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lunes, 28 de julio de 2025

Zoom: "No mires ahora", de Daphne du Maurier


Idioma original: 
inglés
Tìtulo original: Don't look now
Traductor: Miguel Sanz Jiménez 
Año de publicación: 1971  
Valoración: recomendable
 
Sabe bien escribir un "zoom" después de tanto tiempo. Para los más jóvenes que no lo recuerden, en este blog llam(áb)amos "zoom" a entradas que se enfocan en un texto breve, más breve que un libro: un cuento, un poema, un fragmento. En este caso, aunque podría haber esperado a leer todo el volumen de cuentos editado, con el cuidado de siempre, por La Biblioteca de Carfax, he preferido reseñar solo este cuento, porque tiene entidad independiente (de hecho fue adaptado al cine en 1973), y también, en fin, porque soy un perezoso y no sé cuándo voy a tener tiempo de leer el resto de los cuentos del libro.
 
Sobre la autora de "No mires ahora" no hace falta decir mucho: es la famosísima autora de novelas como RebeccaMi prima Rachel o Jamaica Inn, o cuentos como "Los pájaros" o este que nos ocupa, varias de ellas adaptadas al cine por el igualmente famosísimo Alfred Hitchcock. Varias de estas obras se sitúan de forma más o menos explícita en el género gótico, como es el caso del cuento que nos ocupa, publicado originalmente en 1971, en el volumen Not After Midnight, and other stories. [Aclaro, por cierto, que los cuentos incluidos en el volumen de La Biblioteca de Carfax no corresponden con los de Not After Midnight].
  
En cuanto a "No mires ahora", es un relato fantástico (quiero decir, del género fantástico, aunque también sea fantástico en el sentido de decir que es muy bueno) centrado en un joven matrimonio, John y Laura, que viajan a Venecia para intentar distraerse y superar el luto por la muerte reciente de su hija Christine. Una vez en Venecia, comenzarán a encontrarse una y otra vez con una pareja de ancianitas, sobre cuyas honestas intenciones John tiene muchas sospechas. Esta persistencia de la figura de las ancianas, unida a la memoria de la hija fallecida, y al ambiente siempre misterioso de Venecia, van creando una atmósfera opresiva y amenazadora que se cierne sobre los protagonistas.
 
Esta creación de un ambiente de cuento de terror, a través de la inclusión de diferentes pistas o sugerencias de amenaza sobrenatural (algunas de las cuales no dejan de ser McGuffins, como los utilizados por, una vez más, Hitchcock) es sin duda lo más logrado del relato. Hasta prácticamente el final del cuento, el texto transita en esa zona que Todorov consideraba más propia de lo fantástico: en la indefinición sobre el carácter natural o sobrenatural de los acontecimientos narrados. Al compartir el punto de vista con el marido, el lector oscila entre pensar que todo se trata de un conjunto de extrañas casualidades, o quizás de una tentativa de estafa por parte de las viejecitas, o pensar que de hecho hay fuerzas extrañas, y quizás malévolas, que están operando en su contra.
 
Si estos (la creación de la atmósfera y el uso del punto de vista) son los puntos fuertes del cuento, hay otros que creo que funcionan peor. La historia en sí, es decir, lo que queda cuando retiras las técnicas anteriormente mencionadas, no tiene demasiada chicha y es algo rebuscada, con muchas pistas y caminos que, como decía antes, a veces resultan un poco tramposos. Por otra parte, y de esto no tiene exactamente la culpa Daphne du Maurier, hay algunas representaciones y bromas sobre determinados grupos de personas (como los "travestis" o los hermafroditas, entre otros) que en 1971 podían sonar bien o pasar desapercibidas, pero que hoy resultan algo cringe.
 
Estamos, por lo tanto, ante un clásico del género de terror, de una autora clásica del género de terror, quizás con sus imperfecciones, pero que sin duda puede enseñar mucho a cualquier escritor que pretenda aprender a escribir un cuento de este tipo.
Aspectos que han quedado algo trasnochados


También de Daphne du Maurier en ULAD: Aquí

viernes, 4 de julio de 2025

ZOOM: Retratos: de Cézanne a Picasso, de Ambroise Vollard

Idioma original: francés
Traducción y selección: Paul Châtenois
Año de publicación: Libro completo: 1936 Extracto: 2014
Valoración: Se deja leer


Como seguramente sabrán los lectores del blog, utilizamos eso de Zoom cuando se trata de un libro muy breve, o que de alguna manera es un extracto de otro más extenso, algo inconcluso, un suelto o cosas por el estilo. En este caso casi podríamos llamarlo mini-Zoom, porque llega justito a las sesenta páginas, incluido un (obviamente) pequeño prólogo y una docena de ilustraciones. Pero, además de escueto, me parece insuficiente.

Ambroise Vollard fue un marchante de arte que adquirió gran relevancia en los últimos años del siglo XIX y primeras décadas del XX. Su éxito despegó con la adquisición, un poco por casualidad y otro tanto por su buen ojo, de ciento cincuenta obras de Cézanne cuando este era todavía un pintor casi desconocido, rechazado por los Salones oficiales. Vollard fue en buena parte responsable de su proyección, y mantuvo estrecha relación con los demás artistas de la época, especialmente con los impresionistas, aunque también con Derain, Vlaminck o Picasso, entre otros muchos. 

Escribe Vollard una voluminosa autobiografía llamada Memoria de un vendedor de cuadros, que era mi lectura prevista, pero me dejé seducir por este opúsculo, quizá como aperitivo, y ha resultado ser una especie de selección de aquella obra mayor, un pequeño extracto que pone el foco en los retratos. No sé si de forma deliberada o casual, la idea de retrato tiene en este caso, o así lo quiero ver, una doble perspectiva: de una parte, como reproducción pictórica que algunos de estos grandes artistas hicieron del propio Vollard (quizá un tanto egocéntrico el hombre), y por otra, como semblanza muy rápida de aquellos pintores. 

Efectivamente, el autor describe casi siempre cómo fue a veces el encargo y otras la ocurrencia de hacerse retratar. No hay sin embargo muchas explicaciones, con la única excepción de Cézanne, que tiene el honor de ocupar buena parte de las pocas páginas del libro. Le define Vollard, generalmente con gracia y buena mano, como un tipo bastante obsesivo, capaz de destrozar unas cuantas obras en un arrebato de cólera, despedir a sus modelos, o tiranizarlos (incluido su propio marchante) obligándoles a posar durante horas en completo silencio y sin mover un músculo si el artista consideraba que la luz del momento era la adecuada. El pasaje concreto es entretenido e interesante, claramente por encima de los demás, que apenas aportan unas pocas pinceladas, nunca mejor dicho, en relación al resto de pintores de la época.

De manera que esta especie de abstract puede tener cierto interés para los aficionados al tema, da la impresión de que Vollard puede ser un buen narrador, pero estas páginas dan tan poquito de sí que personalmente no me saca de dudas sobre si merece la pena despachar la autobiografía completa. Y además, es que las selecciones (de textos más amplios, me refiero) no me gustan, quizá porque en mi tierna juventud me tragué unos cuantos ejemplares del Reader´s Digest y eso seguramente ha dejado alguna huella.

viernes, 6 de junio de 2025

Zoom: Almuerzo en el café Gotham de Stephen King

Idioma original: inglés

Título original: Lunch at the Gotham Café

Año de publicación: 1995 (dentro de la antología Dark Love)

Traducción: Íñigo Jáuregui

Valoración: está bien (muy bien con las ilustraciones)

En Almuerzo en el café Gotham no sale Batman (recordemos que Gotham es uno de los sobrenombres de la ciudad de Nueva York) pero sí un personaje tan chiflado como el Joker. Que tampoco sale, claro: el Rey no necesita apropiarse de personajes ajenos para sus creaciones, que bastante abundan ya en tipos peculiares, atormentados y conflictivos, por no mencionar a las criaturas terroríficas que pueblan sus narraciones.

Resumen resumido: Steve Davis es un exitoso profesional de la Gran Manzana al que no le va tan bien en su vida privada; de hecho, un día llega a casa y se encuentra con que su esposa Diane le ha abandonado y quiere el divorcio. pronto se pone en contacto con él el abogado de, con quien concierta una cita para almorzar, con el objetivo, por parte de Steve, de ver de nuevo a su mujer y tratar de convencerla para vuelva con él. La cosa, no es difícil de adivinar, descarrila un poquito para acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla para los presentes.

Cuento no demasiado largo, publicado en primer lugar, junto a los de otros autores, en la antología Dark Love y un año más tarde, en 2002, en la recopilación Todo es eventual: 14 relatos oscuros y que se aleja un tanto de lo que solemos esperar de las obras de King: aquí no encontramos presencias preternatural ni personajes con poderes paranormales. Por el contrario, y no quiero hacer spoilers, este relato casi lo podemos incluir más bien dentro del subgénero splatter, dada la profusión de sangre y violencia, o, cuando menos, dentro del subgénero gamberrada por parte del Rey, que sospecho se lo pasó cual gorrino en lodazal escribiéndolo... 

En todo caso, si ha merecido una reseña en Un Libro Al Día no es sólo por lo divertido que puede ser o la bien conocida excelencia de la pluma (es un decir) de su autor, sino porque fue publicado hace pocos años de forma independiente por la editorial Nørdica, con unas no menos divertidas y, en cualquier caso, estupendas ilustraciones de Javier Olivares, que convierten a éste en un libro único y muy, muy disfrutable. Para muestra, un botón:

Nota: Al parecer, este relato fue adaptado a un cortometraje en 2005, con cameo del propio King incluido.

Muchas más obras de y sobre Stephen King reseñadas: aquí

lunes, 19 de junio de 2023

Zoom: El color que cayó del espacio de H. P. Lovecraft

Idioma original: inglés

Título original: The Colour Out of Space

Año de publicación: 1927

Traducción: Colectivo Lovecraft BdL

Valoración: recomendable

Debo decir que no soy demasiado "lovecraftiano"; me dejan frío tanto el llamado "horror cósmico" como la cosmogonía derivada de la obra de este autor (aunque reconozco que la deriva como icono pop que ha vivido el célebre Cthulhu me resulta bastante divertida). Eso, por no ahondar en que la figura del "soñador/caminante/arquitecto de Providence (todos son títulos de libros sobre él) no me resulta precisamente simpática. Pero lo cortés no quita lo valiente, ni viceversa: el tipo sabía escribir o al menos sabía escribir la clase de narraciones por las que ha pasado a la Historia de la literatura y su influencia posterior en multitud de escritores es más que notable. Así que, ¿por qué no echarle un ojo de vez en cuando a las cosillas del amigo H.P.? La elegida ha sido  (también porque no la habíamos reseñado aún) esta novelette o relato largo, por dos motivos en especial: primero, porque, al parecer, el propio Lovecraft consideraba a ésta su mejor obra. Y, en segundo lugar, por la primorosa (como de costumbre) edición de Nørdica, ilustrada convincentemente por Albert Asensio.

La trama de El color... se sitúa en una zona rural cercana al ficticio Arkham (el típico pueblo lovecraftiano, no el manicomio), hacia 1880; o, mejor dicho, un granjero que vivió los hechos, llamado Ammi Pierce, le cuenta, más de 40 años después, lo que ocurrió entonces a un ingeniero encargado de construir un embalse que va a anegar toda esa zona y que se interesa por un extraño paraje en ella que llaman "el yermo desolado", alrededor de las ruinas de una antigua granja... de la que se relatan no menos extrañas historias. Pierce le explica que en junio de aquel año cayó un meteorito junto a la granja de los Gardner, que acudieron unos profesores de la Universidad para estudiar el insólito material que lo compone y que luego...

A partir de aquí la narración se va deslizando por una espiral degenerativa (podría poner "entrópica", que es un término más à la mode, pero me resulta demasiado suave, aquí) de la que no coy a explicar mucho, pero parece claro -ya desde el título, por otra parte-, que con el meteorito ha venido a nuestro planeta algún ente alienígena responsable de los que ocurre (y que no sí si incluso inaugura, quizás la tradición literaria y cinematográfica de seres venidos del espacio exterior para hacer maldades en la Tierra); lo original de este ente es un carácter difuso, incluso inasible, poco menos que gaseoso: una fosforescencia o un color captado por el espectroscopio en franjas que difieren de cualquier otro conocido.

Desde luego, Lovecraft sabe mantener de forma admirable la tensión creciente. ya desde un primer momento y la administra con maestría hasta el desenlace del relato, así como crear una atmósfera siniestra y aun ominosa que cristaliza el trasfondo adecuado para ese terror alienígena, en el más amplio sentido del término, porque nos resulta ajeno no ya en lo que se refiere a su procedencia, sino a la propia naturaleza del mismo, e incluso a su concepción como idea. No sé si se tratará o no de la mejor obra de este singular autor, pero sin duda ésta es un lectura de lo más recomendable, incluso para quien no sea fan del género.



Más libros de H.P. Lovecraft reseñados en Un Libro Al Día: Los mitos de Cthulhu, El caso de Charles Dexter Ward, Aire frío y Celefais, Dagón y otros cuentos macabros, La dulce Ermergarde o el corazón de una campesina, El abismo en el tiempo, En las montañas de la locura, Cuaderno de ideas, El Necronomicón (que no...es broma ; )

viernes, 28 de abril de 2023

Zoom: La cancelación y sus enemigos de Gonzalo Torné

Idioma: español

Año de publicación: 2022

Valoración: Está bien

¿Vivimos inmersos en la "cultura de la cancelación"?¿Oprimidos por la "dictadura de lo políticamente correcto"? Así parecen creerlo una buena cantidad de escritores, creadores varios, faranduleros y tertulianos que no dejan de denunciarlo (tranquis, que no me voy a meter con cierto escritor y opinador murciano al que sé que algunos tenéis aprecio) y no falta semana en que alguno de ellos nos recuerde que hace 40 años teníamos más libertad (el pequeño detalle de que hace 40 años ellos eran 40 años más jóvenes y quizás su recuerdo se vea influido por ello no parece influir en su reflexión); de hecho, esta idea ya se ha convertido en un lugar común aceptado por... ¿por todos? ¡No. una pequeña aldea gala, en forma de escritor barcelonés, se resiste ahora y siempre al invasor! Es más, ha escrito este pequeño ensayo para demostrar que ni cancelación ni cancelacien... todo es una engañifa.

Para Gonzalo Torné lo que ocurre es que las y los lectores /oyentes/espectadores actuales hemos dejado de ser una masa acrítica con la oferta cultural a nuestra disposición o que, en todo caso, se fiaba de los prescriptores establecidos (críticos, editoriales, medios de comunicación) para convertirnos en "audiencias emancipadas", con un criterio propio y que, además, cuentan con el altavoz de las redes sociales, mucho más democrático que los medios tradicionales, para expresar nuestra disconformidad con las representaciones incorrectas, insuficientes o incluso inexistentes de tal o cual colectivo, las "oclusiones de representación", en palabras de Edward Said en su libro Orientalismo -según Torné, pionero y punto de inflexión para este cambio producido en las últimas décadas-; esto es lo que lleva a algunos representantes o defensores de los colectivos que antes gozaban de una preeminencia también cultural -a saber: los hombres blancos heterosexuales del Primer Mundo- a quejarse y advertir del peligro de  una "cultura de la cancelación", producto de una "escuela del resentimiento", que decía el célebre, aunque no siempre apreciado Harold Bloom. Para Torné, como digo, éstos no son sino unos quejicas molestos por el fin de la barra libre de sus privilegios y la "cultura de la cancelación" como tal no existe, porque, al menos en el mundo occidental, es tan sólo el mercado el que, como mucho, puede dificultar la expresión cultural; la única consecuencia negativa que puede tener la eclosión de estas audiencias emancipadas es que la aparición de una "cancelación positiva", para compensar la anterior falta de representación  de ciertos colectivos, puede llevar a una "competición de buenismo", en el que se valoren las obras literarias o cinematográficas tan sólo por el criterio de que estos colectivos hasta ahora infrarrepresentados lo estén suficientemente y de la manera correcta.

En resumen, esto es lo que cuenta la primera parte -de tres- de este pequeño ensayo, que reproduce un artículo del autor en la publicación digital CXTX. la segunda aparte tiene un punto mayor de originalidad porque está "escrito" por uno de los personajes de las novelas de Gonzalo Torné (que, para quien no lo sepa, está embarcado en la escritura de toda una saga acerca de las vicisitudes de una familia de la burguesía catalana), Clara Montsalvatges, que le envía una carta a su creador y sin embargo amigo, para matizar y en algún momento contradecir algunos puntos del artículo de Torné. Esta triquiñuela, aunque puede parecer un poco ombliguista, en realidad sirve para amenizar de una forma simpática la antítesis  que todo ensayo  o exposición de ideas comme il faut necesita. Lo más interesante de la misma -además de calificar de "currutacos" a esos "ofendiditos por la supuesta cultura de la cancelación- es la preocupación de si todo esto no llevará a una "cancelación interior" o autocensura de los creadores, por miedo a no encajar con el gusto dominante/conveniente o a ser amonestados u acosados por ello. Las objeciones de Clara -esto es, Gonzalo- dan pie al propio Gonzalo para responderle con otra carta -el truquillo aquí ya pierde un poco de gracia-, que podría suponer una síntesis final, pero que, en verdad, le sirve, sobre todo, al autor para desarrollar una serie de consideraciones sobre la condición y el oficio de escritor que, si bien resultan interesantes, ya se alejan un tanto del tema original del ensayo, que se va diluyendo cada vez más, como lágrimas en la lluvia... (¿os gusta la metáfora? Se me acaba de ocurrir).

Para concluir, puede decir que estoy bastante de acuerdo con el señor Torné, pero hasta cierto punto. Es cierto que la mayor parte de las quejas sobre la supuesta cancelación proviene de creadores o intelectuales que de cancelados no tienen nada y la prueba está, precisamente, en el eco que los medios hacen a sus quejas (que no se me olvide recomendar cierto video al respecto que hizo la actriz Lisa Kudrow).Y eso, sin olvidar la sospecha de que, en muchos casos, los quejumbrosos no son señoros honestamente indignados, aun con mayor o menor razón, sino jetas que lo que buscan es aprovecharse de una tendencia al alza y promocionarse a sí mismos y su carrera litera... opinadora (y no, no estoy pensando en cierto escritor murciano, no insistáis...). Pero eso no quita para que de vez en cuando se den casos de denuncia pública contra algún escritor, etc. injustos, exagerados o incluso que bordean el acoso personal (que se lo pregunten a Beigbeder, estos días). O que, con la excusa de la santa indignación woke se persigan, en realidad fines más espure...perdón, espurios (en mi modesta opinión, esto es lo que ocurre, en alguna medida, con el caso de J. K. Rowling, famosa por mantener bien agarrados sus suculentos copyrights sobre sus creaciones, antes que por su supuesta transfobia). En fin, hay matices y excepciones que Gonzalo Torné omite desdeñosamente y que quizá no sean significativos, de momento, en el conjunto general, pero, además de constituir peligrosos precedentes, si los matices no tienen cabida en un ensayo, incluso de la brevedad de éste, ¿dónde si no?

 Otros títulos de Gonzalo Torné reseñados en Un Libro Al Día: Años felicesEl corazón de la fiesta

jueves, 22 de septiembre de 2022

Zoom: El instante, de Louis Aragon

Idioma original: francés

Título original: L´instant

Traducción: Carmen Artal

Año de publicación: 1928

Valoración: Recomendable con reparos


Parece mentira que un opúsculo de apenas cincuenta páginas pueda dar para muchas reflexiones, pero El instante sí que da, ya verán. Por ponernos en situación, la obrita se escribe en 1928, esa época de entreguerras en la que Aragon desarrolló la parte más intensa de su actividad política, formando parte del gran grupo de intelectuales comprometidos contra el nazismo. Como es sabido, el poeta parisino ya estaba en la vanguardia de la creación literaria, habiendo participado tangencialmente en el movimiento Dadá y, sobre todo, como fundador del colectivo surrealista. El instante es en realidad un fragmento de una novela más extensa que se iba a llamar La Défense de l´infini, finalmente destruida por el rechazo de los surrealistas, y que todo parece indicar que tendría un alto contenido sexual, de hecho el otro fragmento conservado y luego editado era El coño de Irene, relato de voltaje bastante elevado.

El erotismo, por llamarlo de alguna manera, constituye en efecto un elemento importante de este cuento. Pero dentro de su extraña y seguramente caprichosa estructura el único punto de conexión es el Metro. En el Metro se desarrolla la primera escena, que consume más o menos la mitad de las páginas: frotamientos y excitación desbordada en el vagón lleno de gente. No sabemos quién ha empezado a arrimarse a quién, el hombre o la mujer anónimos que viajan de pie, el contacto comienza quizá por casualidad, y la ebullición se extiende a otra pasajera que observa atentamente desde un asiento, aunque apenas puede ver más que algún gesto aislado. Imágenes puede que algo cuestionables, que Aragon relata con sencillez y sinceridad, sin ahorrarse detalles y sin que lleguemos a saber tampoco si cuenta algo que ocurre (en la ficción, se entiende) o es una ensoñación o un deseo.

Nos olvidamos del magreo ferroviario y, sin abandonar el Metro, Aragon se lanza a narrar la tragedia de Couronnes en la que, debido a un incendio, un apagón y varias casualidades, decenas de personas murieron aplastadas y asfixiadas. La descripción del desastre da paso a reflexiones sobre las víctimas, casi todas ellas trabajadores que habían terminado su turno, y a comparaciones con sucesos similares, como el incendio del Bazar de la Charité. En este caso los muertos fueron en su mayoría mujeres de buena posición reunidas en un acto de beneficencia. El paralelismo resulta repulsivo. Todo lo que en el relato de Couronnes era dolor se convierte en sangrante ironía, sarcasmo describiendo a las damas intentando saltar una tapia para huir, rezando resignadas por sus vidas, la aristocracia convertida en cenizas, cosas así.

Tocamos una vez más los límites de la literatura. ¿Es lícito regodearse en una escena que bien pudiera asociarse (aunque no necesariamente) al acoso sexual? ¿La crítica social habilita para una mofa despiadada ante personas que pierden la vida? Con autores así, desprejuiciados y tal vez jubilosos de hacer un regate a la ética, es difícil saber hasta qué punto estos dos momentos son o no una mera provocación al lector. Personalmente creo que no, o al menos no del todo. La transgresión en general, y el derribo de tabúes sexuales en particular eran algo muy del gusto de los surrealistas, como lo han sido de todas las vanguardias, y no en vano el relato se ha publicado junto con el otro fragmento de la novela inacabada-desechada, más otro pequeño cuento, también muy procaz, titulado Las aventuras de Don Juan Lapolla Tiesa. Se diría que en esa época Aragon debía estar en plena combustión, y no solo literaria, todavía lejos de dedicar poemas mostrando el amor a su esposa Elsa como haría más tarde. La sensibilidad social tampoco era exactamente la misma de hoy en día, y por tanto el petting (y su propagación posterior) quizá habría que verlo con alguna condescendencia. Más difícil de tragar es a mi juicio el relato de las tragedias del suburbano. Ni siquiera la sólida conciencia política del autor puede redimirle de la crueldad que se deja ver de forma indisimulada.

Como fragmento que es, el relato no tiene realmente mucho sentido. Al final, alguna clave se puede encontrar en las tres o cuatro páginas que sirven de enganche entre las dos narraciones, y que son algo parecido a una reflexión en torno a la literatura. La brecha entre la vida y el arte, tema inagotable, se plantea al observar qué ocurre cuando las cosas no se desarrollan de la misma forma en la vida y en la novela. Aragon parece estar pensando en los finales felices, en las relaciones propuestas y aceptadas, en todo aquello a lo que la ficción abre la puerta y la realidad con frecuencia hace imposible. Si estas elucubraciones (en todo caso un mero boceto, nada elaborado) queremos aplicarlas a los dos relatos que componen el librito, puede que sea un sano ejercicio de lectura creativa. En caso contrario, puede uno contentarse con conocer este extraño texto, que no deja de ser original, seguramente provocativo, curioso y, desde luego, escrito con talento.


viernes, 18 de junio de 2021

Zoom: Ellis Island de Georges Perec


Idioma original: francés 

Título original: Ellis Island

Año de publicación: 1980

Traducción: Adolfo García Ortega

Valoración: está bien


En 1979 el escritor Georges Perec y el cineasta Robert Bober visitaron las instalaciones de la celebérrima isla de Ellis, en plena bahía de Nueva York, ya para entonces restauradas y accesibles al público, compuesto desde entonces tanto por simples turistas como, en gran medida, como ciudadanos americanos que buscan el rastro que sus antepasados dejaron por allí. Porque, supongo que huelga decirlo, Ellis Island fue, desde finales del siglo XIX hasta su clausura como tal en 1954, el principal punto de entrada para la gran mayoría de los muchos millones de europeos que emigraron a E.E.U.U. durante esos años (entre 1892 y 1924, la época de más tránsito, pasaron por allí 16 millones de personas). la mayoría no se quedaba en la isla más que unas horas, lo justo para ser convenientemente interrogados, registrados y examinados, aunque en algunos casos, por razones médicas, esos inmigrantes se veían obligados a permanecer allí durante días e incluso meses. Tan sólo el 2 ó 3% fueron rechazados.

Con objeto de llevar a cabo un proyecto conjunto cinematográfico-literario al respecto, Perec y Bober -ambos, por cierto, descendientes de judíos polacos emigrados, pero a Francia- indagaron sobre la historia de la ISla, con el resultado de una película en dos parte, Relatos de Ellis Island (1978-1980) y este pequeño volumen, que vendría a recoger poco más que las notas y reflexiones, pasadas a limpio, de Georges Perec. Ahora bien, para darle un poco más de enjundia al asunto, el autor se sirvió del viejo truco de utilizar a mansalva el espaciador, de forma que un verso en prosa corriente y moliente adquiere un tono mucho más profundo, casi lírico, como si fuera un poema de verso libre... No digamos ya si además te pasas por el forro las mayúsculas y los signos de puntuación. Verbigracia (prometo que es un ejemplo extraído al azar):

"nada se parece más a un lugar abandonado 

que otro lugar abandonado


este podría ser cualquier hangar

cualquier fábrica en desuso

cualquier depósito vacío

corroído por la humedad y la herrumbre


almacenes desnudos, factorías en las que, desde hace

mucho tiempo, no se produce nada, cobertizos

tirados, galpones olvidados invadidos por 

la maleza"

El truco, además de otorgarle al texto cierta  inasible trascendencia, sirve sobre todo para alargarlo hasta configurar un pequeño libro publicable -aunque también hay que decir que la edición original francesa se completaba con entrevistas que aparecían en la segunda parte del documental, así como fotos del rodaje, que en esta reciente edición española han sido eliminados. En cambio, aparecen al final algunas fotos de la isla y de las personas que pasaron por allí en su época de centro migratorio-; con esto no quiero quitarle valor al libro de Perec, que sin duda resultará satisfactorio tanto para los interesados en el tema en sí (aunque los pormenores de lo sucedido en la isla de Ellis son más conocidos, en general, hoy que hace 40 años, me parece), como por los incondicionales de este escritor, que los hay y muchos. Además, ya digo que Perec hace una serie de reflexiones -en algún caso se quedan en el estadio de preguntas, pero eso ya es reflexionar- bastante pertinentes sobre el fenómeno migratorio, tanto en el pasado como contemporáneo, y las innumerables  historias que conlleva... o más bien las historias que cargan cada uno de los migrantes. Así como tiene algún que otro hallazgo poético, aparte de su especie de "verso libre": sea verdad o no, resulta precioso que a la isla de Ellis se la conociera como "la isla de las lágrimas" entre los inmigrantes europeos, y que estuviera situada en la Puerta de Oro...

Aún así, es este un librito que se queda bastante escaso...Tampoco hacía falta que Perec escribiese algo como La vida insrucciones de uso, pero, caramba, se habría agradecido algo más de profusión... ¡Haber puesto listas de objetos sin la letra e o algo parecido, hombre, Georges, que eso era lo tuyo! Lo hubieras tenido chupao...


Más títulos del sin par Perec reseñados en Un Libro Al Día: La vida instrucciones de uso, El gabinete de un aficionadoLas cosasMe acuerdo

domingo, 8 de noviembre de 2020

Zoom: La guerra de los pobres, de Éric Vuillard

Idioma original: francés

Título original: La guerre des pauvres

Año de publicación: 2019

Traducción: Javier Albiñana Serain

Valoración: Está bien


Supongo que todo el mundo conoce ya a Éric Vuillard, ese escritor francés que, con no poco éxito, parece haberse epecializado en pequeños libros  en los que noveliza grandes acontecimientos históricos, aunque focalizando la narración en algún suceso o personaje concreto para desde ahí dar una visión más general del tema. Al menos, eso ocurre en los títulos que se le han publicado en España durante estos últimos años; así, podemos leer sobre la Revolución Francesa en 14 de julio, sobre la Primera Guerra Mundial en La batalla de Occidente o sobre el creciente poder nazi en El orden del día. Son libros (me resisto a llamarles "novelas", pero tampoco "ensayos") cortos, pero el que nos ocupa hoy es añun más breve que los anteriores; en él Vuillard nos cuenta, o al menos nos introduce en el tema, la llamada "guerra de los campesinos" o "de los pobres" que tuvo lugar hace casi 500 años en lo que hoy es el sur de Alemania. Una rebelión con una evidente impronta religiosa, pues coincide con la Reforma iniciada por Lutero, y el subsiguiente terremoto que causó en Europa durante el siglo XVI, pero sobre todo social,pues los rebeldes buscaban el igualitarismo, empezando por la supresión de privilegios de la nobleza y el alto clero. Con cierto éxito, hay que decirlo (pese a la condena expresa del propio Lutero), hasta que los ejércitos de la nobleza dieron para el pelo a los insurgentes en la batalla de Frankenhausen.

Este libro, además de informarnos de antecedentes como las revueltas campesinas inglesas del siglo XIV o la de los husitas checos en el XV (aunque no nos habla de otras contemporáneas a ella o posteriores, como la de los anabaptistas de Münster, que conocerán los lectores de Q y Reconstrucción), se centra en la figura del líder rebelde, el religioso -y bastante iluminado- Thomas Müntzer (no menciona para nada oa otroa como el noble de pintoresco nombre Wendel Hipler). Tampoco es que se recree mucho y casi todo es especulación por medio de una creativa prosa, quizás por la falta de información sobre el personaje... El libro, pues, y pese al que ya digo buen oficio literariode Vuillard, se queda un poco escaso -también es verdad que se lee en un plis-, pero puede resultar un buen punto de partida para quien esté interesado en conocer más cosas sobre aquel convulso, pero fascinante mundo de hace cinco siglos.

También de Éric Vuillard y reseñado en Un Libro Al Día: El orden del día

domingo, 29 de marzo de 2020

Zoom: El gato negro, de Edgar Allan Poe

Idioma original: inglés
Título original: The Black Cat
Año de publicación: 1843
Valoración: Recomendable

No creo desvelar nada nuevo si digo que la literatura de terror no se encuentra precisamente en mi zona de confort, y por tanto quizá no me es fácil apreciarla debidamente. De Edgar Allan Poe había leído algunas cosas anteriores, creo que Los crímenes de la calle Morgue, Los hechos del caso de M. Valdemar y puede que alguna más. Los relatos de Poe son tan conocidos y se han prodigado de tantas maneras que seguramente conocemos muchos de ellos, por leídos o vistos en alguno de sus formatos, sin conciencia de quién es su autor. 

El gato negro es un relato muy breve, que reúne pequeñas gotas de distintos subgéneros, el terror psicológico, la intriga policial, el rollo sobrenatural, hasta algo de gore. El protagonista es un tipo de natural apacible que sufre una transformación brutal empujado por el alcohol, probablemente acompañado de algunas otras circunstancias. El desequilibrio de este sujeto está espléndidamente presentado, narrado en primera persona sin muchos detalles, los suficientes para resultar estremecedor. Y el gato, claro, el gato negro, uno de esos animales llamados a materializar el misterio, la encarnación de fuerzas oscuras, el mal en su forma más refinada. Nada que ver con el inocente pangolín, ya ven ustedes.

La atmósfera de desasosiego se introduce en el lector desde el principio, y sabemos que ocurrirá algo horrible, pero Poe evita que podamos intuir qué es, incrementa la tensión sin dar ninguna pista, porque se reserva  con celo las escenas de mayor desgarro. El resultado es una cierta desazón, el cóctel entre la certeza de la catástrofe y la incertidumbre sobre su naturaleza. 

La deriva psicológica del protagonista es el combustible de la tragedia. Él lo cuenta, apesadumbrado, sí, pero con la pausa y la frialdad necesarias para transmitir fielmente el proceso. Aparte de este personaje, sólo el gato tiene entidad para ocupar parte de la escena, lo demás es por completo secundario, casi inexistente, incluida la esposa del protagonista, limitada a ser objeto, no sujeto, de la acción. Esta concentración de figuras –el actor único y el gato antagonista- hace más claustrofóbico el desarrollo de la narración, como si nada importase al margen de ellas dos, un extraño combate exclusivo entre la furia humana y un poder misterioso, posiblemente maligno, no está claro.

Es indudable que Poe tiene un instinto especial para narrar este tipo de historias. Dosifica los elementos, los mezcla y alterna según los tiempos, el lenguaje no interfiere en la misión (esa sobrecarga de adjetivos que acompaña a Lovecraft, por ejemplo) y resulta moderno, limpio, eficaz. Un puñado de páginas que se leen sin sentir pero que dejan una incomodidad, la sensación de habernos movido por atmósferas insanas, de haber asistido a la eclosión de la maldad, al imperio de la violencia, la sinrazón, la venganza. Quizá hasta alguna forma de justicia ciega.

También de Edgar Allan Poe en ULAD: Berenice / LigeiaNarraciones extraordinarias

domingo, 3 de noviembre de 2019

Zoom: La broma asesina, de Alan Moore & Brian Bolland

Idioma original: inglés
Título original: The Killing Joke
Año de publicación: 1988
Traducción: Felip Tobar Pastor
Valoración: recomendable, como poco

Supongo yo que a estas alturaas ya todo el mundo habrá visto la película Joker o por lo menos habrá leído u oído hablar sobre ella; ya sabéis, esa obra maestra del cine contemporáneo, el Taxi Driver del siglo XXI, retrato de la alienación y frustración de nuestra época, auténtico tour-de-force interpretativo... o bien una pretenciosa peli de superhéroes sin superhéroes, pero con demasiadas ínfulas arty... lo que prefiráis. El caso es que es una muestra más de la mirada digamos "adulta" se tiene hoy en día, cada vez más, hacia el género de los superhéroes, y en especial al "universo Batman", de quien el Joker es su más emblemático (y en gran medida, complementario) antagonista.

Los "batiexpertos" (yo no lo soy; a mí siempre me ha gustado más el desenfado de Spiderman) explican que este viraje hacia una mayor complejidad y profundidad en lasa aventuras y la propia figura del hombre Murciélago comenzó ya en los años 70, pero cristalizó sobre todo en los cómics de los 80 guionizados por Frank Miller Batman: el Regreso del Caballero Oscuro y Batman: año uno. Ahora, bien, por lo que respecta a su archienemigo Joker (o el Guasón), que hasta entonces no pasaba de ser un malvado payaso, criminal pero bufonesco, al fin y al cabo, el cambio  al la hora de plasmarlo en la ficción vino con este número de ese mismo 1988, perpetrado por los británicos Alan Moore, guionista y Brian Bolland, dibujante  (en la primera edición del cómic constaba también el colorista, si es que se dice así, John Higgins, pero en la que yo he leído, que es una publicadda con motivo del vigésimo aniversario, fue el propio Bolland quien se hizo cargo del color. Además, se incluye otra pequeña historieta con guión y dibujos de Bolland, así como algunos bocetos de su archivo personal). Recordemos que Moore venía de escribir, pocos años antes, Watchmen, que fue presisamente una revisión o incluso deconstrucción del concepto de "superhéroe". Ahora le tocaba al supervillano...

La historia -que, por cierto, se abre con unas estupendas páginas mudas, pura narración visual- cuenta cómo el Joker se fuga del manicomio de Arkham y secuestra al comisario Gordon, disparando, además, y violando yu ordenando violar , aunque esto no aparezca de forma explícita, a su hija Bárbara -que, era o había sido Batgirl-; luego traslada al viejo comisario a un parque de atracciones abandonado, donde intenta volverle loco con sus torturas en medio de una bizarresca puesta en escena que seguramente haría las delicias de Tim Burton, en su momento. La narración se alterna con episodios de flash-back en los que nos cuentan como el Joker se convirtió en tan peculiar villano (parece que Bolland, en verdad, no era partidario de incluirlos)... Para quien haya visto la película: también aquí es un cómico fracasado al que la vida no deja de hacer perrerías, sólo que, en este caso, su piel decolorada, su pelo verde y su permanente rictus de risa no se deben al maquillaje ni a un trastorno-cómo-se -llame, sino a un involuntario baño en una balsa llena de productos químicos.

¿Por qué es tan diferente el concepto de "villano" en este cómic? En primer lugar, por el nivel de violencia -aunque alguna sea insinuada, ya digo- que aparece, que supera el estándar considerado conveniente para el anterior público infantil de estas publicaciones, y que incluso, iría un paso más allá en el siguiente número de Batman, Una muerte en la familia, cuando Joker se carga d eforma bruutal al segundo Robin, Jason Todd. pero , so bre todo, lo que distingue a La broma asesina es el grado de comprensión y hasta complementación entre héroe y antihéroe: hay muy poco que los diferencie, en realidad (de hecho, Batman está tan chiflado como Joker...¿qué pensar si no de un multimillonario que se dedica a vapulear criminales disfrazado de murciélago?), de igual manera que hay muy poco que separe al ciudadano normal y corriente del loco peligroso. "Tan sólo se necesita un mal día", explica Joker.  Todos podemos acabar como una regadera a poco que nos aprieten las tuercas... aunque. en realidad ni siquiera hace falta eso para despertar nuestros más morbosos instintos: ya he comentado que en el siguiente cómic de batman el Joker mata a Robin... pero lo hizo porque ése fue el resultado que salió en una encuesta telefónica que hizo DC Comics entre sus lectores (en este sentido, va tambián la pequeña historieta de Bolland, Un tipo inocente, que es tan interesante como la historia principal).

Por acabar, a riesgo de cometer el pecado de SPOILER: ¿a qué viene el título de La broma asesina? Pues a que en inglés la expresión se refiere tanto a un chiste o broma asesina, literalmente, como a uan que te mata, pero de risa. Y esta historieta acaba, justamente, con un chiste sobre locos que le cuenta Joker a Batman (quizás os suene)... y hasta ahí puedo contar ; )



Otros cómics escritos por Alan Moore reseñados en Un Libro Al Día: V de VendettaWatchmen

sábado, 2 de marzo de 2019

Reseña coral 10º aniversario: Casa tomada de Julio Cortázar

Idioma original: español
Año de publicación: 1945 (en la revista Los Anales de Buenos Aires) 1951 (formando parte de Bestiario)
Valoración: Sigue leyendo




Santi:

Hay obras (quizás sean esas que se suelen llamar "clásicos") que consiguen multiplicar sus lecturas a través del tiempo y de los lectores. Intentar reducir estas obras a un significado único es siempre empobrecedor, porque reduce su capacidad para producir nuevos sentidos. "Casa tomada" tiene esa capacidad: aunque se ha intentado dar una interpretación (política, filosófica, psicológica) a su trama, a pesar de su brevedad sigue siendo un relato escurridizo y polisémico. Así, cada miembro del equipo ULAD puede tener su propia visión del texto, y todas son relevantes, y ninguna es definitiva.

Beatriz Garza:

Casa tomada es una metáfora de la abulia de la sociedad acomodada que no me resultaría tan inquietante si no fuera por un elemento imprescindible: el contraste entre la gravedad de lo que se explica con el tono anestesiado, casi frío, del narrador en primera persona. Hace que un relato comprometido y muy bien escrito se convierta en algo superior, capaz de trascender el papel y dejar al lector aturdido. La frase: «Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar» es un mantra de nuestros días.

Oriol Vigil:

Casa tomada es un relato turbador, cuya ambigüedad espolea la imaginación del lector. Decía @Blau_Oblit en un tweet que habría que adaptar esta narración en formato videojuego, y me estremezco de placer (y horror, por qué negarlo) con sólo pensar en lo que eso nos podría deparar...

Carlos Andia:

Yo escribí, sin saberlo, Casa tomada. Bueno, la casa no era tan grande ni había una hermana tejiendo. Pero también había un recodo en el pasillo, y el miedo era el mismo.  Algún tipo de presencia, algo que se siente, que se escucha en la casa de Cortázar, que se ve en la mía. Una parte de esas habitaciones que queda ya fuera de nuestro alcance, las debemos olvidar para siempre, porque algo se ha apoderado de ellas, quizá los que vivieron antes, o algo que no podemos entender pero que está.
Claro, yo escribo muchísimo peor que Cortázar, pero el sueño es el mismo, o parecido, y el escalofrío seguramente recorre la espalda de la misma manera. Así que, por las dos razones y por otras más, ahora solo escribo reseñas, y aprovecho para festejar la ecuación del día: Benedetti + 3.652 = Cortázar. No está mal, no señor.

Carlos Ciprés:

La verdad es que no vale la pena hacer el esfuerzo vano de intentar decir algo ocurrente, original, valioso o interesante acerca de este texto, al que, seguro, ya le han dedicado miles de tesis, estudios literarios y psicoanalíticos, reseñas, comentarios y análisis de texto. Apenas me queda un recurso. Constatar como, con apenas un puñado de palabras escogidas, la literatura puede agarrarnos  por el pescuezo para depositarnos en el borde mismo del inmenso precipicio que es la mente del lector. Y lanzarnos al vacío…

Juan G.B.:

Receta para el cóctel Casa tomada:
-Una base de slivovice checo marca Kafka.
-Un tercio de moonshine casero (o sea ilegal), destilado por Stephen King.
-Un golpe de bourbon Shirley Jackson.
-El gusano de un mezcal de la casa Juan Rulfo.
-Ralladura de lima porteña, y adorno con una ciruela Borges.
Agitado , no mezclado. Servir en vaso corto.
(Se pueden volver a obtener los ingredientes por medio de decantación, centrifugado, etc... pero es posible que el resultado sea un combinado de licor Mariana Enriquez. Por ejemplo...)

Koldo C.F.:

Habemus casa espaciosa y antigua, familia de rancio abolengo venida a menos y habemus relato de variadas lecturas: lectura textual (casi terror psicológico), lectura en clave político-social-cultural ("desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina"), lectura existencialista o en clave de renuncia ("se puede vivir sin pensar"), etc. Muy buen relato, limpio de polvo y paja, de esos que da qué pensar. Eso sí, no es mi favorito de Cortázar, pero casi. Me quedo con "La autopista del sur". ¿Vosotros?

Montuenga:

Casa tomada es un relato de inspiración esotérica que narra cómo los habitantes de una casa solariega son arrinconados primero y expulsados después por unos enigmáticos seres de ultratumba.
No. Lo que cuenta en realidad es la apacible existencia de dos hermanos que viven en mutua compañía, sumidos en sus cavilaciones y sin necesidad de ganarse la vida, y acaban trastornados debido a la inactividad y el aislamiento.
En absoluto. Se trata de una ficción alegórica con claro contenido político, que denuncia a los totalitarismos como causantes del exilio –tanto interior como real– de los ciudadanos que no se adhieren a sus dogmas.
O más bien nos habla de un hecho común a todas las vidas. La biología nos expulsa de la infancia, la necesidad de independencia de casa de nuestros padres, diversas circunstancias o personas se convierten en engranajes que nos fuerzan a abandonar el trabajo, una pareja, nuestra ciudad de origen, esa casa que amábamos tanto… Y no siempre conocemos las causas. Puede ser que ni siquiera el día anterior a estas expulsiones fuésemos conscientes de que ya habíamos perdido lo que hasta entonces considerábamos nuestro legítimo territorio.
Y está contado tan magníficamente y con tal economía de medios, la intriga está graduada con tal perfección, el misterio expresado tan vívidamente, que notamos cómo se nos blanquean los nudillos y se nos crispa la mandíbula.
Cortazar viene a decir que el peligro más temible es aquel cuya identidad no conocemos, y cualquier lector sabe que es verdad.

Francesc Bon:

¿Por qué media docena de páginas me dejan tan inquieto? Miro la fecha de publicación, 1946, pienso si entonces Cortázar ya valoraba lo de ir a Europa a residir entre las ruinas de la II Guerra Mundial . Seguro que era muy consciente de lo que había pasado. Pienso en esa velada alusión a una relación incestuosa entre dos hermanos ya talluditos, y tampoco me resisto a entregarme a alguna divagación adicional. Que ese relato de puertas que se van cerrando y esas partes que se van aislando de la casa no sea una mezcla bastarda del juego de misterios de Poe o Lovecraft, una metáfora del totalitarismo como elemento invasor de la existencia individual, una intromisión sin respiro, una tan sutil como genial creación de atmósfera asfixiante, Kafka también asoma por ahí, tras esos espacios que se estrechan sobre uno y ese precipitarse hacia la puerta. Miro hacia adelante: ¿leería King ese cuento, lo leería Auster, lo leería Bolaño? Casa tomada debe tener cientos de interpretaciones, desde la más prosaica hasta la más freudiana, claro. En seis páginas de nada.

Marc Peig

Leo el relato en dos claves, por una parte, la introspectiva, por otra la de una sociedad en claro declive. Ambas lecturas pueden ir de la mano, pues una va en parte ligada a la otra. Así, la casa tomada lo es en tanto que espacio físico, donde se va de más a menos, dándose cuenta uno que no necesita tanto como posee y que, al perder parte de ello, se echan de menos cosas, pero también aumenta el confort al verse identificado en lo que queda. Y eso puede extenderse a la sociedad o también introspectivamente a uno mismo, pues sólo cuando conocemos todo aquello que somos, podemos ser felices, aún y a riesgo de acabar perdiéndolo, por la evolución de la vida o su decadencia; el paso del tiempo mengua ese espacio vital y las posibilidades que uno tiene, y la angustia transmitida por esa casa tomada se evidencia en un peligro que se acerca y acecha. Puede ser por el paso de la edad, con sus consecuencias, o por una economía en decadencia, según se mire. O por ambas. O por más posibles lecturas, pues el relato abre tantas puertas como las que existen en esa casa inicial, donde parece no haber límites. Ahí radica el principal valor del relato.


También de Julio Cortazar: Todos los fuegos el fuego, Rayuela, La vuelta al día en ochenta mundos, Un tal Lucas, Cartas a los Jonquières

martes, 12 de febrero de 2019

Zoom: Ursula K. Le Guin: El día antes de la revolución

Resultado de imagen de el dia antes de la revolucion amazonIdioma original: inglés
Título original: The Day before the Revolution
Año de publicación: 1974
Valoración: Está bien



Los motivos que mueven a la gente a rellenar una página en blanco pueden ser de muchos tipos. Ursula K. Le Guin (1929-2018) fue una gran fabuladora y, sobre todo, una idealista que utilizó los géneros fantástico y especulativo para exponer su pensamiento. En el terreno de la ciencia ficción sigue en cierto modo la estela de Stanislaw Lem aunque con un enfoque más político. Confieso que no siento una admiración incondicional por ella, sí por su compromiso, pero literariamente hablando no acaba de convencerme. El universo que presenta, poblado de especies que evolucionaron a partir de la humana, refleja sus ideales (pacifistas, ácratas, feministas y ecológicos).
El día antes de la revolución se publicó primero en una revista dedicada al género. luego formó parte de varias antologías. Narra el ocaso de la fundadora de la sociedad odoniana, cuyos descendientes seguirán viviendo conforme a sus ideas varias generaciones más tarde en Los desposeídos, una de sus novelas más célebres y mejor consideradas. Tal como la autora explica en el prólogo: “Odo apareció de entre las sombras y atravesó el abismo de lo probable pidiendo un relato, no sobre el mundo que construyó sino sobre sí misma.” Supongo que un personaje tan importante, origen de toda una estirpe y promotora de una nueva forma de convivencia, tenía la potencia necesaria para reclamar mayor atención. Pero el resultado decepciona un poco, sobre todo por las expectativas que genera en el lector, deseoso de conocer a la persona capaz de llevar a cabo una hazaña como aquella.
Les adelanto que no van a encontrar aventuras, ni asistirán al proceso que transformó radicalmente las estructuras vigentes, conocerán solo a un pequeño grupo de adeptos que intenta abrirse paso dentro de un contexto más amplio. Le Guin nos enfrenta a una Odo exhausta, desilusionada y escéptica –ya que el proyecto no ha llegado aún a triunfar del todo– en un escenario de decadencia personal, con un horizonte mucho más realista que el argumento que le dio origen. Aquí lo que se plantea no es una convivencia más justa sino si merece la pena trabajar incansablemente durante toda una vida, sin tiempo para pensar en uno mismo ni para fijarse en lo que hay alrededor, para acabar convertido en mero símbolo.

“Ellos aceptaban sus azotes verbales, sumisos como niños agradecidos, como si ella fuera algún tipo de Madre Absoluta, el ídolo del Gran Útero Protector, ¡¿Ella?! Ella, que había minado los astilleros de Seissero y había insultado al primer ministro…”
La imagen de la impotencia: una mente que reclama acción en un cuerpo que apenas responde. Los otros serían dueños de su destino si se decidiesen a actuar pero, al parecer, la única que tiene agallas carece ya de fuerza física. Le Guin no se conforma con mostrarnos la parte humana, el relato es también la otra cara de la moneda de Los desposeídos. Si allí se mostraba la parte luminosa, aquí encontraremos todo lo contrario: el mundo real, sin utopías.


Traducción de Enrique Maldonado
Ilustraciones de Arnal Ballester


viernes, 16 de febrero de 2018

Zoom: Bola de sebo, de Guy de Maupassant

Idioma original: francés
Título original: Boule de soif
Año de publicación: 1880
Traducción: Ana Becciu
Valoración: muy recomendable

Aunque no parezca demasiado sugerente, el título de este emblemático relato de Guy de Maupassant -clasicorro donde los haya de las letras francesas- hace referencia al objeto de deseo alrededor del que gira toda la trama: una joven y rolliza prostituta que huye de un Rouen ocupado por las tropas prusianas en una diligencia que comparte con un grupo de probos ciudadanos, eximios representantes de la burguesía, e incluso la nobleza, bienpensante local. 

No voy a contar aquí el argumento con más detalle (por si a alguien le suena la premisa, hay que señalar que sirvió de inspiración a otro célebre clásico, esta vez del cine: La diligencia, de John Ford) para no destripar, a quien no lo conozca, este relato, el cual, por lo demás, avanza con el trote infatigable de un tiro de caballos; sólo comentaré que no es la prostituta quien sale peor parada, precisamente, a ojos del lector ni del propio escritor; bien al contrario, Maupassant muestra una exquisita empatía hacia ella, mientras que es evidente el desprecio que le provocan sus compañeros de viaje, monjas y progre barbudo incluidos.

Por otro lado, quizá sea este el punto más flaco del, en todo caso, excelente relato: que la ironía, por no decir sarcasmo y la crítica contra el establishment burgués de la época, contra su cobardía, mezquindad e hipocresía, son tan evidentes, que tal vez lastren un poco (ojo, sólo un poco) la dinámica de la propia narración.  La cual, en compensación, se ve impulsada por un estilo vigoroso, pero pródigo en detalles  y aún sutilezas, que la lleva en volandas hasta el inevitable (y lo siento por si esto se ve como un SPOILER) y desolador final.

Y aunque no era mi intención al releer esta historia y plantearme su reseña, uno no puede dejar de acordarse del momento que estamos viviendo, cuando cada día nos llegan noticias, revelaciones y comentarios sobre violencia sexual, sobre abusos y acosos a mujeres; nos llegan tantas discusiones sobre lo que resulta sexista y lo que no y por qué o por qué no; tantos ataques epatantes y defensas que provocan sonrojo; tantas opiniones, interesadas o no, tanto ruido de fondo, en suma, que uno lee esta historia que avanza en una diligencia a través de la nieve que cubre Normandía, escrita hace ciento treinta y ocho años, y piensa que Maupassant (que tampoco es que fuera un santo varón de la lucha por la igualdad de género, precisamente), ya nos dijo con suma claridad que lo que importa, al fin y al cabo, lo que debemos respetar antes que nada es el dolor, la humillación, las lágrimas de quien ha sido víctima de violencia, de abuso, de acoso, de vejación... Todo lo demás, no digo que sobre, pero igual tampoco hace tanta falta.



Otros títulos de Guy de Maupassant reseñados en Un Libro Al Día: El HorlaCuentos fantásticos, Bel AmiUn parricida

domingo, 9 de abril de 2017

Zoom: Carmen de Prosper Merimée

Idioma original: francés
Tïtulo original: Carmen
Año de publicación: 1845
Valoración: interesante

Segunda obra seguida que califico como "interesante" (la anterior fue Un largo camino a casa de Saroo Brierley). ¿Qué quiero decir con esta calificación? Que a lo mejor son obras que estética o literariamente no son imprescindibles, maravillosas, avasalladoras, pero sí son obras que (me) provocan reflexiones y que darían, por ejemplo, para ser analizadas en clase con los alumnos; y de hecho, en mi caso, lo están siendo.

En esta ocasión se trata de un clásico, una de esas obras que todo el mundo dice conocer, pero muy poca gente ha leído. De hecho, sospecho que la versión que tenemos de Carmen tiene mucho más que ver con la ópera de Bizet que con la novela de Merimée. Por eso, a lo mejor esta entrada podía organizarse en forma de lista, con el llamativo título de "10 cosas que probablemente no sabías sobre Carmen". Vamos a hacerlo así:

10 cosas que probablemente no sabías sobre Carmen

1.- Prosper Merimée es una figura interesante en sí misma: políglota, traductor, viajero, autor de teatro, novelas, narraciones de viaje, amigo de la condesa de Montijo... Por si esto fuera poco, a Merimée y a su amiga George Sand se debe el descubrimiento de los tapices de La dama y el unicornio, en un castillo del centro de Francia.

2.- Primera sorpresa: Carmen es una novelista bastante corta: unas cincuenta páginas, notas incluidas, con letra moderadamente grande.

3.- El narrador de Carmen (que no su protagonista) es un arqueólogo francés que viaja por España intentando descubrir el lugar donde ocurrió la batalla de Munda; no está muy lejos de ser el propio Merimée aunque nunca se dice explícitamente. Durante ese viaje conoce al bandido don José y a la gitana Carmen, convirtiéndose así en un clásico "narrador testigo".

4.- El núcleo de la novela, su tercera parte, consiste en el relato de la relación entre Carmen y don José, y sus celos de picador Lucas. Sí, la novela incluye la terna romántica de personajes estereotípicos españoles: el bandolero, la gitana y el torero. La cuarta y última parte, en cambio, es una digresión sobre los gitanos, sus orígenes, su lengua y sus costumbres que queda bastante separada del resto; quizás sea aquí donde más se nota que Carmen es obra de un extranjero.

5.- Tanto don José (que es navarro) como Carmen (que no se sabe de dónde es, aunque ella dice que también es navarra) hablan euskera en varios momentos del texto. Desde una perspectiva actual esto resulta un poco chocante, en una obra que se ha convertido en un icono de la españolidad, pero desde el punto de vista del romántico francés que era Merimée, no deja de ser una nota más de exotismo, además de un recurso narrativo que le permite hacer avanzar la trama en varios momentos.

6.- A pesar de ser un autor romántico, sobre todo en la construcción de los personajes, el estilo de Merimée no es excesivamente recargado ni exagerado, cosa que se agradece. Predomina la acción frente a la descripción, e incluso estas descripciones son relativamente ligeras. Eso sí, la visión de España es la de los románticos: peligrosa, atrasada, primitiva, salvaje.

7.- No creo que sea muy sorprendente si digo que Carmen es una novela bastante misógina. Sí, Carmen es una mujer libre, que hace lo que quiere y que domina a los hombres con sus artes de seducción; pero también es el prototipo de femme fatale que provoca su condenación y la de los hombres a los que seduce. Es el pecado y el caos; el diablo y la selva. De hecho la mayor parte de las comparaciones que se hacen sobre ella son con animales: cuervo, loba, potra, gata... Y por si hubiera dudas, el epígrafe del texto las despeja; dice: "La mujer es como la hiel, pero tiene dos buenos momentos: en el lecho y en la muerte".

8.- A pesar de esta visión negativa de la mujer, simultáneamente también se puede decir que Carmen es un personaje trágico romántico: asume que el precio de la libertad es la vida; rompe las normas sociales, pero acepta su destino. Prefiere morir libre a vivir subyugada o a traicionarse a sí misma.

9.- La ópera de Bizet modifica bastantes elementos de la historia: da mucha más importancia al torero (que en la novela es un picador, y prácticamente no tiene voz propia); omite el personaje del marido de Carmen, amplía el papel de Remendado y crea otros nuevos, sobre todo femeninos, probablemente para adaptarse a los cánones operísticos. Esta versión, y las músicas que la acompañan (la habanera de Carmen, la marcha de los toreros, la canció del "toreador") son las que han pasado a la cultura popular, y no tanto la novela de Merimée.

10.- Curiosamente, existe una novela española que no creo que sea descabellado interpretar como una respuesta a Carmen: me refiero a La Gaviota, de Fernán Caballero. Frente al hedonismo, el romanticismo y la visión extranjera de Carmen, Cecilia Böhl de Faber propone una versión tradicionalista, católica y nacional. La protagonista, María, La Gaviota, es como Carmen una mujer libre, arisca y rebelde; pero en este caso su marido, el pobre Stein, es el modelo positivo que se propone al lector como alternativa. El desenlace trágico sirve para remachar el mensaje ideológico: el libertinaje y el abandono de las tradiciones nacionales lleva a la infelicidad, al pecado, a la muerte.

¿A que era interesante Carmen, como decía yo al principio? ¿A que sí? ¿A que sí?

jueves, 1 de septiembre de 2016

Zoom: La invasión, de Amin Maalouf

Idioma original: francés
Título original: L´invasion
Traducción: Mª Teresa Gallego/Mª Isabel Reverte
Año: 1.983
Valoración: Muy recomendable


Este pequeño libro, no obstante encontrarse publicado de forma independiente, constituye la primera parte de ‘Las Cruzadas vistas por los árabes’, un relato de este peculiar momento histórico desde una perspectiva bien diferente a las que habitualmente estamos acostumbrados.

‘La invasión’ describe la primera fase de la conquista por los cruzados de parte del Oriente próximo, gobernado en ese tiempo (finales del siglo XI) por príncipes turcos de religión musulmana. Para los habitantes de esas tierras, los francos son unos perfectos desconocidos, guerreros y mercenarios procedentes de extrañas tierras occidentales, que inician sus incursiones teóricamente acompañando a las fuerzas del Imperio bizantino, con el que los turcos mantenían un equilibrio inestable.

Tras las primeras tomas de contacto, comienzan los choques. Los contendientes aún no se conocen, pero pronto empieza a ponerse de manifiesto la debilidad de los defensores, carentes de un poder central y atomizados en pequeños ejércitos cuyos emires se encuentran enfrentados entre sí. Esta circunstancia decantará la suerte una y otra vez en favor de los invasores, y así irán cayendo Nicea, Antioquía y Maarat, hasta la toma de Jerusalén, arrebatada a los egipcios. Ni qué decir tiene que cada una de las victorias de los cruzados va seguida de atroces matanzas que, a decir de los cronistas, incluyen episodios de canibalismo –nunca del todo desmentidos-, hasta el punto de que en generaciones enteras de musulmanes ha pervivido la idea de la antropofagia asociada a los cristianos occidentales.

Según avanzan las tropas francas, los sarracenos se sorprenden del creciente fanatismo de sus agresores, porque desde su punto de vista esto no es para nada una guerra de religión, sino un simple intento de conquista territorial. Y en realidad, aunque algunos emires enarbolen la yihad para intentar ganar apoyos de sus vecinos, entre los árabes pesa el sentimiento nacional o étnico muy por encima del religioso. Las diversas confesiones han convivido hasta entonces sin problema en las ciudades y, de hecho, los cruzados se dedicarán a pasar a cuchillo con igual entusiasmo a musulmanes, judíos e incluso cristianos sirios o coptos. La incredulidad y el rechazo al integrismo religioso los resume Maalouf recogiendo las hiperbólicas palabras del poeta Abu-Ala al Maari:

‘Los habitantes de la tierra se dividen en dos,
Los que tienen cerebro pero no religión,
Y los que tienen religión pero no cerebro’

(El tipo era natural de Maarat donde, unos cuarenta años después de su muerte, los cristianos completarían una de las mayores carnicerías de esta enloquecida campaña)

Todo lo cual –fanatismo y bárbaras matanzas para mayor gloria de un credo religioso- tiene una lectura llamativa ahora, mil años después, cuando los papeles parecen haberse invertido. Y los conceptos se hacen aún más actuales cuando a lo largo de la narración van surgiendo lugares que nos sonarán vinculados a tragedias de hoy día, como Alepo, Damasco, Homs o Mosul, dejando una inevitable sensación de lugares malditos a través de la historia.

La mano de Maalouf conduce un relato vigoroso y dinámico, siempre en presente histórico, sin una sola digresión ni un segundo de pausa, un ejemplo perfecto de cómo contar sucesos de un pasado ya remoto manteniendo el interés del lector sin ningún tipo de adorno y sin perder fiabilidad. Es decir, que pide a gritos continuar la lectura del resto de la obra, y seguir asombrándonos con los límites a los que puede llegar el ser humano cuando se deja dominar por su lado salvaje e irracional.

Otras obras de Amin Maalouf en ULAD: OrígenesEl desajuste del mundoIdentidades asesinas

lunes, 15 de febrero de 2016

Zoom: Contra la democracia, de los G.A.C.

Idioma: castellano
Año de publicación: 2013
Valoración: peligroso, en grado sumo

Sin duda, muchos de los que están leyendo esta reseña sabrán que el pasado día 5 del mes en curso, la policía municipal de Madrid y un juez de la Audiencia Nacional desarticularon una insidiosa célula anarquista compuesta por dos titiriteros que perpetraban un delito de enaltecimiento del terrorismo sirviéndose como añagaza de una función de guiñoles (quien no conozca el caso, que busque un poco en internet y se enterará de cómo se defiende al Estado de Derecho en un país de la Unión Europea en este siglo XXI). Entre los adminículos incautados a dichos titiriteros ensalzadores y que probablemente servirán de prueba incriminatoria en un futuro juicio -recordemos que podrían ser condenados hasta a 4 años de prisión- se encuentra, además de las consabidas marionetas y un cartel formado por media cuartilla y un palito de polo, con un texto que vitoreaba a una organización terrorista inexistente -causa principal del delito-; se encuentra,repito, y cito textualmente el auto de prisión: "...una especie de cuaderno-libreta realizado a mano, en cuya portada figura la portada del libro CONTRA LA DEMOCRACIA..."

Es decir, no un libro, propiamente dicho, sino la tapa de un libro, pero que constituye un vínculo claro de los detenidos con algún tipo de actividad terrorista, puesto que las siglas G.A.C. que firman tal librito no se refieren a la entrañable marca eibarresa de bicis, sino a los Grupos Anarquistas Coordinados, organización coordinadora -valga la redundancia- a la que algunos cuerpos policiales del Estado español atribuyen una finalidad terrorista, pese a que -me duele reconocerlo- nunca se haya reivindicado ningún atentado en su nombre ni haya sentencia judicial alguna que ratifique tal suposición, que yo sepa. Es más, de momento el libro puede descargarse de forma legal y gratuita; por eso, pretendiendo servir a la sociedad por medio del conocimiento y la advertencia de los peligros que la amenazan, he procedido a su lectura, aún a sabiendas de la repugnancia que me podría provocar lo que iba a encontrarme.

Ahora bien, lo que me he encontrado, siento decirlo, no es un manual terrorista, como pretenden algunos medios; nada de guerrilla urbana, fabricación de explosivos y tretas para resistir interrogatorios. El librito no es sino un compendio del ya conocido pensamiento ácrata, más o menos adaptado a los tiempos actuales y tratado en ocasiones con un lenguaje desenfadado e irónico. Poca cosa nueva, en todo caso, para quién conozca los textos de Bakunin, Kropotkin o Malatesta, que se pueden encontrar en cualquier biblioteca pública. Supongo que lo que les habrá parecido más subversivo a las fuerzas policiales es el propio título del libro: Contra la democracia (por cierto, también título de obras de Nietzsche o de Agustín García Calvo). Y es cierto que en el libro se critica desde el primer momento los regímenes democráticos, en especial las democracias parlamentarias liberales, consideradas como las más perniciosas para la libertad individual, por su maquiavélica simbiosis entre los poderes políticos y económicos (esta actitud adversa hacia la democracia es tan evidente, que resulta incluso un poco cargante su insistencia en hacerla explícita a cada momento. Vamos, algo así como si para hablar sobre ETA hubiese que hacer una condena a cada momento... bueno, no sé si es el  mejor ejemplo...).

Los autores de este libro -habrá quien lo llame "panfleto"- hacen también un repaso, asimismo en extremo crítico con sus defectos, como era de esperar, a los principales hitos del sistema democrático, hasta llegar a la actualidad: democracia ateniense, república romana, la breve etapa republicana durante la Revolución inglesa del s. XVII, independencia de Estados Unidos, Revolución francesa, democracias liberales del XIX... Ninguno de estos ejemplos les acaba de convencer y tampoco las llamadas "democracias populares", estructuras políticas propias de los países con "capitalismo de Estado" (o sea, socialistas). En fin, quizás esta desavenencia era de suponer, tratándose de un texto anarquista... Lo que ellos proponen es una reivindicación de la libertad individual y una organización económica y social basada en la autogestión, la democracia directa -allá donde sea posible-, el sistema asambleario y la toma comunal de decisiones, recuperando fórmulas anteriores al capitalismo, la revolución industrial y los Estados modernos.

Es cierto que nos hallamos ante un libro peligroso; de hecho, yo mismo, que más alejado no puedo estar del pensamiento anarquista, al leerlo me he visto arrastrado a reflexionar sobre algunos puntos que aparecen en él... ahora bien, me temo que, por desgracia, no sea una herramienta válida para entrull... quiero decir, luchar contra la lacra que supone el enaltecimiento del terrorismo por parte de titiriteros (por no hablar de tuiteros y  juntaletras). Dicho esto con todo mi respeto hacia la judicatura y las fuerzas y cuerpo de seguridad del Estado, que está claro que hacen lo que pueden. Y si precisan ayuda, aquí me tienen, siempre vigilante... Dispuesto a seguir apatrullando las redes y la ciudad. Por la noche. Con mi coche.