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miércoles, 15 de abril de 2026

Mark Alan Miller: El tañido

Idioma original: Inglés
Título original: D
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 19
Valoración: Está bien

El tañido es un volumen que incluye una novela corta y tres relatos. Los cuatro textos, escritos por Mark Alan Miller, pertenecen al terror; los dos primeros, de hecho, se adscriben en la mitología de Hellraiser, famosa franquicia del género originada por Clive Barker.

Empecemos hablando de novela corta que da título al conjunto. Escrita por Mark Alan Miller a partir de una idea original de Barker, se sitúa entre dos obras de éste: como secuela del relato "El corazón condenado" y como antesala de la novela Los evangelios escarlata

Llegados a este punto, debo aclarar que El tañido se apega más al canon cinematográfico de Hellraiser que al literario, pues Kirsty, su protagonista, es, al igual que su contraparte fílmica, hija de Larry Cotton (llamado Rory en "El corazón condenado"), en vez de su amiga, como sucedía en el relato de Barker.

El tañido transcurre treinta años después de los eventos narrados en "El corazón condenado". Kirsty, la única superviviente de la tragedia de la calle Lodovico, lleva desde entonces huyendo del infierno y los cenobitas. Sin embargo, su reencuentro con el temible Pinhead parece inevitable.

Quizá mi mayor queja con esta novela corta es que promete un banquete a los fans de Hellraiser pero luego apenas desarrolla nada de lo que presenta. Apenas da unas pinceladas sobre la vida de fugitiva de Kirsty, ni nos explica cómo ha aprendido a defenderse, si bien precariamente, de los poderes que la acechan. Tampoco indaga en las motivaciones de los pocos personajes secundarios que recorren el texto; las de madame Rembert y Walter, por ejemplo, me resultaron demasiado confusas.

El tañido le pondría tres pegas más. Primero, que el one-liner que le dedica Kirsty a Walter no encaja con su carácter. Segundo, que Pinhead se siente menos misterioso e imponente de lo que debería, por ser demasiado emocional, por recurrir a los puños, al igual que hacía en Los evangelios escarlata, y por ser combatido físicamente. Y por último, y esto aplica también a los tres textos de Alan Miller restantes compilados en este volumen, por tener una prosa que, si bien es funcional, tiende a poner más párrafos de los necesarios, a la manera de ciertos bestsellers.

El tañido lo sigue "Preparando el nido", relato algo sencillo pero decente que se puede leer como una historia autoconclusiva pero que tiene conexión con el texto al que sucede. En él, una mujer que ha sido embestida por un camión descubre que se ha convertido en una puerta a otro mundo, y nosotros como lectores sabemos que está gestando a la hija de Pinhead.

El siguiente relato, "Un garito diferente", mantiene el tono fantástico del conjunto, pero elude el terror y se decanta por el humor. Aunque me ha parecido un pelín más largo de lo estrictamente necesario, es disfrutable si acudes a él con las expectativas adecuadas. Su protagonista, hastiado con la gente y el trabajo, se cree desde siempre destinado a algo grande, y el encuentro con un mundo de criaturas extrañas puede ser el inicio de su nueva vida. Lamentablemente, la juerga nocturna que se corre con un centauro y un cíborg no termina siendo la divertida aventura que esperaba.

Cierra el volumen el relato que más me ha gustado, titulado "Lo que el cuerpo expulsa". Si bien no me parece particularmente original o solvente, agradezco la modesta frescura de su premisa y el giro de tuerca que se guarda en la chistera. Sigue los pasos de un hombre que debe saciar su apetito sobrenatural por la sangre menstrual durante una noche movidita.

Resumiendo, El tañido es una antología disfrutable. Sin embargo, aunque gustará a los fans del terror en general, y a los del universo de Hellraiser en particular, si acuden a ella con las expectativas adecuadas, mentiría si dijera que no se queda corta en algunos aspectos.

lunes, 17 de enero de 2022

Clive Barker: Los evangelios escarlata

Idioma original: Inglés
Título original: The Scarlet Gospels
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 2015
Valoración: Recomendable para interesados

Quienes me conocen saben que soy un gran fan de la saga cinematográfica Hellraiser. También me encanta El corazón condenado, novela breve de Clive Barker que la inspiró. Os podréis imaginar, pues, que ansiaba leer Los evangelios escarlata, secuela literaria en la que el escritor inglés mezcla el "lore" cenobítico con Harry d'Amour, uno de sus personajes más emblemáticos.

La verdad es que esta obra, sin llegar a decepcionarme del todo, no me ha acabado de convencer. Igual tenía demasiadas expectativas puestas en ella, o igual esperaba encontrar algo diferente. 

Pero vamos por partes. A mi juicio, las virtudes de Los evangelios escarlata serían las siguientes: 

  • El planteamiento de determinadas escenas fantástico-terroríficas.
  • Las abundantes dosis de "gore". 
  • Los toques de humor negro.
  • Sus referencias impagables. Mi favorita vendría a ser cierta línea de diálogo de Pinhead, extraída directamente del film original. 

Por otro lado, éstos son los defectos que le he encontrado a la novela:

  • Es, para mi gusto, excesivamente larga, ya que creo que se podría haber podado sustancialmente sin que el conjunto se resintiera.  
  • La pierde su propia ambición. 
  • En algunos apartados deja entrever la falta de planificación habitual en las narraciones voluminosas de Barker (improvisación argumental, personajes sin una finalidad clara, un abrupto manejo de los temas, un desenlace endeble...). 
  • Hay cotas de tensión insuficientes. Se nos da a entender que el riesgo es altísimo para los protagonistas, pues se juegan el cuello, la cordura y el destino de la Humanidad constantemente, pero lo cierto es que nunca llegué a sentir que estuvieran en verdadero peligro. Sí, hay alguna muerte en su grupo, pero salvo eso, no sufren demasiado. Encima, Pinhead no se antoja amenazador. Lo cual es consecuencia directa de despojarle del halo de misterio que lo rodea, de hacer que Harry d’Amour y sus amigos sobrevivan a diversos encuentros con él, etc... 
  • Es muy distinta de El corazón condenado, su predecesora. Algo que no tiene por qué ser intrínsecamente negativo, pero que puede molestar a quien acuda a ella esperando una mayor continuidad. Aviso desde el vamos que aquí encontraremos lo contrario a una historia intimista y sutil.
En conclusión: Los evangelios escarlata es una agradecida secuela, aunque no logrará encandilar unánimamente a su público objetivo. Por desgracia.


jueves, 29 de marzo de 2018

Clive Barker: Hellraiser. El corazón condenado

Idioma original: Inglés
Título original: The hellbound heart 
Traductor: Juan Carlos Postigo Ríos 
Año de publicación: 1986
Valoración: Recomendable 

Casi todos los fanáticos del género de terror conocerán Hellraiser, película de culto donde las haya. Probablemente eso tenían en mente los de Hermida Editores al publicar con este nombre (junto con el original) la novela corta en la que está basado el film. 

Me permitiréis que comience hablando acerca de la película. Fue adaptada y dirigida por el escritor del libro en que se inspira, Clive Barker. Su estreno, en 1987, supuso un punto y aparte en el mundillo del género; llamadme exagerado, pero la repercusión que ha tenido la cinta no es en absoluto desdeñable. Barker creó entonces a uno de los incuestionables iconos del horror; uno que, para muchos, no se queda a la zaga de Michael Myers o Freddy Krueger. Por supuesto, estoy hablando de Pinhead. Quizás la magnífica interpretación de Doug Bradley (descanse en paz) robó protagonismo al resto de cenobitas, pero su imponente presencia lo valía. Otros valores añadidos del film son un guión memorable, la excelente banda sonora y la inteligente dirección. Tampoco puedo dejar de alabar los efectos especiales, muy bien realizados pese al escaso presupuesto con que se contaba. Bueno, exceptuando unos cutres rayos azules, que ya debían estar obsoletos en la época en que aparecieron. En fin, igualmente la cinta está muy bien.


Es curioso lo mucho que se beneficia la siniestra iconografía de Barker en imágenes. Las palabras se le dan de maravilla, y aunque el autor explota sus posibilidades más sugerentes, siempre acaba derivando hacia las descripciones explícitas. Lo gráfico potencia la visceralidad y contundencia de su imaginería. Pero esa inclinación hacia lo visual no provoca que el concepto que hay detrás de Hellraiser deambule mejor por el cine que en la novela. 

Y ya que mencionamos a la novela, vamos a ella. Es una obra literaria de una calidad excepcional que se decanta por búsquedas distintas a las de la película. Aquí no encontrarás a un "slasher" sobrenatural, sino un drama íntimo y delicado. The hellbound heart (el nombre de la historia original) va sobre la condición de los malditos, sobre el amor perdido y luego encontrado, sobre lo que tienen en común la desesperación y el deseo. Ya escucho a los de siempre, los detractores del género del terror; pues no, The hellbound heart no es pretencioso en su mensaje, su objetivo jamás peca de ínfulas. Su ambición y exigencia (enormes, por cierto) son asumibles dentro del terror. Y por si hacía falta decirlo, Barker lo borda.

The hellbound heart es una historia descarnada, narrada con crudeza y austeridad la mayor parte del tiempo, pero no exenta de arrebatos líricos. El título, por ejemplo; nadie me negará que The hellbound heart es más elegante, más evocador, que Hellraiser. Este detalle es significativo, porque la prosa de Barker siempre aprovecha estas bellas sutilezas. Para muestra un botón: las primeras páginas de la "novelette" son imposibles de traducir al lenguaje fílmico. En ellas habita una amalgama de sensaciones, descripciones trémulas e incapaces de enjaular un sentido concreto. La musicalidad de este inicio en el idioma original es apabullante, por cierto.

Así pues, este libro es recomendable a todos los amantes del género, pero también a aquellos que quieran disfrutar de un buen drama. Al fin y al cabo, los elementos sobrenaturales tienen un peso muy anecdótico. La película ya ofrece unos personajes bastante bien trabajados, sobre todo dentro de los estándares del terror, pero, en el libro, tanto ellos como sus anhelos y debilidades son el foco principal.

Por último querría destacar la traducción de Juan Carlos Postigo Ríos. Leí The hellbound heart por primera vez en una biblioteca pública, en un ejemplar de la ya difunta Factoría de Ideas (titulado simplemente como Hellraiser), y lo cierto es que la traducción era bastante mala. Por suerte, esta edición revisada que publican en Hermida Editores consigue plasmar con mayor acierto el lirismo de Barker. 

PD: Aquí adjunto un vídeo, para el que le interese, que recoge las diferencias entre el libro y la película. Está en inglés y, por supuesto, plagado de spoilers. Avisado quedas. 

También de Clive Barker en Unlibroaldía: El juego de las maldiciones, Sortilegio, Los evangelios escarlata

sábado, 9 de abril de 2016

Colaboración: El juego de las maldiciones de Clive Barker

Idioma original: Inglés
Título original: The damnation game 
Traductor: Juan José Llanos Collado
Año de publicación: 1985
Valoración: Está bien

Temo (espero que este temor sea infundado) que haya visitantes de este blog que, una vez vean que el reseñista de turno le haya puesto la valoración de "Está bien" a un libro, decidan ignorarlo. Al fin y al cabo, quizás piensen esas personas, hay mucho por leer, y muy poco tiempo, ¿no? ¿Por qué dedicarnos a ojear libros con valoraciones tan bajas? Pues, primero que nada, porque puede que el reseñista no tenga el mismo gusto que nosotros; un libro que a él no le interese puede deleitarnos a nosotros. Y, en segundo lugar, porque los libros con esta valoración no tienen por qué estar exentos de méritos y virtudes.

Éste es el caso de El juego de las maldiciones. Así que pido al lector de esta reseña que, si siente afinidad por el género de terror (o incluso aunque éste no sea su predilecto, por qué no), le dé una oportunidad.

En esta novela, la primera de Barker (toda su bibliografía anterior consta de sus geniales antologías de relatos, los Libros de sangre), vemos a Marty Strauss, un prisionero en libertad condicional, que se pone al servicio de Joseph Whitehead, un anciano que está forrado. Y que, por cierto, tiene una hija que está buenísima, Carys, cuya necesidad en la narración he puesto a veces en entredicho, ya que me parece algo forzada. El caso es que Joseph ganó toda su riqueza gracias a que, de joven, tonteó con fuerzas que están más allá del entendimiento humano, fuerzas que ahora van a regresar, ávidas de venganza, a por su alma... Y el bueno de Marty y la sexy de Carys se verán envueltos en el meollo, por supuesto.

Para ser la primera novela de Barker, El juego de las maldiciones no está nada mal. Aunque el autor salga mucho mejor parado, en mi opinión, con la narrativa breve (al dilatar la historia, suele incorporar sin querer momentos algo aburridos y anticlimáticos), consiguió crear una obra, si no compacta, bastante firme. Tiene personajes bastante planos (de hecho, a mí me atrajeron más los ambiguos villanos que los supuestos héroes de la novela), sí, y algunas de sus escenas son manidas o predecibles, sí, pero es oscura, muy oscura. Y aunque se aprecian en ella derivas hacia el género de la fantasía, el escritor no divaga por él obviando al del terror, ése al que responde la trama del libro (cosa que ya le ha ocurrido en otras ocasiones).

Además, se atisban en El juego de las maldiciones las señales que le han convertido en un completo innovador del terror: las poderosas imágenes, casi ilustraciones, capaces de poner los pelos de punta al lector; la disolución del inconsciente, del gore y del sexo en el burbujeante caldero de bruja que son las convenciones del género; la fértil imaginación, etc. O sea, que ojalá todos los libros que se catalogan como "Está bien" fueran así de geniales.

PD: Barker, prometo hacer reseñas de tu trabajo, en el futuro, más favorecedoras, que te las mereces.

También de Clive Barker en Unlibroaldía: Hellraiser. El corazón condenado, Sortilegio, Los evangelios escarlata

Firmado: Oriol Vigil

jueves, 26 de octubre de 2017

Saphia Azzeddine: El viento en la cara

Idioma original: francés
Título original: Bilqiss
Año de publicación: 2015
Valoración: Recomendable

Siguiendo la línea trazada en sus anteriores novelas, Saphia Azzeddine sigue exponiendo de forma atrevida su visión sobre el islamismo, sin tapujos, mostrando sus dudas y manifestando sus críticas sin filtros, claramente, dejando de lado medias tintas, sin esconderse bajo velos de prudencia.

Narrado en primera persona, el libro nos cuenta los días finales de Bilqiss, una joven musulmana condenada a ser ejecutada por lapidación. ¿Sus delitos? muchos, a ojos de la religión musulmana: infringir código de buena conducta poseyendo en su casa objetos para la belleza (maquillaje, pinzas para la depilación, lencería, zapatos de tacón, etc...), casetes de música que (supuestamente) apartan de Dios el corazón del creyente y otros objetos relacionados con el culto a la imagen y causante de posibles tentaciones. El resultado del juicio no parece muy esperanzador; la sociedad y el pueblo la han condenado de antemano, su lapidación está en el horizonte de los días finales que pasa encerrada en una celda mientras es juzgada por el tribunal y por la sociedad de tales acusaciones. Su vida hasta el momento tampoco ha sido nada fácil; condenada ya desde el nacimiento por su padre, al nacer mujer. El resultado de ello es la formación de un carácter fuerte, que la motiva a luchar contra las injusticias y a declararse en rebeldía contra su mundo, llevándola a criticar la interpretación de la religión que hacen sus verdugos y su propia sociedad.

De esta manera, narrada desde tres diferentes puntos de vista, el libro nos hace un retrato crítico de la sociedad musulmana, una sociedad donde la desigualdad entre hombres y mujeres se encuentra a todos los niveles, donde la opresión y el dominio es habitual. La rebeldía de Bilqiss causa un enfrentamiento con las ideas establecidas, poniendo un espejo delante de una sociedad claramente desigual y vemos, desde su personaje, el principal punto de vista de la historia; el segundo nos viene del juez, quien debe dictar sentencia envuelto en un mar de dudas causadas por sus remordimientos de consciencia. La dualidad entre lo que uno cree y lo que la religión marca, los límites de la responsabilidad y la toma de decisiones son otro foco de conflicto. Finalmente, el tercer punto de vista nos lo proporciona Leandra, una periodista occidental que se interesa por el caso de Bilqiss y se desplaza al territorio para conocer el caso en persona.

Estos tres personajes permiten a la autora mostrar las contradicciones existentes y la doble moral que practican aquellos que se encuentran en posiciones dominadoras, poseedoras de poder. Aquello que persiguen, les persigue también a ellos en sus mentes, en un conflicto constante de dilemas éticos, actuando sin mostrar unas dudas que sí albergan en su interior. Los claroscuros que pudieran existir en la mentalidad de los hombres son eliminados, permitiendo únicamente dos posibilidades: lo correcto o lo incorrecto. Pero debajo del velo que cubre sus actos, se esconde en algunas personas una forma de pensar que mantienen oculta por el miedo a que algún día sea visible y, en consecuencia, cuestionada.

Así, la autora no sólo retrata las contradicciones internas de los propios personajes sino también la diferencia de culturas; critica por igual el islamismo que la cultura occidental, y aprovecha el abanico abierto para dejar surgir un punto de reflexión sobre aquello en lo que se basan nuestras vidas, y cómo nosotros mismos somos víctimas de nuestra propia cultura, alimentando aquello que somos y auto engañándonos para hacer nuestra vida más soportable, procurando lograr que encaje en nuestro propio mundo. Las críticas, aunque son dirigidas especialmente hacia la comunidad musulmana, se reparten entre ambos mundos; el islamismo, del que habla diciendo que «el mundo avanza sin ustedes, así que ustedes le escupen», el mundo estadounidense de quien afirma que «en su país no hacen otra cosa que hablar de sí mismos. O hablar de los demás para hablar mejor de sí mismos», y el choque de culturas, ese recelo de la cultura occidental hacia el islamismo radical, y al revés, cierta envidia de las libertades del mundo occidental que se expone claramente cuando la protagonista afirma «el aura que emanaba de ella (Leandra) cuando se ponía a describir su universo era sin duda equivalente a la mía cuando, bajo una lluvia de insultos, salía arrogantemente de la sala de audiencias. ¿Tenía mi desgracia más legitimidad que su dicha?».

El libro que nos ofrece Saphia Azzeddine es un libro de denuncia, de crítica, de reflexión. Un libro de una persona musulmana que cree que su religión (o al menos la interpretación que de ella hacen algunas personas) no está adecuada a los tiempos actuales, que es sesgada, inmóvil e injusta. Es la voz de alguien que quiere cambiarla sin renunciar a ella, pues critica por igual el mundo occidental. Es la voz de alguien que no puede quedarse con los brazos cruzados delante de quienes están obstaculizando un progreso, una apertura, un cambio, una actualización, una posibilidad de conseguir que el resto del mundo vea en ella lo que sus fieles defienden. Así, la autora nos ofrece, con este libro, una ventana abierta a la reflexión, una rendija abierta por donde dejar entrar la posibilidad de cambio. Y lo hace con toda la valentía de quien se siente convencido de que logrará su propósito.


viernes, 27 de junio de 2014

Claudio Magris: El infinito viajar

Idioma original: italiano
Título original: L’infinito viaggiare
Fecha de publicación: 2005
Valoración: Muy recomendable

Esta primavera tuve la suerte de escuchar en vivo y en directo a Claudio Magris, premio Príncipe de Asturias de las Letras 2004. Fue durante el festival literario de Bilbao, Gutun Zuria. Sabía de él gracias a artículos y entrevistas en publicaciones de todo tipo y me había dejado muy buen sabor de boca el prólogo que hizo a las Memorias de un antisemita de Gregor Von Rezzori, reseñadas por aquí entre Ian y yo. Con estas referencias, y aunque no hubiera leído aún ninguna de sus obras, daba por hecho que me iba a encontrar con un hombre muy culto y gran conocedor de la tumultuosa historia de Europa.

 Durante el encuentro bilbaíno, en el que Magris se sentó frente a Marisa Blanco, la directora de Gutun Zuria, el escritor se mostró como un hombre serio, sereno y sencillo, de pocas palabras y respuestas efectivas, ¿tímido?, y poco dado a desviarse del tema de turno para hacer públicas curiosas reflexiones o anécdotas personales. En fin, no me pareció para nada uno de esos autores que además de tener talento para la escritura se revelan como amenos y ocurrentes personajes públicos a los que uno no se cansa de escuchar. Pero eso no fue óbice para que yo encontrara muy interesante gran parte de sus ideas y análisis, que versaban sobre el tema “excusa” del festival de este año: “Relatos de frontera”, o lo que es lo mismo (según explicaban en el programa), “límites geográficos de las fronteras ideológicas, étnicas y religiosas”.

El libro de Magris que más citó Marisa Blanco durante el encuentro fue Danubio, y contaron tantas cosas atractivas sobre su contenido y sus estratos conceptuales que me dije que tenía que hacerme con él cuanto antes. Sin embargo, por un motivo u otro, aún no lo he hecho (prometo que lo haré y lo contaré por aquí), pero sí que he leído y disfrutado otro famoso libro de Magris: El infinito viajar.

El infinito viajar entra en la categoría “libro de viajes”, de eso no hay duda. Su autor recoge casi una cuarentena de experiencias suyas como viajero en lugares de los cinco continentes, pero tales crónicas están escritas de tal manera, que se puede afirmar que nos encontramos ante un híbrido del citado libro de viajes, novela y ensayo. El estilo del que Magris hace gala desde la primera página desconcierta y emociona por la calidad literaria y la humanidad que desprende, sus historias están perfectamente nutridas con datos de todo tipo, y las reflexiones que al autor le despiertan tal o cual lugar o ciertas personas, están muy bien  engastadas en el contexto. Y bueno, es difícil de creer la gran amalgama de conocimiento geográfico, étnico, histórico o artístico que uno se lleva consigo tras haber leído las apenas 285 páginas de El infinito viajar

Por las páginas de este libro, Magris reflexiona, entre otras muchas cosas, sobre lo diferente que es el viaje circular (como el de Ulises u Homero, que lo que quieren es volver a casa) del nietzschiano, que contempla el viaje como una marcha constante e inevitable hacia la muerte, un infinito viajar; la condición del viajero como sujeto siempre en movimiento y sin raíces condenado a pasar por lugares de los que nunca llegará a formar parte, o los nacionalismos totalitarios, divisores, fraticidas y atávicos.


Se puede decir, aunque parezca una locura, que los lugares por los que Magris se mueve a lo largo y ancho de este libro son lo de menos, o, dicho de otra manera, el pretexto para que el autor dé rienda suelta a su espíritu extremadamente observador y reflexivo. Así, en España invoca a la célebre sombra del eterno soñador enfrentado como un lunático a la realidad, don Quijote; en el corazón de Europa habla de pueblos desconocidos para el “gran público” y de cómo a día de hoy las nuevas generaciones siguen reivindicando sus rasgos de identidad; en el sudeste asiático reflexiona sobre el requete-citado choque Oriente/ Occidente con sensatez, y en Oceanía, en la misteriosa isla de Tasmania, se deleita con la idea de que se encuentra en el fin del mundo. Y todas estas aventuras en las que realmente no le pasa "nada" (no sufre cataclismos, ataques, ni secuestros), las narra conjurando seres del pasado, célebres o íntimos, destacando sobre todos ellos su difunta esposa, la escritora Marisa Madieri, y describiendo a personajes que se va encontrando por el camino, peculiares a sus ojos y también a los míos, su agradecida y deslumbrada lectora.

También de Claudio Magris en ULADEl Conde y otros relatos, No ha lugar a proceder

martes, 14 de agosto de 2018

Clive Barker: Sortilegio


Idioma original: Inglés
Título original: Weaveworld 
Traductor: Roger Vázquez de Praga 
Año de publicación: 1987
Valoración: Entre recomendable y está bien 

Clive Barker ha tocado todo tipo de disciplinas: ilustración, teatro, cine... Y literatura. Es un excelente narrador; si a eso le añadimos que tiene una imaginación tan fértil como retorcida, debemos admitir que estamos ante uno de los titanes del horror actual. A él le debemos los magníficos Libros de sangre, una de las mejores antologías de terror contemporáneo. 

No es el terror, pero, el único interés literario de este escritor. Barker ha navegado, también, por la fantasía. Hasta aventuraría que ha ayudado a moldear la llamada fantasía oscura. Sólo hay que ver su saga, Imajica (su obra más ambiciosa y de la cual está más orgulloso), para percatarse de la solvencia con la que es capaz de transitar por este terreno. 

Aunque, vayamos a la novela que nos ocupa: Sortilegio. Un mundo mágico palpita bajo una alfombra. Cal Mooney y Suzanna Parrish se ven atraídos hacia ese fascinante lugar, colmado de promesas, magia y conocimientos arcanos que escapan a la comprensión humana. Lo que ignoran es que se verán forzados a ser partícipes de un conflicto de grandes magnitudes que se libra en esa alucinante tierra; una guerra entre, ni más ni menos, el Bien y el Mal. Este maniqueísmo (con algún que otro claroscuro) erosiona parte del potencial de la novela, pero no es demasiado molesto y se puede ignorar.  

Sortilegio es un libro que podríamos inscribir en el género fantástico. No obstante, en él gravitan escenas y conceptos del de terror. De forma muy intermitente, es cierto, pero que suponen un problema, porque fuerzan situaciones y desarrollos de los que se podría haber prescindido perfectamente. Y es que incluir elementos y escenas propias del género de terror en esta novela la hace parecer algo extraña y excesiva, como si Barker buscara complacer a sus seguidores, como si quisiera poner en ella todo lo que se le da bien; claro, el terror, pues, no debe faltar. Y, debo decir, en esta ocasión le sale el tiro por la culata. Otras veces ha logrado entremezclar ambas temáticas de forma más limpia, pero no es el caso. 

A este desafortunado hecho hay que sumarle otro tropiezo: Barker ha recurrido a tantas ideas que no puedo evitar pensar que habrían llegado a mejor puerto por separado, divididas en varias historias. Su creatividad es tal que ha saturado la novela de paisajes, personajes y situaciones que merecerían un trato más íntimo y minucioso. 

Pese a estos inconvenientes, la novela es muy disfrutable. Plagada de fantasía, terror, surrealismo onírico y erotismo, como el resto de trabajos en los que el escritor está más en forma. Aquí veamos a un Barker que siembra y experimenta con varias ideas, y saber que en un futuro recurrirá a los frutos de esta cosecha, más comedido, más experimentado, no tiene precio. 


sábado, 28 de octubre de 2017

François Mauriac: Nudo de víboras

Idioma original: francés
Título original: Le Noeud de vipères
Año de publicación: 1932
Valoración: Imprescindible



No hay como volver a los clásicos para que el lector se sienta en su casa, por algo desde que fueron publicados han perdurado en la memoria colectiva. En ellos está todo, naturalmente dentro de los cánones de su época. Son obras verosímiles que cuando siguen las pautas realistas describen fielmente el lugar y momento que pretenden retratar, que ponen de relieve cuestiones fundamentales, que presentan personajes complejos y creíbles. Esto es una constante, por eso de vez en cuando hay que volver a ellas. Nudo de víboras con su lenguaje llano y descriptivo –traducido por Fernando Gutiérrez en un castellano algo anticuado para el gusto actual–, argumento sencillo, sólidas personalidades y estructura básicamente lineal –únicamente interrumpida por retrocesos cronológicos que corresponden a los recuerdos del protagonista– garantiza el disfrute tanto de los lectores más exigentes como de los que no gustan de sobresaltos.
En el marco de unas complejas y crispadas relaciones familiares entre individuos pertenecientes a la alta burguesía rural de principios del s. XX, el autor compone una especie de parábola sobre la avaricia –donde no pueden faltar sus conocidas inquietudes religiosas y su patente compromiso político– dividida en dos partes de extensión similar, que se desarrolla con toda coherencia y realismo hasta un desenlace más que previsible.
François Mauriac (premio Nobel 1952) hace aquí gala de una gran finura psicológica creando una figura central –que acapara toda la novela– tan convincente como paradójica. Décadas más tarde el monólogo de Carmen, la reivindicativa viuda de Cinco horas con Mario, ejercería una función parecida, pero los cimientos son como el negativo fotográfico de estos, allí a la narradora no se le concede el protagonismo. Por lo demás, si mi memoria no me engaña, el relato de Delibes es mucho menos amargo. 
La anécdota que pone en marcha el argumento es el típico matrimonio de conveniencia que, en aquella época, quienes temían quedarse solteras tenían que aceptar a regañadientes y que se refleja en obras como El velo pintado, publicada solo unos años antes.
La primera mitad de la novela es en realidad una rencorosa carta que el protagonista –un lúcido y acaudalado anciano que ha sufrido varios infartos– dirige a su esposa, en ella repasa “… estos cuarenta años en que hemos sufrido hombro a hombro, tú has hallado siempre la fortaleza necesaria para evitar toda palabra un poco profunda, has cambiado siempre de conversación”. De ahí que esté narrada en segunda persona. Sus reflexiones, que tienen lugar en la alcoba a excepción de las escenas del pasado y de alguna incursión por la casa, recrean una atmósfera particularmente asfixiante. Opresión que se mantiene incluso en los recuerdos. En ellos no encontramos más que mezquindad, hipocresía y siniestras estratagemas de unos contra otros favorecidas por una mentalidad dirigida a defender las convenciones y los intereses más egoístas.
La segunda parte está a cargo del mismo narrador –excepto las dos cartas finales– aunque ahora habla para sí mismo. Aquí, desde luego, corre más el aire, es mucho más dinámica. Expuestos ya los antecedentes, es ahora cuando la trama progresa, se cambia varias veces de escenario, aparecen otros personajes y los secundarios que ya conocíamos nos muestran su verdadera cara. 
La confesión de Luis, poderoso y temido abogado francés además de terrateniente y padre de familia –un hombre que simula ser invulnerable pero lamenta no haber sido capaz de inspirar afecto– muestra una imagen muy poco indulgente de su persona: “… un ser condenado en la tierra, un réprobo, un hombre que a donde quiera que vaya anda siempre por una ruta equivocada, un hombre cuyo camino ha sido siempre falso, alguien que está falto en absoluto del sentido del mundo“. Y no es que le falte razón. En cambio sus oponentes se tienen en muy alto concepto. Por eso, “el nudo de víboras” empieza siendo su corazón –envenenado de odio– hasta que comprende que el veneno asimilado por ellos es más fuerte que el suyo. Luis tampoco es ningún santo, la tentación de vengarse es muy fuerte (“… me sentí como un dios, dispuesto a exterminar a aquellos débiles insectos con mi poderosa mano, a aplastar con el pie a aquellas víboras enroscadas”) pero, superado el momento, se resiste a caer en ese juego de violencia: “Se había roto por fin el nudo de víboras. Avanzaría tan rápidamente en su amor que llorarían cuando me cerraran los ojos”.
El vuelco final es coherente y aún así inesperado. En la soterrada batalla que tiene lugar entre Luis y su entorno, el vencedor moral es él. Creo que Mauriac toma partido claramente a través del personaje de la nieta, por eso la convierte en el único testigo de una conversión bastante improbable pero que, debido a sus convicciones religiosas, es la única forma de absolverlo.


También de François Mauriac en ULAD: Thérèse Desqueyroux

sábado, 26 de agosto de 2023

Ion Minulescu: La casa de las ventanas de color naranja

Idioma original: Rumano
Traducción: Joaquín Garrigós
Año de publicación del volumen: 2022
Valoración: Recomendable

La casa de las ventanas de color naranja compila siete de los mejores relatos fantásticos del rumano Ion Minulescu, originalmente publicados entre 1908 y 1930. 

Aunque todos me han parecido sumamente eficaces, hay algunos, como "La corbata blanca" o "El hombre del corazón de oro", bastante formulaicos. El primero es un cuento de fantasmas canónico; el segundo, una historia tan conmovedora como previsible sobre un condenado a la inmortalidad.

Más originales y heterodoxas son, a mi juicio, la ficción que da nombre a la recopilación, "En el jardín de mi amigo", "La confesión de un desarraigado" o "De charla con el Maligno".

"La casa de las ventanas de color naranja" va de un presunto inglés que se muda a un barrio rumano. Me han encantado su toque gótico, los temas barajados (el miedo al cambio, la desconfianza a lo extranjero, las jerarquías vecinales...) y la lograda imagen de esas «hojas rojizas que se incrustaban en la tierra plateada como manchas de sangre coagulada...» (16)

"En el jardín de mi amigo" trata sobre un hombre que conoce a otro sumamente excéntrico. No desvelaré el final, pero sabed que me ha maravillado, al igual que los diálogos que mantienen los personajes o ciertas reflexiones en torno a la relación entre rareza y locura.

"La confesión de un desarraigado" reúne a dos viejos amigos cuyos caminos se bifurcaron en la infancia. Uno de ellos manifiesta que desearía suicidarse, y la atmósfera y tensión que ello provoca se espesa paulatinamente.

"De charla con el Maligno" sigue a un par de escritores y sus charlas con un misterioso contrabandista. Subvierte magistralmente ese subgénero costituido por apariciones y pactos con figuras mefistofélicas; a eso hay que añadir que su ambientación histórica, la antesala de la Primera Guerra Mundial, se exprime al máximo.

Por otra parte, también quiero reivindicar "Máscaras de bronce y farolillos de porcelana", un interesante aunque irregular retrato psicológico abordado desde el manuscrito encontrado. Presenta a un protagonista cuya caracterización es magnética, amén de pasajes introspectivos geniales. Como muestra de esto último, dejad que os copie un párrafo: «El cementerio parecía en verdad triste. Es cierto que no lo había visto nunca antes, pero en aquella ocasión me parecía más triste que de costumbre. El alma de la tarde (...) penetraba en lo más hondo de mi fatigado cuerpo como algo extraño, suave y perezoso, como la poesía de la tristeza sin motivo o como el estribillo lejano de una felicidad olvidada ante la cual el recuerdo aún se inclina, de vez en cuando, con la reverencia de un cortesano desprovisto de amor propio. Por un momento, olvidé incluso dónde me hallaba y me fui con el pensamiento lejos, muy lejos, hasta el profundo Oriente, a esos maravillosos países de los cuentos y sueños azules, a esos países embalsamados con el perfume de las flores y plantas aromáticas, a esos países que son los primeros en ver salir el sol...» (61)

A la mentada originalidad y heterodoxia de estos relatos hay que sumar dos virtudes adicionales. Primero, la erudición que desprenden, reflejada en su gusto por el simbolismo, en declamaciones de versos, en citaciones de Baudelaire, Mirbeau y otros decadentes franceses, o en la admiración de Minulescu por Gaspar de la Nuit

Segundo, la incuestionable sensibilidad de la pluma del autor, cuyas descripciones exhiben una plasticidad extraordinaria. Como muestra, un botón: «La neblina borrosa de la madrugada tiembla como una gota de leche que cae a un vaso de agua. En lontananza, las luces de los otros barcos anclados en la rada se apagan una tras otra. Comienza a distinguirse el color del mar y los rumores confusos de quienes se despiertan bullen como oraciones mañaneras en el oído de los que no se han acostado todavía.» (107)

Resumiendo: La casa de las ventanas de color naranja es una antología muy recomendable, especialmente para los amantes de la literatura fantástica. Además, sirve como puerta de acceso a la fascinante narrativa de Minulescu. Así que, si os llama la atención, haceos con ella; y no hagáis caso al autor cuando sugiere que para que os guste debéis leerla de noche, porque estas historias maravillan o estremecen, según se tercie, incluso a plena luz del día.

martes, 7 de marzo de 2017

Reseña a muchas manos + Entrevista. Iván Repila: Prólogo para una guerra

Idioma original: español
Año de publicación: 2017
Valoración: fuera de concurso

Lo siento mucho: la valoración es necesaria aquí y va a ser esa y ninguna otra. Iván fue "uno de los nuestros", y el lector de esta reseña habrá de hacer un esfuerzo (el primero de unos cuantos) para hacerse una idea.

La historia. Emil Zarco es un arquitecto de éxito que recibe un encargo profesional de los que transforman la vida de una persona. Oona, su mujer, comprometida socialmente, es seguida por un misterioso personaje llamado El Mudo, al cual acompaña un perro y Hache, otra misteriosa (esta humana) criatura de la calle. El encargo toma cuerpo en una especie de descabellado barrio invivible, un infierno en la tierra donde la gente podrá hacer cualquier cosa menos vivir.

Las lecturas posibles.

1. Dos hombres que parecen ser iguales y antagonistas a la vez, obsesionados por una misma mujer que, curiosamente, parece mantener una relación gélida con cada uno de ellos. Que podrían representar al mundo pobre y al rico, o a la vieja Europa y el nuevo paradigma, al mundo relleno de tecnología que demuestra que los humanos somos caros de mantener e ineficientes versus el mundo al que hemos condenado a hacer lo que no nos gusta o no nos apetece hacer o nos ensuciamos mucho las manos con ello. Por eso le he preguntado por esa guerra, cuál es la que ve acercarse, si la de ISIS o la de Trump o la del inexorablemente cercano momento en que todas las razas y todas las civilizaciones y (glups, todos los credos) compartan un único y apretujado escenario global.
2. ¿Qué vías nos quedan para alcanzar o recuperar nuestro derecho a la ciudad? ¿A través de un nihilismo individualista o a través de una acción colectiva? ¿Es posible o viable alguna de las dos opciones?
3. ¿Nuestros posibles caminos de redención son, como aquel poemario de Vicente Aleixandre, la destrucción o el amor?

Los personajes. Emil parece un trasunto de muchos personajes a la vez. Gobernantes, creadores, influencers, conspiradores mediáticos. Un hombre en la cumbre destinado a trascender y al que ese destino parece a ratos fascinar y a ratos abrumar. El Mudo, del que podríamos decir que, en un pasado casi remoto, vendría a ser una especie de "doppelganger" de Emil. Pero sus caminos o sus opciones vitales, en cierto momento, se separan de forma drástica.

El estilo. En algunos sitios, se acusa a los escritores españoles de una edad, pongamos entre 35 y 50 años más o menos, de escribir de forma "muy parecida". Iván no lo hace. Opta por una vía arriesgada, casi tanto como escalar la Norte del Eigger en invierno, y tremendamente personal, lo que provoca que "Prólogo para una guerra" no sea un libro fácil. Quien busque una historia "al uso", lineal, con su planteamiento, nudo y desenlace, que se olvide de "Prólogo para una guerra". Repila decide y lo hace desde la primera frase. Esto no tiene porqué ser fácil. Las metáforas y las imágenes son constantes, a veces son casi mezclas imposibles de conceptos dispares, y a veces, y él no se me va a ofender, complican la lectura, conducen a una cierta pérdida de hilo. Así que ello descarta un poco de entrada al lector curioso o no iniciado, con lo que no esperéis ver mucha gente en la playa leyendo este libro. Aunque quién sabe, falta bastante para el verano. Por eso, la parte que más me gusta es la parte central, donde la acción se desarrolla de una forma más exógena, no tanto en la cabeza de los personajes sino en los escenarios. Esos escenarios donde los personajes reflexionaban y veían cosas extrañas entonces se llenan de personas que hablan.

Por otro lado, no es menos cierto que es el estilo, precisamente, por extremo y hasta forzado que pueda parecer, con sus metáforas e imágenes bordeando el filo de lo acostumbrado en la narrativo, lo que sostiene e impulsa, lo que da empaque y vuelos a toda la novela, la ola que mantiene en lo alto la tabla de la narración, el alud que permite al practicante de snowboard lanzarse montaña abajo sin despeñarse, aunque en más de un momento parezca que va a perecer. Así es el estilo de Prólogo para una guerra; excesivo, quizá, laberíntico y abarrocado, como las prisiones de Piranesi de las que se habla en la novela, pero sumamente eficaz, porque sin tregua alguna, conduce al lector hacia donde quiere, que es siempre un paso más allá, sin morosidades innecesarias, hasta llegar a la culminación de esta historia, casi sin habernos dejado un respiro.

Por seguir con la metáfora arquitectónica: como afirma la cita más conocida de Walter Gropius, "la función hace la forma". Pero a veces, como en este caso, la forma también hace la función.

El futuro. Repila se ha escorado un poco hacia ese inhóspito lugar de escritor favorito de la crítica, aunque sea a base de demostrar coherencia y riesgo. Como es amigo, he de advertirle de algo que seguramente sabe, que es que de ese lugar no se suele regresar. Me parece genial esa decisión, pero creo que aún puede hacerlo mejor. Quizás ese pasado asociado a la poesía que aflora en el último tramo o anexo del libro y que parece sea la clave que lo desentraña sea una catarsis. O un epitafio. O una premonición.

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Aquí ya no hace falta que nos andemos con demasiados pretextos ni preámbulos. Repila fue, insisto, una vez, miembro de este proyecto y, ya sabemos, la confianza da asco.


Fuera preliminares. Iván, ¿qué pretendes que piense el lector sobre tu novela?
Prefiero que le afecte, que le quite el sueño. Me gustaría que el lector se viera obligado a plantearse temas: cómo reacciona en su vida privada frente al dolor, qué lugar ocupa en el mundo, hasta qué punto es necesario intervenir o dejar de hacerlo para construir un espacio común, un mundo decente. En qué medida hemos dejado que nos llenen la vida de muros y concertinas, y cómo podríamos salvarlas. 

¿Qué guerra? ¿Mundial, civil. de guerrillas, en trincheras, en frentes, en ciudades abandonadas? Y qué conclusión hay que sacar.
Las conclusiones son subjetivas; no dependen de mí, sino del lector. La guerra que planteo, en todo caso, es entre dos cosmovisiones: una más egoísta, heredera del siglo XX, que tiende a la destrucción personal y la construcción de espacios inhabitables, y otra que intuyo propia del siglo XXI, aún por concretarse y definirse, que entiende la solidaridad como un empeño colectivo, integrador, capaz de plantear escenarios de tolerancia y convivencia. 

El proceso de creación. Discos que oías, libros que leías. Cuándo y dónde escribías. A no ser que seas de esos que se aíslan para crear, claro.
Puedo escribir con los vecinos usando el taladro o un martillo neumático (esto pasó), con la radio encendida, con un gato sobre los hombros... Me concentro con facilidad. Al principio escuché mucho el disco James Room Weird Antiqua, que tiene la oscuridad que necesitaba para determinados capítulos, pero no fue el único: desde Damian Rice hasta Calle 13, imagina todas las posibilidades. En cuanto al espacio de trabajo, me basta con un ordenador, así que pocas preferencias. Y lecturas... durante el proceso de documentación (unos seis meses) básicamente leí manuales, biografías, artículos y ensayos sobre arquitectura y arquitectos. Después, ya con los conceptos interiorizados y muchos apuntes, regresé a mis lecturas habituales: narrativa contemporánea, principalmente, y los libros que incluyo en los talleres de lectura que imparto (obras importantes del siglo XX, sobre todo). 

Las novelas apocalípticas, y eso. ¿Hacen falta tantas, o la crisis las agudiza? La novela, si empezó a concebirse hace tiempo, me recuerda los disturbios de la banlieu a mediados de los 2000, aunque parece ser que la proyección es hacia el futuro.¿Es así?
No veo "Prólogo..." como una novela apocalíptica, sino como una intuición de esta década o de las siguientes. Lo que planteo, en un sentido simbólico, es lo que hay: basta mirar a nuestro alrededor. La idea original, sencilla, de un arquitecto estéril que construye un espacio para la muerte, tiene casi dos décadas. A lo largo de los años, mientras la historia crecía en mi cabeza, los movimientos sociales, las injusticias, y las decisiones absurdas que han tomado distintas instancias de poder han calado en mí, obviamente. No soy impermeable a la crueldad que nos rodea. Quisé que la novela no tuviera unas coordenadas espaciotemporales concretas, pero sí reconocibles: una ciudad occidental contemporánea. Y sí, tienes razón: aunque es algo más sugerido que nombrado, la proyección situaría el texto en la segunda mitad de este siglo. 

Los personajes que usan su proyección profesional como vía a la trascendencia. Pienso en el protagonista de Satin Island, de Tom McCarthy, (que me parece una novela de la que se va a hablar mucho), en los extraños protagonistas de Pynchon o Lethem. Puede que te hayas dado cuenta o no, pero, ¿te parecen unas compañías agradables o recomendables?
Es fácil sentirse más o menos trascendente cuando tienes una profesión artística, como Emil. Piensa en Larrea, por ejemplo, a quien admiro mucho, que consideraba al poeta poco menos que un visionario. Pero creo que es una idea antigua, impropia de estos tiempos. Como escritor yo no siento que vaya a redimirme de nada, ni alcanzar un estado de sabiduría nuevo. Como mucho voy a proponer reflexiones, trazar una línea de pensamiento, enfrentar ideas. Los personajes, en este sentido, son herramientas orgánicas, útiles, que me ayudan a ordenar aquellas ideas. Los tres ejemplos que pones se mueven en paradigmas parecidos, y por lo tanto sí, me interesan (aunque a Pynchon lo entiendo la mitad de las veces, debo reconocerlo). 

Teoría irrefutable sobre escritores de hoy en día: están los que llegan a las grandes cuestiones desde la sencillez, están los que las alcanzan desde la ambición. Tú has estado en los dos extremos, en cuál de los dos te sientes más cómodo.
Te olvidas de la extensa gama de grises que existe entre esos dos polos. Cada libro solicita una tensión, un registro, una estructura diferente. En lo que a mí respecta, me siento cómodo escribiendo, no me planteo el proceso en términos absolutos. Escribir es algo vivo, y todo es posible. 

Teoría irrefutable sobre escritores de hoy en día: están los que interpretan el pasado para comprender el mundo, están los que lo explican a través del futuro que proyectan.
Y están, también, los que miran directamente el presente. Creo que es lo más difícil, y tal vez explique por qué están proliferando ficciones híbridas, a medio camino entre el ensayo y el artefacto, autoficciones audaces, libros inclasificables. 

Teoría irrefutable sobre escritores vascos de hoy en día: están los que han leído Patria y los que no. 
Estamos en ello. 

Los nombres de los personajes: Zarco era el nombre del quinqui de Cercas en "Las leyes de la frontera", Oona el nombre de la novia de Salinger que Chaplin le levantó, y había un mudo en "El corazón es un cazador solitario" de Carson McCullers. ¿Casualidades?
Totalmente. Ha habido otros mudos famosos (Harpo, sin duda, el más). Y en cuanto a Emil Zarco, tardé tiempo en encontrar su nombre, que surgió de la combinación de varios nombres de arquitectos. Me sorprendió algo que me dijo Winston Manrique en una entrevista: que "Emil" significa, etimológicamente, "ansioso". Encaja mucho con el personaje, y era algo que yo desconocía. 

¿Eres consciente de que esta novela no va a contribuir a que la brecha entre literatura "artística" y literatura "comercial" se empequeñezca?
Cada libro tiene su público. De mi primera novela se dijo que no era literatura, sino un chiste de casi 400 páginas. Creo que hay una literatura que necesita de un lector activo, porque lo que está en el texto no es todo lo que hay, y una literatura donde lo que está en el texto es todo lo que hay, y le basta, por tanto, con un lector pasivo. Yo leo mucho, desde ficción muy literaria (por usar la denominación actual) hasta best-seller de consumo rápido: la primera me obliga a una lectura más pausada, más atenta, y el segundo no. Creo que esa brecha es la misma que existe entre Silvio Rodríguez y Skrillex. Y me gustan los dos. 

La cuestión de la gente que te ha "ayudado" en la elaboración del texto. ¿Te está permitido ser más específico?
Soy bastante específico en los agradecimientos. Hubo personas del mundo de la arquitectura que me ayudaron durante el proceso de escritura del primer borrador. Luego, en una segunda fase, amigos cercanos que lo revisaron y me hicieron críticas y sugerencias, gracias a las cuales terminé el manuscrito definitivo. Por último, en un proceso largo, trabajé ese texto con los editores de Seix Barral, puliendo y afinando capítulos o escenas, lo que suele llamarse el "editing". Es un ejercicio maravilloso, debo decir. Lo viví, en el pasado, con Libros del Silencio, y también lo disfruté. Creo que con varios ojos encima, con varias mentes trabajando en ellos, los libros mejoran y mucho. Hay que tener ganas y dejar el ego a un lado, desde luego. Por mi experiencia, los editores son gente que sabe lo que hace, y lo razona con argumentos. 

¿Qué se va a cargar antes la literatura: las descargas, el amiguismo, o la auto-edición?
No te refieres a la literatura, entonces, sino al negocio que hay detrás. Por suerte, y quizá pecando de un optimismo ingenuo, creo que siempre habrá lectores.


Otros libros de Iván Repila reseñados en Un Libro Al Día: Una comedia canallaEl niño que robó el caballo de Atila

sábado, 31 de octubre de 2020

Biblio-necrophiliac Quiz 2020: The Year of The (Tiny) Beast

¡Por fin ha llegado Samaín, amiguites! Esperamos que paséis una buena Noche de de Jalogüín (o mejor aún, mala). Como cada año desde que nuestra especie tiene memoria, llega el momento del año en que se diluyen las fronteras entre el mundo de los vivos y el de los muertos, bla, bla, bla... y para celebrarlo, en Un Libro Al Día abrimos las puertas de nuestro Arkham particular para dejar salir por una vez la insania, la sagrada locura que... eeh, vale, de acuerdo,  que éstos me dejan hacer el gamba un rato, a cambio de que no les de la brasa el resto del año.

En fin, a lo que íbamos: como lo de este 2020, para qué nos vamos a engañar, es insuperable como performance de terror y además a un servidor ya se le acaban los recursos, después de una primera edición del Biblio-necrophiliac Quiz dedicada a las tumbas de escritores/as y una segunda que trataba de las maneras curiosas de morir que tuvieron algunos de ellos y ellas... el Biblio-necrophiliac Quiz de este año va dedicado a las truculencias que adornaron las vidas de nuestros queridos (aunque en algún caso, no tanto) juntaletras. Truculencias variaditas, aviso, que no estamos para elegir... ¿Preparado todo el mundo? Are you ready to rock? Pues arreando, que es gerundio...

1- La literaria es una actividad que a veces atrae a personajes turbios, como fue el caso del austriaco Jack Unterwegen, quien, tras asesinar a una mujer en 1974, se dedicó a escribir poemas y obras de teatro en la cárcel, hasta que un grupo de intelectuales (como la luego Nobel Elfriede Jelinek) pidió y consiguió su excarcelación en 1990. Una vez en libertad, Unterwegen desarrolló una notoria carrera como:

A- Tertuliano en programas de televisión.
B- Periodista acompañante de la policía de Los Ángeles.
C- Asesino en serie de prostitutas.
D- Todo lo anterior, a la vez.


2- Otro convicto y condenado a muerte, además, fue José Giovanni, gangster de Pigalle condenado por matar a tres personas durante unos atracos en 1945 y encerrado en la parisina prisión de La Santé, de donde trató de fugarse. Esta aventura la relató luego en una novela que fue llevada al cine por Jacques Becker en la magnífica La evasión (en la que aparece el propio Giovanni). Una vez en libertad, Giovanni llevó a cabo una exitosa carrera como escritor, guionista y director de cine; pero, ¿por qué motivo le fue conmutada la pena de muerte a este ex-hampón?

A- Por entregar a unos antiguos compinches y colaboracionistas de los nazis, que planeaban un atentado contra el general De Gaulle.
B- Por limpiar las playas francesas de minas alemanas.
C- Ocuparse a perpetuidad del mantenimiento de la Torre Eiffel (capa de minio más otra de pintura gris plomo y vuelta a empezar...).
D- Alistarse en la Legión Extranjera y caer herido en la batalla de Dien Bien Phu.


3- Claro que si hablamos de literatos franceses que tuvieron problemillas con la justicia, es  posible que quien se lleve la palma sea el poeta del siglo XV François Villon, que llegó a escribir La balada de los ahorcados, en 1463, mientras esperaba a ser ejecutado en la horca, precisamente. No llegó a serlo, pues le fue conmutada esta pena por la de destierro de París, pero ¿sabéis como murió este singular poeta?

A- Mientras yacía con una dama en su lecho, asesinado por el marido celoso (celoso porque Villon antes lo había seducido a él).
B- Arrojado al mar por unos piratas bretones a los que se había unido y luego tratado de engañar en el reparto del botín.
C- Reventado por la coz de un caballo percherón que trataba de robar de una granja de Picardía.
D- Ni puñetera idea, la verdad...


4- Aunque seguramente el escritor homicida más célebre sea el inefable William S. Burroughs, que en 1951 mató de un disparo a su mujer, Joan Vollmer, mientras trataba de imitar a Guillermo Tell, durante una fiesta que se les fue de las manos (o quizás era muy aburrida y querían animarla) en Ciudad de México. Esta historia es muy conocida, pero, ¿podríais decirnos qué arma utilizó Burroughs para tal "hazaña"?
A- Un revólver Smith & Wesson M1917 de calibre .45 ACP.
B- Una pistola Star 380, fabricada en Eibar por Bonifacio Echeverría S.A.
C- Un fusil de cerrojo Paravicini-Carcano modelo 91-38, fabricado en Terni (Italia).
D- Una pluma estilográfica-pistola, de 9mm., adquirida en Tijuana y de fabricación artesanal.


5- La malograda Joan Vollmer, años antes, había sido compañera de piso en Nueva York de Edie Parker, esposa a su vez de uno de los amigachos beatniks de Burroughs, que se casó con ella a cambio de que sus padres pagaran la fianza de 2500 dólares para sacarlo de la cárcel, pues había sido detenido como cómplice en el asesinato de David Kammerer. ¿Quién era esta joya de yerno (que por cierto, llegó a escribir un libro sobre el crimen con William S. Burroughs, aunque no se publicó)?

A- Jack Kerouac.
B- Neal Cassady.
C- Allen Ginsberg.
D- Lucien Carr.


6- Cambiemos de tercio. Una de las historias más truculentas de la literatura puede ser la que protagonizó el pintor y poeta prerrafaelita Dante Gabriel Rosetti, quien, transido de dolor por la prematura muerte de su joven esposa, enterró junto a ella sus poemas... hasta que, unos años más tarde, decidió recuperarlos, para lo cual hubo que exhumar el cadáver. Se dice, se comenta, se rumorea (aunque posiblemente fuera una mentira del agente del escritor) que el cuerpo de la joven no sólo estaba incorrupto, sino sonrosado y su cabellera había crecido... La historia, además, se ha relacionado con unos supuestos casos de vampirismo que tuvieron lugar en ese cementerio, sobre todo en los años 70 del pasado siglo (y que culminaron con una insólita disputa entre cazadores de vampiros). ¿De qué famoso cementerio estamos hablando?

A- Cementerio de Montparnasse, en París.
B- Cementerio de Highgate, en Londres.
C- Isla de San Michele, en Venecia.
D- Cementerio Acatólico (o Inglés) de Roma.



7- Tampoco es que éste fuese el único vínculo que el bueno de Dante Gabriel tuvo con el tema vampírico, pues guardaba un parentesco muy cercano, vía materna, con uno de los autores pioneros de este género:

A- Johann Wolfgang von Goethe
B- John William Polidori
C- Bram Stoker
D- Joseph Sheridan Le Fanu


8- Para acabar con este asunto: ¿Qué eximio escritor español afirma haber sido mordido en cierta ocasión por un vampiro... un murciélago hematófago, en realidad, y como efecto de la draculina (se llama así, no os riáis) que contiene su saliva, ahora él  goza de una fluidez mayor de la sangre y es alérgico al ajo?

A- Arturo Pérez-Reverte.
B- Fernando Sánchez-Dragó.
C- Alberto Vázquez-Figueroa.
D- Enrique Vila-Matas.


9- Vayamos ahora con la creadora de otro de los personajes inmortales (nunca mejor dicho) de la literatura de terror (?): Mary Wollstonecraft Shelley, casada, como es sabido, con el poeta Percy Shelley, que murió en un  un naufragio en el Mediterráneo. Su cuerpo, rescatado en la costa del Lazio, fue incinerado por disposición de su amigo Byron, excepto su corazón, entregado a su viuda Mary. ¿Qué hizo ésta con tan simbólico recuerdo?

A- Se lo comió a bocaos, crudo y sin salpimentar, siquiera...
B- Lo guardó, envuelto en seda, en un cajón de su escritorio, de donde lo sacaba para acariciarlo de tanto en cuando.                                           
C- Lo implantó en un cadáver de un mozo de taberna que hizo robar en el cementerio de Kentish Town, donde se había trasladado y trató de hacerlo revivir a base de corrientes eléctricas.
D- Lo enterró junto a la tumba de su madre, lugar de entrañable emoción y recuerdo para ella.


10- Por seguir con nuestra siempre apreciada Mary W. Shelley: es sabido que su segundo nombre se debe al apellido de su madre, Mary Wollstonecraft, notoria escritora feminista, fallecida tras dar a luz a su hija. Para la pequeña Mary la tumba de su madre, en el cementerio de St. Pancras Old Church, se convirtió en un lugar muy especial, llegando a aprender a escribir resiguiendo las letras de la lápida, por ejemplo... Ahora bien, ¿qué otra actividad menos confesable (aunque contada por ella misma) llevó a cabo sobre la tumba?

A- Misas negras con Percy Shelley, Byron, Polidori y su hermanastra Claire Clairmont.
B- Sesiones de espiritismo con Shelley, Byron y Polidori
C- Un mítin político con Shelley y Byron en favor de la independencia de Grecia, para los obreros que construían  la cercana estación de tren y que solían almorzar en el jardín del churchyard.
D- Perder la virginidad. Sólo con Shelley.


Y ahora por fin, la bola extra; una pregunta facilita, para quien quiera realizar un "pleno al once", que entre tanto coronavirus y tanto Trump y otros bichejos no estamos para estrujarnos mucho las meninges: 
11- ¿Qué celebérrimo escritor en lengua inglesa no perteneció (repito: NO perteneció) a la prestigiosa sociedad de flipaos estudiosos de los fenómenos paranormales The Ghost Club, fundada en el Trinity College de la Universidad de Cambridge en 1862?

A- Charles Dickens
B- Arthur Conan Doyle
C- William Butler Yeats
D- John Ronald Reuel Tolkien



Soluciones: 1- D ; 2- B ; 3- D ; 4- B ; 5- A ; 6- B ; 7- B ; 8- C ; 9- B ; 10- D ; 11- D

Valoración de los resultados: 
  • Entre 0 y 3 aciertos: ¿Qué hacéis aquí, parvenus, hipsters o lo que seáis? Idos con vuestros coches eléctricos a salvar las ballenas del Amazonas o lo que sea que hagáis para el postureo de IG y dejadnos las frikadas a los que no tenemos otra cosa en la vida...
  • Entre 4 y 7 aciertos: Humm... tiene un pase, pero seguro que la mayoría las habéis acertado de pura chiripa y no os habéis puesto con el Quiz más que para matar el tiempo mientras fingís tranbajar en vuestros informes u hojas de cálculo o lo que sea por lo que alguien os paga un sueldo. Procrastinadores... el Décimo Círculo del Infierno os aguarda.
  • Entre 8 y 10 aciertos: Esto está mejor; ahí demostrando que sois unos frikis solitarios, impopulares, solitarios y antisociales que se dedican a memorizar datos macabros sobre gente que ya está muerta... ¡Bienvenidos al club!
  • 11 aciertos: Bueno, no os lo creáis mucho, que la undécima era facilita, ¿que no? Pero vale, está muy bien. Tampoco sé qué os puede quedar después de esto... ¿la autoinmolación? Pensadlo; es una opción.


Nota: La ilustración del Carro del Ankou, servidor de la Muerte, al comienzoio de la entrada, me he permitido tomársela prestada al ilustrador Didier Graffet, algunos de cuyos otros trabajos podéis ver: aquí

lunes, 7 de junio de 2010

Zoom: Felicidad clandestina, de Clarice Lispector

Idioma original: portugués
Título original: Felicidade clandestina
Fecha de publicación: 1971
Valoración: Muy recomendable

Una vez más, bienvenidos, pequeños míos, al rincón del tío Ian, vuestro iglú divulgativo y educativo. Hoy os presento otro de mis relatos preferidos, Felicidad clandestina, obra de una dama llamada Clarice Lispector, brasileña de adopción, ucraniana de origen.

Lispector, que pese a tener un apellido que bien podría pertenecer a un agente secreto inmerso en tejemanejes de la Guerra Fría, o a un jarabe para la tos, fue una exquisita escritora famosa por conceder a sus irrepetibles relatos una sensibilidad y una originalidad narrativa fuera de serie. Y además de escribir varias decenas de cuentos (lo que yo considero su especialidad), también se atrevió con la novela con igual éxito.

De todos modos, hoy me pondré con una de sus pequeñas piezas literarias, la que más me impactó del volumen de cuentos donde se encontraba recopilada. ¿Y que por qué ocurrió tal cosa? ¿Que por qué Felicidad clandestina me llegó tan hondo? Porque, siento repetirme, amiguitos y amiguitas de lo sublime, su argumento entronca peligrosamente con algo que a mí me ocurrió: algo que sufrí en mis propias y lozanas carnes al final de mi adolescencia.

Felicidad clandestina
tiene un argumento que se puede resumir así: hay una niña muy buena, muy guapa y muy enamorada de la literatura (sí, sí, no andamos desencaminados si pensamos en la bella Clarice Lispector en sus tiempos de infante), y hay otra niña, rechoncha, despelujada y rencorosa que la envidia y odia en silencio. El problema es que la segunda tiene un libro que la primera ansía leer por encima de todo, y la segunda, sabedora del tesoro que posee entre sus malignas manecillas, inicia un sádico juego con la guapa-buena-lista: hace a la pobre cría ir cada dos por tres a su casa con la promesa de que le dará el libro, pero nunca se lo termina de dar poniendo excusas. Y pese a que día tras día la guapa-buena-lista ve que su gozo está condenado a naufragar en un pozo, es tal su amor por el Libro Prometido, que no desiste, y sigue suplicando en silencio a la pequeña mostrenca propietaria que se lo preste. ¿Y que cómo acaba? Aaaaaah... Ese es el secreeetoooo... Leedlo:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/por/lispec/felicida.htm
Y ya está, ya he terminado. Siento no resolver la duda de qué es lo que me pasó a mí para sentirme identificado con lo que sucede en este relato. Tendría que retrotraerme a la época en la que deseé ser actor y recibía promesas de ser ayudado de parte de un presunto amigo...

Dios os guarde de los presuntos amigos, mis angelitos...Y no diré más: esa es otra historia que debe ser contada en otra ocación (Michael Ende dixit).

También de Clarice Lispector en ULAD: La pasión según G.H., Agua vivaUn soplo de vidaLa hora de la estrellaCerca del corazón salvaje