome la justicia por su mano y elimine a todos sus partidarios. También sería un detalle por su parte que no recurriera a cauces legales.

A.K.: Todavía esperamos la denuncia del clan Pujol por la serie de Lo fàstic

Siempre hay alguien que se toma mal todo lo relacionado con el terror, leyendo las crónicas de Brian Keene puedes entrever casos de acosadores espeluznantes, supongo que es como la gravedad, un asunto del que no puedes escapar a menos de vayas a otro planeta. También te digo que no hay nadie mejor preparado para una buena venganza que un fervoroso lector de splatterpunk.

ULAD: He notado que en tus publicaciones pones trigger warnings. ¿Es esta una práctica extendida dentro de la comunidad splatterpunk? Porque yo imaginaba más bien lo contrario, que lo ideal es no poner al lector sobre aviso.

A.K.: Sí, es una práctica extendida, no la hemos inventado nosotros, por ejemplo todos los libros en inglés de Rayne Havok tienen esos avisos. No veo porqué no debería ponerlos. No queremos venderle un libro a nadie que no vaya a querer leerlo ni acabarlo. Por otro lado, todo el asunto de sacralizar el libro o la trama no va con nosotros.

jueves, 6 de octubre de 2022

Emilia Pardo Bazán: El encaje roto. Antología de cuentos de violencia contra las mujeres

Idioma original:
español
Año de publicación: 2018
Edición, seleccíón y prólogo: Cristina Patiño Eirín
Valoración: Muy recomendable
 
No se puede decir que Emilia Pardo Bazán sea una desconocida o que haya sido ignorada por la crítica o la historia literaria española: cuando yo estudiaba en EGB (hace, nada, media docena de años o así) sus Pazos de Ulloa y su Madre naturaleza estaban ya plenamente asentados en el canon, aunque en un segundo nivel por debajo de Clarín y La Regenta o de las novelas de Galdós. Y sin embargo me atrevería a decir que esta presencia en el canon (superior al de casi todas las escritoras españolas anteriores al siglo XX) no llega a hacer justicia a la relevancia y a la significación de doña Emilia Pardo Bazán, no solo como escritora (un campo en el que produjo mucho más que las dos novelas mencionadas) sino también como intelectual, como activista del feminismo, como gestora y mediadora cultural, en Galicia, en España y en el extranjero. En unos u otros aspectos se sitúa sin duda a la par, si no por encima, de Clarín o de Galdós, que sin embargo aparecerán por encima de ella en casi todos los manuales, listas y jerarquías.

Un ejemplo de aquello que va más allá de las dos novelas canónicamente canónicas de Pardo Bazán es su amplísima creación cuentística, prácticamente desconocida, diría yo, para un público no especializado (aunque últimamente se están publicando varias antologías o recopilaciones de sus relatos de diversos subgéneros, varias de ellas reseñadas ya en ULAD). Y de entre esa enorme producción (más de 650 relatos, según afirma la editora y compiladora de esta antología, Cristina Patiño Eirín), el presente volumen reúne un conjunto de 35 textos con una característica común: centrarse en la violencia contra las mujeres, en sus múltiples manifestaciones y formas (lo que muestra, de hecho, que este tema fue una preocupación constante y profunda para Emilia Pardo Bazán a lo largo de toda su vida).

De hecho, algo que llama la atención en el conjunto de cuentos reunidos en el volumen es la variedad y transversalidad de las violencias que se presentan en este texto: desde aquello que hoy llamaríamos micromachismos, silenciamientos, dinámicas de control y dominación, manipulaciones, humillaciones más o menos sutiles, hasta la violencia más cruda y evidente: mujeres golpeadas, mutiladas, desfiguradas, asesinadas por sus maridos, padres o superiores jerárquicos de cualquier tipo. En un relato que (me) impresiona especialmente, "La advertencia" una mujer que acaba de ser madre es obligada, por las circunstancias económicas y sociales, a abandonar a su propio hijo para ir a amamantar al hijo de un familia aristocrática madrileña - aunque quizás precisamente esa huida del entorno en el que vive tenga también efectos liberadores, parece insinuar el texto.
 
Pero no se trata solo, como quizás podría pensarse a partir de la idea que tenemos de la obra de Pardo Bazán, de una representación naturalista de la violencia que inunda y condena a las clases sociales inferiores (sean rurales o urbanas), sino que es una violencia transversal, que va desde las chozas de aldea donde las mujeres reciben resignadas las palizas de sus maridos, hasta los salones de la alta sociedad, en que los hombres, quizás de forma más sutil, intentan imponer su voluntad y sus pasiones a las mujeres a las que desean o con las que conviven. Quizás el relato "El revólver", otro de mis favoritos, sea el mejor ejemplo de cómo determinados hombres no necesitan usar la violencia explícita, sino tan solo insinnuarla, para destruir la vida y la cordura de una mujer; todo antes de permitir que sea libre o que elija ella misma su destino.

Lo cierto es que pocas (aunque algunas) mujeres se salvan cuando caen en las garras de los celos, las inseguridades o los deseos de posesión de los hombres de estos relatos; muy pocos de entre ellos (no diré cuáles para no hacer spoiler) acaban con el triunfo de la mujer o, más frecuentemente, con su huida. En este sentido, me parece especialmente significativo un relato titulado "La emparedada", que se destaca entre el resto por huir de las técnicas realistas, adentrándose en el terreno de la parábola (y que me recuerda, casi, a algunos relatos de Kafka por su misteriosa apertura de significados): la protagonista, una zarina, es encerrada en una lujosa torre para el resto de su vida por el zar, que la ha repudiado; no sabe por qué, no sabe cuál es su delito, solo sabe que la pena es inapelable y vitalicia, y que debe aceptar su destino sin recibir nunca ayuda externa, porque "si te odia nuestro padre el zar, será con razón y justicia. [...] No podemos comprender al zar ni a Cristo, zar del cielo, y ambos tienen siempre razón. Sufre y calla".

Llama la atención, de hecho, cómo el resto de los relatos (que sí adoptan técnicas y universos realistas) presentan en su mayoría esta misma sensación de determinismo implacable, que algunos podrán atribuir a las ideas del naturalismo (que como se sabe Emilia Pardo Bazán ayudó a introducir en España a través de, entre otros textos, su ensayo La cuestión palpitante), pero que personalmente creo que se debe a una aceptación, no resignada pero sí realista, al menos para la época, de las relaciones de poder y los repartos de roles de género aceptables en la sociedad de su época.

Así, la mayoría de los relatos tienen una estructura que, vista desde una óptica actual, puede parecer sorprendente o desequilibrada: hay una presentación relativamente extensa de las circunstancias sociales, laborales familiares y personales de los personajes (a veces, no muchas, a través de la voz de narradores testigo que introducen posibles distorsiones en el relato); y después, de una manera que puede llegar a parecer brusca, estalla o culmina la violencia, las mujeres sufren o, raramente, escapan, el cuento acaba. Casi nunca hay sorpresas, casi nunca hay giros de guión. Considerados individualmente, sorprende la unidireccionalidad y la brevedad de los relatos; leídos en conjunto, la sensación que producen es simplemente abrumadora.

Solo cabe, así, agradecer a Cristina Patiño Eirín que haya reunido estos relatos, y a la Editorial Contraseña que los haya publicado; primero, porque permite completar el conocimiento de la obra de una grandísima escritora, más allá de sus obras maestras; y también porque permite comprende y analizar los progresos (esto ya no pasa) y las continuidades (esto todavía pasa) que arrastramos, desde finales del siglo XIX y principios del XX hasta nuestros días, en relación con la violencia ejercida contra las mujeres.


También de Emilia Pardo Bazán en ULAD: Aquí

viernes, 19 de agosto de 2022

VV.AA.: Arquitecturas inquietantes

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados)

Arquitecturas inquietantes compila quince ficciones. Quince ficciones que han sido escritas en español por autores de distintos países. Quince ficciones que se relacionan con varios registros terroríficos y giran en torno al concepto de la casa encantada. Quince ficciones que, en conjunto, exhiben un nivel literario altísimo. 

Por un lado tenemos aquellas que dejan un regusto clásico. Asimismo, hay aportaciones más originales (por ejemplo, "Calamidad doméstica", mi favorita con diferencia).

Abordémoslas una a una:

  • "Un flamante apartamento", de José Luis Velasco. Tiene una prosa cuidada y detallista. Desgraciadamente, su voz narrativa es inverosímil.
  • "La casa inútil", de Thomas Harris. Cumple, pero he detectado alguna incoherencia en su lógica interna.
  • "Una noche de invierno es una casa", de Cecilia Eudave. Lograda metáfora sobre la descomposición de una pareja.
  • "En la ruta", de Gustavo Nielsen. La forma en que transmite su premisa, así como la atmósfera malrollera y las imágenes perturbadoras que convoca, se me antojan muy interesantes. 
  • "La casa embrujada", de Fernando Iwasaki. Típico microrrelato del autor, con su ineludible giro de tuerca final.
  • "La casa feliz", de José María Merino. Elegante, aunque insípido, ejercicio de extrañeza.
  • "La lepra de las casas", de Ana María Shua. Prueba de que se puede comunicar muchísimo con unas pocas líneas.     
  • "Habitante", de Patricia Esteban Erlés. Breve pero intenso. Su estructura circular insinúa connotaciones espeluznantes.
  • "La casa muerta", de Alina Gadea. Hermosamente triste a su fascinante manera.
  • "Calamidad doméstica", de Solange Rodríguez PappeSu temática y enfoque rehuyen lo convencional.
  • "La Maga", de Elia Barceló. Historia canónica donde las haya, competente aunque tendente a la sobreexplicación. 
  • "La casa de Adela", de Mariana Enriquez. Tan sencilla y eficaz como una buena leyenda urbana. Destacaría, sobre todo, su conseguido escenario principal.
  • "La casa vacía", de David Roas. Tributo respetuoso a la figura y obra de H. P. Lovecraft con un planteamiento y desenlace excesivamente lineales.  
  • "La maldición de la casa Arteaga", de Yoselin Goncalves. Contenida e introspectiva reflexión en torno a la pobreza, la familia y el desarraigo. 
  • "Casa volada", de Gemma Solsona Asensio. Homenaje a la magistral "Casa tomada" de Julio Cortázar.

Resumiendo: Arquitecturas inquietantes saciará a los interesados. Sólo por sus piezas más destacables ya vale la pena leerla; y es que "Una noche de invierno es una casa", "En la ruta" y "Calamidad doméstica" son, en mi humilde opinión, notables contribuciones al subgénero aquí barajado. 

sábado, 13 de agosto de 2022

Laura Lee Bahr: Carne de ángel

Idioma original: Inglés
Título original: Angel Meat
Traducción: Sofía Barker
Año de publicación: 2017
Valoración: Recomendable

Carne de ángel, antología de Laura Lee Bahr, compila nueve textos. Nueve textos a cada cual más distinto del anterior.

Mis favoritos son: 

  • "Mentirose". Cuento oscuro que destaca por su solvente manejo del suspense y la ambigüedad.
  • "Perro perdido". Estudio de personaje que nos enfrenta a un conmovedor arco de redención. 
  • "Pastel de terciopelo azul". Logrado ejercicio estilístico que funde el espacio-tiempo para reflexionar sobre las relaciones interpersonales y afectivas.
  • "Cabeza de rata". Bizarrada que combina una premisa alocada con un trasfondo profundo. 

Asimismo, aunque el resto de componentes del volumen no me han gustado tanto, creo que tienen virtudes innegables. A saber:

  • La atmósfera onírica, casi metafísica, de "Tangerine".
  • La naturaleza híbrida de "Apagón en Upper Moosejaw" (pastiche de sci-fi romántica) y "La causa" (mezcla de noir clásico con distopía).
  • La intención detrás de "Hora feliz".
  • El componente de autoficción y metaliteratura de "En el desierto". 

En resumen: Carne de ángel es un libro interesante. Estoy seguro de que cada lector será seducido, según sus afinidades, por al menos un puñado de piezas de la buena de Bahr.

sábado, 26 de diciembre de 2020

VV.AA.: Reinas del abismo

Idioma original: Inglés
Traducción: Alicia Frieyro, Olalla García, Sara Lekanda, Alba Montes, Consuelo Rubio
Año de publicación: 2020
Valoración: Está bien

Reinas del abismo es una antología primorosamente editada por Impedimenta. Compila dieciséis relatos escritos por mujeres anglosajonas que fueron publicados a finales del siglo XIX o a inicios del XX. Resulta prácticamente imposible encontrar a la mayoría en la actualidad, y muchos ni siquiera habían sido traducidos al español. 

Permitidme que los analice someramente: 

  • "Una revelación", de Mary E. Braddon: Thriller decimonónico predecible plagado de personajes acartonados, cuyas conveniencias obligan a suspender la incredulidad en demasía y que desaprovecha su toque gótico. 
  • "El ángel escultor", de Marie Corelli: Aunque tiene poco o nada de inquietante (al menos en el sentido tradicional de la palabra), entrega un curioso enfoque de género. Sólo por esto, vale la pena. 
  • "De entre los muertos", de Edith Nesbith: Joyita que genera con eficacia su atmósfera.
  • "Una Navidad en la niebla", de Frances Hodgson Burnett: Premisa diferente que, pese a extenderse más de la cuenta, permite reflexionar sobre cuestiones de enjundia. Me ha sorprendido positivamente. 
  • "El piso encantado", de Marie Belloc Lowndes: Cuento romántico disfrazado en un inicio de historia de terror. Su estilo está bastante cuidado y construye una ambientación muy lograda, pero la forma tramposa que tiene su autora de entregar la información no ayuda a redondear el conjunto. Para colmo, recurre al tropo del fantasma bondadoso de manera inverosímil.
  • "Una circe moderna", de Alicia Ramsey: Se lee con fluidez y tiene alguna imagen interesante. Sin embargo, no llega a fascinar en ningún momento. Eso sí, aprueba por los pelos por presentar a una antagonista, la Virgen Loca, que nada tiene que ver con el resto de villanos que encontramos en estas páginas. 
  • "La naturaleza de las pruebas", de Mary Sinclair: De factura y subtexto modernos, adereza el horror sobrenatural con el sexo. Por desgracia, lo hace sin abrazar los excesos desacomplejados que insinúa. 
  • "El obispo del infierno", de Marjorie Bowen: Culebrón adictivo rematado con un desenlace algo endeble. Sea como fuere, deja un buen sabor de boca. 
  • "El tapete", de Greye La Spina: Muy convencional. Entre otras cosas, no logra crear el misterio y la tensión que se propone. 
  • "Dama Blanca", de Sophie Wenzel Ellis: Se podría pulir, aunque cumple como pasatiempo. Quizás debería haberse lanzado de cabeza a su esencia de serie B, en vez de decantarse por derroteros edulcorados. 
  • "La risa", de G. G. Pendarves: No esconde ninguna novedad, pero su clímax destaca por amargo.
  • "A la luz de las velas", de Lady Eleanor Smith: Alejado de las fórmulas fáciles. Sin duda alguna, un trabajo notable. 
  • "La melodía maravillosa", de Jessie Douglas Kerruish: Logra mantener un suspense excelente y no tiene grandes pretensiones (lo cual juega a su favor). 
  • "La Isla de las Manos", de Margaret St. Clair: Su extensión no le permite desplegar con holgura todas sus cartas. El cualquier caso, es creativo y engancha.
  • "Los indeseados", de Mary Elisabeth Counselman: Explica demasiado sus trucos, restándoles capacidad de sorpresa, volviendo obvio al mensaje y despojando al lector de su labor proactiva. Pese a todo, me ha gustado.
  • "El séptimo caballo", de Leonora Carrington: Exquisita muestra del potencial literario que tiene el surrealismo. 

A estas alturas de la reseña os preguntaréis qué opino de Reinas del abismo. Habréis intuido que el libro me ha parecido un tanto irregular, y que solamente algunas de las ficciones que alberga han llegado a emocionarme. Pues bien, también quiero deciros que la principal causa de mi decepción no ha sido la fluctuante calidad de las piezas en sí, sino el marketing.

Me explico. Reinas del abismo se ha promocionado como una antología de cuentos «de lo extraño». Esto me hizo salivar. No en balde, la narrativa breve de Algernon Blackwood, Walter de la Mare o Robert Aickman, auténticos cultivadores «de lo extraño», me encanta. Pero lamentablemente, lo más «extraño» que encontraréis por aquí es "El séptimo caballo", y lo es dentro de parámetros puramente surrealistas. Personalmente, no entiendo el porqué. Será que no hay escritoras que aborden «lo extraño» (Shirley Jackson o Daphne du Maurier, por ejemplo).

Asimismo, el subtítulo de Reinas del abismo es el siguiente: Cuentos fantasmales de las maestras de lo inquietante. Por lo tanto, uno espera que el volumen abunde en fantasmas y agrupe obras inquietantes. Pero, salvo excepciones, no es el caso. Es verdad que no mantenerse fiel a un subgénero específico lo dota de una cierta variedad, pero, de nuevo, esta decisión traiciona lo que se nos había prometido.  

Para concluir remarcaré que, independientemente de las cualidades que pueda tener Reinas del abismo (la edición, el rescate de textos olvidados o algunos relatos genuinamente buenos), a esta antología la han saboteado las expectativas creadas por su propia campaña de publicidad. Una lástima.

martes, 18 de agosto de 2020

Ambrose Bierce: Casas encantadas

Idioma original de los relatos: Inglés
Traducción: Ioana Sotuela
Publicación de este volumen: 2016
Valoración: Entre recomendable y está bien

Casas encantadas recopila veintiséis relatos de terror de Ambrose Bierce. Los hay de diversa extensión (algunos se podrían considerar novelas breves), de temáticas muy variadas y representantes de distintas gradaciones de horror. Obviamente, su calidad fluctúa entre aquellos más conseguidos y los que no aportan demasiado. 

Es una opinión extendida que el Bierce terrorífico no le llega a la suela de los zapatos al Bierce satírico. Por tanto, el lector de este volumen no hallará aquí los mejores cuentos del escritor norteamericano. Y, aún así, no desaconsejo Casas encantadas, especialmente a los completistas del género.  

A fin de cuentas, la pluma de Bierce nos transporta a otros tiempos. Tiempos que resulta la mar de agradable visitar. Tiempos algo ingenuos, en los que era más sencillo asustar a tu audiencia. Bastaba con que el formato de tus narraciones recordase a artículos periodísticos ("Una parra sobre una casa") o a lo que hoy día conocemos como leyendas urbanas ("Un telegrama"), antes que a textos literarios propiamente dichos. Bastaba con que la cita de un periódico o el testimonio de ciudadanos «serios» avalara tus historias. Bastaba con que recurrieses a las explicaciones materialistas para que los hechos se revistieran de una pátina de verosimilitud ("Con la ciencia por delante", "La alucinación de Staley Fleming"). Bastaba con aludir a elementos exóticos, ajenos a la experiencia del gran público, para sugestionar su imaginación ("El reino de lo irreal").

Para ser justos, hay que remarcar que en la segunda mitad de Casas encantadas podemos encontrar una serie de relatos de terror que no presentan las características listadas arriba. Son, a mi juicio, bastante más interesantes que sus predecesores, y se aproximan a lo que podríamos considerar narrativa de género moderna canónica. Porque estas piezas no se limitan a mostrar las herramientas que se empleaban en el pasado para meter miedo, sino que adelantan algunas que a día de hoy se siguen usando. 

Por cierto, a esta edición de Eneida (vaya por delante que es preciosa) le podría una sola pega: la cubierta. A nivel gráfico me parece espectacular; no obstante, el título y la ilustración escogidos dan una idea completamente errónea del contenido del libro. Porque sí que aparecen textos sobre casas encantadas en estas páginas, pero también los hay, por ejemplo, sobre desapariciones misteriosas, presencias fantasmales o extrañas premoniciones. De modo que esta cubierta, por más que visualmente funcione, no está libre de reproches. 


miércoles, 1 de julio de 2020

VV.AA.: Horror Dummies. Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos

Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2015
Valoración: Está bien

Horror Dummies compila seis relatos de terror escritos por autores españoles contemporáneos. Seis relatos en los que aparecen las siniestras figuras del ventrílocuo y sus marionetas.

En general, los textos de esta antología me han gustado, pues están permeados por una agradecida crueldad y tapizados por escenas grotescas que harán las delicias de los amantes del género. Es cierto que presentan algún que otro lugar común a lo yanqui (teatros y circos ambulantes, por ejemplo), pero nada que provoque bochorno.

"Todos somos Sammy", de Luis Guallar, es una historia de regusto clásico entretenida de principio a fin. Ojalá se hubiera decantado, eso sí, por una deriva más ambigua.

"Y si es solo una vez", de Daniel P. Espinosa, tiene un toque psicológico interesante y giros de tuerca sumamente ingeniosos. Su ritmo y ambientación no acaban de funcionar; sin embargo, la narración, en su conjunto, se lee con placer.

"Coletas Tracy", de Lluís Rueda, entrega pasajes de un erotismo retorcido que sólo un depravado como yo podría disfrutar.

"Ninfas", de Patricia Muñiz, supura una nada desdeñable cantidad de mala leche. Además, debo remarcar que el escarceo de esta pieza por la ciencia ficción la dota de una identidad definida. Recomendable.

"Peña del Necio", de Jesús Gordillo, es un relato cien por cien castizo. Tiene la Guerra Civil española como telón de fondo y lo protagonizan un cura y el militar que lo escolta hasta un pueblecito recóndito. Mantiene muy bien la tensión hasta alcanzar el clímax, desgraciadamente abrupto y que, para mi gusto, desaprovecha a un personaje que tenía mucho potencial. Aún así, señalaría este texto en tanto que una de las joyitas del volumen.

"Dientes", de Jorge P. López, juega con las expectativas del lector y tiene imágenes francamente impactantes. Sencillito pero correcto.

Así pues, concluimos que Horror Dummies proporciona un entretenimiento ligero y algún que otro escalofrío de placer. Que es, a fin de cuentas, lo que se propone. Si acudimos a él sin demasiadas pretensiones, lo gozaremos sobremanera. Edita Hermenaute, perpetradora de una antología similar titulada Momias y embalsamados.

viernes, 26 de junio de 2020

Edith Nesbit: El último dragón y otros cuentos

Idioma original de los cuentos: Inglés
Traducción: Xesús Fraga
Ilustraciones: Rocío Martínez
Valoración: Está bien (recomendable para niños)

El último dragón y otros cuentos, antología de la editorial Nórdica, compila cinco historietas infantiles de la prolífica escritora inglesa Edith Nesbit (1858-1954). Cinco historietas sumamente imaginativas en las que los dragones son figuras recurrentes. Cinco historietas pobladas por animalitos la mar de coloridos. A saber: «enanos piel de foca», hipopótamos que salen de cacería o cerdos «que se comportan con un gusto exquisito» y obedecen «los carteles que advierten de no pisar el césped».

Mis textos favoritos del volumen son "El dragón de fuego" y "Billy el rey", pero "El dragón de hielo", "Los salvadores del país" y "El último dragón" no les van a la zaga. Protagonizan estos relatos niños valientes y decididos, que a veces ejercen como príncipes o incluso como reyes. Algunos de los escenarios que cobijan sus aventuras brillan con luz propia. Pienso, en efecto, en un Polo Norte inédito, o en un reino rodeado por un mar de caramelo.

Estoy seguro de que estas narraciones harán las delicias de los más pequeños. Es innegable que, en determinados pasajes, pueden parecer un tanto anticuadas (a fin de cuentas, la mayoría de ellas se publicaron en 1899). Además, a veces son algo "naif"; sus personajes son planos, sus conflictos se cierran con demasiada facilidad y su tensión no siempre alcanza cotas satisfactorias. Pese a todo, debo insistir en que los niños las disfrutarán sobremanera, e incluso sacarán alguna que otra sonrisa de ternura a los adultos que las lean. 

miércoles, 1 de enero de 2020

Shūji Terayama: El hilo rojo que une el abandono

Idioma original: Japonés
Título original: Aka ito de nui toji rareta monogatari
Traducción: Marcos Jávega
Año de publicación: 1979
Valoración: Entre recomendable y está bien

Es posible que Shūji Terayama (1935-1983) no os suene. A fin de cuentas, Terayama fue un escritor, poeta, dramaturgo, director y fotógrafo de vanguardia japonés poco conocido fuera de su país natal, e incluso allí se le empieza a olvidar. El hilo rojo que une el abandono es su primer título publicado en castellano, una antología compuesta por veinte cuentos oscuros editada por Libros Walden. 

Este volumen se abre con un mini ensayo de Ameen Mettawa que resume la trayectoria, inquietudes artísticas y metodología expresiva de Terayama. A continuación tenemos un prólogo firmado por Elizabeth L. Armstrong. Ambos textos contribuyen a que nuestro interés por el escritor nipón y su obra se dispare. 

¿Están los cuentos compilados en El hilo rojo que une el abandono a la altura de dichas expectativas? Sí. No todos son igual de buenos, por supuesto, pero el regusto global que deja su lectura es más importante que la calidad individual de cada uno de ellos. El universo literario de Terayama es uno que hay que atisbar desde una visión panorámica. Sólo así se apreciarán sus obsesiones temáticas y la atención al detalle de que hace gala.   

Vamos por partes. ¿Por qué he llamado cuentos a estas historias? En primer lugar, porque se ciñen a la extensión de dicho formato. Pero, sobre todo, porque recurren a elementos característicos del mismo: registro, personajes, escenarios, intencionalidad... Aunque no os penséis que Terayama se limita a repetir fórmulas. Tampoco a homenajear a los clásicos. Ni siquiera a deconstruirlos. Si acaso, los aprovecha en tanto que materia prima; los trabaja hasta dejarlos irreconocibles, hasta conseguir que de ellos emerjan sus propias creaciones. 

En efecto, si algo hay en estas narraciones es experimentación. Su autor las compone mezclando prosa y verso, realismo y absurdo; reutiliza a ciertos personajes; esconde astutos juegos de palabras entre líneas; rompe la cuarta pared e invita al lector a interaccionar con su obra (en el plano ficcional y hasta físico)... Lo que decía, experimentación a tope. 

Me han gustado los temas barajados en estas páginas: el abandono, el amor, la identidad y la simbiosis entre lo real y lo imaginario. Temas que, como podéis ver, son muy sugerentes. Y que, afortunadamente, nunca se abordan desde un ángulo cursi o afectado, pese a que el título de la antología pueda darlo a entender; si acaso, se presentan impregnados por un fatalismo negro. 

No puedo terminar esta reseña sin elogiar a un grupo de cuentos en concreto. Me refiero a "Chutes de memoria", "Las realidades cuánticas de Kemy", "Qué será, será" y "Al escondite eterno". Todos giran en torno al concepto de la identidad y se sirven de la figura del doble de una manera novedosa y perturbadora. 

Pero bueno, ya he dicho que las ficciones de Terayama hay que experimentarlas en su conjunto, y no fragmentariamente. Así que olvidad estos trabajos sobre la identidad y entregaos a El hilo rojo que une el abandono por completo. A sus desvaríos crípticos, a sus propuestas de interacción, a su vanguardismo que todavía hoy, años después de la muerte de su autor, sigue siendo fresco e innovador. 

sábado, 17 de agosto de 2019

George Sand: Cuentos de una abuela

Idioma original: Francés
Título original: Contes d'une grand-mère
Año de publicación: 1873
Traductora: Amaya García Gallego
Valoración: Recomendable (muy para niños)


Aurore Dupin (1804-1876) deleitó a su nieta con unos cuentos que, afortunadamente para todos nosotros, rebasaron la intimidad familiar en la que fueron concebidos al publicarse bajo el pseudónimo de George Sand. Digo afortunadamente porque estas historias son exquisitas y, aunque apelan principalmente a los infantes, pueden ser igualmente disfrutadas por otras demografías.

En serio, las reflexiones y moralejas que se desprenden de ellas resonarán eficazmente en más de un adulto. A fin de cuentas, la importancia de crecer o de perseverar son algunos de los temas barajados en estas páginas, pero también la necesidad de fomentar la creatividad y la imaginación de los niños. Asimismo, Dupin prodiga en estas ficciones algunos valores adelantados a su tiempo que no nos iría mal refrescar un poco.

Cuentos de una abuela compila tres narraciones: "El castillo de Cumbrecorva", que por longitud podríamos considerar una novela corta, "La reina Coax" y "La nube rosa". De las tres me quedo con la primera, deliciosamente escrita, sensible y madura. A ratos parece ligada a una cosmovisión algo ingenua y a una intención ejemplarizante, pero Dupin elude gozosamente esta dirección.

Por cierto, me encanta la forma que tiene la autora de implementar el elemento fantástico en estos textos. Nunca confirma que exista realmente, y deja dicha posibilidad a elección del lector. Al menos, así sucede en todos los cuentos excepto en "La reina Coax", menos ambiguo que los otros dos.

En suma, nos encontramos frente a una antología que, pese a encasillarse en la literatura infantil, es capaz de rehuir las limitaciones del género. Además, está repleta de elementos distintivos que la harán atractiva a paladares de todo tipo: carga alegórica, pinceladas propias del mejor romanticismo, imaginación, prosa exigente... ¿A qué esperáis para pedirle a vuestra abuela que os la lea en voz alta?


Otras obras de George Sand en ULAD: Un invierno en Mallorca

viernes, 19 de abril de 2019

VV.AA. Ojos de aguja

Idioma original: varios
Año de publicación: 2000
Valoración: Recomendable (sobre todo para fans del género)

El microrrelato, ya saben, una página o dos, incluso menos, de narración comprimida al máximo, apenas un flash, un impacto. Algo que hay que saber hacer muy bien para que no quede en una simple ocurrencia. Podríamos discutir sobre si es un subgénero, o sobre dónde ubicarlo, hay quien lo considera un formato de segunda división, propicio para quien no es capaz de construir algo de mayor empaque, o para verter una idea aislada que a alguien le parece redonda y autosuficiente. A mí me parece algo quizá más próximo a la poesía que al relato breve, una especie de Twitter donde los límites de la extensión lo son todo: no hay espacio para desarrollar casi nada, sólo debe contener lo imprescindible, y todo ello. 

Ojos de aguja es una recopilación elaborada por José Díaz, y desde luego maestros del género no le faltan, no sé si en el ámbito del microrrelato, pero desde luego sí en el mundo de la literatura en general: Cocteau, Bioy Casares, Kafka, Rubén Darío, Oscar Wilde, Benedetti, Max Aub, y así un montonazo de nombres de esos que impresionan, incluyendo por supuesto a Monterroso, Cortázar y Borges, que se suponen más habituales en este campo, además de otros muchos, menos conocidos. Mayoría absoluta de autores españoles y latinoamericanos. Y claro, hay de todo.

Como tampoco voy a dedicar más espacio de lo que ocupan los propios relatos, dejaré solo unas pinceladas sobre algunos que me han llamado más la atención:
- La preciosa moralina de los hermanos Grimm en El pobre campesino, en el cielo
- El humor negro de García Márquez en la historia de un fusilamiento (sin título)
- La sutileza de un par de relatos de Bioy Casares y Monterroso
- La imaginación de Jose María Merino (Ecosistema) y Ángel Guache (Las apariencias del pintor)
- El experimento interactivo de Luis Britto (Subraye las palabras adecuadas)
- Los relatos que versan sobre estatuas de Juan Eduardo Zúñiga o de Oscar Wilde

Y así podríamos seguir un buen rato, porque tenemos más de cien pequeñas obras (no sé cuántas, porque no hay un índice) visitando el mundo de la fábula, la metáfora, la imagen mínima transformada en historia, el aroma oriental, el juego de palabras o el poder de la página en blanco. Todo lo cual constituye un compendio que recomiendo claramente a los amantes del género, y del que se desprende alguna reflexión sobre esta forma de expresión literaria.

En general, el microrrelato viene a ser una forma literaria sintética en la que prima sobre todo el ingenio, y que en un buen número de casos, seguramente una amplia mayoría, tiene un desarrollo lineal que podríamos llamar tramposo, que lleva al lector por un terreno más o menos convencional hasta que le descoloca mediante un quiebro, el elemento sorpresa que sobreviene muy cerca del final. Es con frecuencia un golpe irónico o una última línea, muchas veces metafórica, que sorprende al lector atacando por donde menos lo espera, alterando de repente la perspectiva o simplemente redondeando con una frase brillante, que parece constituir el objetivo, la esencia misma de lo que se pretendía contar. Por eso, aparte de a la poesía, como decía antes, el formato me recuerda muchas veces a un chiste, dicho sea con el debido respeto a los creadores. 

Aunque no soy lector habitual de microrrelatos, creo que el libro que estoy comentando es un muestrario bastante amplio y entiendo que también de un nivel apreciable como para considerarlo significativo, y aun encontrando textos muy estimables, algunos realmente brillantes, otros divertidos y casi todos sorprendentes, me queda la sensación de que pocos autores escapan de ese esquema al que me refería. Son magníficos los relatos de Borges, de Italo Calvino, de Onetti o de Rubén Dario, por no extenderme más, pero apenas unos pocos se salen de la fórmula y exploran otros terrenos, el Luis Britto que citaba antes, Ana María Shua y quizá alguno de los varios que tiene Cortázar. En este sentido puede que me haya quedado una pequeña decepción. 

Y, como poco menos que profano en el género, me planteo si será que la recopilación en concreto puede haber pecado de conservadora dejando fuera ejemplos más arriesgados, o si a lo mejor estaba esperando cosas que sencillamente no existen.

miércoles, 27 de marzo de 2019

VV.AA.: Valores familiares


Idioma original de los relatos: Español e inglés 
Traductor del inglés al español: Hugo Camacho 
Año de publicación: 2019
Valoración: Está bien 

Orciny Press es una editorial que ha conseguido labrarse una identidad propia gracias a un catálogo diferente y una estética peculiar. Me suelen gustar sus publicaciones, y valoro el mimo que pone en cada uno de sus títulos. También aprecio esa iniciativa que dinamiza, llamada “Inner Circle”; creo que muchas editoriales independientes acabarán copiándole esta idea tan atractiva. 

¿Qué es el “Inner Circle”? Una comunidad por suscripción formada por seguidores de la editorial, a los que se granjea acceso a material exclusivo. Precisamente, los relatos compilados en Valores familiares son aquéllos que pudieron disfrutar en primicia los miembros del “Inner Circle” durante el año y pico de existencia del mismo. 

Trece relatos, todos relacionados de un modo u otro con la ficción fantástica y sus más pintorescas ramificaciones, escritos por un total de diez autores. Llegados a este punto, quiero señalar que esta antología es bastante irregular. Si bien es cierto que Valores familiares contiene propuestas genuinamente interesantes, como “¡Gas! ¡Gas! ¡Carnivore!”, de Sergi G. Oset, también aúna historias meramente disfrutables dentro de los estándares pulp, como “Esther, nuestra inmaculada genocida”, de Takeshi García-Ashirogi.

A estas últimas les falta, a mi juicio, mayor corrección formal, osadía iconoclasta y mala leche. Por ejemplo: “Toonland”, de Alfredo Álamo, recuerda a la transgresión de Chuck Palahniuk, pero naufraga al limitarse a repetir cansinamente su premisa. En cuanto a “Abraxas al vapor”, de Sergi Álvarez, uno se queda con la impresión de que este cúmulo de bizarradas hubiera llegado a mejor puerto de ser conducidas por los delirios de Yasutaka Tsutsui. En otras palabras: la afinidad temática y estilística de estas narraciones con obras que las superan no les hace ningún bien. 

De todas formas, recomiendo Valores familiares a aquellas personas que busquen ficción distinta plagada de ideas y conceptos creativos. Además, el humor, presente en casi todos los relatos del volumen de forma más o menos explícita, funciona prácticamente todo el tiempo. Respecto a la edición, debo decir que la cubierta me encanta. Asimismo, remarcaría que he encontrado algunos errores tipográficos en este libro: palabras sin tilde, repetidas, etc... Vamos, nada que no se le pueda perdonar al bueno de Hugo Camacho, editor de Orciny Press que ha ejercido todavía como editor, prologuista y traductor de esta antología.