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viernes, 24 de enero de 2025

Michael Wehunt: Los inconsolables

Idioma original: Inglés
Título original: The Inconsolables
Traducción: José Ángel De Dios
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

Los inconsolables es una antología terrorífica de corte oscuro, extraño y psicológico. Michael Wehunt, su autor, destaca por la plasticidad de su prosa (en serio, algunas de sus descripciones son extraordinarias), la originalidad de sus premisas, la carga emotiva que imprime a sus historias, la ambigüedad de sus subtextos y su capacidad para crear monstruos únicos y memorables.

Abordemos uno a uno los diez relatos compilados en este volumen:

En "Una ficción vampírica", un hombre desentierra su antigua obsesión por los vampiros cuando su mujer lo deja, llevándose con ella a su hija. Meditación rica en ideas estimulantes y matices reflexivos sobre el paso de la infancia a la madurez, sobre cómo la cotidianidad merma la fantasía y sobre cuán fácil resulta llenar el hueco dejado por nuestra felicidad con algo terrible. Me ha recordado poderosamente, por la calidad de su factura y la melancolía del tono, a los geniales cuentos de lo extraño de Robert Aickman.

En "Fatuo", una anciana viuda cuyas manos artríticas le impiden tocar el piano, su única pasión en la vida, descubre también que su carácter alejó a la gente de su alrededor. Conmovedor y efectivo, gana puntos gracias a la textura weird que le confieren los trabajadores del callejón que la protagonista ve desde su ventana.

En "Cuidar de un perro callejero (metáforas)", un padre devastado por la muerte de su hija lo deja todo y huye hacia el norte. Por el camino se encuentra a una perra, a la que acoge, cuida y protege durante un año con tal de sanar su vida. Ejercicio catártico de los que ayudan incluso a los más pesimistas a reconciliarnos, aunque sea sólo un poquito, con esta miserable existencia a la que estamos condenados.

En "La recopilación de Pine Arch", una cadena de mails lleva a la gente a participar en una película de terror colectiva. Aunque su formato es atractivo, parte de un concepto muy interesante y tiene alguna que otra escena impactante, no he acabado de conectar con él. Aun así, debería darle otra oportunidad, porque parece el favorito de muchos lectores, y sirve de eje central para el universo literario de Wehunt.

En "Sonidos manidos. El velatorio", un matrimonio agonizante acosado por unos mimos espeluznantes decide si debería celebrar veinticinco años juntos o divorciarse. Novela corta que se alarga más de la cuenta para mi gusto, pero que se lee con fluidez, desarrolla adecuadamente su historia y explora temas enjundiosos. Además, se articula en torno a un simbolismo genial, que es muy intuitivo (casi diría que obvio), pero que, sin embargo, no recuerdo haber visto a nadie usar antes.

En "Una arritmia cardíaca se filtra por una sala oscura", un alter ego de Wehunt debe superar un bloqueo creativo para enviar un relato a su editor. Propuesta metaliteraria bien expuesta, con un toque poético y moderadamente original que, por lo demás, me ha parecido poco destacable.

En "Dentelladas de Norteamérica", una masa de supremacistas blancos se gesta (literalmente) en los bosques de Georgia. Retrato audaz que utiliza los códigos de la literatura fantástica para reflexionar en torno a la situación política de Estados Unidos y el perfil de las personas radicalizadas por ésta. De formato muy logrado, intercala extractos de varias publicaciones con descripciones de vídeos tipo found footage.

En "A sorbos", un hombre obsesionado con una antigua cita la acosa a través de terceros, pero pronto descubrirá que éstos no son trigo limpio. Propuesta sencilla elevada gracias al pulso narrativo de Wehunt y a sus ideas siniestras.

En "¿Sigue habiendo bondad humana en el mundo?" asistimos a los cambios que sufre una mujer al perder al amor de su vida. Un relato redondo que me ha cautivado por su creatividad, su ritmo, su tono y su imaginería. 

En "Un final (ascensión)" nos traslada a un mundo donde la inmortalidad es posible sólo para los humanos que tengan dinero y pertenenzcan a ciertas generaciones. Aunque su premisa es harto interesante y aborda acertadamente los conflictos que de ella derivan, es innegable que su registro de ciencia ficción no pega con el conjunto.

Resumiendo: Los inconsolables es una antología que  gustará a los amantes del terror (ya sea oscuro, weird o psicológico) con factura estilística. También hará las delicias a quienes busquen que el género sea puesto al servicio de algún subtexto resonante.

De los diez relatos que compila destacaría sobre todo, por efectivos, "Fatuo", "Dentelladas de Norteamérica" y "A sorbos", y por sobresalientes "Una ficción vampírica", "Cuidar de un perro callejero (metáforas)" o "¿Sigue habiendo bondad humana en el mundo?". Y es que unos evocan la extrañeza del genial Aickman, y otros son capaces de sorprender incluso a fatalistas como yo con una tímida pero esperanzadora catarsis.

La edición al español de Los inconsolables se la debemos a Dilatando Mentes. Los libros de dicha editorial suelen tener un apartado gráfico muy completo, y la antología de Wehunt no es una excepción, pues la engalanan múltiples fotografías e ilustraciones en blanco y negro. Lástima que no incluya los dibujos que Trevor Henderson hizo para la versión norteamericana.

En cuanto a la traducción al español de José Ángel De Dios, debo decir que funciona en general aunque presenta un par de erratas que, si bien son insignificantes, no he podido dejar de notar: en "Sonidos manidos. El velatorio" se habla siempre de la novela escrita por Lorne como Vendían Árboles, salvo en un capítulo, en el que se prescinde de la mayúscula de la segunda palabra; asimismo, en las "Notas de autor" del final del libro se le cambia ligeramente el título al tercer relato de la antología. 

viernes, 4 de octubre de 2024

Luis Carlos Barragán Castro: Parásitos perfectos

Idioma original: Español  
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable

Parásitos perfectos agrupa trece relatos de distinta extensión escritos por el colombiano Luis Carlos Barragán Castro. En todos ellos hay elementos de ciencia ficción, toques weird o una interesantísima mezcla de ambas cosas. Algunos de ellos comparten escenarios o premisas.

¿De qué van? En "No es un metro, pero es algo" asistimos a un perturbador reencuentro. En "Simbiosis", al periplo de un adicto después de caer en las garras de una mafia. En "Cefalomorfos", a la reconciliación entre un hombre y su difunta hermana. En "Carretera negra", a la liberación que experimenta una profesora obesa tras adquirir un vehículo y unirse a una tribu de inconformistas. En "Maschalagnia", a las fantasías sexuales de dos individuos obsesionados con las axilas. En el relato que da nombre al conjunto, a un estudiante de PhD de Biología que se une a los «bio», un grupo que infesta voluntariamente sus cuerpos. En "Om-Phalos9", a dos pilotos eunucos que inician una relación. En "Centípode azul", a una anciana tiene la oportunidad de enfrentarse a su difunto marido. En "Túneles", a un hombre que intenta sobreponerse al hecho de que su pareja le dejara. En "La Cara", a un militar cuya reconstrucción facial le permite controlar a los demás. En "Amor de Gulgrumbo", al advenimiento de unas extrañas criaturas que surgen tras el consumo de una droga. En "Teología de los campos de fuerza", a un reducto de civilización en el que los religiosos ostentan el poder. En "Tinnitus", a un conflicto entre dos facciones presente en dos líneas temporales distintas.

Como decía antes, Siempre hay un toque de ciencia ficción o weird adornando estas premisas. La adicción de "Simbiosis", por ejemplo, es a memorias ajenas. La reconciliación en "Cefalomorfos" se da gracias a la mediación de unos hongos que adoptan la forma de cabezas humanas y tienen poderes telepáticos. La tribu de "Carretera negra" se dedica a entrenar a sus carros y a cazar y devorar otros. En "Túneles", la gente abandona sus vidas tediosas y sus responsabilidades sociales atravesando a un «módem».

Algunos de estos relatos comparten mundo. Un mundo para nada futurista, pese a las diferencias geopolíticas y avances tecnológicos que le diferencian del nuestro. Un mundo en el que existe Bogotá2 y Plutón ha sido conolizado. Un mundo en el que insectos de todo tipo se usan de mil formas distintas: como APF Decoder, como vehículo, como método adelgazante, como teléfono móvil, como compañero sexual, como cafetera y un largo etcétera.

En casi todos los relatos, compartan el mundo de los insectos o no, el worldbuilding es muy detallado. A fin de cuentas, cada mundo tiene modas, profesiones y moneda propias, por ejemplo. Asimismo, Barragán Castro explora a consciencia los conceptos barajados hasta exprimir todas sus posibilidades; gracias a esto se nos presentan ideas extremadamente ingeniosas, como por ejemplo las ONG que rehabilitan a «humanos-animal», el rol de los profesores cuando «los niños de 16 saben conceptos avanzados de mecánica cuántica y son capaces de reproducir las formulaciones matemáticas que dan origen al sistema de estándar de la física de partículas» o el grupo de apoyo de Pilotos Eunucos Asociados y Anónimos.

Las influencias de Barragán Castro son, en ocasiones, evidentes. Está claro que "Om-Phalos9" le debe mucho a la novela Crash de J. B. Ballard; asimismo, "Maschalagnia" o "Parásitos perfectos" parecen beber de mangas eroguro de Shintaro Kago sobre fetiches y parafilias. También a Kago recuerdan algunas de las ilustraciones interiores del volumen (de las cuales hablaré en breve), así como la imaginería de "La Cara". Sin embargo, Barragán Castro logra encauzar todas estas referencias hacia un estilo propio y aportar su enfoque particular.

Mis relatos favoritos del conjunto son los más longevos. A fin de cuentas, permiten a Barragán Castro poner a sus imaginativas premisas al servicio de búsquedas temáticas (la precariedad de los inmigrantes, la drogadicción, la corrupción política, la violencia de género, el desencanto vital, la frustración sexual, etc...). 

Los relatos breves, a excepción de un par, no me han gustado tanto. Y es que se limitan a entregar una idea creativa que, o bien carece de enjundia, o bien no es llevada al límite. A eso hay que sumarle que pueden antojarse un tanto reiterativos; a fin de cuentas, varios de ellos narran cómo una especie de parásitos se aprovecha de los humanos para expandirse, o relaciones homosexuales en las que alguna razón dificulta la intimidad sexual. Aun así, incluso estos relatos más flojos funcionan por la viveza de sus escenas, muy explícitas, turbias y desagradables.

Resumiendo: Parásitos perfectos es una antología irregular, pero personal, imaginativa y efectiva en líneas generales que gustará especialmente a los amantes de la ciencia ficción, el weird y el erotismo decadente. Yo mismo releeré sin duda algunos de sus relatos; seguramente los logradísimos e intensos "No es un metro, pero es algo", "Simbiosis", "Carretera negra", "Om-Phalos9" o "Teología de los campos de fuerza".

Ah, no puedo terminar esta reseña de Parásitos perfectos sin alabar las ilustraciones de cubierta e interiores que engalanan el volumen. Se las debemos, al igual que los relatos, a Barragán Castro y, sin ser excepcionales, destacan por la creatividad que dejan entrever; asimismo, el formato de las interiores, dispuestas al final de cada relato a modo de páginas de enciclopedia, resulta bastante pertinente.

martes, 28 de noviembre de 2023

Reseña + Entrevista: El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste, de Takeshi García-Ashirogi

Idioma original: Japonés (guiño)
Título original: Sherifu Gudmandu VS Pinheado, o algo así (guiño, guiño)
Traducción: Colectivo Juan de Madre (guiño, guiño, guiño)
Año de publicación: 2023
Valoración: A mí es que este tipo de cosas me gustan

Estoy eufórico. Porque encontrar un libro que parezca escrito especialmente para uno no sucede con frecuencia; y menos habitual todavía es que ese libro dé lo que se esperaba de él al tiempo que supera con creces dichas expectativas. Hoy vengo a hablaros de El sheriff  Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste (en adelante El sheriff  Goodman...). 

La editorial Pathosformel inscribe acertadamente este ciclo cuentístico de Takeshi García-Ashirogi en el "weird" y el "western". No me extraña: en él se mezclan ambos géneros con pasmosa eficacia. Y es que en estas páginas encontramos pueblos de frontera con sus tabernas, burdeles y minas, además de duros cowboys ataviados con sombrero y armados con pistolas. Pero también hay elementos mágicos (una zahorí, un hechicero apache o un espiritista), viajes en el tiempo, referencias a la cultura popular y épicos "cross-overs".

Personalmente, me hubiera conformado con que El sheriff Goodman... fuera simplemente un entretenido y bizarro pastiche salpimentado con sexo, escatología, gore y humor absurdo. Sin embargo, Takeshi-senpai nos ofrece más, mucho más, que eso.

En primer lugar, su prosa es superior a la de esos escritores "pulp" que emula, ya que imprime un ritmo frenético a la acción sin por ello descuidar las descripciones o abusar de los diálogos. Por otro lado, sus premisas son más originales y sus argumentos más solventes de lo que hubiera sido estrictamente necesario, así que gracias por tanto, Takeshi-senpai, y perdón por tan poco.

Aunque no penséis que el autor intenta distanciarse de esa literatura a la que homenajea. Al contrario: la alude constantemente, de forma más o menos explícita, y se recrea en sus humildes pretensiones, su desparpajo narrativo o sus simpáticas ocurrencias. 

Por ejemplo, ya desde el título, en la obra de Takeshi-senpai se rinde homenaje a esa tradición de los autores de bolsilibros que enfrentaban a un valeroso cowboy contra cualquier monstruo gótico (vampiros, momias, hombres lobo...). Tradición que nos ha regalado joyas como la serie de Monstruos en el oeste del prolífico Curtis Garland, o los más recientes Cara de muerto: Frankenstein está de vuelta, en el salvaje oeste!, de Luis Guallar y El infierno y Texas, de  Xavier B. Fernández.

Pero dejad que os cuente un poco de qué trata El sheriff Goodman... (al menos lo intentaré, aunque advierto que, si no leéis el libro, jamás lograréis haceros una idea certera de su contenido). A lo largo de siete relatos, en cierto modo autoconclusivos, Philip Goodman debe enfrentar distintas amenazas: el increíble Hulk, el paso de unas sufragistas por Goldville, un Death Note primigenio, la modernización del viejo oeste (encarnada en Hollywood), Pinhead y su séquito de cenobitas o un Karl Marx y un Friedrich Nietzsche reanimados. Asimismo, su leal ayudante, Mary Austen, detiene a una secta religiosa que venera a (y folla con) los dinosaurios.

Las formas que Goodman y Austen tienen de combatir semejantes amenazas son bastante ingeniosas. A veces los agracia alguna conveniencia argumental, pero en general sus victorias se sienten merecidas, y la supervivencia de los personajes implicados satisfactoria, al contrario de lo que sucede en esas fantasías de poder donde un tipo apuesto y musculoso rescata a la damisela de turno a base de hostias.

Ah, nuestro sheriff se aleja bastante de la sencillez del protagonista arquetípico de la literatura popular. Para empezar porque es una especie de hombre trans, o al menos el equivalente de uno para la época en la que se ambientan sus relatos. A eso hay que añadir que ostenta una caracterización compleja que evoluciona a lo largo de los relatos.

Como podréis imaginar, hay muchas virtudes que resaltar en El sheriff Goodman... Ya hemos hablado de su disparatada mezcla de géneros, de las descabelladas ideas que alberga y de su agradecido formato (que entrega por un lado historias autoconclusivas la mar de entretenidas y, por el otro, va desarrollando paulatinamente un mundo y unos personajes). Pero a título personal querría reivindicar también su descacharrante sentido del humor, sus abundantes dosis de sangre, determinadas escenas de muertes pintorescas y sexo extravagante o su diseño de tres cenobitas completamente nuevos.

En cuanto a los relatos, diría que todos mantienen un nivel de calidad sorprendentemente homogéneo. Aun así, creo que mis preferidos son, por funcionar al mismo tiempo como gamberradas lúdicas y viajes metafóricos, el de los dinosaurios y el de los filósofos resucitados. También me gustó bastante el de Hollywood, por su fondo psicológico.


PD: Si todavía dudáis sobre si El sheriff Goodman... puede ser de vuestro agrado, dadle un tiento a "El rostro circuncidado", relato que se puede descargar gratuitamente y que anticipa todo lo que encontraréis en este ciclo cuentístico.


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Takeshi-senpai ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: Le he leído ya en múltiples registros, y debo decir que es usted un escritor muy versátil. Sin embargo, siempre acaba recalando en el terror o la ciencia ficción pulperos, el "splatter", el humor absurdo o el bizarro. ¿Qué es lo que le atrae de estos géneros? 

T.G.A.: Lo popular. Lo popular que hay en ellos. Sabe, yo me crié entre las butacas de un cine de L.A, en el que mi madre era la encargada de la limpieza. Por eso, pese a mi sangre oriental y mexicana, el cine popular de los EEUU fue el cuento de mi infancia. En realidad, y puede que suene esto extraño, para mí la cultura popular es la verdadera cultura de vanguardia.

ULAD: ¿Tenía decidido desde un inicio que El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste fuera un ciclo cuentístico compuesto por relatos con cierta continuidad, u originalmente imaginaba un conjunto que, aunque ordenado cronológicamente, fuera de corte episódico?

T.G.A.: En principio ni una cosa ni otra, sino que se trataba de un solo cuento en plan "splatter-western", justo el que da título al libro. Pero el personaje me conquistó de tal manera que no pude dejar de regresar a él, contando sus andanzas en el pueblo de Goldville a lo largo de su vida. 

ULAD: ¿Retomará las aventuras del sheriff Goodman algún día? Yo me leería cualquier secuela, "spin-off", adaptación gráfica o versión audiovisual que tuviera a bien regalarnos.

T.G.A.: Jajaja. Pues la verdad es que me sigue atrayendo la idea de continuar las andanzas de Goodman y su gente. Justo puede que haya un "spin-off" por ahí, para cierto proyecto que se está fraguando en la misma editorial que ha publicado la antología. Así que, tal vez, algún día regrese Goodman con el equipo completo. De momento, estoy enfrascado en la escritura de un "slasher" que se desarrolla en un viaje de jubilados; de hecho, últimamente el género "slasher" me tiene entregado.

ULAD: ¿Considera al sheriff Goodman un personaje trans? Nunca aclara si simplemente se hace pasar por hombre o si verdaderamente siente que su sexo no coincide con su género.

T.G.A.: Eso me ha comentado alguna lectora, que Goodman es trans, o rey drag o algo así. La verdad es que este es uno de esos casos en el que el personaje cobra su propia voluntad, y el escritor es un simple amanuense al servicio de aquél. Cierto que yo noté algo particular en el personaje, como su nombre auténtico o los sofocos en la cincuentena, pero si te soy sincero no llegué a concretar de dónde venían o a dónde iban esas particularidades.

ULAD: Además de enfrentar al bueno de Goodman contra Hulk, las sufragistas, un cuaderno Death Note, una secta que rinde culto a los dinosaurios, Hollywood, los cenobitas y dos filósofos de la sospecha resucitados, se menciona en un par de relatos que también combatió a una banda de atracadores que utilizaban muñecos vudú de banqueros para robar, o a ninjas llegados del Japón. ¿Cómo selecciona a tan variopintos villanos y antagonistas para él? ¿Puede revelarnos, de haberlos, otros que le quedaran en el tintero?

T.G.A.: Jajaja. Es verdad que dicho así de corrido queda una colección bien graciosa de contrincantes. La selección me llega de forma muy natural, normalmente porque estoy releyendo cómics o libros cuyos villanos me apasionan, o porque acabo de ver alguna película o serie que me inspiran el "cross-over". Quedan muchos en el tintero, de ahí que puedan llegar nuevas espeluznantes aventuras en el lejano oeste. Para un relato promocional aparecía la familia de La matanza de Texas; por ahí tengo apuntes del villano de la serie española Estoy Vivo, que vi por recomendación de mis anteriores editores españoles; un buen amigo de la infancia me dijo que sí o sí debía darle a la compañía del halcón del manga Berserk.

ULAD: ¿No le dan miedo las represalias legales que pueda ocasionar el empleao de personajes y objetos con derechos de autor (algunos superhéroes de los cómics de Marvel, el Death Note o los cenobitas y su Configuración del lamento)? Y, más arriesgado que desafiar la posesividad y avaricia de las grandes corporaciones me parece moldear a su antojo ciertos elementos de diversas franquicias. ¿Acaso no teme que los fans le linchen por ello?

T.G.A.: ¡Espero que no! Jajajaja. A los fans les diría que todo lo que ocurre en el libro no es "MCU" ni nada parecido; todo mentirijilla, y hecha desde el máximo respeto y admiración por los personajes tratados. A las corporaciones, en cambio, les recordaría que mi familia materna padeció un bombardeo atómico, y que, como estirpe,  de una experiencia así sales con muy poco que perder y muchísimo que ganar.

viernes, 7 de abril de 2023

VV.AA.: Mundo Weird. Antología de nueva ficción extraña

Idioma original: Inglés / Español
Traducción: Federico Fernández Giordano / Ramiro Sanchiz
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados)

Mundo Weird reúne diecinueve relatos. Diecinueve relatos que han salido de la pluma de autores de diversas nacionalidades, sobre todo anglosajones e iberoamericanos. Diecinueve relatos que se pueden encasillar bajo el amplio paraguas de lo que se conoce como «ficción weird».

Un exhaustivo prólogo de Ramiro Sanchiz, de un rigor y minuciosidad casi académicos, nos sitúa ante el origen, desarrollo e influencias del género. 

A continuación tenemos los relatos. Algunos pueden adscribirse a una tradición más o menos familiar para el lector promedio; otros son de un vanguardismo desconcertante. Algunos evocan la ciencia ficción u horror clásicos, mientras que otros se bifurcan por los senderos del bizarro o lo extraño.

Como ya habréis intuido, aquí encontraréis poca uniformidad. Y es que estos relatos no coinciden ni en intenciones, ni en temática, ni en registro, ni en tono ni en estilo. Aun así, podríamos englobarlos en tres grandes categorías, aunque éstas a veces se solapen: los que exploran ideas súper locas, los que con apenas unas pinceladas construyen un mundo propio y los que juegan con la forma, dejando en segundo plano el contenido.  

Ah, antes que nada, debo advertiros que esta antología presenta altibajos considerables. Entre las piezas que la componen hay relatos magníficos de principio a fin, relatos que comienzan de manera deslumbrante y se desploman paulatinamente, relatos más o menos planos, relatos logrados pero en cierto modo prescindibles e incluso algún que otro relato infumable. Por lo demás, el nivel general es satisfactoriamente alto. 

Admito que mi gusto personal puede haber influido a la hora de seleccionar los que, a mi juicio, son los mejores relatos del conjunto. También mis carencias como lector pueden ser las culpables de que no haya apreciado adecuadamente ciertos componentes de esta antología. Sea como fuere, yo destacaría los siguientes:  

"Covehithe", de China Miéville. Molón a la par que reflexivo. Plataformas gigantescas cobran vida cual kaijus.

"Mayonesa negra", de Michael Cisco. Estudio de personaje cuya prosa es muy sensorial. Va sobre una mujer que empieza a obsesionarse con la idea del suicidio.

"La pared de moho", de Blake Butler. Erige una atmósfera tremendamente inmersiva y da un mal rollo que te cagas. Va sobre un matrimonio, cuyo hijo murió, y la decadencia de su relación, granja, terreno y cultivos.

"Amor de gulgrumbo", de Luis Carlos Barragán. Parte de un concepto muy bizarro y al final le da una vuelta de tuerca todavía más extraña. Imaginaos que, tras consumir una droga, nace una especie de pokémon de vuestro cuerpo.

"Por favor, entre", de Cynthia A. Matayoshi. Genialidad que presenta una voz narrativa única, personajes fascinantes y un escenario hipnótico. Transcurre en una La Plata onírica y alberga un Museo de Curiosidades, gente que sabe crear ilusiones, un cementerio de barcos y monos que hablan. 

"Bienvenidos al nuevo mundo", de Edmundo Paz Soldán. Lograda meditación alrededor de la entropía, el escapismo, la precarización de los trabajos académicos relacionados con las humanidades, etc… Varios integrantes de una universidad intentan evadirse (literalmente hablando) de la realidad.  

"Chaco", de Liliana Colanzi. Cuento descoyuntado, potente, perturbador. ¿Un niño asesina a unas cuantas personas?

"¡Cuidado, lobo! (fragmentos)", de Gary J. Shipley. Microrrelatos raros pero evocadores. El cielo desaparece, un bebé-cocodrilo nace, una unidad familiar parasita a otras…

No sé si lo expuesto sirve para que os hagáis una idea sobre lo que encontraréis en Mundo Weird. En todo caso, reitereraré que es una colección de relatos interesantes y variados pertenecientes a un género al que auguro muy buena salud.

lunes, 17 de octubre de 2022

Maximiliano Barrientos: Miles de ojos

Idioma: español

Año de publicación: 2022

Valoración: recomendable... sobre todo para gente como Oriol ; )

Voy a incumplir una de mis normas como reseñista (autoimpuesta, cierto es) y comenzarla reseña explicando cómo llegó a mi conocimiento la existencia de este libro o por qué me decidí a leerlo: en una (muy recomendable) entrevista a Mariana Enriquez en el podcast de la revista Windumanoth, ésta recomendó Miles de ojos como una novela que le había parecido rarísima, inclasificable. A ver, a ver, pensé yo, que si a Mariana Enriquez esta novela le parece una bizarrada, A MARIANA ENRIQUEZ, esto hay que leerlo... et voilá.

¿Y dónde está lo bizarro de esta novela? Pues como la vida me ha enseñado que no hay que hacer más esfuerzos de los necesarios, permitidme que os lo expliquen las propias palabras de la Reina Mariana, que la casa editorial del libro ha tenido a bien estampar en la cubierta del mismo (sic):

"El culto a los autos y la velocidad elevado a religión, black metal, rituales, Ballard y Mad Max en Bolivia. No sé si hay escritores así de arriesgados en América Latina."

Bueno, pues más o menos de eso va la novela, aunque yo añadiría también que es una historia de weird fiction, una novela teen, de body horror, de horror cósmico... una hibridación cultural más que llamativa (quizá lo sería menos si la hubiera escrito un autor norteamericano y se desarrollara en EEUU, pero eso se debe a nuestros prejuicios). Y, por supuesto, un homenaje poco disimulado al Ballard de Crash o La exhibición de atrocidades, y a la ficción apocalíptica.

Una pequeña, aunque irremediablemente fútil, sinopsis para que nadie se pierda: El protagonista -uno de ellos-, Fede, es un adolescente de Santa Cruz, de clase media, que junto a sus amigos Jaime y David constituyen el grupo de metaleros de su colegio, y no demasiado bien vistos por ello. Además en casa de Fede aún se vive el duelo por su hermano Lucas, muerto dos años atrás en un accidente de tráfico. Pero las cosas no son lo que parecen y el chico comenzará a percibir extrañas sensaciones y a recibir no menos extrañas visitas, que le llevarán a conocer un culto a una ominosa divinidad llevado a cabo por una hermandad de adoradores de la velocidad, que requieren algo de él, como lo hicieron de su hermano...

Todo esto, explicado de una forma lineal, parece más o menos entendible, aunque sea una historia raruna. pero el caso es que la novela no está estructurada así y se mezclan partes que parecen desarrollarse en el pasado o directamente en otra dimensión, quizá ultraterrena, con el relato del devenir de estos adolescentes -quizás esto constituya el aspecto más flojo, aunque necesario para el desarrollo de la historia- y con las interferencias que suponen las voces de accidentados que resuenan en la cabeza de Fede -quizás las mejores páginas de la novela, a mi entender-; amén de una crónica postapocalíptica y bastante lisérgica: por decirlo así, Moebius y Jodorowsky entreverados con Mad Max (o viceversa)... Un desfase, vaya.

En fin, que la novela tiene su guasa, aunque quizás a mí no me haya impactado tanto como a doña Mariana. Desde luego que tiene su punto de originalidad, de rarunez. aunque ya digo que tal vez no nos parecería tanta si el autor fuese gringo o europeo y hubiese ambientado la historia en Arizona o Wyoming, en vez de en Bolivia. O en Australia, como las pelis del loco Max... pero que duda cabe que no deja de ser una bizarrada bastante gorda. Su calidad literaria me parece notable, aunque desigual y su propuesta narrativa, por lo que a mí respecta, más atrayente cuanto más tiende hacia el delirio y resulta más difícil de entender racionalmente (aunque esto es algo que me sucede con muchas novelas, en los últimos tiempos). En suma, un libro perfecto para amantes de los raruno y también, ¿por qué no?, para quien quiera estar al tanto de lo que se cuece en la literatura latinoamericana, más allá de caminos trillados (tomad nota, Oriol y Koldo).


También de Maximiliano Barrientos y reseñado en Un Libro Al Día: Una casa en llamas

miércoles, 2 de junio de 2021

Izaskun Gracia Quintana: Lo que ruge

Idioma original:
español
Año de publicación: 2021
Valoración: recomendable

Izaskun Quintana Gracia (para quienes hacemos este blog y tuvimos la suerte de compartir espacio con ella, simplemente "Izas") es una autora con una obra variada y ya relativamente amplia, en los géneros de la poesía (con volúmenes como fuegos fatuos, eleak eta beleak o saco de humos) y la narrativa, fundamentalmente el relato corto, en obras como Crónicas del encierro o esta, Lo que ruge, recientemente publicada en El Transbortador. Ambas tienen mucho en común: la sensación de incomodidad, de extrañeza, aislamiento; la violencia humana o sobrehumana que se abate sobre los personajes - o es ejercida por ellos; y también la crudeza explícita con la que se narra el horror.

Aunque, en realidad, quizás no se del todo correcto decir que Lo que ruge es un libro de terror: sus relatos fluctúan entre lo fantástico, la weird fiction y un tipo de cuento de terror, sí, pero sin monstruos, o basado en los monstruos con los que convivimos todos los días. (Bueno, menos en "Natividad". Pero no quiero contar mucho para no estropear la sorpresa).

Una idea que flota en muchos de los relatos del libro es la del Fin del Mundo, o el Fin de Algo, al menos: apocalipsis, crisis climáticas, guerras o invasiones no siempre muy definidas o explicadas, que amenazan con acabar con el orden establecido y con el mundo tal y como lo conocemos; es posible interpretarlos como un reflejo de las actuales preocupaciones ecológicas, aunque también creo que tienen evidentes lecturas políticas, a pesar de que ese mundo, conviene decirlo, no siempre es el nuestro, el que nosotros habitamos en la Tierra. Así, por ejemplo, en el primer relato del libro, "El gran día", nos encontramos ante un universo que decae, una civilización-colmena cuya continuidad está en riesgo, y que puede depender de que la protagonista acepte y responda a su destino; en "Lo que está por venir" es la propia tierra la que se convierte en ceniza, hasta que solo un pequeño territorio costero, rodeado por la Muralla, parece sobrevivir en espera de que llegue su turno; en "La granja", una especie de actualización de Una modesta proposición, es la comida la que escasea, exigiendo soluciones ingeniosas para sobrevivir... 
 
El relato que cierra el libro, "La victoria de la insania", es el más extenso y complejo, y también me aprece el mejor de esta serie: comienza con una invasión militar, para luego centrarse en un grupo de niños que, para salvarse del exterminio, se hacen pasar por locos y aprenden a vivir encerrados en un manicomio, a espera de que vuelva la normalidad. Solo que se plantea la pregunta: ¿hasta cuándo o durante cuánto tiempo puedes fingirte loco sin volverte loco realmente? Seguro que este relato fue escrito antes de la pandemia, pero resulta especialmente significativo después de ella. Además, este relato evita una sensación que queda con los tres anteriormente mencionados ("El gran día", "Lo que está por venir" y "La granja"): la de que el cuento está esencialmente enfocado en construir el mundo de ficción, y se dedica demasiado poco espacio a desarrollar una historia propiamente dicha, abusando, en algunos casos, de la exposición del narrador (algo que pasa sobre todo, creo en "La granja").
 
Frente a estos relatos (post-apocalípticos), con elementos de fantasía o ficción distópica, otros como "La llamada" y "La sombra" responden a una estética y un subgénero muy diferentes: son relatos en un entorno realista (o sea, sí se sitúan en nuestro mismo mundo) y se basan en la creación de una tensión creciente, en la sugerencia de una violencia subterránea, como la irritación producida por una fricción constante o una obsesión insatisfecha, dispuesta a estallar en cualquier momento. Son, en ese sentido, relatos más parecidos a algunos de los que componían Crónicas del encierro, donde lo fantástico ocupaba (si no recuerdo mal) mucho menos espacio.
 
Y así llegamos a mis dos relatos favoritos del libro, que vienen a responder, aproximadamente, a cada una de las dos series o "estéticas" mencionadas: "Natividad", que es una recreación, como el título indica, de la escena navideña del Belén y la Virgen embarazada, le da un giro fantástico y terrorífico al tema, ya que el fruto del vientre de Miriam, esta virgen contemporánea, no viene de Dios sino del espacio exterior, en forma de vida alienígena. "Naveciudad", por otra parte, es un relato inquietante, distópico sin ser futurista, que tiene una de las virtudes que más aprecio en cualquier narración: la de sugerir sin explicar, planteando preguntas abiertas y creando una inquietud que al final del relato pervive porque, precisamente, no se cierra con una explicación tranquilizadora. Por su tema (el de una mujer que trabaja en un enorme y deprimente polígono industrial, y que se obsesiona con un misterioso hombre que viaja en el mismo tren que ella) y por su visión del trabajo como entorno deshumanizante, también este relato creo que se abre a lecturas políticas diversas y muy relevantes en estos tiempos de crisis sucesivas.

Releyendo mi propia reseña de Crónica del encierro veo que hablaba de que hay una progresión en los temas a lo largo del libro, una especie de viaje en espiral que se adensa alrededor de elementos comunes. Algo así puede apreciarse también en Lo que ruge, un libro que parece anunciar el cierre de un ciclo, de un mundo, de una forma de vida, y que se organiza de forma casi obsesiva alrededor de la idea de decadencia y desaparición - producida, en este caso, siempre con violencia y sufrimiento: not with a whimper, but a bang. Quizás sea un signo de nuestros tiempos, en que unos hablan del "final de la historia" mientras muchos otros luchan por llegar a fin de mes. Por lo menos, habrá que pensar, que el fin del mundo nos pille leyendo.