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martes, 11 de febrero de 2025

VV.AA.: Björk: Una constante mutación

Idioma original: Varios  

Traducción: Blanca Gago

Año de publicación: 2024

Valoración: Recomendable, sobre todo para fans

Que Björk Gudmundsdottir es una de las artistas más peculiares de los últimos tiempos es algo fuera de toda duda. Cantante, compositora, actriz, "performer" o DJ, la islandesa (¡y qué mejor sitio para publicar este libro que Nórdica!) más universal no solo ha tocado casi todos los palos sino que, además, lo ha hecho a través de sucesivas reinvenciones. 

El libro que hoy os traemos a ULAD es un acercamiento a esas mutaciones a través de un recorrido cronológico por textos aparecidos en prensa con motivo de la publicación de sus discos oficiales de estudio, desde aquel que salió a la luz en su Islandia natal cuando Björk apenas tenía 11 años hasta Fossora.

Por tanto, artículos periodísticos, reseñas y entrevistas, fundamentalmente, para construir una especie de biografía fragmentaria de una artista que, como dice Jesús Rocamora, es ya a estas alturas una planta carnívora que asimila a sus colaboradores tras ingerirlos para sonar a sí misma. O, citando a Carlos Pérez de Ziriza, una mente abiertamente carente de prejuicios, presa de un instinto omnívoro.

Dicho esto, sería absurdo negar tanto que estamos ante un volumen especialmente destinado a fans como el desigual interés que despiertan unos textos y otros o ciertas reiteraciones que penalizan al conjunto. Pero su fragmentariedad y el amplio espacio temporal que abarca abren el libro a otros temas y a otras lecturas no tan estrechamente ligadas a la obra de la artista. Así, resultan interesantes las reflexiones sobre el funcionamiento y los cambios en la industria musical de los últimos 30-40 años, sobre el papel de la mujer en la misma, sobre las motivaciones para los cambios, etc. Además, Björk no se corta y habla de amor, rupturas, política, medio ambiente y, last but not least, de su "relación" con ese otro flipado de la vida que es Lars Von Trier.

No solo eso. El libro como "objeto" es una preciosidad. El formato, la tapa, la cubierta, el diseño interior, el apartado gráfico, el papel, etc. Vamos, que se lo podéis regalar a vuestros suegros o cuñados y que tiren a la basura (de una puñetera vez) esos premios Planeta con los que "decoran" sus estanterías.

Por último, y creo que este es uno de los mejores halagos que puede hacerse a un libro sobre música o sobre un músico: durante (y tras) su lectura entran unas ganas tremendas de escuchar los discos de Björk, de volver a ponerse Post u Homogenic. ¡Venga, todos a darle al Spotify!

Mientras tanto, un vídeo de Bjork:

jueves, 10 de octubre de 2024

VV.AA. : Paseando con fantasmas

Idioma original: inglés y francés

Año de publicación: entre 1773 y 1836. Como antología de relatos, 2012

Traducción: Marian Womack

Valoración: recomendable para interesados 

Ya que se acerca Halloween, vamos pues con otros de los personajes  (debería llamarlo "entes", más bien) emblemáticos del mundo sobrenatural y, según los casos, terroríficos. Especialmente populares para disfrazarse, además, por lo sencillo que resulta: basta con hacerle un par de agujeros a una sábana vieja, y p'alante... (quien no me crea, que vea la película A ghost story... interesante, por otra parte). Estoy hablando, cómo no, de los fantasmas. Pero de de unos fantasmas cualquiera, de novela pulp o película de Disney, sino de los que imaginaron toda una serie de escritores de la época seminal del género de terror, Los amantes de lo macabro y los arbotantes, lo tenebroso y el arco apuntado... los góticos. No los que van de negro con piercings, sino los que escribían cosas de (más o menos) miedito hace cosa de doscientos y pico de años.

Porque antes que nada, aviso: lo importante de esta recopilación de relatos escritos en el siglo XVIII y primera mitad del XIX no es el título, Paseando con fantasmas -aunque fantasmas, haylos-, sino el epígrafe posterior: Antología del cuento gótico. Lo comento porque éste es el nexo de unión de todos ellos, su pertenencia a una tendencia literaria que se dio entre los dos siglos mencionados (aunque con ramificaciones e influencia posterior que perdura hasta hoy), más que el hecho de que se trate de historias de espectros, porque el caso es que no en todos los cuentos aquí reunidos aparecen estas apariciones sobrenaturales -sí en muchos-, sino que en otros el ingrediente terrorífico, por así decirlo, se confía, sin más a lo macabro, pero no necesariamente a algo venido del más allá. Permitidme que,  a este respecto, reproduzca aquí las palabras del prologuista del libro, David Roas, que así no tengo que trabajar resultan mucho más pertinentes que las mías:

"Un rápido listado de los principales rasgos que caracterizan a la novela gótica revela la importante dimensión de lo terrorífico y lo macabro en este tipo de historias: apariciones fantasmales y otros fenómenos fantásticos, crímenes y acciones sanguinarias de todo tipo (desde el sadismo desaforado hasta la necrofilia, pasando por la violación), misterios terroríficos (que no siempre tienen que desembocar en lo sobrenatural); maldiciones, gemidos, murmullos, gritos, chirridos y demás sonidos inquietantes; lo que podríamos llamar lo 'terrorífico arquitectónico' (espacios cerrados y amenazantes, habitualmente en ruinas, como castillos)..."

A lo que yo añado, si se me permite (algo habrá que decir), una sobredosis folletinesca de pasiones desbordadas -amorosas y de todo tipo- , secretos de familia, encuentros y desencuentros, contadas con un estilo enfático, alambicado y, en ocasiones, excesivo. Lo habitual en la época, vaya... 

 A la mayor parte de los autores/as que aparecen en esta recopilación de relatos, no obstante, no los conocen ya ni en su casa a la hora de la ouija. Algunos sí, empero, aquí encontramos, por ejemplo, un cuento obra de Lord Byron, nada menos -El enterramiento (1816), sobre un viaje que hace el protagonista con un tal August Darvell por tierras otomanas... cómo no-; otro de su amiga y hoy en día aún más célebre Mary Shelley, El sueño, de 1832 (no, no va de un científico que sueña que crea a un monstruo con cachos de cadáveres, sino de una dificultosa historia de amor durante el reinado de Enrique IV, entre una condesa católica y el hijo de un enemigo protestante); también del autor de lqa que se considera obra cumbre del gótico, Melmoth el errabundo, Charles Maturin, aquí con El castillo de Leixlip (1825), ambientada en la Irlanda del siglo XVIII y que posee un punto metaficcional, al contarnos una historia dentro de otra historia dentro de otra historia más... o William M. Thackeray, quien dicho sea de paso, escribió el cuento que a mí me ha gustado más de este compilación, el muy divertido La apuesta del diablo (1836), lleno de un humor muy británico sobre las vicisitudes del alma de Sir Roger Rollo.

No están tampoco nada mal otro viaje infernal, La expedición al Infierno (1936), de James Hogg, que nos relata el sueño del cochero de Edimburgo George Dobson, en el que lleva a unos clientes al Inframundo o el anónimo de 1819 Danza macabra, un cuento al estilo de los hermanos Grimm en el que un gaitero mágico interpreta una "danza de la Muerte". Aunque el numero de relatos recogidos en el libro asciende a dieciocho, mencionaré aquí ya sólo otra que me ha parecido harto curiosa: Andreas Vesalius, el anatomista, de Petrus Borel (1833) en el que el célebre científico del siglo XVI ha de afrontar las iras del siempre castizo pueblo de Madrid, receloso de sus pecaminosas prácticas científicas.

En fin, que si lo que buscáis es una buena ración de fantasmas, ruinas de la grandeza de otro tiempo, romanticismo exacerbado, momentos macabros, personajes sobrepasados, pasiones y sentimientos llevados al límite... podéis meteros un rato en Twitter... perdón, X o leer este libro. Yo os aconsejo esto último; saldréis ganando en cultura, entretenimiento y no le haréis ganar dinero al cenutrio de su dueño.

domingo, 23 de junio de 2024

VV.AA.: Bienvenidos al bizarro

Idioma original: Inglés y español
Traducción: Hugo Camacho
Año de publicación: 2017
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

Bienvenidos al bizarro es una antología que compila relatos de autores anglosajones y españoles. Dichos relatos se podrían encasillar dentro del bizarro, un original movimiento literario que lleva años en alza y sorprende por la imaginación que derrocha y los excesos argumentales a los que da cobijo. 

A mi juicio, el bizarro alcanza su máximo potencial cuando funciona en tanto que alegoría a través de la que reflexionar en torno a la sociedad actual. En este sentido, piezas como "La Liga de los Céroes", de Jeremy Robert Johnson, "Dinámica de clase", de D. Harlan Wilson, "Pequeña Miss Ultrasonido", de Robert Deveraux, "Hay un millón de maneras de hacer lo correcto", de Matthew Revert, o "Vendedor de dildos a domicilio", de Kevin L. Donihe, me parecen sumamente reivindicables. 

Sin embargo, existe otro tipo de bizarro que también me encanta: el que se toma poco en serio a sí mismo y se conforma obsequiándonos con planteamientos juguetones o personajes extravagantes. A esta categoría pertenecen la evocadora rareza de "Gigantas sentadas en la bahía de Berangkat", de Tamara Romero, el desmadre de "Orgía fantástica", de Carlton Mellick III, o el logrado ejercicio estilístico que es "Pastel de terciopelo azul", de Laura Lee Bahr

Más flojillos serían "La noche de las chonis", de Grant Wamack, "Bailarina exótica", de Violet LeVoit, y "Señor Felpa, detective", de Garrett Cook. En estos cuentos se aprecian escenas, imágenes o intenciones prometedoras que, desgraciadamente, no llegan a cuajar satisfactoriamente. 

En conclusión: pese a su irregularidad, recomiendo encarecidamente Bienvenidos al bizarro a todo aquel que quiera chapucear en un movimiento literario único. Aunque entiendo que este volumen no es para todo el mundo, pues hay perfiles de lectores menos abiertos a lo iconoclasta, o cuya tolerancia para lo absurdo, lo grotesco, lo escatológico y lo políticamente incorrecto no es tan alta como la mía.

jueves, 21 de diciembre de 2023

Carlos Barciela, ed.: Autarquía y mercado negro

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2003

Valoración: Interesante con reparos


A nivel de ciudadanos de a pie, o sea, yo mismo, no es mucho lo que sabemos en realidad del franquismo. Sí, su origen golpista, la represión y la ausencia de libertades, su carácter retrógrado, la moralina casposa, el nacionalcatolicismo. Pero por ejemplo en el terreno de la economía en sentido amplio quizá no tenemos muchos datos a la vista, a lo sumo que se inició con una etapa autárquica e inspirada en los regímenes afines, la estabilización y el desarrollismo de los años 60, la emigración masiva a las ciudades y al extranjero. Así que no está mal aproximarse a la gestión económica del franquismo a partir de las decisiones de sus sucesivos Gobiernos, para observar de una forma lo más desapasionada posible cómo se gestionaron estas áreas.

Así lo hace este libro, en el que Carlos Barciela, catedrático de Historia económica, reúne una serie de trabajos de varios autores sobre distintos aspectos de la política económica de Franco en una etapa muy concreta, desde el final de la Guerra civil hasta el Plan de Estabilización de 1959, que supuso una apertura más o menos decidida u obligada hacia una economía de mercado homologable y la entrada de los llamados tecnócratas en puestos relevantes. Se trata de textos de carácter más bien académico en torno a diversos aspectos directamente relacionados con la economía: la demografía, el capital humano y la política educativa, la gestión agraria, la industrialización, la política fiscal y monetaria, entre otros.

Hay que decir que no estamos ante literatura divulgativa, no son exposiciones destinadas al gran público sino más bien al mundo de los historiadores e investigadores. Teniendo estos en cuenta, hay que decir que la lectura se hace a ratos bastante ardua, y en algunos casos plantea dificultades importantes, aunque depende en gran medida del enfoque de cada artículo y de la capacidad (o voluntad) de cada uno de los autores. Tablas y gráficos, a veces de difícil interpretación para el profano, ilustran las tesis presentadas, reforzando el aspecto técnico de buena parte de las exposiciones. Así que queda advertido el lector de que es un texto para muy interesados en la época y el asunto.

Desde el modesto punto de vista del lector meramente aficionado, podemos no obstante sacar algunas conclusiones generales. La principal es quizá que esa etapa que se analiza supuso un retraso de veinte años en el desarrollo económico de España, un lastre con el que, pese al arreón de los 60, ha habido que cargar hasta las últimas décadas del siglo, cuando comenzamos a converger en tantos aspectos con nuestros vecinos. Finalizada la guerra, incluso antes, la gestión económica (como las demás áreas de gobierno) se ve dominada absolutamente por el componente ideológico: de la mano de falangistas y militares (que ocupan buena parte de los ministerios sin más cualificación que su afección al régimen), y a veces henchidos por el seguidismo de alemanes e italianos, se opta por un modelo autárquico, cerrado al exterior, profundamente intervencionista y con amplia discrecionalidad, siempre en manos de cargos políticos. Esto genera efectos como el desabastecimiento de productos, la fijación de precios artificiales, un tipo de cambio ficticio y sobrevaluado y, consecuencia de todo ello, el nacimiento de un potente mercado negro (el famoso estraperlo), que multiplicará la miseria y las dificultades lógicas derivadas de la reciente guerra.

Todo esto, dicho mal y rápido, porque hay muchos otros aspectos, casi siempre negativos, derivados de esas directrices que vienen directamente de las más altas instancias del Gobierno franquista: la contrarreforma agraria que empobreció las cosechas y perjudicó a los productores más modestos, la desatención a la educación primaria que dejaría décadas de retraso en el sistema, la apuesta irracional por una industrialización sin base tecnológica ni logística, el pago de las deudas de guerra (esa ayuda italiana y sobre todo alemana nunca fue gratis)… Todo un repertorio de decisiones tomadas casi siempre por individuos cuyo mérito no iba mucho más allá de la genuflexión ante los gobernantes, y que generalmente no tenían más fundamento que el fanatismo ideológico. Hubo que esperar a finales de los 50 para que, en una situación ya crítica, con el aterrizaje de la financiación norteamericana, el Plan de Estabilización y la llegada de los primeros tecnócratas, las cosas tomaran un rumbo algo más lógico y empezasen a aproximarse a lo que en el mundo occidental ya era un mercado normalizado.

Ya digo que el libro no es fácil, que explora, a veces mucho y a veces algo menos, en aspectos técnicos que quizá no lleguemos a asimilar del todo. Pero aun así la lectura nos dejará un poso de información que entiendo suficiente y valiosa para entender que el franquismo no solo fue malo en su vertiente política y social, que no solo atentó contra la cultura y las libertades o se empeñó en construir (con éxito afortunadamente solo relativo) una sociedad mojigata, aburrida y atrasada, sino que además gestionó, y gestionó casi siempre mal.

P.S.: Casualmente, hace unos días me enteré de que Carlos Barciela ha publicado otro libro titulado irónicamente Con Franco vivíamos mejor, en el que explica muchos de los aspectos tratados en este, por lo que se comentaba con un tono más didáctico y asequible. Podría ser otra opción para interesados en el tema, que da de sí más de lo que parece.


viernes, 9 de junio de 2023

VV.AA.: Madres oscuras


Idioma original: Inglés y español
Traducción: Sergio Chesán
Año de publicación de la antología: 2023
Valoración: Recomendable

Madres oscuras compila diez relatos escritos por mujeres. Diez relatos que proponen un paseo angustioso entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XXI. Diez relatos que comparten un tono perturbador y, salvo un par de excepciones, pueden encasillarse dentro del género de terror más genuino.

Exploran, en mayor o menor medida, la temática de la maternidad desde ópticas nada idealizadas. Así pues, nos enfrentan, entre otras, a mujeres que han asesinado a sus hijos, a abuelas que ejercen de tutoras con mano dura, a comunidades que acogen a parias o a pijas celosas de la empleada doméstica que se ha ganado el afecto de su criatura. 

Analicémoslos uno a uno:

"Las lavanderas nocturnas", de George Sand, toma prestadas varias leyendas populares de infanticidas espectrales. Su imaginería es muy potente, aunque supongo que parte del mérito de esto se debe al material de base. Por lo demás, se antoja un texto poco memorable y algo liso, cuya falta de desarrollo argumental le impide alcanzar unas mínimas cotas de interés.

"La Corpana", de Emilia Pardo Bazán, retrata, no sin cierta condescendencia y un tonillo ejemplarizante, a una prostituta incapaz de hacerse cargo de su hija. Exuda la siempre chispeante prosa de la autora. Sin embargo, he sido incapaz de encontrarle otras virtudes.  

"La vieja Magoun", de Mary E. W. Freeman, narra cómo una abuela protege a su nieta a toda costa. Valoro que lleve su premisa hasta las últimas consecuencias, sin acobardarse en el proceso. También que su uso del simbolismo dé consistencia a sus temas y mensajes. 

"El funeral del escultor", de Willa Cather, es una historia sutil y cruel. Quizá desentona un poquitín con el conjunto, pero el prólogo del libro nos justifica su inclusión. Durante un velatorio afloran las miserias de un pequeño pueblo de Kansas.

"El fin de los Jordan", de Ellen Glasgow, tiene inquietantes implicaciones y logra erigir una atmósfera impecable. Un médico acude a la casa de un hombre enfermo e intuye el mal que acecha a su familia desde hace generaciones.

"Todas las veces que sueño con tu muerte", de Nieves Mories, desconcierta pero deja un regusto muy satisfactorio. Hay aquí juegos con el lenguaje y las expectativas del lector. 

"La Hacienda", de Eva Cid, engancha desde el inicio. Valoro su clímax (anticipado pero, al mismo tiempo, sorprendente), el misterio que rodea a Madre y la caracterización de la protagonista. Una joven es aceptada en un centro de inserción social. 

"Mala sangre", de Layla Martínez, presenta una voz narrativa bastante lograda y paletadas de crítica. Su trama es bastante plana, pero entretiene. En ella, una trabajadora doméstica precaria es explotada por un matrimonio rico.  

"Las culebras", de Dara Cuervo, tiene un estilo tan bello como turbio, tan evocador como sórdido. Lo protagoniza una mujer que rememora su infancia marcada por el desprecio materno y los abusos de sus hermanos.

"Karina", de Sarai Herrera, cierra el volumen. Indaga en torno a las fricciones que existen entre una madre y su hija, amén de las consecuencias que la muerte del padre primero, y la formación de una nueva familia después, provocan en ellas.

En definitiva: recomiendo Madres oscuras, pues las piezas que aglutina son bastante interesantes y su calidad media notable. Entre los relatos de las escritoras clásicas destacaría "El funeral del escultor" y "El fin de los Jordan", aunque "La vieja Magoun" tiene también un nivel altísimo. De los de autoras contemporáneas, "Todas las veces que sueño con tu muerte", "Las culebras" y "Karina", ya que son ejercicios de ambigüedad conceptual y ambición formal brillantemente ejecutados.

martes, 11 de abril de 2023

Sergio Salvador Campos: Los Comuneros

Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: Se deja leer (y a mucha honra)

Los Comuneros, de Sergio Salvador Campos, es una novelita "pulp" editada por Matraca. Entretiene y se lee de una sentada, pero su irregularidad y su escasa memorabilidad dejan un sabor agridulce. 

¿De qué trata? El detective Hermann se infiltra en una secta; aunque su objetivo principal es liberar al hijo de un ministro, está dispuesto a desarticularla completamente en caso de hallar indicios criminales. 

Empecemos señalando las virtudes de esta ficción quiosquera:

  • Su acabado global, ingenuo a la par que entrañable.
  • La prosa, pedestre pero funcional.
  • Algunas de sus ideas. Lástima, eso sí, que en la mayoría de los casos no estén del todo desarrolladas.
  • Presenta la situación y los personajes sin demorarse excesivamente, pero con un grado de profundidad del que la segunda mitad carece. 
  • Siembra semillas prometedoras, que por desgracia no florecerán más adelante.
  • La reincorporación de Ingrid propicia dinámicas y conflictos interesantes, amén de un arco más o menos logrado. 
  • La organización interna de la secta (esa jerarquía compuesta por el líder, los dadivosos, los necesarios y los novicios) está bien explicada y resulta, hasta cierto punto, creíble. Asimismo, la jerigonza mística de Alpha es bastante verosímil. 

Por otro lado, a Los Comuneros se le podría reprochar que:

  • La segunda mitad de la historia se siente excesivamente apresurada. Supongo que la intención del autor era imprimirle un ritmo adrenalínico; por desgracia, dicho ritmo no sólo se nota en las escenas de acción, sino en todas. 
  • Se cierra con un "deus ex machina" de manual.
  • Los personajes son, en general, bastante planos. Además, a algunos se les da un foco excesivo, ya que luego de aparecer una o dos veces no vuelven a ser mencionados. Pienso, por ejemplo, en los guardaespaldas de Alpha.  
  • El protagonista no consigue que empatices con él, pues su caracterización es tan simple como exageradamente positiva. Personalmente le hubiera hecho moralmente gris, quizá aprovechando el tiempo que estuvo infiltrado en la mafia. ¿Y si tuvo que cometer actos atroces entonces, para ganarse la confianza de los criminales a los que trataba de engatusar? Eso podría haber dado juego a la hora de sumergirlo en los Comuneros y, sobre todo, durante el reencuentro con Ingrid. Imagináoslo: ¿y si hubiera abusado de ella, junto a los otros, ya sea para aparentar o por un momento de debilidad humana? ¿Qué implicaciones tendría esto en sus esfuerzos para liberarla de las garras de los mafiosos, en su tentación por abrazar una vida más harmoniosa de la mano de los Comuneros y en su posterior romance? Y bueno, puestos a permanecer fieles a su caracterización original (insisto que, a mi juicio, excesivamente positiva), ¿por qué no hacer énfasis en su impulsividad, la cual es, supuestamente, su único defecto?
  • La trama policiaca tiene inconsistencias. Por ejemplo, el hecho de que el protagonista, pese a la precipitación con que le hacen aceptar el caso, va bien preparado en algunos aspectos, mientras que descuida otros tremendamente obvios. ¿De veras me tengo que creer que no ha buscado en internet cómo entrar en contacto con la secta y que es el encargado del hotel en que se aloja quien le proporciona la información?    
  • Una vez Hermann empieza a desentrañar secretos, la coherencia interna de la obra se viene abajo. Por más que Sergio intente justificarlo, no me creo que sea tan fácil infiltrarse en determinadas áreas del recinto, o se deje el acceso a las armas sin candado.
  • Multitud de elementos podrían haberse introducido de manera mucho más orgánica. Hay otros que únicamente abultan el conjunto y, por tanto, son susceptibles de poda.

En definitiva, Los Comuneros es una ficción recomendable para los amantes del "pulp" más genuino. De todos modos, tengo que reconocer que incluso a un servidor, quien reivindica el género a capa y espada, le ha parecido una lectura un tanto regulera.

A la obra de Sergio la acompañan, en la edición que yo he leído, relatos de diversos autores. Éstos amplían el mundo y los personajes de Los Comuneros; mientras que algunos aportan poco, otros expanden el material de base en direcciones interesantes. 

Por cierto, el colegueo que se aprecia en los paratextos de este bolsilibro (prólogo, entrevistas, ilustraciones…) me parece entrañable, aunque puede sobrarle a quienes no tenemos un vínculo directo con Matraca, su catálogo, su editor o su plantilla de escritores.

viernes, 7 de abril de 2023

VV.AA.: Mundo Weird. Antología de nueva ficción extraña

Idioma original: Inglés / Español
Traducción: Federico Fernández Giordano / Ramiro Sanchiz
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados)

Mundo Weird reúne diecinueve relatos. Diecinueve relatos que han salido de la pluma de autores de diversas nacionalidades, sobre todo anglosajones e iberoamericanos. Diecinueve relatos que se pueden encasillar bajo el amplio paraguas de lo que se conoce como «ficción weird».

Un exhaustivo prólogo de Ramiro Sanchiz, de un rigor y minuciosidad casi académicos, nos sitúa ante el origen, desarrollo e influencias del género. 

A continuación tenemos los relatos. Algunos pueden adscribirse a una tradición más o menos familiar para el lector promedio; otros son de un vanguardismo desconcertante. Algunos evocan la ciencia ficción u horror clásicos, mientras que otros se bifurcan por los senderos del bizarro o lo extraño.

Como ya habréis intuido, aquí encontraréis poca uniformidad. Y es que estos relatos no coinciden ni en intenciones, ni en temática, ni en registro, ni en tono ni en estilo. Aun así, podríamos englobarlos en tres grandes categorías, aunque éstas a veces se solapen: los que exploran ideas súper locas, los que con apenas unas pinceladas construyen un mundo propio y los que juegan con la forma, dejando en segundo plano el contenido.  

Ah, antes que nada, debo advertiros que esta antología presenta altibajos considerables. Entre las piezas que la componen hay relatos magníficos de principio a fin, relatos que comienzan de manera deslumbrante y se desploman paulatinamente, relatos más o menos planos, relatos logrados pero en cierto modo prescindibles e incluso algún que otro relato infumable. Por lo demás, el nivel general es satisfactoriamente alto. 

Admito que mi gusto personal puede haber influido a la hora de seleccionar los que, a mi juicio, son los mejores relatos del conjunto. También mis carencias como lector pueden ser las culpables de que no haya apreciado adecuadamente ciertos componentes de esta antología. Sea como fuere, yo destacaría los siguientes:  

"Covehithe", de China Miéville. Molón a la par que reflexivo. Plataformas gigantescas cobran vida cual kaijus.

"Mayonesa negra", de Michael Cisco. Estudio de personaje cuya prosa es muy sensorial. Va sobre una mujer que empieza a obsesionarse con la idea del suicidio.

"La pared de moho", de Blake Butler. Erige una atmósfera tremendamente inmersiva y da un mal rollo que te cagas. Va sobre un matrimonio, cuyo hijo murió, y la decadencia de su relación, granja, terreno y cultivos.

"Amor de gulgrumbo", de Luis Carlos Barragán. Parte de un concepto muy bizarro y al final le da una vuelta de tuerca todavía más extraña. Imaginaos que, tras consumir una droga, nace una especie de pokémon de vuestro cuerpo.

"Por favor, entre", de Cynthia A. Matayoshi. Genialidad que presenta una voz narrativa única, personajes fascinantes y un escenario hipnótico. Transcurre en una La Plata onírica y alberga un Museo de Curiosidades, gente que sabe crear ilusiones, un cementerio de barcos y monos que hablan. 

"Bienvenidos al nuevo mundo", de Edmundo Paz Soldán. Lograda meditación alrededor de la entropía, el escapismo, la precarización de los trabajos académicos relacionados con las humanidades, etc… Varios integrantes de una universidad intentan evadirse (literalmente hablando) de la realidad.  

"Chaco", de Liliana Colanzi. Cuento descoyuntado, potente, perturbador. ¿Un niño asesina a unas cuantas personas?

"¡Cuidado, lobo! (fragmentos)", de Gary J. Shipley. Microrrelatos raros pero evocadores. El cielo desaparece, un bebé-cocodrilo nace, una unidad familiar parasita a otras…

No sé si lo expuesto sirve para que os hagáis una idea sobre lo que encontraréis en Mundo Weird. En todo caso, reitereraré que es una colección de relatos interesantes y variados pertenecientes a un género al que auguro muy buena salud.

viernes, 19 de agosto de 2022

VV.AA.: Arquitecturas inquietantes

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados)

Arquitecturas inquietantes compila quince ficciones. Quince ficciones que han sido escritas en español por autores de distintos países. Quince ficciones que se relacionan con varios registros terroríficos y giran en torno al concepto de la casa encantada. Quince ficciones que, en conjunto, exhiben un nivel literario altísimo. 

Por un lado tenemos aquellas que dejan un regusto clásico. Asimismo, hay aportaciones más originales (por ejemplo, "Calamidad doméstica", mi favorita con diferencia).

Abordémoslas una a una:

  • "Un flamante apartamento", de José Luis Velasco. Tiene una prosa cuidada y detallista. Desgraciadamente, su voz narrativa es inverosímil.
  • "La casa inútil", de Thomas Harris. Cumple, pero he detectado alguna incoherencia en su lógica interna.
  • "Una noche de invierno es una casa", de Cecilia Eudave. Lograda metáfora sobre la descomposición de una pareja.
  • "En la ruta", de Gustavo Nielsen. La forma en que transmite su premisa, así como la atmósfera malrollera y las imágenes perturbadoras que convoca, se me antojan muy interesantes. 
  • "La casa embrujada", de Fernando Iwasaki. Típico microrrelato del autor, con su ineludible giro de tuerca final.
  • "La casa feliz", de José María Merino. Elegante, aunque insípido, ejercicio de extrañeza.
  • "La lepra de las casas", de Ana María Shua. Prueba de que se puede comunicar muchísimo con unas pocas líneas.     
  • "Habitante", de Patricia Esteban Erlés. Breve pero intenso. Su estructura circular insinúa connotaciones espeluznantes.
  • "La casa muerta", de Alina Gadea. Hermosamente triste a su fascinante manera.
  • "Calamidad doméstica", de Solange Rodríguez PappeSu temática y enfoque rehuyen lo convencional.
  • "La Maga", de Elia Barceló. Historia canónica donde las haya, competente aunque tendente a la sobreexplicación. 
  • "La casa de Adela", de Mariana Enriquez. Tan sencilla y eficaz como una buena leyenda urbana. Destacaría, sobre todo, su conseguido escenario principal.
  • "La casa vacía", de David Roas. Tributo respetuoso a la figura y obra de H. P. Lovecraft con un planteamiento y desenlace excesivamente lineales.  
  • "La maldición de la casa Arteaga", de Yoselin Goncalves. Contenida e introspectiva reflexión en torno a la pobreza, la familia y el desarraigo. 
  • "Casa volada", de Gemma Solsona Asensio. Homenaje a la magistral "Casa tomada" de Julio Cortázar.

Resumiendo: Arquitecturas inquietantes saciará a los interesados. Sólo por sus piezas más destacables ya vale la pena leerla; y es que "Una noche de invierno es una casa", "En la ruta" y "Calamidad doméstica" son, en mi humilde opinión, notables contribuciones al subgénero aquí barajado. 

jueves, 28 de julio de 2022

VV.AA.: Libertad

Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable para interesados

Libertad compila tres ensayos y una entrevista. Huelga decir que dichos textos reflexionan alrededor del concepto que da nombre al libro. 

El primero, de Amalia Mosquera, repasa distintas aportaciones filosóficas. Abarca desde pensadores de la Antigua Grecia hasta otros más modernos como Marx, Russell o Sartre. Hace un acertado hincapié en la dimensión expresiva, moral y política del asunto, aunque, a mi juicio, su elección de autores tiene cierto sesgo occidental.

El segundo ensayo de esta compilación lo ha escrito Jaime Fernández Blanco-Inclán. Me ha gustado bastante porque profundiza en pensadores que han cuestionado que tengamos libre albedrío, otros que consideran firmemente que somos libres y otros que, en cambio, optan por una posición intermedia. A destacar las meditaciones de Blanco-Inclán en torno a la responsabilidad que deriva de ser libres.

A continuación, Pilar Gómez Rodríguez se centra en las figuras de Berlin y Arendt. Asimismo, trae a colación las nociones de libertad positiva y negativa, y las paradojas que éstas acarrean.     

Por último tenemos una estimulante entrevista a Claus Dierksmeier, quien aboga por una libertad cualitativa. El alemán señala, muy lúcidamente:
Debemos sustituir el debate sobre la libertad basada en el falso lema «menos limitaciones = más libertad» y preguntarnos por la naturaleza de esas limitaciones: ¿nos las dictamos nosotros mismos o las impuso el exterior? ¿Sirven o son útiles para la libertad de sólo algunos seres humanos o para las de todos?
En definitiva, Libertad es recomendable para aquellos interesados en la materia tratada. Su amenidad convierte esta obra en ideal para el profano. Aunque su falta de conclusiones puede llegar a frustrar, resulta inevitable que no ofrezca respuestas claras al debatir sobre un tema tan amplio y espinoso. Sea como fuere, a mí me ha ayudado a matizar mi perspectiva fatalista y su determinismo intrínseco, que ya es mucho.      

domingo, 30 de enero de 2022

VV.AA.: La 4Chan Generation

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados)

La 4Chan Generation compila doce piezas. Doce piezas que hibridan el bizarro, el absurdo, el humor negro, el terror, la casquería, el erotismo turbio y la mala leche. Doce piezas que nos entregan ideas loquísimas, premisas descabelladas, registros irrepetibles y formatos extravagantes. 

Me han gustado la mayoría de los componentes de este volumen, pero debo citar mis favoritos: "Un apartamento en tu colon", "Puzzle", "Cera. Hambre" y "Lo mejor para el hombre". Asimismo, querría señalar que los que más flojos me han parecido son "El paraguas" (ejercicio de escritura excesivamente anclado en sus referencias metaliterarias y de actualidad) y "Pequeños seres bondadosos" (cómic con un guión y un apartado gráfico sumamente lineales).   

Llegados a este punto, dejemos a un lado el contenido de esta antología y abordemos su continente, porque la labor editorial aquí presente es una auténtica pasada: materiales, maquetación, paratextos, ilustraciones... Como siempre, en Colectivo Juan de Madre se han lucido. 

En definitiva: pese a sus puntuales altibajos, La 4Chan Generation deleitará a los lectores iconoclastas,  a los decadentes alérgicos al buen gusto, a los amantes de la escatología extrema. En ningún otro lado encontraréis competiciones olímpicas sexuales, una mezcla de arañas, canibalismo y feminismo trasnochado o un rasurado tan bestia que deja tu rostro en los huesos.

sábado, 28 de agosto de 2021

VV.AA.: Aquelarre de cuentos

Idioma original:
Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Recomendable


Aquelarre de cuentos es una antología que compila diecisiete ficciones. Diecisiete ficciones que han sido escritas en español por autoras de trece países distintos. Diecisiete ficciones que se relacionan con el terror moderno en sus más variados registros. Diecisiete ficciones que exploran cuestiones vinculadas con lo femenino (el salto a la adultez, el deseo, la maternidad, el encierro o la misoginia, entre otras). Diecisiete ficciones que, en conjunto, exhiben un nivel literario altísimo. Abordémoslas:

"El grito", de Mariana Torres, es un microrrelato de corte surrealista que funde la plasticidad de sus imágenes con su vocación metafórica. 

"La Hostería", de Mariana Enríquez, junta la represión sexual con los fantasmas provocados por la última dictadura argentina. 

"Susana", de Gabriela Arciniegas, retoma el motivo introducido en "El grito" (motivo que recuperará, a su vez, "En paz"). 

"Cantata", de Adriana Díaz Enciso, es una pieza sumamente inquietante que destaca por su opacidad conceptual y su lograda atmósfera. 

"Luto", de María Fernanda Ampuero, se lee con el corazón encogido, pues rebosa crueldad y violencia. Abstenerse estómagos delicados. 

"Los seis pies del gato", de Carmen Boullosa, trata sobre la maldad cotidiana y los ecos que ésta provoca.

"Matadora", de Solange Rodríguez Pappe, se disgrega en muchas direcciones para, finalmente, culminar en un potente clímax.

"Los maullidos", de Gemma Solsona Asensio, se narra a modo de crónica y denuncia de forma indirecta la opresión que sufrieron muchas niñas y jóvenes huérfanas durante el franquismo al ser internadas en las instituciones llamadas «centros para señoritas».

"La enana en el tren" y "En la silla de ruedas", de Ana María Shua, son dos ejercicios de surrealismo en formato breve.

"Las pisadas del hambre", de Ana María Fuster Lavín, es una historia de vampiros que logra rehuir lo convencional y tiene buenos momentos, aunque su acabado y estructura no me acaban de convencer.

"En paz", de Claudia Salazar Jiménez, resulta entretenido y alberga saludables dosis de humor negro.

"Cosita", de María del Carmen Pérez Cuadra, es tan perturbador como absurdo (conste que esto último lo digo como un halago).

"Afrodita", de Alicia Fenieux, presenta un detallado escenario distópico. Reflexiona acerca de la sexualización de las menores de edad y la delgada línea que separa el ocio voluntario de la presión de grupo. 

"María", de Alexandra Pagán Vélez, es muy lineal en su escueto planteamiento, pero alberga descripciones bastante asquerosas que harán las delicias de aquéllos a los que este tipo de cosas nos interesan. 

"La joya", de Daína Chaviano, parece salido de la pluma de un Edogawa Rampo occidentalizado y nos obsequia con un desenlace propio de uno de esos hentai directos a DVD de los noventa.  

"El Ojo", de Liliana Colanzi, recuerda sobremanera a Carrie, pues contiene una turbia dinámica entre una madre y su hija, fanatismo religioso y puritanismo trasnochado. 

En resumen, Aquelarre de cuentos es un volumen agradecidamente ecléctico. La calidad promedio de los componentes del mismo es, cuanto menos, elevada. ¡Así da gusto participar en una misa negra!   

miércoles, 11 de agosto de 2021

Ana Pardo de Vera y VVAA: La armadura del Rey

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2021
Valoración: Interesante


La crónica periodística de actualidad suele generar cierta ansiedad ya que parece que si tardas demasiado en publicar la reseña el tema va a quedar desactualizado y no le va a interesar a nadie. No es este el caso, ya que casi semanalmente los medios de comunicación nos sorprenden con perlitas relacionadas con las actividades extraoficiales de nuestro Rey Emérito en un pasado no siempre tan remoto. Aclaremos también que tales informaciones suelen ser el eco obligado o la reverberación matizada de lo que ya se ha publicado abiertamente en medios extranjeros.

Ana Pardo de Vera, Albert Calatrava y Eider Hurtado son tres periodistas de primera línea y aunque de entrada no debería sorprender que estos tres profesionales se hayan puesto de acuerdo para escribir esta crónica, dada su reconocida ideología republicana y de izquierdas, sí sorprende que este libro no se haya escrito antes, básicamente por dos motivos:
  • Porque el peso de los hechos que se exponen tiene (o debería tener) un alcance de primer orden dentro de un estado (supuestamente) democrático y de derecho como el nuestro.
  • Porque todos los hechos están fielmente argumentados y justificados, y muchos de ellos, por más que nos sorprenda, ya eran de algún modo de dominio público.
Resumen resumido: un recorrido por la trayectoria vital del actual Rey Emérito —desde su infancia en el exilio, hasta el exilio de su vejez— en el que se desentrañan sus actividades y actitudes menos ortodoxas que han permanecido veladas gracias a la colaboración necesaria de los dos grandes partidos políticos del país (que en eso siempre han estado de acuerdo), la mayoría de medios de comunicación y la intervención de los grandes poderes económicos con intereses vinculados a la intermediación del monarca.

Al final, La armadura del Rey no es tanto el desentrañar los QUÉS como explicar la existencia de un complejo mecanismo oculto y dinámico a lo largo del tiempo que se ha encargado de salvaguardar la imagen del monarca frente al gran público. Explicar, por tanto, CÓMO se nos ha mantenido en el más absoluto desconocimiento y además se nos ha conseguido vender una imagen que distaba mucho de la realidad.

Bueno, pero ya está ¿no? Dirán los más conformistas: muerto el perro se acabó la rabia. Pues no, queridos, porque en realidad y aunque el hilo narrativo esté focalizado en el Emérito, lo que ha sucedido desde su acceso al trono hasta su caída en desgracia es extrapolable a toda nuestra institución monárquica y a los mecanismos circundantes que, como ya he explicado, la sustentan a pesar de sus grandísimas dosis de desfachatez y torpeza. Y que aunque estemos asistiendo al supuesto desmantelamiento de la armadura del Emérito, muchas de esas piezas se han destinado a forjar la armadura de su actual sucesor. Y así será por los siglos de los siglos mientras la gran masa no se arranque la venda de los ojos. Bastaría con que leyeran unas cuantas decenas de estas páginas…

La armadura del Rey, por tanto, no se queda en el Emérito. Indaga también en la estrategia de salida del mismo y en el minucioso diseño del estilo que debía adoptar su sucesor para marcar la distancia al menos aparente. PP y PSOE mediante.

Así que Interesante, aunque se trate de una lectura que hay que ir retomando en pequeñas fases porque la lluvia de datos y nombres puede llegar a aturdir a un lector impaciente y porque lo que en ella se relata no es moralmente asimilable todo de golpe. Aunque si somos sinceros con nosotros mismos, muchos de los hechos ya estaban rondando por ahí desde hace tiempo (otra cosa es que no quisiéramos verlos) y somos todos más cómplices de lo que nos gustaría pensar. Por poner un ejemplo flagrante, el verdadero papel del Emérito en el 23F que no es la primera vez que se expone en todo su grandioso cinismo.

miércoles, 21 de abril de 2021

Jesmyn Ward y VV. AA.: Esta vez el fuego: Una nueva generación habla de la raza

Idioma original: inglés
Título original: The Fire This Time: A New Generation Speaks About Race
Traducción: María Enguix Tercero
Año de publicación: 2016
Valoración: recomendable

Dice Jesmyn Ward en la introducción que «cambiad las sogas por las balas. Los sabuesos por pastores alemanes. El uniforme gris por el chaleco antibalas. No hay nada nuevo». Porque el racismo sigue vigente, después de años, décadas, siglos. Y llevamos demasiado tiempo viéndolo y denunciándolo. 

Jesmyn Ward, que ya me entusiasmó con «La canción de los vivos y los muertos», cambia de registro en este libro y pasa de la ficción al ensayo, y no lo hace sola, sino que se rodea de otros escritores que, como ella, sienten impotencia y rabia ante lo que sucede. Porque el origen de este libro es el asesinato de Trayvon Martin, pero que podría ser otro caso de los muchos que existen, porque hace un par de semanas murió un niño hispano de trece años a manos de un policía, porque hay otros tantos que mueren a manos de quien tendría que defenderlos. Con este propósito, la autora se acoge a «La próxima vez el fuego», un texto de James Baldwin que la sacudió e impresionó cuando lo leyó, y tuvo claro que debía hacer algo y lo expresa afirmando que «supe que quería convocar a algunos de los grandes pensadores y voces extraordinarias de mi generación para que me ayudaran a esclarecer esto», escribiendo así «un libro que reuniera voces en un espacio (…) y que proporcionara a estos escritores un foro de disidencia en el que poder exigir responsabilidades, dar testimonio, contar». Este es su propósito, y con esta reseña lo hago también mío, contando y difundiendo su relato y su mensaje.

De esta manera, el libro recoge los relatos y experiencias de dieciocho autores (entre los cuales se encuentran la propia Ward) construyendo un relato ecléctico que afronta el tema del racismo desde diferentes aproximaciones, desde la diferencia de estilo y tono de cada uno de los autores, pero con el objetivo claro y único de denunciar injusticias y exponer su visión de un mundo y de un país «en el que hemos pasado mucho más tiempo esclavizados que libres» (algo que ya apuntaba también Coates en su magnífico libro «Entre el mundo y yo»).

La lectura del libro es interesante por la variedad de estilos, pero especialmente de enfoques, que cubren un amplio espectro de areas en las cuales el racismo se expone, aunque cabe decir que, como en todo libro de relatos, cuentos o ensayos, el libro es desigual. Esto es algo habitual, pero más aun teniendo en cuenta que aquí cada relato o experiencia está escrito por un autor diferente con lo que la diversidad es aun mayor. Y, entre todos los ensayos, me quedo especialmente con los siguientes y centraré esta reseña en ellos, pues por si solos ya justifican la recomendación de la lectura de este libro:

  • «Sola en América», de Wendy S. Walters; en este relato la autora nos habla de su regreso a Holt, Nueva Orleans, al antiguo hogar de su tía Louise devastado por el huracán Katrina. Ese viaje a Holt, que fue utilizado a principios del siglo XX como fosa común para pobres e indigentes y durante la segregación se convirtió en un lugar donde enterrar a los negros, causa en la autora un gran impacto, pues nos indica que «mi soledad tenía unas raíces más profundas de lo que sospechaba al principio, (…) venía de una honda sensación entre lo que yo pensaba que era Estados Unidos y la persona que, en ese contexto, yo sabía que era. Mi soledad posterior al viaje a Nueva Orleans parecía proceder de un lugar que antecedía a mi propia memoria». Así, en este relato, la autora nos habla del cementerio africano de Portsmouth en el que se enterraban personas negras y sobre el cual se construyó una calle y, como en un entierro, el paralelismo que uno teje es que, a veces, uno tiene que excavar de manera muy profunda para encontrar los cadáveres encontrando la esencia de uno mismo y de su pueblo al hacerlo. Y, con ello, la autora nos recuerda el pasado de EE. UU. y la esclavitud, y la extiende al presente y a la complejidad en la reconciliación, pues «la empatía es difícil de alcanzar en estos tiempos que corren. Quizá se deba a que, de entrada, todos tenemos dificultades para entendernos a nosotros mismos».
  • «¿Adónde vamos a partir de aquí?», de Isabel Wilkerson, en el que empieza hablando de los casos conocidos y notorios de Eric Garner y Michael Brown, que constatan que «parecemos vivir en un bucle de continuo retorno a la repetición de un pasado que nuestro país todavía no ha afrontado». Este relato, breve pero muy bueno, es un claro alegato a favor de la persistencia, de no rendirse en la lucha, a pesar de las dificultades y de situaciones que parecen el retorno a un pasado no superado: «debemos querernos incluso si —y quizá especialmente si— otros no lo hacen. Debemos conservar la fe incluso mientras trabajamos para que nuestro país esté a la altura de su credo».
  • «Furia blanca», de Carol Anderson, en el que habla sobre las protestas y disturbios de Ferguson, y la necesidad sobre la protesta constante, ininterrumpida, pues el opresor no cede. La autora lo refleja claramente al afirmar que «cada acción de progreso afroamericano recibe una reacción violenta en respuesta». En este relato con evidente intención de denuncia, expone el racismo existente en la administración, a varios niveles, desde los más evidentes a los más sutiles y que afectan igualmente los derechos de los ciudadanos, poniendo como ejemplo que «los conservadores han concebido medidas —como los requisitos de la identificación con fotografía— para bloquear el acceso a los afroamericanos a colegios electorales» (algo que el 25% no lo tiene por tan solo un 8% de los blancos). De esta manera, el relato, muy enfocado a la diferencia económica entre razas y sus consecuencias, finaliza con un resumen de acciones y leyes que han perjudicado a los negros y concluye que «solo entonces Ferguson cobra sentido. Se trata de furia blanca».
  • En «Descifrar el código», la propia Jesmyn Ward (cuyo padre perteneció a los Black Panthers), nos habla sobre los orígenes, sobre las raíces y la importancia del mestizaje. Sobre conocerlos y entenderlos, con el anhelo de «que las personas de color de mi región de EE. UU. pueden decidir abrazar todos los aspectos de su descendencia (…) al tiempo que también pueden decidir pelear con una sola armadura, la de los estadounidenses negros, cuando pelean por la igualdad racial».
  • También muy interesante es el relato «Más negro que tu», de Kevin Young, en el que nos habla del blackface y del redface, de cómo hay quien se pinta la cara para simular que es de otro color. Por ello, de manera irónica nos habla del passing (cruzar la línea racial, que habitualmente va del negro al blanco) así como del passing inverso (blancos que viven como negros) y lo ejemplariza en Rachel Dolezal de quién apunta, con cierto sarcasmo, que «lleva la máscara no para ocultarse, sino para adquirir autoridad sobre eso mismo que dice querer ser. ¡Qué actitud tan blanca por su parte!». Con este relato, la autora nos habla de las personas de piel clara que son identificadas como blancas cuando son realmente negras. Y de ahí que «debería hacer que nos paráramos un momento a reconsiderar qué significa ‘parecer negro’».
  • En «Black and Blue», Garnette Cadogan nos habla de la violencia policial, de la amenaza que supone ser negro en un barrio de blancos donde cualquier movimiento puede entenderse como algo sospechoso y peligroso. Y nos sitúa en un contexto parecido al que retrataba Claudia Rankine en «Ciudadana». El estilo del autor es preciso y directo, rico en detalles y en reflexiones que la llevan a aseverar que «como adulto negro, con frecuencia me devuelven a ese momento de la niñez en que estoy aprendiendo a andar. Vuelvo a vivir en alerta máxima, vigilante» porque «aunque conocer las calles de Nueva York me ha ayudado a sentir la ciudad como mi hogar, la ciudad se me resiste también a través de estas mismas calles. Camino por ellas, unas veces invisible y otras, demasiado visible. Así que camino atrapado entre la memoria y el olvido, entre la memoria y el perdón».

Como se ve en los relatos que destaco en esta reseña, el libro reflexiona sobre el racismo situando sus causas en el centro de la obra y abordándolo desde diferentes perspectivas. Y, a pesar de su irregularidad, la potencia del conjunto adquiere una fuerza que demuestra cuán necesarios son estos libros. Porque, como afirma Jesmyn Ward, «estos ensayos me dan esperanza. Creo que hay poder en las palabras; el poder de afirmar nuestra existencia, nuestra experiencia, nuestras vidas, a través de las palabras (…). Quizá, después de leer el ensayo de Rachel Kaadzi Ghansah sobre Baldwin o el hilarante ensayo de Kevin Young sobre Rachel Dolezal y qué significa ser negro, el lector llore conmovido, y sus lágrimas se transformen en risa y quizá, al hacerlo, sienta afinidad». Qué duda cabe de que así es, y que, tal y como afirma la autora, «espero que al leer este libro cada uno de vosotros tenga la sensación, queridos lectores, de que estamos sentados juntos (…) y de que estamos componiendo nuestra historia juntos. De que estamos escribiendo una epopeya en la cual las vidas negras tienen un valor». Ojalá así sea.

También de Claudia Rankine en ULAD: Ciudadana

martes, 2 de julio de 2019

Semana de la Arquitectura y el Urbanismo #2: En construcción, VVAA

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2018
Valoración: Recomendable

Leí en algún sitio que las obras destinadas al público infantil, cuando son buenas, están destinadas a cualquier público. Y eso es exactamente lo que sucede con esta pequeña joyita ilustrada por Juan Berrio.

Resumen resumido: Clara, una niña de primaria, tiene que preparar un trabajo de investigación junto a otros compañeros y eligen la arquitectura como tema. Eso le llevará a interactuar de un modo diferente con su entorno para ir descubriendo cómo la arquitectura nos envuelve en todos los ámbitos de nuestra vida.

Lo que, al fin y al cabo, nos está proponiendo En construcción es que observemos nuestro entorno con la curiosidad renovada de un niño y con el fin de re descubrir todos esos elementos y conceptos arquitectónicos que conviven con nosotros desde siempre y que hacen nuestra vida más confortable: desde el marco de una puerta hasta la construcción, paso a paso, de un edificio residencial entre medianeras.


La novela se estructura mediante capítulos cuyo orden y contenido responde a un criterio técnico: 1. Anteproyecto, 2. Proyecto de ejecución, 3. Estructura… pero su desarrollo resulta distendido y ameno en el que los conceptos arquitectónicos y las pesquisas cotidianas de Clara se amalgaman con naturalidad.

El tono llano de la narración, así como las ilustraciones límpidas y detallistas de Juan Berrio pueden llevar a engaño en cuanto a la sustancia de la novela ya que, detrás de esa imagen de librito ligero hay una grandísima labor por condensar adecuadamente y transmitir algunos conceptos de envergadura con rigor e ingenio. La introducción, sin ir más lejos, aborda con sencillez y efectividad cuestiones básicas tan dispares como la escala o la estructura urbana aunque, personalmente, lo que más me maravilla es el modo en el que se explican los esfuerzos a los que puede estar sometida una estructura utilizando el columpio de un parque.


Pero la historia de Clara y sus pesquisas arquitectónicas contiene un mensaje subyacente que es, a mi parecer, el verdadero leitmotiv de la novela: el trabajo en equipo.
  • El trabajo que tiene que hacer Clara para el colegio es un trabajo en conjunto con otros compañeros de clase.
  • El modo en el que Clara aborda la tarea de descubrir la arquitectura implica a su familia y a su entorno ya que la narración muy a menudo avanza mediante el diálogo y las interacciones de los personajes.
  • El proyecto arquitectónico, como ya avancé en la metaentrada de ayer, y tal como la novela se encarga también de explicar, es un proyecto colectivo en el que se amalgaman las ideas y las tareas de muchas personas.
  • La propia novela, En construcción, también es un trabajo en equipo entre un ilustrador (Juan Berrio), una arquitecta (Sonia Rayos) y una docente (Silvana Cortés).
El (buen) trabajo en equipo es el único modo, no solo de que el proyecto arquitectónico llegue a buen puerto, si no cualquier otro proyecto.

La novela cuenta al final con un anexo de vocabulario muy útil y didáctico así como con un capítulo final titulado Grandes maestros, en el que se enumera a una serie de arquitectos con el dibujo de alguna de sus obras más representativas. Quizá esta sea la parte del libro que me resulta más tendenciosa al recoger únicamente arquitectos modernos y regirse, en mi opinión, por incluir a los incontestables de siempre (ya me perdonaréis pero en mi época estudiantil acabé bastante saturada de tanto Le Corbusier y tanto Mies Van Der Rohe), los mediáticos/grandilocuentes de siempre, y un surtido variado de otros también conocidos, por aquello de que la vida es una caja de bombones.

Tan solo añadir que mi valoración de recomendable lleva implícito el hecho de que aunque la novela hable de arquitectura, para abrirla no hace falta que sientas una curiosidad especial por la arquitectura porque, cuando la cierres, sí la tendrás.