viernes, 24 de enero de 2025
Michael Wehunt: Los inconsolables
viernes, 4 de octubre de 2024
Luis Carlos Barragán Castro: Parásitos perfectos
Parásitos perfectos agrupa trece relatos de distinta extensión escritos por el colombiano Luis Carlos Barragán Castro. En todos ellos hay elementos de ciencia ficción, toques weird o una interesantísima mezcla de ambas cosas. Algunos de ellos comparten escenarios o premisas.
¿De qué van? En "No es un metro, pero es algo" asistimos a un perturbador reencuentro. En "Simbiosis", al periplo de un adicto después de caer en las garras de una mafia. En "Cefalomorfos", a la reconciliación entre un hombre y su difunta hermana. En "Carretera negra", a la liberación que experimenta una profesora obesa tras adquirir un vehículo y unirse a una tribu de inconformistas. En "Maschalagnia", a las fantasías sexuales de dos individuos obsesionados con las axilas. En el relato que da nombre al conjunto, a un estudiante de PhD de Biología que se une a los «bio», un grupo que infesta voluntariamente sus cuerpos. En "Om-Phalos9", a dos pilotos eunucos que inician una relación. En "Centípode azul", a una anciana tiene la oportunidad de enfrentarse a su difunto marido. En "Túneles", a un hombre que intenta sobreponerse al hecho de que su pareja le dejara. En "La Cara", a un militar cuya reconstrucción facial le permite controlar a los demás. En "Amor de Gulgrumbo", al advenimiento de unas extrañas criaturas que surgen tras el consumo de una droga. En "Teología de los campos de fuerza", a un reducto de civilización en el que los religiosos ostentan el poder. En "Tinnitus", a un conflicto entre dos facciones presente en dos líneas temporales distintas.
Como decía antes, Siempre hay un toque de ciencia ficción o weird adornando estas premisas. La adicción de "Simbiosis", por ejemplo, es a memorias ajenas. La reconciliación en "Cefalomorfos" se da gracias a la mediación de unos hongos que adoptan la forma de cabezas humanas y tienen poderes telepáticos. La tribu de "Carretera negra" se dedica a entrenar a sus carros y a cazar y devorar otros. En "Túneles", la gente abandona sus vidas tediosas y sus responsabilidades sociales atravesando a un «módem».
Algunos de estos relatos comparten mundo. Un mundo para nada futurista, pese a las diferencias geopolíticas y avances tecnológicos que le diferencian del nuestro. Un mundo en el que existe Bogotá2 y Plutón ha sido conolizado. Un mundo en el que insectos de todo tipo se usan de mil formas distintas: como APF Decoder, como vehículo, como método adelgazante, como teléfono móvil, como compañero sexual, como cafetera y un largo etcétera.
En casi todos los relatos, compartan el mundo de los insectos o no, el worldbuilding es muy detallado. A fin de cuentas, cada mundo tiene modas, profesiones y moneda propias, por ejemplo. Asimismo, Barragán Castro explora a consciencia los conceptos barajados hasta exprimir todas sus posibilidades; gracias a esto se nos presentan ideas extremadamente ingeniosas, como por ejemplo las ONG que rehabilitan a «humanos-animal», el rol de los profesores cuando «los niños de 16 saben conceptos avanzados de mecánica cuántica y son capaces de reproducir las formulaciones matemáticas que dan origen al sistema de estándar de la física de partículas» o el grupo de apoyo de Pilotos Eunucos Asociados y Anónimos.
Las influencias de Barragán Castro son, en ocasiones, evidentes. Está claro que "Om-Phalos9" le debe mucho a la novela Crash de J. B. Ballard; asimismo, "Maschalagnia" o "Parásitos perfectos" parecen beber de mangas eroguro de Shintaro Kago sobre fetiches y parafilias. También a Kago recuerdan algunas de las ilustraciones interiores del volumen (de las cuales hablaré en breve), así como la imaginería de "La Cara". Sin embargo, Barragán Castro logra encauzar todas estas referencias hacia un estilo propio y aportar su enfoque particular.
Mis relatos favoritos del conjunto son los más longevos. A fin de cuentas, permiten a Barragán Castro poner a sus imaginativas premisas al servicio de búsquedas temáticas (la precariedad de los inmigrantes, la drogadicción, la corrupción política, la violencia de género, el desencanto vital, la frustración sexual, etc...).
Los relatos breves, a excepción de un par, no me han gustado tanto. Y es que se limitan a entregar una idea creativa que, o bien carece de enjundia, o bien no es llevada al límite. A eso hay que sumarle que pueden antojarse un tanto reiterativos; a fin de cuentas, varios de ellos narran cómo una especie de parásitos se aprovecha de los humanos para expandirse, o relaciones homosexuales en las que alguna razón dificulta la intimidad sexual. Aun así, incluso estos relatos más flojos funcionan por la viveza de sus escenas, muy explícitas, turbias y desagradables.
Resumiendo: Parásitos perfectos es una antología irregular, pero personal, imaginativa y efectiva en líneas generales que gustará especialmente a los amantes de la ciencia ficción, el weird y el erotismo decadente. Yo mismo releeré sin duda algunos de sus relatos; seguramente los logradísimos e intensos "No es un metro, pero es algo", "Simbiosis", "Carretera negra", "Om-Phalos9" o "Teología de los campos de fuerza".
Ah, no puedo terminar esta reseña de Parásitos perfectos sin alabar las ilustraciones de cubierta e interiores que engalanan el volumen. Se las debemos, al igual que los relatos, a Barragán Castro y, sin ser excepcionales, destacan por la creatividad que dejan entrever; asimismo, el formato de las interiores, dispuestas al final de cada relato a modo de páginas de enciclopedia, resulta bastante pertinente.
martes, 28 de noviembre de 2023
Reseña + Entrevista: El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste, de Takeshi García-Ashirogi
viernes, 7 de abril de 2023
VV.AA.: Mundo Weird. Antología de nueva ficción extraña
lunes, 17 de octubre de 2022
Maximiliano Barrientos: Miles de ojos
Idioma: español
Año de publicación: 2022
Valoración: recomendable... sobre todo para gente como Oriol ; )
Voy a incumplir una de mis normas como reseñista (autoimpuesta, cierto es) y comenzarla reseña explicando cómo llegó a mi conocimiento la existencia de este libro o por qué me decidí a leerlo: en una (muy recomendable) entrevista a Mariana Enriquez en el podcast de la revista Windumanoth, ésta recomendó Miles de ojos como una novela que le había parecido rarísima, inclasificable. A ver, a ver, pensé yo, que si a Mariana Enriquez esta novela le parece una bizarrada, A MARIANA ENRIQUEZ, esto hay que leerlo... et voilá.
¿Y dónde está lo bizarro de esta novela? Pues como la vida me ha enseñado que no hay que hacer más esfuerzos de los necesarios, permitidme que os lo expliquen las propias palabras de la Reina Mariana, que la casa editorial del libro ha tenido a bien estampar en la cubierta del mismo (sic):
"El culto a los autos y la velocidad elevado a religión, black metal, rituales, Ballard y Mad Max en Bolivia. No sé si hay escritores así de arriesgados en América Latina."
Bueno, pues más o menos de eso va la novela, aunque yo añadiría también que es una historia de weird fiction, una novela teen, de body horror, de horror cósmico... una hibridación cultural más que llamativa (quizá lo sería menos si la hubiera escrito un autor norteamericano y se desarrollara en EEUU, pero eso se debe a nuestros prejuicios). Y, por supuesto, un homenaje poco disimulado al Ballard de Crash o La exhibición de atrocidades, y a la ficción apocalíptica.
Una pequeña, aunque irremediablemente fútil, sinopsis para que nadie se pierda: El protagonista -uno de ellos-, Fede, es un adolescente de Santa Cruz, de clase media, que junto a sus amigos Jaime y David constituyen el grupo de metaleros de su colegio, y no demasiado bien vistos por ello. Además en casa de Fede aún se vive el duelo por su hermano Lucas, muerto dos años atrás en un accidente de tráfico. Pero las cosas no son lo que parecen y el chico comenzará a percibir extrañas sensaciones y a recibir no menos extrañas visitas, que le llevarán a conocer un culto a una ominosa divinidad llevado a cabo por una hermandad de adoradores de la velocidad, que requieren algo de él, como lo hicieron de su hermano...
Todo esto, explicado de una forma lineal, parece más o menos entendible, aunque sea una historia raruna. pero el caso es que la novela no está estructurada así y se mezclan partes que parecen desarrollarse en el pasado o directamente en otra dimensión, quizá ultraterrena, con el relato del devenir de estos adolescentes -quizás esto constituya el aspecto más flojo, aunque necesario para el desarrollo de la historia- y con las interferencias que suponen las voces de accidentados que resuenan en la cabeza de Fede -quizás las mejores páginas de la novela, a mi entender-; amén de una crónica postapocalíptica y bastante lisérgica: por decirlo así, Moebius y Jodorowsky entreverados con Mad Max (o viceversa)... Un desfase, vaya.
En fin, que la novela tiene su guasa, aunque quizás a mí no me haya impactado tanto como a doña Mariana. Desde luego que tiene su punto de originalidad, de rarunez. aunque ya digo que tal vez no nos parecería tanta si el autor fuese gringo o europeo y hubiese ambientado la historia en Arizona o Wyoming, en vez de en Bolivia. O en Australia, como las pelis del loco Max... pero que duda cabe que no deja de ser una bizarrada bastante gorda. Su calidad literaria me parece notable, aunque desigual y su propuesta narrativa, por lo que a mí respecta, más atrayente cuanto más tiende hacia el delirio y resulta más difícil de entender racionalmente (aunque esto es algo que me sucede con muchas novelas, en los últimos tiempos). En suma, un libro perfecto para amantes de los raruno y también, ¿por qué no?, para quien quiera estar al tanto de lo que se cuece en la literatura latinoamericana, más allá de caminos trillados (tomad nota, Oriol y Koldo).
También de Maximiliano Barrientos y reseñado en Un Libro Al Día: Una casa en llamas






